BAFF
cine sin fin y la política de los autores lunes, mayo 02, 2005
En el BAFF (Barcelona Asian Film Festival)
de este año
se proyectan más de 40 películas y más de 20 documentales.
Dura poco más de una semana. Así que es imposible verlo todo.
Como mucho 27 o 30 películas, si viera tres cada día (que es
lo que hago, por cierto).
Pero también sucede, como dice
mi amiga Alicia, que ver tanto cine seguido es algo parecido al efecto Stendahl:
el mareo físico o espiritual que
sufren quienes ven en Florencia demasiadas cosas bellas juntas. Hace poco
lo sufrí en Roma, donde me sentí incapaz de ver la Capilla
Sixtina, porque ya no podía asimilar tantas cosas bellas juntas. Y
después
dicen que la belleza no existe. Lo siento por quienes no son capaces de percibirla,
o tal vez yo sea un enfermo por encontrar tanta tan fácilmente. Divina
enfermedad.
Pero es cierto, que cuando veo una película que me gusta
mucho no suelo tener ganas de ver otra, porque sé que eso hará que
no pueda paladear el regusto de lo que acabo de ver.
Con el Baff hago
una excepción
y caigo en la glotonería.
Ayer me decía Iván, mi
padre, que él tiene sentimientos
encontrados respecto al cine asiático: unas le gustan, otras no, e
incluso algunas películas de un director le gustan y otras del mismo
director no. Claro eso es lo razonable, le dije. Pero
es cierto, como él me recordó que
la política de los autores defendida por Truffaut decía que
cualquier película de un buen director, por mala que fuera, era más
interesante que la mejor película de un mal director. Yo no estoy
de acuerdo con eso.
Es cierto que hay directores especialmente
interesantes, pero eso no garantiza que todas sus películas sean interesantes. Topaz y Cortina
Rasgada,
de Hitchcock a mí no me interesan nada (aunque quizá sea culpa
mía) y prefiero casi cualquier otra película de un director
mediocre.
Creo que la opinión de Truffaut
es un abuso de la estadística:
que un autor sea interesante en el 80% de lo que hace no significa que lo
sea siempre (ni siquiera Shakespeare se libró de escribir alguna cosa
bastante floja, como Los dos hidalgos de Verona, tal vez). Si fuera
tan fácil
ser siempre interesante, los autores no se romperían la cabeza pensando
qué diablos hacer, o sufriendo terribles bloqueos.
Todo el mundo
está expuesto
a hacer alguna vez algo mal, regular o poco interesante, sobre todo en el
cine, donde se depende de tantas cosas: el dinero, el guión, los actores.
Continuará...
Truffaut
y la crítica
miércoles, mayo 04, 2005
A mí me cuesta mucho hacer críticas de películas
porque no se me ocurre nada que decir que suene definitivo.
Ya he dicho alguna
vez que no estoy en contra del análisis: me gusta el análisis
y la síntesis, pero que sí me cansa mucho dictaminar, juzgar
si algo es bueno o malo y sobre todo despreciar lo que no me gusta. Porque
no creo que mi criterio ni mi opinión sea más válida
que la de cualquier otro. ¿Que algo no me gusta? No hay problema en
decirlo. Pero de ahí a igualar lo que no me gusta con la categoría 'malo' va
un trecho muy largo.
Como a menudo veo que algo no me
gusta y veo también
que, sin embargo, sí les
gusta a otras personas, si rápidamente dictamino que esa cosa es mala,
eso parece indicar que también esas personas son tontas por no darse
cuenta. No estoy tan seguro de mí mismo como para considerar alegremente
que quienes no tienen mis mismos gustos son estúpidos, así que
modero mi juicio crítico.
Por otra parte, ¿es realmente
importante mi dictamen acerca de un libro o una película? Por supuesto
que no. Uno no está obligado a dar siempre una buena conclusión
o expresar un juicio categórico. ¡Qué fatiga! Y después, ¿para
qué? Si dentro de cinco años nosotros mismos habremos cambiado
de opinión y ya no nos gustará algo que nos gustaba hoy, o
empezará a
gustarnos algo que detestábamos.
Eric Rohmer decía que cuando
era un crítico de la nouvelle vague atacó en su momento Monsieur
Verdoux de Chaplin, pero que ahora le parecía una obra maestra.
Así que
seguramente se podía haber ahorrado la virulencia de antaño.
Cualquiera que hubiese leído aquella crítica pensaría,
si tenía respeto por la opinión de Rohmer, que no merecía
la pena ver Monsieur Verdoux. O, lo que es más probable,
entraría
en la sala a ver Monsieur Verdoux con la opinión ya casi
formada, porque resulta difícil apreciar algo si te ha dicho antes
alguien, al que consideras inteligente, que no vale nada.
Ya he escrito sobre
este asunto varias veces. Por ejemplo, a propósito
de un delicioso texto de Musil (Un principio de la más excelsa
crítica).
Creo que es mejor pecar por exceso de halago que de desprecio. Es mejor decir
que algo te parece delicioso y que después a otro no se lo parezca,
que a la inversa. Me ha sorprendido leer en una entrevista
a Truffaut que él opinaba, al menos en 1981, lo mismo que yo:
'Creo
que al examinar el trabajo de otro, habría que abstraerse, aceptar
el sistema elegido por el otro, intentar entrar en su juego y no comentar
sino lo que nos gusta'.
Que un director y crítico diga
esto me parece excelente. En cualquier película, en cualquier libro,
hay montones de cosas que chocan con nuestra manera de pensar, con las ideas
que tenemos acerca de cómo
debe ser una película o un libro. En cuanto encontramos uno de estos detallitos,
nos cargamos la película entera. Pero las películas, los libros
o cualquier creación artística no se hacen para complacer nuestros
criterios acerca de la forma o la estética, sino que nos proponen,
como dice Truffaut, un juego. Y casi siempre depende de nosotros jugar o
no a ese juego.
Si desde el principio somos reticentes
a jugar, no vale la pena que nos gastemos dinero en comprar la entrada del
cine. Me parece que, como decía Oscar Wilde,
a la obra de arte hay que entregarse, rendirse, dejar que te domine y te
posea. Y después, si se quiere, también se puede opinar, por
supuesto. Opinar es también un entretenimiento delicioso. Pero ha
de haber una rendición previa, una suspensión temporal del
juicio crítico. Yo creo que muchos se saltan la fase previa y van
directamente al análisis, incluso antes de ver lo que van a analizar.
Comentario de JOSE
Truffaut
es quizá el director con el que más identifico, no sólo
en lo profesional, aunque por supuesto hay obras suyas que me parecen menores:
también en lo personal siento una gran afinidad. Así que he
sentido una gran alegría al leer el extracto "Creo que al examinar
el trabajo de otro, habría que abstraerse, aceptar el sistema elegido
por el otro, intentar entrar en su juego y no comentar sino lo que nos gusta'.
No puedo estar más de acuerdo. Yo que he hecho mis pinitos en la crítica
musical, (y tengo los mismos problemas que Daniel a la hora de criticar algo),
siempre he pensado que la crítica destructiva no suele servir para nada.
Personalmente creo únicamente en la difusión: si te gusta algo,
habla de ello y quizá alguien pueda disfrutarlo también.
Y quiero poner un ejemplo al respecto que me contó un amigo, un importante
crítico musical. Un día recibió un disco de un grupo de
rock duro de un pequeño pueblo de Euskadi. Mi amigo cayó en la
tentación de hacer una crítica cáustica que provocaba risas
en el lector. Se trató, como el mismo me confesó, de lucir la capacidad
de ironía sarcástica, como un Quevedo actual, más que de
analizar la calidad de la música. El grupo leyó la crítica
y le escribieron una carta en un tono muy humilde, invitándole a un concierto
suyo para ver si le hacían cambiar de opinión. Mi amigo acudió y
les conoció. Eran personas maravillosas que habían trabajado muy
duro durante años para poder comprarse los instrumentos y editar aquel
disco. Estaban llenos de ilusión cuando se lo enviaron y aquella crítica
les destrozó, ya que en ningún caso merecían tanta saña.
A mi amigo se le encogió el corazón de vergüenza y decidió no
volver a caer en ese error nunca más.
PASSAGES
jueves, mayo 05, 2005
BAFF 2005
PASSAGES (Lu Cheng). Dir: Yang Chao.
China, 2004.
SINOPSIS BREVEE Una pareja de estudiantes que viven en el campo deciden abandonar las
clases y viajar a la gran ciudad donde esperan ganar un dinero fácil vendiendo
unas setas mágicas de las que se cuenta pueden resucitar a los muertos.
El director de Passages presentó ayer
su propia película. 'Esta
es una película muy lenta', dijo, 'así que seguro
que muchos de vosotros os vais a dormir... pero os advierto
que yo me voy a sentar ahí atrás para
vigilar a los que se duerman'.
