Mundo flotante, weblog de Daniel Tubau

 

(danieltubau@gmail.com)

weblog actual en: danieltubau.com

 

 

Apuntes del mundo flotante

6 de septiembre e

La expresión “mundo flotante” se emplea en el budismo para describir el mundo en que vivimos. El mundo de las apariencias.

Se supone que el mundo real está más allá de las apariencias, tras el velo de la ilusión o mayá, pero hasta alcanzar ese lugar seguimos pasando los días en este mundo fluctuante, transitorio e impermanente.

En el budismo indio se consideraba que el mundo de la ilusión es triste, caduco y efímero, algo parecido a lo que nosotros llamamos “valle de lágrimas”. La escuela budista hinayana compara el mundo “con un montón de espuma, una burbuja, un espejismo, un sueño, un espectáculo mágico”. Algo parecido a lo que se expresa en Occidente en estos versos:


“Es el mundo efímero espectáculo
Hecho para las ilusiones de los hombres,
Con sonrisas de dicha y lágrimas de pena
Que con su brillo y su ausencia engañan
No hay nada, excepto el Cielo, verdadero.

Pero poco a poco el mundo fluctuante fue adquiriendo otras connotaciones, sobre todo en China y en Japón.

En Japón se llamó al mundo fluctuante Ukiyo ("mundo triste", de uki, pena y ansiedad), pero con el tiempo se adoptó para representar el sonido ukiyo un ideograma homónimo que significa flotante, “que aparte de la imagen geográfica del mundo, también trasmite muy adecuadamente la idea de la transitoriedad de la vida”. Hay que tener en cuenta que los japoneses viven en un mundo flotante, o que al menos parece flotar sobre las aguas.

Este curioso cambio de significado se debió a la novela de Ijara Saikaku Amores de un vividor (Kooshoku ichidai otoko), de la que ya he hablado en weblogs anteriores.

El protagonista es un vividor y aventurero llamado Yonosuke, “que toma su nombre de una expresión abreviada por aféresis de la frase “Ukiyo no suke”, es decir “hombre del flotante mundo”.

Como habitante, yo también, de este flotante mundo inicio, en septiembre de 2005, este cuaderno flotante.

Ijara Saikaku: Amores de un vividor.
Edward Conze: El budismo
Prólogo de Fernando Rodríguez Izquierdo
a Amores de un vividor

Sobre Saikaku y los detectives:
weblog Tsuresureguza Detectives en el japón del 1300


Amores de un vividor, de Ijara Saikaku
Sobre Amores de un vividor:
weblog Mazda: 23 de junio 2004

 

 

¿ Pekín o Beijing?

En Agosto he pasado unos días en Beijing. Beijing es la capital de China, es decir, lo que solemos llamar Pekín.

No creas que escribo Beijing para hacerme el interesante: yo prefiero todavía Pekín. Pero hay razones para escribir Beijing y razones para preferir Pekín.

La razón fundamental para emplear Beijing es que en 1979 la trascripción de las palabras chinas cambió, adoptándose un nuevo sistema llamado pinyin. Es un sistema mucho más preciso y científico que el anterior, llamado Wade-Gilles.

El pinyin fue elaborado por el propio gobierno chino con ayuda de lingüistas portugueses y rumanos; por ello, resulta bastante intuitivo para los españoles, aunque hay ciertas reglas que al principio resultan chocantes. Una de ellas es que Pekín se escribe Beijing y que, aunque se escribe Beijing, se dice Peiying. La j se dice como la j inglesa (jeep), lo que entra dentro de lo intuitivo, pero la B se pronuncia P, que ya es más complicado.

Me dirás: ¿si la B se pronuncia P, como se pronuncia la P? Pues la P se dice P'; es decir, es una P con fuerte exhalación de aire.

Asimismo, ahora el célebre Tao del taoísmo (pero que también se usa en el confucionismo) no se escribe Tao, sino Dao. Pero se sigue pronunciando Tao.

¿Y cómo se pronuncia la T? Pues como una T', es decir, también con una fuerte exhalación.

Alguien pensará que lo lógico habría sido hacer que la D se escribiera y pronunciara D y la T lo mismo. Sí, parece razonable a primera vista, pero nos obligaría a escribir la T como T', que es algo bastante antipático. Lo cierto es que se hace en algunos libros, que escriben la dinastía Tang como T'ang. Pero eso parece casi más confuso que lo otro, ¿no?

Para quienes conocen el pinyin o cualquier sistema de trascripción del chino al español, les da igual poner T o T' para expresar la T fuerte, mientras que para los que no saben siquiera lo que es el pinyin les resulta igual de confusa una y otra convención.

A lo mejor te preguntas: ¿pero cómo se escribe el sonido D y el sonido B en pinyin? No se escriben de ninguna manera, porque no existen. De ahí que los creadores del pinyin tomaran esas dos letras vacantes para expresar la diferencia entre la P suave y la fuerte y la T suave y la fuerte. Esto facilita mucho las cosas, por ejemplo, al utilizar un teclado de un ordenador y escribir sólo D o T, en vez de T y T' (dos pulsaciones para una letra).

En cualquier caso, conviene ir acostumbrándose al pinyin por una sencilla razón: el pinyin es la trascripción que emplean los propios chinos para sus caracteres. Y es la que emplea cualquiera que maneje textos chinos.

El ejemplo más conocido de este cambio de trascripción es el nombre de Mao Tse Tung, que ahora se escribe en pinyin Mao Ze Dong, pero se pronuncia Mao Tse Tong, casi como antes.

Si el pinyin es la trascripción correcta, entonces, ¿porque no escribir Beijing, en vez de Pekín?

Porque Pekín no es el nombre chino de la capital de China, sino su nombre en español. Es un caso parecido al de Londres, que es el nombre español de la ciudad de London, o Nueva York, que es el nombre español de New York.

O al de Cataluña.

Es completamente absurdo que alguien diga Cataluña como "lo dicen los catalanes", es decir "Catalunya", por la sencilla razón de que los catalanes no dicen "Catalunya", sino "Cataluña". Catalunya es la manera catalana de escribir lo que en español se escribe "Cataluña". Pero la pronunciación es la misma.

Es decir, cada idioma puede no sólo adaptar el sonido de algo perteneciente a otro país a su grafía propia, sino que puede incluso cambiar la palabra y el sonido (el grafema y el fonema), como en los casos de Londres o Nueva York.

Sin embargo, esto de que si se tiene una "traducción" de una palabra extranjera se deba adoptar dicha traducción tampoco va a misa. Por ejemplo, decimos el tratado de Mastrich, en vez de decir el Tratado de Mastrique, que sería lo correcto en español. Lo correcto, pero quizá no lo razonable.

Yo creo que lo razonable es pronunciar los lugares de la manera más cercana posible a como lo hacen sus habitantes, y que deberíamos decir London, New York, Paguí [=París] y Beijing, pronunciado Peiyin. Eso evitaría muchos problemas, como que gentes de distintos países no se entiendan cuando hablan de lugares, ciudades o personas del mundo. Parece fácil reconocer Londres, Londra y London, pero hay casos en los que la diferencia es asombrosa, como Letónia (español) y Latvia (inglés).

Pero también es cierto que cambiar usos establecidos desde hace mucho tiempo es bastante complicado y por eso se mantienen, incluso por los expertos, palabras chinas como Confucio (Kung Zi) o Pekín (Beijing), aunque sí empieza ya a cambiar Lao Tse por Lao Zi y Tao por Dao.

Así que, tras darle muchas vueltas, ya no sé si es preferible Pekín o Beijin.

Más sobre China en Cuaderno de China

 

El poder del cerebro

Dice Michael S. Gazzaniga:

"Cómo es posible que el cerebro pueda reconocer casi instantáneamente que "secleb" no es una palabra de nuestro idioma? El vocabulario de una persona puede estar compuesto por 250.000 palabras, "Secleb" podría ser una de ellas, ya que posee todos los elementos fonémicos y grafémicos característicos de una palabra; con todo, nos hemos dado cuenta de inmediato de que no es una palabra de nuestra lengua. ¿por qué no ha sido necesario que el cerebro consultase su diccionario palabra por palabra antes de tomar una decisión?".

Me preguntaba yo entonces (antes del año 2000): "¿Y si sí lo ha hecho?"

Más adelante decía Gazzaniga:

"¿Por que un humano (un cerebro humano) trabaja más rápido cuanto más sabe, mientras que un artefacto (un ordenador) cuantos más conocimientos tiene más lento trabaja? ".

Apunté al margen:

Esto es muy interesante y cierto. Cuando un ordenador está cerca de llenar su capacidad de memoria se enlentece. Le podemos añadir más memoria para que recupere su ritmo normal. Esto no parece ser el caso del cerebro, a no ser, hipótesis descabellada tal vez, que la propia información que proporcionamos al cerebro se convierta también de algún modo en nutriente del cerebro. Otra teoría más plausible sería que la información abriese más y más módulos de memoria, de tal modo que el cerebro aumentase su capacidad a medida que aumenta también su información. Sería interesante encontrar una metáfora o comparación de algo que actúe igual que el cerebro, es decir que aumente su eficacia cuando aumenta su complejidad (sin limitarnos a la mera suma de energía externa de los ordenadores).

