CARMEN GOMAR: “Al final, Daniel Tubau nos acabará convenciendo, cargado de argumentos, que todos los filósofos de la historia fueron en parte escépticos. ¿No es ese el sentido de la filosofía? Lo es. En este caso, preparáos, porque nos va a presentar a unos filósofos un tanto extravagantes, como Calano, que acabarán muriendo sin mostrar un ápice de dolor, queja o sufrimiento. Otro de ellos será Anaxarco, que siempre fue conocido como el feliz o “eudamónico” y que murió machado literalmente en un mortero gigante sin quejarse en absoluto.
Tal vez Anaxarco fue el primer escéptico de todos los tiempos. En cualquier caso, no cabe duda de que inspiró a nuestro protagonista de hoy, Pirrón de Elis, un filósofo griego que acompañó a Alejandro Magno en sus conquistas, siempre aconsejándole. La sección de hoy con Tubau en “Sképsis, atrévete a dudar” adopta tintes tan gores como interesantes. Conoceremos historias alucinantes y nos acercaremos al pensamiento del hombre que llegó a una conclusión: la causa de nuestro sufrimiento es querer tener siempre certezas. Para Pirrón, sólo podemos conocer las apariencias, pero no las cosas en sí mismas. Para librarnos de esa preocupación constante, lo mejor es -según el pensador clásico- adoptar la indiferencia. Que él mismo se saltó en ocasiones. ¿cuándo? Te lo contamos en el pódcast”.
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21/03/2026
Skepsis en Ágora (Radio Nacional de España)
Aquí puedes escuchar y leer todos los programas de Skepsis, atrévete a dudar, el podcast escéptico de Daniel Tubau en Ágora, el programa de filosofía de Carmen Gomar.
Todo lo que Matrix cuenta es una extrapolación de lo que Platón narra. Que quizá el mundo real es una sombra, una ilusión, una ficción. Ahora bien, Daniel Tubau, haciendo honores a su sección “Sképsis, atrévete a dudar”, va a darle una vuelta de tuerca al asunto, y va a demostrar -una vez más- cómo el clásico griego se perfila como un gran ilusionista en la sombra.
Alan Turing escribió un artículo que se considera mítico, que se llama Maquinaria Computacional e Inteligencia, y ahí se hacía una pregunta. ¿Cómo podemos saber que un ordenador piensa y que no simplemente está manejando o combinando información sin más? Y entonces examina muchas posibles respuestas para distinguir la inteligencia y la conciencia de los seres humanos de la de las máquinas.
El emperador Marco Aurelio es el estoico romano más conocido, pero pocos saben que sus reflexiones están inspiradas en un esclavo que acabó siendo un filósofo respetado consultado a menudo por el emperador Adriano. Hablamos de Epicteto, un hombre que supo encontrar la paz interior y la serenidad en un mundo de caos e incertidumbre.
Es la táctica que han empleado siempre los dictadores, los colonialistas, los imperialistas, los nacionalistas, los nazis, los fascistas, los comunistas y cualquier grupo que haya tenido que enfrentarse al “fastidioso” problema de eliminar a todos los seres humanos que no comparten sus ideas.
Tubau argumenta cómo Platón es un filósofo bastante astuto y hasta un pelín tramposo, porque acude a la maniobra del deus ex machina en su obra cuando él mismo defiende que no debe utilizarse en narrativa por ser un recurso facilón.
¿Es opuesta la razón a las pasiones? Puede que toda la vida hayas pensado que sí. Que es mejor pensar con el cerebro antes que con el corazón, o al revés. Pues nuestro escéptico más analítico, Daniel Tubau, llega dispuesto a demostrarnos que no son tan dispares.
A Superman su padre le da indicaciones claras: no interfieras en los problemas de la Tierra. Los relativistas culturales piensan algo semejante: no es legítimo interferir en otra cultura. En 1962 un filósofo de la Ciencia, llamado Thomas S. Kuhn, le dio un nuevo sentido a la palabra paradigma. .
Daniel Tubau viene dispuesto a examinar a fondo dos maneras tramposas de usar el escepticismo, la de los magufos o terraplanistas y la de algunos antimagufos. En su sección “Sképsis, atrévete a dudar” cuenta que estamos ante dos casos de escépticos hipócritas.
Daniel Tubau se moja, se implica, opina y cuestiona. Y señala que ni hay una sola receta para la felicidad, ni hay siete, porque nos quedaríamos cortos. Para él, habría tantas como ciudadanos en el mundo.
¿Tirarías de su tabla a Rose para salvarte tú del naufragio del Titanic? Esto ya lo pensó un clásico escéptico, Carnéades, quien además ideó otras situaciones de supervivencia en guerras. Su intentación era mostrar que no existen leyes morales absolutamente indiscutibles.
Los escépticos han sido, junto a los seguidores de Epicuro, cuenta Tubau, los filósofos menos valorados y más ninguneados de la historia. ¿Por qué? ¿Tan incómodos fueron?
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