Sin embargo, después la película
no era tan lenta. Claro, era lenta en comparación con casi todo el
cine actual de Hollywood, y lenta comparada con las películas proyectadas
en televisión:
las copias para televisión son más rápidas que las
que se proyectan en los cines. Pero tenía un ritmo muy adecuado
en mi opinión.
El director, Yang Chao, que tenía
mucho sentido del humor, sin embargo parecía un poco frustrado porque
no había podido estrenar
todavía
su película en China. Según dijo, allí hay dos censuras
o controles: la del gobierno o la censura oficial, y la de los criterios
comerciales.
Muchas de las películas chinas
actuales son estilo Hollywood, y parece que en la propia China es difícil
estrenar algo que escape a esos esquemas. Lo terrible del asunto es que ahora
que el cine estadounidense ha machacado casi todas las cinematografías
mundiales gracias al control de la producción- distribución--
exhibición,
resulta que es el peor cine americano que nunca ha habido. Si lo hubiese
hecho en su buena época, pero ahora...
En fin, que Yang Chao dijo
haber aprendido la lección y aseguró que
su próxima película sería mucho más comercial
y que la falta absoluta de sexo en Passages sería compensada
('Seréis
recompensados por aguantar esta') con un montón de sexo.
En las
preguntas tras la proyección, contó algunas cosas interesantes
acerca de China. Dijo que confiaba en la mujer china, porque lo que era
el hombre chino no se podía confiar en nada bueno que procediese
de él
para el futuro. Su película, dijo, era una defensa de esa tesis:
de que el futuro de China depende de sus mujeres.
Me gustó mucho
la película,
pero no entendí del todo
su tesis, porque él decía que el personaje al que la película
apoyaba era la mujer, pero a mí me parece
que quien queda mejor parado es el hombre y que los motivos de la mujer
parecían,
a partir de cierto momento, no nacer del amor, sino de una especie de tozudez
irrazonable. (Contaré más cosas
de Pasagges pronto en la página que dedico al Baff y al cine
asiático)
BUFFALO
BOY
viernes, mayo 06, 2005
BAFF 2005
BUFFALO BOY(Muoa
Len Trau) Director: Minhn Nguyen
Intérpretes: Le The Lu,
Nguyen Thi Kieu Trinh, Kra Zan Sram
SINOPSIS BREVE.
En el sur de Vietnam, en la provincia de Ca-Mau, cuando llega la estación
de las lluvias todos los prados se inundan y los búfalos no tienen pastos
que comer. Por eso hay que llevarlo a lugares donde puedan comer hasta que
el agua se retire y puedan regresar junto a sus propietarios. Algunos campesinos
conducen ellos mismos sus bueyes, pero la mayoría se los entregan
a unos pastores que se los llevan y los traen de vuelta. El protagonista,
un muchacho que vive con su padre y su madre, se une a los pastores para
llevar los bueyes a un lugar en el que puedan comer.
Los bueyes de esta película son esos cuernilargos
impresionantes que hay en algunos lugares de Asia, que están tan acostumbrados
al agua que incluso se les llama bueyes de agua.
El director Minhn Nguyen estudiaba Física en Francia, si no recuerdo
mal, pero se decidió a presentar el guión a un concurso y
de este modo llegó a hacer Buffalo Boy, que es su primera película. Se basó en relatos del libro El
aroma de los bosques de Ca-Mau,
de Son Nam.
La película es impresionante, con todos esos
bueyes avanzando por el agua 'hasta oscurecer el cielo', las casas
anegadas, y otras que se alzan como palafitos casi oceánicos y toda
esa gente viviendo allí.
Además, la historia es muy interesante y está muy
bien contada.
Mihn Nguyen está tan seguro de lo que está contando que no cae
en los errores típicos de los directores noveles, que no suelen
confiar en su historia y la llenan de efectismo, intentando mostrar todo
lo que saben hacer. Creo que eso le sucede al director de Survive Style,
que es una película que tiene muchas cosas interesantes pero que pierde mucho,
creo yo, por su deseo de deslumbrar con recursos técnicos y narrativos
llamativos y sorprendentes. Pero la historia de Buffalo
Boy, el lugar, la situación y los personajes
son tan interesantes que no hace falta más adorno.
Es por eso que Mihn
Nguyen no necesita aludir a simbolismos o significados complejos, excepto
el evidente y hermoso del agua que aquí es fuente de vida pero también
de muerte y podredumbre. La realidad fortísima de la película
se impone y se muestra con tanta claridad y maestría, que no hace falta
más. Los personajes también son extraordinarios,
especialmente el chico protagonista, su padre y el jefe de los pastores-bandidos,
que yo recuerde ahora.
En fin, aunque yo no suelo señalar los defectos
(ver la entrada anterior), excepto cuando tienen que ver claramente con algo
que viene a cuento, si en Buffalo
Boy no señalo defectos no es por eso, sino porque no recuerdo
haber visto ninguno. Es una de esas películas que, además
de su valor como película, tiene un valor añadido como experiencia
vital y como aprendizaje.
SINOPSIS
Tony Takitani es un dibujante. Él
mismo cuenta su vida, dominada por la soledad hasta
que conoce a Eiko.
Contar más cosas del
argumento daría una idea muy equivocada
acerca de esta película que ha sido calificada
como minimalista. Como tampoco creo mucho en
este tipo de definiciones, no me atrevería
a decir si es o no es minimalista, porque casi
siempre el minimalismo lo es por contraste con
eso otro que se puede llamar el barroquismo,
o la abundancia, la redundancia o el adorno.
A mí, como
me suele suceder, me gustan las dos cosas y también
las intermedias, y creo que a menudo sus fronteras
son difusas.
Últimamente algunas
de mis ideas acerca del cine están cambiando.
Espero que para bien. Casi siempre he pensado que
una película
ha de ser ante todo entretenida. Pero entretenido
no quiere decir superficial, comercial, vulgar
ni ninguna de esas cosas que a veces se asocian
a lo entretenido.
Chesterton decía
que divertido no es lo contrario de serio, sino
de aburrido. Yo estoy de acuerdo. No veo ninguna
razón
por la que uno deba aburrirse al ver una película
o al leer un libro.
Ahora bien, eso del aburrimiento
es muy subjetivo. Truffaut alababa a un crítico epatante
que decía que una película
ya era interesante por el mero hecho de ser mejicana.
Yo pienso lo mismo del cine asiático, y probablemente
también
del africano (si es que he visto más de cinco
películas
africanas que no sean las del norte de África).
Así que
es casi imposible que una película asiática
me aburra, a pesar de que son famosas por tener un
ritmo más
lento, cosa que quizá también habría
que examinar, puesto que, en primer lugar, todas
ellas están
subtituladas y una película subtitulada siempre
será más
lenta que una doblada, debido al esfuerzo de atención
que requiere al espectador, que tiene que atender
a imagen y a sonido, y al mismo tiempo leer, y al
mismo tiempo no distraerse o abandonarse a la experiencia
narrativa, para que no se le escapen los subtítulos
o las imágenes.
Ahora bien, es posible que
las películas
asiáticas
tengan un ritmo más lento y también
es posible que algunas duren más de lo que
debieran: este es una sensación
que tengo en todas las películas, sean de
donde sean: a casi todas les sobran al menos 20 minutos.
Es casi imposible encontrar algo que nos resulte
breve.
Un defecto típico
de las obras independientes, por ejemplo las piezas
cortas de teatro, es también
ese: que las cosas se alargan. Ser breve es realmente
difícil,
como demuestro yo ahora mismo con todo este rollo
antes de volver a Tony Takitani. Creo que en parte se debe
a que lo breve se considera, como lo divertido o
lo entretenido, poco serio. Si vamos al cine y la
película
dura una hora o cincuenta minutos parece como si
no pudiese ser gran cosa.
Eso es un error, pues muchas
de las mejores cosas son breves, como los ensayos
de Montaigne, muchos de los diálogos
de Platón,
los cuentos de Poe o de Bierce, algunos haikus
japoneses brevísimos,
o tantas canciones de tres minutos.
¿Y qué tiene
que ver esto con Toni Takitani? A ver si consigo explicarlo
y unir los hilos de esta disquisición.
Toni Takitani
está basada
en un relato de uno de los autores japoneses más famosos
de la actualidad: Haruki Morakami. Yo tengo uno de sus libros La
caza del carnero salvaje,
pero todavía no lo he leído. No sé si
Toni Takitani es un libro o una novela, pero en
la película
un narrador va contando el relato como quien lee
un libro y apenas de vez en cuando hay diálogos.
Tal vez esos diálogos
coinciden con los del relato de Haruki Morakami.
