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1 Papas y fumata blanca La pinacoteca de la chapa en lPERSIANAS, de Natalia Tubau La moda católica__Ensayo de teología Que me ASPen!! El mediio es el mensaje___Enigma 2 Novedóticas y La Gran Guerra

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SI QUIERES LEER EL ÚLTIMO WEBLOG:

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El placer y la salud

1 de marzo de 2005

Epicuro decía que la ausencia de dolor ya era placer, incluso consideraba que era el mayor de los placeres. No es extraño, si tenemos en cuenta que, según parece, Epicuro soportó mucho dolor físico a lo largo de su vida.

Eso pensaba mientras iba caminando feliz por la calle y preguntándome por qué tanta gente se queja cuando no está enferma. Y en estas sanas reflexiones, recordé una cita de uno de mis filósofos favoritos, que ya incluí en Esklepsis 2 y en el weblog Wordls, y que aquí tienes de nuevo:

Hay gente que dice que la vida no es más que un tejido de desgracias; lo cual viene a decir que la existencia es una desgracia; mas si la vida es una desgracia, la muerte es todo lo contrario: la felicidad, puesto que es lo opuesto a la vida. Esta consecuencia puede parecer indiscutible. Pero los que así hablan son sin duda pobres o enfermos, porque si gozaran de buena salud, si tuvieran el bolsillo bien repleto, alegría en el corazón, Cecilias, Marianas y la esperanza de algo mejor todavía, ¡oh!, seguro que cambiaban de parecer. Yo los considero una raza de pesimistas que no puede haber existido más que entre filósofos indigentes y teólogos mauleros o atrabiliarios.
  Si existe el placer y sólo se puede gozar de él estando vivo, la vida es dicha. Existen desgracias, yo sé algo de eso; pero la existencia misma de esas desgracias prueba que la suma de la felicidad es mayor. Entonces, porque en medio de un montón de rosas se encuentren algunas espinas, ¿hay que ignorar la existencia de tan hermosas flores? No; es una calumnia contra la vida el negar que son un bien. Cuando estoy en una habitación oscura, me agrada infinitamente ver, a través de una ventana, un horizonte inmenso frente a mí.
             Giacomo Casanova

Y lo más asombroso es que cuando Casanova escribió esta frase vivía amargado, enfermo, débil, olvidado y anciano en el Castillo del Dux de Bohemia, donde era objeto de las burlas y los desprecios y sólo de tanto en tanto se le exhibía como mono de feria para que recordara sus pasadas hazañas amorosas y el resto de sus aventuras, como la fuga de los Plomos, sus viajes a España, Inglaterra, Turquía o Rusia, o su época de embustero místico.

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Casanova

He escrito antes que Casanova es uno de mis pensadores favoritos. En realidad habría sido preferible escribir, en vez de pensador, "Vividor", si vividor se entendiese como aquél que sabe vivir, que sabe utilizar bien la vida. Pero vividor tiene un significado demasiado especializado.

Casanova era un vividor en los dos sentidos, pero hay otros vividores que son un desastre en cuanto a saber vivir, del mismo modo que hay vividores en el sentido al que yo quería referirme que viven una vida tranquila, moderada y muy alejada de la de Casanova. Así que, como era un término confuso, he preferido no emplearlo y reservar la confusión para esta entrada que ahora lees.

Me parece, en definitiva, que no existe ninguna palabra adecuada para definir a ese que sabe vivir la vida (sea cuál sea la manera en que la vive). La más aproximada es "sabio".

Pero tú me dirás, y si no lo dices tú ya lo digo yo: "Cómo si se pudiera definir qué es saber vivir la vida". Y yo te respondo: "No se puede definir, pero mi opinión es la misma que la de Casanova: si alguien al que no le falta salud ni le está sucediendo una desgracia completa no consigue disfrutar de la vida casi a cada instante, entonces podrá ser inteligente, listo, o lo que sea, pero no será un verdadero sabio".

No es que haya que ser un sabio, por supuesto, se trata sólo de palabras de referencia que hay que tomar cum grano salis (sin mucho rigor), pero ser un amargado sin motivo, o un cenizo o un triste, es una de las cosas más tontas que se puede ser. ¿Demasiado intolerante quizá? Posiblemente, pero es sólo una opinión.

 

La moda ceniza

Amargados y cenizos han existido siempre. Un ejemplo temprano es Aquiles, el héroe de Troya.

No hay, sin embargo, que confundir a un cenizo con alguien que sufre. Edipo no era un cenizo y Prometeo tampoco, porque si te encadenan a un monte y un águila te devora las entrañas por toda la eternidad es de lo más razonable lamentarse.

Quizá en otro momento me dedique a buscar ilustres cenizos en la historia y en la literatura, pero por el momento diré simplemente que en mi opinión la moda ceniza llegó a hacerse universal y se impuso con el Romanticismo del siglo XIX.

La época romántica tuvo muchas cosas buenas, la mejor que se acabó, pero también tuvo unas cuantas malas. La peor seguramente fue esa manera de vivir la vida intensa e intensamente amargada: dos o tres minutos de entusiasmo y una eternidad de lamentaciones. Algo así como la borrachera y la resaca elevadas a categoría existencial.

Quizá he sido muy optimista al decir que la época romántica acabó, porque me parece que si ha acabado debe de haber sido hace sólo quince o veinte años y da la impresión de que ya está volviendo. Pero vuelva o no, lo que ya nunca se ha ido es la actitud ceniza y amargada, fundamentalmente pesimista, que domina a cualquier persona culta que se precie. En otro lugar intentaré demostrar por qué también el cinismo y algunas variantes del escepticismo son actitudes en esencia románticas.

El primer Romántico

Creo que ya me referí en un weblog anterior a lo que dice Harold Bloom en Shakespeare o la invención de lo humano: que Shakespeare es el creador de nuestra personalidad actual.

El propio Bloom cita a alguien que se dio cuenta antes de eso: Oscar Wilde, quien dijo que el mundo se había vuelto melancólico porque una marioneta (Hamlet) estaba triste.

Y Hamlet, que es uno de los personajes más impresionantes de la literatura, es también, cómo negarlo, un cenizo. Es muy posible que gran parte del movimiento romántico surja directamente de Hamlet.

Casanova filósofo

Bertrand Russell, después de filosofar durante al menos 50 años, admitía que quizá la filosofía era un género literario. La cosa suena un poco epatante a primera vista, pero seguramente es más cierta que falsa.

Si por filosofía entendemos los sistemas o teorías filosóficas que aparecen en los diccionarios de filosofía (cartesianismo, spinozismo, hegelianismo, kantismo, idealismo berleleyano, monadología leibniciana) resulta difícil no darle la razón a Russell.

