Luis Alberto de Cuenca escribe acerca de Sabios ignorantes y felices

En este trabajo, se entiende ‘escepticismo’ no en su sentido vulgar, sino en el que tuvo desde Pirrón de Élide (360-270 antes de Cristo) hasta Sexto Empírico (siglo II de la era cristiana)

Navegando por el mar tenebroso de Internet, he visto en más de una página cibernética que se adscribía el libro de Daniel Tubau objeto de estas líneas a las monografías de autoayuda, como si un paseo maravilloso por la escuela helenística del escepticismo fuese capaz de girar en órbita permanente alrededor de Paulo Coelho. De eso nada, queridos internautas. Si hay algo que no se corresponde con el contenido de ‘Sabios, ignorantes y felices’ es esa blandura cursi que caracteriza la llamada «escritura de autoayuda».

Otra cosa bien diferente es que el libro de Tubau, Jr., no deje de ayudarnos desde todas y cada una de sus páginas a vivir mejor, más sabios y más divertidos, porque esa es la misión que cumplen desde la epopeya de Gilgamesh los textos literarios: entretenernos, divertirnos, hacernos olvidar la angostura de la existencia.

Y lo consiguen por el procedimiento de derribar tabiques mentales, dejando que la brisa se cuele en nuestras almas por las ventanas abiertas de la casa, oreando nuestras alcobas, sembrando por doquier las sagradas semillas de la literatura, que es donde encontró refugio la Gran Madre cuando empezó a flaquear su culto en el amanecer de los grandes imperios agrarios. Donde la Diosa Blanca, como dice Goethe al final de su ‘Fausto’, se traviste de Eterno Femenino y nos lleva hacia arriba.

Entrevista a Luis Alberto De Cuenca. Foto Isabel Permuy ARCHDC (22_11_2021_Madrid)

‘Sabios, ignorantes y felices’ es, sin la menor duda, uno de esos libros que nos rescatan del infierno cotidiano durante el tiempo que empleemos en leerlo, que puede ser un mínimo de diez horas para enterarse de verdad de lo que cuentan sus 568 páginas, o todo un verano si decidimos prolongar, en plan udrí, nuestra visión del libro sin necesidad de tocarlo más que de tarde en tarde, saboreando así de forma intensamente sicalíptica su formidable contenido.

Daniel Tubau subtitula su libro «Lo que los antiguos escépticos nos enseñan». Y se sitúa dentro de la trinchera, como un militante más en las filas del escepticismo, pero entendiendo la palabra no en su sentido vulgar, sino en el sentido que tuvo desde Pirrón de Élide (360-270 antes de Cristo) hasta Sexto Empírico (siglo II de la era cristiana), el autor de ‘Esbozos pirrónicos’, un libro sin el cual no hubiese escrito nunca sus ‘Ensayos’ el maestro Montaigne.

 

Imagen - 'Sabios, ignorantes y felices'

ENSAYO

Sabios, ignorantes y felices

Autor Daniel Tubau

Editorial Ariel

Año 2023

Páginas 568

Precio 18,90 euros

 
Este libro no es de autoayuda, aunque no deje de ayudarnos a vivir mejor
Luis Alberto de Cuenca
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Los antiguos escépticos, si acudimos a la etimología, son «los que se dedican a observar», o sea, «los que están abiertos a cualquier forma de pensamiento sin aferrarse a ninguna», los que no se conforman nunca con recibir respuestas dogmáticas al rosario infinito de sus preguntas, al laberinto de sus dudas, a la puesta en cuestión de sus certezas. Montaigne se hizo acuñar una medalla con la balanza equilibrada y la célebre leyenda Que sais-je?, que no significa otra cosa que su opción por la tolerancia con las opiniones divergentes y la recuperación del «conócete a ti mismo» délfico en el sentido de cultivar en todo momento la templanza y combatir con ella los dogmas y los fanatismos.

Humanistas

Tubau es un generalista genial, capaz de dedicar un libro a sus queridos filósofos escépticos como el que tengo en las manos, otro al guion cinematográfico, otro al problema de la identidad, otro a Sherlock Holmes (este último también en el catálogo de Ariel), y así sucesivamente, no renunciando a estudiar lo que él piensa en cada momento que merece ser estudiado, sin restricción temática alguna, en la línea de los humanistas del Cuatrocientos y el Quinientos. Una línea que no tiene absolutamente nada que ver con la marcada por los apóstoles de la autoayuda, que suelen ser analfabetos.

El libro que hoy estamos saludando es la obra de Tubau más ambiciosa hasta la fecha, mezclando la sabiduría académica con el guiño creativo, presentando el escepticismo como algo universal en el tiempo y en el espacio, pero concediendo a los griegos de época helenística el protagonismo debido. Todo ello escrito en una espléndida prosa castellana. No en vano Daniel Tubau es, además de un ensayista peculiar e irrepetible, un estupendo narrador de cuentos de terror que son auténticas perlas en su género.

Reseña original en: ABC Cultural

Entrevistas, charlas, conferencias y artículos

Comentarios, opiniones, entrevistas y artículos acerca de Sabios ignorantes y felices.
Los escépticos llegan a Sociedad Global
Hubo una gran polémica entre estoicos y escépticos en la Antigüedad, y según los testimonios de la época, por ejemplo de Cicerón, ganaron siempre los escépticos los duelos dialécticos. Así que creo que vale la pena escuchar a los escépticos, porque a lo mejor tienen cosas interesantes que decirnos.
Derivando por el escepticismo
Es una obra que combina lo enciclopédico con la fluidez narrativa, plasmando aquello de enseñar deleitando y me quedo corto. «Sabios ignorantes y felices» de Daniel Tubau, ofrece amplias informaciones con absoluto rigor.
Invitación a la filosofía escéptica
el escepticismo no es pasivo o resignado, como el estoicismo, sino que está en el origen de un sistema político como la democracia o incluso de la ciencia moderna, que es puro escepticismo aplicado. Descúbrelo en este vídeo.
Los libros de Daniel Tubau se devoran
Todos los libros de Daniel Tubau se devoran, porque presenta todos los temas con una soltura, una amenidad, una agilidad… Yo creo que toda esa labor de técnica de guiones  se nota en este estilo, este magnífico y genial estilo.

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