David Hume

Enciclopedia de filosofía de bolsillo Mosca y caja

David Hume (1711-1776)

Se suele creer que los filósofos británicos representan la sensatez, o al menos el pragmatismo y la moderación, frente a la afición de sus colegas del Continente a construir castillos de palabras y elaborar alambicadas y extravagantes teorías filosóficas.

No es una opinión que podamos rechazar, porque los filósofos británicos han logrado construir filosofías capaces de convivir con los avances de sus colegas científicos, que contribuyeron de manera decisiva a la construcción de esas ciencias: Newton, Faraday, Darwin, Crick y Watson, además del impulso constante de la Royal Society a favor de la ciencia y la investigación.

Sin embargo, no se puede olvidar que el empirismo y el pragmatismo anglosajón, al mismo tiempo que ha aceptado la existencia del mundo sensible, también ha cuestionado todas las certezas del sentido común. George Berkeley propuso que las cosas no existen cuando son percibidas.

David Hume invirtió el problema cuando puso en duda que ese ente de Berkeley que percibe, por ejemplo usted, atento lector, sea otra cosa que una colección de percepciones: “El yo es un haz de percepciones unidas por la imaginación”.

¿Debemos pensar que ese individuo que no existe (Hume) experimenta percepciones que tampoco existen (Berkeley)?

Ahora bien, si nos preguntamos por la relación lógica entre las percepciones y el individuo que las percibe (el perceptor, percibidor o percipiente) y nos preguntamos también qué es lo que causa las percepciones, Hume enseguida nos responde que ese es un dilema inútil, porque también niega la noción de causa, o al menos asegura que no es demostrable: no se puede demostrar que una cosa sea la causa de otra. No es extraño que el propio Hume se sintiera un poco perdido en ese mundo que él mismo había creado:

“Me siento asustado y confundido por la desamparada soledad en que me encuentro con mi filosofía; me figuro ser algún extraño monstruo salvaje que, incapaz de mezclarse con los demás y unirse a la sociedad, ha sido expulsado de todo contacto con los hombres, y dejado en absoluto abandono y desconsuelo.”

Sin embargo, como buen pragmático británico, el escocés David Hume logró combinar su escepticismo con la sociabilidad y el sentido común y se repitió a sí mismo: “Sé filósofo; pero, en medio de toda tu filosofía, sé hombre».

Los antiguos escépticos griegos y romanos, como Sexto Empírico, ya habían llegado a conclusiones semejantes y siempre fueron capaces de caminar con paso firme sobre un mundo inexistente.


David Hume en la Enciclopedia de filosofía de bolsillo Mosca y Caja

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Publicado en 2012

Puedes ver la primera versión de esta historieta, que dibujé en Amman, en una escala hacia China, aquí

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