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Escrito en el agua, mayo y junio de 2006 (Madrid/Barcelona)

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Días de cine en Barcelona

De nuevo en Barcelona en el festival de cine asiático (Baff), al que vengo dedes hace tres años con Ana y Bruno.

Es la octava edición y el país invitado es India.

Hoy mismo, día 28 de mayo de 2006, inauguración y primera película.

Es un buen momento para iniciar un nuevo cuaderno, tres días antes de lo habitual, con un título que es idea de Ana.

Si quieres leer las páginas que dediqué a las dos ediciones anteriores:


Baff 2004 (país invitado TAIWAN)


Baff 2005 (país invitado VIETNAM)

Página oficial del Baff 2006

 

Una investigación sobre la manía de escribir

1. La obra oculta de Elias Canetti

Elias Canetti publicó una obra breve, apenas doce tomos. Pero escribió mucho más, cartas, diarios, novelas y todo tipo de textos inéditos :

"Se hallan celosamente custodiados en la Biblioteca Central de Zurich, en un búnker situado a quince metros de profundidad, donde se encuentra en la actualidad el "legado Canetti", parte del cual no podrá ver la luz, por voluntad expresa del escritor, hasta el año 2024"

Me pregunté al leer estas cosas en el prólogo de El Juego de ojos por qué Canetti había decidido que no se publicase todo lo que había escrito hasta mucho tiempo después de que hubiera muerto: tres décadas más tarde. Cuando murió Canetti, en 1994, tenía ochenta y nueve años.

El juego de ojos, de Elias Canetti

Existen otras historias de escritores que pidieron que su obra fuera destruida o que no se publicara hasta cierto tiempo después de su muerte. A la traición de un amigo, debemos el regalo de las páginas de Kafka, salvadas por Max Brood.

También Casanova amenaza alguna vez en sus Memorias con echarlas al fuego en cuanto presienta que está a punto de morir. Es obvio que cambió de idea, o que le faltaron las fuerzas, cosa que suele suceder cuando agonizas.

Kleist, si no recuerdo mal, quemó su primera novela. Chatterton se suicidó a los diecisiete años y antes de hacerlo quemó todos los escritos inéditos que tenía a mano.

En la línea continua de la relación de las personas con las cosas que escriben, se pueden distinguir dos extremos: los destructores y los conservadores. Algunos se deshacen de cualquier borrador, de todas las páginas que muestran las fases que llevaron a la obra definitiva.

Freud, que detestaba a los biógrafos, no quiso dejarles nada y destruyó todo lo que pudo. Incluso intentó hacerse con las cartas que había enviado a otras personas, para quemarlas. Su discípula Marie Bonaparte consiguió en un librero de viejo las cartas que Freud le había mandado a Wilhem Fliess. Aunque Freud insistió en que le devolviera las cartas, ella se negó. Gracias a esas cartas, los biógrafos han podido escribir las más oscuras, pero precisas, páginas de la vida de Freud.

Stefan Zweig cuenta que Rainer Maria Rilke nunca corregía nada, porque todo lo escribía perfecto desde el principio. En sus manuscritos, asegura Zweig, no hay nunca una tachadura ni una corrección. Pero podemos sospechar que Rilke quizá destruyera los manuscritos previos y sólo conservara la última versión. En tal caso, Rilke actuaría de manera parecida a los científicos según la anécdota contada por Jesús Mosterín:

--¿En que se diferencia un científico de un filósofo?
--En que el filósofo usa papel y lápiz, y el científico papel y lápiz y papelera.

Otros escritores, como Leibniz, lo guardaban absolutamente todo: sus biógrafos llevan decenas de años ordenando y publicando poco a poco sus papeles.

Yo, en este caso, no me muevo en el dorado término medio y moderación que tanto elogio, y que sin duda es el más razonable (ni guardarlo todo ni destruirlo todo), sino que estoy decididamente en el lado leibniciano. Lo guardo todo, incluso notas tomadas en billetes de metro, algo que, según parece, también hizo Casanova, lo que explicaría la prodigiosa exactitud de su memoria, que los estudiosos han podido certificar, en contra de la común opinión, que le tomaba por un escritor imaginativo y mentiroso.

Canetti, no sé si llegaba a los extremos de Leibniz, Casanova o yo mismo, pero la descripción de su legado oculto así parece indicarlo:

"Allí, en un área cerrada al público, se conservan, junto a los diarios, ocho metros seguidos de manuscritos, borradores, cuadernos de notas y cartas del escritor. Una vida completa en ciento cuatro cajas."

A pesar de haber escrito tanto, Canetti apenas publicó en vida, como dije antes, doce volúmenes. Pero no destruyó el resto, aunque prohibió que se publicará hasta treinta años después de su muerte. ¿Por qué?

(continuará)

 


baff2006
Baff 2006

Tres tiempos (Zui Hao De Shi Guang)

Director: Hou Hsiao-hsien (Taiwan)

Me gusta la manera en la que Hou Hsiao-hsien comienza las películas. En la escena inicial de Millenium Mambo, una chica, caminaba a paso vivo por pasos a nivel y túneles de una gran ciudad y trasmitía una energía contagiosa.

En Tres tiempos hay tres películas cortas, que trascurren en diferentes momentos históricos, por lo que hay tres escenas iniciales. La primera historia trascurre en los años 60 y no comienza con gente corriendo, pero sí con el movimiento de bolas de billar sobre una mesa, que en sus carambolas nos van mostrando a los personajes, y que quizá sean una metáfora de la relación entre los dos protagonistas.

En cualquier caso, en las dos películas que he visto de Hou Hsiao-hsien, Milleniun mambo y Tres tiempos, hay muchas secuencias de gente andando, corriendo, en bici, en moto o en coche. En Tres tiempos, Hou Hsiao-hsieh no sólo aprovecha las cualidades cinematográficas del movimiento, sino que a menudo prefiere mostrar el camino que lleva de un lugar a otro y las transiciones, antes que los momentos habitualmente considerados importantes, que casi siempre evita. Es el espectador quien tiene que imaginar y reconstruir eso que Hou Hsiao-hsien sólo sugiere.

La segunda historia es como una película muda en color, que transcurre en 1911, cuando la isla de Taiwan estaba ocupada por los japoneses (esa fue una de las concesiones que China hizo a Japón al perder la guerra). La primera historia, muy hermosa, transcurre en 1966 y la última en el 2005, en Taipei.

 

 

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Baff 2006

Joni's promise

Director: Joko Anwar (Indonesia)

Esta es la primera película de Joko Anwar. Transcurre en la capital de Indonesia, Yakarta. Su protagonista es un muchacho que trasporta los rollos de película de un cine a otro. Como varios cines comparten la misma película, tienen que empezar cada sesion a distinta hora y confiar en que Joni será capaz de aparecer a tiempo con le siguiente rollo. Así que Joni recore Yakarta en su moto con los rollos a cuestas.

En el día en el que vemos a Joni, una mujer maravillosa ha ido a ver la película y Joni se enamora por primera vez (hasta entonces lo único que le importaba era su trabajo), y tiene que demostrar más que nunca que es capaz de mantener su historial de no haber llegado nunca tarde. Pero ese día, va a ser el más difícil de su vida de transportista de rollos. Todos los actores son encantadores, especialmente Joni y la chica de la que se enamora, pero también el proyeccionista, otra chica y un niño que defiende su derecho a ser pobre y al mismo tiempo gordo e inteligente.

Es una película alegre, en la que el protagonista rebosa energía y determinación, pero creo que no es por eso inferior a otras películas que suelen ser más apreciadas, aquellas en las que los protagonistas son seres desesperanzados y taciturnos en un mundo nihilista. Cyrano de Bergerac decía que la risa y el llanto son dos pasiones extremas igual de respetables, pero que la gente parece avergonzarse de llorar en público (por ejemplo en el cine), pero no se averguenza de de reír.

Sin embargo, una vez que la película ha terminado se produce un movimiento contrario: personas que se han reído durante la proyección despachan la película que les ha hecho disfrutar con un desdeñoso: "Es una película entretenida", y reservan sus mayores elogios para las que les han hecho llorar, ponerse tristes o, en algunos casos, les han aburrido. La alegría no tiene ningún prestigio intelectual y parece existir una regla implícita que sostiene que lo que es divertido, alegre o positivo es tambíen trivial o defectuoso. Yo no comparto esa opinión.

 

 

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Baff 2006

Invisible Waves

Director: Pen-ek Ratanaruang

 

La película transcurre entre Macau, Hong Kong y Tailandia y Pen-ek Ratanaruang hace que cada personaje y cada lugar hablen en el idioma correspondiente, así que se oye japonés, chino, inglés y talilandés. La fotografía de Christophe Doyle, la música y un excelente guión de Prabda Yoon y la direccion de Ratanaruang hacen que la película sea casi tan interesante y subyugadora como Last Life in the universe.

Es una historia de mafiosos y asesinos, pero en la que nunca se ve la violencia, al contrario de lo que suele ser habitual en el cine actual. En el teatro griego siempre evitaban que la muerte se viera en escena, porque era muy difícil que no resultara ridículo ver a un actor agonizando, o fingiendo que la espada le atravesaba.

Yo comparto este prejuicio griego y pienso que casi siempre la violencia resulta ridícula, porque es tan evidente que todo eso, la sangre la explosión es falso, que uno se admira o se lamenta por lo bien hecho o mal hecho que está, más que por lo que está viendo.

Alguien dirá: "Sí, claro que es falso, como todo en una película". Es cierto, así que tal vez la razón sea que la sugerencia de un asesinato o de un acto violento me resulta más interesante que el espectáculo en sí. Aunque también puede deberse a que la violencia no me parece interesante, sino que me deja indiferente. Pero hay espectadores a los que la violencia cinematográfica afecta como si fuera violencia real, mientras que a otros les fascina. En cualquier caso, creo que la violencia es un ingrediente que le da demasiado sabor a las cosas y que hay que usar con moderación, porque atrae y distrae la atención.

Hay, por supuesto, excepciones. En muchas películas es imprescindible mostrar la violencia. Pienso ahora en la escena de El Padrino en la que Al Pacino mata por primera vez.

Kyoji, interpretado por Tadanobu Asano, plantea una alternativa a vida o muerte, de esas en las que tienes que elegir el mejor de dos males, que resulta muy interesante, pero que no voy a desvelar aquí.

 

 

Una investigación sobre la manía de escribir

2. Las intenciones de Canetti

[Si quieres leer el primer capítulo: La obra oculta de Canetti]

Así que Canetti ordenó que no se empezaran a publicar sus textos inéditos hasta treinta años después de su muerte. Yo me preguntaba por qué.

La primera explicación que se me ocurrió fue que lo hizo por la sencilla razón de que no quería que las personas que aparecen en sus escritos autobiográficos se sintiesen ofendidas o lo pasasen mal al descubrir lo que dice de ellas.

Canetti es a menudo muy duro con sus amigos y conocidos en los tres primeros tomos de sus memorias. Recientemente los albaceas de su obra han desobedecido sus últimas voluntades y han publicado antes de tiempo un cuarto tomo de memorias. Se llama Fiesta bajo las bombas.

Ya el título parece demostrar que no es un libro que Canetti tuviese preparado para su publicación tal cual, pues los otros tres tomos de sus memorias tienen títulos que se relacionan con los entidos: La lengua salvada, La antorcha al oído, El juego de ojos, por lo que era previsible que el cuarto y el quinto tomo tuvieran que ver con el tacto y el olfato. Pero no conozco los pormenores de la edición de Fiesta bajo las bombas, y quizá me equivoco.

En cualquier caso, en Fiesta bajo las bombas parece que Canetti es todavía más implacable que en los libros anteriores, especialmente con Iris Murdoch.

Así que todo hace suponer que Canetti no quiso que sus libros inéditos se publicaran hasta treinta años después de su muerte para evitar un dolor innecesario a quienes ataca tan despiadadamente. Porque Canetti pertenece a esa clase de escritores que al escribir su biografía muestran que han detestado y detestan a casi todas las personas que han conocido. En alguna ocasión ya he dicho que al leer las autobiografías de escritores americanos, como Truman Capote o Gore Vidal, uno no sabe si asombrarse más de lo mal que hablan de todos su amigos o de pudieran haber sido amigos suyos alguna vez. ¿Cómo pudieron mantener durante tanto tiempo una amistad personas que se apreciaban tan poco?

Sin embargo, hay algo que no acaba de resultar satisfactorio en esta explicación apresurada del pudor final de Canetti. Un hombre capaz de destilar un odio tan feroz contra tanta gente, ¿se preocupará del dolor que pueda causar a sus víctimas una vez muerto? Todo es posible, porque la complejidad de los sentimientos de los seres humanos es a veces asombrosa, y más si se trata de la mente de un escritor, pero hay algo que no me acaba de convencer en esta explicación.

(continuará)

 

baff2006
Baff 2006

Eli eli lema sabachtani

Director: Shinji Aoyama (Japón)

El título de esta película son las palabras más enigmáticas de Jesucristo. Las dijo cuando fue crucificado y significan "Dios mío, ¿por qué me has abandonado?".

¿Por qué dijo eso Jesús poco antes de morir?

Tal vez lo dijo porque descubrió en ese preciso momento que había perdido la fe en un dios que no había sido capaz de evitar su martirio, porque empezó a dudar que Dios existiera.

O quizá siguió creyendo en la existencia de dios, pero comenzó a verlo de otra manera: como ese dios cruel del Antiguo Testamento, y no el dios de amor que él había predicado.

En estos días se discute acerca de lo que se dice en el Evangelio de Judas, y hay muchas interpretaciones acerca de si el que se sacrificó fue Judas o Cristo. Pero si olvidamos por un momento la doble naturaleza humana/divina de Jesús y pensamos que fue un profeta más de aquellos que había entre los judíos por aquella época, es fácil comprender la decepción de un hombre que creía tener junto a él a un dios todopoderoso y que, sin embargo, muere en la cruz.

Una angustia semejante a la de Jesús es la de los protagonistas de la película de Shinji Aoyama. Son dos músicos que han abandonado el mundo ante la ausencia de Dios, que no hace nada por evitar que millones de personas se suiciden en todo el mundo a causa de una enfermedad llamada el virus del leming.

Los lemings son unos animales que de tanto en tanto se suicidan en masa. El de los lemings es uno de esos comportamientos animales que ponen a prueba el ingenio de los selecccionistas radicales, aquellos que creen que todo rasgo que se encuentra en los seres vivientes es el resultado de la selección natural y que por fuerza ha de suponer algún tipo de ventaja evolutiva. Otros comportamientos difíciles de explicar son los de los pájaros que empollan huevos de otras especies, la homosexualidad o el uso de anticonceptivos.

El suicidio de los leming se ha explicado como un mecanismo de auto regulación de la naturaleza para evitar la superpoblación de esta especie, pero dicha explicación resulta muy dudosa y la causa más bien parece estar relacionada con el sentido de orientación de los lemings (tal vez, eso sí, agravada en los momentos de superpoblación).

Los dos músicos protagonistas, interpretados por Tadanobu Asano y Masaya Nakahara, viven apartados del mundo y se dedican a recolectar sonidos, cuanto más extraños mejor. Así pasan su vida, como cazadores de ruidos. Un día llega hasta su retiro un millonario con su hija, que está afectada por el síndrome del leming. El millonario, al que también acompaña un detective, les pide que salven a su hija, pues sabe que la única curación conocida es la música que interpretan.

Su música es lo que hoy se llama noise (ruido), no en su vertiente más radical, pero tampoco en la más accesible. Así que sus conciertos, para un oído no entrenado en el noise, son tan sólo una sucesión de ruidos insoportables.

Los aficionados al noise son todavía una minoría, aunque es probable que su número aumente con el tiempo, y que hasta llegue a convertirse en una futura moda musical: para mucha gente el rock era ruido en los sesenta, la música disco o el heavy en los setenta, la electrónica y el hard rock en los ochenta, o el bacalao y el dance en los noventa. Para disfrutar de muchas de estas músicas también había que entrenar el oído y dejar a un lado los prejuicios o patrones aprendidos.

Un Asano que recuerda a Jesucristo, acentuando el sentido bíblico del título

Pero en el momento actual, el noise resulta muy difícil de digerir para el público, que llega a abandonar la sala, porque, como se dice en varias críticas que he leído, el director mantiene un verdadero pulso con la paciencia del espectador.

