• nacionalismo e identidad

    Nostalgias catalanas

    Aunque parezca difícil creerlo hoy en día, lo que más echo de menos de la Barcelona y de la Cataluña de mi niñez y adolescencia es que era el lugar menos nacionalista de España. No recuerdo haber sido nunca nacionalista, ni siquiera en los años de ignorancia juvenil en los que somos capaces de adoptar cualquier ideología que prometa luchar contra lo establecido, contra el sistema, contra “los de arriba” o contra algo. Pero el nacionalismo, eso lo entendí muy precozmente, es sin duda la peor de las ideologías, si dejamos de lado las directamente criminales como el nazismo, el estalinismo, el maoísmo, el fascismo o el franquismo, muchas de…

  • nacionalismo e identidad

    Lo peor de lo malo (el procés catalán)

    Que se celebre o no un referéndum en Cataluña es una cuestión que no me interesa demasiado, excepto porque la propuesta del gobierno catalán para celebrar ese referéndum es a todas luces absurda e injusta. Ni la manera de convocarlo ni la participación en esa farsa puede autorizar a nadie a decir que se ha escuchado la voluntad de los catalanes. Pero, excepto por esta cuestión derivada, el asunto del referéndum no me inquieta en exceso. Puedo entender que haya personas que están a favor de celebrar una consulta, un verdadero referéndum, legal y en el que participen en igualdad de condiciones todos los catalanes y con todas las garantías…

  • Esklepsis 1,  nacionalismo e identidad

    El nacionalismo

    El juego consiste en escribir un artículo en el que todo lo que se dice ya ha sido dicho por otros. Se trata de no ser original, o de serlo de manera consecuente, si fuera cierto que "ser original consiste en decir lo que han dicho otras personas, pero haciendo creer a los demás que se le ha ocurrido a uno"

  • Historia - entradas,  nacionalismo e identidad,  Psicología*

    La identidad y el mito de los orígenes

    En A discourse of Ireland (1599) se dice: «Es cosa observada en Irlanda y que se ha hecho proverbial, que los colonos ingleses se vuelven irlandeses en la segunda generación pero nunca ingleses». Y lo atribuye a que «el mal sobrepuja y corrompe al bien»(128). Es interesante en relación con el mito de los orígenes y con la tan frecuente deriva que hace que  los conquistadores (o sus descendientes) acaban queriendo ser (o descender) de los conquistados. Se dan muchos ejemplos en Canarias, Cataluña, Euskadi o en América latina. [pt_view id=»87405d63l6″]