NOTA 15 de noviembre de 2000:
Pero sigo preguntando lo mismo: Gazzaniga dice que el cerebro no tiene necesidad de consultar su tremendo diccionario, pero quizá sí lo haga. Quizá sí que lo consulte. De hecho, resulta difícil explicar de otra manera por qué el cerebro sabe al instante que secleb no es una palabra castellana.


Gazzaniga
Notas de 1997 y 2000 a Michel S. Gazzaniga:
El cerebro social
, 192ss

Ahora, en septiembre de 2005 sigo pensando lo mismo. Gazzaniga da por sentado que el cerebro no repasa su vocabulario de 250.000 palabras para decidir que "secleb" no estaba allí archivada como palabra válida, pero hay razones para pensar que sí lo hace. Cuando usamos un corrector de textos en un ordenador, las palabras son reconocidas al instante como correctas o incorrectas. Es evidente que el ordenador lo hace por comparación con las que tiene almacenadas en su memoria. De este modo encuentra que Secleb no está ahí.

No sé cuántas palabras puede tener un corrector de estilo de un procesador de texto, pero pensemos en Google, que puede acceder en instantes a millones de palabras y reconocer que "Secleb" no existe ni en español ni en ninguno de los idiomas que maneja: he hecho la prueba y Google no ha encontrado ni un sólo documento con "secleb".

En el weblog El arte malabar (2007)he escrito comentario en el que me muestro en desacuerdo con algnas de las ideas de esta entrada:
El cerebro y el ordenador

 

Definición de SECLEB

"Dícese de aquella palabra que se usa para referirse a las palabras que no existen en ningún idioma conocido".

Y con este acto, me apropio de la definición de una nueva palabra, que a partir de ahora espero que Google encuentre.

Gracias a mí Secleb existe en la Red. Decía Goodman que las palabras crean mundos, así que los constructores de palabras estamos creando nuevos mundos. Y la verdad es que resulta bastante fácil.

No sé si a alguien se le habrá ocurrido la idea de crear nuevas palabras, pero de vez en cuando crearé alguna nueva, poniéndola en circulación mundial al escribirla en esta página.

[Quizá Google todavía no encuentre Secleb, pero seguro que tras su próximo rastreo de fin de mes sí]

 

Paradoja

Quizá te has dado cuenta al leer la entrada anterior que una paradoja acecha. ¿Sabes cuál?

 

La paradoja de secleb

Ana me ha enviado un correo a propósito de lo que dije acerca de la palabra secleb.

Vínculo a SECLEB

El correo de Ana es tan interesante que lo reproduzco aquí:

La definición de SECLEB es divina, me encanta. Creo que la paradoja está en esta definición: "Secleb es aquella palabra que se usa para referirse a las palabras que no existen en ningún idioma conocido". Pero además Secleb es una palabra que no existe en ningún idioma conocido. Tiene una doble función. Si no me equivoco Secleb podría ser un ejemplo de la paradoja de Russel. Seblec podría ser un elemento de un conjunto que se contiene a sí mismo.
Tenemos un conjunto de palabras que no existen en ningún idioma conocido con varios elementos, que podrían ser Sivanvi, ostrasli, uslekax… Pero además tenemos un conjunto con las palabras que se usan para referirse a las palabras que no existen en ningún idioma conocido con un elemento: Secleb.
La paradoja de Russell ha sido expresada en este ejemplo que parece más sencillo: «El barbero de esta ciudad, que afeita a todos los hombres que no se afeitan a si mismos, ¿se afeita a sí mismo?»
Secleb es aquella palabra que se usa para referirse a las palabras que no existen en ningún idioma conocido. ¿Secleb es un Secleb?

Pues sí, yo no había pensado en la paradoja de Russell de manera consciente, pero sí, parece que secleb es un habitante de ese mundo. El asunto es tan interesante, que dentro de poco haré una entrada dedicada a la paradoja de Russell.

Ana pone el ejemplo del barbero que afeita a todos los que no se afeitan a sí mismos en el pueblo... ¿se afeita a sí mismo?

Es un ejemplo excelente que me recuerda además un texto breve de Mark Twain en el que cuenta que al llegar a un pueblo supo que sólo había dos barberos y que todo el mundo se cortaba el pelo con uno o con el otro. Uno de los barberos estaba desgreñado, tenía trasquilones y cortes en la cara. El otro tenía un corte de pelo excelente. Mark Twain, naturalmente, decidió cortarse el pelo y afeitarse en el barbero desgreñado y lleno de trasquilones y cortes.

Volviendo a la paradoja de Russell, él hablaba de los conjuntos que se contienen a sí mismos, de los que no se contienen a sí mismos y del conjunto de los conjuntos que no se contienen a sí mismos. ¿Ese conjunto se contiene a sí mismo?

Paradojas semejantes, pero que no son realmente la paradoja de Russell, son palabras como esdrújula, que es esdrújula, o pentasílaba que es pentasílaba, mientras que monosílaba no es monosílaba.

Pero el caso de secleb como dice Ana, sí parece pertenecer al mundo de las paradojas de Russell, o hallarse muy cerca o incluso ir más lejos. Porque secleb es una palabra cuya definición es: "Aquella palabra que se usa para referirse a palabras que no existen en ningún idioma conocido". Es decir, podemos decir que probablemente cretnyas es un secleb, pero que madre no lo es. El problema, como bien dice Ana, es si secleb es un secleb.

Lo era sin duda hace unos días, pero ¿lo sigue siendo ahora? Porque hace unos días secleb no aparecía en Google y ahora sí aparece. O eso parece...

En realidad, secleb no ha sido creada por mí, sino por Michel S. Gazzaniga, como puedes leer en la entrada correspondiente y por ello secleb ya aparecía antes que en Google en el libro de Gazzaniga El cerebro social. Por tanto existía en inglés (en el libro de Gazzaniga) y en español al menos. Si somos estrictos y acatamos las normas de la Academia de la lengua, tal vez se podría decir que secleb no existía en español, pero sí en inglés, porque los anglosajones siguen la sana costumbre de considerar palabras existentes todas aquellas que han aparecido impresas.

Sí, me dirás, entonces también son palabras de la lengua inglesa iasy o lomon, porque alguna vez alguien habrá publicado en algún libro easy y lemon con esas faltas de ortografía.

¿Y yo qué te respondo a esto? Pues nada, porque no sabría que decir. Ahí está el busilis. Casi nunca hay soluciones definitivas a nada, pero es posible que incluso en español existan palabras que creemos correctas y que proceden de un error que los primeros gramáticos (como el célebre Nebrija) no advirtieron.

Y vuelvo a Gazzaniga. No he leído su libro en el original inglés, así que es posible que él pusiera una palabra que no existe en inglés pero que sí existe en español y que entonces secleb pertenezca al traductor.

En cualquier caso, aunque seguramente Gazzaniga o el traductor pueden presumir de ser autores de la primera aparición de secleb impresa, he sido yo quien la ha definido por primera vez. Y también quien la ha puesto en la red mundial (o al menos en la red mundial conocida por Google).

 

La otra paradoja de Secleb

Pero yo pensaba en otra paradoja relacionada no directamente con secleb sino con las palabras que son seclebs...

Decimos que cretnyas es un secleb: una palabra que no existe en ningún idioma conocido. Pero, el acto de decir que cretnyas es un secleb, ¿no hace que cretnyas deje de ser un secleb?

A lo mejor podemos hablar de los secleb conocidos y de los secleb no conocidos...

(continuará)

Si quieres participar en esta interesante cuestión, envía un mensaje en la página interactividad o a mi correo: danieltubau@gmail.com

 

 

En entradas anteriores he hablado de ukiyo, el mundo flotante, que da nombre a este weblog.

El mundo flotante japonés es célebre sobre todo porque es el origen del ukiyo e, las pinturas o imágenes del mundo flotante. Es decir pinturas que retratan ese mundo flotante de los placeres, el mundo mundano.

Entre esas pinturas hay cientos de maravillas, de las que intentaré hablar aquí poco a poco. Por ahora, sólo este ejemplo de Utamaro, que es una de mis pinturas favoritas de ukiyo e.

Utamaro, mujer con espejo

Vínculo a El arte de Utamaro, ensayo de Carlos Jesús Pérez Domínguez, de donde he tomado esta imagen.

 

¿Un país, dos sistemas?

13 de septiembre

Sorprende en China la mezcla de capitalismo y comunismo. En la revista del avión, anuncios de coches y hoteles de un lujo casi inconcebible se mezclan con artículos acerca de Mao Ze Dong y las ideas comunistas. En toda China parece haberse aplicado aquella frase que el Pequeño Timonel Den Xiao Ping inventó para Hong Kong: “Un país dos sistemas”. O su variante: “Gato blanco, gato negro, lo importante es que cace ratones.”

Sin embargo, el asombro ante este contraste tiene su origen en diversos equívocos.

El primero es pensar que en algún momento de la historia de China ha existido una sociedad comunista. Es más probable que esa sociedad comunista haya existido en los legendarios tiempos mitológicos que en el siglo XX. Para calibrar lo absurdo de esa pretensión basta con recordar que no hay ninguna prueba concluyente de que ese comunismo primitivo haya existido en ninguna sociedad a pesar de ser tantos quienes hablan de ella: Platón, Rousseau, Marx, los taoístas...

Lo que existió en la segunda parte del siglo XX en China y que todavía se mantiene, aunque suavizado, es un estado totalitario que administraba la sociedad como lo hicieron los emperadores, es decir, a su antojo. La única diferencia es que los dirigentes comunistas han sido probablemente más crueles que cualquier emperador.

