BAFF
cine sin fin y la política de los autores lunes, mayo 02, 2005
En el BAFF (Barcelona Asian Film Festival)
de este año
se proyectan más de 40 películas y más de 20 documentales.
Dura poco más de una semana. Así que es imposible verlo todo.
Como mucho 27 o 30 películas, si viera tres cada día (que es
lo que hago, por cierto).
Pero también sucede, como dice
mi amiga Alicia, que ver tanto cine seguido es algo parecido al efecto Stendahl:
el mareo físico o espiritual que
sufren quienes ven en Florencia demasiadas cosas bellas juntas. Hace poco
lo sufrí en Roma, donde me sentí incapaz de ver la Capilla
Sixtina, porque ya no podía asimilar tantas cosas bellas juntas. Y
después
dicen que la belleza no existe. Lo siento por quienes no son capaces de percibirla,
o tal vez yo sea un enfermo por encontrar tanta tan fácilmente. Divina
enfermedad.
Pero es cierto, que cuando veo una película que me gusta
mucho no suelo tener ganas de ver otra, porque sé que eso hará que
no pueda paladear el regusto de lo que acabo de ver.
Con el Baff hago
una excepción
y caigo en la glotonería.
Ayer me decía Iván, mi
padre, que él tiene sentimientos
encontrados respecto al cine asiático: unas le gustan, otras no, e
incluso algunas películas de un director le gustan y otras del mismo
director no. Claro eso es lo razonable, le dije. Pero
es cierto, como él me recordó que
la política de los autores defendida por Truffaut decía que
cualquier película de un buen director, por mala que fuera, era más
interesante que la mejor película de un mal director. Yo no estoy
de acuerdo con eso.
Es cierto que hay directores especialmente
interesantes, pero eso no garantiza que todas sus películas sean interesantes. Topaz y Cortina
Rasgada,
de Hitchcock a mí no me interesan nada (aunque quizá sea culpa
mía) y prefiero casi cualquier otra película de un director
mediocre.
Creo que la opinión de Truffaut
es un abuso de la estadística:
que un autor sea interesante en el 80% de lo que hace no significa que lo
sea siempre (ni siquiera Shakespeare se libró de escribir alguna cosa
bastante floja, como Los dos hidalgos de Verona, tal vez). Si fuera
tan fácil
ser siempre interesante, los autores no se romperían la cabeza pensando
qué diablos hacer, o sufriendo terribles bloqueos.
Todo el mundo
está expuesto
a hacer alguna vez algo mal, regular o poco interesante, sobre todo en el
cine, donde se depende de tantas cosas: el dinero, el guión, los actores.
Continuará...
Truffaut
y la crítica
miércoles, mayo 04, 2005
A mí me cuesta mucho hacer críticas de películas
porque no se me ocurre nada que decir que suene definitivo.
Ya he dicho alguna
vez que no estoy en contra del análisis: me gusta el análisis
y la síntesis, pero que sí me cansa mucho dictaminar, juzgar
si algo es bueno o malo y sobre todo despreciar lo que no me gusta. Porque
no creo que mi criterio ni mi opinión sea más válida
que la de cualquier otro. ¿Que algo no me gusta? No hay problema en
decirlo. Pero de ahí a igualar lo que no me gusta con la categoría 'malo' va
un trecho muy largo.
Como a menudo veo que algo no me
gusta y veo también
que, sin embargo, sí les
gusta a otras personas, si rápidamente dictamino que esa cosa es mala,
eso parece indicar que también esas personas son tontas por no darse
cuenta. No estoy tan seguro de mí mismo como para considerar alegremente
que quienes no tienen mis mismos gustos son estúpidos, así que
modero mi juicio crítico.
Por otra parte, ¿es realmente
importante mi dictamen acerca de un libro o una película? Por supuesto
que no. Uno no está obligado a dar siempre una buena conclusión
o expresar un juicio categórico. ¡Qué fatiga! Y después, ¿para
qué? Si dentro de cinco años nosotros mismos habremos cambiado
de opinión y ya no nos gustará algo que nos gustaba hoy, o
empezará a
gustarnos algo que detestábamos.
Eric Rohmer decía que cuando
era un crítico de la nouvelle vague atacó en su momento Monsieur
Verdoux de Chaplin, pero que ahora le parecía una obra maestra.
Así que
seguramente se podía haber ahorrado la virulencia de antaño.
Cualquiera que hubiese leído aquella crítica pensaría,
si tenía respeto por la opinión de Rohmer, que no merecía
la pena ver Monsieur Verdoux. O, lo que es más probable,
entraría
en la sala a ver Monsieur Verdoux con la opinión ya casi
formada, porque resulta difícil apreciar algo si te ha dicho antes
alguien, al que consideras inteligente, que no vale nada.
Ya he escrito sobre
este asunto varias veces. Por ejemplo, a propósito
de un delicioso texto de Musil (Un principio de la más excelsa
crítica).
Creo que es mejor pecar por exceso de halago que de desprecio. Es mejor decir
que algo te parece delicioso y que después a otro no se lo parezca,
que a la inversa. Me ha sorprendido leer en una entrevista
a Truffaut que él opinaba, al menos en 1981, lo mismo que yo:
'Creo
que al examinar el trabajo de otro, habría que abstraerse, aceptar
el sistema elegido por el otro, intentar entrar en su juego y no comentar
sino lo que nos gusta'.
Que un director y crítico diga
esto me parece excelente. En cualquier película, en cualquier libro,
hay montones de cosas que chocan con nuestra manera de pensar, con las ideas
que tenemos acerca de cómo
debe ser una película o un libro. En cuanto encontramos uno de estos detallitos,
nos cargamos la película entera. Pero las películas, los libros
o cualquier creación artística no se hacen para complacer nuestros
criterios acerca de la forma o la estética, sino que nos proponen,
como dice Truffaut, un juego. Y casi siempre depende de nosotros jugar o
no a ese juego.
Si desde el principio somos reticentes
a jugar, no vale la pena que nos gastemos dinero en comprar la entrada del
cine. Me parece que, como decía Oscar Wilde,
a la obra de arte hay que entregarse, rendirse, dejar que te domine y te
posea. Y después, si se quiere, también se puede opinar, por
supuesto. Opinar es también un entretenimiento delicioso. Pero ha
de haber una rendición previa, una suspensión temporal del
juicio crítico. Yo creo que muchos se saltan la fase previa y van
directamente al análisis, incluso antes de ver lo que van a analizar.
Comentario de JOSE
Truffaut
es quizá el director con el que más identifico, no sólo
en lo profesional, aunque por supuesto hay obras suyas que me parecen menores:
también en lo personal siento una gran afinidad. Así que he
sentido una gran alegría al leer el extracto "Creo que al examinar
el trabajo de otro, habría que abstraerse, aceptar el sistema elegido
por el otro, intentar entrar en su juego y no comentar sino lo que nos gusta'.
No puedo estar más de acuerdo. Yo que he hecho mis pinitos en la crítica
musical, (y tengo los mismos problemas que Daniel a la hora de criticar algo),
siempre he pensado que la crítica destructiva no suele servir para nada.
Personalmente creo únicamente en la difusión: si te gusta algo,
habla de ello y quizá alguien pueda disfrutarlo también.
Y quiero poner un ejemplo al respecto que me contó un amigo, un importante
crítico musical. Un día recibió un disco de un grupo de
rock duro de un pequeño pueblo de Euskadi. Mi amigo cayó en la
tentación de hacer una crítica cáustica que provocaba risas
en el lector. Se trató, como el mismo me confesó, de lucir la capacidad
de ironía sarcástica, como un Quevedo actual, más que de
analizar la calidad de la música. El grupo leyó la crítica
y le escribieron una carta en un tono muy humilde, invitándole a un concierto
suyo para ver si le hacían cambiar de opinión. Mi amigo acudió y
les conoció. Eran personas maravillosas que habían trabajado muy
duro durante años para poder comprarse los instrumentos y editar aquel
disco. Estaban llenos de ilusión cuando se lo enviaron y aquella crítica
les destrozó, ya que en ningún caso merecían tanta saña.
A mi amigo se le encogió el corazón de vergüenza y decidió no
volver a caer en ese error nunca más.
PASSAGES
jueves, mayo 05, 2005
BAFF 2005
PASSAGES (Lu Cheng). Dir: Yang Chao.
China, 2004.
SINOPSIS BREVEE Una pareja de estudiantes que viven en el campo deciden abandonar las
clases y viajar a la gran ciudad donde esperan ganar un dinero fácil vendiendo
unas setas mágicas de las que se cuenta pueden resucitar a los muertos.
El director de Passages presentó ayer
su propia película. 'Esta
es una película muy lenta', dijo, 'así que seguro
que muchos de vosotros os vais a dormir... pero os advierto
que yo me voy a sentar ahí atrás para
vigilar a los que se duerman'.
Sin embargo, después la película
no era tan lenta. Claro, era lenta en comparación con casi todo el
cine actual de Hollywood, y lenta comparada con las películas proyectadas
en televisión:
las copias para televisión son más rápidas que las
que se proyectan en los cines. Pero tenía un ritmo muy adecuado
en mi opinión.
El director, Yang Chao, que tenía
mucho sentido del humor, sin embargo parecía un poco frustrado porque
no había podido estrenar
todavía
su película en China. Según dijo, allí hay dos censuras
o controles: la del gobierno o la censura oficial, y la de los criterios
comerciales.
Muchas de las películas chinas
actuales son estilo Hollywood, y parece que en la propia China es difícil
estrenar algo que escape a esos esquemas. Lo terrible del asunto es que ahora
que el cine estadounidense ha machacado casi todas las cinematografías
mundiales gracias al control de la producción- distribución--
exhibición,
resulta que es el peor cine americano que nunca ha habido. Si lo hubiese
hecho en su buena época, pero ahora...
En fin, que Yang Chao dijo
haber aprendido la lección y aseguró que
su próxima película sería mucho más comercial
y que la falta absoluta de sexo en Passages sería compensada
('Seréis
recompensados por aguantar esta') con un montón de sexo.
En las
preguntas tras la proyección, contó algunas cosas interesantes
acerca de China. Dijo que confiaba en la mujer china, porque lo que era
el hombre chino no se podía confiar en nada bueno que procediese
de él
para el futuro. Su película, dijo, era una defensa de esa tesis:
de que el futuro de China depende de sus mujeres.
Me gustó mucho
la película,
pero no entendí del todo
su tesis, porque él decía que el personaje al que la película
apoyaba era la mujer, pero a mí me parece
que quien queda mejor parado es el hombre y que los motivos de la mujer
parecían,
a partir de cierto momento, no nacer del amor, sino de una especie de tozudez
irrazonable. (Contaré más cosas
de Pasagges pronto en la página que dedico al Baff y al cine
asiático)
BUFFALO
BOY
viernes, mayo 06, 2005
BAFF 2005
BUFFALO BOY(Muoa
Len Trau) Director: Minhn Nguyen
Intérpretes: Le The Lu,
Nguyen Thi Kieu Trinh, Kra Zan Sram
SINOPSIS BREVE.
En el sur de Vietnam, en la provincia de Ca-Mau, cuando llega la estación
de las lluvias todos los prados se inundan y los búfalos no tienen pastos
que comer. Por eso hay que llevarlo a lugares donde puedan comer hasta que
el agua se retire y puedan regresar junto a sus propietarios. Algunos campesinos
conducen ellos mismos sus bueyes, pero la mayoría se los entregan
a unos pastores que se los llevan y los traen de vuelta. El protagonista,
un muchacho que vive con su padre y su madre, se une a los pastores para
llevar los bueyes a un lugar en el que puedan comer.
Los bueyes de esta película son esos cuernilargos
impresionantes que hay en algunos lugares de Asia, que están tan acostumbrados
al agua que incluso se les llama bueyes de agua.
El director Minhn Nguyen estudiaba Física en Francia, si no recuerdo
mal, pero se decidió a presentar el guión a un concurso y
de este modo llegó a hacer Buffalo Boy, que es su primera película. Se basó en relatos del libro El
aroma de los bosques de Ca-Mau,
de Son Nam.
La película es impresionante, con todos esos
bueyes avanzando por el agua 'hasta oscurecer el cielo', las casas
anegadas, y otras que se alzan como palafitos casi oceánicos y toda
esa gente viviendo allí.
Además, la historia es muy interesante y está muy
bien contada.
Mihn Nguyen está tan seguro de lo que está contando que no cae
en los errores típicos de los directores noveles, que no suelen
confiar en su historia y la llenan de efectismo, intentando mostrar todo
lo que saben hacer. Creo que eso le sucede al director de Survive Style,
que es una película que tiene muchas cosas interesantes pero que pierde mucho,
creo yo, por su deseo de deslumbrar con recursos técnicos y narrativos
llamativos y sorprendentes. Pero la historia de Buffalo
Boy, el lugar, la situación y los personajes
son tan interesantes que no hace falta más adorno.
Es por eso que Mihn
Nguyen no necesita aludir a simbolismos o significados complejos, excepto
el evidente y hermoso del agua que aquí es fuente de vida pero también
de muerte y podredumbre. La realidad fortísima de la película
se impone y se muestra con tanta claridad y maestría, que no hace falta
más. Los personajes también son extraordinarios,
especialmente el chico protagonista, su padre y el jefe de los pastores-bandidos,
que yo recuerde ahora.