No lo sé. En la película las secuencias
o escenas se suceden con un fundido a tonos grises desde
el lado izquierdo de la pantalla, pero la sensación
es como la de una tira que corre en horizontal.
Creo que la intención
del director es imitar el paso de las páginas
por un lector y es posible, pero no lo sé,
que cada vez que el lado izquierdo de la pantalla
funde a gris y se desplaza hacia la siguiente escena
coincida con un cambio de página en el
libro. No lo sé.
En principio la abundancia
de voz en off no conviene a una película
('Resulta blando', brama el teórico McKee
en Adaptation),
pero Tony Takitani resulta hermosímima
y muy intensa a pesar de que tiene muchísima
voz en off.
Tal vez, es cierto, al final
se hace un poco larga, a pesar de ser una película
breve. Pero ya digo que eso es muy subjetivo,
pues quienes vemos la película
subtitulada no podemos seguir realmente lo que
nos propone el director: leer la película
como si una cinta o tira horizontal que contiene
las escenas se desplazara ante nuestros ojos:
nosotros estamos obligados constantemente a romper
ese hermoso deslizamiento y bajar a leer los
subtítulos.
Pero, sea larga o no Tony
Takitani (y es una película
breve en tiempo real, por cierto), ha sido un
placer verla. Y sea larga o no cualquier otra película,
sucede que el cine tiene un problema que no tiene la literatura.
Y a eso quería
llegar.
Las películas
se ven de principio a fin, ya duren una hora o tres. Las
novelas y los ensayos, no. Si un autor tuviese la obligación
de conseguir que su lector leyera la obra entera
de principio a fin, entonces Proust nunca habría escrito En
busca del tiempo perdido, ni Cervantes Don Quijote
de la Mancha,
ni tantas grandes obras de la literatura o el
ensayo.
Eso limita mucho al cine,
porque nadie en su sano juicio puede querer ver
nueve horas seguidas de cine, como se podía
hacer en la última
jornada del Baff con una película filipina
(aunque yo he estado en maratones de 24 horas
no sé cuantas
horas, tal vez 24). Naturalmente, existe la televisión,
que permite fraccionar una historia y hacer series
tan buenas como Retorno a Brideshead o Arriba
y abajo, compuestas de horas y horas. Pero una
película se tiene que ver de principio a fin.
Eso parece razonable.
Pero quizá no lo sea
tanto. En eso es en lo que estoy cambiando de opinión.
Ahora pienso que quizá,
del mismo modo que uno deja una novela al final
de un capítulo
e incluso a veces en medio de un párrafo,
para luego retomarlo, quizá lo mismo se
podría hacer
con el cine. Se me dirá: Ya, si eso ya
se hace ahora: basta con ver las películas en la tele
y parar cuando uno quiere.
Es cierto, pero también
sucede que casi todas las películas
vistas en la tele pierden muchísimo. Yo
incluso he llegado a decir que ver una película
por primera vez en televisión
es como no haberla visto (quizá también
acabaré cambiando
de opinión en esto).
Así que, si se pudiese
hacer eso que se hace en la tele en el cine, la cosa
resultaría
interesante y quizá se abrirían
nuevas posibilidades. Pero, claro, ¿cómo
vamos a parar la proyección
en un cine y reanudarla cuando nos dé la
gana? Porque la gracia del asunto está en
hacerlo cuando nos da la gana: cuando los anuncios
cortan una película, casi siempre
sucede cuando menos nos apetece que suceda esa interrupción.
Ahora bien, cada vez es más
posible ver el cine en casa en pantallas cada
vez más
grandes, así que con el tiempo, podremos
ver las películas
cuando queramos como en un cine e interrumpirlas
cuando queramos. Espero que eso no haga que se
pierda esa otra experiencia hermosa que es estar
metido en una sala de cine con un montón
de desconocidos.
Cuando eso sea posible (ya
lo es, aunque caro), uno podrá ver las películas como
quien lee un libro: algunas nos mantendrán
en vilo y en vela de principio a final, otras
las interrumpiremos para reanudarlas más
tarde.
Pero todo esto tiene también
relación con otra cosa que me interesa
del previsible futuro del cine, pero lo contaré otro
día y así no
haré esto tan largo que tenga que ser
interrumpido a la mitad.
Para volver a Tony Takitani,
diré que me gustó mucho no sólo
por esta idea de ver una película como
quien lee un cuento, sino por los extraordinarios
actores, por la hermosa contención
de sus gestos y por la manera sobria en que
transcurre todo, a pesar de la tristeza que
lo inunda todo también.
Comentario de Alicia:Hola daniel
También he visto Tony Takitani y me parece hermoso eso que cuentas
sobre el movimiento de cámara como si fuera el paso de las hojas
de un libro, precisamente del libro de Murakami. Me parece una interpretación
preciosa. Quizá también se podría pensar que es
un punto y a parte o el final de cada capítulo de la novela
o de cada párrafo. Quizá y volviendo a lo que tiene que
ser cine o no, puede que estemos ante un nuevo género con Tony
Tanitaki. El audio-comic-cinético o algo así. Tiene elementos
del cine, las secuencias que suceden, los actores, el paso. Pero también
es un poco comic, puede ser que las páginas que pasa precisamente
por ser imágenes y no palabras sean las páginas de un
cómic.
Alicia (miércoles, mayo 11, 2005)
Truffaut y Jose
12 de mayo de 2005
Jose ha enviado un comentario acerca de lo que dije
hace unos días acerca de Truffaut y la crítica (ver).
Me alegra doblemente porque creo que es el primer
comentario directo que envía Jose a esta página y porque es
muy interesante lo que dice y además estoy de acuerdo. Puedes leerlo
si haces click en Enviar un comentario en la columna de la izquierda,
o al final de la entrada a la que se refiere Jose (ver),
o con este vínculo
directo:
Ya he subido una página dedicada al baff 2005. En
realidad, allí pongo las entradas que estoy escribiendo aquí, pero seguro
que más adelante añado allí más cosas relacionadas con las películas
del Baff.
SINOPSIS
Cuatro niños son abandonados por su madre y tienen
que sobrevivir por sí mismos.autro niño
De Kore Eda vi hace un año After Life,
que me gustó muchísimo. Sé que también es discípulo
suyo el actor y director de Kakuto, que también me gustó mucho,
a pesar de que no obtuvo buenas críticas. Pero no conozco casi nada
más de él.
Nadie
sabe, de género realista, es una película
muy distinta a After Life, pero igual de buena. Kore Eda rodó la
película durante un año para que los niños crecieran
y acabarán habituándose
y actuaran con naturalidad.
Una de las mejores cosas de la película
es la comprensión hacia todos los personajes: aunque la madre abandona
a los niños,
no es presentada como un personaje cruel o malvado, sino todo lo contrario.
Y tampoco se trata de una denuncia contra la sociedad. Es algo que habría
gustado a Truffaut, quien siempre se arrepintió de no haber dado una
oportunidad a los padres de Los 400 golpes. Lo bueno es que esta
extraordinaria película hoy
mismo se estrena en los cines comerciales.
Criptozoología
y Hitler en Marcóticos
13 de mayo de 2005
Habla Marcos en una entrada reciente de la criptozoología
(puedes leer esa entrada si haces click aquí).
La criptozoología es el estudio de animales de los que no se sabe a ciencia
cierta que existan, como el Yeti, el Unicornio o el monstruo del lago Ness.
A Marcos le gusta mucho la criptozoología,
pero parece sentir cierta vergüenza por ello, así que hace ciertas
consideraciones preliminares acerca de los prejuicios, que me interesa comentar.
Dice:
'En
general, me parece que los prejuicios son tachún, sobre todo cuando
se sienten hacia cosas inocuas. Es decir, quizá esté bien
tener prejuicios acerca de horrores tales como el nazismo (quizá en
el Mein
Kampf se
encuentre algún párrafo interesante, pero, a priori,
por prejuicio, me parece que no vale la pena ni husmear la portada);
sin embargo, también tendemos a incurrir en prejuicios sobre
cosas que igual esconden virtudes insospechadas'. [La cuarta pared,
6 de mayo]
A mí tampoco me gustan los prejuicios, así que
me parece un prejuicio no leer Mein Kampf de Hitler, más si tenemos
en cuenta que Hitler es el causante probablemente de los peores crímenes
de la humanidad y protagonista fundamental del siglo XX.
Pensar que en en Mein
Kampf no haya
nada interesante o incluso razonable, sería un error que
convertiría a Hitler en una especie de prodigio inusual: escribir un libro
en el que nada tenga sentido o no haya ni una frase razonable. Pero Hitler
era un hombre como cualquier otro cuando escribió su libro. Según él mismo
dice, había leído mucho a costa de grandes sacrificios, así que resulta
imposible que no recordara o pensara algo sensato en su libro.
