• Mitos que salvan,  NUMEN - Mitología Comparada

    Mitos que salvan

    En uno de los poemas del Edda Mayor, el Hávamál (Los dichos de Har o del Altísimo), que tiene un contenido ético bastante notable, se defiende a las personas con discapacidades: «El cojo cabalga, el manco a pastor, el sordo en la lucha sirve; mejor estar ciego que estar quemado. ¡A nadie aprovecha un muerto!» Es un ejemplo excelente de que la mitología y la religión, que demasiado a menudo fabrican mitos para justificar todo tipo de bárbaras costumbres, a veces también han creado historias, ritos, leyendas o mitos que, quizá a veces de manera accidental o a veces con esa intención explícita, han servido para lo contrario, para ayudar…

  • Mitos que salvan

    El viejo Badan y su hijo Badaneqe, o la utilidad de los mitos

    Los mitos, los ritos, la tradición, sirven casi siempre para justificar todo tipo de crueldades, de arbitrariedades. Costumbres castradoras y represoras que se justifican porque un héroe fundador, un dios creador o una estirpe arquetípica hicieron algo in illo tempore (en aquel tiempo). Narraciones etnográficas, documentales y películas nos han contado ese terrible momento en el que los ancianos son abandonados entre los inuit (antes llamados «esquimales»). Hemos aprendido que son los propios viejos los que se entregan gozosos a ese sacrificio, para así ayudar a sus semejantes, para dejar de ser una carga para ellos. Los expertos nos han explicado que esta macabra costumbre es parte del ciclo de…

  • Mitos que salvan

    Los herreros divinos y cojos

    Es sabido que en muchas culturas, los herreros divinos son cojos. Es una extraña característica que comparte tanto el Hefesto griego como el Vulcano latino, dios que, al parecer, no procede del Hefesto griego continental sino del Velcano cretense. En el mito tradicional griego se cuenta que cuando la diosa Hera vio a su hijo recién nacido, Hefesto, le pareció tan enclenque que lo arrojó desde la cima del Olimpo. No quería que nadie supiera que había dado a luz a un dios tan debilucho. Hefesto sobrevivió a esta terrible caída, y ni siquiera sufrió ningún daño, porque cayó en el mar y fue recogido y cuidado por las diosas…