Muchos de estos sistemas son deliciosos pero encierran una curiosa paradoja: mirados desde fuera parecen absolutamente absurdos, pero si te metes en ellos todo acaba teniendo una lógica aplastante, como en una buena novela o película en la que planteas unas premisas y las desarrollas de manera lógica. Al final, no es que seas dominado por los personajes, es que la lógica de la historia que tú mismo has creado te va obligando a dirigirte a ciertos sitios y a alejarte de otros. Lo mismo sucede con muchos de estos sistemas filosóficos: puestas en marcha unas premisas, las conclusiones se siguen de manera inevitable, aunque te lleven a un lugar en el que apenas puedas ya poner pie en la realidad.

Y lo que es más importante (la verdadera paradoja del asunto), con cada uno de estos sistemas llegas a un lugar diferente, pero siempre de manera razonable y siempre se dice que ese lugar es la única verdad.

No es a esta filosofía especializada y sistemática a la que me refiero al calificar a Casanova de filósofo, sino a un sentido más ligero, semejante al empleado en la época ilustrada, o incluso en la Grecia clásica. Y para mí, más importante.

Ahora tengo en la punta de la lengua la palabra que define al vividor en el sentido de "aquel que sabe vivir la vida", pero sería mejor tenerla en la punta de los dedos para que saltase al teclado y pudiese escribirla. Como no es así, si a ti se te ocurre, puedes enviarme un mensaje:

Y con esto acabo por hoy con Casanova y con este estreno de Intruso, en el que tú no lo eres.

 

 

Un prólogo de Liu Zongyuan

2 de marzo de 2005

Liu Zongyuan es un poeta de la dinastía Tang. Vivió entre el año 773 y el 819. Aunque ocupó cargos importantes, acabó siendo desterrado, algo que les sucede a casi todos los poetas chinos que conozco. Era muy amigo de otro importante poeta, Han Yu. Lo que más les hacía discutir era la filosofía o la religión. A Zongyuan le gustaba el confucionismo, creo, pero defendió el budismo frente a Han Yu. El budismo había llegado a China desde la India y se había convertido en una de las tres doctrinas. La otra era el taoísmo.

[Hablo de la Tres Doctrinas en La página Tang]

Liu Zongyuan no es uno de mis poetas favoritos chinos, aunque uno de sus poemas es breve y extraordinario, pero sólo he leído en inglés y no me atrevo a traducirlo. Lo cierto es que sólo he leído cuatro o cinco de sus poemas, así que es posible que cambie de opinión cuando conozca más.

Es un personaje que me interesa mucho. Fue un ensayista muy célebre en su época. Creo que en español todavía no se ha traducido casi nada de este tipo de textos chinos de la época Tang (ensayos, diarios, notas), que sospecho serán tan deliciosos como, por ejemplo, el Tsurezureguza del japonés Kenko Yoshida.

Octavio Paz tradujo algunos breves textos de la época Tang. Uno de ellos es este de Liu Zongyuan, un prólogo a ocho de sus poemas. Leerlo hace desear más cosas de este autor:

Al sur del río Kouan hay un arroyo que se desliza hacia el este y desemboca en las aguas del Siao. A consecuencia de mi estupidez, incurrí en un castigo, perdí mi rango de funcionario y me vi desterrado en los bordes del Siao. Me gustó el arroyo. A dos o tres leguas de su curso encontré un paraje que me pareció hermoso y decidí quedarme en la región. Instalado cerca del arroyo, pregunté por su nombre; los lugareños no lo sabían con precisión y discutieron entre ellos. Me vi obligado a darle yo mismo un nombre. Lo nombré: Arroyo Estúpido.
En las márgenes del Arroyo Estúpido compré una pequeña colina, que llamé Colina Estúpida. A sesenta pasos al noroeste de la Colina Estúpida se halla un manantial. También lo compré y le puse por nombre: Fuente Estúpida. La Fuente Estúpida tiene seis bocas; las seis dan a un terreno plano al pie del monte. Desde allí el agua desciende hacia el sur formando, sinuoso y pacífico, el Canal Estúpido. Más adelante, piedras y tierra cierran el paso al agua, que se inmoviliza en el Estanque Estúpido. Al este del Estanque Estúpido se halla la Sala Estúpida; al sur de la Sala, el Pabellón Estúpido. En el centro del estanque se alza la Isla Estúpida. Hermosos árboles y rocas de forma extraña completan el paisaje. El paraje entero se llama Estúpido.
El agua es la alegría del sabio. Entonces, ¿por qué este arroyo ostenta el denigrante nombre de Estúpido? Su corriente es caprichosa y sus aguas escasas: no sirve para irrigar los campos. Su fondo es de arena y piedras, su curso rápido: las barcazas no podrían navegarlo. En fin, es solitario y escondido, poco profundo y estrecho. Los dragones del aire y del agua lo olvidan; y no tiene fuerzas para engendrar nubes o hacer caer la lluvia. Es inútil. Y en esto se me parece. Por eso es perfectamente lícito castigarlo con el nombre Estúpido.
A pesar de que el arroyo no tiene ninguna utilidad, sus aguas reflejan a todos los seres del mundo. Es puro y claro, límpido y tranquilo. Murmura y resuena como el metal y las piedras sonoras. El hombre estúpido, feliz y en paz, lo ama. Se mira en él y no desea abandonarlo.
En desacuerdo con el mundo que me rodea, consuelo mi pena con la literatura. Contemplo la naturaleza, observo sus humores, me abismo en sus minucias y en sus grandezas, cambio con sus cambios. Quieto en mi escondite, lejos del mundo, canto al Arroyo Estúpido, en mis estúpidos cantos. Así, he grabado en las rocas del manantial estos ocho poemas estúpidos.

Espero seguir averiguando más cosas de Liu Zongyuan y conseguir los ocho poemas estúpidos.

 

Doppel

Quizá no conoces al personaje que aparece al inicio de esta página junto a Craven y Cuervo. Se llama Doppel y en algún momento aparecerá en Craven.

 

Cuaderno de Mauricio

leafar_01 me ha enviado un mensaje a comentarios en el que me dice: "Acabo de descubrir tu cuaderno de Mauricio, es impresionante, me encanta. No se si lo acabas de subir o es una esas cosas que siempre han estado ahí y que se descubren sin querer. Bueno solo felicitarte por la exposición."

Muchas gracias leafar_01. La verdad es que los dibujos no eran gran cosa, pero mejoraron mucho al ser escaneados y reproducidos en la pantalla del ordenador. Nestor Almendros dice que algo parecido sucede con el cine y el grabado:

"El cine es una forma de arte generosa. A través de los objetivos se produce sobre la emulsión fotográfica algo así como una transfiguración. Todo parece más interesante en una película que en la realidad. Es un proceso en cierto modo similar al arte del grabado. Se toma un trozo de linóleo, se traza en él con una herramienta cualquier dibujo, se entinta, se imprime sobre el papel y el resultado suele tener un interés. El mismo dibujo hecho directamente en el papel carecerá por completo de valor. La reproducción realza de alguna manera el trabajo. Del mismo modo hay como una forma de magia en el cine: la cámara potencia la realidad"

Lo mismo sucede con esos dibujos que hice en Mauricio y La Reunión y con las viñetas de Craven que dibujo: en el papel no valen nada, pero mejoran mucho al escanearlas (algunas las dibujo directamente en el ordenador y, curiosamente, suelen quedarme peor).