En fin, aunque yo no suelo señalar los defectos
(ver la entrada anterior), excepto cuando tienen que ver claramente con algo
que viene a cuento, si en Buffalo
Boy no señalo defectos no es por eso, sino porque no recuerdo
haber visto ninguno. Es una de esas películas que, además
de su valor como película, tiene un valor añadido como experiencia
vital y como aprendizaje.
SINOPSIS
Tony Takitani es un dibujante. Él
mismo cuenta su vida, dominada por la soledad hasta
que conoce a Eiko.
Contar más cosas del
argumento daría una idea muy equivocada
acerca de esta película que ha sido calificada
como minimalista. Como tampoco creo mucho en
este tipo de definiciones, no me atrevería
a decir si es o no es minimalista, porque casi
siempre el minimalismo lo es por contraste con
eso otro que se puede llamar el barroquismo,
o la abundancia, la redundancia o el adorno.
A mí, como
me suele suceder, me gustan las dos cosas y también
las intermedias, y creo que a menudo sus fronteras
son difusas.
Últimamente algunas
de mis ideas acerca del cine están cambiando.
Espero que para bien. Casi siempre he pensado que
una película
ha de ser ante todo entretenida. Pero entretenido
no quiere decir superficial, comercial, vulgar
ni ninguna de esas cosas que a veces se asocian
a lo entretenido.
Chesterton decía
que divertido no es lo contrario de serio, sino
de aburrido. Yo estoy de acuerdo. No veo ninguna
razón
por la que uno deba aburrirse al ver una película
o al leer un libro.
Ahora bien, eso del aburrimiento
es muy subjetivo. Truffaut alababa a un crítico epatante
que decía que una película
ya era interesante por el mero hecho de ser mejicana.
Yo pienso lo mismo del cine asiático, y probablemente
también
del africano (si es que he visto más de cinco
películas
africanas que no sean las del norte de África).
Así que
es casi imposible que una película asiática
me aburra, a pesar de que son famosas por tener un
ritmo más
lento, cosa que quizá también habría
que examinar, puesto que, en primer lugar, todas
ellas están
subtituladas y una película subtitulada siempre
será más
lenta que una doblada, debido al esfuerzo de atención
que requiere al espectador, que tiene que atender
a imagen y a sonido, y al mismo tiempo leer, y al
mismo tiempo no distraerse o abandonarse a la experiencia
narrativa, para que no se le escapen los subtítulos
o las imágenes.
Ahora bien, es posible que
las películas
asiáticas
tengan un ritmo más lento y también
es posible que algunas duren más de lo que
debieran: este es una sensación
que tengo en todas las películas, sean de
donde sean: a casi todas les sobran al menos 20 minutos.
Es casi imposible encontrar algo que nos resulte
breve.
Un defecto típico
de las obras independientes, por ejemplo las piezas
cortas de teatro, es también
ese: que las cosas se alargan. Ser breve es realmente
difícil,
como demuestro yo ahora mismo con todo este rollo
antes de volver a Tony Takitani. Creo que en parte se debe
a que lo breve se considera, como lo divertido o
lo entretenido, poco serio. Si vamos al cine y la
película
dura una hora o cincuenta minutos parece como si
no pudiese ser gran cosa.
Eso es un error, pues muchas
de las mejores cosas son breves, como los ensayos
de Montaigne, muchos de los diálogos
de Platón,
los cuentos de Poe o de Bierce, algunos haikus
japoneses brevísimos,
o tantas canciones de tres minutos.
¿Y qué tiene
que ver esto con Toni Takitani? A ver si consigo explicarlo
y unir los hilos de esta disquisición.
Toni Takitani
está basada
en un relato de uno de los autores japoneses más famosos
de la actualidad: Haruki Morakami. Yo tengo uno de sus libros La
caza del carnero salvaje,
pero todavía no lo he leído. No sé si
Toni Takitani es un libro o una novela, pero en
la película
un narrador va contando el relato como quien lee
un libro y apenas de vez en cuando hay diálogos.
Tal vez esos diálogos
coinciden con los del relato de Haruki Morakami.
No lo sé. En la película las secuencias
o escenas se suceden con un fundido a tonos grises desde
el lado izquierdo de la pantalla, pero la sensación
es como la de una tira que corre en horizontal.
Creo que la intención
del director es imitar el paso de las páginas
por un lector y es posible, pero no lo sé,
que cada vez que el lado izquierdo de la pantalla
funde a gris y se desplaza hacia la siguiente escena
coincida con un cambio de página en el
libro. No lo sé.
En principio la abundancia
de voz en off no conviene a una película
('Resulta blando', brama el teórico McKee
en Adaptation),
pero Tony Takitani resulta hermosímima
y muy intensa a pesar de que tiene muchísima
voz en off.
Tal vez, es cierto, al final
se hace un poco larga, a pesar de ser una película
breve. Pero ya digo que eso es muy subjetivo,
pues quienes vemos la película
subtitulada no podemos seguir realmente lo que
nos propone el director: leer la película
como si una cinta o tira horizontal que contiene
las escenas se desplazara ante nuestros ojos:
nosotros estamos obligados constantemente a romper
ese hermoso deslizamiento y bajar a leer los
subtítulos.
Pero, sea larga o no Tony
Takitani (y es una película
breve en tiempo real, por cierto), ha sido un
placer verla. Y sea larga o no cualquier otra película,
sucede que el cine tiene un problema que no tiene la literatura.
Y a eso quería
llegar.
Las películas
se ven de principio a fin, ya duren una hora o tres. Las
novelas y los ensayos, no. Si un autor tuviese la obligación
de conseguir que su lector leyera la obra entera
de principio a fin, entonces Proust nunca habría escrito En
busca del tiempo perdido, ni Cervantes Don Quijote
de la Mancha,
ni tantas grandes obras de la literatura o el
ensayo.
Eso limita mucho al cine,
porque nadie en su sano juicio puede querer ver
nueve horas seguidas de cine, como se podía
hacer en la última
jornada del Baff con una película filipina
(aunque yo he estado en maratones de 24 horas
no sé cuantas
horas, tal vez 24). Naturalmente, existe la televisión,
que permite fraccionar una historia y hacer series
tan buenas como Retorno a Brideshead o Arriba
y abajo, compuestas de horas y horas. Pero una
película se tiene que ver de principio a fin.
Eso parece razonable.
Pero quizá no lo sea
tanto. En eso es en lo que estoy cambiando de opinión.
Ahora pienso que quizá,
del mismo modo que uno deja una novela al final
de un capítulo
e incluso a veces en medio de un párrafo,
para luego retomarlo, quizá lo mismo se
podría hacer
con el cine. Se me dirá: Ya, si eso ya
se hace ahora: basta con ver las películas en la tele
y parar cuando uno quiere.
Es cierto, pero también
sucede que casi todas las películas
vistas en la tele pierden muchísimo. Yo
incluso he llegado a decir que ver una película
por primera vez en televisión
es como no haberla visto (quizá también
acabaré cambiando
de opinión en esto).
Así que, si se pudiese
hacer eso que se hace en la tele en el cine, la cosa
resultaría
interesante y quizá se abrirían
nuevas posibilidades. Pero, claro, ¿cómo
vamos a parar la proyección
en un cine y reanudarla cuando nos dé la
gana? Porque la gracia del asunto está en
hacerlo cuando nos da la gana: cuando los anuncios
cortan una película, casi siempre
sucede cuando menos nos apetece que suceda esa interrupción.
Ahora bien, cada vez es más
posible ver el cine en casa en pantallas cada
vez más
grandes, así que con el tiempo, podremos
ver las películas
cuando queramos como en un cine e interrumpirlas
cuando queramos. Espero que eso no haga que se
pierda esa otra experiencia hermosa que es estar
metido en una sala de cine con un montón
de desconocidos.
Cuando eso sea posible (ya
lo es, aunque caro), uno podrá ver las películas como
quien lee un libro: algunas nos mantendrán
en vilo y en vela de principio a final, otras
las interrumpiremos para reanudarlas más
tarde.
Pero todo esto tiene también
relación con otra cosa que me interesa
del previsible futuro del cine, pero lo contaré otro
día y así no
haré esto tan largo que tenga que ser
interrumpido a la mitad.
Para volver a Tony Takitani,
diré que me gustó mucho no sólo
por esta idea de ver una película como
quien lee un cuento, sino por los extraordinarios
actores, por la hermosa contención
de sus gestos y por la manera sobria en que
transcurre todo, a pesar de la tristeza que
lo inunda todo también.
Comentario de Alicia:Hola daniel
También he visto Tony Takitani y me parece hermoso eso que cuentas
sobre el movimiento de cámara como si fuera el paso de las hojas
de un libro, precisamente del libro de Murakami. Me parece una interpretación
preciosa. Quizá también se podría pensar que es
un punto y a parte o el final de cada capítulo de la novela
o de cada párrafo. Quizá y volviendo a lo que tiene que
ser cine o no, puede que estemos ante un nuevo género con Tony
Tanitaki. El audio-comic-cinético o algo así. Tiene elementos
del cine, las secuencias que suceden, los actores, el paso. Pero también
es un poco comic, puede ser que las páginas que pasa precisamente
por ser imágenes y no palabras sean las páginas de un
cómic.
Alicia (miércoles, mayo 11, 2005)
Truffaut y Jose
12 de mayo de 2005
Jose ha enviado un comentario acerca de lo que dije
hace unos días acerca de Truffaut y la crítica (ver).
Me alegra doblemente porque creo que es el primer
comentario directo que envía Jose a esta página y porque es
muy interesante lo que dice y además estoy de acuerdo. Puedes leerlo
si haces click en Enviar un comentario en la columna de la izquierda,
o al final de la entrada a la que se refiere Jose (ver),
o con este vínculo
directo:
Ya he subido una página dedicada al baff 2005. En
realidad, allí pongo las entradas que estoy escribiendo aquí, pero seguro
que más adelante añado allí más cosas relacionadas con las películas
del Baff.
SINOPSIS
Cuatro niños son abandonados por su madre y tienen
que sobrevivir por sí mismos.autro niño
De Kore Eda vi hace un año After Life,
que me gustó muchísimo. Sé que también es discípulo
suyo el actor y director de Kakuto, que también me gustó mucho,
a pesar de que no obtuvo buenas críticas. Pero no conozco casi nada
más de él.
Nadie
sabe, de género realista, es una película
muy distinta a After Life, pero igual de buena. Kore Eda rodó la
película durante un año para que los niños crecieran
y acabarán habituándose
y actuaran con naturalidad.
Una de las mejores cosas de la película
es la comprensión hacia todos los personajes: aunque la madre abandona
a los niños,
no es presentada como un personaje cruel o malvado, sino todo lo contrario.
Y tampoco se trata de una denuncia contra la sociedad. Es algo que habría
gustado a Truffaut, quien siempre se arrepintió de no haber dado una
oportunidad a los padres de Los 400 golpes. Lo bueno es que esta
extraordinaria película hoy
mismo se estrena en los cines comerciales.
Criptozoología
y Hitler en Marcóticos
13 de mayo de 2005
Habla Marcos en una entrada reciente de la criptozoología
(puedes leer esa entrada si haces click aquí).
La criptozoología es el estudio de animales de los que no se sabe a ciencia
cierta que existan, como el Yeti, el Unicornio o el monstruo del lago Ness.
A Marcos le gusta mucho la criptozoología,
pero parece sentir cierta vergüenza por ello, así que hace ciertas
consideraciones preliminares acerca de los prejuicios, que me interesa comentar.
Dice:
'En
general, me parece que los prejuicios son tachún, sobre todo cuando
se sienten hacia cosas inocuas. Es decir, quizá esté bien
tener prejuicios acerca de horrores tales como el nazismo (quizá en
el Mein
Kampf se
encuentre algún párrafo interesante, pero, a priori,
por prejuicio, me parece que no vale la pena ni husmear la portada);
sin embargo, también tendemos a incurrir en prejuicios sobre
cosas que igual esconden virtudes insospechadas'. [La cuarta pared,
6 de mayo]
A mí tampoco me gustan los prejuicios, así que
me parece un prejuicio no leer Mein Kampf de Hitler, más si tenemos
en cuenta que Hitler es el causante probablemente de los peores crímenes
de la humanidad y protagonista fundamental del siglo XX.
Pensar que en en Mein
Kampf no haya
nada interesante o incluso razonable, sería un error que
convertiría a Hitler en una especie de prodigio inusual: escribir un libro
en el que nada tenga sentido o no haya ni una frase razonable. Pero Hitler
era un hombre como cualquier otro cuando escribió su libro. Según él mismo
dice, había leído mucho a costa de grandes sacrificios, así que resulta
imposible que no recordara o pensara algo sensato en su libro.
Por ejemplo,
una denuncia de la injusticia social en la Viena de su juventud, que podría
haber escrito un comunista o un anarquista, o cualquier persona capaz de observar
y dotada de un cierto sentido de la justicia:
'Sin embargo, Viena no era sólo
el centro político
e intelectual de la
vieja monarquía del Danubio, sino que constituía también
su centro económico. Frente al enorme
conjunto de oficiales de alta graduación, funcionarios, artistas y
científicos, había un ejército mucho
más numeroso de proletarios, y frente a la riqueza de la aristocracia
y del comercio reinaba una
sangrante miseria. Delante de los palacios de la Ringstrasse, pululaban miles
de desocupados y en
los trasfondos de esa vía triunphalis de la antigua Austria, vegetaban
vagabundos en la penumbra y
entre el barro de los canales'.