Por ejemplo,
una denuncia de la injusticia social en la Viena de su juventud, que podría
haber escrito un comunista o un anarquista, o cualquier persona capaz de observar
y dotada de un cierto sentido de la justicia:
'Sin embargo, Viena no era sólo
el centro político
e intelectual de la
vieja monarquía del Danubio, sino que constituía también
su centro económico. Frente al enorme
conjunto de oficiales de alta graduación, funcionarios, artistas y
científicos, había un ejército mucho
más numeroso de proletarios, y frente a la riqueza de la aristocracia
y del comercio reinaba una
sangrante miseria. Delante de los palacios de la Ringstrasse, pululaban miles
de desocupados y en
los trasfondos de esa vía triunphalis de la antigua Austria, vegetaban
vagabundos en la penumbra y
entre el barro de los canales'.
[Hitler, Mi lucha]
Y poco más adelante protesta contra quienes al practicar
la caridad con el proletariado se quejan de que no les sea agradecido el
gesto, y dice algo que diríamos todos:
'No cabe en el criterio de tales gentes comprender
que una acción social no puede exigir el tributo de la gratitud, porque ella
no prodiga mercedes, sino que esta destinada a restituir derechos'
[Hitler, Mi lucha ]
Precisamente son este tipo de frases y de ideas, que
cualquiera puede compartir, lo que le sirve a Hitler para difundir su ideología
racista y violenta, que se expresa ya desde las primeras páginas:
'SI FRENTE
A LA SOCIALDEMOCRACIA SURGIESE UNA DOCTRINA
SUPERIOR EN VERACIDAD, PERO BRUTAL COMO AQUELLA EN SUS MÉTODOS,
SE IMPONDRÍA LA SEGUNDA, SI BIEN CIERTAMENTE, DESPUÉS DE UNA
LUCHA
TENAZ'. [Hitler, Mi vida] [Está en mayúsculas
porque así lo puso Hitler
o sus traductores]
Y enseguida propugna la implantación del Terror como
arma política para frenar el Terror propugnado, también como arma política,
por Lenin:
'EL METODO DEL TERROR EN LOS TALLERES, EN LAS FABRICAS,
EN LOS
LOCALES DE ASAMBLEAS Y EN LAS MANIFESTACIONES EN MASA, SERÁ
SIEMPRE CORONADO POR EL ÉXITO MIENTRAS NO SE LE ENFRENTE OTRO
TERROR DE EFECTOS ANÁLOGOS'.
Así que, como se ve, no es nada difícil encontrar
en el libro de Hitler párrafos detestables que prefiguran y anuncian
su futura actuación política. Pero, claro, también hay de vez en cuando argumentos
buenos. Si no fuera así, estaríamos convirtiendo a Hitler, como dije, en
un prodigio de coherencia y haciendo ininteligible su triunfo político,
basado en excitar, con toda conciencia, cálculo y frialdad, lo peor de los
instintos humanos.
Creo
que esta foto pertenece a una serie que
se hizo
Hitler para ensayar sus gestos en los discursos
Pero podría haberse dado el caso de que el libro
de Hitler fuese estupendo: eso no haría que nuestro juicio sobre él cambiase,
porque fanáticos como él (él se llama a sí mismo fanático) siempre han existido
y han escrito libros más o menos repugnantes, pero pocos han conseguido
tanto poder como él consiguió y han llevado a la práctica crímenes
mayores.
Ahora bien, tener una opinión formada de Hitler
sin leer su libro no es un prejuicio: es un posjuicio, basado en
la observación
de lo que Hitler hizo. Porque no hace falta leer Mi lucha para
opinar acerca de Hitler.
Solamente una opinión acerca de Mi
lucha sin haberlo
leído se puede considerar un prejuicio. Los prejuicios a veces aciertan,
y Marcos acierta al decir que su prejuicio le dice que quizá haya
algún
párrafo interesante en Mi lucha, pero sospechar que en
general es detestable. Seguiré con el tema mañana.
Criptozoología,
prejuicios y Chomsky
15 de mayo
Sigo con el asunto no un día después,
como prometí,
sino dos. De este modo, incumpliendo promesas, me libro de parecer un extremista,
porque supongo que yo en cierto modo soy un moralista, a pesar de que detesto
serlo y que no creo en el deber moral. Un moralista, como lo era Buñuel
según
Bazin: un moralista en el buen sentido.
Estaba comentando una entrada reciente de marcóticos
en La cuarta pared. Al principio decía Marcos que 'los
prejuicios son tachún',
pero matizaba que quizá se podían tener 'acerca de horrores
tales como el nazismo'. Yo decía que eso no son prejuicios, sino
posjuicios: una vez conocida la cosa, juzgas u opinas.
Un prejuicio sería pensar, por ejemplo, que
los chinos son indolentes porque has conocido a un chino muy vago. O pensar,
como hacía el escritor de ciencia ficción y terror Lovecraft,
que los judíos
eran destestables precisamente porque no conocía en realidad
a ningún judío: cuando conoció a uno, resultó que
le cayó muy bien y abandonó
su prejuicio. No recuerdo si llegó a pensar que todos los judíos
son maravillosos (lo que también sería un prejuicio) o simplemente
abandonó su prejuicio
inicial que los consideraba detestables. Por cierto, el apellido Lovecraft
hace sospechar un origen judío a partir de Levy. Y, por cierto de
nuevo, yo soy considerado en alguna página web un 'escritor
lovecraftiano' gracias
a un cuento que escribí a los 19 años: Los últimos
de Yiddí. Puedes comprobarlo y leer el cuento en dos páginas
web:
en la que mi cuento es una de 'las obras que escaparon
del espacio más allá del tiempo (algunas obras rescatadas de una lejana granja
en los bosques de Vermont)', y en:
Portada de mi cuento en
la Universidad Miskatónica
Pues bien, el propio Marcos da enseguida un buen ejemplo
de prejuicio, el antiamericanismo:
'También
tendemos a incurrir en prejuicios sobre cosas que igual esconden
virtudes insospechadas. Un ejemplo claro se advierte con el antiamericanismo.
De pronto TODO lo que viene made in usa resulta deleznable,
aunque nos entusiasmen Michael Moore, Martin Scorsese, Truman Capote,
Norman Mailer, Noam Chomsky, el blues, la ropa tejana, etcétera'.
Pero Marcos parece aquí suponer, sin duda debido a
un descuido, que los prejuicios siempre comportan un juicio negativo, pero
no tiene por qué ser así: también hay prejuicios positivos.
Yo más o menos
entiendo por prejuicio cualquier opinión no razonada ni razonable, o que
se basa en una información deficiente. Es decir, cualquier comportamiento
instintivo, por ejemplo, de odio o amor hacia cosas que no se conocen.
Naturalmente,
a veces alguien conoce muy bien una cosa y sin embargo tiene prejuicios
hacia ella, como muestra el ejemplo que da Marcos del antiamericanismo.
Ahora
bien, dirás entonces que eso es un posjuicio, pero yo no lo creo
así, puesto
que el antimericanismo es una manera de pensar ni razonada ni razonable.
Ah, dirás, ¿y quién dice lo que es razonado o razonable?. Pues, en este
caso, yo.
No, no temas, no es una caída en el egotismo
extremo. También puedes decir tú lo que es razonado o razonable,
o los dos, o mucha gente. Y después tendremos que discutir si es razonado
o razonable lo que tú, yo o todos consideramos razonado y razonable.
No hay otra manera, puesto que no está escrito en ningún cielo platónico
lo que es razonado o razonable. Pero sí están escritas algunas
cosas que ahora nos parecen a casi todos razonadas y razonables, por ejemplo
en la Declaración Universal de los Derechos del
Hombre: la igualdad de todos los hombres y mujeres sin distinción
de credo, raza, grupo o ideología, el derecho a la educación,
etcétera.
Pero no siempre
parecieron tan razonables, y hasta hace bien poco se pensaban cosas que ahora
se consideran simples y grotescos prejuicios: que los negros eran una raza
inferior, que la mujeres también lo eran, que la homosexualidad era
una enfermedad (hasta hace 25 años se intentaba curar con electrochoques),
y muchas más
cosas.
Naturalmente, ahora sabemos que pensar que los negros
son una raza inferior incurre en un primer prejuicio porque no existe la
raza negra: desde el punto de vista biológico sólo hay una raza, la raza
humana, que tiene tres variedades principales: melanoderma (negra), xantoderma
(amarilla) y leucoderma (blanca). Así que uno puede decir que algo es un
prejuicio porque le parece poco razonado o razonable, pero, además, ha de
dar, cuando resulte necesario, argumentos razonables en favor de su opinión:
que no hay razas humanas ya no es una opinión, sino una cuestión de hecho
biológica, que no puede ser modificada a no ser que se modificase el concepto
de raza de manera radical.
