
Sebrelli se defiende por anticipado de caer en lo que se llama “enumeración caótica”: la suma de todos los adversarios fabrica un monstruo inexistente pero fácil de combatir.
Sin embargo, probablemente cae en ello, tal vez porque es difícil no hacerlo en un escrito polémico.
Considera a Hegel y Marx la culminación del racionalismo occidental, pero son un Hegel y un Marx muy particulares los de Sebrelli, que no se parecen a los que suelen presentar sus propios partidarios.
Estoy de acuerdo en que las ideas contra la corriente forman a su vez parte de otras corrientes:
“Sólo que éstas permanecen subterráneas, ocultas o dispersas, pero están destinadas a aparecer, a hacerse notar en el momento en que la situación madure.
“La más antigua de las civilizaciones (?), la egipcia, que constituyó un modelo de sociedad cerrada en sí misma (?) se interrelacionó, no obstante, con la Mesopotamia, y a su vez influyó en la India.”
“Las civilizaciones que permanecen aisladas se estancan, se inmovilizan y se vuelven más vulnerables ante la irrupción de otras civilizaciones, tal es el caso de las civilizaciones precolombinas ante los conquistadores españoles o el de la vieja civilización china ante el imperialismo occidental.”
Escribí: “Bueno…”
Se usa muy alegremente la palabra “aislada” para describir a China o al Perú de los incas, que no dejaban de expanderse, etcétera. ¿No estaba aislada Europa? No creo que haya muy buenas razones para sostener una cosa o la otra.
“La navegación en alta mar es el índice insoslayable del progreso de una civilización; sólo avanzaron los pueblos que la practicaron: los árabes, luego los portugueses y los españoles, finalmente los holandeses y los ingleses.”
“Tan sólo los europeos, con su vocación universalista, su anhelo de ir siempre más allá, y con la posesión de medios económicos y conocimientos astronómicos y matemáticos adecuados, se lanzaron a la aventura riesgosa, a los peligrosos viajes que reunificarían el mundo disperso”.
2007. Seleccioné estas citas porque en ellas se hacen afirmaciones muy generales. No es que sean absolutamente erróneas, aunque alguna sí lo es.
Sebrelli, por ejemplo, parece desconocer que en China hubo varias dinastías abiertas al exterior, como la Han, la Tang, o los comienzos de la Ming (aparte de la Yuan mongola).
Precisamente fueron los chinos quienes empezaron la gran navegación de los tiempos modernos, con los barcos del almirante Zheng He.
Existen muy fuertes indicios de que los europeos imitaron este modelo chino y que los barcos portugueses y después los españoles tenían mapas de la circunnavegación que logró realizar (o casi) Zheng He alrededor del mundo.
China y Persia fueron quienes hicieron la Ruta de la Seda, no Europa. Los árabes conectaron el mundo desde Europa hasta China, mientras Europa permanecía aislada.
China, incluso en las épocas de aislamiento era un reino más grande que toda Europa junta, y a menudo más desarrollado.
Es cierto que muchos europeos podían tener, y tuvieron, una vocación universalista, pero no lo es menos que la que tuvieron los musulmanes. Por otra parte, Sebrelli se las ingenia para presentar esos descubrimientos europeos como nacidos de esa vocación:
“Tan sólo los europeos, con su vocación universalista, su anhelo de ir siempre más allá, y con la posesión de medios económicos y conocimientos astronómicos y matemáticos adecuados…”
Como buen marxista debería pensar que en gran medida esas acciones nacieron de las necesidades. Precisamente porque Europa era un lugar aislado en un mundo conectado por los musulmanes (se podría hablar incluso de un mundo globalizado musulmán) y porque los musulmanes y los chinos tenían el control de las rutas comerciales terrestres, por eso fue por lo que buscaron llegar al otro lado del mundo (no a América, sino a Asia) a través del mar.
Estos son algunos ejemplos de lo necesario que es no hacer afirmaciones tan absolutas, tan seguras de sí mismas, tan eurocentristas, y lo dice alguien que también admira lo bueno de Europa y que se halla absolutamente alejado del relativismo cultural, pero también, como Montaigne, del etnocentrismo de cualquier tipo.
Con las debidas diferencias, a veces Sebrelli recuerda a aquellos padres de la patria que nos decían lo mucho que España había hecho por el mundo tan sólo por bondad y ganas de ayudar.
2026. Coincido con muchas de las ideas de Sebrelli, pero de manera especial con su manera de pensar, es decir, no el contenido exacto de sus ideas, sino la forma en al que piensa, en la que no cae en los tópicos habituales y en al que desafía las convenciones. Pero en algunas consideraciones, como las que comenté en esta entrada en 1998, o en muchos asuntos que comenté con Iván acerca de varios libros de Sebrelli, no suelo estar tan de acuerdo. Pero era un gran pensador, y como dijo Iván, que lo conoció y entrevistó, un gran tipo.

Deja una respuesta