[Hitler, Mi lucha]
Y poco más adelante protesta contra quienes al practicar
la caridad con el proletariado se quejan de que no les sea agradecido el
gesto, y dice algo que diríamos todos:
'No cabe en el criterio de tales gentes comprender
que una acción social no puede exigir el tributo de la gratitud, porque ella
no prodiga mercedes, sino que esta destinada a restituir derechos'
[Hitler, Mi lucha ]
Precisamente son este tipo de frases y de ideas, que
cualquiera puede compartir, lo que le sirve a Hitler para difundir su ideología
racista y violenta, que se expresa ya desde las primeras páginas:
'SI FRENTE
A LA SOCIALDEMOCRACIA SURGIESE UNA DOCTRINA
SUPERIOR EN VERACIDAD, PERO BRUTAL COMO AQUELLA EN SUS MÉTODOS,
SE IMPONDRÍA LA SEGUNDA, SI BIEN CIERTAMENTE, DESPUÉS DE UNA
LUCHA
TENAZ'. [Hitler, Mi vida] [Está en mayúsculas
porque así lo puso Hitler
o sus traductores]
Y enseguida propugna la implantación del Terror como
arma política para frenar el Terror propugnado, también como arma política,
por Lenin:
'EL METODO DEL TERROR EN LOS TALLERES, EN LAS FABRICAS,
EN LOS
LOCALES DE ASAMBLEAS Y EN LAS MANIFESTACIONES EN MASA, SERÁ
SIEMPRE CORONADO POR EL ÉXITO MIENTRAS NO SE LE ENFRENTE OTRO
TERROR DE EFECTOS ANÁLOGOS'.
Así que, como se ve, no es nada difícil encontrar
en el libro de Hitler párrafos detestables que prefiguran y anuncian
su futura actuación política. Pero, claro, también hay de vez en cuando argumentos
buenos. Si no fuera así, estaríamos convirtiendo a Hitler, como dije, en
un prodigio de coherencia y haciendo ininteligible su triunfo político,
basado en excitar, con toda conciencia, cálculo y frialdad, lo peor de los
instintos humanos.
Creo
que esta foto pertenece a una serie que
se hizo
Hitler para ensayar sus gestos en los discursos
Pero podría haberse dado el caso de que el libro
de Hitler fuese estupendo: eso no haría que nuestro juicio sobre él cambiase,
porque fanáticos como él (él se llama a sí mismo fanático) siempre han existido
y han escrito libros más o menos repugnantes, pero pocos han conseguido
tanto poder como él consiguió y han llevado a la práctica crímenes
mayores.
Ahora bien, tener una opinión formada de Hitler
sin leer su libro no es un prejuicio: es un posjuicio, basado en
la observación
de lo que Hitler hizo. Porque no hace falta leer Mi lucha para
opinar acerca de Hitler.
Solamente una opinión acerca de Mi
lucha sin haberlo
leído se puede considerar un prejuicio. Los prejuicios a veces aciertan,
y Marcos acierta al decir que su prejuicio le dice que quizá haya
algún
párrafo interesante en Mi lucha, pero sospechar que en
general es detestable. Seguiré con el tema mañana.
Criptozoología,
prejuicios y Chomsky
15 de mayo
Sigo con el asunto no un día después,
como prometí,
sino dos. De este modo, incumpliendo promesas, me libro de parecer un extremista,
porque supongo que yo en cierto modo soy un moralista, a pesar de que detesto
serlo y que no creo en el deber moral. Un moralista, como lo era Buñuel
según
Bazin: un moralista en el buen sentido.
Estaba comentando una entrada reciente de marcóticos
en La cuarta pared. Al principio decía Marcos que 'los
prejuicios son tachún',
pero matizaba que quizá se podían tener 'acerca de horrores
tales como el nazismo'. Yo decía que eso no son prejuicios, sino
posjuicios: una vez conocida la cosa, juzgas u opinas.
Un prejuicio sería pensar, por ejemplo, que
los chinos son indolentes porque has conocido a un chino muy vago. O pensar,
como hacía el escritor de ciencia ficción y terror Lovecraft,
que los judíos
eran destestables precisamente porque no conocía en realidad
a ningún judío: cuando conoció a uno, resultó que
le cayó muy bien y abandonó
su prejuicio. No recuerdo si llegó a pensar que todos los judíos
son maravillosos (lo que también sería un prejuicio) o simplemente
abandonó su prejuicio
inicial que los consideraba detestables. Por cierto, el apellido Lovecraft
hace sospechar un origen judío a partir de Levy. Y, por cierto de
nuevo, yo soy considerado en alguna página web un 'escritor
lovecraftiano' gracias
a un cuento que escribí a los 19 años: Los últimos
de Yiddí. Puedes comprobarlo y leer el cuento en dos páginas
web:
en la que mi cuento es una de 'las obras que escaparon
del espacio más allá del tiempo (algunas obras rescatadas de una lejana granja
en los bosques de Vermont)', y en:
Portada de mi cuento en
la Universidad Miskatónica
Pues bien, el propio Marcos da enseguida un buen ejemplo
de prejuicio, el antiamericanismo:
'También
tendemos a incurrir en prejuicios sobre cosas que igual esconden
virtudes insospechadas. Un ejemplo claro se advierte con el antiamericanismo.
De pronto TODO lo que viene made in usa resulta deleznable,
aunque nos entusiasmen Michael Moore, Martin Scorsese, Truman Capote,
Norman Mailer, Noam Chomsky, el blues, la ropa tejana, etcétera'.
Pero Marcos parece aquí suponer, sin duda debido a
un descuido, que los prejuicios siempre comportan un juicio negativo, pero
no tiene por qué ser así: también hay prejuicios positivos.
Yo más o menos
entiendo por prejuicio cualquier opinión no razonada ni razonable, o que
se basa en una información deficiente. Es decir, cualquier comportamiento
instintivo, por ejemplo, de odio o amor hacia cosas que no se conocen.
Naturalmente,
a veces alguien conoce muy bien una cosa y sin embargo tiene prejuicios
hacia ella, como muestra el ejemplo que da Marcos del antiamericanismo.
Ahora
bien, dirás entonces que eso es un posjuicio, pero yo no lo creo
así, puesto
que el antimericanismo es una manera de pensar ni razonada ni razonable.
Ah, dirás, ¿y quién dice lo que es razonado o razonable?. Pues, en este
caso, yo.
No, no temas, no es una caída en el egotismo
extremo. También puedes decir tú lo que es razonado o razonable,
o los dos, o mucha gente. Y después tendremos que discutir si es razonado
o razonable lo que tú, yo o todos consideramos razonado y razonable.
No hay otra manera, puesto que no está escrito en ningún cielo platónico
lo que es razonado o razonable. Pero sí están escritas algunas
cosas que ahora nos parecen a casi todos razonadas y razonables, por ejemplo
en la Declaración Universal de los Derechos del
Hombre: la igualdad de todos los hombres y mujeres sin distinción
de credo, raza, grupo o ideología, el derecho a la educación,
etcétera.
Pero no siempre
parecieron tan razonables, y hasta hace bien poco se pensaban cosas que ahora
se consideran simples y grotescos prejuicios: que los negros eran una raza
inferior, que la mujeres también lo eran, que la homosexualidad era
una enfermedad (hasta hace 25 años se intentaba curar con electrochoques),
y muchas más
cosas.
Naturalmente, ahora sabemos que pensar que los negros
son una raza inferior incurre en un primer prejuicio porque no existe la
raza negra: desde el punto de vista biológico sólo hay una raza, la raza
humana, que tiene tres variedades principales: melanoderma (negra), xantoderma
(amarilla) y leucoderma (blanca). Así que uno puede decir que algo es un
prejuicio porque le parece poco razonado o razonable, pero, además, ha de
dar, cuando resulte necesario, argumentos razonables en favor de su opinión:
que no hay razas humanas ya no es una opinión, sino una cuestión de hecho
biológica, que no puede ser modificada a no ser que se modificase el concepto
de raza de manera radical.
Yo no sé si en la lista que da Marcos de cosas
americanas que entusiasman incluso a los antiamericanos se incluyen cosas
que también
le entusiasman a él. Yo, sin embargo, no incluiría en la lista
de mis entusiasmos a Noam Chomsky.
Noam Chomsky fue un héroe de mi adolescencia.
Aparte de sus teorías como lingüista y sus amenos libros, yo le consideraba
un pensador de izquierdas anarquista como yo, que condenaba por igual las
dictaduras de derechas y de izquierdas. Sin embargo, he sabido hace poco
que no es así
y que justificó o minimizó durante años el genocidio
de Pol Pot en Camboya, considerado el mayor crimen cometido nunca en un país
en términos proporcionales:
fue asesinada una cuarta parte de la población. Incluso Chomsky siguió minimizándolo
cuando ya disponía de abundante información fiable.
Museo del genocidio de Camboya con restos
de asesinados
por Pol Pot. El Museo lo construyeron los vietnamitas,
quienes
derribaron a Pol Pot, a pesar de que años antes
fueron ellos quienes le ayudaron
a llegar al poder.
También hay algunas cosas preocupantes de Chomsky
acerca de simpatías con negadores del holocausto nazi, pero todavía
no lo he examinado a fondo. Pero lo fundamental es que Chomsky se deja siempre
dominar por su prejuicio antiamericano (a pesar de ser americano) y continuamente
minimiza por comparación cualquier cosa que afecte a cualquier suceso
que el considere antiamericano.
Esto es precisamente lo que significa ser
dominado por los prejuicios: Chomsky es un razonador formidable y un gran
escritor, pero esa obsesión constante hace que incluso sus mejores
argumentos acaben resultando sospechosos y su información poco fiable
también.
Para aplicarme mi propio consejo de dar datos cuando
se dice que algo es irracional o irrazonable, puedes leer un artículo
sobre Chomsky y la Camboya de Pol Pot en:
Es una página liberal (Liberalismo.org),
así que si tú no eres liberal es posible que tengas prejuicios acerca de
la fiabilidad de sus argumentos. Quizá no son prejuicios, sino posjuicios,
pero creo que el artículo tiene datos muy concretos que resultan difíciles
de rebatir.
Yo tampoco soy liberal, casi pienso de los liberales
lo que decía Chesterton: 'Siempre he creído en el liberalismo,
pero hace tiempo que abandoné la ingenuidad infantil de creer en los
liberales', a
pesar de que hay algunos liberales que me caen bien y me parecen admirables
como John Stuart Mill y Karl Popper (sí, has leído bien, Karl
Popper, pero...
¿lo has leído a él?).
Tal vez habría sido estupendo que un artículo
semejante estuviese en una página de izquierdas, pero no hay cosas
así en las
páginas de izquierdas, así que hay que buscar en otro lado:
una de las maneras de librarse de los prejuicios es leer con la mayor objetividad
posible a quienes son de ideologías distintas a la nuestra, porque
ahí se encuentra
información que no sueles obtener en los afines a ti.
Chomsky ridiculizó
en su momento las cifras del genocidio camboyano diciendo que se habían
publicado en una revista poco de fiar: el Reader Digest, que es una publicación
que se vende, creo, en supermercados, y que resume libros y suele tener contenidos
conservadores e incluso reaccionarios.
Susan Sontag probablemente pensaba
en Chomsky cuando dijo que durante mucho tiempo en Estados Unidos, en lo
que se refiere a los regímenes comunistas, uno estaba mejor informado
leyendo el Reader Digest que el New York Times (considerado de tendencia
progresista).
Si dudas todavía en leer aquello, basta seguramente
con esta cita literal de Chomsky acerca de la implantación del Terror
por parte del Frente de Liberación en Vietnam, en la que hace uso
precisamente de su método de comparación trivializadora (siempre
hay algo peor que lo que queremos defender, aunque sea incluso hipotético):
'No me parece que sea aceptable que condenemos el periodo de terror del
FLN, simplemente porque fue algo horrible. Creo que lo que tendríamos
que hacer es preguntarnos por los costes comparativos, por espantoso que
suene; y si queremos tomar una posición moral en este asunto (y creo
que deberíamos hacerlo), tendremos que poner en una balanza cuáles
fueron las consecuencias de que se usara el terror, y cuáles habrían
sido de no haberse usado. Si es cierto que las consecuencias de no haber
utilizado el terror hubieran sido que el campesinado vietnamita habría
seguido viviendo como el de Filipinas, creo que, entonces, el terror estaría
justificado'.
Todo esto no significa que no merezca la pena leer
a Chomsky. Al contrario, creo que en sus libros políticos hay mucha información
útil para enterarse de muchas de las cosas detestables que ha hecho y hace
Estados Unidos y que a muchos americanos les informaría más leer a Chomsky
que ver las noticias de la Fox, por ejemplo.