El caso es que cuando estuve en la isla Mauricio con Cathy viajábamos con dos extraordinarios pintores, Christophe y Eric, y mientras ellos pintaban a lo grande, yo iba haciendo dibujitos en una libreta. Tres de los dibujos me gustan mucho: Punch, Máscaras en un sueño y Mi amigo va por el mal camino. El álbum al que se refiere leafar_01, que efectivamente lleva mucho tiempo en esta página puedes verlo con este enlace:

Cuaderno de Mauricio

En algún momento convertiré ese álbum a mi propio formato (como esta página) y explicaré cosas curiosas relacionadas con los dibujos.

En Esklepsis 2 cuento algunas cosas de ese viaje y alguno de los sueños o pesadillas que están detrás de algunos de los dibujos. Acabo de hacer una versión web de ese Esklepsis 2, con enlaces directos a cada artículo, como éste:

Cuaderno de viaje: Mauricio y La Reunión

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Comentarios de Iván y Marcos

leafar_01 envió su comentario a la antigua página de comentarios, que mañana retiraré, aunque mantendré una página con todos los comentarios recibidos desde el inicio de esta página. Puedes ver que en el lateral hay ahora dos botones para comentarios. El que vale es uno como el que he puesto justo encima de esta entrada.

Por cierto, Iván y Marcos han enviado dos interesantes comentarios que mañana comentaré (siempre comento los comentarios o al menos los menciono, como ves). Pero un horario férreo que me atenaza de martes a jueves me impide seguir hoy y hablar también de todas las cosas interesantes que pone ahora casi a diario Marcos en su página: Marcóticos .

Por cierto, puedes enviar mensajes a cualquier comentario de estos que pongo en las entradas, porque aunque la cosa sea de hace tiempo, yo recibo una notificación cada vez que llega un nuevo comentario.

Estoy buscando un método para que tú puedas saltar directamente de comentario a comentario y de weblog a weblog sin tener que ir mirando entrada a entrada.

 

La república de los sabios

4 de marzo de 2004

En el Colegio siglo XXI, en el que estudié cuatro cursos y suspendí cuatro cursos (pero nunca repetí), tenía una profesora de literatura que se llamaba María Antonia Parcet que siempre nos decía que cuando terminásemos un libro redactáramos una ficha. Creo que es un buen consejo, que me parece tardé en seguir.

Pero creo que esas fichas deben incluir sobre todo cosas que nos han interesado o ideas que se nos han ocurrido al leerlo. Y también es conveniente hacer un breve resumen, porque así es fácil recordar el libro tiempo después.

La verdad es que yo hago eso de manera ocasional. A veces me hago veinte o treinta resúmenes y comentarios y después me paso varios meses sin hacer ninguno. Pero cuando reviso viejas libretas encuentro, gracias a esa costumbre que me recomendó mi profesora, cosas interesantes que casi había olvidado.

Por ejemplo, en una libreta de 1997 he encontrado un resumen de La república de los sabios, de Arno Schmidt. Leí este libro porque me lo recomendó mi amigo Juanjo.

Copio aquí algunos pasajes de la ficha que hice:

"Es el año 2008, después de una guerra atómica que ha borrado literalmente del mapa a Alemania (sólo quedan 124 alemanes) y a Japón. El mundo está dividido entre rusos y americanos y una tierra de nadie. El narrador es un periodista americano que obtiene el permiso para visitar una isla artificial, que se desplaza por el océano mediante hélices, llamada la República de los sabios.

En la isla hay diversas especies mutantes: los centies o centauros (el narrador tiene un hermoso y tórrido romance con una centie) , arañas gigantes y unas mariposas que en realidad son caras humanas voladoras, que succionan la leche de las mujeres y el semen de los hombres. La isla acoge a todos los artistas de un mundo en tensión, pero también está dividida en zonas de influencia: rusos, americanos y neutrales, fundamentalmente hindúes.

Los rusos hacen transplantes de cerebros de sabios en cuerpos atléticos; los americanos practican la hibernación para que la gente viva 400 años.

El narrador es ácido, irónico y libidinoso. Un editor-anotador a menudo le critica y asegura que este tipo de libros sólo se pueden publicar en lenguas muertas. El libro, con esta doble visión entre el autor y el editor, resulta extraño, tanto como el mundo en el que transcurre y los personajes que se relacionan con el narrador. Me gustó mucho".

He sabido que Schmidt tiene algo que ver con Musil, que escribió un ensayo biografía dedicado a Poe al parecer muy extraño, y que escribió La escuela de los ateos , que no sé si es ensayo o novela. No sé si me di cuenta al leerlo de que seguramente esconde una metáfora que ahora me parece bastante trasparente: que la isla a la deriva es Berlín occidental.

Coincidencias

5 de marzo de 2005

Un coleccionista de arte francés vive en su castillo rodeado de cuadros valiosísimos que ha reunido a lo largo de toda su vida.

En un pequeño pueblo del cinturón del maíz de Estados Unidos, conocido por su religiosidad puritana, un granjero ruega todas las noches a Jesucristo que llegue el día del Juicio Final.

Una noche el castillo del millonario francés arde. Esa misma noche el granjero se despierta y siente que el Juicio Final ha llegado...

Tal vez estás pensando en la relación que existe entre las dos historias, la del granjero y la del millonario francés. Sin embargo, la única relación soy yo, el narrador.

Algo así (lo he citado de memoria) cuenta John Fowles en El mago. Tenemos la tendencia irreprimible de trazar nexos y establecer relaciones, de justificar nuestros comportamientos y los de los demás. De dar razón de todas las cosas que observamos. Pero casi todas nuestras brillantes explicaciones son tan arbitrarias como las que establecemos entre dos hechos cualesquiera cuya única relación es, por ejemplo, una coincidencia temporal. Y esperamos también la conclusión de un argumento para que de pronto todo él cobre sentido, así que nos sorprende encontrar que no existe tal conclusión.

Reweb log

Un cuaderno digital anterior a este que ahora lees se subtitulaba"Weblog del pasado".

Era una pequeña ingeniosidad de esas que a veces pongo y que seguramente pasan inadvertidas porque son casi chistes privados. Esta página está llena de detalles así, aunque intento que no sean demasiados para que el texto no parezca críptico o cargante. Por ejemplo, los nombres que elijo para cada nuevo cuaderno suelen tener una explicación más o menos enrevesada. ¿Por qué se llama este cuaderno Intruso? Se admiten apuestas:

¿Y por qué se llamaba aquel cuaderno "weblog del pasado"?