Esa es la primera parte del equívoco: la absurda idea de que en China existió en el siglo XX una sociedad comunista, entendiendo por comunismo su definición teórica (la que a todos nos parece estupenda), no su aplicación práctica por los estados totalitarios creados en el siglo XX a imagen y semejanza de la Rusia Soviética de Lenin.

La segunda parte del equívoco se debe precisamente a la imagen que de ese comunismo según Mao Ze Dong tenemos. Por ejemplo, el que todo el mundo fuese vestido de la misma manera, con trajes azules, incluidos los propios dirigentes comunistas. Y también parece que hasta hace no mucho tampoco había en China ningún tipo de lujo, excepto tras los muros de las casas de los dirigentes comunistas (Mao vivía en el antiguo palacio de los emperadores: la Ciudad Prohibida): ni coches, ni mesas suntuosas, ni nada de nada.

Así que en nuestro torpe imaginario, y seguramente debido a lo maleables que somos a la propaganda, nos hemos imaginado que China era una sociedad comunista en la que todos eran como hormigas vestidas con trajes azules.

Eso probablemente sucedía hace 30 años (lo de los trajes azules), pero desde la muerte de Mao las cosas han cambiado mucho, excepto que la dictadura continúa, ahora suavizada en represión, tortura sistemática y la ejecución de más de tres mil personas cada año. Nada comparable a los heroicos tiempos del Gran Timonel Mao Ze Dong, en los que los muertos se contaban por decenas o centenares de miles cada año.

Acerca de las ejecuciones en China hay mucha información, pero puedes consultar este informe de Amnistía Internacional, donde se dice que, según el cálculo de un importante legislador chino, quizá haya 10.000 ejecuciones al año, una cifra que convierte en ridículas todas las del resto del mundo.

 

Einstein y las explicaciones demasiado convincentes

Estoy leyendo estos días Las pasiones de Einstein, una biografía de Einstein tanto desde el punto de vista científico como el personal. Su autor, Dennis Overbye escribió hace muchos años un libro que mi amigo Jordi Torrent me recomendó (“uno de esos libros que nos gustan a ti y a mí”): Corazones solitarios en el cosmos, pero no llegué a leerlo. Creo que no está traducido.

Al volver a las queridas teorías de la física relativista, he recuperado los placeres de la reflexión pura, que son, junto a hacer el amor y bailar, los mayores que conozco.

Precisamente leí hace unos días algo de Confucio en lo que decía: “¿Verdad que es un placer aprender y volver aprender las cosas?”.

El libro de Overbye trata todos los aspectos de manera muy interesante, tanto los científicos como los humanos, con excelente explicaciones de los problemas que preocupaban a Einstein y a otros científicos a principios del siglo XX, y cómo los fueron resolviendo. La otra parte, lo que en el subtítulo se llama “la vida íntima de un genio” es también interesante, aunque a veces cae en los tópicos de las biografías que quieren tener una explicación para todo.

De este tipo de explicaciones es la que se hace entre Poincaré, Lorentz y Einstein:

“En comparación con el apuesto geómetra francés Poincaré y con el sofisticado y amable holandés Lorentz, Einstein era un mecánico, un niñato electrotechnisher con un afán de economía muy machiano [de Ernst Mach], y en contraste, con una necesidad casi biológica de principios fundamentales: universalidad, ley, orden, Dios -llámenlo como quieran-, logos. Obligado a elegir entre dos de estos principios –la insistencia de Mach en que sólo los movimientos y posiciones relativos tiene relevancia física y el aparente axioma de Maxwell de que las ondas de luz se mueven a velocidad absoluta c-, Albert acabó decidiéndose por los dos”
(Las pasiones de Einstein, 219)

En el párrafo anterior, Overbye plantea la cuestión del desarrollo del pensamiento científico de Einstein como si se tratará de algo casi inevitable dada su extracción social. Suena convincente y tentador, pero me temo que es sólo una hipótesis ingeniosa.

En general descreo de las explicaciones deslumbrantes en las que todas las piezas parecen encajar como en un mecanismo perfecto, al menos cuando se trata de biografías. Si hubiese sido Lorentz o incluso Poincaré el que se hubiese decidido a dar el paso decisivo que conducía a las teorías relativistas de Einstein, habría sido sencillísimo darle la vuelta al argumento y atribuir al carácter sofisticado y afable de Lorentz la razón de que decidiese que lo mejor era no enfrentar espacio y tiempo, sino unirlos en un sofisticado dúo, por ejemplo.

Sin embargo, se me podría decir que es sabido que Poincaré bordeó la teoría de la relatividad y se alejó de ella asustado, pero también le sucedió eso a Einstein al principio, hasta que se decidió a caminar en esa dirección revolucionaria (sin embargo, frente al desarrollo de la física cuántica adoptó una postura considerada conservadora).

Pero las biografías son posiblemente el género ensayístico más cercano a la ficción.


Einstein y Overbie
Dennis Overbye, Las pasiones de Einstein, la vida íntima de un genio.
Editado por Lumen

 

Secleb y sapastruja

Me ha llegado otro mensaje acerca de SECLEB. Aunque ha llegado por correo privado, supongo que no molestará a su autor que lo mencione. Se llama Juan Hernández Porfirio.

Juan dice que la propia palabra secleb evoca “cosas ignotas, obscuras y luminosas y lugares lejanos”, y que lo del barbero le recordó otras dos paradojas “que mencionó Borges”:

"LA PARADOJA DEL MENTIROSO. Se atribuye a Epiménides haber afirmado: "Todos los cretenses son mentirosos". Sabiendo que él mismo era cretense, ¿decía Epiménides la verdad?

La Paradoja del Cocodrilo y la Mujer: Un cocodrilo le arrebató un bebe a una mujer y le dijo: Cocodrilo: ¿Voy a comerme a tu niño?. Responde correctamente y te lo devolveré ileso".

Si te interesa el asunto de secleb, lo mejor es que revises este weblog desde el principio, pues hay varias entradas dedicadas a ello.

 

La paradoja del mentiroso

En cuanto a la paradoja de Epiménides el mentiroso, es también una de las favoritas de mi amiga Ana.

Es la paradoja por antonomasia, la que se ha puesto de ejemplo a lo largo de la historia una y otra vez. Por eso, resulta doblemente paradójico que en realidad no sea una verdadera paradoja.

La afirmación de Epiménides, en efecto, a pesar de las apariencias no tiene nada de paradójico.

No lo explico aquí por si alguien quiere pensarlo, pero lo diré dentro de unos días.

Por cierto, Epiménides era tal vez un mentiroso, pero también era uno de los llamados siete sabios de la Antigüedad, que en realidad eran al menos 17.

En cuanto a la historia del cocodrilo, también puedes pensar la respuesta.

Lo que no sé es como llegó Juan a mi página. ¿Busco SECLEB en Google? Sería interesante saberlo.

Y también es interesante que su weblog tenga también un extraño nombre: Sapastruja, que, como secleb, sólo aparece en Google en páginas relacionadas con la suya (4 o 5).

Sapastruja parece un weblog verdaderamente bueno, aunque acabo de darle tan sólo una ojeada. Puedes visitarlo con este enlace: Sapastruja.

AVISO 2007:

Todo el sistema de navegación de mis páginas ha cambiado, por lo que esta entrada no sirve ya para nada. La conservo por "espíritu de fidelidad", pero no sigas sus consejos de navegación.

Manual de uso

14 de septiembre

No sé si sabes cómo usar esta página. Es fácil, pero lo cuento por si acaso.

En el lado izquierdo hay una pestaña en la que pone OTROS MUNDOS. Si pasas el ratón sobre ella, se abre y te ofrece la opción de regresar al principio de este weblog, es decir arriba del todo.

Otra opción es Página de Daniel Tubau. Es importante distinguir entre mi página y mi weblog. MI página incluye todos mis weblog, desde el primero (Sin título) hasta el último (Mundo Flotante). Pero también incluye otras cosas que no son los weblogs y que no aparecen en los weblogs, como La página noALT, el Museo de los mundos paralelos, la página de Walter Ego y muchas otras cosas, como ensayos, juegos, etcétera. Yo mismo no sé muy bien lo que tengo.

Asi que si en esa pestaña lateral que sube y baja y siempre aparece en pantalla haces click en La página de Daniel Tubau, irás a un lugar en el que te aparecerán ensayos a casi todo lo que tengo en mi página.

Pronto pondré algunas cosas más en esa útil pestaña lateral, como el calendario o el buscador. Tengo que inventar algún método para hacerlo. Mientras tanto, también tienes allí un enlace directo al lugar desde el que puedes enviar mensajes o comentarios a esta página. Mi costumbre, por cierto, es responder a todos los mensajes de uno u otro modo (correo privado, una réplica o aquí en el weblog) y es por eso que no pongo mensajes automáticos. Está pagina es como un organismo que se ramifica, pero que está todo ella conectada a un ente controlador, que soy yo, o el habitante de mis módulos cerebrales que me controla a mí.

Si todo esto te suena un poco ególatra, pon ególatra en mi buscador (ve a Otros Mundos>La página de Daniel Tubau>Interactividad) y verás lo que opino del asunto. Pero ten en cuenta también que todo este control revierte en ti: me gusta tratar con personas, no con sistemas automáticos, ni con instituciones, ni con entes sociales más o menos abstractos, y por eso las respeto seguramente más.