Pero, en mi opinión, los datos
y las informaciones de Chomsky luego habrá que contrastarlos con otras fuentes. Yo creí durante mucho tiempo que Chomsky estaba fundamentalmente
interesado en la verdad y en denunciar todos los crímenes y abusos, que era
como Susan Sontag o Bertrand Russell por ejemplo, quien atacó duramente a
la Unión Soviética ya en la época de Lenin y sin embargo creó en Tribunal
Russell contra los crímenes de guerra de Estados Unidos en Vietnam. Pero
me temo que no es así.
Eso no quiere decir que Sontag o Russell no se hayan
equivocado alguna o muchas veces o que incluso no hayan mentido alguna
vez, pero, que yo sepa, siempre han rectificado cuando han tenido más
información,
cosa que no hizo Chomsky, aparte de su obsesión por trivializar
cualquier crimen comparándolo con algo que hayan hecho los Estados
Unidos. Y ya seguiré otro día con la criptozoología
de Marcóticos,
que por ahora no aparece aquí por ningún lado.
Guión: Brian Tse.
Directora de animación:
Alice Mak.
Intérpretes (voces): Andy Lau, Anthony Wong, Sandra Ng.
China/Hong Kong, 2004.
SINOPSIS BREVE McDull es un cerdito que va a la escuela y al que su madre le cuenta
extrañás historias acerca de quién era su padre. Además McDull tiene
un tic que le hace agitar continuamente la pierna, pero su madre piensa
que alguna vez ese defecto le será útil.
Esta es la segunda parte de My
life as McDull, que no he visto. Aunque el director de la película
es Toe Yuen, que hace un trabajo excelente, los verdaderos creadores de
ambas historias son Alice Mak, directora de animación, y el guionista Brian
Tse.
Alice Mak y Brian Tse en un sillón McDull
La película es una muestra de la nueva animación china
que en un futuro próximo es seguro que inundará el mercado mundial, como
está sucediendo con cualquier producto imaginable.
Aunque por las imágenes parezca una película muy infantil,
no lo es. Todo lo contrario. A mí me pareció que estaba llena de cosas interesantes,
también desde el punto de vista técnico, con una animación que mezcla 3D
y 2D en algunas escenas realmente impresionantes, como la de las gruas de
construcción que se mueven como pájaros sobre la ciudad o la voladura de
edificios por el plan de reordenación urbana. Los niños de la historia, todo
tipo de animalitos, como el cerdito McDull, estudian extrañas materias
que les permitirán prosperar en un mundo competitivo: pedir comida
en un restaurante, poner cara de tonto, hacerse el muerto, bailar el cha-cha-chá
y otras materias que ahora no recuerdo.
A menudo es divertidísima
y otras veces emocionalmente intensa, aunque resulte difícil creerlo
al ver como protagonista a un cerdito-bollo y una tortuga-pizza.
La profesora y sus alumnos
Criptozoología
y prejuicios (3) Prejuicios positivos
18 de mayo de 2005
Espero que esta sea la penúltima parte de este tema
que se va alargando como un folletín.
En las dos entregas anteriores (Criptozoología
1 y Criptozoología 2) me refería a lo que decía
Marcos en una entrada de Marcóticos y La cuarta pared.
Aclaro aquí, por si
a alguien le interesa, que Marcóticos, Marcos y La cuarta pared son tres
manifestaciones de una misma personalidad, como el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo, personalidad que habita en un cielo digital (aquí),
pero que se multiplica de alguna extraña manera y puede estar presente en
tu casa y en la mía o en millones en todo el planeta gracias a eso que, quizá
por comodidad llamámos Internet, la telaraña universal.
Pues bien, Marcóticos hablaba en una entrada dedicada
a la criptozoología de los prejuicios y yo empecé comentando los prejuicios
en relación con Hitler y su libro Mi lucha, del que todos
hablamos, pero pocos han leído (yo hace poco y todavía no entero).
Yo, como
cualquier otro, tenía prejuicios acerca del libro, puesto que no
lo había
leído. Prejuicios que se han visto confirmados al leerlo, pero que
ahora son posjuicios.
Para ser sincero, tengo que confesar que me alegro
de que se hayan confirmado porque me resulta más tranquilizador
pensar que ya se hallaba en germen en el libro de Hitler lo que hizo después
que descubrir que el libro era estupendo y pudiera decirse que es que
su autor se volvió de pronto loco. Eso te da una sensación
de que hay una posibilidad de detectar el crimen y la crueldad antes de
que se produzca.
Es una sensación tranquilizadora pero que seguramente
es falsa, porque no es tan sencillo encontrarla en otros casos, por ejemplo
en los cuatro Evangelios cristianos, que habría que interpretar muy maniqueamente
para considerarlos el origen de cosas como la Inquisición.
No es tan difícil,
sin embargo, encontrar razones para esa crueldad cristiana en otros libros
de la Biblia y sobre todo en el Antiguo Testamento. Por
eso, yo creo que tienen razón quienes consideran que el Antiguo
Testamento nunca debió ser
incluido en el Corpus cristiano.De todos modos, una cosa son las
teorías y otra las acciones. Como decía el pragmático Jesucristo: 'Por
sus obras les conoceréis'.
También el filósofo griego Demócrito decía que
la mayor virtud era la Tritogenia, la correspondencia entre pensamiento,
palabra y acción, pero que se daba pocas veces.
Y Confucio: 'Antes escuchaba
lo que la gente decía que iba a hacer y pensaba que lo harían. Ahora primero
escucho lo que dicen y luego observo lo que hacen'.
Es decir, que quienes siguen supuestamente una
teoría estupenda pueden comportarse de manera horrenda o a la inversa (eso
debe ser más raro, pero nunca se sabe).
Como decía Samuel Johnson: 'El camino
al infierno está empedrado de buenas intenciones'.
Pero, aparte de la relación entre teoría y práctica,
también hay que leer, al menos si se quiere
hablar con cierta objetividad y conocimiento, algunos libros que están en
el origen de movimientos sociales que han sido trascendentales: a los fascistas,
a los nazis y también a los
autores que están
en el origen del comunismo, el maoísmo o cualquier
otra ideología
que haya dado origen a cualquier totalitarismo.
Yo tengo que admitir
que he leído
más del llamado totalitarismo de izquierdas que del de derechas; muchísimo
de Marx, Engels, Lenin, algo de Stalin, Mao Ze Dong e incluso
la curiosa filosofía de Kim Il Sung de Corea, a pesar de que sólo
he sido comunista, que yo recuerde, durante un año o menos (hacia los
trece o catorce años).
También he leído a los anarquistas
Proudhom, Kropotkin o o Bakunin, que por ahora no han dado origen, que yo sepa,
a ningún totalitarismo. Algunos
de ellos, como Bakunin o Kropotkin fueron héroes
de mi adolescencia. Pocos lo siguen siendo. Tal vez sólo Kropotkin.
En general en esos textos hay montones de buenos argumentos
y las cosas detestables no aparecen con tanta transparencia como en el caso
de Mi lucha de
Hitler. Pero hay algunos estremecedores, como este del bolchevique Zinoviev
en 1918:
'Para deshacernos de nuestros
enemigos, debemos tener nuestro propio terror socialista. Debemos atraer
a nuestro lado a noventa de los cien millones de habitantes de la Rusia soviética.
En cuanto a los otros, no tenemos nada que decirles. Deben ser aniquilados'.
Es
decir, la propuesta sin ningún pudor de aniquilar a 10 millones
de seres humanos. Se quedó corto, según todos los cálculos hoy aceptados.Esto del Terror, que tanto le gustaba a Hitler y Zinoviev,
procede del período
del Terror posterior a la Revolución francesa, y era uno de las bases
teóricas de Lenin. Por ejemplo, dice Lenin en 1918 en un telegrama
al presidente de un soviet:
'Hay que formar inmediatamente una troika
dictatorial (usted mismo, Markin y otro), implantar el terror de masas, fusilar
o deportar a los centenares de prostitutas que hacen beber a los soldados...'
Es bueno leer estas cosas y que algunas se conserven,
para no caer en el error de pensar que Stalin era muy malo pero Lenin no,
o que Lenin y Stalin no ordenaban y conocían lo que sucedía.
Incluso en Rusia
había en la época de Stalin gente que pensaba que lo que les estaba pasando
no era culpa de Stalin, y que si él se enterase de lo que sucedía, 'tomaría
medidas'. Recuerdo
una conversación de ese tenor que mantuvo una vez, si no me equivoco, Boris
Pasternak (el autor de Doctor Zhivago) con un amigo en una calle
de Moscú.
También había gente en la España
de Franco que pensaba cosas parecidas, aunque parezca un mal chiste: que
te venga a salvar tu verdugo.
Existe, por cierto, un curioso prejuicio en lo que
se refiere al comunismo. Es un prejuicio positivo que consiste en que no
se juzga con la misma dureza a los totalitarismos de izquierda que a los
de derecha. Yo
mismo siento como si mi página se ensuciara al escribir 'Hitler'
o al citar un párrafo de su libro. Pero no lo siento al escribir 'Stalin'
o 'Mao'. Y eso es grave, porque nuestra sensibilidad no es capaz de ver a
Stalin, Lenin o Mao como lo que fueron, criminales comparables
a Hitler.
Es asombroso que haya, por ejemplo, un restaurante
moderno en Madrid en el que en las paredes cuelgan retratos de Mao y de los
guardias rojos. ¿Qué pensaríamos si entrásemos
en un restaurante lleno de svasticas nazis y retratos de Hitler y las juventudes
hitlerianas? Incluso una persona que se reconoce de derechas como Tom Wolfe
tiene en su casa un busto de Mao. Si a alguien le parece que exagero, quizá es
porque ignora que se atribuye a Mao la responsabilidad de la muerte de quizá más
personas que Stalin y Hitler juntos, y la mayor hambruna conocida de toda
la historia (y sus partidarios, como Sartre, decían,
incluso en los años setenta del siglo XX: 'Ha dado un plato de arroz
ha todos los chinos').
Es importante conocer estas cosas también para
intentar que al menos en las próximas generaciones no exista ese prejuicio
positivo, sobre todo ahora que Putin pretende rehabilitar a Stalin y se niega
a excusarse en nombre del Estado ruso por los crímenes de la antigua
URSS y dice: '¿A
quién más vamos a tener que pedir perdón?', aunque no
han pedido perdón a
nadie. Si Schroeder hiciera una afirmación semejante a propósito
de Hitler levantaría un clamor mundial completamente razonable, como
lo ha levantado en China que en Japón se minimizara en libros de textos
los crímenes
japoneses antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Japón ha ofrecido
a Corea y China corregir los textos y que sean supervisados por China y Corea
del Sur. Un gran ejemplo, como el que ha dado continuamente
Alemania pidiendo perdón por los crímenes nazis. Pero que es
algo que no ha hecho Rusia con todos los pueblos que invadió o sometió ni
con su propio pueblo. Afortunadamente, las cosas están cambiando un
poco en los últimos años y son cada vez más las personas
que saben algunas de las cosas que pasaron en la URSS y en China y también
son más cada vez
las que las denuncian desde la izquierda, lo que es un verdadero alivio para
quienes somos de izquierdas pero siempre hemos detestado esos regímenes.
Pero supongo que para que se produzca una verdadera conciencia del asunto
antes ha de producirse un verdadero cambio de régimen en Rusia y,
por supuesto, en China.
Sin la sombra de las Torres
20 de mayo de 2005
Art Spiegelman es uno de los autores de comic más
prestigiosos. Entre otra cosas porque es al parecer el único que ha
recibido un premio Pulitzer con un comic pero en al categoría de periodismo.El Premio Pulitzer es uno de los premios a su vez
más prestigiosos de Estados Unidos. Fue creado por Joseph Pulitzer,
magnate de la prensa y rival de William Randolph Hearst A mí me gusta mucho cuando algo sale de las
limitaciones, casi siempre subjetivas, que le impone el medio es que es expresado.
Por un lado, hay que entender los medios, saber que una película es
diferente a una obra de teatro y por tanto no se puede contar de la misma
manera, pero, por otro lado, una buena obra casi siempre es traducible a
otro medio. ¿Por qué no dar un premio a la mejor narración, ya se trate de
cine, comic, teatro, novela, periodismo o radio? En el caso de Maus,
la obra premiada de Spiegelman, no hubo necesidad de traducción:
simplemente su comic se podía leer como una novela o como un ensayo
acerca del Holocausto o como una magnífica crónica periodística.Joseph Pulitzer sabía eso cuando creó sus
premios, y por ello concedió libertad a los gestores para modificar
o añadir categorías
a las originales:
cuatro para periodismo, cuatro para cartas y obras de teatro o novelas, uno para
educación y otro para viajes de estudio. Además, dejaba al
criterio del jurado el dar premios a disciplinas no incluidas en las anteriores
o en las actuales (creo que ahora hay 25 categorías diferentes).
Joseph Pulitzer retratado por Singer
Pulitzer era un tipo muy interesante y creo que bastante
extravagante. No en vano era de origen... ¡húngaro!. Quizá haya
ocasión
de hablar de él próximamente en Están
entre nosotros (página dedicada a los
extraterrestres húngaros) o en un libro que espero publicar pronto
acerca del asunto. Mientras tanto, hablemos de Spiegelman.Maus es desde luego una obra maestra del
comic, pero también de la literatura (o al menos de la narración)
y por supuesto del periodismo. En ella, Spiegelman cuenta el holocausto tal
como se lo contó
a él su padre. A pesar del éxito de Maus, Spiegelman
vivió
casi una década 'intentando no hacer comics'. Según él
dice, es demasiado trabajo. Sin embargo, tras los atentados del 11 de septiembre
en Estados Unidos y la caída de las Torres Gemelas, sintió la
necesidad de volver a dibujar.
