Goethe y Fichte

Goethe conoció a Fichte en persona, lo ayudó siempre que pudo y, además, influyó en él.

Es difícil saber si Fichte influyó a su vez en Goethe, aunque la respuesta puede encontrarse entre dos opciones: la influencia fue leve o la influencia fue nula.

En las obras autobiográficas de Goethe y en su correspondencia se encuentra simpatía hacia Fichte, e incluso admiración en ocasiones, pero no se detecta ningún tipo de afinidad profunda. Fichte le parecía a Goethe un personaje más bien extravagante y extremado (muy alejado de la moderación goethiana), y no parece haber sentido nunca una atracción notable hacia su filosofía.

Fichte, dice Goethe, era:

“Una de las más recias personalidades que se hayan visto nunca, y a sus ideas, miradas desde un punto de vista superior, no había reparo que oponer, pero ¿cómo habría podido él marchar a compás con el mundo, que consideraba cual su patrimonio, que él mismo se había creado? [3].

2023. Aunque en su momento exprese de manera taxativa, aunque irónica, mi opinión de que Goethe no fue influido por Fichte, no estoy ahora del todo seguro de si contaba entonces con suficiente información para mostrar tal seguridad. Tendré que investigarlo. Ahora bien, que Fichte no influyera en Goethe no quiere decir que no coincidieran en muchos asuntos, probablemente en más de los que Goethe quiere admitir. Hay que tener siempre presente la proverbial prudencia y moderación de Goethe, quien, tras sus excesos románticos y su Werther (que llevó al suicidio a muchos jóvenes apasionados), fue adoptando poco a poco una manera de comportarse en sociedad que ha sido calificada no como reaccionaria, por supuesto, pero sí como muy conservadora. Es un asunto complejo, que no puedo examinar aquí, pero al leer los siguientes párrafos hay que recordar siempre que ese conservadurismo goethiano raramente coincidía con sus ideas, sino que se aplicaba a la vida en sociedad y a la convivencia con quienes pensaban de distinta manera, y de manera especial con quienes disponían de la fuerza y el poder. Goethe quería cambiar la sociedad, de eso no cabe duda si se observa simplemente su pasión por el teatro como medio de educación, pero no quería incendiarlo todo, en parte debido a que sabía, o creía saber, que al incendio no le suele suceder la justicia, sino más bien lo contrario: regímenes totalitarios (avant la lettre, si se quiere) o un incentivo para el regreso de los reaccionarios. En consecuencia, hay que leer entre líneas en las palabras de censura que Goethe dedica las actividades de Fichte: no es que el esté en desacuerdo en las ideas, sino que lo está en las formas y la oportunidad o kairós: el momento no era el oportuno y podía echar a perder todo lo conseguido. Pero quien conozca a Goethe sabe que, por ejemplo, no creía en ninguna divinidad parecida a la del cristianismo, y más de una vez se declaró anti cristiano, siempre de manera discreta, llegando a decir aquello de que había cuatro cosas que no soportaba: «el tabaco, las pulgas, los ajos y a los cristianos». Cansinos Assens, por cierto, en su traducción sustituyó a los cristianos por la cerveza, probablemente llevado por una prudencia también goethiana.

Cuando Goethe se refiere a Fichte es para censurar, entre molesto y divertido, su carácter, que no hacía más que causar problemas en la comunidad. Así, cuenta Goethe cómo ha tenido que intervenir en un asunto relacionado con la hipoteca de la casa de Fichte en Jena y dice a Schiller:

“Fichte, con todo lo inteligente que es, se imagina locamente que, delante de un tribunal, se puede tener razón de la manera que se quiera, cuando antes que nada se trata de una cuestión de formas [1]

Aunque se le atribuye haber conseguido para Fichte la cátedra que dejara Reinhold en la Universidad, Goethe dice:

“Llamaron osada y hasta temerariamente a Fichte para que ocupara su vacante; a Fichte que se había explicado con grandeza, pero acaso no del todo como debiera, sobre los más principales temas, referentes a la moral y a la política [2]».

Además, Goethe recuerda cómo la llegada de Fichte supuso el inició de continuos disgustos, debido al intento de:

“poner en contacto a los idealistas decididos con las más realísticas condiciones académicas. Al propósito de Fichte de dar conferencias dos domingos y dar rienda suelta a su actuación, cohibida por más de un concepto, hubo de contrariarle muchísimo la resistencia de sus colegas, hasta que, finalmente, salió una partida de estudiantes, que tuvo la osadía de plantarse delante de su casa y apedrearle los balcones, que es la forma más desagradable de convencerse de la existencia del no yo [4]”.

Tiempo después, Goethe cuenta cómo Fichte había llamado a Jena a un joven pensador llamado Weisshuhn, con la ilusión de hallar en él un colaborador y un auxiliar, pero aquel “no tardó en discrepar de él en algún punto, es decir, para un filósofo, en todo [5]”.

Acerca del carácter de este discípulo, dice Goethe que “era incluso más incapaz que Fichte de ponerse a tono con las cosas de fuera [6]».

2023. Gran ironía está de Goethe, al señalar que los filósofos demasiado a menudo discuten encarnizadamente alrededor de la más pequeña nimiedad.

2023. He encontrado en la Correspondencia Goethe-Schiller, algo más de información acerca de las disputas entre Fichte y su discípulo. Lo cuenta Schiller:

«Fichte hizo que uno de sus académicos amigos, un tal Weisshuhn, se mudara aquí, probablemente esperando extender su imperio gracias a él. Pero éste, que según todo lo que escucho acerca de él es una mente filosófica destacada, ya cree haber perforado su sistema y escribirá en su contra. Según afirmaciones orales de Fichte, porque en su libro este punto todavía no se tocaba, el yo es creador a través de sus representaciones mentales mismas, y toda la realidad se limita al yo. ¡El mundo es para él sólo una pelota que el yo arrojó y que vuelve a atrapar en la reflexión!». [10]

Idealismo extremo, como se ve.

Finalmente, en 1804, tuvo lugar el célebre asunto de la expulsión de Fichte de la Universidad. Goethe lo recuerda así:

“Fichte, en su Diario Filosófico, había tenido la osadía de hablar de Dios y de las cosas divinas de una forma que parecía estar en pugna con las expresiones tradicionalmente empleadas para hablar de tales misterios; hubo que pedírsele cuenta de sus palabras y su defensa no mejoró los términos del asunto, pues procedió en ella con pasión. Cuando Fichte se enteró de que se había llegado a proponer una suspensión ministerial, o una amonestación, perdió enteramente los estribos y dirigió al Ministerio un violento escrito, en el que, dando por cierta la adopción de aquellas medidas, declaraba con brusquedad y arrogancia que jamás se avendría a tolerarlas, que antes prefería dejar la Universidad, amenazando con que muchos profesionales le seguirían [7]».

Al parecer, según cuenta Goethe, se “había decidido proteger a Fichte y ayudarle a salir del aprieto lo más suavemente posible”, pero su violenta reacción impidió la realización del plan trazado:

“Ello paralizó toda la buena voluntad que en su favor pensaba emplearse y se cerró así toda salida para una mediación: lo menos duro que pudo hacerse fue comunicarle su destitución sin nuevos trámites”.

Finalmente, cuando la cosa ya no tenía arreglo, Fichte se dio cuenta del giro que había querido dársele al asunto y “allí fue entonces el lamentar no menos que nosotros la precipitación de sus escritos» [8].

Goethe, a pesar de su simpatía por Fichte, votó a favor de su destitución.

La marcha de Fichte trajo consigo, como ya se había amenazado, la de otros profesores, y la consiguiente renovación del personal de la Universidad:

“Se había apoderado de todos los espíritus un secreto disgusto, tan fuerte, que todos en silencio ponían la vista fuera de allí, aunque todo el mundo continuó en su puesto [en la Universidad], al menos por el momento”. [9]

2023. Una prueba de lo que dije acerca de la manera de pensar de Goethe y su prudencia al habñar deciertos temas se encuentra en esta opinión acerca de un escrito del antes calificado como alocado Weisshuhn:

«Me gustó mucho el ensayo de Weisshuhn en el número sexto de la revista de Niethammer. Este tipo de filosofar me llega mucho más que el de Fichte; podríamos leer juntos este ensayo, me gustaría escuchar qué piensa Ud. de algunas cosas».
(Correspondencia Goethe-Schiller)

En ensayo es “Dichos y contradichos para la fundamentación de un nuevo sistema de filosofía”, publicado en la Revista de filosofía de Niethammer.

2023. Finalmente, valga esta opinión de Goethe, en la se declara «escéptico práctico», para cerrar este apartado dedicado a Fichte, un personaje que me recuerda a filósofos como Rousseau o Wittgenstein, a los que se les acaba cogiendo cariño a pesar de que suelen ser insoportables en el trato:

«Fichte me envió la segunda parte de su derecho natural, he leído algunas páginas del medio y mucho me parece deducido de un modo digno de alabanza, pero a mí, escéptico práctico, me parecen actuar con mucha fuerza las influencias empíricas. En esto me ocurre lo que dije hace poco de las observaciones: sólo los hombres en conjunto reconocen la naturaleza, sólo los hombres en conjunto viven lo humano. Haga yo lo que haga, en muchos axiomas famosos sólo veo los dichos de un ser individual, y precisamente aquello que generalmente se acepta como verdadero no es más que un prejuicio de la masa, que está sujeta a definidas condiciones temporales y que por lo tanto puede ser vista con igual derecho como un individuo. Que le vaya bien, y ame a mi amante individuo pese a todas sus herejías».

El próximo idealista será Schelling.


  • [1] Correspondencia Goethe-Schiller, 275.
  • [2] Diarios y Anales, año 1794 (Obras Completas,488)
  • [3] Obras Completas,488.
  • [4] Obras Completas, 497.
  • [5] Diarios y Anales, en Obras Completas 497.
  • [6] O.c.,497.
  • [7] Diarios y Anales, en Obras Completas, 535s.
  • [8] Diarios y Anales, en Obras Completas, 536.
  • [9] Finalmente, se fueron Hutelan, el jurisconsulto, a Ingolstadt, y Paulus y Schelling a Wurzburgo. En su sustitución, llegaron Fernow, Niemer y Zelter. También “La Gaceta Literaria” se trasladó a Halle Diarios y Anales, año 1804 (en Obras completas, 541).
  • [10] Correspondencia Goethe-Schiller.

Goethe y los idealistas alemanes

Investigación acerca de la relación entre Johann Wolfgan Goethe y los filósofos idealistas: Kant, Hegel, Fichte, Schelling, Schiller, Schopenhauer y el poeta Holderlin. Escrito hacia 1991.
Goethe y los idealistas alemanes
La relación de Goethe con los más importantes representantes del idealismo alemán: Kant, Fichte, Schelling, Hegel, Schiller, Holderlin y Schopenhauer.
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Kant no hizo nunca caso de mí, pese a seguir yo por mi propio impulso un camino paralelo al suyo.
Semejanzas entre las ideas de Kant y las de Goethe
Paseando por los jardines públicos de Palermo, se me ocurrió de pronto que en el órgano de la planta que solemos llamar la hoja se ubica el verdadero Proteus, que puede esconderse o revelarse en todas las formas vegetales. De principio a fin, la planta no es más que hoja.

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