• Cuaderno austrohúngaro,  ideología y revolucionarismo

    La ciudad de las estatuas

    No recuerdo ninguna ciudad en la que haya visto tantas estatuas como en Budapest. Magris cuenta en El Danubio que cuando el Terror blanco fascista reemplazó al Terror rojo comunista en los años 20 y 30, los revolucionarios no destrozaron las estatuas de sus antecesores, sino que las guardaron en algún sótano. Cuando los comunistas volvieron al poder, tras la Segunda Guerra Mundial, las sacaron del sótano y las volvieron a colocar en las calles. Algo parecido sucede ahora, pues los húngaros han guardado casi todas las estatuas de la época comunista y han creado con ellas un Parque de las Estatuas o Museo del Totalitarismo, en el que se…