Porque cuando yo escribo esto que ahora tú lees lo hago en el presente, pero cuando tú lo lees es ya el pasado. Incluso, como decía, creo, Robert Desnos: ·El momento en que escribo ya está lejos".

Los romanos escribían, me parece, en tiempo pasado porque sabían que el receptor leería la carta desde el futuro: "Estaba escribiéndote en mi villa de Termi y hacía frío; vi que se acercaba Lucilio y... ", en vez de: "Estoy escribiéndote en mi villa de Termi y hace frío, veo que se acerca Lucilio y... ".

Por cierto, ayer Marcos me leyó por teléfono un hermosísimo fragmento de una de las cartas de Séneca a Lucilio para convencerme de que saliera a bailar, pero me mantuve firme en mi encierro pese a esa y otras excelentes razones. Pero intentaré conseguir esa carta. O, si quieres, Marcos, pon el fragmento aquí:

Así que todo es pasado: "El presente es el futuro que se desliza en el pasado".

En fin, que todo esto viene a cuento de la nueva sección que voy a abrir, que se llama Reweb log, otra de esas ingeniosidades inocentes. Se llama Reweb log porque va a ser un repaso, una revisión, una relectura de los cuadernos digitales anteriores. Y también porque es es como mirar hacia atrás y recuerda la palabra Rewind (rebobinar).

En la revista Esklepsis tenía una sección que se llamaba Mirando hacia atrás, en la que también hacía eso: releer los antiguos números de la revista. Es algo que me gusta mucho, volver sobre cosas ya dichas, matizarlas, cambiar de opinión, discutirlas, discutir también conmigo mismo e ir resolviendo cosas que han quedado en el aire.

Y son muchas las cosas que han quedado en el aire en esta página, donde siempre digo que ya haré tal o cual cosa y después pasan meses y no he hecho nada. Pero me gusta recordar una anécdota del guionista de comic Chris Claremont.

Claremont es el guionista de al mejor etapa de X Men (antes llamados en España La patrulla X). Un día el jefe de la editorial Marvel, Jim Shooter, le llamó a su despacho y le dijo que había muchas quejas de los lectores porque había un montón de misterios y de cosas pendientes de resolver en los X Men: que si Jean Grey estaba muerta o no, que qué sucedió en Escocia cuando se enfrentaron al Juggernaut, el asunto de la madre de Rondador Nocturno, etcétera. Shooter le pidió que resolviera todos esos misterios, pero Claremont le respondió:

__Caramba, Jim, pensaba que tu lo sabías.

__¿El qué tendría que saber?

__Que nunca hay que darles lo que quieren.

Eso es lo que hago yo, no contigo, por supuesto, sino conmigo mismo: nunca me doy lo que quiero, o al menos no todo lo que quiero. me gusta no ser capaz de manejarlo todo, tener más intereses que tiempo para dedicarme a ellos, leer más libros de los que puedo terminar, aprender más cosas de las que puedo dominar, tener un millón de asuntos pendientes. Esa es la razón del nombre de otro de mis cuadernos: La vorágine, que tomé de un libro de Ántal Szerb, pero que yo aplico en un sentido positivo. Allí mismo lo dije:

"La Vorágine, esa sensación extraña de la que habla Antal Szerb es una buena definición de esto. Es como un desagüe en el que van cayendo las cosas pero en el que, por un instante, se mantienen en los bordes del fluido, para después desaparecer y caer a algún lugar en el que un archivero paciente intenta, sin éxito, ordenarlas.
De vez en cuando, el archivero sube al piso superior y trae alguna de las cosas que ha encontrado abajo, que es de nuevo colocada en el desagüe y de nuevo vuelve a caer. Algo así debe ser nuestro propio cerebro, en el que, como ilusos, pensamos que existe un orden, un orden semejante al de las clasificaciones, los abecedarios y las enciclopedias, pero es un orden que seguramente se basa en ignorar todo lo que va contra él, todo lo que no acaba de ajustarse. Al pulir una tabla le arrancamos las protuberancias, que a veces son lo más interesante".

[La vorágine, 1 de noviembre de 2004]

Estos cuadernos digitales son como un cerebro supletorio o un disco externo de mi memoria, que incluso funciona en cierto sentido mejor que mi disco interno, porque es más fácil de revisar. Aquí voy metiendo cosas y más cosas, de manera más o menos caótica, dirigidas a un lector indeterminado (a veces no tan indeterminado) pero sobre todo dirigidas a mí mismo, que soy su principal destinatario (de ahí que el tono pueda sonar a menudo indecentemente egocéntrico: no lo es tanto si se piensa que a menudo estoy hablando no de tú a tú, sino de mí a mí).

Por cierto, una amiga, a la que echo de menos, me preguntaba hace tiempo cuál era el leit motiv, el macguffin o el hilo conductor de esta página: quizá sea esto que acabo de contar.

Pues eso, que voy releyendo los cuadernos anteriores y retomo cosas pendientes, porque también me gusta de vez en cuando acabar algo, o volver a sacarlo a la luz, iluminarlo por un momento con la atención consciente y volver a lanzarlo a esa vorágine o desagüe.

En su excelente weblog, que es uno de los clásicos de la red, Jose Antonio Millán tiene algo parecido, un "Tal día como hoy" en el que retrocede hacia sus weblogs de años atrás. Por cierto, él mismo acentúa "José", que es la norma, pero la mayoría de los Josés en realidad se llaman Jose, sobre todo si se llaman Jose Miguel, Jose Ramón o Jose Antonio. Nadie dice José Antonio. Y sin embargo se escribe José, obligándote, si quieres atenerte a lo escrito a una pronunciación casi extravagante. Qué extraño.

El primer Rewind nace precisamente de una relectura de La vorágine y está dedicado a Proserpina.

 

 

Rewind log 041004 (La vorágine)

Proserpina y el pasado

El 4 de noviembre de 2004, tras una impresionante hipótesis de cómo se podía trasmitir un mensaje a mayor velocidad que la luz, quebrantando así todas las leyes físicas conocidas (pero que no parece haber impresionado a nadie), decía:

"En la próxima ocasión cumpliré la promesa hecha a la atenta proserpina en Seingalt, diario secreto y explicaré cómo es posible ver el pasado, pero no viajar al pasado".

