
Entrevista en Mon Cultural (Eixample Radio), el 3 de juio de 2026, con Miguel Fernando Ruíz de Villalobos.
Joan Ribas: Continuamos aquí en Món Cultural con otro convidado telefónico que nos trae hoy Miguel Fernando Ruiz de Villalobos y que además ya hemos tenido en este programa hace algunos meses. Es el escritor, guionista, director Daniel Tubau, que es autor del libro (un largo título): La gran farsa filosófica: un elogio a los filósofos que ríen. De Luciano de Samosata. Buenas tardes, bienvenido.
Daniel Tubau: Hola, buenas tardes. ¿Cómo estáis?
Miguel Fernando Ruiz de Villalobos: Hola, Daniel, buenas tardes. Bueno, gracias por estar con nosotros y déjame, Joan Ribas, que es el jefe que manda en este programa de Món Cultural, que cuente una coincidencia. Fíjate qué coincidencia, Joan. Daniel Tubau nació en Barcelona en 1972. Te digo esto porque hace un momento hemos entrevistado a la autora de un maravilloso libro que habla de El último tango en París, de 1972.
Joan Ribas: ¡Ah, buena fecha! O sea que tú naciste en el año del escándalo.
Daniel Tubau: Exacto. Buena cosecha, ¿no?
Miguel Fernando Ruiz de Villalobos: Buenísima cosecha. Perdona que haga esta broma. Pero bueno, vamos a hablar de filosofía, que es lo que domina Daniel Tubau, que, como decía muy bien Joan Ribas, es escritor, es filósofo, es guionista, director de cine y de televisión, profesor de guion español… Tiene varios libros sobre el mundo del cine, especialmente el guion, pero también, no sé si este ya es el quinto… no sé si es el quinto, el cuarto, el sexto libro sobre filosofía: La gran farsa filosófica: un elogio a los filósofos que ríen. A mí el título me parece genial porque hablas de farsa y de filosofía, que son dos palabras que empiezan con «f». Yo soy muy especial, y las palabras que empiezan con las mismas letras o con las mismas sílabas me hacen siempre mucha gracia. Y hablas de los filósofos que ríen. Teniendo en cuenta que ahora se puede reír muy poco en la vida actual, que los filósofos son gente más bien tirando a pesadumbre, a preocupación, a hombros caídos… que rían me parece ideal. Y que se lo dediques a Luciano de Samosata es ya la culminación de tu investigación. ¿Por qué te has dedicado a este autor? ¿Y dónde ves la risa en un filósofo?
Daniel Tubau: Bueno, pues mira, es muy curioso, porque ahora caigo en la cuenta de que el primer filósofo que a mí me gustó y por el que siento todavía más admiración es Demócrito, el creador del atomismo. Y precisamente de Demócrito se decía que era el filósofo que reía, mientras Heráclito era el filósofo que lloraba. Hay muchos cuadros de todas las épocas, de Rubens, etcétera, que retratan a un filósofo riéndose, partiéndose de risa, y a otro llorando y lamentándose a su lado.
Miguel Fernando Ruiz de Villalobos: Un poco como las máscaras del teatro, ¿no?
Daniel Tubau: Exactamente. Eso es la comedia y la tragedia. Demócrito, el filósofo del que se decía que reía. Y después Luciano, que fue otra de mis grandes pasiones en la adolescencia. Yo tengo un amigo, Marcos Méndez, con el que nos regalábamos libros de Luciano, de la Editorial Gredos, porque eran muy caros; entonces teníamos que regalarlos en el cumpleaños. Teníamos los tres o cuatro tomos de Luciano, al que se considera el mayor humorista de la antigüedad, del mundo grecolatino. Pero bueno, yo defiendo que además es un gran filósofo, no solamente un comediante.
Miguel Fernando Ruiz de Villalobos: El trabajo en tu libro, ¿cuál ha sido?, ¿recopilar una selección de los textos de Luciano?
Daniel Tubau: Sí, mira. Luciano tiene más o menos entre 70 y 80 textos conservados, que son muchos, de todo tipo de temas. Tiene textos sobre gramática, tiene sobre cómo se debe escribir la historia, tiene muchos de filosofía, otros en los que denuncia las supersticiones, las diversas supersticiones… Pero lo que he seleccionado son cuatro de esos 70 u 80 textos. Y estos cuatro son textos en los que se burla muchísimo de los filósofos. El tema fundamental es la burla a los filósofos. Esa es la clave del asunto. Y a partir de ahí pues también hago una presentación, un pequeño ensayito.
Miguel Fernando Ruiz de Villalobos: Es muy interesante, tu presentación es muy interesante.
Daniel Tubau: Defiendo este carácter de humorista maravilloso y de cómo los humoristas son también grandes pensadores. A lo largo de la historia muchas veces han sido los que han dicho las verdades. Los bufones del teatro decían las verdades que nadie se atrevía a decir porque les cortaban la cabeza. Pero el bufón lo decía.
