Bai Juyi

Nochevieja con un poeta chino

La nochevieja del año 2022 Ana y yo decidimos celebrarla en casa, pero solo con unos pocos amigos: Mariwan, José, Chayang y una invitada de última hora. Tras las campanadas, recuperamos una vieja discusión acerca de los dioses y las diversas formas del misticismo, y de si era necesario creer en algún tipo de entidad espiritual para experimentar la trascendencia o la belleza del mundo. Eso me llevó, no sé exactamente a causa de qué desvío, hasta uno de los poemas que más me gusta, que leí en voz alta para todos.

Se trata de un poema que Bai Juyi, el gran poeta chino de la dinastía Tang, escribió para su amigo Li Chien. En ese poema se menciona el capítulo primero del Zhuangzi o Chuang Tzu, gracias al que, dice, logró encauzar el curso de su vida.

Este es el poema de Bai Juyi:

 

A LI CHIEN

En los primeros tiempos
para encauzar el curso de mi vida,
directamente acudí
a Chuang Tzu, capítulo primero.
Pero en los últimos años
el espíritu es mi preocupación;
me convertí a la Dhyana
de la Escuela del Sur.
Exteriormente, acepto
el mundo tal como es;
íntimamente, supero las limitaciones
que imponen los sentidos.
Afuera, no siento aversión
ni por la aldea ni por la Corte;
en mi casa, no necesito
la compañía de nadie.
Desde que aprendí este arte,
adondequiera que vaya
mi mente está en sosiego
y no necesito
de flexiones ni estiramientos
para el bienestar de mis miembros;
ni de ríos ni de lagos
para calmar mis pensamientos.
Si tengo propensión al vino,
algunas veces bebo;
si no tengo nada que hacer
me siento reposadamente,
silencioso y tranquilo
hasta muy tarde
y al siguiente día, duermo profundamente
hasta que el sol está muy alto.
No me causan nostalgia, en otoño,
las noches largas;
no me lamento en primavera
por los días que pasan.
Enseñé a mi cuerpo a olvidar
si es joven o viejo,
y a mi alma, que aprecie igual
la vida que la muerte.
En la conversación que sostuvimos
ayer, cuando te vi,
diste a mis pensamientos
lo que llaman «corazón y médula»,
Porque también mi Camino es
como lo «inexpresable».
Y a no ser por ti, jamás
lo hubiese explicado con palabras.

La traducción es de C.G.Moral, y la puedes encontrar en ese estupendo librito publicado por la editorial Visor en 1997: Poetas chinos de la dinastía Tang.

¿A qué se refiere Bai Juyi cuando menciona el primer capítulo del Chuang Tzu? Creo que se refiere a la última parte, cuando Zhuang habla de la virtud de ser inútil, de vivir como un árbol feo alejado de los caminos, que no le interesa a nadie porque su madera no les sirve para nada. Pero también podría aludir a la primera parte del capítulo, cuando Zhuang habla de la cortedad de miras de quienes solo conocen su limitado mundo y desprecian, como decía Antonio Machado, cuanto ignoran. Otra posible interpretación es que aprendió del Zhuangzi cierta indiferencia ante las cosas y los problemas o, como cuarta posibilidad. el carácter práctico de varios consejos paradójicos que se ofrecen allí. No estoy seguro de cuál de estas interpretaciones es la correcta, pero la lectura del poema me ha animado a recuperar mi Lectura del Zhuangzi, que inicié hace muchos años y en la que apenas avancé hasta el segundo capítulo. Así que revisaré las entradas y las actualizaré poco a poco, tal vez añadiendo alguna nueva idea.

 

Si volvemos al poema de Bai Juyi, enseguida dice que tras la influencia del Zhuangzi, se unió a la escuela Dhyana. En este caso se trata de budismo y de la escuela india que dio origen al Chan (Ch’an) chino y, posteriormente, al zen japonés. Parece claro que en época de Bai Juyi esta escuela recomendaba la indiferencia o al menos la serenidad ante las diversas penalidades de la vida, y el disfrute de los pequeños o grandes placeres del momento, sin atormentarse por la nostalgia o la ambición. De todo esto hablo y hablaré en la Lectura del Zhuangzi, pero también aprovecho para recuperar una biografía de Bi Juyi . Lo cierto es que, al buscar información acerca de este poeta, que siempre he considerado mi favorito entre los chinos, por encima de los que suelen ser más apreciados hoy en día, como Li Po o Wang Wei, encontré una biografía de Bai Juyi muy interesante y completa. Después de leer tres o cuatro párrafos, un cierto aire familiar me llamó la atención y me di cuenta de que el autor de esa biografía era yo. Después he descubierto que la biografía está en varios lugares, casi nunca sin mencionarme, y que en algunas ocasiones lo único que han cambiado son las referencias a mí mismo, como «Uno de mis poetas favoritos…» Entonces me di cuenta de que esta biografía era uno de los capítulos de la página que dediqué a la dinastía Tang en 1999, y que también espero recuperar poco a poco.


Este es el enlace al primer capítulo de mi Lectura del Zhuangzi: Zhuangzi, un libro inagotable.

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