Art Spiegelman
Y lo que quería dibujar tenía que ver con el 11 de
septiembre. No le resultó fácil, porque sus críticas al gobierno de Estados
Unidos no sentaban nada bien, ni siquiera al New Yorker, una de las revistas
más progresistas de Estados Unidos, que le había encargado precisamente la
portada de su ejemplar posterior al 11 de septiembre. Pero gracias a la colaboración
de varios periódicos europeos, Spiegelman pudo ir publicando páginas hasta
completar 12 planchas.
La portada de Sin la sombra
de las Torres,
que fue también la portada del New Yorker
(pero sin la viñeta central)
El formato elegido, a gran tamaño, es el de los antiguos
comics de la época de Pulitzer y Hearst precisamente, llenos de vivos colores.Spiegelman no se limita a usar el formato de los comics
de principio del siglo XX, sino que recupera a muchos de aquellos personajes
clásicos y los integra en la historia, por ejemplo a Yellow Kid (oficialmente
el primer comic), Little Nemo, los Katzenjamer Kids (dos de mis preferidos),
y Krazy Kat, mi favorito de toda la historia del comic, y también del propio
Spiegelman (puedes ver la página
que le dedico con este enlace: Krazy
Kat). La introducción de estos
y otros personajes clásicos en las pesadillas y obsesiones de Spiegelman
es a menudo muy ingeniosa y cada plancha es una delicia En cada una de las planchas, Spiegelman va desarrollando
todo lo que vio o vivió tras el atentado, por ejemplo cómo fue a
recoger a su hija que estudiaba junto a las Torres, pero también su miedo,
su descontento y su rabia por la manera en la que reacciona su gobierno,
como en esta viñeta:
'Igualmente aterrorizado por Al Qaeda y su propio
gobierno', dice el texto. En el lateral se ve la progresiva transformación
de Spiegelman en rata. Las ratas son los judios en Maus,
mientras que los nazis son gatos: Spiegelman teme verse condenado a vivir
lo que vivieron sus padres en la época nazi.
Al final de Sin la sombra de
las Torres, Spiegelman
escribe un interesantísimo ensayo 'El suplemento del comic' en el que analiza
esos comics de principios del siglo XX. Y como regalo final, unas cuantas
planchas de la época.
Criptozoología (y 4)
25 de mayo de 2005
Empecé a comentar una entrada de Marcóticos acerca de la criptozoología
y al final no dije nada del asunto y me perdí hablando de los prejuicios:
Ahora intentaré hablar de una vez de la criptozoología.Dice
Marcos:
"Yo, por ejemplo, durante muchos años
he sido víctima
de un feroz prejuicio hacia todo aquello que sonase a parapsicología,
astrología y demás masallálogías que pretenden
hacer ciencia con los llamados fenómenos sobrenaturales (como el hecho
de que a estas alturas del siglo XXI todavía no se haya descubierto
una forma de revertir la alopecia). Sin embargo, en ese tipo de textos podemos
encontrar un sinfín de ideas para escribir una historia, para dibujar
un cómic o, sencillamente, para entretenernos. De hecho, si esas propuestas
no se toman en serio, son la mar de divertidas: parece más entretenido
pensar que las pirámides fueron construidas por extraterrestres que
por millares de obreros explotados hasta la extenuación".
[Marcóticos/La
cuarta pared/Criptozoología]
Yo también he sido muy aficionado a todas esas
masallálogías
(Ciencias del Más allá). Tengo una estantería llena
de libros y revistas de parapsicología, criptozoología, magia,
demonología,
etcétera. Lo cierto es que nunca he creído ni en la astrología,
ni en el destino ni en nada parecido, pero me he entretenido mucho leyendo
esos libros. Elegí mi
firma, por ejemplo, tras leer un libro de Grafología. Miré qué era
lo peor y qué era lo mejor y me quedé con lo mejor: la sencilla
firma que puedes ver aquí:
Es un buen método que quizá no sirva
para burlar el destino, pero sí quizá a los analistas grafológicos.Sin
embargo, tampoco hay que ser muy dogmático en
estos asuntos. A veces algunas cosas que eran completamente absurdas han
acabado resultando ciertas. Recientemente, por ejemplo, se ha descubierto
una raza de verdaderos enanos, similares a los hobbits de las leyendas en
la Isla de Flores (Filipinas). Acerca de esta supuesta raza de pequeños
seres humanos hablaban mucho estos libros de masallálogías y cosmoarqueología,
del mismo modo que también
dicen que había gigantes. A lo mejor los testimonios primitivos acerca
de los gigantes procedían de gentes más bien bajitas y los
gigantes eran como nosotros. Pero en muchas mitologías hay una lucha
de los dioses con los gigantes (en Grecia se llamaba Gigantomaquia), y es
posible que se trate de un recuerdo que fue convirtiéndose en mito.Aunque
durante la antiguedad y la Edad Media nadie dudaba de la existencia de Troya,
hacia el siglo XIX los expertos decían que sólo era una fábula
y que lo que se contaba en la Ilíada era una
invención de Homero. Sin embargo, Schlieman siempre creyó que
aquello no era fábula, sino historia, y buscó Troya. Y
la encontró. De hecho encontró al menos nueve Troyas. Nueve
estratos diferentes de la ciudad de Troya, si no recuerdo mal. En alguno
de ellos se veía que la ciudad había sido destruida violentamente,
a veces por el fuego, lo que también coincide con los mitos griegos
que ya hablan de una primera destruición de Troya por parte
de Heracles, si no recuerdo mal.Robert Graves, también basándose en
los mitos, hizo la sugerencia de que en Creta, considerada entonces una civilización
pacífica
y sabia, se hacían sacrificios humanos. Los expertos se lo tomaron
a risa. Veinte o treinta años
después se descubrieron en efecto, restos de sacrificios humanos en
Knossos, la capital de la antigua Creta.Y así se podrían multiplicar
los ejemplos.Eso no quiere decir que entonces cualquier fenómeno
o historia paranormal sea cierta o haya que creer en ella. Al contrario.
Hay que considerarla, y así creo que lo hace Marcos, como una suposición
arriesgada, y hay que darse cuenta de que una cosa es una afirmación de carácter
más o menos científico y otra muy distinta una hipótesis arriesgada.Es cierto que sucede que mucha gente no sabe distinguir
entre los diferentes grados de confirmación o falsabilidad de una teoría.
Que una idea no pueda ser objeto de estudio científico no significa que sea
falsa, por ejemplo.Creo que ya me he referido varias veces a lo que decía
Bertrand Russell: si alguien sostiene que una tetera victoriana está en este
momento orbitando en torno a Neptuno, no hay manera fácil de refutarlo, pero
en principio, dado que es algo acerca de lo que no hay ningún indicio conocido,
el peso de la prueba ha de recaer sobre quien lanza esa afirmación, no sobre
quienes la niegan.Casi todas las afirmaciones de los paranormalistas
son de ese tipo. Se indignan porque la gente no hace caso a sus teorías y
recuerdan que también otros grandes descubrimientos científicos fueron considerados
locura en su momento. Por supuesto, y a menudo incluso se han cometido muchos
errores al considerar una hipótesis como acientífica, por ejemplo, el
desplazamiento de los continentes y la tectónica de placas de Wegener, pero
eso no hace que una teoría sin indicios o datos suficientes sea por ello
científica o verdadera. Tampoco que una teoría sea científica implica, por
supuesto, que sea verdadera: una de las virtudes de las teorías científicas
es precisamente que se pueden contrastara y refutar. Yo considero que la telepatía es una cosa de lo más
razonable desde el punto de vista natural: consiste tan sólo en la transmisión
de ondas eléctricas entre dos cerebros a distancia y sin cables. En el futuro,
es seguro que podrá haber telepatía impantando unos microchips en cerebros
separados. De hecho, ya existe entre tetrapléjicos y sus computadadores (sobre
esto escribí un cuento de ciencia ficción que ya es casi costumbrista: Vidas
vicarias) Pero eso no significa que la telepatía del futuro
confirme las afirmaciones de los telépatas del pasado y el presente. También
había mucha gente que decía que se podía llegar a la Luna y ya se ha llegado,
pero no lanzando un imán hacia arriba y siendo atraído por él y lanzándolo
de nuevo uan y otra vez, como proponía Cyrano de Bergerac. Hasta
ahora no hay ninguna prueba convincente de transmisión telepática sin ayuda
técnica. Y que se pueda conseguir en el futuro (sin chips ni
nada) ni siquiera probaría que se haya conseguido en el pasado. Una interesante paradoja de la criptozoología en particular
es que su victoria es su derrota. Es decir, si se demuestra que existe un
ser mítico como el Yeti, el monstruo del Lago Ness, el Catobeplas o el Unicornio,
entonces la Criptozoología pierde uno de sus objetos de estudio y se lo entrega
a la zoología (o a la paleontología).Pero a lo que yo quería llegar con todo esto es a
que tomemos en serio o no determinadas teorías, ideas o libros, las ideas
no vienen etiquetadas desde algún cielo platónico con un sello de verdad
o falsedad en función del libro en el que son expresadas. Ya me refería al
caso aparentemente paradójico de ideas de Hitler que todos podemos compartir,
como que es mejor la justicia social que la caridad: hace poco alguien expresaba
esa idea en una lista de correo sin conocer, creo, lo que dije en mi página
en relación con el libro de Hitler. Cualquiera puede tener buenas ideas
o cogerlas de otro sitio, así que a veces, al leer un libro de parapsicología
nos podemos pasar de listos si lo consideramos absurdo y acientífico de
principio a fin y tiramos todas sus ideas directamente a la basura. Es lo
que llaman los ingleses tirar al bebé con el agua sucia del barreño. En Dianética, el libro-biblia de la Cienciología, hay
un montón
de cosas razonables e incluso estupendas y no es extraño que a algunas
personas les haya servido para mejorar, al menos en lo que se refiere a
la autoestima. Algunas son ideas antiguas tomadas de la filosofía
griega, otras del budismo, y tal vez algunas sean del propio L.Ron Hubbard,
que fue escritor de ciencia ficción antes de ser gurú. Si
se hubiese dedicado a la ciencia ficción plenamente a lo mejor nos
interesaban tanto sus ideas como nos interesan las de Philip K.Dick, que
a mí, como en su novela Sivainvi, me
impresiona con interpretaciones teológicas y ontoteológicas
que a la mayoría
de los lectores estoy seguro que sólo le parecen chaladuras sin
sentido. Pero el problema de la cienciología no son sus teorías,
bastante inocuas creo, sino sus métodos de secta y sus relaciones
casi seguras con la CIA y cosas peores. Lo mismo sucede
en los libros de Paulo Coelho, que juntan grandes simplezas, con pensamiento
reaccionario, escondido o camuflado a la manera de Carlos Castaneda,
pero que también tienen cosas interesantes, como el argumento
de El alquimista que está tomado de Las
mil y Una Noches y de un
cuento de Washington Irving. Personalmente la versión de Coelho me parece
la peor, pero será interesante para quien no conozca de dónde sacó la idea
Coelho (y quizá haya otro origen anterior que yo ignoro).Así que, hay que tener las debidas prevenciones
y el juicio crítico siempre alerta siempre que se lee algo, pero también
hay que ser capaz de escuhar a quienes no nos gustan, no sea que nos cuelen
una buena idea y nosotros la tiremos a la basura movidos por nuestra antipatía
o nuestros prejuicios.Como decía Borges, que lo tomó de Cervantes, que
lo tomó de Plinio el Joven, que lo tomó de su padre Plinio el Viejo, que
lo tomó... ¿de? en cualquier libro, por malo que sea, siempre hay una línea
o una idea que vale la pena.A veces incluso porque esa idea es tan detestable
que es bueno conocerla de verdad y no de oídas. Por cierto, he observado
que en la entrada de Criptozoología, marcos
ha hecho un ligerísimo cambio.
Las persianas del verano
27 de mayo de 2005
He subido más persianas de Natalia Tubau.Se completa la página dedicada a Chueca y se añade
una tercera página de arte persianero de Malasaña. Algunas muy chulas, como
está con el dios Ganesha:
Pues parece que tendremos que seguir con el Tratado
de Niza durante un tiempo. Y que habrá que confiar en la suerte para que
no sea sustituido por algo peor, porque en este momento las perspectivas
son de triunfo de la derecha en Alemania con Angela Merkel y de la derecha
más derecha en Francia con Sarkozy. Podemos tener a dos derechas muy conservadoras
en los dos países principales de Europa. ¿Serán ellos los que redactarán
una nueva Constitución "más social"? Y aquí y allí, cierta izquierda se felicita
por el resultado.Ha ganado el voto del miedo a la ampliación,
a los nuevos países, a la solidaridad con los recién llegados,
del freno a Unión Europea. El voto del nacionalismo, del fascismo
de Le Pen y de la izquierda oportunista y demagógica
de Fabius, del ultranacionalista campestre alternativo Bové y de Attac. Attac es el grupo que lidera desde la izquierda
el NO a la Constitución y uno de los responsables del retorno de la demagogía
combativa a la izquierda.