Como prometo siempre, poco a poco intentaré ir haciendo más navegable o usable la página.

Einstein y los partidos

"Que un hombre inteligente pueda afiliarse a un partido, me parece un misterio absoluto"

El críptico carácter chino

Mucha gente piensa que los chinos son crípticos, cerrados y enigmáticos. Es curioso que esta idea esté tan extendida, porque creo que no responde a la realidad.

Los chinos en general, y al parecer especialmente los de las zonas costeras, son, según fuentes mejor informadas, más bien alegres, sociables y simpáticos. También lo son los de Pekín, que están extraordinariamente interesados en los turistas y que intentan hablar contigo en cada ocasión, pero sin agobiarte. Lamentablemente, la conversación es difícil porque pocos de ellos saben inglés, francés, italiano o español (los idiomas en los que yo puedo hablar).

En una ocasión, al salir del Palacio de Verano de Pekín alguien nos robó una de las bicicletas. Enseguida varios chinos se dieron cuenta de lo que había pasado e intentaron ayudarnos. La conversación sólo pudo tener lugar por gestos, pero ellos mismos llamaron a la policía y hablaron con ellos para que se ocuparan de nuestro caso.

En muchas otras ocasiones hemos hablado con chinos que se han interesado por saber de dónde somos o qué hacemos en Pekín. Es tan llamativa su afabilidad que resulta asombroso que haya gente que diga que son cerrados.

También los chinos que viven en Madrid suelen ser simpáticos en cuanto se habla con ellos con naturalidad. El problema que tienen muchos es el idioma, pero también es cierto que lo aprenden bastante rápidamente. Tanto aquí como en Pekín simplemente decir alguna palabra en chino provoca sonrisas instantáneas. Por ejemplo Hola (Ni Hao) gracias (Xie xie), de nada (pu ka shi) o adios (Zi jian).

Creo que la razón por la que mucha gente considera que los chinos son cerrados y crípticos son diversas. La primera es que China ha sido hasta hace poco un país cerrado y críptico y todavía lo es en muchos aspectos. A lo largo de su historia, China ha oscilado entre la apertura al exterior y el cierre de sus fronteras a toda influencia y contacto (aunque eso ni mucho menos ha sido tan exagerado como fue el cierre de fronteras japonés). La época comunista significo una opacidad raramente igualada: nadie podía saber qué pasaba en China (y todavía no se sabe).

Aunque todavía se mantiene la dictadura, ahora el régimen prima y potencia los contactos con el exterior e incluso da la sensación de que ha dado la consigna de tratar especialmente bien a los turistas, porque los chinos de Pekín parecen verdaderamente hambrientos de comunicarse con extranjeros.

Otra de las fuentes de esta imagen de los chinos como un pueblo críptico y misterioso debe ser Fu Manchu.

Pero la razón más poderosa probablemente sea la poca comprensión y cariño que quienes dicen eso demuestran habitualmente hacia los chinos: al comportarse así obtienen lo que dan. Se mueven con su arquetipo a cuestas y se lo cargan a cualquier chino que conocen.

De eso hemos tenido en Pekín varios ejemplos protagonizados por españoles, que daban por sentado que los chinos tenían que entender el chapucero inglés español, y se enfadaban si no era así. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los chinos maneja un inglés tan poco preciso como el que manejamos nosotros, así que las posibilidades de malentendidos se multiplican.

Por otra parte, a menudo las opiniones acerca del carácter abierto o cerrado, arisco o amable de otros pueblos se deben a detalles anecdóticos y a ignorar algunos aspectos básicos de las culturas ajenas. En Japón, por ejemplo, es costumbre que antes de discutir se cree un buen ambiente entre los que van a participar en la discusión. Es por eso que muchos japoneses no te sacan la contraria ni siquiera aunque sea manifiesto que no están de acuerdo contigo. O incluso que se nieguen a expresar su opinión. Eso son rasgos culturales (hay quien sostiene que son incluso raciales, pero yo no lo creo) que hay que conocer, porque, una vez conocidos, las relaciones fluyen con tanta facilidad como con la gente de tu propia cultura (o más, en algunos casos).

 

Cibérnia, juegos con palabras

15 de septiembre

Después de varios intentos, creo que ya he encontrado la versión definitiva de Cibérnia, mi página de juegos. Es un diseño muy semejante al de esta página.

Por el momento, he puesto en Cibérnia tres juegos:

Se trata de juegos con palabras, todos ellos muy interesantes, creo. Hace tiempo llegaron unos cuantos mensajes y ahora he puesto en cada juego un vínculo para enviar más propuestas.

Puedes visitar Cibérnia yendo a Interactividad (en La página de Daniel Tubau) o directamente con el enlace que he puesto en la pestaña lateral. Si aún así, te pierdes, aquí tienes un vínculo directo:

Cibérnia, página de juegos con palabras

Dentro de unos días comentaré algunas cosas de los juegos de Cibérnia e iré subiendo otros juegos que tengo por ahí perdidos.

 

El criterio más razonable

"Para resolver algunos problemas acepto la respuesta que ofrece la tradición y la costumbre, en ocasiones prefiero la de la vanguardia y la innovación, y a veces elijo mi propia respuesta. Pero siempre someto la elección al criterio de la razón. Y cuando la razón no es capaz de hacerme decidir, me dejo llevar por el placer y el capricho."

Se me ocurrió esta especie de aforismo mientras leía la biografía de Einstein por Overbye.

Creo que estoy de acuerdo, pero es posible que en unos días explique en detalle a que me refiero en una nueva sección que estoy pensando: Aforismos comentados.

En cualquier caso, añado este aforismo a mi página de aforismos.

WASTE WEB, página de aforismos y divagaciones breves

 

Henri Poincaré

1. El último hombre universal

16 de septiembre de 2005

Henri Poincare

Henri Poincaré fue uno de los matemáticos más importantes del siglo XIX y XX y es considerado el último hombre universal, capaz de dominar como un experto todos los campos de la matemática.

Aunque uno de sus profesores le consideraba un "monstruo matemático", en algún lugar he leído que fue quizás ese profesor quien intentó evitar que su desmesurado talento le llevara al fracaso, como había sucedido con Galois.

Evariste Galois fue quizá uno de los matemáticos más asombrosos que han existido nunca, pero fracasó una y otra vez en los exámenes y no pudo dedicarse a la matemática como él hubiera querido. Murió a los 21 años en un duelo estúpido, tras pasarse la noche garabateando las ideas matemáticas que le hervían en la cabeza. Las sesenta hojas que escribió contienen fórmulas, soluciones y planteamientos matemáticos que todavía asombran a los expertos.

También Poincaré estuvo a punto de fracasar en los estudios:

"Cuando tenia 17 años, estuvo a punto de ser reprobado en Matemática. Llegó tarde y azorado fracasó en una prueba tan extraordinariamente sencilla como es obtener la suma de una progresión geométrica convergente. Pero su fama le había precedido. "Cualquier estudiante que no fuera Poincaré hubiera sido reprobado", declaró el presidente del Tribunal".

El recuerdo del trágico caso de Galois tal vez influyó en los examinadores, pero probablemente fue más importante que Poincaré tenía mejores influencias y más amigos que Galois: el primo de Poincaré, Raymond, llegó a ser presidente y primer ministro de Francia, y el propio Henri era muy popular en la escuela.

E.T.Bell cuenta algo muy interesante que deberían tener en cuenta los defensores de los test de inteligencia:

"A este respecto será también interesante recordar que cuando Poincaré fue reconocido como el más grande matemático y vulgarizador de la ciencia de su tiempo, se sometió a los tests Binet, haciendo el desagradable descubrimiento de que si se hubiera tratado de un niño, en lugar de ser el famoso matemático que era, los tests habrían demostrado que se trataba de un imbécil. "

Poincaré en Los grandes matemáticos, de E.T.Bell

Poincaré también era muy mal dibujante, tanto que se temía que no pudiera proseguir sus estudios si obtenía un cero en la asignatura de dibujo. Al final logró un 1, 01.

Dice Bell que Poincaré era muy torpe en todas las actividades físicas y manuales y que más que ambidiestro era ambitorpe. Sin embargo, he leído en la biografía de Einstein por Overbye que Poincaré era un gran bailarín.

La matemática fue la ciencia que más interesó a Poncaré, pero, como se insinuó antes, es un territorio tan inmenso que incluso los grandes matemáticos se tienen que conformar con dominar tan sólo dos o tres áreas. Poincaré se movió con soltura por todas, e incluso señaló el camino o construyó los puentes que llevaban a nuevas tierras, como la teoría de la relatividad y la teoría del caos; en algunos casos gran parte del descubrimiento o invención del territorio se debe a él, como en el caso de la topología, que asentó definitivamente con su libro Analisis situ.

De la topología hablaré enseguida y de Poincaré volveré a hacerlo pronto. Mientras tanto, esta excelente observación:

"Dudar de todo o creérselo todo son dos soluciones igualmente cómodas: ambas prescinden de la necesidad de reflexión"

(Continuará...)

En Los grandes matemáticos de E.T. Bell hay una extensa pero accesible biografía de Poincaré. Puedes encontrar el libro de Bell en la red, gracias a Patricio Barros, en: Los grandes matemáticos

Otra interesante biografía que atiende especialmente a los aspectos más filosóficos de Poincaré en: Internet History of Philosophy: Jules henry Poincaré

En Las pasiones de Einstein, de Dennis Overbye, hay varias menciones interesantes a Poincaré, de las que me ocuparé en próximos capítulos dedicados a Poincaré.