Pero aquí hay otra cosa interesante relacionada con el suicido y el ruído, que es muy posible que también se halle entre las ideas que inspiraron el guión de esta película. Desde hace varias décadas están aumentando los suicidios de ballenas, cachalotes y otros animales marinos, que se acercan a la playa y se ahogan en el aire. Al parecer, estos suicidios son provocados por los sonidos emitidos por radares, sonares y otros instrumentos de fabricación humana, que interfieren con los propios sistemas de radar de las ballenas, que enloquecen al no poder orientarse en el maremagnum de ruído.

Ahora voy a contar algunas cosas relacionadas con el argumento de la película. En los foros de cine de la web se llama a eso destripes, y se escribe en texto invisible (texto blanco sobre blanco, que hay que seleccionar para poder ver). Yo emplearé un método más sencillo para navegantes novatos: pondré todo el texto dentro de un recuadro rojo.

Si ya has visto la película, o si no te importa conocer esos detalles, puedes leer ese recuadro rojo. En mi opinión, como repetiré más adelante, creo que conocer estas claves más o menos ocultas no empeora el disfrute de la película, sino que lo mejora. Y, por otra parte, a no ser que seas un verdadero aficionado al cine japonés y/o la música noise, es muy improbable que llegues a ver la película alguna vez.

DESTRIPE

En realidad, la música de los protagonistas no cura del virus del leming, sino que lo causa. Uno de los personajes lo dice explícitamente en una ocasión.
La música crea el virus y provoca al mismo tiempo una adicción. Por eso también se dice en otro momento: "Cuando comes te quedas satisfecho". Pero necesitas seguir comiendo, claro.
Necesitas seguir comiendo esa música para seguir vivo. El problema es que, como sucede muchas adicciones, la necesidad crece y cada vez necesitas dosis más fuertes. Es por eso que los protagonistas se dedican a recopilar más y más sonidos, en una búsqueda sin fin que calme su ansia. También eso explica que la hija del millonario que se va a suicidar, en una de las primeras escenas saque un cd de su reproductor y le diga a su padre que lo tire por la ventana: esa dosis ya no es suficiente para ella.
Cuando uno de los músicos se enfurece con los visitantes, les dice: "¡Morios!", no como una simple frase despectiva, sino como diciendo: "Si escucháis nuestra música enfermaréis del virus del leming".
También el suicidio de un personaje después de escuchar la música muestra que eso es lo que desencadena el virus del leming.
Hay algunas cosas que no quedan del todo claras en la película, aunque es posible que las claves estén ocultas, por ejemplo en la escena inicial, pero también hay que tener en cuenta lo que se dice en un momento de la película: existen dos tipos de suicidios. El suicidio normal y el provocado por el virus del leming.
Eso explicaría algunos suicidios que no parecen encajar, como el del músico, que tiene a su alcance más y más dosis de ruido pero se suicida: tal vez él no necesitaba el ruido, sino que lo recolectaba para salvar a Asano, infectado por el virus. Tampoco es casual probablemente que el amigo de Asano se ahorque, pues se dice que también Judas se ahorcó.

Cuando se leen todas las pistas mencionadas en los párrafos anteriores, cualquiera pensará que no hay ningún misterio en la película y que es fácil entender lo que sucede sin dificultad. Sin embargo, las cosas no resultan tan evidentes como parece y no es fácil entender la película. Hay que estar especialmente atento para poder reconstruir con esos pequeños detalles las claves ocultas. Esto plantea un problema interesante: si se deben contar las cosas al espectador o no.

En una película, el aspecto más importante desde el punto de vista del guión es probablemente el manejo de la información. Lo que sabe el espectador a cada momento, lo que saben los personajes y lo que sabe el guionista. A veces los personajes y el espectador saben lo mismo, como al inicio de la primera parte de Matrix. En otras ocasiones los personajes, o algunos personajes, saben cosas que no sabe el espectador (ni otros personajes), como Morfeo en la primera parte de Matrix. Otras veces son los espectadores los que saben algo que los personajes ignoran, por ejemplo, los planes del señor Smith contra Neo y Morfeo, de nuevo en Matrix, o la traición de uno de los personajes. Y a veces hay cosas que no saben ni los personajes ni los espectadores, sino tan sólo el guionista, como sucede probablemente en la segunda y tercera parte de Matrix (Matrix Revolution y Matrix reloaded), que resultan casi ininteligibles.

Se suele considerar, y casi siempre con razón, que no es una buena idea que el guionista oculte cosas importantes al espectador. Sin embargo, esta regla tiene iimportantes excepciones. Ocultar cierta información puede hacer que una historia resulte más ambigua y sugestiva, y que no se limite a una interpretación más o menos simple y banal. El autor, ya sea un pintor, un músico, un guionista o un escritor, puede tener una explicación personal acerca de ciertas cosas, pero decide no compartirlas con el espectador. De este modo, el espectador tiene más libertad.

En tales casos, el autor tiene que asumir el riesgo de ser mal interpretado, de que los espectadores lleguen a conclusiones completamente diferentes de la suya. En mi novela Recuerdos de la era analógica, decidí ocultar gran parte de la información al lector. Yo tengo mi propia explicación acerca del mundo del que son parte los doce o trece relatos que integran la obra, pero es sólo una posible explicación, que no impongo al lector.

En cualquier caso, aunque el autor oculte información básica, suele ser recomendable que permita que la historia pueda ser disfrutada aunque no se entienda. También hay excepciones a esto, por supuesto. Incluso sucede que hay cosas que no saben ni el espectador, ni los personajes, ni el propio guionista. Acaso quizá lo sepa tan sólo Dios: sólo el Dios cristiano parece capaz de entender su triple naturaleza, el misterio de la Trinidad que casi volvió locos a sus interpretadores: un dios que es al mismo tiempo uno y trino.

En el caso de Eli, eli lema sabachtani, creo que la película sería más interesante si se diesen de manera más explícita claves suficientes para entenderla. Tan sólo habría que evitar dar esa información de una manera demasiado trivial. Pero si se diese suficiente información, todavía quedarían muchas cosas interesantes por descifrar en la película, en uns egundo nivel.

Una escena críptica de segundo nivel

 

De este modo, también, el espectador podría participar más en la película, que a menudo parece querer situar al espectador alejado, no sólo por lo críptico del argumento, sino también por la longitud excesiva de las escenas de música noise, que quizá sean una de las causas de que la trama no se entienda: la mente del espectador está deseando que acaben esas escenas y se olvida de pensar en lo que está viendo, porque le parece asistir más a un concierto interminable que a una película.

Es como si en un thriller protagonizado por un aficionado a la copla nos pusiesen dos o tres canciones seguidas cada tanto. Tendría sentido si se tratase de la vida y milagros de un cantante, como en Gran bola de fuego o Quadrophenia, pero no tiene mucho sentido en una pelíucula que no sea de algún tipo de género musical.

Por poner otro ejemplo, es como si en una película de aventuras en la que saliera un fabricante de sillas nos mostrasen durante diez minutos cómo fabrica una silla. Muy interesante para los fabricantes de sillas (aunque sería mejor un documental), pero bastante aburrido para el resto del público.

En esa especie de crimen contra el patrimonio cinematográfico que sería remontar películas clásicas, yo cometería con gusto el sacrilegio con algunas de las películas de los hermanos Marx, eliminando algunas de las sosas canciones de los tenores invitados. Creo que varias de sus películas mejorían de manera asombrosa. También mejoraría mucho Eli, eli lema sabachtani si el director hubiese frenado un poco su afición a la música noise.

No por el estilo musical en sí. A mí algunos temas me gustaron, pero su duración era absurda, como sería absurdo escuchar un recital de Caruso, por bueno que fuera, en Una noche en la ópera, de los hermanos Marx (allí no canta Caruso, por cierto, sino un cantante menor). La larga duración de esas escenas de música noise, y lo críptico de la narración en realidad muestran una desconfianza hacia lo que se está contando, algo frecuente en muchos guionistas que tienen una buena idea de partida, pero no saben como desarrollarla y caen en la oscuridad para esconder ese defecto. Siempre es más difícil saber si algo está logrado o no si no se entiende siquiera qué es lo que se quiere lograr: una película de aventuras típica de Hollywood muestra claramente sus defectos y virtudes porque sabemos que su único objetivo es entretener, pero una obra de autor, siempre deja la duda de si no seremos nosotros, los espectadores, los tontos.

Por cierto, me atrevo a sugerir aquí una nueva profesión que podría surgir gracias a las nuevas técnicas de edición: relecturas de películas. Es decir, La versión de...

Del mismo modo que se vuelven a traducir o contar cuentos clásicos, se podrían remontar películas clásicas. Y tal vez haya personas capaces de hacer relecturas más interesantes que la propia película, como aquel alemán que decía que prefería leer a Edgar Allan Poe en la traducción de Baudelaire, en vez del original inglés.

Una de estas relecturas podría ser precisamente, una versión para espectadores normales de Eli eli lema sabachtani, aligerada de música noise, y otra para los aficionados al noise, quienes sin duda tendrán a esta película entre sus obras de culto.

Por cierto, hace muchos años, había un juego de ordenador que era uno de mis preferidos llamado lemmings, al que puedes jugar con este enlace: juego de los lemmings

 

 

Las palabras-sonido

Sería interesante hacer una investigación acerca de esas palabras que son casi tan sólo sonidos sin significado estricto. Por ejemplo: "eh", "oh", "ah", "uhm", "mmm", "aja", y otras muchas.

Algunas expresan claramente emociones o intenciones, como "oh", "ah", "mmm" (en ciertos casos).

Otras, incluso pueden definirse, como "¿eh?" ("¿verdad que sí?"), pero cambian según la entonación: "¡eh!" ("¿Dónde te crees que vas?", "No te pases"); "mmm" puede expresar, según el tono, desde el paladearse por una comida o una ocasión sexual al hecho de dudar de algo.

Algunas como "ajá" tienen un campo semántico muy interesante, que va del asentimiento comprensivo a la expresión de una ocurrencia genial o de una solución perfecta.

Pero lo creo que sería más intesante de esta investigación sería comparar este tipo de palabras en diferentes idiomas. Lo pensé al ver películas chinas, japonesas, tailandesas, indonesias y coreanas en el reciente Baff (festival de cine asiático de Barcelona) y escuchar todo tipo de palabras o sonidos de este tipo, que no siempre coinciden en su sonido o en su uso.

Recuerdo también ahora el "ea" de los griegos y de los andaluces (¿o tal vez es que leí traducciones de La Ilíada hechas por andaluces?), o el "oe" también clásico griego (que estaba inscrito en una flor si no recuerdo mal), que yo imagino con una entonación muy distinta del "oé" de los cánticos de los hinchas de fútbol ("oeoeoeoé oeé oé").

O el catalan "Oi", también equivalente a "¿verdad?", "¿no es cierto?". O el "ehm" de los ingleses, y ese otro "eeeh" prolongado de los argentinos cuando piensan que van a decir a continuación; cosa que dilatan un poco más añadiendo enseguida "essteee".

Así que si se te ocurren palabras de este tipo en cualquier idioma puedes mandarlas por correo a esta página. Yo mientras tanto empezaré a hacer un diccionario (que quizá ya exista: habrá que mirar en la página de diccionarios de Jose Antonio Millán).

 

Una investigación sobre la manía de escribir

3. Todos muertos

Si quieres leer los dos primeros capítulos de este serial digital:

1. La obra oculta de Canetti


2. Las intenciones de Canetti

Además hay dos comentarios sobre el tema de Natalia e Iván, que puedes leer si abres el enlace de comentarios.

Me preguntaba por qué Canetti había prohíbido que sus escritos inéditos se publicaran hasta treinta años después de su muerte.

Parece bastante razonable suponer que lo hizo con la intención de que todos los personajes mencionados en sus memorias y recuerdos estuviesen muertos, o al menos todos lo que conoció hasta los cuarenta o cincuenta años.

Pero no me convencía la explicación de que, de esta manera, Canetti quisiera evitarles pasar por el duro trago de leer sus implacables críticas. Ese fue mi primer pensamiento: que quedase un resto de piedad o compasión en un hombre que se vanagloriaba de detestar la piedad. Es una hipótesis no tan descabellada, porque es frecuente que personas que durante toda su vida han sido despiadadas cambien de conducta en la vejez, cuando se siente débiles y necesitan la ayuda, a veces la piedad, de los demás. Yo conozco algún caso de personas de extrema derecha que en la vejez se hicieron encendidos partidarios de la ayuda del estado a los débiles, a aquellos a los que unas décadas antes habrían considerado sujetos indeseables a eliminar.

Tal vez ese podría haber sido el caso de Canetti.

No lo sé, porque no soy tan atrevido como él para juzgar de manera firme acerca de las intenciones de personas a las que no conozco. Pero me parece más razonable, o al menos más coherente con las rasgos predominantes de su carácter, que no tomara esa disposición testamentaria para evitar un disgusto a quienes pudieran sentirse ofendidos por la publicación de sus recuerdos, sino para evitar que pudieran replicarle. Creo que al asegurarse de que todos estuvieran muertos se aseguraba que no hubiera réplica posible a lo que cuenta. Que su versión quedara como la verdadera.

En los tres primeros tomos de sus memorias (publicados en vida de Canetti), que son los que yo he leído, aparecen muchos personajes, pero creo que casi todos ellos están muertos. Muertos Alma Mahler y sus hijas, muerto Bertolt Bretch, Karl Kraus, Robert Musil, muerta su primera esposa, Veza. Alguno todavía estaba vivo, como su hermano, que es el célebre Canetti productor de la chanson francesa, de quien también serían interesantes unas memorias (tal vez las ha escrito).

En el cuarto tomo de las memorias de Elias Canetti, Fiesta bajo las bombas, los personajes principales, como Bertrand Russell (que sale bien parado al parecer) e Iris Murdoch, que es la víctima principal de sus críticas, también están muertos. Tal vez no sea casualidad que este cuarto tomo se haya publicado no mucho después de la muerte de Murdoch: quizá haya en el testamento una disposición adicional que permita ir haciendo públicos nuevos materiales a medida que vayan muriendo quienes los protagonizan.

Existe otra posible hipótesis a la disposición testamentaria de canetti, que explicaré en el siguiente capítulo de esta investigación, que quizá se ha desviado demasiado de su intención inicial, aunque estaba entre sus intenciones iniciales no tener un camino marcado de antemano demasiado férreamente: voy escribiendo esto como decía Canetti en uno de sus aforismos: como quien respira.

 

Y sí, efectivamente, el hermano de Elias Canetti, Jacques, escribió sus memorias: On cherche jeune homme aimant la musique (Se busca jovencito que ame la música) . Puedes visitar la página web de las producciones Canetti con este enlace: Jacques Canetti. Allí puedes leer, en francés, un extracto de esas memorias, en el que Jacques Canetti cuenta los inicios de Jacques Brel.

 

Tachibana Akemi revisitado

En mi página web El espejo, donde pongo textos que podría haber escrito yo, elegí como encabezamiento un fragmento de un poema de Tachibana Akemi.

Es un placer
cuando, en un libro que examino al azar,
encuentro un personaje que es como yo.

Son los últimos versos de un poema que se puede leer en uno de mis libros preferidos, Silencioso Tao, de Raymond Smullyan.

Un día, no hace mucho, copié el poema entero en otro blog:

PLACERES SENCILLOS

Es un placer
Cuando desplegando una hoja de papel
Cojo el pincel
Y escribo con más habilidad
De la que esperaba

Es un placer
Cuando tras cien días
Retorciendo mis palabras
Sin éxito, de repente
Surge un bello poema

Es un placer
Cuando, sin ayudas,
Puedo comprender
El significado de un volumen
Que se considera muy denso

Es un placer
Cuando, algo muy infrecuente,
Tenemos pescado para la cena
Y mis hijos gritan gozosos
"¡Yum-yum!" mientras lo engullen

Es un placer
Cuando, en un libro que examino al azar,
Encuentro un personaje que es como yo.

En estos días, mientras juntaba cosas para un futuro Cuaderno de Japón, me he encontrado otra vez con el poema de Akemi Tachibana. Eso me ha dado la idea de buscar información acerca de él y más poemas suyos.

En la biblioteca virtual Questia he encontrado el poema de los placeres sencillos en japonés y en la traducción inglesa de Donal Keene. Y me he llevado una gran sorpresa:

Solitary pleasures

 
Tanoshimi wa It is a pleasure
Komi wo hirogete When, spreading out some paper,
Toru fude no I take brush in hand
Omoi no hoka ni And write far more skilfully

Yoku kakeshi toki

 

Than I could have expected.