Yo no sé si en la lista que da Marcos de cosas
americanas que entusiasman incluso a los antiamericanos se incluyen cosas
que también
le entusiasman a él. Yo, sin embargo, no incluiría en la lista
de mis entusiasmos a Noam Chomsky.
Noam Chomsky fue un héroe de mi adolescencia.
Aparte de sus teorías como lingüista y sus amenos libros, yo le consideraba
un pensador de izquierdas anarquista como yo, que condenaba por igual las
dictaduras de derechas y de izquierdas. Sin embargo, he sabido hace poco
que no es así
y que justificó o minimizó durante años el genocidio
de Pol Pot en Camboya, considerado el mayor crimen cometido nunca en un país
en términos proporcionales:
fue asesinada una cuarta parte de la población. Incluso Chomsky siguió minimizándolo
cuando ya disponía de abundante información fiable.
Museo del genocidio de Camboya con restos
de asesinados
por Pol Pot. El Museo lo construyeron los vietnamitas,
quienes
derribaron a Pol Pot, a pesar de que años antes
fueron ellos quienes le ayudaron
a llegar al poder.
También hay algunas cosas preocupantes de Chomsky
acerca de simpatías con negadores del holocausto nazi, pero todavía
no lo he examinado a fondo. Pero lo fundamental es que Chomsky se deja siempre
dominar por su prejuicio antiamericano (a pesar de ser americano) y continuamente
minimiza por comparación cualquier cosa que afecte a cualquier suceso
que el considere antiamericano.
Esto es precisamente lo que significa ser
dominado por los prejuicios: Chomsky es un razonador formidable y un gran
escritor, pero esa obsesión constante hace que incluso sus mejores
argumentos acaben resultando sospechosos y su información poco fiable
también.
Para aplicarme mi propio consejo de dar datos cuando
se dice que algo es irracional o irrazonable, puedes leer un artículo
sobre Chomsky y la Camboya de Pol Pot en:
Es una página liberal (Liberalismo.org),
así que si tú no eres liberal es posible que tengas prejuicios acerca de
la fiabilidad de sus argumentos. Quizá no son prejuicios, sino posjuicios,
pero creo que el artículo tiene datos muy concretos que resultan difíciles
de rebatir.
Yo tampoco soy liberal, casi pienso de los liberales
lo que decía Chesterton: 'Siempre he creído en el liberalismo,
pero hace tiempo que abandoné la ingenuidad infantil de creer en los
liberales', a
pesar de que hay algunos liberales que me caen bien y me parecen admirables
como John Stuart Mill y Karl Popper (sí, has leído bien, Karl
Popper, pero...
¿lo has leído a él?).
Tal vez habría sido estupendo que un artículo
semejante estuviese en una página de izquierdas, pero no hay cosas
así en las
páginas de izquierdas, así que hay que buscar en otro lado:
una de las maneras de librarse de los prejuicios es leer con la mayor objetividad
posible a quienes son de ideologías distintas a la nuestra, porque
ahí se encuentra
información que no sueles obtener en los afines a ti.
Chomsky ridiculizó
en su momento las cifras del genocidio camboyano diciendo que se habían
publicado en una revista poco de fiar: el Reader Digest, que es una publicación
que se vende, creo, en supermercados, y que resume libros y suele tener contenidos
conservadores e incluso reaccionarios.
Susan Sontag probablemente pensaba
en Chomsky cuando dijo que durante mucho tiempo en Estados Unidos, en lo
que se refiere a los regímenes comunistas, uno estaba mejor informado
leyendo el Reader Digest que el New York Times (considerado de tendencia
progresista).
Si dudas todavía en leer aquello, basta seguramente
con esta cita literal de Chomsky acerca de la implantación del Terror
por parte del Frente de Liberación en Vietnam, en la que hace uso
precisamente de su método de comparación trivializadora (siempre
hay algo peor que lo que queremos defender, aunque sea incluso hipotético):
'No me parece que sea aceptable que condenemos el periodo de terror del
FLN, simplemente porque fue algo horrible. Creo que lo que tendríamos
que hacer es preguntarnos por los costes comparativos, por espantoso que
suene; y si queremos tomar una posición moral en este asunto (y creo
que deberíamos hacerlo), tendremos que poner en una balanza cuáles
fueron las consecuencias de que se usara el terror, y cuáles habrían
sido de no haberse usado. Si es cierto que las consecuencias de no haber
utilizado el terror hubieran sido que el campesinado vietnamita habría
seguido viviendo como el de Filipinas, creo que, entonces, el terror estaría
justificado'.
Todo esto no significa que no merezca la pena leer
a Chomsky. Al contrario, creo que en sus libros políticos hay mucha información
útil para enterarse de muchas de las cosas detestables que ha hecho y hace
Estados Unidos y que a muchos americanos les informaría más leer a Chomsky
que ver las noticias de la Fox, por ejemplo.
Pero, en mi opinión, los datos
y las informaciones de Chomsky luego habrá que contrastarlos con otras fuentes. Yo creí durante mucho tiempo que Chomsky estaba fundamentalmente
interesado en la verdad y en denunciar todos los crímenes y abusos, que era
como Susan Sontag o Bertrand Russell por ejemplo, quien atacó duramente a
la Unión Soviética ya en la época de Lenin y sin embargo creó en Tribunal
Russell contra los crímenes de guerra de Estados Unidos en Vietnam. Pero
me temo que no es así.
Eso no quiere decir que Sontag o Russell no se hayan
equivocado alguna o muchas veces o que incluso no hayan mentido alguna
vez, pero, que yo sepa, siempre han rectificado cuando han tenido más
información,
cosa que no hizo Chomsky, aparte de su obsesión por trivializar
cualquier crimen comparándolo con algo que hayan hecho los Estados
Unidos. Y ya seguiré otro día con la criptozoología
de Marcóticos,
que por ahora no aparece aquí por ningún lado.
Guión: Brian Tse.
Directora de animación:
Alice Mak.
Intérpretes (voces): Andy Lau, Anthony Wong, Sandra Ng.
China/Hong Kong, 2004.
SINOPSIS BREVE McDull es un cerdito que va a la escuela y al que su madre le cuenta
extrañás historias acerca de quién era su padre. Además McDull tiene
un tic que le hace agitar continuamente la pierna, pero su madre piensa
que alguna vez ese defecto le será útil.
Esta es la segunda parte de My
life as McDull, que no he visto. Aunque el director de la película
es Toe Yuen, que hace un trabajo excelente, los verdaderos creadores de
ambas historias son Alice Mak, directora de animación, y el guionista Brian
Tse.
Alice Mak y Brian Tse en un sillón McDull
La película es una muestra de la nueva animación china
que en un futuro próximo es seguro que inundará el mercado mundial, como
está sucediendo con cualquier producto imaginable.
Aunque por las imágenes parezca una película muy infantil,
no lo es. Todo lo contrario. A mí me pareció que estaba llena de cosas interesantes,
también desde el punto de vista técnico, con una animación que mezcla 3D
y 2D en algunas escenas realmente impresionantes, como la de las gruas de
construcción que se mueven como pájaros sobre la ciudad o la voladura de
edificios por el plan de reordenación urbana. Los niños de la historia, todo
tipo de animalitos, como el cerdito McDull, estudian extrañas materias
que les permitirán prosperar en un mundo competitivo: pedir comida
en un restaurante, poner cara de tonto, hacerse el muerto, bailar el cha-cha-chá
y otras materias que ahora no recuerdo.
A menudo es divertidísima
y otras veces emocionalmente intensa, aunque resulte difícil creerlo
al ver como protagonista a un cerdito-bollo y una tortuga-pizza.
La profesora y sus alumnos
Criptozoología
y prejuicios (3) Prejuicios positivos
18 de mayo de 2005
Espero que esta sea la penúltima parte de este tema
que se va alargando como un folletín.
En las dos entregas anteriores (Criptozoología
1 y Criptozoología 2) me refería a lo que decía
Marcos en una entrada de Marcóticos y La cuarta pared.
Aclaro aquí, por si
a alguien le interesa, que Marcóticos, Marcos y La cuarta pared son tres
manifestaciones de una misma personalidad, como el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo, personalidad que habita en un cielo digital (aquí),
pero que se multiplica de alguna extraña manera y puede estar presente en
tu casa y en la mía o en millones en todo el planeta gracias a eso que, quizá
por comodidad llamámos Internet, la telaraña universal.
Pues bien, Marcóticos hablaba en una entrada dedicada
a la criptozoología de los prejuicios y yo empecé comentando los prejuicios
en relación con Hitler y su libro Mi lucha, del que todos
hablamos, pero pocos han leído (yo hace poco y todavía no entero).