 

La topología

La topología es una de las ramas más interesantes de la matemática y una de las más fáciles de percibir de manera intuitiva, aunque esconde complejidades insospechadas cuando se profundiza en ella.

La topología estudia las propiedades invariantes de los cuerpos geométricos. Es decir, aquellas características que siguen poseyendo los cuerpos a través de cualquier transformación.

Imagina un globo en el que hemos pintado dos puntos. Si hinchamos el globo, la distancia entre los dos puntos aumenta, pero todavía podemos trazar una línea partiendo de uno de los puntos y recorrer el globo hasta alcanzar de nuevo el punto de partida.

Ahora que supongo que ya tienes una primera idea del asunto, aquí está la verdadera definición científica de la topología.

"Rama de las matemáticas que estudia las propiedades de las figuras geométricas o los espacios que no se ven alteradas por transformaciones continuas, biyectivas y de inversa continua (homeomorfismos)".

Topología en Wikipedia

¿Qué quiere decir esto? Que en topología podemos hacer lo que queramos con un cuerpo, menos romperlo, cortarlo, unirlo y separarlo.

Para manipular los objetos topológicos es conveniente hacerse con una buena bola de chicle, caucho o goma elástica, porque este tipo de cosas se pueden deformar de todas las maneras admitidas por la topología. No es extraño que la topología o análisis situ recibiera también el nombre de geometría de la goma elástica.

Los habitantes del mundo topológico son extrañas entidades que me ocuparon durante horas y horas en mi adolescencia: la cinta de Moebius, la botella de Klein, los puentes de Könisberg o el mapa de cuatro colores.

Las afirmaciones topológicas son a menudo sorprendentes y antiintuitivas, pero sólo a primera vista. Por ejemplo:

"Una taza de café y una rosquilla son lo mismo desde el punto de vista de la topología"

Aunque da la impresión de que no hay nada más diferente, imagina que la taza de café está hecha de chicle o goma elástica y observa cómo se transforma en una rosquilla sin romper, atravesar, unir o separar ninguna de sus partes:

Topología

La taza parece tener dos agujeros, pero en realidad sólo tiene uno (el del asa). Es por eso que una manera de distinguir entes topológicos son los agujeros: un cuerpo con dos agujeros o asas no puede transformarse en uno con una sola asa, ni a la inversa.

Pero la topología reserva muchas más sorpresas, como espero mostrar en próximos días.

Puedes encontrar una introducción breve pero muy bien explicada de la topología en la wikipedia en español. Como suele suceder, la versión inglesa de la Wikipedia es mucho más completa y exhaustiva: topology

En Epsilones, hay un bestiario matemático en el que puedes encontrar varios de los objetos topológicos: topología

Y hay mucha información acerca de la topología en el extraordinario weblog matemático de Jesús M.Landart, Tío Petros, uno de mis vínculos favoritos casi desde el inicio de mi página.

 

Dos maneras de creer

18 de septiembre

Hace unos días hablábamos en una cena familiar de las diferentes maneras en que se puede emplear la palabra "creer"en el lenguaje corriente.

Si alguien dice: "Yo creo que los egipcios empleaban la momificación por influencia sumeria" puede querer decir:

1. "Me da la impresión, creo, tengo la sospecha de que los egipcios empleaban la momificación por influencia sumeria, pero no pondría mi mano sobre el fuego. Tal vez me equivoque. Quizás lo he leído en alguna parte o tal vez mi memoria me traiciona."

2. "Yo soy de la opinión de que los egipcios empleaban la momificación por influencia sumeria porque he estado investigando el asunto por mi cuenta y a partir de ciertos indicios me ha parecido descubrir que esto es así. Ya sé que no se conservan tumbas sumerias con momias, pero tengo la sospecha de que los sumerios también momificaban y que influyeron en los egipcios. Pero sé que me faltan pruebas concluyentes y que debería buscarlas."

3. "Yo conozco a un experto o experta que dice esto, oponiéndose a la tesis dominante y, aunque no tengo más datos, creo en ello con absoluta seguridad, porque no en vano se trata de un experto, aunque sea heterodoxo".

Estos tres tipos de creencia, débil, media y fuerte, se pueden aplicar a cualquier cuestión y en concreto a las afirmaciones científicas.

De las tres, la única que me parece inquietante es la tercera. No resulta inquietante porque se trate de una creencia en lo que dice un experto heteredoxo, sino porque se trata de una confianza ciega y no razonada, acrítica. Se puede dar también ese comportamiento acrítico siguiendo las directrices de la ciencia oficial y de los expertos ortodoxos.

Este tipo de creencia se parece a la fe religiosa, es decir a la creencia en algo de lo que no se tienen evidencias. Cuando Tertuliano dice "Credo quia absurdum" ("Creo porque es absurdo") puede estar declarando de manera más o menos chulesca que cree en el Dios cristiano precisamente porque es contrario a todo el sentido común del razonable pensamiento grecolatino, pero seguramente lo que quiere decir es que el carácter aparentemente irrazonable del cristianismo le obliga, por sentido común, a creer, es decir, a tener fe en algo que no puede percibirse ni demostrarse.

Si pudiese percibirse, demostrarse o razonarse no haría falta la fe: bastaría con la razón. No se necesita fe para saber que si tienes sed es conveniente beber: a menudo has percibido que tu sed se aplaca bebiendo.

El razonamiento de Tertuliano es, pues, perfectamente razonable, aunque sirva para sostener lo no razonable, o al menos lo no razonado, la fe.

El problema surge cuando uno empieza a aplicar la fe a los argumentos científicos o a las ideas que sí se pueden razonar. Porque la característica fundamental del pensamiento científico es precisamente que se puede y se debe prescindir de la fe. No hace falta fe cuando basta con aplicar la razón.

Sin embargo, hay mucha gente que se adhiere a las ideas científicas o paracientíficas como quien se adhiere a una fe revelada. Sucede más con las ideas paracientíficas. Los adherentes a la ciencia oficial pueden tener muchos defectos, como el dogmatismo extremo y la cerrazón ante cualquier innovación, pero no tienen tanta necesidad de fe, porque les sobran razones, ya sean estas correctas o incorrectas.

Los adherentes a la paraciencia, a la ciencia heterodoxa o a teorías todavía en proceso de demostración científica viven una cierta esquizofrenia: toman de la ciencia oficial casi todo su aparato intelectual, su caracter demostrativo y predictivo, su manera de exponer los argumentos, pero tienen el otro pie en el terreno de la fe y la creencia pura: la vehemencia doctrinal, la confianza ciega y ciertos toques más propios de un iluminado que de una persona que razona. Y enseguida explicaré a qué me refiero. Antes es necesario un inciso.

 

Virtudes de la fe

Después de lo anterior, cualquiera puede pensar que mi opinión es que la ciencia debe prescindir de la fe. Pero no pienso eso, al menos no exactamente.

Creo que la fe es útil para la ciencia, pero siempre y cuando se aplique al proceso de creación de teorías, no a su confirmación, demostración o falsación.

A principios del siglo XX nadie había percibido o visto un átomo, pero muchos científicos creían que existía el átomo. El mayor defensor, y en cierto modo reinventor del átomo, fue Ludwig Boltzman. Frente a Boltzman y los atomistas estaban aquellos que decían que no existía ninguna prueba de la existencia del átomo, que nadie había visto nunca uno y que la creencia en el átomo era literalmente eso: una creencia, como lo es la creencia en el arcángel San Gabriel. El más célebre antiatomista fue Ernst Mach, uno de los pensadores más inteligentes y penetrantes del siglo XIX y XX.

Ernst MachLudwig Bolztman

Ernst Mach y Ludwig Bolztman, encarnizados enemigos
que se detestaban hasta el punto que Bolztman dejó la
Universidad de Viena para no encontrarse con Mach

Ahora ya conocemos el desenlace de esta historia: el crédulo Bolzman tenía razón y el escéptico Mach se equivocaba. La existencia de los átomos no sólo ha quedado demostrada más allá de toda duda, sino que además se han podido no sólo percibir a partir de sus efectos, sino lieralmente verlos e incluso manipularlos.

átomos

Átomos de hierro formando la palabra "atomo" en chino.
La imagen se obtuvo con el microscopio de efecto tunel
(Scanning Tunneling Microscope), inventado por
Gerd Binnig y Heinrich Rohrer en 1981

Pero durante muchos años el asunto no estaba claro y los científicos discutieron encarnizadamente. Bolzman acabó suicidándose, al parecer decepcionado por la polémica creada por su teoría, mientras que Mach murió sin dar su brazo a torcer, a pesar de que había indicios indirectos fortísimos de la existencia de los átomos.

También Einstein trabajó en sus diferentes teorías de la relatividad movido por la fe, por la creencia en que la realidad se podía explicar de una manera que la comunidad científica del momento no admitía y tomaba por imposible.

Se podría quizá recordar también al astrónomo Kepler, que intentaba descubrir las leyes del movimiento de los planetas recurriendo a métodos más o menos insólitos, como suponer que cada uno de lo seis planetas conocidos en su época se movian según esferas que contenían a cada uno de los cinco círculos platónicos.

kepler

Ilustración del Misterium Cosmographicum de Kepler
(1596) en la que se ve los cinco sólidos platónicos o
perfectos (es decir aquellos cuyos lados son todos iguales,
como el tetraedro o el cubo) y las esferas que
contienen a cada uno de los sólidos.