 

Tanoshimi wa It is a pleasure
Momohi hineredo When, after a hundred days
Naranu uta no Of twisting my words
Futo omoshiroku Without success, suddenly

Idekinuru toki

 

A poem turns out nicely.

 

Tanoshimi wa It is a pleasure
Asa okiidete When, rising in the morning
Kinō made I go outside and
Nakarishi hana no Find that a flower has bloomed

Sakeru miru toki

 

That was not there yesterday.

 

Tanoshimi wa It is a pleasure
Mare ni uo nite When, a most infrequent treat,
Kora mina ga We've fish for dinner
Umashi umashi to And my children cry with joy
Iite kuu toki "Yum-yum!" and gobble it down.
Tanoshimi wa It is a pleasure
Sozoro yomiyuku When, in a book which by chance
Kaki no naka ni I am perusing,
Ware to hitoshiki I come on a character
Hito wo mishi toki Who is exactly like me.
Tanoshimi wa It is a pleasure
Yo ni tokigataku When, without receiving help,
Suru kaki no I can understand
Kokoro wo hitori The meaning of a volume
Satorieshi toki Reputed most difficult
Tanoshimi wa It is a pleasure
Ebisu yorokobu When, in these days of delight
Yo no naka ni In all things foreign,
Kōkoku wasurenu I come across a man who
Hito wo miru toki Does not forget our Empire.

 

Además de que alguna estrofa está en distinto orden, en la versión de Smullyan faltan dos estrofas. La primera dice más o menos:

Es un placer

cuando al amanecer

salgo fuera y veo

una nueva flor

que ayer no estaba.

 

Pero la sorpresa está en la segunda estrofa, que es la que cierra el poema, y que dice:

Es un placer

cuando en estos días de deleite

en todo lo extranjero

encuentro a un hombre

que no olvida nuestro Imperio.

Quizá conviene aclarar para quienes no conocen la historia de Japón, que Akemi (1812-1868) vivió en la época del shogunato, pero que deseaba la restauración del Imperio. Desde hacía varios siglos, en Japón existía un sitema dual en el que había un emperador que carecía de poder efectivo y un shogun, que era quien realmente mandaba.

En parte estimulados por la agresiva llegada a Asia de las potencias occidentales, en Japón cobraron fuerza de que había que restaurar el Imperio y modernizar el país, acabando con el shogunato feudal.

Al final se hizo, durante la restauración Meiji, y eso permitió a Japón convertirse en una potencia mundial, al contrario de China, que no supo emprender las reformas. En la modernización de Japón se imitaron muchas de las ideas occidentales, tras una cuidadosa investigación de las diferentes constituciones y sistemas de organización de las naciones europeas y Estados Unidos. El propio emperador viajó a Europa para informarse por sí mismo. Lo curioso del asunto es que en Japón, tras algunas resistencias iniciales, prácticamente todos estaban de acuerdo en que había que imitar a Occidente, tanto los pro occidentales como los anti occidentales.

Pero Tachibana Akemi no llegó a ver la restauració Meiji, aunque fue uno de los precursores de este movimiento. Su animadversión hacia el shogunato le hizo romper con las formas tradicionales de los poetas del período Tokugawa (shogunato).

Akemi, según parece se alineaba junto a los contrarios a las ideas extranjeras.

Una vez aclarado esto, sólo diré que parece que Smullyan cercenó el poema de Akemi y que, en mi opinión, hizo muy bien. Porque la última estrofa de Akemi echa a perder todo el poema, toda esa deliciosa enumeración de placeres sencillos que al final se convierte en una proclama política, que, al margen de su acierto o error, es todo lo contrario de lo que dice el resto del poema.

Es curioso, pero no infrecuente, que un poema (eso si, cercenado) pueda ser mejor que las intenciones de su autor al escribirlo.

Sospecho que el libro de los placeres sencillos de Tachibana Akemi contiene muchas más estrofas en la que describe otros placeres, a la manera de las encantadoras enumeraciones de lo que le gusta y lo que no le gusta de Sei Shonagon en El Libro de la almohada.
En esta ilustración de Yoshitoshi Tsukioka hay otra estrofa de Tachibana Akemi, que dice:

Pleasure is this:
to lie cool under the bower
of moonflowers
the man in his undershirt,
the woman in her slip.

Ilustración tomada de la página Simply Building Net

 

Los argumentos de la Revelación

En su deliciosa y atípica biografía de Descartes, Richard Watson dice:

"Ante todo, Descartes señalaba que podemos dudar de cualquier conocimiento que se origine en la autoridad; puesto que los expertos difieren en sus juicios, no existe manera cierta de optar entre ellos. Un ejemplo ilustrativo de este problema lo hallamos en los inicios de la ilustración protestante, cuando los católicos opinaban que era imposible discernir si Lutero y Calvino estaban locos (como cabría sospechar de alguien que cree que está en contacto con Dios). Por otra parte, los católicos podían conocer la verdad, porque el Papa era infalible. Los astutos protestantes no contestaban la infalibilidad papal. tan sólo se preguntaban quién era el Papa. ningún ser humano falible podía afirmar quién era el Papa y, así, sólo éste lo sabía con certeza. Incluso se dieron ocasiones en la historia en las que más de un cardenal había sostenido que él era el Papa. De este modo se eliminaba la autoridad. Es obvio que este ejemplo también nos muestra cómo dudar de una clase de autoridad muy influyente en la cristiandad occidental, esto es, la revelación. Quizá Dios reveló ciertas verdades a los patriarcas bíblicos, como Moisés. Pero, ¿cómo sabían que era Dios? Y si era Dios, ¿ellos entendieron? Y si entendieron, ¿lo supieron trasmitir? Y si lo supieron trasmitir, ¿cómo sabemos que nosotros entendemos? Y así sucesivamente."

Este es un asunto que he discutido mucho con personas religiosas, especialmente durante la adolescencia, cuando disfrutaba mostrando mi ateísmo de manera polémica. Ahora ya no tengo tanto ardor porque a veces creo que los ateos se han vuelto más dogmáticos que los creyentes, o al menos que hay ciertos creyentes mucho más tolerantes, razonadores y razonables que muchos ateos. Encuentro un sencillo placer, como esos de los que hablaba Akemi, en hablar con personas que te cuentan lo que piensan con honestidad y verdad (y, ¿por qué no?, con ardor e ingenio) antes que con polemistas profesionales. Pero yo he sido uno de ellos, especialmente en la niñez y la adolescencia.

Precisamente el asunto de la revelación era una de mis líneas favoritas de ataque, porque la verdad es que es un argumento prácticamente irrebatible.

Supongamos que Dios se ha revelado a través de Cristo, Moisés o Mahoma. Ahora bien, no tenemos las palabras exactas de Dios grabadas en los libros de piedra, sino la transcripción de Moisés (al hébreo), Jesucristo (al arameo) o Mahoma (al árabe).

Para facilitar las cosas a los creyentes en la Revelación, supongamos el caso de Jesucristo y admitamos que no es un profeta, sino el propio Dios encarnado en un hombre.

De acuerdo, pero tampoco tenemos ningún testimonio directo de Jesucristo, sino que los testimonios más cercanos son al menos de 70 años después de su muerte. Es entonces cuando alguien, Marcos, Lucas, Mateo, Juan, Pablo o Judas nos dice que Jesucristo dijo esto o lo otro. Si queremos creer en lo que nos dicen, estaremos creyendo en lo que nos dice Marcos o Mateo, no en lo que dice Jesucristo. Tenemos que creer que ellos dicen lo que decía Jesucristo, al que ellos ni siquiera conocieron. Ellos, a su vez, se fiaban de otro que se lo había contado. Ni siquiera su fe era en las palabras de Jesucristo, sino en quien se las transmitió.

Los argumentos basados en la Revelación, sea la de Mahoma, Moisés, Jesucristo o Buda, son de una debilidad tremenda ya desde su origen, pero se hacen más y más débiles a medida que la Revelación va quedando atrás en el tiempo.

No es extraño que en todas las religiones se multipliquen las sectas, las tendencias enfrentadas y las escuelas rivales al poco tiempo de ser creadas.

Nos vemos obligados a creer no en lo que dijo Dios, sino en lo que nos dice alguien que dice que sabe lo que Dios dijo, pero no sólo eso, sino que de uno a otro trasmisor la desconfianza aumenta más y más, como bien supieron mostrar los astutos protestantes de los que habla Watson. Por eso, aunque esos astutos protestantes seguían creyendo en las Revelación contenida en la Biblia, al menos eliminaban unos cuantos intermediarios y la interpretación de la cambiante y caprichosa Iglesia y los cambiantes y contradictorios Papas. Puesto que no hay manera de librarse de la interpretación de la Revelación, al menos la redujeron a la que hacía la propia conciencia de cada creyente.

 

En rodaje

Nunca me ha gustado hablar de mi trabajo y durante años apenas comenté con otras personas historias relacionadas con mi trabajo en televisión. Ni siquiera me ha gustado hablar del asunto con mis propios compañeros de trabajo. No voy a explicar aquí las razones de este pudor, porque quizá tampoco sabría hacerlo con precisión.

Ahora que ya no trabajo en esas cosas, o que al menos lo hago de distinta manera, lo veo con más simpatía.

He hecho un blog con algunas fotos de rodajes, como esta con Mané.

En brazos de Mané en Trilocos

Poco a poco, como suelo hacer en los otros fotoblogs, iré poniendo algunos comentarios a las fotos .

Puedes ver más fotos con este enlace: En rodaje

 

Calistofel Doyle

Calistofel Doyle es la manera en la que los chinos llaman a Christopher Doyle, el director de fotografía famoso por su colaboración con Wong Kar Way. Algunos consideran que es el director de fotografía más raro del mundo. Pero también el mejor para muchos.

En el último día del Baff 2006, Doyle dio una clase por el módico precio de 5 euros. Una verdadera oportunidad.

Cuando entré en el cine en el que se celebraba la clase, Doyle estaba sentado en una silla tomando notas en una libreta. De tanto en tanto, bebía cerveza directamente de la botella, aunque después nos hizo notar que era cerveza 0'0, sin alcohol.

Doyle comenzó a desgranar su clase, poniendo varios ejemplos en vídeo de cosas que contaba. A veces no se entendía con el encargado de ir poniendo los vídeos, que estaban en un DVD separados en diferentes cortes. Y allá corría Doyle, arriba y abajo por las escaleras, planteando un tema, rectificando al ver que no era el vídeo correspondiente, apagando y encendiendo las luces. Delicioso.

Days of being wild, de Wong Kar Wai

Un entrevistador le ha definido cariñosamente como a un demente después del quinto café, mezcla de Groucho y Harpo.

El asunto fundamental que quiso tratar Doyle en su clase era el error como estímulo creativo, así que todo este ir y venir era muy adecuado. Contó cosas muy interesantes, como que él empezó a aprender fotografía los treinta años y que la única manera de ir descubriendo cómo funcionaba era probar y equivocarse una y otra vez. Nos demostró con varios ejemplos elocuentes, que muchos de sus más celebrados hallazgos habían nacido de errores. Uno de los más graciosos era una curiosa y muy sugerente imagen de una película que había sido obtenida sencillamente cambiando sobre la marcha la lente de la cámara.

In the mood for love, de Wang Kor Wai

Me dio la impresión de que a algunas personas del público, después de las primeras risas, a veces les molestaba todo el caos que montó Doyle allí, y que esperaban algo más serio y planificado, pero a mí me pareció la manera perfecta de dar una clase. Así es como me gusta darlas a mí, saltando de un tema a otro, mezclando mil cosas diferentes, pero no lo hago a menudo porque sé que algunos alumnos se sienten estafados y quieren aprender cossa "más importantes". Pero estas son las cosas realmente importantes. Las cosas importantes para escribir guiones o hacer cine, como me animo a decir en las últimas jornadas, no tienen que ver con el cine. Además, cuando doy una clase de esa manera, entro en una especie de enajenación o borrachera que me resulta peligrosa por la falta de control (lo que, como he dicho, a mí no me molesta, pero sí a algunos alumnos).

Yo, en esta clase con Doyle, aprendí a perder el miedo a la fotografía, y se me ocurrieron varias ideas para diferentes proyectos. ¿Qué más se puede pedir?

En una entrevista que puedes leer en la red, Doyle cuenta:

"I was in Istanbul two weeks ago and I was just amazed that the film school was actually people who were studying medicine and engineering. I thought, "This is the best film school in the world. Much better than NYU," because I was at NYU the next week and they were total assholes (...) In Istanbul they all speak English, they learn in English. I thought, "This is the future." That you have people from other disciplines who are interested in filmmaking. We spent the whole day together. It was the most engaging experience I've had in... I want to make a Turkish film next year, because that's it, it's about life, it's not about technicalities. You show me the green button and I press it and the film rolls. That's about it. That's what I know".

Para quienes no sepan inglés: que estuvo en Estanbul y se quedó asombrado porque en la escuela de cine la gente había estudiado medicina e ingeniería, y que eso era mejor que en las escuelas de Nueva York, en las que eran todos tontos del culo. Pensó que en Estanbul estaba el futuro porque allí había gente de otras disciplinas interesados en el cine, y se pasó el día con ellos y fue una experiencia maravillosa, porque se trataba de la vida real y no de tecnicismos, cuando en realidad lo único que hay que saber es "Enséñame el botón verde y yo lo aprieto y la película se graba". Así que va a hacer una película en Turquía el año que viene.

Last life in the universe, de Pen Ek Ratanaruang , una de mis películas favoritas

Doyle es australiano, pero vive, si recuerdo bien, en Hong Kong; también contó que había conocido Barcelona muchos años atrás, cuando era marinero, pero que, claro, era una Barcelona muy distinta de la que ahora estaba visitando. Ha participado en decenas de películas y, precisamente, dio una estupenda explicación de por qué prefiere ser director de fotografía en vez de director: "Así puedo hacer cuatro o cinco películas por año, y trabajar con gente inteligente y divertida, como Wang Kor Wai o Pen Ek Ratanaruang; pero si fuese director tendría que pasarme de uno a dos años con cada proyecto y tener que ocuparme de organizar a cientos de personas."

 

Polémicas ateas

Hace unos días contaba mis antiguos ardores polemistas ateos, hoy ya más apagados. Pero nunca se sabe, porque, como es obvio, el crecimiento actual del pensamiento religioso (musulmanes, diversas sectas cristianas en EEUU y América latina) podría avivarlo.

Un recuerdo de aquello es esta autoentrevista que publiqué en el número 1 de mi revista Esklepsis en 1993.

 

Entrevista a David Laborda por Daniel Tubau

1. UNA INFANCIA ATEA

Daniel Tubau:
Hablemos de su infancia. Tengo entendido que en su niñez usted era mucho más radical en las cuestiones religiosas que ahora.

David Laborda:
Sí, creo que sí. Pero me parece que esta es una cuestión temporal, y no me refiero a la edad, sino al mero transcurso del tiempo: uno acaba cansándose de sus propios argumentos y de sus pasiones, se vuelve uno incrédulo hacia sí mismo a causa de haberse oído decir tantas veces las mismas cosas. Además, hay que tener en cuenta el contexto: cuando yo era niño, Franco todavía vivía, y ser ateo era algo verdaderamente llamativo, al menos en el colegio.

DT: Entonces, usted era ateo por afán de llamar la atención.

DL: No, yo era ateo porque había nacido en un ambiente familiar ateo y porque no había encontrado ninguna razón que me impulsase a creer en Dios. Supongo que esa es la explicación. Además, me gustaba epatar, provocar el escándalo, vicio que he tardado mucho en abandonar. Pero no es que fuera ateo para epatar. Utilizaba mi ateísmo para llamar la atención, como después utilicé mis ideas acerca del sexo, que también eran llamativas, pero no insinceras.

DT: ¿Qué tipo de cosas le gustaba hacer para llamar la atención con su ateísmo?

DL: Bueno, tonterías, cosas de niños. Recuerdo que en Barcelona, cuando repetí cuarto de EGB, tenía dos amigos. Uno era andorrano, Ricard Mas, y el otro finlandés, Oli Petteri Silver. Los dos eran también ateos, o al menos lo era Oli Petteri (al que llamábamos simplemente Petteri), y nos gustaba llamar la atención de los demás diciendo cosas como: “Si existe Dios, que me ponga una peseta en la mano...está bien, una moneda de diez céntimos. Si me da los diez céntimos, creeré en Dios..., etcétera”. Disfrutábamos mucho con este tipo de entretenimientos, sobre todo viendo las caras de nuestros compañeros.

DT: ¿Y cuando dejó de jugar a este juego?