LA VORÁGINE, 4 de noviembre de 2004

Esto nos lleva a Seingalt diario secreto:


Hawking y el viaje en el tiempo
Stephen Hawking, el célebre físico experto en agujeros negros ha perdido una apuesta. Resulta que hizo una apuesta hace años con otro físico. El otro físico opinaba que no era posible viajar en el tiempo gracias a los agujeros negros. Hawking opinaba que sí. Ahora, treinta años después, Hawking ha llegado a la conclusión de que no es posible ese viaje en el tiempo y lo ha reconocido públicamente. Me alegro porque yo nunca he creído en la posibilidad del viaje en el tiempo, ni con agujeros negros ni sin ellos. Creo que es posible ver el pasado (por ejemplo, la muerte de César), pero no viajar al pasado. Como dije en una entrada reciente, podré probar esta afirmación mía, después del verano, espero, pues debo haberlo escrito en alguna parte.

COMENTARIOS
Estaremos pendiente de esta promesa.
Proserpina

SEINGALT, DIARIO SECRETO (22 de julio de 2004)

(No he conseguido encontrar esa otra entrada reciente a la que aludo en Seingalt, diario secreto)

Pues bien, Proserpina, voy a explicar cómo se puede ver el pasado. No se trata de una explicación ingeniosa del tipo: pues ya estás viendo el pasado si relees los weblogs anteriores o si ves un documental.

Eso es, ciertamente, ver el pasado, pero me refiero a ver el pasado que no ha sido filmado ni registrado y verlo como si fuera una película.

Ver, por ejemplo, realmente a Julio César cruzando el Rubicón, o a Napoleón en Waterloo, o a Arquímedes poco antes de que un soldado romano lo matara mientras trazaba círculos en la arena.

No es un método inventado por mí, sino que lo he leído en algún sitio, creo, y es perfectamente científico.

Resulta que todos los objetos emiten ondas, el sonido y la imagen viajan en el espacio. Podemos oír, por ejemplo emisiones de radio que tuvieron lugar hace décadas, cientos de años o milenios.

La película Contacto empezaba precisamente de esta manera: en otra civilización llegaban las primeras imágenes televisivas, decenas de años después, pues se supone que todas esas ondas están viajando por el espacio. Esas imágenes les daban a los extraterrestres una idea no muy buena de nuestro planeta, porque eran el discurso inaugural de Hitler en los Juegos Olímpicos de Berlín.

Bueno, pues, aunque no se trate de imágenes televisivas, parece que cualquier imagen está viajando también por el espacio. Por ejemplo, el Sol que vemos no es el Sol actual, sino el de hace ocho minutos, porque ese es el tiempo que tarda en llegar su luz a la Tierra (la luz viaja a 300.000 km/s, así que eso te permite calcular a qué distancia está el Sol).

Dice una canción de Radio Futura: "Miro una estrella brillar/y al llegar a mí su luz/ puede haberse apagado ya".

Quizá el Sol ya no existe y tardaremos ocho minutos en saberlo, porque la luz es lo más rápido del Universo (a no ser que sea cierta mi demostración de cómo trasmitir un mensaje más rápido que la luz)

Lo único que hay que hacer para ver esas imágenes es situarse en un punto en el que su luz no haya llegado todavía, y entonces (quizá con un aparato decodificador adecuado) podremos ver como en una película la sucesión de acontecimientos, por ejemplo a Julio César cruzando el Rubicón.

El problema de este método es que, puesto que lo que más rápido viaja en el Universo es la luz, ¿Cómo vamos a poder situarnos en un punto en el que no haya llegado una luz que se emitió hace 2000 años?

La solución de meterse por un atajo tal como un agujero negro o un agujero de gusano, parece descartada, como se vio antes a propósito de la apuesta de Hawking.

La única solución por el momento tendría que ver con el espaciotiempo einsteniano o algún tipo de teoría que contemple el espacio como una esfera o hiperesfera.

Si perseguimos a un rayo de luz que da vueltas a la Tierra nunca lo alcanzaremos, pero si nos quedamos parados o giramos en sentido contrario, nos toparemos con él.

Así que lo que tenemos que hacer es viajar en sentido contrario al que viajan esas imágenes que queremos ver y esperar a que lleguen (confiando en que la hiperesfera del Universo no sea demasiado grande, incluso para la luz).

Poe, mucho antes de todas estas cosas escribió un hermosísimo cuento llamado El poder de las palabras (The power of words) en el que mostraba, de una manera semejante, de qué manera las palabras crean literalmente mundos. Léelo si puedes.

 

 

Comentarios

6 de marzo de 2005

Iván ha enviado un comentario muy interesante acerca de lo de escribir siempre desde el pasado. Si no lo has leído ya, puedes leerlo:

>comentario de Iván<

La entrada a la que se refiere el comentario de Iván:

>Rewind Log <

Los comentarios automáticos que ahora pongo de vez en cuando tienen varias ventajas: cada vez que llega un comentario, recibo una notificación en mi correo, así que puedes enviar un comentario incluso a weblogs anteriores a este. Por ejemplo a Monadolog, que es donde sustituí mi antiguo sistema de comentarios por este nuevo. Además, puedo manejar fácilmente todos los comentarios, editarlos, importarlos o exportarlos en un momento. Y además, como acabo de hacer un poco más arriba, puedo poner un enlace directo al comentario. El sistema está en fase de experimentación constante, y espero pronto hallar una buena manera que te permita acceder a todos los comentarios como lo hago yo (pero sin usar mi clave, claro, y sin poder modificarlos). Ya he pensado un método, pero todavía no estoy seguro de que no haya otro mejor. También echo de menos que cuando se abre un comentario no haya una manera automática de regresar a la entrada a la que pertenece ese comentario. Pero espero que pronto este tipo de cosas se podrán hacer fácilmente. Supongo que todas estas cuestiones técnicas te aburren, así que aquí lo dejo. Simplemente pongo aquí un enlace directo a los comentarios que llegaron a Monadolog:

>Comentarios a Bondad e inteligencia<

En la columna de la izquierda puedes también acceder a los antiguos comentarios, que he agrupado en una sección llamada INTERACTIVIDAD.

 

 

Don Quijote y los pedantes

7 de marzo de 2005

El prólogo de Cervantes a Don Quijote es una verdadera delicia. En él se parodia los prólogos al uso en los que se incluían todo tipo de recomendaciones por parte de gente célebre: literatos, condes y duques, amigos del autor o expertos en la materia:

"Sólo quisiera dártelo monda y desnudo, sin el ornato de prólogo, ni de la innumerabilidad y
catálogo de los acostumbrados sonetos, epigramas y elogios que al principio de los libros suelen
ponerse. Porque te sé decir que, aunque me costó algún trabajo componerlo, ninguno tuve por
mayor que hacer esta prefación que vas leyendo."

Es algo parecido a lo que se hace hoy en día en la contraportada de muchos libros, especialmente los de Estados Unidos, en los que siempre hay frases como: "Un libro imprescindible para cualquier interesado en la historia del requesón" (Peter Larre, Los Angeles Times), "John Smith es el gurú de los equilibristas sobre longaniza y su libro es la Biblia en la materia" (Brandan Fraser, The New York Times), "Mi vida cambió después de leer Cómo montárselo con un hamster (Jane Fanda).

