
He aquí una acertada comparación de John Milton entre los libros y el mito de Cadmo, quien arrojó dientes de dragón que se convirtieron en los spartoi, los primeros pobladores de Tebas:
“Los libros sé yo que son tan vivaces y vigorosamente medradores como aquellos dientes fabulosos del dragón; y desparramados acá y acullá pueden hacer brotar gentes armadas”.
La comparación debió de ser leída por los enemigos de Milton y de la libertad de prensa de una manera tan literal que les asustaría más, reforzando sus deseos de censurar y prohibir libros.
Y lo cierto es que los libros estuvieron en el origen de hombres armados como los que hicieron la revolución de Cromwell y los que la imitaron en Francia siglos después.
La Areopagítica de Milton es una defensa de la libertad de imprenta y, por extensión de la libertad de prensa, que tantos cambios produjo en las estructuras heredadas de la Edad Media.
Berkeley planteó la pregunta: «¿Haría ruido un árbol que cayese en el bosque si nadie lo oyese?», y respondió: «Por supuesto que no, ese árbol…
George Berkeley se propuso demostrar que nada existe si no es percibido. Su intención no era defender el escepticismo, sino todo lo contrario, combatirlo.
“De esta manera, monjes, el Dhamma se parece a una balsa, cuyo propósito es cruzar las aguas y no poseerla. Monjes, al saber que el…
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