DL: Cuando dejó de llamar la atención, aunque, como yo siempre tenía fama de ateo y, por otra parte, me gustaba sacar la contraria, cuando me cansé de hacer de ateo, empecé a hacer de creyente.

DT: ¿Y esta postura era sincera también?

DL: No, nunca he creído en Dios. Lamentablemente, nunca he tenido ni la más mínima experiencia religiosa, entendiendo este termino como intuición de un ser supremo, no en su sentido ético o estético.

DT: ¿Y por qué le parece lamentable no haber pasado por ese tipo de experiencias? ¿Le gustaría creer en Dios?

DL: Porque me gusta conocerlo todo. Es una experiencia que podría ser muy interesante, tal vez. Mi única experiencia más o menos mística la tuve cuando cortaba en pedazos un conejo para guisarlo. Empecé a ver la carne como el cadáver de un animal y sentí náuseas, comencé a ver mal y tuve que dejarlo para no desmayarme. No es muy espectacular.

DT: No me ha respondido si le gustaría creer en Dios.

DL: No, no me gustaría creer en Dios. Eso sería un poco absurdo, ¿no cree? Una cosa es querer que Dios exista, y otra, bastante ridícula, querer creer que Dios existe. En cualquier caso, lo único que me puede impulsar a querer que Dios exista es el egoísmo unamuniano: si Dios existe, yo puedo seguir viviendo después de la muerte. Alguna vez, sin embargo, la idea de que Dios exista se me ha presentado como apetecible porque me permitiría volver a ver a personas que ya no viven y a las que echo mucho de menos.

DL: Sin embargo, el que Dios exista no asegura que nosotros sigamos viviendo.

DT: No, por supuesto, pero también, por contra, podemos ser inmortales sin que Dios exista. La hipótesis de la reencarnación no obliga a la existencia de Dios. Según el sabio Nagasena, la reencarnación ni siquiera implica transmigración de las almas.

DL: ¿Cómo es eso posible? Yo creía que ambos términos eran prácticamente sinónimos.

DT: Bueno me parece que lo mejor será que anote este asunto en su ya sobrecargada libreta de temas pendientes, porque nos están llamando desde el jardín. Me parece que ya está lista la comida.

davidlaborda

(David Laborda)

Publicado en ESKLEPSIS 1

 

Ocurrencias de un enfermo

Una vez que estuve enfermo y me resultaba difícil salir de casa, me pasaba los días en mi casa de Sambara de Madrid. Pensé en aprender cosas de mi enfermedad y, forzado por las circunstancias, de la enfermedad y los enfermos y me apliqué el dicho de Baltasar Gracián:

"Hay que hacer de buen grado y con placer aquello que no tienes más remedio que hacer"

Busqué un cuaderno y comencé a escribir Ocurrencias de un enfermo. El título procede de uno de mis libros favoritos, Tsurezuregusa (Ocurrencias de un ocioso o Las horas ociosas), de Kenko Yoshida.



Kenko Yoshida

 

Además de pensar sobre mi enfermedad pulmonar y anotar mis ocurrencias y mis dolencias, investigué acerca del asunto, porque siempre, incluso antes de conocerlo, he aplicado el consejo de Confucio que más le gusta a mi amiga Ana y que dice que aprender sin pensar es inútil y pensar sin aprender es peligroso.

Uno no debe limitarse a reflexionar en el vacío, porque eso lleva a confundir deseos con realidades y sueños con certezas. Pero tampoco se debe limitar a acumular conocimientos sin más.

La primera anotación en ese cuaderno de enfermo:

"En el atardecer, escribo en la terraza. Los pájaros juegan a perseguirse en el cielo y gritan, supongo que de alegría.
>La mayor diferencia entre estar sano y estar enfermo es que el enfermo es mucho más consciente de su cuerpo.
>Así que estar sano es una cosa poco perceptible: consiste en que tu cuerpo funcione tan bien que no notes que existe.
>Por eso es más fácil darnos cuenta de que estamos enfermos que de que estamos sanos: el cuerpo nos avisa, haciendo notar su presencia."

[4 de junio de 1996 ]

Más sobre Kenko Yoshida en el Cuaderno de Japón

 

 

Virtualidades

Alicia se preguntaba en un delicioso comentario a la película japonesa Tony Takitani, como llamar a esas nuevas cosas que son audio-comic-cinéticas.

Ted Nelson, el hombre que dio nombre al hiperenlace o hipervínculo (que es la base de la interacción y la multilinealidad en Internet), tenía muy clara la relación entre los nuevos lenguajes y el cine:

"El diseño para la pequeña pantalla tiene la mayoría de las cosas en común con el diseño para la gran pantalla... Los programas interactivos necesitan los talentos de un Disney, un Griffith, un Welles, un Hitchcock, un Capra..."

En opinión de Nelson, en el futuro se hablará de "virtualidades", como designación común para programas interactivos, las películas, los programas de televisión y los programas informáticos.

El comentario de Alicia y los comentarios a la película: Cuaderno de Japón: Tony Takitani.

 

Arthur Conan Doyle y Sherlock Holmes

Hoy es el aniversario de Arthur Conan Doyle, como puedes descubrir si utilizas Google.

 

A él no le hubiera gustado que en su aniversario le recordasen con una imagen de Sherlock Holmes, porque Conan Doyle llegó a destestar a su personaje, que le impedía pasar a la historia como lo que él quería ser: un autor de novela histórica. Para librarse de su famoso detective, Conan Doyle lo mató en El problema final, haciendo que su archienemigo Moriarty lo lanzara por las cataratas de Reichenbach. Sin embargo, las protestas de los lectores (entre ellos la propia madre del escritor), obligaron a Conan Doyle a resucitar a Holmes, en La casa vacía: Holmes había logrado sobrevivir gracias a sus conocimientos de Jiu Jitsu.

A pesar de que Conan Doyle cargó a Holmes con todos los defectos imaginables, entre ellos ser adicto a la cocaina y un pésimo violinista, no consiguió librarse de él y de su fama. Una de las paradojas más interesantes de la relación entre el autor y su criatura es que mientras que Conan Doyle creía en las hadas y los espíritus e incluso se dedicó a fotografiarlos, Holmes representa la mente deductiva pura, que sólo cree en lo que ve, en los datos:

"¡Datos, más datos!. Necesito datos. No puedo construir una casa sin ladrillos".

Hace años tuve la idea de añadir un libro a la inagotable bibliografía acerca de Sherlock Holmes: Sherlock Holmes, primer filósofo de la ciencia. Quizá lo escriba dentro de un tiempo. O tal vez me conforme con un breve ensayo.

 

En el Cuaderno de Japón, dedico una entrada a un curioso precedente de Sherlock Holmes, que se encuentra en la novela de Ijara Saikaku Amores de un vividor: Detectives en el Japón del 1300.

Dediqué un artículo a Sherlock Holmes en relación con el ajedrez retrospectivo en mi revista Esklepsis: Sherlock Holmes y el ajedrez retospectivo.

 

Cuaderno de Japón

He juntado muchos textos acerca de Japón en una misma página. Allí, además de entradas publicadas, algunas corregidas, hay cosas nuevas y comentarios actuales.

Puedes leerlo con este vínculo

Cuaderno de Japón

o con el que encontrarás en la plancha de vínculos Cuadernos del mundo.

 

La tradición

Hace unos días comenté los argumentos de los protestantes, Descartes y Watson acerca de la revelación, de cualquier religión revelada.

Los argumentos de la revelación

El problema no está en la Revelación en sí misma, sino en quienes trasmiten esa revelación. ¿Son de fiar? ¿Han entendido la palabra de Dios, han sabido traducirla? Los judíos, inventores de todas las religiones llamadas del Libro (judíos, cristianos, catolicismo, protestantes, ortodoxos, arrianos, chiítas, sunitas y wahabitas entre muchos más) decían que Dios dictaba a los profetas, pero que, como es obvio, lo hacía adaptándose al lenguaje de su época.

Demasiadas divergencias en textos de épocas muy distantes les obligaron a esta componenda.

Los cristianos se supone que aprendieron la lección, y recurrieron a un único profeta, que era Dios mismo encarnado, Jesucristo, aunque luego cometieron el error de aceptar los libros del Antiguo Testamento, y con ello tuvieron que incorporar todas las contradicciones y la crueldad de aquel antiguo Dios.

Los musulmanes quisieron solucionar el problema diciendo que el Corán se lo dictó literalmente el arcángel Gabriel a Mahoma. Se supone que el Corán es un libro que existe en algún lugar y que Gabriel lee y repite a Mahoma. Eso significa, entre otras cosas, que el libro está escrito en árabe clásico.

Según algunas tendencias extremas, que ahora creo que están empezando a dominar el Islam, el Coran es anterior al propio Dios, una opinión que resulta un poco blasfema a primera vista.

Pero, exista o no el Corán desde la eternidad, podemos preguntarnos si Gabriel es de fiar como trasmisor del pensamiento de Dios o como lector del Corán. Habría sido más astuto por parte de Mahoma asegurar que no se lo habían dictado, sino que lo había leído él directamente. Estoy seguro de que sus seguidores se podían haber creído eso y cualquier otra cosa.

Así se habrían evitado el inconveniente de un trasmisor que quizá se equivoca en la lectura de tal o cual versículo. Gabriel nos dice que lee el Corán, Mahoma le cree. Pero ¿y si Gabriel no es un ángel sino un demonio?. ¿Quien nos lo puede asegurar? Tendrá que ser el propio Gabriel, con lo que el argumento es circular (tal vez de esto traten Los versos satánicos de Rushdie).



Una imagen etíope del arcángel gabriel protegiendo La Meca

 

Descartes en sus Meditaciones Metafísicas, decidido a dudar de todo, se plantea la terrible posibilidad de que Dios sea un engañador, de que sea el diablo. Su argumento para refutar esta posibilidad es digno de figurar en una antología de los peores razonamientos de la historia de la filosofía: "Dios no nos engañaría, porque eso no sería digno de Dios".

¡Pero es que precisamente estamos dudando de si se trata de Dios o del Diablo!

La debilidad del argumento y de todos aquellos en los que Descartes intenta probar la existencia de Dios, parece una prueba bastante clara de lo que advierte cualquiera que examine en detalle la vida de un argumentador tan poderoso como Descartes: que Descartes no creía en Dios. No hay que olvidar que el lema de Descartes siempre fue: "Vive oculto".

Al corregir un ensayo que escribí hace dos o tres años acerca de la teoría de los memes de Dawkins he encontrado varios pasajes relacionados con la tradición y su trasmisión. Copio aquí uno de ellos:

"Es curioso porque la poca fidelidad de la transmisión de las ideas es algo que mucha gente desconoce y creen en la fidelidad de la tradición o las costumbres ancestrales. Desde un punto de vista intuitivo parecería que las tradiciones mantienen ideas durante siglos, pero no es así. Aunque es frecuente alabar encendidamente la tradición oral de cantos y poemas que “se han trasmitido fielmente a través de los siglos”, cuando alguien estudia a fondo el tema la conclusión suele ser la contraria: las tradiciones cambian constantemente, incluso de una generación a otra.

En una ocasión se hizo un estudio antropológico acerca de cantos tradicionales que procedían “de la lejana prehistoria”. Cincuenta años después, se repitió el estudio y los cantos habían sufrido grandes modificaciones.

Hasta el descubrimiento de la imprenta, la copia de textos era también manual y los cambios son constantes siempre que se ha podido comparar textos copiados en distintas épocas. Con la imprenta los errores se reducen, pero es posible que vuelvan a aumentar con Internet, puesto que somos muchos, me temo, los que citamos textos a veces no con demasiada exactitud, con lo que al final habrá que recurrir a ediciones princeps en Internet (quizá ya existan)."

Se puede recordar también aquí que la célebre frase latina "Verba volant, scripta manent" ("Las palabras vuelan, lo escrito permanece"), al parecer no era un elogio de la escritura, sino una crítica: lo escrito está muerto, no cambia, no se modifica, mientras que las palabras (y entre ellas las tradiciones orales) cambian continuamente, se trasforman y, en definitiva, viven.

Este medio de Internet es un terreno movedizo entre la volatibilidad de lo hablado y la permanencia de lo escrito. Así, por ejemplo, sé que ya he hablado en un weblog anterior a este acerca de la frase latina que acabo de citar. Supongo que podría comprobarse usando el buscador de mi página. Veamos...

Efetivamente, dije casi lo mismo que aquí en

Colapso de fotones: Verba volant

 

La cita de los memes de Dawkins me sirve para poner un enlace a esa versión corregida del ensayo. Ahora es más breve, pero creo que más interesante:

 

Los memes de Dawkins (Ideas platónicas, mundos popperianos y memética)

 

Si te interesa la biología, puedes consultar más abajo algunos vínculos en la plancha dedicada al tema (sólamente funcionan, por ahora, los vínculos a Pinker y a Dawkins).

 

Museo de los Mundos Paralelos

Un nuevo intento de poner en marcha el Museo de los Mundos Paralelos. He subido la primera obra, La novia en el fotógrafo, de Pascal Dagnan-Bouveret, reformado después de la última versión siguendo los consejos de Marcos marcóticos. Puedes leerlo a continuación, pero es mejor que visites la página del propio Museo. Ten en cuenta que esto es sólo un primer esbozo y que muchas cosas son sólo provisionales y otras resultarán más interesantes cuando estén todas las obras de la exposición Realidad y representación.

Museo de los Mundos Paralelos

 

REALIDAD Y REPRESENTACIÓN

 

1. Realismo pictófotográfico

dagnan

La novia en el fotógrafo
Pascal Dagnan-Bouveret
(1879, óleo sobre lienzo)

 

El cuadro La novia en el fotógrafo, de Pascal Dagnan-Bouveret fue presentado en el Salón de París de 1879. Se trata de una escena típicamente burguesa en la que dos novios posan en el taller de un fotógrafo el día de su boda.

Había pasado la época en la que los pintores eran los cronistas privilegiados de acontecimientos sociales como inauguraciones, bailes y bodas. Ahora los novios preferían guardar una representación exacta del día más feliz de su vida: la que proporcionaba la fotografía.

"En el siglo XIX la fotografía estuvo a punto de desposeer al arte de la pintura de sus funciones utilitarias, ocasionando un perjuicio tan serio a la situación del artista como lo había sido la abolición de las imágenes religiosas por el protestantismo."

(Ernst H.Gombrich, Historia del arte)

Dagnan-Bouveret, hoy un pintor casi olvidado, alcanzó gran fama en su época esta obra La novia en el fotógrafo. Hasta entonces, el público se había acostumbrado a ver fotografías en las que aparecían pintores en su taller: era una manera de mostrar a los grandes artistas en acción.

 

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Dos típicas fotografías de la época, en las que se ve a un pintor
en su estudio. Se trata, precisamente, de Dagnan-Bouveret.

En Las Meninas, Velázquez se retrató a sí mismo como pintor de corte y elevó así a su profesión a lo más alto. Se considera que es la primera vez en que un pintor comparte un cuadro con un rey vivo:

"Las meninas es un manifiesto sobre la condición de la pintura como arte liberal y, por extensión, sobre la condición de los artistas (...) La presencia de los reyes avala la nobleza del arte pictórico y del artista (...) Se trata de un cuadro cuya intención era contribuir a la batalla por la nobleza de la pintura y los pintores; el mismo Velázquez ingresó en una orden militar el 28 de noviembre de 1659. Por ello, Felipe IV mandó pintar la cruz de Santiago sobre el autorretrato del pintor: fue el signo final de reconocimiento de la nobleza del pintor y la pintura". (Art on line)

 

Las meninas
Las Meninas ha sido considerado casi una instantánea fotográfica, en la que Velázquez congela el momento en el que los reyes, reflejados en el espejo del fondo, entran en el salón del palacio en el que él esta pintando. Una perfecta excusa para retratarse a sí mismo y reivindicar la nobleza de su arte.

Pero Dagnan-Bouveret decide pintar, no a otro pintor en acción, sino, en una arriesgada inversión de Las Meninas, a un fotógrafo sorprendido en el momento mismo de capturar el instante.

Dagnan-Bouveret, pues, convierte en realidad pictórica una escena cotidiana que hasta entonces había sido despreciada por la gran pintura. No resulta extraño que La novia en el fotógrafo fuese saludado como un exquisito ejemplo del naturalismo, la corriente estética que dominaba la época, bajo el liderazgo del novelista Emile Zola.