Yo, como
cualquier otro, tenía prejuicios acerca del libro, puesto que no
lo había
leído. Prejuicios que se han visto confirmados al leerlo, pero que
ahora son posjuicios.
Para ser sincero, tengo que confesar que me alegro
de que se hayan confirmado porque me resulta más tranquilizador
pensar que ya se hallaba en germen en el libro de Hitler lo que hizo después
que descubrir que el libro era estupendo y pudiera decirse que es que
su autor se volvió de pronto loco. Eso te da una sensación
de que hay una posibilidad de detectar el crimen y la crueldad antes de
que se produzca.
Es una sensación tranquilizadora pero que seguramente
es falsa, porque no es tan sencillo encontrarla en otros casos, por ejemplo
en los cuatro Evangelios cristianos, que habría que interpretar muy maniqueamente
para considerarlos el origen de cosas como la Inquisición.
No es tan difícil,
sin embargo, encontrar razones para esa crueldad cristiana en otros libros
de la Biblia y sobre todo en el Antiguo Testamento. Por
eso, yo creo que tienen razón quienes consideran que el Antiguo
Testamento nunca debió ser
incluido en el Corpus cristiano.De todos modos, una cosa son las
teorías y otra las acciones. Como decía el pragmático Jesucristo: 'Por
sus obras les conoceréis'.
También el filósofo griego Demócrito decía que
la mayor virtud era la Tritogenia, la correspondencia entre pensamiento,
palabra y acción, pero que se daba pocas veces.
Y Confucio: 'Antes escuchaba
lo que la gente decía que iba a hacer y pensaba que lo harían. Ahora primero
escucho lo que dicen y luego observo lo que hacen'.
Es decir, que quienes siguen supuestamente una
teoría estupenda pueden comportarse de manera horrenda o a la inversa (eso
debe ser más raro, pero nunca se sabe).
Como decía Samuel Johnson: 'El camino
al infierno está empedrado de buenas intenciones'.
Pero, aparte de la relación entre teoría y práctica,
también hay que leer, al menos si se quiere
hablar con cierta objetividad y conocimiento, algunos libros que están en
el origen de movimientos sociales que han sido trascendentales: a los fascistas,
a los nazis y también a los
autores que están
en el origen del comunismo, el maoísmo o cualquier
otra ideología
que haya dado origen a cualquier totalitarismo.
Yo tengo que admitir
que he leído
más del llamado totalitarismo de izquierdas que del de derechas; muchísimo
de Marx, Engels, Lenin, algo de Stalin, Mao Ze Dong e incluso
la curiosa filosofía de Kim Il Sung de Corea, a pesar de que sólo
he sido comunista, que yo recuerde, durante un año o menos (hacia los
trece o catorce años).
También he leído a los anarquistas
Proudhom, Kropotkin o o Bakunin, que por ahora no han dado origen, que yo sepa,
a ningún totalitarismo. Algunos
de ellos, como Bakunin o Kropotkin fueron héroes
de mi adolescencia. Pocos lo siguen siendo. Tal vez sólo Kropotkin.
En general en esos textos hay montones de buenos argumentos
y las cosas detestables no aparecen con tanta transparencia como en el caso
de Mi lucha de
Hitler. Pero hay algunos estremecedores, como este del bolchevique Zinoviev
en 1918:
'Para deshacernos de nuestros
enemigos, debemos tener nuestro propio terror socialista. Debemos atraer
a nuestro lado a noventa de los cien millones de habitantes de la Rusia soviética.
En cuanto a los otros, no tenemos nada que decirles. Deben ser aniquilados'.
Es
decir, la propuesta sin ningún pudor de aniquilar a 10 millones
de seres humanos. Se quedó corto, según todos los cálculos hoy aceptados.Esto del Terror, que tanto le gustaba a Hitler y Zinoviev,
procede del período
del Terror posterior a la Revolución francesa, y era uno de las bases
teóricas de Lenin. Por ejemplo, dice Lenin en 1918 en un telegrama
al presidente de un soviet:
'Hay que formar inmediatamente una troika
dictatorial (usted mismo, Markin y otro), implantar el terror de masas, fusilar
o deportar a los centenares de prostitutas que hacen beber a los soldados...'
Es bueno leer estas cosas y que algunas se conserven,
para no caer en el error de pensar que Stalin era muy malo pero Lenin no,
o que Lenin y Stalin no ordenaban y conocían lo que sucedía.
Incluso en Rusia
había en la época de Stalin gente que pensaba que lo que les estaba pasando
no era culpa de Stalin, y que si él se enterase de lo que sucedía, 'tomaría
medidas'. Recuerdo
una conversación de ese tenor que mantuvo una vez, si no me equivoco, Boris
Pasternak (el autor de Doctor Zhivago) con un amigo en una calle
de Moscú.
También había gente en la España
de Franco que pensaba cosas parecidas, aunque parezca un mal chiste: que
te venga a salvar tu verdugo.
Existe, por cierto, un curioso prejuicio en lo que
se refiere al comunismo. Es un prejuicio positivo que consiste en que no
se juzga con la misma dureza a los totalitarismos de izquierda que a los
de derecha. Yo
mismo siento como si mi página se ensuciara al escribir 'Hitler'
o al citar un párrafo de su libro. Pero no lo siento al escribir 'Stalin'
o 'Mao'. Y eso es grave, porque nuestra sensibilidad no es capaz de ver a
Stalin, Lenin o Mao como lo que fueron, criminales comparables
a Hitler.
Es asombroso que haya, por ejemplo, un restaurante
moderno en Madrid en el que en las paredes cuelgan retratos de Mao y de los
guardias rojos. ¿Qué pensaríamos si entrásemos
en un restaurante lleno de svasticas nazis y retratos de Hitler y las juventudes
hitlerianas? Incluso una persona que se reconoce de derechas como Tom Wolfe
tiene en su casa un busto de Mao. Si a alguien le parece que exagero, quizá es
porque ignora que se atribuye a Mao la responsabilidad de la muerte de quizá más
personas que Stalin y Hitler juntos, y la mayor hambruna conocida de toda
la historia (y sus partidarios, como Sartre, decían,
incluso en los años setenta del siglo XX: 'Ha dado un plato de arroz
ha todos los chinos').
Es importante conocer estas cosas también para
intentar que al menos en las próximas generaciones no exista ese prejuicio
positivo, sobre todo ahora que Putin pretende rehabilitar a Stalin y se niega
a excusarse en nombre del Estado ruso por los crímenes de la antigua
URSS y dice: '¿A
quién más vamos a tener que pedir perdón?', aunque no
han pedido perdón a
nadie. Si Schroeder hiciera una afirmación semejante a propósito
de Hitler levantaría un clamor mundial completamente razonable, como
lo ha levantado en China que en Japón se minimizara en libros de textos
los crímenes
japoneses antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Japón ha ofrecido
a Corea y China corregir los textos y que sean supervisados por China y Corea
del Sur. Un gran ejemplo, como el que ha dado continuamente
Alemania pidiendo perdón por los crímenes nazis. Pero que es
algo que no ha hecho Rusia con todos los pueblos que invadió o sometió ni
con su propio pueblo. Afortunadamente, las cosas están cambiando un
poco en los últimos años y son cada vez más las personas
que saben algunas de las cosas que pasaron en la URSS y en China y también
son más cada vez
las que las denuncian desde la izquierda, lo que es un verdadero alivio para
quienes somos de izquierdas pero siempre hemos detestado esos regímenes.
Pero supongo que para que se produzca una verdadera conciencia del asunto
antes ha de producirse un verdadero cambio de régimen en Rusia y,
por supuesto, en China.
Sin la sombra de las Torres
20 de mayo de 2005
Art Spiegelman es uno de los autores de comic más
prestigiosos. Entre otra cosas porque es al parecer el único que ha
recibido un premio Pulitzer con un comic pero en al categoría de periodismo.El Premio Pulitzer es uno de los premios a su vez
más prestigiosos de Estados Unidos. Fue creado por Joseph Pulitzer,
magnate de la prensa y rival de William Randolph Hearst A mí me gusta mucho cuando algo sale de las
limitaciones, casi siempre subjetivas, que le impone el medio es que es expresado.
Por un lado, hay que entender los medios, saber que una película es
diferente a una obra de teatro y por tanto no se puede contar de la misma
manera, pero, por otro lado, una buena obra casi siempre es traducible a
otro medio. ¿Por qué no dar un premio a la mejor narración, ya se trate de
cine, comic, teatro, novela, periodismo o radio? En el caso de Maus,
la obra premiada de Spiegelman, no hubo necesidad de traducción:
simplemente su comic se podía leer como una novela o como un ensayo
acerca del Holocausto o como una magnífica crónica periodística.Joseph Pulitzer sabía eso cuando creó sus
premios, y por ello concedió libertad a los gestores para modificar
o añadir categorías
a las originales:
cuatro para periodismo, cuatro para cartas y obras de teatro o novelas, uno para
educación y otro para viajes de estudio. Además, dejaba al
criterio del jurado el dar premios a disciplinas no incluidas en las anteriores
o en las actuales (creo que ahora hay 25 categorías diferentes).
