El destino y el camino

goethe-nordica
Goethe por Fernando Vicente

En la recomendación de que lo que importa es el camino y no el destino, que tan bien se expresa en el mitema del viaje a Ítaca, Goethe ofrece una variación que creo que es muy interesante:

“No bastará con dar pasos que algún día puedan llevarles a la meta, sino que cada uno de ellos tiene que ser paso y meta al mismo tiempo”

Por otro lado, es cierto que la meta es como una excusa, como el macguffin del cine, pero también que uno ha de creer en esa meta para disfrutar de esos pasos de verdad. Otra cosa es que, sencillamente, la meta sea seguir dando pasos.

(8 de julio de 2010)


Me parece una excelente reflexión la de Goethe, que se puede aplicar tanto a la narrativa como a la vida. Los buenos relatos pueden tener una o varias líneas o estructuras narrativas, pero cada uno de los pasos de esa estructura debe tomarse como un valor en sí mismo, no tan solo como una pieza necesaria para esa trama. Deben tener vida propia. Eso es lo que se echa en falta en muchas series españolas, en las que la trama fagocita por completo a las escenas, que parecen estar ahí solo en función de algo que va a suceder más tarde.

En cuanto a la vida, parece que la meta o las metas no deben convertirse en la única obsesión ni en lo único que dote de sentido a nuestro actuar, pero el creer que todo consiste en “vivir el instante” acaba por despojar a los instantes vividos de interés o los hace falsamente trascendentes. Hay momentos en los que uno debe decirse “vive el instante”, pero no necesariamente todos los instantes deben ser vividos con esa espontaneidad, emoción o entusiasmo. Sigo estando de acuerdo con aquello de “ningún día sin huella”, pero eso no quiere decir que se busque dejar huella de manera obsesiva en cada día vivido: es la manera en la que vivimos y contemplamos la realidad lo que hace que la realidad aparezca dotada de sentido, profundidad o belleza. Y no hay que olvidar que días sin huella se refiere a la magnífica película de Billy Wilder, donde los días no dejan huella precisamente a causa del exceso (en este caso el alcohol): la vida intensa a menudo no deja ninguna huella, a veces de manera literal, cuando ni siquiera recordamos lo que hicimos anoche.


GOETHE

[wpts_matriz boxwidth=’120′ category=’5271′  posttype=” taxonomy=” posts=’30’ limit=’30’ order=’ASC’ boxstyle=’6′ buttoncolor=’nobutton’ titlesize=’11’ contentsize=’11’ titlefont=’default’ contentfont=’default’ prd=” showtitle=’1′ showexcerpt=’1′ showimage=’1′]


MEMORABILIA

[wpts_matriz boxwidth=’130′ category=’4564′ posttype=” taxonomy=” posts=’30’ limit=’30’ boxstyle=’1′ buttoncolor=’nobutton’ titlesize=’11’ contentsize=’11’ titlefont=’default’ contentfont=’default’ showtitle=’1′ showexcerpt=’1′ showimage=’1′ masonry=’1′]


Una respuesta a «El destino y el camino»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

[email protected]

Libro 1 Libro 1 Libro 7 Libro 3 Siete maneras de alcanzar la felicidad Manual estoico de vida Sabios ignorantes y felices Cómo escuchar El arte del engaño Cómo triunfar en cualquier discusión Libro 8 Libro 9 Libro 10 Libro 11 Libro 12 Libro 13 Libro 14 Libro 15 La musa en el laboratorio Libro 17 Libro 18 Libro 19 Libro 20