El naturalismo pretendía mostrar el verdadero mundo, el de los pobres y humildes, el de los criminales, el fango, la miseria, el crimen si era preciso.

Lo que hoy, cuando contemplamos La novia en el fotógrafo nos puede parecer una escena encantadora, entonces resultaba una imagen casi cruel de ese mundo sórdido de la fotografía, un mundo de burgueses a lo sumo, muy lejos de aquel noble mundo de Las meninas. Pero, ¿por qué Dagnan Bouveret quiso convertir en sujeto pictórico a uno de sus rivales, a un fotógrafo?


 

Pintura y fotografía

Una teoría muy extendida, afirma que a finales del siglo XIX la pintura y la fotografía compitieron en su afán por reflejar la realidad, y que los pintores acabaron siendo sustituidos por los fotógrafos en el gusto del público. Aunque nosotros mismos hemos sugerido esa idea párrafos atrás, las cosas no son tan sencillas.

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Estudio académico masculino

 

Cuando contemplamos la imagen anterior, es cierto que podemos pensar que se trata de una fotografía, pero, si observamos atentamente, descubrimos una precisión que la fotografía de aquella época todavía no era capaz de alcanzar. Como es sabido, las fotografías a menudo eran retocadas por los pintores, para corregir errores o eliminar detalles molestos.

Pero hay un aspecto todavía más llamativo en el que la fotografía era superada por la pintura, precisamente en su propio terreno, en su pretensión de reflejar la realidad: la fotografía mostraba un mundo del que habían desaparecido los colores. Un mundo en blanco y negro.

¿Existe algo más irreal que un mundo sin color? ¿Con qué autoridad podría pretender la fotografía reflejar la realidad si hurtaba el color? ¿Es que el hombre pintado por Dagnan-Bouveret pertenecía a una especie desconocida de hombres grisaceos? Por supuesto que no.

dagnan

El hombre de Dagnan-Bouveret, más real que en la mejor
de las fotografías de época

El mundo de la fotografía y el cine en blanco y negro, que llega hasta casi los años cuarenta del siglo XX es un mundo sin color, aunque hoy se dé la paradoja de que nos parezca más real una escena de los locos años 20 en blanco y negro que en color (pero preferimos épocas anteriores, como la romana o la egipcia, a todo color).

La fotografía y el cine en blanco y negro consiguieron convencer a todo el mundo de que la realidad no tenía color, como en El mago de Oz.

dagnan

El espectador estaba tan acostumbrado a ver el mundo
en blanco y negro en el cine, que consideraba que
el "mundo real" no tenía colores.

 

dagnan

El mundo fantástico de Oz era, sin embargo, en colores,
es decir, como el mundo real.

 

Pero la fotografía, es cierto, venció sin discusión en un mundo que empezaba a ser víctima de la prisa y la rapidez, al poder conseguir en apenas un instante aquello que un pintor tardaba meses de concienzudo trabajo en llevar a cabo:

"Antes de este invento casi todas las personas que se tuvieran en algo posaban para sus retratos al menos una vez en el curso de sus vidas. Ahora era raro el que soportaba esta dura prueba, a menos que quisiera complacer o ayudar a un pintor amigo"

(Ernst H.Gombrich, Historia del arte)

 

Muchos pintores, no tan pacientes o no tan dotados como Dagnan-Bouveret para fotografiar la realidad con su pincel, abandonaron cualquier intento de comparación con los fotógrafos y crearon un nuevo mundo en el que no pudieran ser derrotados. Crearon el impresionismo, el cubismo y el arte abstracto:

"El arte moderno no habría llegado a ser lo que es sin el choque de la pintura con la fotografía".

(Ernst H.Gombrich, Historia del arte)

 

Pero, en contra de lo que se suele suponer, los pintores realistas y figurativos, como Dagnan-Bouveret, no consideraban la fotografía como un enemigo, sino como un aliado. Sus verdaderos enemigos, y contra los que Dagnan y otros hiperrealistas avant la letre dirigían todos sus esfuerzos, eran los impresionistas, que incluso les habían robado el apoyo del naturalista Zola.

La conclusión es que, al contrario de lo que se dijo antes, en La novia en el fotógrafo, Dagnan-Bouveret no pintó a un enemigo, sino a un aliado.

dagnan

El fotógrafo en el cuadro de Dagna-Bouveret

 

Porque, aunque con los años Dagnan Bouveret fue vencido por todos los ismos sucesivos y hoy su nombre ni siquiera figura en las historias de la pintura, durante un tiempo pareció que podía triunfar con ayuda de la fotografía.

 

La alianza entre pintores y fotógrafos

Aunque Pascal Dagnan-Bouveret superaba a cualquier fotógrafo de su época en la precisión con que reflejaba la realidad, también utilizaba fotografías para conseguirlo.

Sin embargo, nos encontramos con una interesante paradoja: los realistas cuadros de Dagnan-Bouveret, nacidos a partir de la minuciosa observación del natural y del apoyo de fotografías, quizá se hallan más lejos de la realidad que el arte abstracto.

En efecto, aunque en los cuadros de Dagnan-Bouveret se muestra una representación tan exacta de objetos y personas que incluso pueden ser confundidos con fotografías, lo cierto es que casi nunca se ve en ellos algo real, si por real entendemos algo que ha sucedido más allá de su representación pictórica.

Dagnan-Bouveret podía copiar a la perfección objetos, animales y seres humanos, ya fuera del natural o a partir de fotografías, pero no se limitaba a trasladarlos tal cual al lienzo, sino que también los reordenaba, los situaba en lugares diferentes, en el equivalente pictórico de lo que se llama un montaje fotográfico. De este modo, Dagnan-Bouveret creaba una escena irreal que no había tenido nunca lugar, un acontecimiento que nadie había contemplado nunca.

En uno de sus célebres cuadros realistas se puede ver a un caballo blanco junto a un caballo negro y a un jinete.

caballos

Pero esos tres elementos nunca estuvieron juntos, excepto en la imaginación de Dagnan-Bouveret y, por supuesto, en su cuadro.


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Lo mismo podemos decir de la procesión del perdón de Bretaña. Quienes miran el cuadro, creerían estar asistiendo a un momento real, a algo que sucedió, como quien contempla una fotografía. Sin embargo, no es así.

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Fotografía que Dagnan_Bouveret utilizó para una de las mujeres
de su cuadro Le Pardon en Bretagne
(la obra al óleo a la derecha)

 

Esos personajes no estuvieron nunca en esa calle todos juntos, probablemente la señora arrodillada ni siquiera hizo nunca la procesión, sino que se limitó a visitar el salón del fótografo, donde, siguiendo las instrucciones de Dagnan-Bouveret, se la disfrazó adecuadamente. Quien quisiera ver una representación, un reflejo como en un espejo, de algo que sucedió en la procesión del perdón de Bretaña, no podría fiarse del cuadro de Dagnan-Bouveret, a pesar de su minuciosidad superior a cualquier fotografía.

La pregunta inevitable es si también en La novia en el fotógrafo Dagnan-Bouveret casó a una pareja que ni siquiera se conocía.

Museo de los Mundos Paralelos


Lo noticiable en el mundo

A principios de año pasé dos meses en Argentina y Uruguay.

Una de las cosas más interesantes de viajar a un lugar distante de tu residencia habitual es que la jerarquía de cosas importantes o noticiables cambia completamente.

Desaparecen asuntos que en España son noticia todos los días, como el estatuto catalán o las negociaciones para la disolución de ETA. Por el contrario, cuestiones de las que apenas has oído hablar ocupan un día tras otro las portadas de los periódicos.

Durante todo ese viaje fue portada de los diarios argentinos y uruguayos el conflicto por la instalación de papeleras en el Río de la Plata. Ahora, desde Madrid, parece que ese conflicto ya no exista, pero tal vez siga llenando páginas y páginas allá.

Cuando estuve en China el año pasado tuve la sensación, viendo la televisión y paseando junto a la plaza de Tianamén, de que la historia del mundo estaba pasando por allí, y no por Europa o Estados Unidos. Todos los días cambiaban las banderas junto a la Ciudad Prohíbida y todos los días se veía a los mandatarios chinos recibiendo a un nuevo visitante. Era un continuo desfile de presidentes, primeros ministros y políticos de todo el mundo, semejante a aquello de una sala de espera: "¡Que pase el siguiente!".

Naturalmente, Sudamérica y América latina no desaparecen del todo de las noticias en España, porque son uno de los focos permanentes de interés. Cada país tiene su propia jerarquía de países que le interesan. A Gran Bretaña le interesa EEUU (como a todos), pero también Australia y la India. A Francia, le interesa Canadá y algunos países francófonos de África.

Todo el planeta informa de lo que sucede en Estados Unidos, porque EEUU es quien manda por el momento, y lo que hace afecta al planeta entero. Rusia o la antigua Unión Soviética, ya no interesa tanto como hace veinte años, aunque está recuperando influencia y poder en los últimos años. Por el contrario, China se ha hecho más noticiable, porque con su apertura al exterior empieza a afectar al planeta (y especialmente a Europa) casi tanto como EEUU.

A los españoles les interesa (además de EEUU, Latinoamérica y China), Europa. La Unión Europea en particular, porque ha decrecido un poco el interés por los países europeos individuales, excepto en época de elecciones o disturbios.

Quienes han subido mucho en la jerarquía de lo noticiable son, por razones obvias, los musulmanes, mientras que África sigue ausente excepto cuando se trata de catástrofes, hambrunas, enfermedades o muerte. Quizá por eso quiero en próximos días hablar de África no sólo para contar cosas terribles (algo parecido a lo que hago en Otro Islam es posible)

En cuanto a Sudamérica, escribí en mi weblog Pasajero una larga entrada en la que anoté mis impresiones apresuradas acerca de la situación política. Puedes leerlo con este enlace:


Sudamérica está cambiando


Ahora, pasados unos meses, haré un nuevo repaso de la situación, empezando por Perú, donde acaban de celebrarse elecciones.

 


Alan García de nuevo en Perú

En Sudamérica está cambiando decía que Sudamérica estaba dirigiéndose hacia políticas progresistas y no dependientes de EEUU y enumeraba una serie de países en dos grupos: izquierda más o menos socialista y democrática e izquierda con retórica revolucionaria y rasgos militaristas y/o nacionalistas.

A los que tienen gobiernos de izquierda (Chile, Uruguay, Brasil) hay que añadir ahora Perú con la victoria de Alan García.

Es cierto que Alan García podría encuadrarse en el grupo de países de izquierda con retórica revolucionaria (Cuba, Venezuela y, parece que definitivamente, Bolivia). Eso es lo que García fue cuando gobernó por primera vez (y llevó a Perú a su mayor crisis económica), pero parece que no es su intención repetir los mismos errores.

Debido a lo que hizo en su momento, quienes le conocíamos (y entonces le apoyamos con entusiasmo, por cierto) no teníamos muchas ganas de ver gobernar a García de nuevo, pero la candidata de la derecha (Lourdes Flores) no parecía mejor y, por supuesto, el candidato militarista y nacionalista Ollanta Humala era un peligro mucho mayor. El hecho de que el otro gobernante de origen y maneras militares de la zona, Hugo Chávez, apoyara a Humala, es una cierta garantía de que García va en otra dirección.

Sin embargo, Humala ha obtenido un amplísimo respaldo, sobre todo entre los pobres y la población considerada más 'indígena', lo que resulta preocupante. Todavía más si es cierto, y hay indicios fundados de que lo es, que Humala es el comandante Carlos, implicado, precisamente, en matanzas de indígenas durante la época de Sendero Luminoso. Eso hace temer que si las cosas no comienzan a enderezarse pronto y se empieza a corregir la desigualdad entre el Perú rico y el pobre, la inestabilidad podría favorecer una intervención militar.

Uno a veces desea que ganen gentes como Humala para demostrar a quienes le apoyan (entre ellos Evo Morales y una vergonzosa Izquierda Unida española) de quién se trata, pero esa satisfacción personal malsana sería a costa de poner en Perú a un nuevo Fujimori o algo peor. Porque uno de los rasgos del cambio esquizofrénico que está teniendo lugar en Sudamérica es un aumento del militarismo fomentado por Chávez, que empieza a sonar a ruido de sables, pero no sólo para dar golpes de estado o acabar con las instituciones y controles democráticos, sino como amenaza de guerra entre países, algo que parecía impensable hace décadas.

En fin, en Perú ha ganado Alan García y ha sido derrotada la opción proclive al autoritarismo habitual. Pero no hay que confiarse demasiado y hay que desear suerte y sensatez al nuevo presidente. La que no tuvo hace veinte años.

 

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1. Marcóticos sobre las palabras-sonido

De los comentarios de Iván y Natalia llegados a propósito del folletín que inicié acerca de las memorias de Canetti, no digo nada, porque mi intención es continuar pronto con el asunto.

Marcos me enviaba algunas sugerencias para un hipotético diccionario de palabras-sonido, del que hablé en esta entrada:

Las palabras sonido Las palabras-sonido

 

Dice Marcos:

Aupa! pues sí que sería divertido un diccionario así. Sería interesante, además, analizar la influencia del cómic. ¿Qué fue antes la onomatopeya viñetil o la humana?

En cualquier caso, ahí van un par de sonidos significativos:

chst (corto): Advertencia (chst, quieto parao)

chssssssst (largo): Guarda silencio, amigo, el enemigo anda cerca

eaj: asco (¡oh, por favor, deja de hablar de tu operación de vesícula durante la comida!)

oioioioi: indignación espantada (oioioioi, es que ni de los médicos te puedes fiar)

Son buenos ejemplos, que pronto pondré en una página dedicada a ese diccionario. Sin embargo, conviene aclarar que este tipo de palabras no son las onomatopeyas. La confusión viene sin duda del mal nombre que elegí para definirlas, palabras-sonido, porque, como bien hace en suponer Marcos, las palabras-sonido por antonomasia son las onomatopeyas, tan habituales en el comic, es decir, palabras que imitan un sonido.

El de las onomatopeyas sería también un buen diccionario, que sospecho que ya existe, y que da resultados tan curiosos como que en español los perros hacen "Guau, guau!" mientras que en inglés hacen "wouf, wouf!"

Pero yo me refería a ciertos sonidos que denotan emociones o intenciones, como "psss", "bah", "ejem", "mmm", "Oh", "ah", "eh" o los que menciona Marcos.

Me interesaba en especial el que estas expresiones fueran diferentes en cada idioma. Recuerdo que en China me llamó la atención un sonido que nunca había visto empleado en ninguna parte con ese sentido, pero ahora no lo recuerdo. Así que los lectores que hablen o conozcan otros idiomas (aparte del español) pueden mandar sonidos de este tipo.

(continuarán los comentarios a los comentarios)

 

El filósofo enmascarado



"De la misma manera que los comediantes prudentes,
con objeto de que no se vea la verguenza que sube hasta
su frente, se cubren con el papel que representan, en el momento
en que voy a pisar el escenario del mundo, del que hasta ahora
sólo fui espectador, avanzo enmascarado"

 

El filósofo enmascarado es el título de un libro que Maxime Leroy publicó hacia 1930 acerca de Descartes. Ya he comentado alguna vez por aquí los enigmas que rodean la vida de Descartes.

Cuando Descrates murió en Suecia, casi cincuenta años antes de lo que tenía previsto, sus papeles fueron enviados a Francia, pero el barco que los trasportaba se hundió en 1667 en el puerto del Sena.

Sus biógrafos enseguida hicieron de él una especie de santo, mientras que sus detractores (pero también muchos de sus admiradores) divulgaron la imagen de un filósofo frío que encarnaba la Razón con mayúsculas, frente a la pasión de Pascal.

Ambas imágenes son probablemente falsas. A mí me gusta mucho Descartes, al que siempre es una delicia leer (aunque no se compartan sus ideas) y es probablemente el filósofo acerca del que más he escrito (al menos 300 páginas), pero yo mismo no he escapado del tópico y en mi novela El duelo hice decir a uno de los personajes:


—Me sorprenden vuestras palabras -dijo el barón-, ¿quién os ha instruido?

—Leí a Descartes en el internado -respondió Eugenia-, sus razonamientos me hicieran dudar de todo cuanto había aceptado por desidia, pereza o abandono. Desde entonces busco la verdad, sin dejarme llevar por modas pasajeras.

—Os habéis propuesto una difícil tarea -dijo el barón, y prosiguió:- si yo por algún azar me embarcase en una empresa de parecida importancia, ésta no sería la búsqueda de la verdad, sino la búsqueda de todo aquello que refuta, en cada caso particular, cualquier verdad y, en la generalidad, la Verdad de Descartes.