Así es como avanza generalmente la ciencia, mediante la formulación de teorías más o menos extravagantes, de intuiciones, como decía Poincaré (de estas ideas de Poincaré hablaré pronto). Pero, eso sí, estas intuiciones tienen luego que sufrir rigurosos exámenes siguiendo el método científico.

En consecuencia, en lo que se refiere al descubrimiento científico, parece necesario seguir a veces planteamientos más propios de la fe que argumentos demostrativos o hechos observables y comprobables a primera vista.

Ahora bien, lo que diferencia a la fe de los otros tipos o intentos de conocimiento es que, sea cual sea el método empleado en el descubrimiento, los resultados, como acabo de decir, han de ser sometidos a un examen riguroso en el que la fe ya no tiene cabida. Eso es lo que hace que el método científico sea superior a cualquier otra sabiduría.

Por eso, incluso un científico movido por la fe en su teoría, como Kepler, Einstein o Bolzman, sabe que no puede ir diciendo por ahí a voz en grito que está comprobado que su teoría es la que explica los fenómenos que se quieren explicar, a no ser que tenga razones científicas de peso. Y aún así, debe convencer a la comunidad científica de manera clara, pues los científicos son también personas falibles y capaces de dejarse llevar por ideas preconcebidas, dogmas o fidelidades fideístas a las teorías.

Pero una cosa es que un científico o investigador crea con fe ardiente en su teoría y que ello le ayude a desarrollarla, construirla y someterla finalmente al dictamen del método científico y de la comunidad científica, y otra cosa muy distinta es que los seguidores de ese científico, no implicados en modo alguno en la investigación, se conviertan en fanáticos cuasi religosos que defienden la teoría todavía en su fase acientífica como si se tratase de un dogma incontrovertible grabado en las tablas de la ley de Moisés.

Espero que con toda la exposición anterior, la cosa haya quedado clara y se entienda bien que pienso que hay diferentes maneras de creer y que la creencia ciega es posible también en ciencia, pero no en todos los aspectos de la ciencia. Porque en los próximos días espero hablar de algunas de estas creencias casi de secta que prosperan hoy y especialmente en el ciberespacio, como los memes de dawkins, los campos mórficos de Sheldrake, la homeopatía o el creacionismo.

Es decir: sea cual sea la validez de estas teorías, sus seguidores no parecen entender que en el momento actual se puede creer en ellas como quien cree en Dios, pero que no se puede hablar como si fuesen cosas indiscutiblemente demostradas.

¿Quién sabe? Tal vez acabe descubriéndose que Dios existe e incluso el arcángel San Gabriel, pero hasta ahora de eso sólo tenemos las dudosas certezas de la fe.

De este modo, en los próximos días recuperaré la sección Lo dudo, a la que tal vez le cambie el nombre.

Mientras tanto, puedes leer lo que escribí acerca de la la atracción gravitatoria y la astrología en Lo dudo, y también el ensayo que escribí a propósito de los memes de Dawkins.

La atracción gravitatoria y la astrología en Lo dudo.

En el weblog Tío Petros hay un interesante artículo y muchos comentarios no menos interesantes a propósito de un tema relacionado con todo esto: El muchacho que tenía una teoría.

Acerca de Kepler y su método científico, lo más esclarecedor que conozco es lo que escribió Ernst Cassirer en el capítulo que le dedica en El problema del conocimiento.
En Internet sé que hay una página completísima acerca de Kepler en la se pueden conseguir textos suyos casi inéditos, pero ahora no tengo a mano la dirección.

LOS MEMES DE DAWKINS, Ideas platónicas, mundos popperianos y memética es un ensayo que escribí hace un año o dos al leer tantas afirmaciones aventuradas en Internet acerca de los memes (memes es una de las palabras de moda en el mundo digital). En este documento se incluye mi cuento QUE NADA SE CREA.

Dennis Overbye cuenta en Las pasiones de Eisntein, que Einstein logró conseguir en una visita a Mach que este admitiera los átomos al menos como hipótesis útil, pero al morir Mach se hizo público un escrito en el que mantenía su rechazo a los átomos y también a la teoría de la relatividad, a pesar de que muchos le consideraban su principal inspirador.

 

Google Print

Google Print es una de las más recientes herramientas de Google. Sirve para buscar libros y para buscar cosas concretas dentro de esos libros. Es decir es como si dispusieras de un índice analítico de todas las palabras contenidas en decenas de miles de libros.

No de un índice analítico a la manera de los libros de papel, en el que el autor o los editores selecccionan unas cuantas palabras que consideran importantes e indican los números de las páginas en los que aparecen esas palabras. No, en este caso, como dije antes, están todas las palabras y ni siquiera hace falta que conozcas el título del libro. ¿Demasiado bueno para ser cierto?

Hagamos la prueba, en vez de buscar una palabra típica de índice analítico, como Renacimiento, César (Julio) o idealismo, busquemos algo tan tonto como vino de canarias. Supongamos que quiero hacer una investigación acerca del vino de Canarias en la literatura mundial porque sé que Shakespeare se refirió alguna vez al vino de Canarias.

Así que escribo canary wine en Google Print y obtengo resultados como los siguientes:

Si quieres ver cómo aparece esa página en Google Print, haz click aquí:
Canary wine

 

Google print

Vino de Canarias y Shakespeare

En esta captura de pantalla puedes ver que canary wine está resaltado en amarillo: Google Print te resalta automáticamente lo que has buscado en la página del libro. Si quieres consultar este libro, que parece muy interesante: Philosophical Aesthetics

But, which most doth take my Muse, and me,

is a cup pure cup of rich canary wine

Etcétera, etcétera.

¿Tienes idea de cuánto tiempo le llevaba a un investigador encontrar estas citas y referencias cuando no existía Internet?. Muchas de ellas ni siquiera las habría encontrado, a no ser que pudiese disponer de un tiempo libre y unos recursos casi infinitos.

Ya he dicho alguna vez que Internet cambia y cambiará los hábitos de la investigación de manera radical: uno ahora puede encontrar en segundos lo que antes le llevaría años, y se pueden descubrir complejas e insospechadas conexiones entre temas y autores.

Y te pondré un ejemplo todavía más llamativo.

Hace poco se publicó en español la traducción del libro de Harold Blooom Shakespeare o la invención de lo humano. Un libro que he leído con verdadero placer. Sin embrago, resulta que ha sido traducido por la editorial Anagrama, que tiene la desagradable e incomprensible costumbre de no añadir índices analíticos a sus libros de ensayo. Así que para encontrar algo que leí en el libro de Bloom tengo que ponerme a hojear y ojear más de 600 páginas. Y mejor no imaginar qué tendría que hacer si quiero saber si Bloom usa en algún lugar la palabra "reduccionismo", por ejemplo.

Pues bien, aunque en Google Print hay fundamentalmente libros en inglés, he escrito, por probar, "vino canario" en vez de "canary wine" y me ha aparecido una página de la traducción española del libro de Bloom, en la que aparece un verso de Shakespeare hablando del vino canario. Así que puedo consultar el libro de Bloom en español mejor en Google Print que usando mi propio ejemplar (al parecer es un traducción española de otra editorial, no de Anagrama).

Y como dije antes, puedo buscar todas las palabras el libro: por ejemplo, si pongo, una vez ya en el libro de Bloom en Google Print, reduccionismo, me remite a dos páginas en las que habla del reducionismo.

Así que si la orgía de libros en Internet no era ya bastante, ahora con Google Print, además, se hace más fácil la búsqueda en el interior de miles de libros.

Por cierto, varias bibliotecas no anglosajionas se han unido para hacer lo mismo que Google Print: escanear millones de libros. Una de ellas es la Biblioteca Nacional Española.

 

El defecto de Google Print
Google Print tiene un defecto: no permite imprimir los libros ni copiar los textos. Pero, claro, hay una solución para eso: dar a la tecla imp pnt (imprimir pantalla) y después pegar esa pantalla en word o en cualquier otro lado (después se puede escanear esa imagen con un programa de reconocimiento de texto). Es un fastidio, pero pronto se inventará algo más cómodo, supongo.

Por otro lado hay otra herramienta de Google dirigida a los investigadores: Google scholar, de la que quizá hable otro día.

Ya me referí hace tiempo a las posibilidades para la nueva investigación que ofrece internet, en el weblog MONADOLOG: La dinastía Tang y el hipervínculo.

Aquí tienes un vínculo directo a Google Print

 

Secleb y la Biblioteca de Babel

20 de septiembre

Borges es uno de mis autores favoritos. He leído seguramente todos sus libros, algunos de ellos varias veces y también muchos dedicados a analizar su obra, entrevistas, conferencias. Pero Borges apenas ha aparecido en mi página. Es una ausencia que comienza a ser corregida con esta entrada.

Borges no sólo es una delicia inagotable por sus cuentos y ensayos, sino que es uno de esos autores que hacen interesantes a todos o casi todos sus comentadores. Ya me he referido alguna vez a esto, pero aplicándoselo a otros autores igual de estimulantes y contagiosos, como Shakespeare, Platón, Einstein o Goethe. Muchos desprecian a Eckerman, el confidente de la vejez de Goethe, pero pocos consideran que sus Conversaciones no son una lectura extraordinaria (incluído Nietzsche).