No es un nombre que suene muy pacifista,
la verdad. Su lenguaje también está lleno de referencias a "nuestra lucha",
"nuestro combate", la "batalla del referendum", además de desprecios al
"enemigo". Algo que parecía ya cosa del pasado.
Su página en Madrid, aquí: Attac MadridLa de Francia pinchando en esta imagen de futuro esplendoroso
con el sol que está a punto de salir.
Una iconografía que recuerda a otras
Bellas ideas y declaraciones estupendas pero
muy mal dirigidas, en mi opinión: consideran por ejemplo un triunfo la caída
de Schroeder en Renania, como si esa caída fuese a implicar una subida de
sus tesis, cuando lo que hará será reforzar eso que llaman liberalismo salvaje:
¿o es que creen que los cristianodemócratas alemanes van a proponer lo mismo
que ellos?. Un NO apoyado y promovido por el nacionalismo, el
fascismo y la izquierda utopista, y revolucionaria. Es inevitable que esta
combinación
suene a ya vista:
vista en los inicios del siglo pasado. Ojalá las cosas no evolucionen
como lo hicieron entonces. No creo que se pueda decir mejor que como lo ha dicho
Zapatero: "Europa no es el problema: es la solución".
Informe de Amnistía Internacional y la tortura en EE
UU
31 de mayo de 2005
Se ha publicado el informe anual de Amnistía Internacional.
Puedes leerlo en
Entre las muchas cosas que Amnistía Internacional
denuncia está la redefinición de la tortura que está llevando a cabo el gobierno
de Estados Unidos y que permite que se considere como instrumento legal lo
que los derechos humanos prohíben expresamente. El gobierno de EEUU y ya
ha protestado, pero todo parece indicar que las denuncias de Amnistía son
correctas. A mí
no me gusta pertenecer a ninguna organización, pero si soy socio
de Amnistía,
que es una de la pocas que me parece de fiar (también de la Cruz
Roja),
porque siempre ha denunciado la violencia, la pena de muerte
y la tortura, provenga de donde provenga. Amnistía, en esta
ocaisón, recomienda no sólo exigir responsabilidades al gobierno
de EEUU de manera retórica, sino juzgar a los responsables para evitar
la impunidad, por ejemplo por el Tribunal de La Haya, o dictando órdenes
como la que dictó
Garzón contra Pinochet. En Europa, tras el referendum francés, va
a ser muy difícil que una iniciativa tan necesaria pero tan compleja
diplomáticamente
(podría ser procesado el propio Bush) se pueda llevar a cabo, porque
la credibilidad europea ha quedado muy debilitada y su unión es ahora
más débil
(y ahora le toca el turno a Gran Bretaña, la nación más
pro EEUU). Parece
más factible que esas responsabilidades empiecen a exigirse en los
mismos EEUU, porque también la ONU está ahora acogotada
por EEUU, Rusia y China, países con pena de muerte y tortura.
Montaje ideológico Inc
1 de junio de 2005
Montaje ideológico Inc., con el patrocinio
de S. Eisenstein y V.Pudovkin, que en paz descansen, y la Orquesta y Coro
Soviéticos, presenta:
El vídeo que subí ayer está hecho imitando el estilo
de lo que se llama montaje ideológico de Pudovkin y Eisenstein, que se caracteriza
entre otras cosas por ser un abuso de la demagogia y la manipulación. No
es que yo piense realmente que mi trabajo como guionista sea una especie
de castigo o cárcel. Más bien pienso todo lo contrario. Lo aclaro, aunque
creo que resulta obvio, por si alguien se lo toma demasiado en serio. También,
por otra parte, me parecen deslumbrantes películas de Eisenstein como Octubre y El
acorazado Potemkin, a pesar de ser una herramienta de manipulación tan
grotesca que hoy asombra que los espectadores no saliesen del cine pensando
lo contrario de lo que pretendían inculcarles. Pero es que eran películas
dirigidas a un público ya convencido, y realizadas en un período histórico
en el que el pensamiento simple y maniqueo dominaba el mundo. Eisenstein
nos muestra a Kerenski y luego a un pavo real, como en aquel famoso vídeo
del PSOE en el que se mostraba a dirigentes del PP y luego a unos perros
doberman. Después nos lo muestra pataleando como un niño
en un sofá. Los
discursos de los mencheviques en favor de la paz y el diálogo son
anulados con un contraplano del público dormitando, o con imágenes
de arpas y guitarras: son música celestial... inútil e
ingenua.El
propio Eisenstein admitía los propósitos manipuladores de su montaje y
se mostraba orgulloso de ello, como cuando cuenta con todo desparpajo lo
bien que funcionaba la censura soviética:
“No
puedo resistir el placer de citar aquí un montaje, un tour
de force... ejecutado por Boitler. El film importado de Alemania, era Danton,
con Emil Jannings. En nuestras pantallas la escena se representaba de este
modo: Camille Desmoulin es condenado a la guillotina. Danton, profundamente
agitado, se precipita a casa de Robespierrre; éste vuelve al cabeza
y se seca lentamente una lágrima. El subtítulo decía
aproximadamente: En nombre de la libertad debo sacrificar a un amigo...” Excelente.
Pero, ¿quién
podría adivinar que en el original alemán
Danton... corría en busca de Robespierre y le escupía en el
rostro? Este salivazo era lo que Robespierre se secaba con el pañuelo”.
[Sergei
Eisenstein, “Del
cine al teatro”, en Teoría y técnica cinematográficas,
29]
Prejuicios a favor y en contra
En un tratado literario chino del siglo VI de nuestra
era, encuentro este excelente párrafo final:
Criticar un texto es fácil, tratar de forma
comprensiva muchas palabras es difícil. He intentado contarlo con
tanto detalle como se mira un cabello y ser tan profundo corno la médula.
Sin embargo, las ideas son sinuosas y su fuente está escondida; parecen
cercanas pero se alejan y las palabras no han podido capturarlas; estos casos
son innumerables.
En cuanto a los juicios sobre las obras literarias, algunos
coinciden con los de autores anteriores; no es que quiera ser eco del mismo
sonido, es que la verdad obliga a no diferir de ellos. Otros juicios divergen
de los anteriores; no es que busque la diferencia en sí misma, sino
que la razón obliga a diverger. Pero la identidad o disidencia no
depende de los críticos modernos o antiguos. Deseo diseccionar músculos
y distinguir razones, juzgar sólo de modo apropiado. Tirando de las
riendas en el campo de la literatura, y sujetando el ronzal en el jardín
del arte he tratado casi todos los temas. Pero «las palabras no agotan
las ideas»; es difícil incluso para el Sabio. Mi conocimiento
cabe en una botella, ¿cómo puedo establecer la escuadra y la
regla? He aprendido profundamente la herencia de pasadas generaciones,
las venideras puede que vean la mía como simple polvo.Lie Xie, El corazón de la literatura y el cincelado
de dragones
Así es cómo todos deberíamos actuar: no dejarnos
llevar por nuestros odios o simpatías instintivas al juzgar algo y no buscar
la contradicción o la semejanza, sino llegar a las conclusiones a las que
la observación y la reflexión serena nos conduzca. Aún así, nuestras conclusiones
estarán influidas inevitablemente, por nuestra subjetividad pero, "sujetando
el ronzal", al menos el caballo no se nos desbocará. El deseo de imitación o de distinción
es uno de los peores prejuicios. A menudo se da entre progenitores y descendientes,
por ejemplo, como bien saben los psicólogos. O entre maestros y discípulos,
pero también entre enemigos declarados. Pero es bueno librarse de ello y
de cualquier otro comportamiento enfermizo o traumático, como puede ser
el respeto excesivo a la tradición o el afán desmedido de novedad y originalidad.
Craven en barcelona
En Barcelona, en la última página del libro de Zeami Fûshikaden (un tratado sobre el teatro Nô), dibujé este Craven
apresurado.
"Hoy me siento especialmente siniestro"
Cuaderno de Tahuantinsuyu
7 de junio de 2005
Tahuantinsuyu, las cuatro regiones reunidas. tahua:
cuatro ntin: sufijo plural con una idea de unión
entre sí. suyu: parcialidad, en sentido amplio
de región".
María Rostworowski de Díaz Canseco "No sabemos si la palabra Tahuantinsuyu,
las cuatro regiones reunidas entre sí, que contiene una idea de integración,
fue usada y conocida antes de la conquista española, porque aparece
a partir del final del siglo XVI"
María Rostworowski de Díaz Canseco
Llegué a Cuzco, también llamado Cusco,
también llamado Qosco, también llamado Qosqo, el 13 de diciembre de 1997,
invitado por mi amiga Karina. Cuzco fue la capital de la antigua civilización
inca, que, como es sabido, fue destruida también por los españoles.Allí pasé al menos dos semanas y, como
suelo hacer siempre que viajo, anoté unas cuantas cosas en un cuaderno e
hice algunos dibujitos. Pondré aquí algunas de las cosas de ese cuaderno,
las que me parezcan más interesantes. El cuaderno, al que pronto haré una
página propia está dedicado a Karina, por supuesto, que ahora está allí,
en Tahuantinsuyu.
Capitales mundiales en el Cusco [Cuaderno de Tahuantinsuyu]
El Cuzco, que se considera a sí misma
"Capital arqueológica del Continente Americano" (tal vez con bastante razón),
alberga no sólo la Capilla Sixtina de América, en Aldahuyllas, sino, probablemente,
más capitales mundiales por kilómetro cuadrado que cualquier otro lugar.Oropesa es la "capital mundial del
pan"
y así lo anuncia en los carteles, aunque en dura competencia con Urcos.
Saylla es la capital mundial del chicharrón; Lanchara la capital
mundial del durazno (melocotón) y Olla presume de ser la capital
mundial de la danza.Hay muchas más capitales mundiales
en el Cuzco, pero sin duda la más llamativa es un pequeño pueblo
cerca de San Jerónimo que se enorgullecer de ser "la capital
mundial de productos nutritivos para animales".
Un fragmento
de los impresionantes frescos de la Capilla
Sixtina de América, en Aldehuelas: "Ay que ardiendo
quedo, ay que ya no puedo".
Curiosamente, días después
de escribir lo anterior, encontré este párrafo en un libro
de Marca Auge sobre los no-lugares:
En Francia, todo conglomerado urbano
aspira a ser el centro de un espacio significativo y de por lo menos una
actividad específica. Si Clon era la capital de la gastronomía,
Hieras puede llamarse "capital de la cuchillería", Digo"capital
de la cerámica" y
Jamé "cuna del pollo de granja". Estos gloriosos títulos
figuran hoy a la entrada de las ciudades".
Karl Popper
y los intelectuales
8 de junio de 2005
Karl Popper es uno de los filósofos
más interesantes del siglo XX. Actualmente su nombre esta excesivamente asociado
al liberalismo, lo que hace que muchos ni siquiera se tomen la molestia de
leer sus libros. Pero Popper consideraba que Bertrand Russell era el mayor
filósofo del siglo XX, lo que quizá deshaga un poco el cliché. En La
sociedad abierta y sus enemigos, Popper ataca las ideas de lo que
él considera "enemigos de la sociedad abierta": Platón, Hegel y Marx.
Es un libro extraordinario, a pesar de que quizá haya cuestiones de detalle
e interpretaciones dudosas e incorrectas, como han señalado algunos historiadores.
Pero es, junto a Sobre la libertad de John Stuart Mill, algunos
textos del anarquista ruso Kropotkin, casi todos los de Montaigne, los
de Diderot o los de Bertrand Russell de lo mejor que se ha escrito en favor
de la libertad y contra la imposición, el abuso político y la dictadura. Russell dijo en una ocasión que lo mejor
que uno podía hacer para hablar claro y sencillo era escribir al principio
de su vida alguna cosa abstrusa y difícil. Popper siguió este consejo y escribió La
miseria del historicismo para,
a partir de ahí, poder escribir de manera sencilla y amena. Pero algunos
confunden todavía profundidad con oscuridad y creen que la sencillez
de Russell y Popper es un defecto. Los ensayos de Popper son siempre estimulantes
y a mí en particular me llenan de un cierto calorcillo emocional, de vigor
intelectual, de ganas, se podría decir, de pensar. Franz Kreuzer entrevistó en una ocasión
a Popper y a la larga conversación le puso el título Sociedad
abierta, universo abierto, porque Popper llevaba su postura anti determinista
y antitotalitaria hasta el mismísimo universo, pues también le interesaba
mucho la física. Aunque no estaba de acuerdo con la interpretación de Copenhague
ortodoxa, que tiene como rasgo más característico el principio de incertidumbre
de Heisenberg, tampoco creía que la alternativa a eso fuera el determinismo
de la antigua física.En el librito de Kreuzer se incluye
un gran regalo final: la conferencia que dio Popper en homenaje a Leopold
Lucas, un sacerdote que a los 70 años fue llevado al campo de concentración
de Theresienstadt, donde ejerció durante diez meses como sacerdote y murió.