Es también semejante a lo que sucede con la colección amarilla de Anagrama, en la que absolutamente todos los libros que publican son "la mejor novela en décadas".

Así que Cervantes, cuenta en su prólogo que está un poco avergonzado porque no tiene conocidos de importancia que puedan avalar su libro con sus sonetos y recomendaciones. Tampoco tiene su Don Quijote citas de autores célebres:

"...sin acotaciones en las márgenes y sin anotaciones en el fin del libro, como veo que están otros libros, aunque sean fabulosos y profanos, tan llenos de sentencias de Aristóteles, de Platón y de toda la caterva de filósofos..."

Pero un amigo le dice que no debe preocuparse porque eso se puede solucionar fácilmente. Y le da unos buenos y divertidos consejos que puedes leer tú mismo.

En cuanto a los sonetos y recomendaciones, en muchos libros los escribían expertos en la materia, por ejemplo, grandes estrategos o militares si era un libro acerca de la guerra, o teólogos y religiosos si era un libro acerca de Jesucristo. Así que en el Quijote, que trata de caballeros andantes, lo razonable es que sean gentes de esa profesión quienes escriban los sonetos. Y así Cervantes ofrece una ristra de sonetos escritos por Amadis de Gaula, Don Belianís de Grecia y Orlando Furioso dirigidos a Don Quijote. Pero también se incluyen dedicatorias de célebres escuderos destinados a Sancho Panza, o de doncellas que se dirigen a Dulcinea del Toboso. Incluso hay versos elogiosos escritos por caballos célebres y dedicados a Rocinante, como éste que es célebre por la frase de la metafísica y el hambre:

Diálogo entre Babieca y Rocinante
SONETO


B. ¿Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?
R. Porque nunca se come, y se trabaja.
B. Pues ¿qué es de la cebada y de la paja?
R. No me deja mi amo ni un bocado.
B. Anda, señor, que estáis muy mal criado,
pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.
R. Asno se es de la cuna a la mortaja.
¿Queréislo ver? Miraldo enamorado.
B. ¿Es necedad amar?

-R. No es gran prudencia.
B. Metafísico estáis.

-R. Es que no como.
B. Quejaos del escudero.

-R. No es bastante.
¿Cómo me he de quejar en mi dolencia, si el amo y Escudero o mayordomo son tan rocines como Rocinante?

 

La moda de Don Quijote

Hay quien se queja, como Javier Marías hace unas semanas, por la celebración del cuarto centenario de Don Quijote. Decía Marías que acabaríamos hartos de Don Quijote.

No sé por qué. Si alguien se cansa de leer u oír cosas de Don Quijote, lo único que tiene que hacer es dejar de leer lo que está leyendo o de oír lo que está oyendo, o de ver, que es lo más frecuente, lo que está viendo (la televisión).

Que se ponga de moda Don Quijote durante un año a mí me parece estupendo. Me encantan este tipo de modas. Por ejemplo, me encanta que se ponga de moda el budismo, o Alejandro Magno, o China, porque eso significa que se van a publicar muchos libros sobre el budismo, China o Alejandro Magno, que de otro modo nunca llegaría a ser accesibles. Me parece fabuloso que se ponga de moda el cine asiático porque me gusta muchísimo y la única manera de ver mucho cine asiático es que esté tan de moda que resulte rentable estrenarlo, doblarlo o subtitularlo, que aparezcan películas en los vídeo clubs o que se hagan ciclos dedicados a él, como el delicioso Baff (Barcelona Asian Film Festival).

Supongo que la moda tiene cosas malas, pero también tiene bastantes cosas buenas, como esta que acabo de decir. La celebración del quinto centenario del descubrimiento de América por Colón trajo consigo la publicación de extraordinarios libros, como los que patrocinó el propio organismo del Quinto Centenario, pero también de códices mayas, libros de historia, etcétera. Después, cuando pasó la moda, los precios de todos esos libros bajaron y ahora los encuentras de saldo. Así que lo mejor, parece, es que algo se ponga de moda y después pase de moda.

La mala moda

Una de las cosas malas de la moda es que a veces quienes las siguen se convierten en verdaderos intolerantes y consideran que la realidad coincide punto por punto con la moda. Ayer hablaba con una chica que no se creía que no tengo móvil. Por más que insistí, ella decía que era absolutamente imposible que una persona en el siglo XXI no tuviera móvil.

Aunque la moda de los móviles es muy reciente se ha impuesto de tal modo que se ha convertido en lo único posible. Yo no tengo móvil porque no le veo casi ninguna utilidad y sí unos cuantos inconvenientes.

Utilidad: Para salir de noche y llamar a los amigos que están en otra discoteca. (Hay otras, pero esta es la principal de uso frecuente)

No utilidad:

1. Cuando estoy fuera de casa me gusta ir a mi aire, pensando en mis cosas y el móvil me parece una interrupción muy molesta.

2. Si estoy con otra persona me parece muy desagradable que suene el móvil y ponerme a hablar con otra persona que no está allí mientras espera tontamente la que sí esta allí.

3. El teléfono es el medio de comunicación que menos me gusta (excepto para conversaciones eróticas)

4. No me gusta ir hablando por la calle con el móvil. Me da vergüenza y me parece bastante ridículo (pero tal vez sea una cuestión de costumbre).

5. Es fácil perder el móvil, con lo que te gastas dinero tontamente.

6. Si tienes móvil te gastas muchísimo más dinero en facturas de teléfono.

7. No me gusta que nadie me tenga controlado, ni en el trabajo ni en la vida cotidiana.

8. Cuando tienes móvil, tu vida se organiza de una manera absurda como si fueras un ejecutivo agresivo, resolviendo a todas horas cosas diversas: citas, trabajos, conversaciones banales ("Estoy en el super, ¿compro lechuga rizada o coles de Bruselas", "Estoy saliendo del avión, llego en media hora", "Parece que no salen las maletas, no calientes todavía la comida", "Ahora estoy en la cola de los taxis").

9. Relacionado con lo anterior, creo que el móvil contribuye casi tanto al estrés como conducir en coche por la ciudad.

Así que esta es una moda que no me gusta y no me apetece seguir.

Además, me molesta que se haya puesto tan de moda el móvil porque ha frenado la moda de las agendas electrónicas: todo el mundo quiere tener un móvil y ya no se venden agendas electrónicas. El mercado se ha estancado directamente por culpa del móvil (comparten el mismo nicho ecotecnológico), con lo que, al no estar de moda, no se investiga en ellas y no se abaratan tampoco. En mi opinión, una agenda electrónica es mejor que un móvil de lejos. Puede tener: cámara de fotos e incluso grabar vídeo, puede servir para escuchar música, para leer miles de libros y llevarlos siempre encima, para llevar todos tus archivos, para conectarte a Internet en cualquier parte, para escribir y tomar notas que se conservan digitalmente (lo que facilita su búsqueda posterior). Y, por supuesto, también tiene teléfono móvil (aunque yo no lo usaría).

