Juegos de suma cero

En su libro El gen egoista, Richard Dawkins explica la diferencia entre un juego de suma cero y un juego de suma no cero:

Juego de suma cero es aquel en que la ganancia de un jugador es la pérdida del otro. Los juegos de suma no cero, como el Dilema del Prisionero, son juegos donde hay una banca que paga “y los dos jugadores pueden cogerse del brazo y reírse de la banca”.

Presentarse a una oposición es un juego de suma cero: si tú la ganas, le quitas el puesto a otro.

La selectividad o el examen para mayores de 25 años es un juego de suma no cero. Aunque te clasifiques no le quitas el puesto a nadie que también se haya clasificado.

Es por eso que no me molestó ver las irregularidades cometidas cuando me presenté a Selectividad, y lo cierto es que no comprendo a quienes se ponen furiosos cuando en un juego de suma no cero alguien hace trampa: a ellos no les afecta.

Sólo lo entiendo cuando las consecuencias del juego puedan ser desagradables debido a esa irregularidad: por ejemplo, si un médico obtiene el título sin estar bien preparado. Pero que lo consiga un filósofo, ¿qué más dá? Creo que a menudo los que protestan por las trampas en un juego de suma no cero están movidos por la envidia y por una especie de orgullo herido, antes que por el deseo de que se haga justicia.



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