—Vuestro camino quizá se uniría al mío -dijo Eugenia.

Pero Descartes, asegura Leroy, decía:

"Hay que difuminar la verdad"

 

La razón por la que se santificó en su momento a Descartes fue casi sin ninguna duda que era la única manera de esconder su preferencia por el ateísmo o algún tipo de deísmo, o al menos por el protestantismo. Aunque a menudo se cuentan anécdotas acerca del supuesto ateísmo de Descartes, se suele acabar considerando que son sólo eso, anécdotas, pero la suma de todas ellas es un argumento casi irrefutable. Hablé de ello hace poco.

A mí me gusta la imagen de Descartes que traza Leroy:

Descartes se escapó, se ocultó, disimuló un secreto...no se sentía en casa en parte alguna... las cosas dejaban de interesarle una vez desesperaba le enseñasen algo:

"El deseo de saber es enfermedad que no puede curarse"

Matemático y físico, fue asaltado por todas las curiosidades: la del hecho y la del espíritu. El juego, la música, la esgrima, la metafísica, las astronomía y la fisiología; todo lo quiso ver y conocer...

"Soy de naturaleza tal, que no puedo tener el entendimiento continuamente aplicado a una misma cosa."

Digamos de una vez que era apasionado... Se decía que mientras Pascal era todo pasión, él era razón. Pero Descartes se defendía, rechazaba el epíteto qiue le ahogaba, le helaba:

"La filosofía que cultivo no es tan bárbara ni tan feroz que rechace el uso de las pasiones; al contrario, en ese uso precisamente considero la dulzura y felicidad de esta vida".

Por eso, tal vez Damasio se equivoca a veces en sus juicios severos acerca de Descartes en El error de Descartes, cosa razonable, por otra parte, puesto que Descartes se escondió tan bien que engañó a casi todos. Aunque tal vez sea yo el engañado al preferir esta imagen de un descartes librepensador.

 

El día del anticristo y el Evangelio de Judas

Aprovecho que hoy es el día del Anticristo (666, es decir, 6 del 6 del 6) para escribir una entrada que anuncié hace tiempo acerca del Evangelio de Judas.

Hace un mes se publicó un número de la revista National Geographic dedicado al Evangelio de Judas. Se trata de un texto encontrado hace unos cuantos años y que ha pasado por diversas peripecias hasta que alguien se ha decidido a adquirirlo y traducirlo.

En dicho texto se cuenta la historia de Jesucristo desde el punto de vista de Judas. Ese punto de vista resulta bastante asombroso porque viene a decir que el que verdaderamente se sacrificó fue Judas.

La explicación es que Jesús, el hijo de Dios, necesitaba que alguien le traicionase para así llegar al martirio en la cruz y conseguir difundir su religión. Judas, aún sabiendo que le esperaba ser el hombre más odiado de la historia de la humanidad, aceptó ese papel por amor a Jesucristo. En realidad, dice el evangelio de Judas, Judas era el discípulo predilecto de Jesucristo ("el discípulo amado") y el único capaz de entender su doctrina.

Lo cierto es que no se trata de una historia nueva, sino que ya era conocida desde hace tiempo, pero National Geographic ha presentado las cosas con la ambigüedad suficiente como para generar controversia y expectativas desmesuradas.

El evangelio es un un texto gnóstico, del que ya se conocía su existencia. El obispo Ireneo habla de él en el siglo II después de Cristo. Es un gran descubrimiento arqueológico, pero no tinee la trascendencia sobre la dovtrina cristiana que algunos creen. Tampoco es una novedad lo que plantea. Aparte de Ireneo, muchos autores han fabulado sobre el asunto, como Borges en 1944 en su cuento-ensayo Tres versiones de Judas.

Es el célebre tema del traidor, del que Borges ha escrito en varias ocasiones; creo recordar que en una ocasión en relación con un héroe nacionalista irlandés, sin duda influido a su vez por un soberbio cuento de Chesterton: La muestra de la espada rota.

También Thomas de Quincey, como dice el propio Borges, jugó con la posibilidad de que Judas no fuese un traidor, sino un cómplice de Jesucristo y Dios: "No una cosa, todas las cosas que la tradición atribuye a Judas Iscariote son falsas."

En 1983 yo también escribí un ensayo llamado Judas una cuarta versión, y un cuento llamado La muerte de Judas, ambos después de leer el cuento de Borges. Aparte del asunto evidente del sacrificio y del tema del traidor, tengo que confesar que yo ahora no entiendo la intención última de mi cuento La muerte de Judas.

Pero el ensayito es más breve y menos críptico. Puedes leerlo aquí:

JUDAS, UNA CUARTA VERSIÓN

Borges, en su cuento-ensayo Tres versiones de Judas, examina diversas explicaciones referentes a Judas y a su sacrificio. Mis conocimientos me impiden asegurar si los autores que cita son reales a ficticios, no soy un erudito. Sin embargo, sé que Borges olvida una fabulación en torno al gran delator que es quizá más fantástica que las otras. Se trata de la que nos ofrece Gerson, autor de Ars Morendi, en otro de sus libros, menos conocido pero no menos interesante, Judas, una traición.

En Judas, una traición, Gerson propone una explicación extraordinaria. Jesús, dice, no era hijo de Dios o si lo era, su persona estaba supeditada a las de sus dos hermanos mayores, Lucifer y Judas. Lucifer aceptó el infierno en un sacrificio supremo, cumpliendo así el deseo de Dios, quien creía en la necesidad de un Cielo y de un Infierno.

Judas no fue menos. Su sacrificio consistió en aceptar el Infierno, la morada de su hermano, para que los hombres conocieran la Revelación. Pero, en opinión de Gerson, Jesús no era otra cosa que un hombre, el instrumento necesario para que los ángeles cumplieran los designios de Dios.


La muerte de Jesús fue, pues, preparada cuidadosamente. Los que la historia ha condenado, Judas, Poncio Pilatos, María Magdalena, fueron los encargados de cumplir las órdenes de Dios. Los tres se sacrificaron, y de un modo engañoso, cargando con todas las culpas, condujeron, sin que él lo supiera, a Jesús a la cruz. En el plan intervino también, añade Gerson, otro de los ángeles, el resucitado Lázaro, que obtuvo mejor suerte que sus compañeros.

Dios, según Gerson, sería demasiado bondadoso e incapaz de llevar a buen término sus designios, lo que él sabía que debía suceder pero que no era capaz de llevar a su cumplimiento. Su bondad o su debilidad le impedían castigar a aquellos que debían representar el papel de culpables.

Lucifer, Judas, Lázaro, María Magdalena y Poncio Pilatos actuaron a espaldas de Dios, pero en su favor. Para que todo se cumpliera, aceptaron el papel de malvados por toda la eternidad.

Por otra parte, los gnósticos tendían a poner del revés todas las cosas. Para algunos de ellos, ese al que llamamos Dios no es sino el Dios número 87 o 93 en una jerarquía de dioses. Es un Dios creado por otro Dios creado por otro Dios creado por otro Dios...

Y, obvio, es un dios verdaderamente imperfecto. De hecho, a veces ni siquiera es Dios, sino el mismo demonio, que intenta ocultar al verdadero Dios, que se llama Lucifer o Satanás. No es extraño, por ello, que se identifique al Anticristo con el Papa, pues la Iglesia tiene como objetivo principal tapar el verdadero mensaje de Jesucristo, como en cierto modo mostró Dostoievsky de manera sobrecogedora en el discurso del Gran Inquisidor.

Casi todo lo que en la religión oficial es el bien, para los gnósticos significa lo contrario, y a la inversa. Ellos creían que Jesucristo tenía un mensaje exotérico, capaz de ser comprendido por cualquiera, y otro esotérico, sólo accesible a los elegidos, como Judas. En este sentido, las enseñanzas gnósticas chocan frontalmente con el mensaje fundamental del Jesucristo cristiano, que viene a hablar a todos y a salvar a todos, hombres y mujeres, judíos y gentiles.

 

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2. Sobre Eli Eli lema sabachtani y el noise

Me llegó un interesantísimo comentario acerca de la entrada que dediqué a la película japonesa Eli eli lema sabachtani:

Lee la entrada

Comento algunas cosas punto por punto:

"Muchas gracias por tu explicación de Eli, Eli lema Sabatchani. También creo que la película tiene muchos enigmas ocultos que son difíciles de explicar y que en general la película se entiende difícilmente, pero quizá esto pueda deberse a un impedimento técnico: la brevedad de los títulos electrónicos y segura pérdida de información. Tendremos que preguntarle a un japonés, je, je."

Sí, es muy cierto eso que dices. Es perfectamente posible que en la versión japonesa las cosas no resulten tan oscuras.

Recuerdo un caso en el que esto resultaba clarísimo: en anime Ghost in the Shell. La primera vez lo vi en una televisión y doblado. No diré que lo entendí todo, porque la intención del autor es mantener cierto misterio, pero sí gran parte de lo que sucedía. Me gustó muchísimo. Tiempo después vi la película en la Filmoteca, subtitulada.

Pude disfrutar de las voces originales y de una imagen espectacular, pero no entendí absolutamente nada. Lo que doblado resultaba comprensible se había hecho críptico hasta rozar casi el aburrimiento (me temo que mi amigo Luis se aburrió ante aquel galimatías).

Es inevitable que los subtítulos mutilen gran parte de los diálogos, pues tienen que sintetizar más que en el doblaje para no poner larguímas líneas de texto. Hitchcock decía que con el donblaje se pierde un 10% de una película y con los subtítulos un 15%, porcentaje que aumenta si nos referimos específicamente a los diálogos.

En fin uno de los enigmas es el título y, sí, es cierto que Asano parece Jesucristo con esas melenas al viento y el traje blanco vaporoso, que parece que se va a echar a volar con su guitarra eléctrica... Pero Jesucristo murió y, sí, en la pelí muere el amigo Nakahara, que según tu teoría podría ser Judas, pero nos falta la otra cara de la moneda: la muerte de Asano. O según esta teoría tan ingeniosa ¿Cuál es la redención?

Pues la verdad es que no lo sé, aunque estoy seguro de que quien creó la historia tiene muy claro un juego de símbolos. Ahora se me ocurre que Nakahara más que a Judas se asemeja a Juan el Bautista.

Juan el Bautista bautizó a Jesús y probablemente es el personaje más importante del cristianismo aparte de Jesús, quizá su verdadero inspirador y maestro del propio Jesucristo. A diferencia de Jesús, es seguro que Juan el bautista existió. Su trágica muerte por decisión de Herodes o de Salomé (que quiso besar su boca aunque fuera cortándole la cabeza) parece tener cierta semejanza con la de Nakahara. Pero todo esto son suposiciones.

"He besado tu boca, Johanan, he besado tu boca"
Ilustración de Aubrey Beardsley para la Salomé de Oscar Wilde

" Por cierto el personaje de Asahara es un músico de verdad. En realidad es el crítico cinematográfico y musical Asahara Nakahara. ¿Sabes a qué género pertenece su único disco Violent Onsen Geisha? Pues al noise, de hecho, es admirador de Sonic Youth.

Tengo una puntualización que hacerte sobre lo que decías acerca del ruido y lo que se decía sobre la música disco en los setenta, que por cierto también se dijo del jazz. En realidad en este caso y sin quitarte razón y pensando en esa proyección tuya sobre que el noise es la música del futuro, el velo de tus buenos razonamientos no nos tiene que impedir ver que el noise es noise, es decir, el ruido es ruido. Ruido en su sentido más estricto. Un grupo de sonidos sin estructura o sin repeticiones, quizá la estructura puede ser el caos, y desagradable al oído humano, por lo tanto entiendo esto que cuentas de que la gente se levantara del cine. En mi sesión nadie se marchó, pero alguno de nosotros teníamos los oídos tapados.

Sí, probablemente tengas razón en lo del ruído, pero hay que recordar que durante los conciertos de Wagner la gente abandonaba el teatro para no soportar "aquel ruido infernal" y que incluso había manifestaciones a las puertas del teatro. Y lo mismo le sucedió a Stravinsky y a Schoenberg y tantos otros.

Quizá podamos aprender a escuchar eso que se llama ruído y encontrar patrones, cadencias y melodías que ahora nos pasan inadvertidas, del mismo modo que después de un tiempo de aprender un idioma desconocido empezamos a oirlo por primera vez, ya no como una sucesión de ruídos o sonidos, sino como algo armónico (a mí me ha pasado recientemente con el chino, que ya no me suena raro, sino extraordinariamente dulce).

En realidad, el cerebro busca siempre el orden y la estructura subyacente, incluso aunque no exista, y es capaz de encontrarla incluso en una pieza de noise (a mí me gustaron algunos temas de la película y creo que podría disfrutar de un concierto de noise).

"Para terminar una curiosidad sobre otro cameo. El actor que hace de millonario es un escritor de ciencia ficción muy conocido Yasutaka Tsutsui. Probablemente otra clave de la película.

Ama no Uzume "

En efecto, eso parece una clave muy interesante, que habrá que investigar. también lo es tu nombre, Ama no uzume, un interesante personaje relacionado con la diosa Amaterasu, ¿no es cierto?.

 

Oui, je regrette bien

Suele decirse aquello de "No me arrepiento de nada, ni de lo malo ni de lo bueno, asumo mis errores y mis aciertos, porque de todos ellos he aprendido algo."

Edith Piaf lo canta en la que es tal vez su mejor canción, Je ne regrette rien (No lamento nada).


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Yo no creo en esa idea. Me lamento y arrepiento de muchas cosas que he hecho o he dejado de hacer durante mi vida. Algunas que ahora recuerdo:

Mis padres tenían un amigo, por el que siempre he sentido una gran admiración. Pero un día, siendo yo niño, me besó y yo le di una bofetada. Me arrepiento mucho de haberlo hecho. Sé que después le pedí perdón y todavía no sé por qué lo hice. Es muy probable que lo hiciera porque él era homosexual y alguien me metiese (no mis padres, desde luego) algunas ideas absurdas en la cabeza (era época de Franco y la homosexualidad estaba perseguida y prohibida).

También me arrepiento de haber abandonado a mi amigo Jesús cuando se puso enfermo. Aunque yo no sabía que había recaído en su enfermedad, y tampoco sospechaba que pudiera morir, no me preocupé por él como debiera y dejé de visitarlo en el hospital. Es de lo que más me arrepiento.


Jesús Arauzo

Me arrepiento de no haber intentado conocer mejor a personas que buscaron mi amistad. Esto me ha sucedido demasiado a menudo También me arrepiento de no haber actuado en decenas de ocasiones en las que existía una atracción evidente con otras personas, casi siempre mujeres pero también varios hombres, y recuerdo especialmente a una muchacha canaria, y a una mujer de Baeza. También a una actriz a la que acompañé en su larga convalecencia, pero que luego dejé de ver.

Me arrepiento de haber creído en soluciones violentas como la Revolución, el Ché Guevara, Lenin, Bakunin y muchos otros apasionados de la violencia y el poder, aunque estoy satisfecho de haber abandonado esos cultos dogmáticos muy pronto, hacia los 14 o 15 años. También me arrepiento de no haberme distanciado de manera explícita del terrorismo de ETA hasta, creo, el año 1978 o 1979. Esa ligereza e indiferencia hacia el dolor de los otros escudándose en razones ideológicas es lo peor de mi mismo que he conocido (por breve tiempo, ya lo he dicho) .

Me arrepiento de no haber bailado más.

Me arrepiento de haber ido a un gimnasio durante tres meses, y levantar pesas y coger más envergadura corporal, lo que me hizo perder mi exquisita delgadez.

Me arrepiento de haber dejado de sonreír durante unos años para ocultar que me faltaba un colmilllo, con lo que perdí mi simpática sonrisa.

Me arrepiento de todas las veces que he gritado a los demás (no muchas, al menos desde los dieciséis en adelante), incluso cuando pudieran parecer justificados tales gritos.

Me arrepiento de no haber escrito muchos cuentos siguiendo el impulso inicial de mi adolescencia, con lo que la idea o el tono se perdieron y ya quedaron inconclusos. Pero esto era quizá inevitable, porque si escribiera todo lo que tengo ganas de escribir no me levantaría de la mesa. Pero sí que me arrepiento especialmente de haber dejado de escribir ficción durante cinco o seis años después de leer unas declaraciones de García Márquez en las que decía que uno no debería escribir hasta que no estuviese preparado y dominase el lenguaje a la perfección. Puesto que yo no lo dominaba (ni lo domino ahora), dejé de escribir. Cuando me di cuenta de que eso era una estupidez, había desperdiciado y frenado mis temperamento de escritor y, por supuesto, retrasado en seis o siete años, cualquier mejora. Ahora me da igual no alcanzar esa perfección, que ni siquiera creo deseable.

