Los brahmanes y la influencia persa en la India

El rompecabezas de los sabios desnudos de la India con los que se encontró Alejandro Magno también se ha intentado solucionar con la hipótesis de que se tratase de brahmanes o de seguidores de los textos sagrados conocidos como los Vedas, himnos religiosos dedicados a antiguos dioses.

Los partidarios de los sistemas ortodoxos de la India suelen presumir de que sus ideas proceden de los Vedas, pero existen muchas dudas acerca de una transmisión directa. A menudo, cuando investigo en esta dirección, me da la sensación de que entre los que se hacen llamar védicos (vedanta, nyaya, vaisesika, mimansa, yoga y samkhya) y los que escribieron los Vedas existe una relación semejante a la de los griegos con los micénicos de la Ilíada: hay rasgos comunes y una cierta herencia cultural, pero se trata de gentes distintas. En el caso de los griegos incluso podemos sospechar que fueron los responsables del fin de la civilización micénica.

Sea como sea, la posibilidad de conectar a los brahmanes con los gimnosofistas es la menos verosímil, pues, como ya hemos visto, todos los cronistas definen a los gimnosofistas como sramanas (ascetas o sabios que no siguen las doctrinas ortodoxas), muy diferentes de los brahmanas, que aceptan la santidad de los textos religiosos védicos.

Por otra parte, hay que tener en cuenta algo que suelen olvidar muchos historiadores, en especial los indios: la región de Gandhara, donde estaba Taxila y vivían los gimnosofistas, era una satrapía persa ya desde que Darío I unió lo que hoy es Pakistán a su Imperio, en el año 518 a.C. La influencia de los persas en Taxila no puede ser subestimada, ya que se remonta a casi doscientos años antes de la llegada de Alejandro Magno. Por si esto fuera poco, los comerciantes y mercenarios griegos también habían llegado hasta allí. El historiador Heródoto dice en su Historia que hacia el año 450 a.C. el griego era la segunda lengua que se hablaba en la región. Por lo tanto, no parece que fuera muy difícil encontrar traductores que dominaran al mismo tiempo la lengua persa y el griego, y probablemente también alguna de las principales lenguas de la región, a pesar de lo que se cuenta que dijo Mandanis acerca de la necesidad de tres traducciones sucesivas de sus palabras.

La consecuencia es que, aunque se dice que Buddha nació en la ciudad de Lumbini, en el actual Nepal, los textos indios más antiguos encontrados son precisamente los manuscritos budistas de Gandhara, fechados entre el siglo I a.C. y el III de nuestra era, que están escritos en cortezas de abedul y que se guardaron en frascos. En esos frascos los nombres de los meses son macedonios, lo que es una muestra más de la estrecha relación que la región mantuvo durante cientos de años con persas y griegos.

En definitiva, no se debería subestimar la influencia persa e incluso griega sobre el budismo original. No sólo los testimonios más antiguos acerca de los pensadores de la India son griegos, sino que, además, los primeros testimonios indios, los textos de Gandhara, son de época e influencia macedonia. Y en este caso, se trata de textos sólidos: no es que se piense que han sido escritos en tal o cual época, sino que son verdaderos restos arqueológicos, de los que no cabe ninguna duda acerca de la fecha (aproximada, por supuesto).

En la búsqueda de los misteriosos gimnosofistas hemos valorado tres posibilidades: que fueran hinduistas, budistas o jainistas, pero nos queda una cuarta posibilidad que a algunos lectores les parecerá insólita: que fueran materialistas o escépticos, o ambas cosas al mismo tiempo.

Los gimnosofistas y el escepticismo en la India

Una investigación acerca de los gimnosofistas, los filósofos desnudos que Alejandro Magno conoció en la India: ¿budistas, jainistas, hinduistas o escépticos?
Los misteriosos gimnosofistas de la India
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Pirrón de Elis, conoció, junto a su maestro Anaxarco, a unos misteriosos filósofos cuando las tropas de Alejandro Magno llegaron a un reino de la India. Se trata de los famosos gimnosofistas («sabios desnudos»).
Mentiras maravillosas
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Podría suceder que los sabios desnudos no fueran budistas, jainistas ni brahmánicos, sino materialistas, tal vez de la escuela carvaka o lokayata, lo que nos acercaría, más que cualquier otra posibilidad, a un pensamiento escéptico.
Dioses indios más allá de la India
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Creer que existen dioses que nos ayudan o nos perjudican, o que simplemente están ahí, implica adoptar una posición filosófica, por lo que toda mitología es una afirmación metafísica.

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