Los biógrafos de Borges tampoco pueden evitar escribir libros interesantes. Es obvio que casi todo el mérito pertenece a Borges: sólo de vez en cuando surge un Samuel Johnson capaz de aportar tanto al comentario sobre Shakespeare como el propio Sahkespeare.

No sé si has leído el cuento de Jorge Luis Borges La biblioteca de Babel. Si no lo has hecho, sería estupendo que lo leyeras antes de continuar con esta entrada:

Jorge Luis Borges: La biblioteca de Babel

Doy por supuesto que ya lo has leído.

La biblioteca de Babel fue escrito en 1941 y ha sido tal vez uno de los más interpretados por lectores y expertos en Borges. Internet rebosa de artículos y páginas dedicadas a La Biblioteca de Babel.

Una de las razones es que existen ciertas semejanzas evidentes entre la Red o Internet y la Biblioteca imaginada por Borges. Pero también hay diferencias.

"El universo (que otros llaman la Biblioteca)...

La Biblioteca de Babel, de forma hexagonal, contiene un número que parece infinito de libros, pero que quizá sólo es inconcebible para nuestra mentes, que se pierden mucho antes de llegar a imaginar diez mil seres:

"A cada uno de los muros de cada hexágono corresponden cinco anaqueles; cada anaquel encierra treinta y dos libros de formato uniforme; cada libro es de cuatrocientas diez páginas; cada página, de cuarenta renglones; cada renglón, de unas ochenta letras de color negro".

Si a este dato se le añade el límite de los símbolos empleados...

"Todos los libros, por diversos que sean, constan de elementos iguales: el espacio, el punto, la coma, las veintidós letras del alfabeto".

...se puede calcular la cifra:

"Así, cada libro tiene 410 páginas (al revés, 014, número recurrente en Borges. ¿Casualidad?). Cada página tiene 40 renglones, es decir 164000 renglones en un libro. Cada renglón tiene 80 letras, esto es, hay 1´312.000 letras en un libro. Ya que sólo pueden utilizarse 25 símbolos, el número total de posibilidades es de 251312000 (número, aunque vastísimo, no infinito)".

Cálculos realizados por SANTIAGO GALLEGO FRANCO en Borges el cuentista

251.312.000. Un número descomunal, pero no infinito. Aunque me asalta la duda de si a ese número no habría que sumarle muchos más, puesto que Borges, o el pobre desdichado que en su cuento "fatiga los hexágonos de la Biblioteca", dice que los libros están escritos en todos los idiomas que existen (¿se supone que transcritos a 22 caracteres y tres signos de puntuación concretos?). Eso significa que un libro que contenga los mismos caracteres podría estar escrito en dos idiomas, que un libro en el que encontremos la palabra "sin" debamos leer lo que esta palabra significa en español (lo opuesto de "con"), pero que en otro libro la lectura correcta será su significado anglosajón: "pecado".

Pero tal vez esas interpretaciones pertenezcan al lector, y la combinación de caracteres, líneas y páginas sea sólo una para todos los idiomas y combinaciones de idiomas. Por este camino tal vez llegaríamos a plantear que bastaría un sólo libro para contener todos los libros: en algún idioma posible cualquier significado posible será expresado por cualquier combinación de signos.

Sin embargo, no voy a ir por ese camino que, en mi opinión, prohíbe explícitamente el relato de Borges. Esa interpretación tal vez se acerque más a algunas sugerencias de los místicos árabes acerca del Corán.

Lo que ahora me interesa del asunto es la relación inesperada entre secleb y la Biblioteca de Babel.

Si no has leído este weblog Mundos flotantes desde el principio, es mejor que revises ahora las entradas dedicadas a secleb. Para hacerlo más fácil, he juntado todas esas divagaciones en una página aparte, a la que puedes acceder con este enlace o a través de la pestaña lateral.

SECLEB

Digo inesperada, porque, aunque es evidente que existía cierta relación entre secleb y la Biblioteca de Babel y que yo leí el cuento de Borges hace quince años o más, en el momento de definir secleb hace unos días yo no era consciente de esa relación. La sorpresa vino cuando revisé las últimas novedades en Google acerca de secleb.

Como dije en el artículo inicial, cuando escribí secleb en mi página por primera vez, el día 6 de septiembre de 2005 , no había en Google ninguna página en la que se hablase de secleb.

Pero al buscar secleb en Google ayer, día 19 de septiembre, he encontrado cinco páginas con la palabra secleb. Tal como preví, la primera de ellas era mi propia página:

secleb

Otras dos páginas parecen referirse no a secleb directamente, sino a una combinación de dos abreviaturas: SECleb y SECLEb.

Otra de las páginas resulta especialmente intrigante porque secleb aparece como una dirección de correo electrónico. Ya he escrito a esa persona y espero los resultados.

Pero la página más interesante que aparece en Google al poner secleb es esta:

secleb

Sí, es una página de uno de los libros de la Biblioteca de Babel. Como es lógico, secleb es una de las palabras que tiene que aparecer en los libros de la Biblioteca imaginada por Borges, porque es una combinación de ese abecedario de 22 letras, punto, coma y espacio. ¿Quiere decir algo secleb en el libro babélico en el que aparece o es sólo una mera combinación de letras?

Lo curioso es que cuando viajas al vínculo de la biblioteca de Babel encuentras, en efecto, una página de ese libro e incluoso te indican la posición excata del libro en los hexágonos sin fin:

You are in hexagon 227652, -129486, 341339 and you are reading the two hundred twenty-eighth page of the twentieth book of the ninth shelf.

Novena estantería, libro veinte, página doscientos veintiocho...

Sin embargo en la página, en esa página 228, no aparece la palabra secleb.

Así que me pregunto por qué secleb es reconocida como una palabra de la Biblioteca (como es lógico) pero por qué no se corresponde la referencia: ¿algún bibliotecario descuidado intercambió dos libros?

También me hago otra pregunta: antes no aparecía secleb en Google, ni siquiera en esa Biblioteca de Babel digital, ¿por qué aparece ahora? ¿Aparece porque yo la puse en Internet?, ¿por simple casualidad?, ¿porque ese libro no era accesible?

Los vínculos a Borges y a las obras de Borges no acabarían nunca, pues es uno de los autores más mencionados y comentados en Internet, así que me limito a proporcionarte algunos especialmente interesantes.

BORGES BABEL BUILDER

Ofrece un cálculo quizá más correcto que el que mencioné antes acerca de la cantidad de libros que hay en la Biblioteca de Babel:


Borges secleb

Y también te da la posibilidad de construir tu propia Biblioteca, con formas distintas al hexágono (precisamente los cinco sólidos platónicos de los que hablé hace unos días al referirme a Kepler.

The Library of Babel (La biblioteca de Babel), es la página en la que están, se supone, todos los libros de la Biblioteca de Babel. De ser cierto, la Biblioteca estaría contenida en Internet, en vez de a la inversa. Esta Biblioteca parece haber sido construida por los constructores del Borges Babel Builder. El enlace a la página en la que puede verse la Biblioteca de Babel y leerse el cuento de Borges en inglés es este: The LIbrary of Babel. Pero si lo que quieres es consultar un libro, puedes hacerlo con este enlace: Página del libro en al que debería aparecer secleb.

The Borgesian Cyclopedia, es una página completísima desde la que puedes enlazar con otras páginas dedicadas a Borges. Especialmente interesante es A dictionary of Borges, un libro de 279 páginas escrito por Evelyn Fishburn y Psiche Hughes y con prólogos de Anthony Burgess y Mario Vargas Llosa. Trata de los personajes, obras y autores reales o ficticios de las que habla Borges en sus cuentos, pero no de las invenciones propiamente borgianas. Así, hay una entrada para Lord Jim de Joseph Conrad o para Zunz, pero no una para La Biblioteca de Babel (aunque sí para Babel y para Babilonia).

En cuanto al ensayo Borges el cuentista, de Santiago Gallego Franco, que he mencionado antes, es una buena aproximación al tema, breve y clara.

Acerca de las semejanzas y diferencias entre la Red o Internet y la Biblioteca de Babel, un artículo escrito por Christopher Rollason en respuesta a otro de Ignacio Ramonet: Borges, Libray of Babel and the Internet

Escribí un comentario al Prefacio de Samuel Johnson a las obras de Shakespeare en el weblog Turista en Madrid: Johnson y Shakespeare. Pero es más interesante un texto específicamente dedicado a comentar el libro Shakespeare según Johnson.

Sobre Goethe he escrito de vez en cuando, por ejemplo en el weblog Circolo dei forestieri el día 27 de agosto de 2003. Pero también escribí un comentario al libro de Goethe Viaje a Italia.

Sobre Einstein, hace poco he hablado en este weblog de la biografía de Dennis Overbye y volveré a hacerlo pronto.

Acerca del Corán como libro eterno (como la Biblioteca de Babel) y ciertas interpretaciones, escribí hace años un cuento llamado La nueva teología, del que hablaré próximamente, también en relación con secleb.

 

Elvis herido

El día que murió Elvis, un 16 de agosto de 1977, yo estaba con mi padre en un pueblo de la costa. Tal vez estaba también mi hermana y Ana, amiga de mi padre, pero los recuerdos de fechas próximas a veces se mezclan de tal modo que es imposible asegurar que no nos estamos inventando parte de la historia. Recuerdo la fecha por dos razones: la primera porque el día siguiente cumplía años mi padre. La segunda porque me gustaba muchísimo Elvis.