Su mujer, Dora, permaneció allí trece meses más como enfermera y en octubre
de 1944 fue deportada a Polonia con otros dieciocho mil presos. Y allí fueron
asesinados.La conferencia de Popper se llama Tolerancia
y responsabilidad intelectual, porque, en su opinión, gran parte de
los males de la sociedad son obra de los propios intelectuales:
"Nosotros, los intelectuales, desde hace
milenios hemos ocasionado los más horribles daños. La matanza en nombre de
una idea, de un precepto, de una teoría: esa es nuestra obra, nuestro descubrimiento,
el descubrimiento de los intelectuales. Si dejáramos de incitar a las personas
unas contra otras -a menudo con las mejores intenciones- sólo con eso se
ganaría mucho."
"Tolerancia es la consecuencia
necesaria de la comprensión de que somos personas fiables: equivocarse
es humano, y todos nosotros cometemos continuos errores. Por tanto, dejémonos
perdonar unos a otros nuestras necedades. Esta es la ley fundamental del
derecho natural".
Después recuerda Popper a uno de los
primeros filósofos que propuso una teoría del conocimiento humano que insiste
en su carácter conjetural, Jenófanes. Hablaré de eso en otro momento.
La nueva ética intelectual de Karl Popper
Mi página
No-Alt está dedicada a mostrar
en acción el pensamiento dogmático e intolerante, las ideas maniqueístas
que tanto abundan, sobre todo entre personas ideologizadas. Pero quiero
dedicar otra página al lado positivo del asunto: a la defensa de la tolerancia,
a las normas o consejos que deberían regular una discusión honesta. La nueva
ética profesional de Popper será uno de estos textos. Popper terminó su conferencia Tolerancia
y responsabilidad intelectual proponiendo una nueva ética intelectual
opuesta a la vieja ética en la que el ideal era y es ser una autoridad en
la materia y poseer la verdad, y que prohíbe cometer errores.Frente a ella, Popper propone:
1. Nuestro saber conjetural objetivo
va siempre más lejos del que una persona puede dominar. Por eso no
hay ninguna autoridad. Esto rige también dentro de las especialidades.
2. Es imposible evitar todo error o incluso tan sólo todo error
en sí evitable. Los errores son continuamente cometidos por todos
los científicos. La vieja idea de que se pueden evitar los errores,
y de que por eso es obligado evitarlos, debe ser revisada: ella misma es
errónea.
3. Naturalmente sigue siendo tarea nuestra evitar errores en lo posible.
Pero precisamente, para evitarlos, debemos ante todo tener bien claro cuan
difícil es el evitarlos, y que nadie lo consigue completamente. Tampoco
lo consiguen los científicos creadores, los cuales se dejan llevar
de su intuición: la intuición también nos puede conducir
al error.
4. También en nuestras teorías mejor corroboradas pueden ocultarse
errores, y es tarea específica de los científicos el buscarlos.
La constatación de que una teoría bien corroborada o un proceder
práctico muy empleado es falible puede ser un importante descubrimiento.
5. Debemos, por tanto, modificar nuestra posición ante nuestros errores.
Es aquí donde debe comenzar nuestra reforma ético-práctica.
Pues la vieja posición ético-profesional lleva a encubrir nuestros
errores, a ocultarlos y, así, a olvidarlos tan rápidamente
como sea posible.
6. El nuevo principio fundamental es que nosotros, para aprender a evitar
en lo posible errores, debemos precisamente aprender de nuestros errores.
Encubrir errores es, por tanto, el mayor pecado intelectual.
7. Debemos por eso esperar siempre ansiosamente nuestros errores. Si los
encontramos debemos grabarlos en la memoria; analizarlos por todos lados
para llegar a su causa.
8. La postura autocrítica y la sinceridad se tornan, en esta medida,
deber.
9. Porque debemos aprender de nuestros errores, por eso debemos también
aprender a aceptar, sí, a aceptar agradecidos el que otros nos
hagan conscientes de ellos. Si hacemos conscientes a los otros de sus
errores, entonces debemos acordarnos siempre de que nosotros mismos hemos
cometido, como ellos, errores parecidos. Y debemos acordarnos de que los
más grandes científicos han cometido errores. Con toda seguridad
no afirmo que nuestros errores sean habitualmente perdonables: no debemos
disminuir nuestra atención. Pero es humanamente inevitable cometer
siempre errores.
10. Debemos tener bien claro que necesitamos a otras personas para el descubrimiento
y corrección de errores (y ellas a nosotros); especialmente personas
que han crecido con otras ideas en otra atmósfera. También
esto conduce a la tolerancia.
11. Debemos aprender que la autocrítica es la mejor crítica;
pero que la crítica por medio de otros es una necesidad. Es casi tan
buena como la autocrítica.
12. La crítica racional debe ser siempre específica: debe ofrecer
fundamentos específicos de por qué parecen ser falsas afirmaciones específicas,
hipótesis específicas o argumentos específicos no válidos. Debe ser guiada
por la idea de acercarse en lo posible a la verdad objetiva. Debe, en este
sentido, ser impersonal.
La cámara lápiz
10 de junio de 2005
En 1948, Alexandre Astruc publicó un
breve artículo "Nacimiento de una nueva vanguardia: la Caméra-stylo" en
el que decía que el cine estaba a punto de convertirse en un nuevo
medio de expresión semejante a la pintura y la novela. A esta nueva época
del cine la llamo de la caméra-stylo (cámara-lápiz o
cámara-pluma) porque sería como escribir con película:
"En la actualidad, Descartes se
encerraría en su habitacion con una cámara de 16mm y película
y escribiría el Discurso del método con película".
Sin embargo, la técnica no había
avanzado tanto como creía Astruc
y aunque los directores de la nouvelle vague (Truffaut, Rohmer,
Godard) intentaron llevar a la práctica
sus ideas diez años después, no pudieron. Hacer cine seguía
requiriendo demasiado esfuerzo, dinero y la colaboración de muchas
personas.Tal vez ahora se acerca el momento
de cumplir el sueño de Astruc, pues la tecnología digital hace
fácil lo que
antes era una tarea fatigosa y costosa. Ahora uno mismo puede grabar con
una cámra de bolsillo con calidad aceptable, editarse su propia película
en un ordenador más o menos potente y distribuirla. No en cines comerciales
porque todavía no se ha implantado la tecnología digital,
pero si en pequeños
circuitos o a través del ordenador. Ya se venden escenarios y decorados
para películas y dentro de poco se venderán también
actores virtuales. En el futuro cada uno grabará la película
tan sólo imaginándola en su cabeza. Cuando eso suceda, la camera
stylo será una realidad.Mientras tanto podemos acercarnos bastante.Yo no tengo por el momento una buena
cámara digital, pero supongo que la tendré dentro de un tiempo.
Hasta entonces lo que hago son borradores, bocetos de video con mi pocket
pc, que tiene una definición birriosa, pero da un resultado interesante
en pantallitas pequeñitas. Hace unos días subí un video
imitando el montaje ideológico de Eisenstein y Pudovkin. Ahora he
hecho una pieza breve con retales y en un programa de edición chapucero
a la espera del Final Cut o el Premiere que alguien me prometió... Esta
pieza, se llama La Noche y es como un garabato hecho en vídeo.
Así que
quizá a esto se le podría llamar garavídeos o videoborradores
o video-retales. Este tiene audio, así que cuidado con el volumen.
La noche
Madame Du Deffand
13 de junio de 2005
En el siglo XVIII uno de los géneros
literarios más interesantes eran las cartas. Todo el mundo escribía cartas
y ¡qué cartas! Sobre todo las de las mujeres. Creo que la obra literaria
favorita de Marcel Proust son las cartas de Madame de Sevigne, que son realmente
maravillosas. Yo ahora recuerdo una observación que hacía esta mujer a su
hija: "La obsesión por usar un vocablo distinto para referirse a la misma
cosa es una vulgaridad", o algo parecido. Que me parece una observación excelente. Ahora todos estamos obsesionados por
no repetir la misma palabra dos veces en un párrafo, y buscamos sinónimos
para evitarlo, cuando lo más razonable, casi siempre, es, sencillamente,
usar la palabra adecuada, aunque esté repetida.[Por ejemplo, en el párrafo anterior
repito "palabra". Podría evitarlo poniendo en una de las ocasiones "vocablo",
pero, ¿no sería una tontería? También uso dos veces el verbo "repetir".] En unas notas que he encontrado que
escribí después de leer Vidas contadas de
Javier Marías, un libro muy estimulante, encuentro algunas citas de Madame
du Deffand. Por cierto, ¿no es un poco feo esto de "Señora de Deffand". Quizá
podríamos llamarla por su nombre o simplemente por su apellido.Pues bien, cuenta Deffand que la Mariscala
de Luxemburgo, tras echarle una ojeada a la Biblia exclamó:
"¡Qué tono, qué tono horroroso! ¡Ah,
que lástima que el Espíritu Santo tuviera tan poco gusto!"
Hay una cita de Deffand que aparece
en todas partes: "La distancia no es lo que cuesta, es sólo el primer paso". Está bien, es algo parecido
a aquel adagio chino: "para dar mil pasos antes hay que dar un paso".
Pero está mucho mejor
en su contexto, que es como lo cuenta Javier Marías:
"Un cardenal se asombraba de que San
Dionisio Aeropagita, tras su martirio, hubiera caminado con su cabeza cortada
bajo el brazo desde la Iglesia de Montmartre hasta la iglesia de su nombre
, una distancia de nueve kilómetros, que dejaba sin habla al cardenal. "Ah,
señor, le interrumpió Madame Du Deffand, en esa situación, sólo el primer
paso cuesta."
En otro momento, dice Deffand:
"Ayer tuve doce personas, y admiré
la diferencia de clases y matices de la imbecilidad: éramos todos perfectamente
imbéciles, pero cada uno a su modo."
Rossellini y el arte
17 de junio de 2005
En una entrevista hecha en 1954 por Truffaut
y Maurice Schérer (Eric Rohmer), dice Rossellini algo que me gusta mucho
y que yo también pienso desde hace tiempo:
"¿Qué es lo que me irrita, qué es lo
que me enoja del mundo de hoy? El mundo de hoy es un mundo gratuitamente
cruel en demasía... Reacciono violentamente ante esto porque creo firmemente
que la crueldad es siempre una manifestación de infantilismo, siempre".
Y en cuanto al arte:
Todo el arte de hoy se hace cada día
más infantil. Todo el mundo desea ser lo más infantil posible. No digo ingenuo,
sino infantil. Del infantilismo hemos caído hasta lo más bajo de la escala
humana... Este infantilismo lo hemos visto en la nueva novela. Lo hemos visto
en forma absolutamente increíble en la pintura. Hemos llegado a la vanidad
total, a lo enfermizo. Y esto dentro de un mundo que se hace cada día más
serio, más complejo. Ahora bien, ya que el mundo está hecho por los hombres,
debo aceptarlo siempre, a pesar de las lamentaciones de la gente del tipo
de: "vamos ala destrucción total, la bomba atómica, etc".
Hoy en día el arte consiste en una lamentación o en la crueldad. No existe
ninguna otra medida: o se lamenta uno, o hace un ejercicio absolutamente
gratuito de pequeña crueldad"
Son opiniones de 1954 pero que quizá
se podrían aplicar ahora, y también se podían aplicar hace 25 años, así que
quizá es un rasgo que siempre se ha dado. El infantilismo de los artistas
llego a su apogeo tras el mayo del 68 y seguramente todavía estamos
viviendo sus efectos: los artistas, sobre todo los artistas anti sistema,
siguen siendo seres puros, perpetuamente indignados, que hacen una cosa
que se llama acciones pero que más bien deberían llamarse agresiones,
pues casi todo consiste en atacar o destruir algo (casi siempre sólo
simbólicamente,
por fortuna), gente absolutamente segura de sí misma, que actúan
como puritanos savoranolas o cromwells dispuestos a poner esta hipócrita
sociedad patas arriba y que a menudo hacen lo mismo que critican, maestros
de la burguesía
a la que pertenecen pero desprecian. Pero a los que les falta, sobre todo,
y esa es quizá una de las cuestiones fundamentales, el afecto:
"Tomen por ejemplo la especulación
-hay que llamarla por su nombre- que se hace sobre la incomunicabilidad,
sobre la alienación, etc. Yo no creo que haya en ella ningún
afecto, sino una enorme complacencia. Es posible que ese afecto exista y
que yo no lo sepa ver. Tal vez se me escape... Si juzgo a través de
mis sentidos, no consigo percibir el afecto. Hoy en día uno se cree
en la vanguardia desde el mismo momento en que se lamenta. Pero lamentarse
no es criticar, que ya es una posición moral. Desde el momento en
que uno descubre que quien cae al agua puede ahogarse, y arroja todos los
días gente al agua para ver esa cosa terrible
y abominable de que quien se cae al agua puede ahogarse, pienso que todo
esto es absolutamente innoble. Pero si cuando me doy cuenta de que la gente
que cae al agua se ahoga, empiezo a aprender a nadar para poder lanzarme
al agua y salvarla, entonces se trata de una posición distinta."
Y concluye Rossellini: "y esto me ha
decidido a no hacer más cine".