Miguel Fernando Ruiz de Villalobos: Hablas precisamente del bufón, que es el que podía decir más cosas que los que eran, digamos, los sabios de la corte, por decirlo así. Es muy interesante lo que explicas de la vida de Luciano, humorista y filósofo; de cómo la filosofía puede ser también una herramienta para descubrir que la vida no es el drama que, en cierta medida, muchas veces el poder nos quiere imbuir a los que no somos poderosos. ¿Van un poco por ahí también tus intenciones?
Daniel Tubau: Sí, sí, desde luego. La filosofía creo que precisamente lo que debe hacer… Tú seguramente ya sabes que yo tiro mucho hacia el lado escéptico, hacia el lado de poner en cuestión las cosas, de revelar esto del traje nuevo del emperador, de revelar que el rey está desnudo y mostrar que el poder pues tiene muchas grietas y muchas mentiras y que se pueden denunciar. Los filósofos a lo largo de la historia han denunciado toda esta mentira de los poderosos, aunque otros también las han sostenido. Y ahí es un poco por donde va Luciano: ataca a esos filósofos que son farsantes, que son mentirosos y que también crean, más que de una escuela de filosofía, una secta. Es una cosa curiosa.
Miguel Fernando Ruiz de Villalobos: La primera que pones de estas cuatro historias que has comentado me parece la más interesante y supongo que por eso has puesto este orden. Se titula La subasta de vidas y es un diálogo entre Zeus y Hermes, su mensajero. Son lecturas que pueden aplicarse al momento actual de muchos países, y no quiero señalar ninguno en concreto.
Daniel Tubau: Yo creo que sí. Precisamente por esa denuncia de la falsedad, de la mentira, de lo que a veces se llama «cambiar de opinión» pero que puede ser mentira, claramente. Y la primera que tú dices es muy divertida porque es una subasta de filósofos. Aparecen ahí Zeus y Hermes y se ponen a subastar a Platón, a Sócrates, al propio Demócrito, a Heráclito también, a algún estoico… y los subastan, y los compradores dicen: «¿Y tú qué sabes hacer?», le dicen a Sócrates, ¿no? Y él le explica más o menos lo que sabe hacer y le pagan más o menos, lo compran por más o por menos dinero.
Y lo que tú dices, efectivamente. Todos los textos son muy divertidos, pero el cuarto es quizá el que va un poco más en serio, da la impresión de que aquí Luciano está casi pensando en un amigo real, en alguien que se ha metido en una escuela filosófica, que lo tiene abducido durante 20 años, una escuela estoica. Este texto se llama Hermótimo, y Luciano, bajo la personalidad de Licino, que es como Luciano se disfraza en sus textos a veces, intenta salvarlo, intenta revelarle que en esta escuela le están prometiendo felicidades y verdades que nunca llegan. Pero año tras año lo tienen ahí contribuyendo, evidentemente pagando también, engañándolo con fábulas filosóficas que tampoco llegan nunca. Fíjate que sucede precisamente con los estoicos. Ahora tenemos una explosión estoica asombrosa. Los estoicos pueden estar muy bien (yo tengo una edición del Manual de Epicteto), pero también está todo lleno de farsantes estoicos hoy en día, exactamente igual que en la época de Luciano, curiosamente.
Miguel Fernando Ruiz de Villalobos: Yo lo que veo leyendo el libro, que es muy didáctico, es que también se ve esa parte tuya cinéfila, esa parte tuya de hombre de cine. Porque en tu entrada conectas el humor que viene de esa Grecia filosófica con el humor de grandes humoristas del cine, como podían ser Chaplin, los Hermanos Marx, Woody Allen, ¿no? Este tipo de bufones, dicho entre comillas, de la sociedad moderna o de la sociedad más contemporánea, ¿no?
Daniel Tubau: Claro, efectivamente. Hay una relación ahí tremenda. Fíjate que esa influencia de Luciano está en Montaigne, por ejemplo. Influyó mucho también en Fielding, que es el autor de Tom Jones, una novela muy, muy interesante de aventuras. Fielding coleccionaba todos los libros de Luciano, fuese cual fuese la edición. Y precisamente en esa aventura, em Tom Jones, intenta aplicar la burla lucianesca, la burla de los poderosos, la crítica a los farsantes. Y esa es la idea de los cómicos de hoy en día que has mencionado: Chaplin, Woody Allen, los Hermanos Marx, que nos recuerdan a Luciano todo el rato. Da la sensación de que hay una línea de continuidad muy clara entre todos esos humoristas del cine, y también de la comedia, del stand-up y todo lo demás, con Luciano. Es el padre de todos, podríamos decir.
Miguel Fernando Ruiz de Villalobos: Hay que decir que el libro está editado por Ariel, que es una editorial muy especializada en temas de filosofía… Yo quería saber los textos, ¿de dónde han salido? Porque, claro, debían estar originalmente en griego, ¿no? ¿Qué son, ya textos traducidos por algún especialista de literatura griega? ¿Lo has hecho tú?