Joseph Pulitzer retratado por Singer
Pulitzer era un tipo muy interesante y creo que bastante
extravagante. No en vano era de origen... ¡húngaro!. Quizá haya
ocasión
de hablar de él próximamente en Están
entre nosotros (página dedicada a los
extraterrestres húngaros) o en un libro que espero publicar pronto
acerca del asunto. Mientras tanto, hablemos de Spiegelman.Maus es desde luego una obra maestra del
comic, pero también de la literatura (o al menos de la narración)
y por supuesto del periodismo. En ella, Spiegelman cuenta el holocausto tal
como se lo contó
a él su padre. A pesar del éxito de Maus, Spiegelman
vivió
casi una década 'intentando no hacer comics'. Según él
dice, es demasiado trabajo. Sin embargo, tras los atentados del 11 de septiembre
en Estados Unidos y la caída de las Torres Gemelas, sintió la
necesidad de volver a dibujar.
Art Spiegelman
Y lo que quería dibujar tenía que ver con el 11 de
septiembre. No le resultó fácil, porque sus críticas al gobierno de Estados
Unidos no sentaban nada bien, ni siquiera al New Yorker, una de las revistas
más progresistas de Estados Unidos, que le había encargado precisamente la
portada de su ejemplar posterior al 11 de septiembre. Pero gracias a la colaboración
de varios periódicos europeos, Spiegelman pudo ir publicando páginas hasta
completar 12 planchas.
La portada de Sin la sombra
de las Torres,
que fue también la portada del New Yorker
(pero sin la viñeta central)
El formato elegido, a gran tamaño, es el de los antiguos
comics de la época de Pulitzer y Hearst precisamente, llenos de vivos colores.Spiegelman no se limita a usar el formato de los comics
de principio del siglo XX, sino que recupera a muchos de aquellos personajes
clásicos y los integra en la historia, por ejemplo a Yellow Kid (oficialmente
el primer comic), Little Nemo, los Katzenjamer Kids (dos de mis preferidos),
y Krazy Kat, mi favorito de toda la historia del comic, y también del propio
Spiegelman (puedes ver la página
que le dedico con este enlace: Krazy
Kat). La introducción de estos
y otros personajes clásicos en las pesadillas y obsesiones de Spiegelman
es a menudo muy ingeniosa y cada plancha es una delicia En cada una de las planchas, Spiegelman va desarrollando
todo lo que vio o vivió tras el atentado, por ejemplo cómo fue a
recoger a su hija que estudiaba junto a las Torres, pero también su miedo,
su descontento y su rabia por la manera en la que reacciona su gobierno,
como en esta viñeta:
'Igualmente aterrorizado por Al Qaeda y su propio
gobierno', dice el texto. En el lateral se ve la progresiva transformación
de Spiegelman en rata. Las ratas son los judios en Maus,
mientras que los nazis son gatos: Spiegelman teme verse condenado a vivir
lo que vivieron sus padres en la época nazi.
Al final de Sin la sombra de
las Torres, Spiegelman
escribe un interesantísimo ensayo 'El suplemento del comic' en el que analiza
esos comics de principios del siglo XX. Y como regalo final, unas cuantas
planchas de la época.
Criptozoología (y 4)
25 de mayo de 2005
Empecé a comentar una entrada de Marcóticos acerca de la criptozoología
y al final no dije nada del asunto y me perdí hablando de los prejuicios:
Ahora intentaré hablar de una vez de la criptozoología.Dice
Marcos:
"Yo, por ejemplo, durante muchos años
he sido víctima
de un feroz prejuicio hacia todo aquello que sonase a parapsicología,
astrología y demás masallálogías que pretenden
hacer ciencia con los llamados fenómenos sobrenaturales (como el hecho
de que a estas alturas del siglo XXI todavía no se haya descubierto
una forma de revertir la alopecia). Sin embargo, en ese tipo de textos podemos
encontrar un sinfín de ideas para escribir una historia, para dibujar
un cómic o, sencillamente, para entretenernos. De hecho, si esas propuestas
no se toman en serio, son la mar de divertidas: parece más entretenido
pensar que las pirámides fueron construidas por extraterrestres que
por millares de obreros explotados hasta la extenuación".
[Marcóticos/La
cuarta pared/Criptozoología]
Yo también he sido muy aficionado a todas esas
masallálogías
(Ciencias del Más allá). Tengo una estantería llena
de libros y revistas de parapsicología, criptozoología, magia,
demonología,
etcétera. Lo cierto es que nunca he creído ni en la astrología,
ni en el destino ni en nada parecido, pero me he entretenido mucho leyendo
esos libros. Elegí mi
firma, por ejemplo, tras leer un libro de Grafología. Miré qué era
lo peor y qué era lo mejor y me quedé con lo mejor: la sencilla
firma que puedes ver aquí:
Es un buen método que quizá no sirva
para burlar el destino, pero sí quizá a los analistas grafológicos.Sin
embargo, tampoco hay que ser muy dogmático en
estos asuntos. A veces algunas cosas que eran completamente absurdas han
acabado resultando ciertas. Recientemente, por ejemplo, se ha descubierto
una raza de verdaderos enanos, similares a los hobbits de las leyendas en
la Isla de Flores (Filipinas). Acerca de esta supuesta raza de pequeños
seres humanos hablaban mucho estos libros de masallálogías y cosmoarqueología,
del mismo modo que también
dicen que había gigantes. A lo mejor los testimonios primitivos acerca
de los gigantes procedían de gentes más bien bajitas y los
gigantes eran como nosotros. Pero en muchas mitologías hay una lucha
de los dioses con los gigantes (en Grecia se llamaba Gigantomaquia), y es
posible que se trate de un recuerdo que fue convirtiéndose en mito.Aunque
durante la antiguedad y la Edad Media nadie dudaba de la existencia de Troya,
hacia el siglo XIX los expertos decían que sólo era una fábula
y que lo que se contaba en la Ilíada era una
invención de Homero. Sin embargo, Schlieman siempre creyó que
aquello no era fábula, sino historia, y buscó Troya. Y
la encontró. De hecho encontró al menos nueve Troyas. Nueve
estratos diferentes de la ciudad de Troya, si no recuerdo mal. En alguno
de ellos se veía que la ciudad había sido destruida violentamente,
a veces por el fuego, lo que también coincide con los mitos griegos
que ya hablan de una primera destruición de Troya por parte
de Heracles, si no recuerdo mal.Robert Graves, también basándose en
los mitos, hizo la sugerencia de que en Creta, considerada entonces una civilización
pacífica
y sabia, se hacían sacrificios humanos. Los expertos se lo tomaron
a risa. Veinte o treinta años
después se descubrieron en efecto, restos de sacrificios humanos en
Knossos, la capital de la antigua Creta.Y así se podrían multiplicar
los ejemplos.Eso no quiere decir que entonces cualquier fenómeno
o historia paranormal sea cierta o haya que creer en ella. Al contrario.
Hay que considerarla, y así creo que lo hace Marcos, como una suposición
arriesgada, y hay que darse cuenta de que una cosa es una afirmación de carácter
más o menos científico y otra muy distinta una hipótesis arriesgada.Es cierto que sucede que mucha gente no sabe distinguir
entre los diferentes grados de confirmación o falsabilidad de una teoría.