El barrio del Raval en Chapateca
18 de junio de 2005
Un nuevo barrio cierra sus persianas
para Natalia, El Raval de Barcelona.Puedes verlo con este enlacePersianas 4 Por cierto, llegó un mensaje de Rosi
felicitando a Natalia por las persianas y Natalia respondió. Puedes leer
los mensajes si haces click en Envía un mensaje (al principio
de la columna de la izquierda).
Libros
martes 21 de junio de 2004
No soy un adorador de los libros. Me
gusta lo que contienen , pero no comparto el pavor de muchos ante su posible
desaparición. Creo que el libro es un soporte más, como lo fue el papiro
y los rollos romanos. Así que, si desaparecen y son sustituidos por otro
tipo de soporte, no me lamentaré por las esquinas. Esto es algo que resulta
chocante a quienes ven que mi casa es algo así como una modesta sucursal
de la Biblioteca Nacional, con paredes llenas de estanterías a rebosar,
pero si tengo tantos libros es, sobre todo, porque me gusta lo que contienen.
Al contrario de muchas personas que tienen miles de libros como yo pero
no se los han leído, yo he leído casi todos los que tengo y muchos más en
la Biblioteca Nacional, donde he pasado tardes enteras. No compro libros
que no pienso leer porque no me sobra dinero y tampoco
espacio. Y los libros ocupan mucho espacio: el saber sí ocupa lugar. Espero con ansiedad que se patente ya
de una vez el ordenador tipo lámina de papel en el que puedas llevar toda
tu biblioteca, que sea tan agradable a la vista como un libro y tan cómodo,
o más. Por el momento uso un ordenador de bolsillo en el que llevo decenas
de libros y todos mis documentos, además de música, juegos y películas comprimidas.
Cuando llegue el ordenador de papel o textura similar, seguramente dejaré
de comprar libros de papel y sólo compraré libros electrónicos (habrá que
ver cómo venderlos y comprarlos fácilmente, y baratos, para que los autores
puedan ganar dinero por escribir). Ahora mismo tengo ya unos diez mil libros
electrónicos, que leo en mi pocket pc cuando voy en autobús a Toledo, por
ejemplo. Todo esto lo digo porque a continuación me voy a contradecir
un poco a mí mismo.
Un libro delicioso
A pesar de lo que dije antes, hay varios
libros a los que tengo mucho cariño. Por ejemplo, una edición baratísima
de Aurelia de Gerrad de Nerval, que durante años siempre llevaba
conmigo, incluso cuando iba a bailar. Acabó quedando destrozado, así que
me compré otro igual que es el que ahora adoro con la misma fidelidad, pero
que suelo dejar en casa, porque otra buena edición de Aurelia,
en francés, también la saqué a bailar y no pude evitar regalársela a una
chica un día en que estaba bailando en el Why
not? con mi amigo Marcos. Pero el otro día fui a la Feria del
Libro con Bruno (mi hijo) y pasamos un día estupendo. Conocimos gente interesante
y encontramos varios libros que nos gustaron. El me regaló una verdadera
maravilla: El diccionario del diablo de Ambrose Bierce.Ya he hablado en esta página
de este libro, que es uno de mis preferidos, pero la edición que ha
hecho el Círculo de lectores es impresionante tanto en el envoltorio
como en el contenido. En primer lugar, incluye cientos de nuevas definiciones
(¡¡851!!). En segundo lugar, es el libro más hermoso de
todos los que tengo. Encuadernado en tela recia y tintada de un delicioso
azul antiguo y gastado con motas verdes, con un dibujo de un diablo en la
portada y en el lomo. Una verdadera delicia.
Aprovecho para poner alguna de las definiciones
de Bierce:fisiognomía,
s. Arte de determinar la personalidad de otro mediante los parecidos y las
diferencias con la nuestra, que se toma como modelo de excelencia.índice, s. Dedo que se suele utilizar
para señalar a dos malhechores. nihilista, s. Ruso que
niega la existencia de todo, salvo la de Tolstói. El lider de esta escuela
de pensamiento es Tolstói. La conclusión de todo esto, al
menos desde mi punto de vista, es que hay libros muy hermosos pero que
el amor sin más a un soporte (como el libro, el vinilo o lo que sea) acaba
pareciéndose al coleccionismo: empiezas guardando cosas que te gustan y al
final sólo las guardas por añádir una nueva pieza. Algo que se puede aplicar
a todos los placeres, por cierto, y en lo que hay que evitar caer. Por ejemplo,
coleccionar una nueva entrada en esta página web. O el estúpido donjuanismo.En general (siempre hay excepciones)
no me gusta la fascinación por los soportes ni por las herramientas, sino
lo que se puede hacer con esos soportes y esas herramientas. Si el libro
de Bierce editado por el Círculo de lectores contuviera las Páginas
Amarillas,
creo que me gustaría muchísimo menos: cada vez que lo abriese sufriría una
decepción: su belleza es un precisamente el perfecto equilibrio entre lo
que es y cómo es.
Cuaderno del Tahuantinsuyu 2. Otto y el sapo
Tras visitar la Capilla Sixtina de América,
la catedral de Aldahuyllas (de la que hablaré en otro momento), Karina y
yo fuimos a ver otra iglesia con murales en Huaro. Al llegar vimos al encargado
hablando con un extranjero. Al salir de la iglesia le ofrecimos llevarle
a Canincunca en nuestro coche (conducía Karina), pues él también quería ir
allí. Se llamaba Otto y era alemán de Westfalia. En Canincunca visitamos la Iglesia y
luego el cementerio. Los tres éramos muy aficionados a los cementerios y
a la muerte, pero Ottó, además, estaba haciendo una tesis acerca de la muerte
en la Colonia. Al parecer también en Cuzco, nos dijo Otto, había otra necrófila
que investigaba algo relacionado con los cementerios. Otto realizaba sus
investigaciones fundamentalmente en el archivo de Cuzco, donde ante sus
pedidos de libros le decían. "Vuelva otto día". De regreso a Cuzco, paramos en Oropesa,
en una chicharronería junto a una estación de tren abandonada,
cuando el sol ya se estaba ocultando en un bellísimo aterdecer. Comimos chicharrones (cerdo asado, pero
no las típicas cortezas), bebimos unas cervezas Cuzqueñas y pasamos una tarde
divertidísima jugando al sapo.
El sapo de Oropesa
¿Quién gano?
Aquí se ve al campeón, Otto, al fondo
Es duro para personas tan competitivas
(pero sólo en el juego) como Karina y yo, pero ganó Otto: 3
de cuatro partidas .
Atardecer en Oropesa
De nuevo Gilgamesh
23 de junio de 2005
Se ha publicado hace poco en español
una nueva edición/traducción de La epopeya de Gilgamesh. Su
autor, Joaquín Sanmartín, basándose en al edición crítica del
texto acadio realizada en 2003 por A. R. George. Según dice mi admirado Carlos
García Gual, con profusión de interesantes notas. La epopeya de
Gilgamesh es
mi libro favorito de todos los tiempos, como bien saben quienes me conocen
o quienes visitan esta página
con regularidad:
Cuando
los dioses hacían de hombres
(en Monadolog, 20 de febrero de 2005)
Otras menciones las puedes encontrar
usando el buscador de la columna de la izquierda También en el breve pero delicioso weblog
de Ana Aranda Los demás somos nosotros se habla de Gilgamesh: 24 de noviembre de 2003
Gilgamesh luchando con el toro celeste
(por
Ana Aranda)
Se considera que Gilgamesh es
la primera narración
de ficción de la historia (el I Ching chino es quizá anterior,
pero es más
bien un ensayo). Cuenta la historia de Gilgamesh, rey de Uruk, que tal
vez vivió hacia el año -2700. No se sabe cuál fue el
autor de este libro, del que se conservan restos en diferentes idiomas, pero
sí se sabe que un tal Sinleke Unnunni fue el autor o al menos el copista
de la versión ninivita.Hay libros que se pueden comprar varias
veces, porque siempre son distintos. Mi padre compra ediciones de los Rubayats de
Omar Jayyam (yo también tengo cuatro o cinco: hablo de eso en Esklepsis
1) o del Libro del Dao de Lao Zi. Porque cada traducción
es un poco diferente y ofrece cosas nuevas. Pero el caso de La
epopeya de Gilgamesh es todavía
más interesante, porque cada nueva edición añade fragmentos
recientemente descifrados, con lo que la historia se va completando poco
a poco. Es curioso que la historia más vieja del mundo sea
también
la más nueva y cambiante.La última edición
que me compré de Gilgamesh (he leído otras después
en Internet) es la editada por Jean Bottero. La leí en
un viaje delicioso que hice con mis amigos Luis y Marcos a Portugal. Espero con verdadera ansiedad leer esta
nueva edición, que no me compro todavía porque tengo que trabajar
en un libro.Precisamente en el libro que estoy
escribiendo acerca del guión hablo de vez en cuando de Gilgamesh,
pero hay una cosa muy interesante que no sé si acabaré incluyendo
en el libro, así que la pongo aquí.
La paradoja de Gilgamesh
Jean Bottéro, uno de los mayores expertos en la mitología
mesopotámica y autor de la más elogiada edición de La
epopeya de Gilgamesh, termina su libro con una interesante nota:“Podría
haber, en esta obra, ya desde su primer boceto con la Versión
antigua, una
paradoja que nadie, creo, ha destacado hasta la fecha: frente a este Gilgamesh
que busca, con tanto esfuerzo, una vida sin fin y que regresa a su casa,
a fin de cuentas, con las orejas gachas, aniquilada toda esperanza y resignado
a seguir, con entusiasmo aparente, su destino de mortal, nos encontramos
con que su nombre aparece siempre acompañado
del signo cuneiforme de la «estrella» que, según las
reglas de esta escritura, lo coloca entre los seres divinos. Dicho de otro
modo, esto revela, al menos, que editores, correctores, copistas y lectores
sabían
perfectamente bien, durante todo el largo caminar de Gilgamesh, de su
deseo frustrado, de su agotamiento y de su derrota, que después
de su fallecimiento, tal y como lo explica la leyenda sumeria de su muerte,
había sido «divinizado», y que había obtenido,
por tanto, de hecho, esta inmortalidad por cuya obtención tanto
se había afanado aquí abajo”.Así que, desde
el principio de la historia los lectores u oyentes ya conocían el
desenlace, porque sabían que Gilgamesh era un
Dios, del mismo modo que los espectadores del teatro griego sabían
que es lo que pasaría al final de la obra, porque casi todas las obras
se basaban en mitos conocidos. Bottéro, sin embargo, resuelve así la
aparente paradoja de un relato casi de intriga pero cuya solución
ya se conoce:“La paradoja sólo es aparente, porque si bien autores
y usuarios de la Epopeya lo sabían, también sabían
que Gilgamesh, durante su vida, era imposible que previera o siquiera esperara
lograr este inusitado regalo, en relación con el cual los dioses
se habían mostrado siempre tan avaros, porque los definía
separándolos
radicalmente de los seres humanos. No sólo las diversas versiones
de la epopeya, sino también antes de ellas, las leyendas sumerias
lo consideran un hombre como los demás, aunque lo describan como superior
a todos... La Epopeya habría perdido todo su sentido, toda
su fuerza de convicción si Gilgamesh no hubiera sido, a todos los
niveles, no sólo hombre sino, por decirlo así, más hombre
que ninguno”.Es lo mismo que sucede, y sucedió desde el principio,
con la historia de Jesucristo: todo el mundo sabe que al final resucitará porque
todos los cristianos saben que Jesucristo es Dios. También los niños
conocen el desenlace cuando piden a sus padres que les cuenten otra vez
la misma historia. Pero aunque el receptor de la historia lo conozca y quien
la cuenta también
lo sepa, como lo sabe un cristiano que explica a otro cristiano la historia
de su Dios hecho hombre, hay una lógica interna de los personajes,
una lógica del relato que exige que el propio Jesucristo no conozca
el desenlace, o que al menos llegue a dudar si es o no hijo de Dios, como
cuando exclama: “Padre, ¿por qué me has abandonado?”
Orgullo de ley
30 de junio
Pericles, el político ateniense,
decía que una ciudad debía estar más orgullosa de sus leyes que de sus batallas.
Entre las leyes de Atenas, estaba la igualdad:
"Nosotros y los nuestros, todos hermanos
nacidos de una sola madre, no creemos que seamos esclavos ni amos unos de
otros, sino que la igualdad de nacimiento según naturaleza nos fuerza a buscar
una igualdad política según ley y a no ceder entre nosotros ante ninguna
otra cosa sino ante la opinión de la virtud y la sensatez"
Así que es un placer poder estar
orgulloso de las leyes que nos estamos dando en España y que hacen
que tengamos todos los mismos derechos. Dentro de un tiempo los argumentos
de los que se oponen al matrimonio homosexual o a la adopción, o a
cualquier cosa basandose en los gustos sexuales, sonarán a pura risa,
a idea folclórica
que véte tú a saber cómo alguien pudo mantener alguna
vez. Me alegro de ser testigo de este momento y participar en él en
pequeña medida. Así que bienvenida
sea una ley que acaba con prejuicios de miles de años y que demuestra
que las cosas a veces sí cambian. Y mucho. Y para bien.¿Qué mejor despedida para este weblog? (Pero volveré con uno nuevo)