Me arrepiento de no haber leído antes algunos libros que tenía por ahí rondando, pero que iba postergando, como los dos primeros tomos de la biografía de Canetti, o la obra de Proust, que todavía no he completado.

Me arrepiento de haber sido un depresivo crónico cuando tenía buena salud.

De no haberme cuidado la primera vez que me puse seriamente enfermo y haber seguido trabajando hasta conseguir convertirme en un enfermo crónico, con una mala salud de hierro de la que quizá ya no conseguiré librarme nunca.

Y seguramente debería arrepentirme de muchas más cosas, pero quizá no me arrepiento de algunas de las que alguien podría pensar que debería arrepentirme.

Ahora bien, creo que tenía razón Descartes al decir que el remordimiento es la más destructiva de todas las pasiones humanas. Me lamento y me arrepiento, pero sólo siento verdadero remordimiento por lo que hice con Jesús.

Por otra parte, nunca me ha gustado esa especie de ecuación que establecen muchas personas entre hacer lo que desean hacer (por ejemplo cometer un cierto exceso) y luego tener sentimientos de culpa por haberlo hecho. O uno decide no hacer esas cosas, o uno deja de tener sentimientos de culpa. Mantener esa esquizofrenia es verdaderamente insensato. Estoy hablando, claro está, de pequeños excesos, no de crímenes.

Después de este retrato, creo que sería muy fácil escribir una biografía al estilo de las que ahora se estilan, donde el personaje aparece retratado con los más sórdidos y repugnantes rasgos. Quizá la escriba yo mismo, cumpliendo uno de esos proyectos inacabados que tengo pendiente desde que leí la biografía de Cardano.

 

El método de Bacon

En las historias de la filosofía y los libros de filosofía de la ciencia se suele presentar a Francis Bacon como alguien que de alguna manera inexplicable puso en marcha la ciencia en Inglaterra y por cuyo impulso empezó a funcionar la Academia de Ciencias y el naciente imperio británico empezó a poner en práctica uno de los lemas baconianos: "Saber es poder".

Pero los comentadores suelen concluir diciendo que Bacon, aparte de sus otros defectos como político, era un científico mediocre con un método ingénuo para sustentar el descubrimiento científico: la mera acumulación de datos.

Es lo que se llama empirismo ingénuo, la creencia casi mística en que basta acumular datos para obtener descubrimientos importantes. Nadie, se dice, ha conseguido hacer un descubrimiento científico partiendo de la mera acumulación de datos, no se puede buscar sin tener una idea previa, una teoría, acerca de lo que se quiere encontrar.

Todo esto es más o menos cierto y las críticas al empirismo ingénuo bastante razonables, pero no creo que sea correcto el desprecio exagerado a Francis Bacon.

Cuando se habla de estos pensadores, que están en los orígenes de la ciencia, se suele olvidar precisamente eso, que están en los orígenes. Francis Bacon o René Descartes no confrontaban sus ideas con las de Newton, Laplace o Einstein, sino con las de un Aristóteles cristianizado y una teología y filosofía dogmáticas. Las ciencias teóricas más avanzadas entonces eran la alquimia y la astrología.

Aunque a veces el contexto se usa para justificar cualquier cosa, también es evidente que es necesario conocerlo para apreciar con justicia lo que hicieron ciertos pensadores, y entender por qué Kant dedicó a Baco de Verulamio (Francis Bacon) su Crítica de la razón pura.

Uno de los lugares en los que, ajeno a este defecto mencionado, se presenta mejor lo que significa la propuesta de Francis Bacon, es en "El gran giro", un artículo del delicioso El efecto carambola, de James Burke:

"El descubrimiento del Nuevo Mundo] hizo que empezaran a llegar a Europa informes y muestras de organismos antes desconocidos. la situación empeoró en el siglo XVII, cuando empezaron a llegar novedades similares de Oriente con los exploradores holandeses, portugueses y españoles.

Aparecieron plantas de las que no había referencia en la literatura clásica, como por ejemplo, cacao, chirimoyas, anacardos, guayabas, papayas, chiles, jarabe de arce, piñas y tabaco. también aparecieron animales que no se habían visto a bordo del arca, ¿de dónde venían? Los bosques tropicales del Nuevo Mundo transgredían la ley del clima de Aristóteles, que decía que cuanto más al sur, más seco era. Esos descubrimientos sucedían a revelacions chocantes similares de los astrónomos. Galileo y después otros demostraron que la Tiera no estaba en el centro del universo y que los cuerpos celestes (el Sol y la Luna, por ejemplo) no eran las esferas perfectas que se suponía que eran. Había manchas en el Sol y montañas en la Luna.

Empezaba a hacerse evidente la necesidad de un método totalmente nuevo de acumular información. Las fuentes clásicas y bíblicas no eran fiables y, en todo caso, no eran el único sistema epistemológico que garantizaba explicaciones capaces de ser sometidas a un examen crítico. Entonces, en 1624, un aristocrático abogado inglés llamado Francis bacon apareció con una idea que se llevó la palma. Todo el asunto del conocimeinto tenía que volver a empezar. Para conducir estos esfuerzos, público un libro llamado La nueva herramienta [Novum Organum] (el méodo de investigación de Aristóteles ahora en descrédito, se había publicado en una obra llamada La herramienta [Organum]. Bacon escribió que la única manera de sobrevivir a la avalancha de novedades era reunir el mayor número de datos posibles personalmente, o en todo caso recogerlos de fuentes fiables. A continuación, los datos debían ordenarse en listas para abordar su análisis sin confiusión.

Bacon también sugirió que el uso de núumeros sería sin duda la mejor manera de hacer fiable el análisis de las listas. Eete último punto en particular llamó la atencion de la burocracia del gobierno...

Y continúa un relato fascinante, pero ahora desviándose hacia el censo.

Por otra parte, recuerdo que el propio Bacon en su Novum Organum habla de los excesos a los que pueden llegar los empíricos que se limitan a recoger datos, así como del exceso inverso de los teóricos que construyen sobre ideas en vez de sobre hechos.

Las teorías son imprescindibles para el descubrimiento científico, pero raramente surgen de la nada. Una teoría zoológica que en aquella época pretendiese clasificar las especies fiándose de los datos bíblicos o clásicos estaba condenada al fracaso. Cientos de años después, Charles Darwin acumuló personalmente cientos de datos durante su viaje en el Beagle (el mismo dice que a la manera baconiana) y eso le llevó a plantearse la teoría de la evolución por variación y selección natural. Podría haberla obtenido encerrado en un despacho, pero es más probable que eso le hubiera llevado a un fiasco como la demostración por Hegel de que no había más planetas, pocos meses antes del descubrimiento de un nuevo planeta.

 

Ilusiones ópticas divinas

Mi amiga Maria Cabrejas me ha enviado un enlace a una página muy interesante en la que se juntan varias curiosidades relacionadas con la percepción engañosa.

El documento se llama De lo que es capaz nuestro cerebro. La primera la conocía desde hace mucho años, cuando hice un fabuloso curso de memoria y pensamiento creativo en una colección en fascículos llamada Top memory. Hace no mucho comenté de nuevo esa curiosidad en un weblog a propósito de un mensaje que me había enviado mi amigo Jose Castillo. Pero no he encontrado la entrada. En el ejemplo que sale en el documento que me ha llegado a través de María se añaden algunas consideraciones interesantes.

Otras de las curiosidades perceptivas tienen que ver con esos efectos ópticos asombrosos en los que el cerebro cree ver movimiento cuando no lo hay. También Jordi Torrent nos envió a varios amigos una ilusión asombrosa, que comentamos, creo, Max Desastre y tal vez Ondina en su página (bastante digitalmente inactivos ambos últimamente). Pero, de nuevo, en De lo que es capaz nuestro cerebro hay ejemplos increíbles. Como éste:

Me ha sorprendido la última curiosidad, que consideran allí la más alucinante. Es una alucinación teológica que publiqué en una de mis primeras páginas (con mejor definición por cierto). Aquí puedes verla tal como la publiqué.

DIOS EN LA RED

Según rumores dignos de toda sospecha, el Segundo Advenimiento tendrá lugar en la Red. Las primeras señales del regreso a la Tierra de Nuestro Señor Jesucristo ya han sido percibidas. Tú puedes ser uno de los elegidos. Sitúa la imagen entera en la pantalla, mira a su centro fijamente y cuenta hasta la recompensa que recibió Judas (30 monedas). Después, cierra los ojos y cuenta hasta el número de los comensales de la Sagrada Cena (13). Si ves con tu ojo interior el rostro de nuestro señor en un círculo de luz blanca, eres uno de los elegidos.
¡Aleluya hermano!

 

Tal como fue publicado el 4 de septiembre de 2003
(ver original en Cronoweb )

 

Enlace a De lo que es capaz nuestro cerebro

 

Comentarios a los comentarios

Ogro

Llegó un comentario de Ogro, a quien no conozco, pero de quien recibo de vez en cuando interesantes comentarios, acerca del Cuaderno del enfermo. Ogro contaba una experiencia médica que le llevó a escribir un poema. Casualmente, el mismo día yo pasé por la misma experiencia, que debo confesar fue para mí muy placentera. Aquí está el mensaje de Ogro:

A propósito del cuaderno de enfermo, excelente iniciativa, deseo reproducir un pequeño escrito, surgido durante la catarsis, en la víspera laxante a la celebración en mi cuerpo de esa doble penetración que es la panendoscopia oral y la colonoscopia. Notar, para los profanos, que estas pruebas requieren la ingestión de litros de laxante, durante horas:

"Cada pulguímetro de mi cuerda burbujea.
Qué grácil salchicha vespertina, qué insalubre.

Salchicha.

Música para defecar afuera, dentro, según. Bach. Magnífico,
como la burbuja apremiante.
Más. Más droga inductora.
Espera.
Este gesto de asco -éste-,
como de gilipollas,
no se me quita. Tengo voz de asco.
Quiero cagar transparente.
Quiero cagar transparente."

 

Buda casi trasparente

Puedes leer el comentario y la respuesta de Roser a Ogro con este enlace

 

Misterios

La decepción de Raphaelle Peale

En la revista Esklepsis tenía una sección llamada Misterios, en la que proponía enigmas como el Desiderata de Baltimore o la incitante obra de Andrew Ingraham. Ahora reinicio aquí esa sección con una obra de Raphaelle Peale:

Puedes ampliar la imagen pinchando en ella

Esta obra será importante en una futura exposición en el Museo de los Mundos paralelos, pero ahora me interesa resolver un enigma.

El título de la obra es After the bath. A deception (Después del baño. Una decepción), aunque en otros lugares la he visto con el título Venus saliendo de las aguas.

Al parecer, Peale, que en esta obra se anticipa en más de un siglo al arte del significado (que en parte todavía domina en su vertiente denuncia) se burla de la costumbre de ocultar los cuadros "problemáticos" con telas censoras y del antinudismo americano.

En la servilleta o mantel que oculta el cuadro, Peale imita las telas de Zurbarán en sus distintas versiones de la Santa faz.


Zurbarán, La santa faz

Pero lo que me preguntó es: ¿qué cuadro es el que se oculta bajo la tela censora de Peale?

Es evidente que se trata de un nacimiento de Venus, pero no he conseguido identificarlo. Si sabes de qué cuadro se trata, no dudes en contármelo.

Puedes ver en Esklepsis 2 el Desiderata de Baltimore en la sección Misterios

 

Robert Desnos

A los veinte años escribí una novela que titulé Sólo me queda ser la sombra. Lo tomé de un verso de Robert Desnos. De la traducción un poco libre de un verso de Desnos.

Hace poco, al leer las deliciosas conversaciones del fotógrafo Brassai con Picasso, encontré aquel poema y la historia de Desnos.

Brassai recuerda cómo conoció a Desnos en 1927 , cuando formaba parte del grupo surrealista y "arrastraba una vida de penuria, probando toda clase de empleos: agente de alquiler, corredor de comercio, periodista".

Pero podía encontrase por las noches a Desnos en los cafés de Montparnasse: Era la amistad, la fraternidad, la generosidad personificadas... la soledad, la pobreza, el cansancio, no pudieron borrar la sonrisa de sus labios ni disminuir su avidez por la vida."

Después encontró al amor de su vida en Youki, la ex-esposa del célebre japonés Foujita, y empezó a trabajar en la radio, creando eslóganes, lugares comunes, frases publicitarias:

"Lejos de ver en ello una decadencia, un suicidio moral, Desnos, que era un descubridor y un rápsoda, que amaba las canciones marineras y los lamentos callejeros, saludaba su trabajo en la radio como un retorno a a las fuentes populares de la poesía."

Entonces Desnos empezó a vivir con desahogo, en la calle Mazarine, cerca de la casa de Picasso:

"Aquel templo del amor la amistad, tapizado con lienzos abstractos y pinturas naïves, repleto de discos -donde de día y de noche la inmensa mesa rústica, abarrotada de botellas y comida, acogía a los visitantes, nunca estaba vació"

Sin embargo, en los últimos meses (estamos en plena Segunda Guerra Mundial), el rostro antes saludable de Desnos aparecía ajado: "No quedaba sino su sombra tras las gfruesas gafas ahumadas que taparían en adelante sus azules y desorbitados ojos, tan infantiles, tan candorosos..."

En una nota al pie, Brassai termina de contar la historia:

"Desde hacía dos años, Desnos formaba parte de la Resistencia... Conocemos su deportación de Compiegne a Buchenwald: su extenuante éxodo de presidario, en gran parte a pie, hasta Terézine en Checoslovaquia: su muerte el 8 de junio de 1945, en el mismo momento en que para tantos otros terminaba la pesadilla... Es conocido también el estremecedor poema -el último de todos- encontrado sobre él en el instante de su muerte: He soñado tan profundamente contigo... Pero, ¿se sabe que este último poema no es sino la reminiscencia de otro muy antiguo, titulado He soñado tanto contigo, aparecido en la selección de A la misteriosa, en 1926? Todo estaba dicho allí, casi palabra por palabra, como un primer bosquejo. Y Desnos, lejos de París, enfebrecido, separado de su bienamada, a las puertas de la muerte, buscando palabras para expresar su angustia, no encontró nada mejor que evocar el epílogo de aquel poema premonitorio donde los haya:

"J'ai tant rêvé de toi, tant marché, tant parlé, couché avec ton fantôme, qu'il ne me reste plus peut-être, et pourtant, qu'a être fantôme parmi les fantômes et plus ombre cent fois que l'ombre qui se promène et qui se promènera allégrement sur le cadran solaire de ta vie."

["He soñado tanto contigo, he caminado tanto, hablado tanto, dormido con tu fantasma, que quizá, y por tanto, no me queda otra cosa que ser fantasma entre fantasmas y cien veces más sombra que la sombra que se pasea y se paseará sobre el cuadrante solar de tu vida".]

"Veinte años después, continúa Brassai, Desnos sólo tuvo que comprimir aquel poema en prosa para darle su forma definitiva: el fantasma que le obsesionaba en 1926, se había convertido, en 1944, en su destino. Fue el último acto de videncia de aquel sonámbulo inspirado:

J'ai revé tellement fort de toi

J'ai tellement marché, tellement parlé

Tellement aimé ton ombre

Qu'il ne me reste plus rien de toi

Il me reste d'etre l'ombre parmi les ombres

D'etre cent fois plus ombre que l'ombre

D'etre le ombre qui viendra et reviendra

Dans tan vie ensoleillée"

 

["He soñado tan profundamente contigo

he andado tanto, hablado tanto

amado tanto tu sombra

que no me queda nada de ti

Me queda ser la sombra entre las sombras

ser cien veces más sombra que la sombra

ser la sombra que volverá y volverá

en tu vida llena de sol."

La última fotografía de Robert Desnos

 

Comentarios a los comentarios

Iván

Iván me envió un comentario acerca de Dagnan-Bouveret y su obra La Novia en el fotógrafo, que es el primer paso del recorrido Realidad y Representación del Museo de los Mundos Paralelos:

"Lo tuyo sobre Dagnan-Bouveret (...) me ha interesado muchísimo. Ver en la fotografía una herramienta, entre otras, para pintar como no se había hecho hasta entonces: qué genial visión de futuro. Era darle la vuelta avant la lettre a aquello que dirían del cine, más tarde, algunos: un medio para fijar y difundir el teatro. Y eso que por entonces el cine era mudo y en blanco y negro y no podía haberse descubierto "bien" que era el arte de los actores que fijan sus instantes sucesivos de ficción real (trabajo) mientras su yo real sigue existiendo y mientras los dos, el real y el fingido, que también es real, van muriendo.

