
Terminé el Cyrano de Bergerac de Rostand. Además de contagiarme del alegre espíritu gascón, se me saltaron las lágrimas al leer las últimas páginas, cosa que no me había sucedido con ninguna obra de teatro.
Después fuimos a casa de Vicky y jugamos al juego del diccionario (gané), que es estupendo, y al Trivial (no gané).
2026: es la curiosa anotación de un diario personal

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