Su muerte me entristeció e incluso es posible que llegase a llorar, tal vez lloré discretamente en la ducha, o eso creo recordar. Como era un lugar lleno de turistas, compré todos los periódicos en todos los idiomas y recorté todos los artículos que hablaban de Elvis.

Junté cientos de páginas en esos días y en los siguientes meses, que guardé durante años en grandes cajas de revelado fotográfico color naranja. Creo que en un traslado nocturno, debido a las prisas para escaparnos de la casera a la que debíamos dinero, las olvidé.

elvispresleyclash

1956 El primer LP de Elvis Presley ... 1979 London Calling de The Clash

Aunque hoy no se celebra nada relacionado con Elvis, he puesto una canción suya en mi caja de música, que puedes escuchar yendo a mi página principal (mira en OTROS MUNDOS en el lateral) o con este enlace directo:

Caja de música

Es una canción de las menos conocidas en España, Hurt (Herido), que se sale un poco de sus estilos más habituales (rock'n'roll, rockabilly, country, rock, pop moderado, crooner, baladista) y tiene unos toques de soul y un ritmo casi de vals. Es una pena que Elvis no hiciera demasiadas incursiones en este género.

Pongo aquí la letra, aunque tampoco se puede decir que sea gran cosa. En el rock y el pop anglosajón no hay demasiadas canciones con letras especialmente buenas. Muchas grandes canciones se podrían regrabar con nuevas letras y mejorarían muchísimo.

 

HURT (Crane y Jacobs)

I'm so hurt to think that you lied to me.
I'm hurt way down deep inside of me.
You said our love was true,
And we'll never, never part.
Now you've got someone new,
And it breaks my heart.

I'm hurt, much more than you'll ever know.
Yes darling, I'm so hurt,
Because I still love you so.
Even though you hurt me
Like nobody else could ever do,
I would never hurt, hurt you.

¿He dicho ya alguna vez que me gusta mucho el vals aplicado a la música moderna? Ya hablaré de ello pronto.

Extraños compañeros de culto

En Pekín, y probablemente en muchos lugares de China, se mantienen restos del culto a Mao Ze Dong. El más espectacular es el retrato que corona la entrada a la Ciudad Prohibida, la antigua ciudad privada de los emperadores, en la que también residía Mao.

mao y china

La entrada a la Ciudad Prohibida, residencia de los emperadores

 

mao

El retrato de Mao Ze Dong en la entrada de la que fue su residencia: observa al señor que está en el balcón para calcular el tamaño.

En la calle también se venden decenas de posters de los dirigentes comunistas, fundamentalmente de Mao, de Chou En Lai, de Liu Shao Qi y de Den Xiao Ping. Del actual presidente apenas hay nada, y tampoco del anterior, lo que es un buen síntoma, quizá, de que las cosas están realmente cambiando.

Para muchos, la mención del culto a esos cuatro dirigentes (Mao, Chou, Li y Den) les resultará del todo natural, puesto que rigieron China en la época heróica, gloriosa, o como se quiera llamar del comunismo. Sin embargo, esa lista es bastante sorprendente, porque se ve juntos de nuevo a líderes que llegaron a enfrentarse abiertamente. Al menos lo hizo Mao Zedong con Liu Shao Qi y Deng Xiao Ping.

La rivalidad entre Mao y Liu fue quizá la más llamativa. Hacia 1959, Mao Ze Dong fue apartado de la dirección del país debido los fracasos de sus políticas agrarias e industriales.

Los colegas de Mao le obligaron a reconocer que su idea de abandonar la agricultura para convertir todo el hierro en acero no había conseguido el delirante propósito de superar a Gran Bretaña en tres años, sino que había provocado la que se considera la mayor hambruna de la historia de la humanidad: los propios comunistas chinos acabaron por reconocer catorce millones de muertos, pero otras fuentes (incluso desde dentro del Partido y de modo oficial) elevan la cifra a 30 o 40 millones. Además, ese acero hecho a marchas forzadas y de manera chapucera era de tan mala calidad que había que tirarlo a la basura. Mao lo reconoció ante sus compañeros, pero lo hizo en privado, a puerta cerrada, para no debilitar la supuesta infalibilidad del partido ante el pueblo chino (el Partido, como los Papas, es infalible: nunca se equivoca y siempre establece doctrina). Si Mao hubiese hecho esa autocrítica en público, seguramente el culto a su persona no sería hoy lo que es.

El caso es que hacia 1959, Mao Ze Dong estaba apartado de los cargos dirigentes, pero seguía controlando el partido. El nuevo presidente era Liu Shao Qi, quien intentaba, al parecer, corregir los desastres cometidos en los últimos años. En algunas imágenes de reportajes de la época se le ve visitando a los campesinos en mangas de camisa, sin el típico traje azul y parece bastante más sincero y natural que las típicas visitas de Mao. Parece Liu un hombre realmente interesado en escuchar a los demás. Son imágenes casi conmovedoras, pero quizá son también apariencias engañosas. No lo sé.

li sho qi

Liu Shao Qi y Teng Dao Ning en el Museo de cera de Pekín

El intento de Liu Shao Qi de cambiar el rumbo de la revolución no prosperó porque Mao Ze Dong, desde su refugio de la Ciudad Prohibida, lanzó en 1966 la Revolución Cultural, que le devolvió al poder. Liu Shao Qi y su mujer fueron encarcelados y Liu murió tiempo después en la cárcel, al parecer de un modo espantoso. La noticia de su muerte no se hizo pública hasta diez años después.

Liu Shao Qi fue compañero de Mao desde la Larga Marcha y es obvio que aparecen juntos en muchas fotografías, pero su imagen fue prohíbida cuando Mao recuperó el poder. Ahora, muertos los dos, se han vuelto a unir víctima y verdugo y quizá mucha gente en China no sabe siquiera qué fue lo que sucedió entre ellos.

En cuanto a Deng Xiao Ping, era amigo de Liu Shao Qi, por lo que también fue apartado del Partido, pero no encarcelado, que yo sepa. De hecho, Deng Xiao Ping, fue apartado de los cargos importantes al menos tres veces y condenado al ostracismo, a pesar de que, al parecer, tenía el apoyo de Chou En Lai (Chou En Lai es junto a Mao el dirigente más conocido del comunismo chino).

Tras la muerte de Mao Ze Dong se produjo una lucha interna en el Partido contra la viuda de Mao y otros tres dirigentes, conocidos como "la banda de los cuatro". Al final se impuso Deng Xiao Ping, quien llegó por fin al poder y fue llamado el Pequeño Timonel, porque no se podía comparar al dios Mao y porque era realmente bajito.

deng xiao ping

Deng Xiao Ping, el Pequeño Timonel

Deng Xiao Ping, como siempre a puerta cerrada, procedió entonces a desmontar el maoísmo: liberó a la viuda de Liu Shao Qi y rehabilitó su figura de Liu. Aceptó también la coexistencia en China de dos sistemas económicos, el capitalista y el estatal totalitario (que ellos llaman comunista) en algunos lugares como Hong Kong, Macao o varias zonas o islas económicas que son hoy el motor de la economía china. Sin embargo, sus reformas no alcanzaron lo que muchos esperaban en el terreno político y se mostró tan firme (aunque no tan cruel) como sus antecesores, al reprimir cualquier disidencia, especialmente en los sucesos de la Plaza de Tianamen. Ahora, también Deng se ha unido a Mao y Liu y son los dirigentes más representados, junto a Zhou En Lai.

 

Del culto a Mao Ze Dong volveré a hablar en este weblog con más detalle, así como de todo lo relacionado con la Revolución china y la dictadura comunista. Aunque resulte asombroso, todavía hay muchísima gente que no tiene ni la más remota idea de lo que fue aquello, e incluso hay quienes piensan que "estuvo bastante bien". Así que en su momento daré más referencias para quien le interese el tema.

 

 

Nombres que se repiten en chino

25 de septiembre

En China es frecuente que haya muchas personas con el mismo nombre. Esto se debe a varias razones.

Por un lado, la mayoría de las palabras son monosilábicas, aunque ahora se tiende a construir polisílabos.

Además, hay un número limitado de sílabas posibles: no es válida cualquier combinación de letras para formar una sílaba. Así, todas las palabras terminan en vocal, en n o en g. Eso hace fácil darse cuenta de inmediato de que una palabra que parece china en realidad no lo es, por ejemplo si termina en r o s.

En castellano también hay finales imposibles, pero son menos.

Casi imposibles son las palabras terminadas en x. Una feliz coincidencia quiso que una de ellas fuera fénix, la palabra que designa a un animal casi único, lo que le da un doble sentido a la llamada rima fénix o palabra fénix, que se refiere a las palabras que no tienen rima consonante. Otra coincidencia refuta la anterior en el nombre de Felix Lope de Vega: "Felix, el fénix de los ingenios", que hace fácil construir rimas felices para celebrar el talento también casi único del dramaturgo y poeta del siglo de oro.

Creo que existen pocas palabras terminadas en b, y casi todas importadas como baobab (a las que ahora quizá haya que añadir secleb y web).

En t hay muy pocas y creo que la mayoría son apellidos procedentes de otras lenguas españolas, como el catalán: Isbert, Gisbert... Pero no hay que olvidar cénit.

En j tal vez sólo carcaj y herraj.

En m pocas también, como harem (aunque se prefiere harén).