No es exactamente aquello que dijo el otro: "Le cinéma c'est la mort au travail". Es ver a Marlon Brando "haciendo de" descargador de muelle neoyorquino y a la vez, al trasluz, si se quiere, ver al Marco Antonio de Brando y Shakespeare y al Kowalski de Tennessee Williams, y a...

Al hilo de todo esto, al hablar tú del naturalismo y Zola me has recordado algo que intenté el siglo pasado (está en La quijada de Orce) en poesía, y que llamé, con la necesaria dosis de autoironía –que también estaba en Dagnan-Bouveret acaso, así quiero pensarlo–, posneorrealismo, con mención expresa de Zavattini. Ahora miraré en google si alguien ha usado el término neonaturalismo. Si no, lo rapiñaré. Y si sí, pues tal vez también.

Vuelvo al concienzudo repaso (que no examen) de las prácticas de mis alumnos, en esta recta final del curso, mientras me pregunto dónde has pillado todo eso de Dagnan-Bouveret. ¿Dónde?". [Para leer el mensaje completo]

Hay aquí muchas ideas interesantes, que espero utilizar en una futura correción del Museo (porque lo que voy poniendo ahora es sólo una versión de prueba). Esa teoría de ver en la película no al personaje, sino al actor haciendo de actor ya la conocía de conversaciones con Iván y me parece una manera muy buena de no aburrirse cuando la película no te interesa.

Pero, como dices, Iván, no sólo se trata de ver al actor haciendo de actor, sino también a ese actor en otros personajes, y al autor de la obra, como Tennesse Williams: hace unos día vi en un teatro De repente el último verano y sí es cierto que se ve la imagen de Williams mismo ahí debajo. Eso nos podría llevar a una visión del arte como una especie de palimpsesto, en el que podemos rascar sin rascar para ver una tras otra todas las capas sucesivas. Y yo diría que incluso podemos vernos a nosotros mismos en las ocasiones anteriores en que hemos visto o leído la obra. Precisamente en estos días estaba pensando en hacer una página de poesía como palimpsesto y creo que mezclaré en ella todo esto que dices.

En Internet se puede encontrar seguramente más información acerca de Dagnan-Bouveret que en las bibliotecas. Una página interesante es ARC (Art Renewal Center), que tiene el propósito de reescribir la historia del arte en el siglo XIX y XX, recuperando a pintores figurativos hasta hace poco despreciados, y atacando sin piedad el arte abstracto, algo que hizo el propio Dagnan-Bouveret al final de su vida, pero sin ningún éxito. Allí puedes leer un artículo en inglés acerca de Dagnan-Bouveret.

El palimpsesto de Thomas De Quincey

A propósito de lo comentado en la entrada anterior, voy a citar aquí un pasaje de Suspiria de profundis, de Thomas De Quincey, en el que primero explica por qué no se imprimieron libros en la antigüedad grecolatina:

"Así pues, el obstáculo a la introducción de libros impresos, ya en la época de Pisístrato, no fue la falta del arte de la imprenta -o sea el arte de multiplicar las impresiones- sino la falta de un material de bajo precio que recibiese dichas impresiones. En realidad, los antiguos aplicaron la imprenta a la plata y el oro; no la aplicaron en cambio, al mármol y a muchas otras sustancias de menor precio que el oro y la plata, puesto que cada monumento requería un esfuerzo de inscripción por separado. Fue sólo esta carencia de un material barato para recibir las impresiones lo que heló en sus propias fuentes los más tempranos recursos de la imprenta."

Eso le lleva a hablar del palimpsesto, de las escrituras sucesivas sobre un mismo material, fundamentalmente la vitela. La necesidad de reutilizar el pergamino hacía que se borrase o tapase lo escrito. De este modo se han descubierto dramas griegos clásicos bajo las recetas de cocina de los monjes medievales.

Thomas De Quincey

Thomas De Quincey, autor de libros
interesantísimos, como Confesiones de un
inglés fumador de opio, Del asesinato considerado
como una de las bellas artes, Los últimos días de Kant,
Memorias de los poetas de los lagos
o Suspiria de profundis

 

De Quincey, entonces habla de otro tipo de palimpsesto:

¿Qué es el cerebro humano, si no un palimpsesto natural y poderos? Mi cerebro es un palimpsesto; tu cerebro, ¡oh lector! es un palimpsesto. Sobre tu cerebro han ido cayendo, con la suavidad de la luz, capas de ideas, imágenes y sentimientos (...) Sí, lector, incontables son las misteriosas escrituras de dolor o alegría que se inscribieron sucesivamente en el palimpsesto de tu cerebro y como las hojas del año en las selvas primitivas o las nieves eternas del Himalaya, o la luz que cae sobre la luz, los interminables estratos han ido cubriéndose unos a otros en el olvido. Pero al llegar la hora de la muerte, en la fiebre o en las búsquedas del opio, todos ellos pueden revivir intensamente. No están muertos, sino dormidos. En el ejemplo que he imaginado de un palimpsesto, la tragedia griega parece desplazada, pero no fue desplazada por la leyenda monástica, y la leyenda monástica parece desplazada, pero no fue desplazada por el poema caballeresco (...) Perece el poema que adoraba el joven; se pierde la leyenda que engañó al niño; pero las profundísimas tragedias de la infancia, en que las manos del niño se deprendieron para siempre del cuello de su madre, o sus labios perdieron para siempre los besos de la hermana, subsisten aún debajo de todo y subsisten hasta el fin."

Es facil encontrar en estas palabras un anuncio del psicoanálisis de Freud (De Quincey vivió entre 1785 y 1859), y creo que lo que dice De Quincey es cierto: todo o casi todo se conserva. La prueba más sencilla es que basta con que miremos un viejo álbum de cromos y recordemos sin dificultad las imágenes que no habíamos visto quizá desde hacía veinte años: el hecho de que al ver una imagen sepamos que ya la conocíamos es una prueba indudable de que esa imagen seguía en nuestro cerebro y que con ella comparamos la que ahora vemos.

El problema es cómo recuperar los recuerdos. Por varias razones.

Una de ellas porque en el acto de recuperar un recuerdo, nuestra mente presente también interviene y es perfectamente capaz de reescribir en un instante el recuerdo (más todavía si esa búsqueda de recuerdos es guiada por un analista).

Otra razón es que es casi seguro que el cerebro se encarga de ocultar los recuerdos perjudiciales para su propietario. Es por ello que quizá el psicoanálisis se equivocaba al querer sacar a la luz lo que debía permanecer oculto. Yo creo que el psicoanálisis o la hipnosis sólo deben ser empleadas por personas con una gran fortaleza mental y con muchas precauciones, sosiego y tiempo por delante.

Otro es el célebre problema planteado por el padre de Borges: cuando recordamos algo por segunda vez suele superponerse el recuerdo de la vez anterior en que recordamos ese suceso al recuerdo original.

Pero también da la impresión de que este palimpsesto que es nuestro cerebro funciona de manera más compleja: hay recuerdos, sensaciones y emociones que se alternan de manera extraña: a mí, por ejemplo, me sucede que a menudo al ponerme enfermo recupero el instante anterior de enfermedad, saltándome, como si no hubiera existido, el período intermedio de salud. Eso hace que lo que uno intenta al estar sano no llegue a tener mucho efecto cuando nos vemos de nuevo enfrentados a la enfermedad. Seguramente por eso decían los clásicos: "Cuando estamos sanos, buenos consejos damos". No sólo porque el hecho de estar sanos nos hace estar en una posición más cómoda, sino porque el hecho de estar enfermo modifica la percepción y la emoción de manera directan (también de manera indirecta o reflexiva).

Afortunadamente, también me sucede lo mismo cuando vuelvo a estar sano: ese instante conecta con el anterior estado de salud y es fácil olvidarse de todo lo que ha pasado en medio. Con esto quiero decir que no hay una sucesión temporal estricta en nuestra vida mental, sino varias líneas que parecen correr en paralelo. Otro ejemplo es los hábitos de comportamiento que tenemos con las diferentes personas que conocemos. El cerebro rápidamente nos proporciona patrones de conducta que se superponen a la experiencia directa. De ahí que tan a menudo haya relaciones personales viciadas, a menudo a nuestro pesar. No juzgamos de la misma manera una misma cosa según de quien venga, lo que, como es obvio, se aplica preferentemente a nuestro pensamiento político, que es el más repleto de prejuicios.

 

 

Baikzouts

En julio de 1994 estuve unos días en Irlanda. Tras pasar por Dublín , Cork y Bantry, me instalé en un pequeño pueblecito llamado Ahakista. Tan pequeño que no había pueblo, sino tan sólo un cártel en una carretera y cuatro o cinco casas desperdigadas, una taberna y uno de los mejores restaurantes japoneses en que he estado (Shiro's). Allí alquilé una habitación en una casa, y una bicicleta con la que cada día hacia muchos kilómetros recorriendo la costa de las penínsulas del sur de Irlanda.


El Bed&Breakfast de Ahakista donde me alojaba

 

Viajar en bici es una de las situaciones en las que más ideas se me ocurren (otra es mientras friego los platos), supongo que porque el cuerpo está ocupado en una actividad física sencilla y la mente no se siente obligada a dar resultados deslumbrantes, como sucede cuando te hallas en una situación en la que tú mismo te obligas a obtener rresultados, por ejemplo, apoyado con los codos en la mesa con un libro delante.

Dicho así, parece una broma, pero hay razones para pensar que es precisamente eso lo que sucede y que las mejores ideas surgen, como decía Poincaré, cuando relajas la tensión y dejas de buscarlas de manera expresa.

El problema es cómo registrar esas ideas cuando tienes las manos ocupadas en la bici o en los platos. En una ocasión grabé una cinta con todo lo que se me iba ocurriendo mientras fregaba, pero luego me dio cierta pereza transcribirla y tendría que buscarla para ver la calidad de esos pensamientos. Porque puede suceder lo que contaba Hitchcock: cuando soñamos tenemos ideas tan deslumbrantes que nos despertamos lamentando haberlas olvidado; en una ocasión un guionista decidió no perder esas ideas y dejó una libreta junto a su cama. Por la noche soñó una historia maravillosa, pero tuvo fuerzas para escribir en su libreta la idea principal. Cuando se despertó, corrió a leer lo que había apuntado: "Chico conoce chica".

Con los pensamientos de la bici tal vez sucede algo parecido, al releerlos te parece que no son gran cosa. Pero también hay que tener en cuenta que, como no tenía grabadora, estos pensamientos en bicicleta de Irlanda los escribí bastante tiempo después de que se me pasaran por la cabeza y quizá lo que quedó en mi memoria era sólo un pálido reflejo de algo complejo.

Escribí en Irlanda unos cuantos baikzouts (biclicle toughts).

La bicicleta de Irlanda

The faster and the slower (Baikzouts 1)

[En Irlanda se circula, como en Inglaterra, por la izquierda. Algún irlandés me contó que los conductores son considerados irlandeses, ingleses y foreigners (los no británicos).
Los foreigners son célebres porque son "salvajes de carretera".]

Los coches extranjeros se identifican enseguida. No, no por el volante a la derecha. Yendo en la bici sé si viene tras de mí un coche irlandés o foreigner. ¿Cómo? Por el sonido, of course. Si suena como un coche que va a toda velocidad... es foreigner. Justo iba pensando en esto, cuando junto a una posada-taberna de la carretera vi los restos de un coche que se había estrellado. Miré dónde estaba el volante: foreigner.
Afortunadamente, los bárbaros de la velocidad son una pequeña minoría en la isla y todavía puede uno viajar tranquilamente por la carretrera, lo que en España resulta bastante difícil.
Curiosamente, en Reenmore se han alojado cuatro visitantes, dos hombre y dos mujeres, de cuarenta a cincuenta años, que, creo, son ingleses. Me crucé con ello en la carretera y también me dejaron atrás rápidamente, y eso que los ingleses no son -o no eran- salvajes de carretera (ellos también iban en bici claro).
La byke es una manera ideas, quizá la manera ideal de viajar. A la velocidad adecuada,. sin prisas, dejando que el paisaje se te meta dentro. Demasiada velocidad impide pensar en lo que ves y con lo que ves. Sobre eso hay estudios ("La percepción psicológica del tiempo según la velocidad") pero basta con el sentido común y la instrospección.(sábado 16 de julio de 1994)

 

Humor irlandés

En un barco que tomé para visitar la isla de Cape Clear, el capitán nos entretuvó con canciones, anécdotas y chistes. Nos contó, al pasar junto a una costa, que aquello era la penínula de Mizen y que una isla en la que podíamos ver un faro se llamaba Long Island, y que a lo lejos se podía ver una pequeña isla que era lo primero que se veía de Irlanda viniendo desde América.

"Y lo cierto -dijo- es que en los días muy despejados, desde esa isla se puede ver la estatua de la Libertad". Y ante las miradas de incredulidad, añadió: "No olviden, señores, que acabamos de dejar atrás, a nuestra derecha, Long Island."

 

humor irlandés

Otra muestra de humor irlandés

 

La teoría de la relatividad de Urashima

En el cuento clásico japonés El pescador Urashima, su protagonista salva a una tortuga, que le invita a visitar el mundo de la reina de los mares. Ambos se sumergen y llegan a un palacio submarino de madreperla.


Urashima a lomos de la tortuga (versión en japonés)

La tortuga resulta ser una hermosa muchacha, con la que Urashima se queda a vivir. Pero después de tres años, echa tanto de menos a su anciana madre, que pide a la reina de los mares que le deje regresar a su hogar. La reina de los mares accede y le da una cajita, "que le puede dar la felicidad", pero que no debe abrir.

Urashima regresa a la superficie a lomos de la tortuga. Al llegar a su pueblo, le parece estar en un lugar desconocido. No conoce a nadie y las casas son diferentes, excepto el Templo del dragón rojo. Llega a su casa, que encuentra abandonada. Busca a su madre por todas las habitaciones, pero no la encuentra. Finalmente, pregunta a un vecino, quien le dice que no conoce a esa anciana, pero que sí sabe que hace muchísimos años vivió allí un pescador llamado Urashima, que murió ahogado.

En ese momento, Urashima se da cuenta de que han pasado más de cien años desde que se fue. Abre la cajita, de la que sale un humo espeso, y al instante el pescador envejece y el pelo se le pone blanco. Ha descubierto que el tiempo en el mundo de la reina de los mares trascurre más lento que en el de los seres humanos.

Urashima descubre que todo ha cambiado (versión en inglés)

No sólo se trata de que junto a los dioses o seres mágicos se pueda recuperar la juventud, como sucede en ese hermosísimo relato de Lampedusa llamado Ligea (que tanto amamos Marcos y yo: ver Ligea); tampoco de ser inmortal, como el desgraciado Titonos junto a Eos, la aurora (desgraciado porque olvidó pedir también la eterna juventud y se fue arrugando en su inmortalidad).

No se trata sólo de eso, sino de la constatación de que el tiempo transcurre más lentamente en el mundo de los dioses. Así sucede también en las aventuras del rey mono: cuando Wu Kung, el rey mono, regresa junto a sus súbditos después de pasar un año en el mundo celeste, sus súbditos le dicen que ha tardado muchísimo. Él responde que sólo ha estado fuera un año, pero los revoltosos monos le corrigen: "Un año en el reino de los dioses es como cien años en el mundo de los mortales".

Parecería, en definitiva, que habitar entre los dioses es semejante a viajar en una nave espacial a una velocidad cercana a la de la luz: el tiempo transcurre más lentamente. Es la célebre paradoja de los gemelos: uno se queda en la tierra y el otro viaja en una nave espacial que casi alcanza la velocidad de la luz. Al regresar al Tierra, después de treinta años en la nave, descubre que en la Tierra han trascurrido trescientos años. Sé que he leído muchos cuentos en los que sucede algo semejante, pero ahora no los recuerdo. Me suena un relato galés del Mabinogion, por ejemplo.

Creo que este tema del transcurso relativista del tiempo en los cuentos, y en general la manera de considerar el transcurso del tiempo en los cuentos, es muy interesante, y se le podría dedicar un estudio, que espero hacer en algún momento. Si conoces ejemplos, estaré encantado de que me los cuentes.

 

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