La esperanza es que pronto se producirá la fusión entre móvil y agenda: es decir, los móviles se convertirán en agendas electrónicas cuando ya hayan vendido todo lo vendible (cámara, muñequitos digitales, musiquitas, escuchar mp3, etcétera). Cuando eso suceda me compraré un móvil.

 

Más sobre móviles

Por cierto, que no me gusten los móviles no significa que no me guste la tecnología. Adoro la tecnología.

 

Y algo más sobre móviles

Hace tiempo, en la antigua productora en la que trabajaba, había un jefe que siempre que entraba conectaba el móvil y hablaba o fingía que hablaba. De este modo llegaba a su despacho sin tener que saludar a nadie.

Ahora en mi nuevo trabajo observo que los jefes hacen lo mismo: siempre entran hablando por el móvil. Qué curioso. Sin embargo, los no jefes no lo hacen. Supongo que es un signo de jerarquía.

Seguro que a Marcos esto le interesa por lo del análisis institucional: el estudio de los métodos para marcar la jerarquía.

Otro comportamiento bien curioso que vengo observando es que los jefes también se saludan entre ellos como si se conocieran de toda la vida y muy campechanamente, aunque se acaben de conocer. Cosa que no hacen con los empleados.

También hablan muy alto, llaman a los empleados a gritos para que acudan al despachos y se pasean con el móvil por toda la sala hablando también muy alto. Ese, por cierto, es uno de los mayores defectos del móvil: con el teléfono fijo al menos se tenían que quedar en su mesa.

>Comentarios a este día o a lo que tú quieras<

 

El Islam

En estos días combino la lectura del libro que me regaló Iván, Traite d'Athéologie, de Michel Onfray, La yihad , de Gilles Kepel y La maladie de l'islam, de Adelwahab Meddeb.

Aunque el Tratado de Ateología también está dedicado al judaísmo y al cristianismo, los tres tratan fundamentalmente del Islam.

Meddeb es un poeta y escritor tunecino. En su opinión, el fanatismo y la intolerancia, como decía Voltaire, fueron la enfermedad del catolicismo, el nazismo la enfermedad de Alemania y el integrismo la del Islam. Esa enfermedad ha hecho, dice, que se transformase "una tradición fundada en el principio de la vida y el culto al placer en una lúgubre carrera hacia la muerte".

Dice Meddeb que la decadencia del Islam viene de muy lejos y que ya desde el siglo XVII el mundo islámico dejó de hacer aportaciones a la ciencia. Aunque el colonialismo y Estados Unidos se han aprovechado de esa debilidad, es una simpleza pensar que la han causado directamente.

Es un placer leer en un escritor tunecino este tipo de argumentos, porque son muchos los que piensan que los países musulmanes son una pobre víctima de Occidente, cuando en realidad son más que nada víctima de sí mismo. A veces se podría pensar, incluso, si no será Estados Unidos víctima de Arabia Saudi y no a la inversa: ¿Quién maneja, o al menos ha manejado hasta hace poco, a quién?

 

Cambios en el mundo musulmán

Últimamente llegan buenas noticias de los países musulmanes: Siria se va a ir del Líbano, los palestinos han celebrado elecciones y se está avanzando hacia la creación de un estado palestino, en Irak se han celebrado elecciones con una alta participación dadas las circunstancias, Arabia Saudi va a celebrar elecciones municipales (así cayó la monarquía de Alfonso XIII) y está tomando medidas bastante claras en contra del terrorismo islámico y del fomento del radicalismo.

Gilles Kepel escribió La yihad antes del atentado del 11 de septiembre y parece que la conclusión de este libro monumental (700 páginas) es que el Islam estaba en declive, a pesar de que las apariencias parecían señalar lo contrario. El atentado del 11 de septiembre y la guerra de Irak parecían negar su tesis, pero quizá ahora las cosas están regresando al punto que estaban, lo que es un alivio.

Pero claro, en cualquier momento se puede venir todo abajo de nuevo: basta con que se produzca un atentado bestial en Estados Unidos o Inglaterra o que Estados Unidos decida invadir Irán o Siria.

Creo que el proceso de paz reanudado en Israel prueba lo que he venido diciendo durante mucho tiempo: que el primer interesado en que Palestina tenga un estado es Israel y que la Intifada desatada por Arafat fue un crimen contra el proceso de paz que no ha servido para nada, excepto para que murieran cientos de personas, niños, mujeres, hombres, civiles y soldados. Todo porque Sharon se paseó un día por Jerusalén.

En cuanto Mazen ha podido garantizar mínimamente su intención de acabar con los grupos terroristas palestinos, Israel ha iniciado con firmeza las negociaciones y el calendario de su retirada. Hace tiempo, leí una entrevista a un político israelí que decía que ellos no podían pedir al gobierno palestino que acabase con el terrorismo en un plazo determinado, pues sabían que eso no era nada fácil, pero que lo que sí exigían es que hubiese clara intención de hacerlo. El hecho de que por una vez Israel no haya respondido de manera violenta y criminal al terrible atentado sufrido hace unos días es una muestra de esa voluntad negociadora y de la presión diplomática de Estados Unidos.

Sé que hay quien prefiere que las cosas vayan mal en Oriente Próximo, que la democracia nunca funcione en Irak, que a Israel le pongan bombas, que no cambien las cosas en Líbano ni en Irán, que nada, en definitiva, favorezca a Estados Unidos o a Bush. Yo prefiero, sin embargo, que haya democracia y paz en Irak y que se extienda a cuantos países musulmanes pueda, especialmente a Irán (que es un país que amo), que Siria se vaya del Líbano, que Palestina tenga un estado y desaparezca de una vez Hezbolá y todos los grupos terroristas que usan a los palestinos como excusa. Prefiero que Bush pase a la historia como el presidente que consiguió cerrar el conflicto entre Israel y Palestina.

Eso no le hará menos culpable por la guerra de Irak.

El hecho de que si se establece la democracia en Irak ello podría significar un apoyo a Bush me trae sin cuidado, yo pienso en los iraquíes, no en Bush. Alguien dirá: pero eso justificará la guerra de Irak. No. Una cosa es que la democracia en Irak se explique en el futuro porque antes hubo una guerra, y otra cosa es que eso justifique la guerra. Todos sabemos que las conquistas y las guerras napoleónicas extendieron las ideas de la Revolución Francesa por toda Europa, entre ellas los derechos humanos, pero eso no hace menos culpable a Napoleón de todos sus asesinatos. También el imperialismo de Atenas extendió la democracia por muchos lugares, pero eso no justifica sus crímenes (que pueden verse en La guerra del Peloponeso de Tucídides).

Explicar no es justificar.