Daniel Tubau: No, esos son textos… los que yo he elegido en este caso, en el de Luciano, son textos de una traducción antigua, de cien o ciento veinte años, evidentemente fuera de derechos (se trata de la traducción de Cristóbal Vidal y Federico Baraíbar, en editorial Hernando, 1882–1889). He buscado entre todas las traducciones libres de derechos. Yo no sé griego como para traducir, no llega mi conocimiento hasta ahí; yo hice filosofía más que filología. Y he elegido la mejor traducción que encontré. Y eso sí, la he actualizado y la he hecho en algunos pasajes más fácil de leer, sin traicionar nunca, porque yo intento siempre que se mantenga una fidelidad absoluta al texto original, pero naturalmente de manera que se pueda leer hoy en día, aunque ya de origen era muy buena, una muy buena traducción.
Miguel Fernando Ruiz de Villalobos: Supongo que a la hora de elegir estos cuatro, digamos, estas cuatro conversaciones o diálogos que hace Luciano, habrás tenido que leer más. El montaje del libro está en función de tu deseo de acercar a Luciano a través de estas formas de pensar de él, fundamentalmente.
Daniel Tubau: Sí, porque yo ya había leído a Luciano, pero ahora leí otra vez los 80, 70 u 80 textos suyos; me los volví a leer todos. Me volvieron a fascinar, descubrí un montón de cosas nuevas en las que no había reparado y quise elegir los que tenían que ver claramente con la filosofía y que eran una denuncia de los falsos filósofos. Había 8 o 9 textos bastante buenos. Pero claro, el libro se habría hecho muy largo. Elegí los cuatro que considero los mejores, los más interesantes también para conocer a Luciano, los más divertidos, fáciles de leer como una primera introducción a Luciano. Y yo creo que son muy compactos y coherentes. Fíjate en una cosa: en La subasta de vidas se subasta a los filósofos, a Sócrates, etc. El segundo texto se llama Los resucitados o El pescador, y resulta que consiste en que los filósofos de los que se ha burlado Luciano en La subasta de vidas le piden permiso al señor del inframundo, a Hades, para regresar a la Tierra y castigar a Luciano. O sea, que ves que hay una conexión entre el primer texto y el segundo. Van a por él a machacarlo, y él se defiende y consigue convencerlos de que los está defendiendo en vez de atacando. Tienen una coherencia los cuatro textos, y eso es especialmente interesante. El tercero también es un juicio donde Luciano se tiene que defender porque lo acusan de que ha mezclado el serio diálogo filosófico de Platón con la comedia de Aristófanes. Que ha hecho esa mezcla y que eso está muy feo y muy mal hecho. Que no se deben mezclar las cosas elevadas con la burla y con la risa.
Miguel Fernando Ruiz de Villalobos: Está muy bien este apartado que has presentado de que hay un juicio. Digo esto porque supongo que tú profundizas más en la cultura griega y en la filosofía griega. Parece ser que a los filósofos griegos les interesaba mucho el concepto del juicio. Lo digo porque ahora parece ser que los juicios están de moda en nuestro país. No quiero ser insidioso, aunque, aunque me gusta ser insidioso, pero es verdad que parece ser que en tiempos de Grecia y después de Roma el concepto del tribunal tenía una dimensión que con el tiempo se perdió… y hablo del tiempo del espacio que ha pasado en años, y que ahora parece que se vuelve a interpretar de una forma diferente. No sé si estoy confundido.
Daniel Tubau: Yo creo que das en el clavo. En la antigüedad podemos pensar en el juicio de Sócrates como casi el origen de todo el asunto filosófico, con la muerte de Sócrates. Y es muy interesante la conexión que hay con Cicerón. Cicerón era abogado. Participó en un juicio para salvar a Roma de la conjuración de Catilina, quien quiso acabar con la república, se supone. Y Cicerón, que era escéptico… aunque mucha gente cree que Cicerón era estoico. Muchos dicen que era estoico o era aristotélico. Él dice claramente que él es escéptico de la Academia de Platón, precisamente. Y Cicerón, pues, fíjate qué curioso, era escéptico y al mismo tiempo el mejor abogado de Roma. Mucha gente dice: «Hombre, si es escéptico no puede ser abogado y decir que esto es verdad y que esto es mentira». Pero él lo explica muy bien y responde: «Claro que puedes».
Miguel Fernando Ruiz de Villalobos: Pues nada, un libro impresionante: La gran farsa filosófica. Si usted quiere reírse recordando esos diálogos, esas conversaciones de Luciano de Samosata, un humorista que se adelantó a muchos humoristas de ahora, incluso a situaciones humorísticas que se viven en la actualidad, yo les recomiendo este libro de Daniel Tubau editado por Ariel, La gran farsa filosófica. Dos efes seguidas que siempre hacen también decir aquello de «es una felicidad leer un buen libro». Gracias, Daniel Tubau. Un abrazo.
Daniel Tubau: ¡Un abrazo muy grande!
Joan Ribas: Y continuamos aquí en Món Cultural con nuestro convidado deluxe hoy: Van Morrison, en otro tema de su último álbum, I’m Ready, que toca allí un guitarrista joven de 89 años, Buddy Guy, un guitarrista y vocalista de blues de Chicago, la esencia del blues realmente y del jazz. Pues aquí está: I’m Ready, Van Morrison con Buddy Guy en la guitarra.

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