Que una idea no pueda ser objeto de estudio científico no significa que sea
falsa, por ejemplo.Creo que ya me he referido varias veces a lo que decía
Bertrand Russell: si alguien sostiene que una tetera victoriana está en este
momento orbitando en torno a Neptuno, no hay manera fácil de refutarlo, pero
en principio, dado que es algo acerca de lo que no hay ningún indicio conocido,
el peso de la prueba ha de recaer sobre quien lanza esa afirmación, no sobre
quienes la niegan.Casi todas las afirmaciones de los paranormalistas
son de ese tipo. Se indignan porque la gente no hace caso a sus teorías y
recuerdan que también otros grandes descubrimientos científicos fueron considerados
locura en su momento. Por supuesto, y a menudo incluso se han cometido muchos
errores al considerar una hipótesis como acientífica, por ejemplo, el
desplazamiento de los continentes y la tectónica de placas de Wegener, pero
eso no hace que una teoría sin indicios o datos suficientes sea por ello
científica o verdadera. Tampoco que una teoría sea científica implica, por
supuesto, que sea verdadera: una de las virtudes de las teorías científicas
es precisamente que se pueden contrastara y refutar. Yo considero que la telepatía es una cosa de lo más
razonable desde el punto de vista natural: consiste tan sólo en la transmisión
de ondas eléctricas entre dos cerebros a distancia y sin cables. En el futuro,
es seguro que podrá haber telepatía impantando unos microchips en cerebros
separados. De hecho, ya existe entre tetrapléjicos y sus computadadores (sobre
esto escribí un cuento de ciencia ficción que ya es casi costumbrista: Vidas
vicarias) Pero eso no significa que la telepatía del futuro
confirme las afirmaciones de los telépatas del pasado y el presente. También
había mucha gente que decía que se podía llegar a la Luna y ya se ha llegado,
pero no lanzando un imán hacia arriba y siendo atraído por él y lanzándolo
de nuevo uan y otra vez, como proponía Cyrano de Bergerac. Hasta
ahora no hay ninguna prueba convincente de transmisión telepática sin ayuda
técnica. Y que se pueda conseguir en el futuro (sin chips ni
nada) ni siquiera probaría que se haya conseguido en el pasado. Una interesante paradoja de la criptozoología en particular
es que su victoria es su derrota. Es decir, si se demuestra que existe un
ser mítico como el Yeti, el monstruo del Lago Ness, el Catobeplas o el Unicornio,
entonces la Criptozoología pierde uno de sus objetos de estudio y se lo entrega
a la zoología (o a la paleontología).Pero a lo que yo quería llegar con todo esto es a
que tomemos en serio o no determinadas teorías, ideas o libros, las ideas
no vienen etiquetadas desde algún cielo platónico con un sello de verdad
o falsedad en función del libro en el que son expresadas. Ya me refería al
caso aparentemente paradójico de ideas de Hitler que todos podemos compartir,
como que es mejor la justicia social que la caridad: hace poco alguien expresaba
esa idea en una lista de correo sin conocer, creo, lo que dije en mi página
en relación con el libro de Hitler. Cualquiera puede tener buenas ideas
o cogerlas de otro sitio, así que a veces, al leer un libro de parapsicología
nos podemos pasar de listos si lo consideramos absurdo y acientífico de
principio a fin y tiramos todas sus ideas directamente a la basura. Es lo
que llaman los ingleses tirar al bebé con el agua sucia del barreño. En Dianética, el libro-biblia de la Cienciología, hay
un montón
de cosas razonables e incluso estupendas y no es extraño que a algunas
personas les haya servido para mejorar, al menos en lo que se refiere a
la autoestima. Algunas son ideas antiguas tomadas de la filosofía
griega, otras del budismo, y tal vez algunas sean del propio L.Ron Hubbard,
que fue escritor de ciencia ficción antes de ser gurú. Si
se hubiese dedicado a la ciencia ficción plenamente a lo mejor nos
interesaban tanto sus ideas como nos interesan las de Philip K.Dick, que
a mí, como en su novela Sivainvi, me
impresiona con interpretaciones teológicas y ontoteológicas
que a la mayoría
de los lectores estoy seguro que sólo le parecen chaladuras sin
sentido. Pero el problema de la cienciología no son sus teorías,
bastante inocuas creo, sino sus métodos de secta y sus relaciones
casi seguras con la CIA y cosas peores. Lo mismo sucede
en los libros de Paulo Coelho, que juntan grandes simplezas, con pensamiento
reaccionario, escondido o camuflado a la manera de Carlos Castaneda,
pero que también tienen cosas interesantes, como el argumento
de El alquimista que está tomado de Las
mil y Una Noches y de un
cuento de Washington Irving. Personalmente la versión de Coelho me parece
la peor, pero será interesante para quien no conozca de dónde sacó la idea
Coelho (y quizá haya otro origen anterior que yo ignoro).Así que, hay que tener las debidas prevenciones
y el juicio crítico siempre alerta siempre que se lee algo, pero también
hay que ser capaz de escuhar a quienes no nos gustan, no sea que nos cuelen
una buena idea y nosotros la tiremos a la basura movidos por nuestra antipatía
o nuestros prejuicios.Como decía Borges, que lo tomó de Cervantes, que
lo tomó de Plinio el Joven, que lo tomó de su padre Plinio el Viejo, que
lo tomó... ¿de? en cualquier libro, por malo que sea, siempre hay una línea
o una idea que vale la pena.A veces incluso porque esa idea es tan detestable
que es bueno conocerla de verdad y no de oídas. Por cierto, he observado
que en la entrada de Criptozoología, marcos
ha hecho un ligerísimo cambio.
Las persianas del verano
27 de mayo de 2005
He subido más persianas de Natalia Tubau.Se completa la página dedicada a Chueca y se añade
una tercera página de arte persianero de Malasaña. Algunas muy chulas, como
está con el dios Ganesha:
Pues parece que tendremos que seguir con el Tratado
de Niza durante un tiempo. Y que habrá que confiar en la suerte para que
no sea sustituido por algo peor, porque en este momento las perspectivas
son de triunfo de la derecha en Alemania con Angela Merkel y de la derecha
más derecha en Francia con Sarkozy. Podemos tener a dos derechas muy conservadoras
en los dos países principales de Europa. ¿Serán ellos los que redactarán
una nueva Constitución "más social"? Y aquí y allí, cierta izquierda se felicita
por el resultado.Ha ganado el voto del miedo a la ampliación,
a los nuevos países, a la solidaridad con los recién llegados,
del freno a Unión Europea. El voto del nacionalismo, del fascismo
de Le Pen y de la izquierda oportunista y demagógica
de Fabius, del ultranacionalista campestre alternativo Bové y de Attac. Attac es el grupo que lidera desde la izquierda
el NO a la Constitución y uno de los responsables del retorno de la demagogía
combativa a la izquierda.
No es un nombre que suene muy pacifista,
la verdad. Su lenguaje también está lleno de referencias a "nuestra lucha",
"nuestro combate", la "batalla del referendum", además de desprecios al
"enemigo". Algo que parecía ya cosa del pasado.
Su página en Madrid, aquí: Attac MadridLa de Francia pinchando en esta imagen de futuro esplendoroso
con el sol que está a punto de salir.
Una iconografía que recuerda a otras
Bellas ideas y declaraciones estupendas pero
muy mal dirigidas, en mi opinión: consideran por ejemplo un triunfo la caída
de Schroeder en Renania, como si esa caída fuese a implicar una subida de
sus tesis, cuando lo que hará será reforzar eso que llaman liberalismo salvaje:
¿o es que creen que los cristianodemócratas alemanes van a proponer lo mismo
que ellos?. Un NO apoyado y promovido por el nacionalismo, el
fascismo y la izquierda utopista, y revolucionaria. Es inevitable que esta
combinación
suene a ya vista:
vista en los inicios del siglo pasado. Ojalá las cosas no evolucionen
como lo hicieron entonces. No creo que se pueda decir mejor que como lo ha dicho
Zapatero: "Europa no es el problema: es la solución".
Informe de Amnistía Internacional y la tortura en EE
UU
31 de mayo de 2005
Se ha publicado el informe anual de Amnistía Internacional.
Puedes leerlo en
Entre las muchas cosas que Amnistía Internacional
denuncia está la redefinición de la tortura que está llevando a cabo el gobierno
de Estados Unidos y que permite que se considere como instrumento legal lo
que los derechos humanos prohíben expresamente. El gobierno de EEUU y ya
ha protestado, pero todo parece indicar que las denuncias de Amnistía son
correctas. A mí
no me gusta pertenecer a ninguna organización, pero si soy socio
de Amnistía,
que es una de la pocas que me parece de fiar (también de la Cruz
Roja),
porque siempre ha denunciado la violencia, la pena de muerte
y la tortura, provenga de donde provenga. Amnistía, en esta
ocaisón, recomienda no sólo exigir responsabilidades al gobierno
de EEUU de manera retórica, sino juzgar a los responsables para evitar
la impunidad, por ejemplo por el Tribunal de La Haya, o dictando órdenes
como la que dictó
Garzón contra Pinochet. En Europa, tras el referendum francés, va
a ser muy difícil que una iniciativa tan necesaria pero tan compleja
diplomáticamente
(podría ser procesado el propio Bush) se pueda llevar a cabo, porque
la credibilidad europea ha quedado muy debilitada y su unión es ahora
más débil
(y ahora le toca el turno a Gran Bretaña, la nación más
pro EEUU). Parece
más factible que esas responsabilidades empiecen a exigirse en los
mismos EEUU, porque también la ONU está ahora acogotada
por EEUU, Rusia y China, países con pena de muerte y tortura.
Montaje ideológico Inc
1 de junio de 2005
Montaje ideológico Inc., con el patrocinio
de S. Eisenstein y V.Pudovkin, que en paz descansen, y la Orquesta y Coro
Soviéticos, presenta: