Bibliografía escéptica

En la parte final de Sabios ignorantes y felices incluí una amplia bibliografía de libros acerca del escepticismo, que en algún momento podrás encontrar en esta web. Pero no es ni mucho menos exhaustiva, porque la bibliografía acerca de los escépticos es inmensa, aunque no tanto como las que se han dedicado a casi cualquier otra escuela filosófica.

Es cierto, sin embargo, que hasta los años 80 o 90 se echaban a faltar investigaciones y recopilaciones de los testimonios de los escépticos griegos y latinos, por lo general olvidados o apenas atendidos. Se daba la paradoja de que la escuela escéptica académica, que probablemente fue la que más tiempo estuvo a cargo de la Academia de Platón, apenas recibía atención. Por fortuna, este panorama empezó a cambiar gracias al esfuerzo de estudiosos que empezaron a mirar con interés la época helenística y que rechazaron la extendida idea de que se trataba de una época de decadencia, como Marcelo Gigante en Italia y Carlos García Gual en España.

En los años 90 y en el siglo XXI los estudios acerca del escepticismo antiguo se han multiplicado y han aparecido recopilaciones de fragmentos y testimonios, casi siempre llevados a cabo por autores italianos, de los principales filósofos de tendencia académica o pirrónica, como Arcesilao, Pirrón o Timón de Fliunte, aunque todavía tenemos que lamentar que no exista una antología de los testimonios del que probablemente sea el más importante de todos ellos, Carnéades, pues al menos yo no he logrado encontrar ninguna en francés, italiano, ingles o alemán ni, por supuesto, español. Al griego moderno no puedo apenas acceder pero me da la impresión de que tampoco existe esa antología. Una ausencia que espero alguien se decida pronto a remediar.

Así que en esta Bibliografía de la página de Sabios ignorantes y felices comenzaré por mencionar libros que no he empleado o que no menciono en la bibliografía final de mi libro, casi siempre porque los he descubierto después de entregar el libro a la editorial. Eso sí, también prestaré especial atención a las fuentes, a todos aquellos libros que recogen los testimonios y fragmentos de los escépticos, puesto que este es el mejor material de estudio e investigación, y su consulta evita algunas deformaciones y malas interpretaciones del pensamiento escéptico, aunque no las erradica por completo, puesto que tenemos la mala suerte de que muchos de los testimonios acerca de los escépticos proceden de sus enemigos, sus perseguidores o, en el mejor de los casos, sus críticos, como los estoicos o los cristianos, desde Agustín de Hipona a los autores bizantinos.

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