Por otra parte, si Irak se convierte en un estado chiita radical y fanático a la manera de Irán, la causa también será la guerra emprendida por Bush y en este caso, sí será un buen argumento contra la guerra, porque la relación causa-efecto puede ser incluso más directa que en la otra hipótesis. Pero prefiero la otra alternativa, francamente.

Del mismo modo, suceda lo que suceda, también se podría decir que todo es consecuencia del atentado del 11 de septiembre, lo que sería en gran parte cierto también, pero no justificaría tampoco el atentado.

Hay que pensar en lo que hay ahora en Irak y en las posibilidades, no en lo que ha sucedido. El norte del país, la zona kurda, está en una situación bastante buena, la formación de un gobierno chiita moderado (eso parece Sistani) puede ser un buen contagio para Irán, y el mayor problema es la integración de los sunitas y el abandono del país por parte de todos los grupos criminales y, en un futuro cercano, también de Estados Unidos (pero creo que si EE UU se va ahora se produciría una guerra civil).

 

No hay que fiarse de los curas

Cuando Jomeini se hizo con el poder en Irán, éramos muchos los que pensábamos que era un tipo estupendo y simpático, incluso atractivo: con su mirada profundísima, sus cejas espesas y su larga barba. Él mismo, desde su exilio en París, siempre hablaba de democracia, tolerancia y derechos humanos. Pero enseguida se vio que todo era una farsa criminal y cruel que ha durado ya montones de años en Irán y ha sido una verdadera desgracia para el mundo musulmán. También muchos hemos confiado hasta hace bien poco en Jatamí, el presidente de Irán, que es también cura, aunque de turbante blanco, pero parece que nuestras esperanzas no tenían razón de ser. Creíamos que no tomaba medidas más enérgicas por temor a un golpe de Estado de los curas de turbante negro dirigidos por Jamenei y el ejército, pero estamos empezando a pensar que ha dejado pasar el momento de las reformas (cuando el 70 u 80 % de los iraníes le votaron confiando en sus promesas de cambio) y que es un tapado de los ayatolás y el ejército (los únicos que quieren que el régimen se mantenga). Naturalmente, la política de Estados Unidos ha favorecido a los curas (da la impresión que EE UU prefiere que el régimen no cambie, pues es su mayor apoyo exterior, aunque parezca lo contrario)

Sistani, el máximo líder chiita de Irak, parece muy moderado y tolerante. Es también atractivo, de mirada profunda y barbudo. Espero que esta vez sea tolerante cuando mande. Pero no hay que fiarse de los curas cuando se dedican a la política.

O quizá sea la barba: esas espesas barbas y bigotes tras las que se esconden las caras. También abundaban en Europa y otros lugares en épocas de intolerancia. Barbudos eran Marx, Engels, Bakunin, Lenin, Castro, bigotudos Nietzsche, Bismarck, Stalin, Hitler... ¿tendrá algo que ver? Pero no, porque Mussolini, Franco y Mao se afeitaban todos los días.

 

El cuaderno amarillo de Pániker

9 de marzo de 2004

Hace ya mucho tiempo que Iván me recomienda leer los libros de Salvador Pániker, y especialmente el Cuaderno amarillo. De vez en cuando los he ojeado (¿hojeado?) y me han interesado mucho. Pero me decidí a leerlo después de un intercambio electrónico epistolar con E...

Ahora, pues, leo a Pániker, al que yo mismo recomendé antes de haberlo leído (pero sí hojeado).

Es un libro tan interesante que podría ponerme a comentarlo casi página a página. Una de las cosas buenas que tiene es que le hace sentirse a uno menos original o raro, porque son muchas, muchísimas, las coincidencias. Hace poco tuve este mismo placer de leer a alguien con el que coincido mucho con dos libros de Hayakawa (un discípulo del legendario Korzibsky), que ya comentaré aquí.

Es posible, claro, que uno piense que un autor es inteligente e interesante siempre que coincida con sus ideas. Como decía Swift:

"Una magnífica observación, digo, cuando leo un pasaje de un autor cuya opinión coincide con la mía. Cuando diferimos, entonces dictamino que es él quien está equivocado"

Algunas coincidencias con Pániker fáciles de sintetizar (porque otras son más difusas o inabarcables en una cita):

“Proverbio inglés a tener en cuenta: “Si consientes que un problema te deprima, lo habrás convertido en dos problemas”. Y yo añadiría: siendo el segundo problema –la depre- infinitamente más grave que el primero.”

Esto lo digo a menudo en todas partes, y siempre añado también la coletilla que añade Pániker. Lo curioso es que juraría que el origen, o uno de los orígenes de la idea es el budismo, pero Pániker es medio budista y no dice nada de ello. Tal vez también esté en algún estoico, en Epícteto o en Séneca.

Siente Pániker un gran aprecio hacia Jesucristo que yo comparto: escribí sobre el asunto en Cosas que he aprendido de.... Jesucristo y los cristianos.

Y esto que cuenta me pasó muy parecido hace unos años:

"Anteayer también había misa, y yo me coloqué, de pie, en la última fila. De pronto, hacia el final de la ceremonia, un hombre joven que estaba delante de mí se volvió tendiéndome la mano. Tiene que ver (creo) con el darse la paz, y me pareció un buen gesto: simbólico, eficaz, una reminiscencia de las catacumbas. Todavía quedan cristianos de buena fe. Yo mismo recé, no al dios cristiano sino al dios-lo-que-fuere. O lo-que-no-fuere. La vida volvía a parecerme absurda sin la referencia absoluta. El desamparo, la soledad, mis hijos enfermos, la desaparición final, todo se concentraba en un punto imaginario de perplejidad y petición. Petición de nada. El caso es que recé y me sentí un poco más equilibrado".

También entré en una Iglesia, me senté, escuché la misa, recé al dios cristiano, y al final varias señoras y señores me dieron la paz, estrechándome la mano suavemente y sonriendo. Yo también sonreí. Me pareció un rito encantador y emocionante.

Tal vez algo semejante a esto fue lo que hizo que Chesterton se convirtiera al catolicismo. Según cuenta, entró en una iglesia de Francia y escuchó un sermón absolutamente disparatado. Eso le hizo concluir que si algo tan absurdo había sobrevivido dos mil años, sólo podía ser la verdad.

 

Privacidad y publicidad

He tomado hoy de Pániker esto de poner siglas para refirme a personas que no sé si quieren que las mencione por su nombre, como E...

Es una costumbre que me recuerda a las novelas antiguas, como el Adolphe de Constant, o la Memorias de Casanova. Pániker pone una, dos o tres letras en mayúsculas. Yo recupero el sistema clásico de los puntos suspensivos.

Escribir en un lugar más o menos público como este plantea dudas, porque excepto algunos casos (Iván, Marcos, Ana, Bruno) en los que creo que puedo mencionar los nombres, no estoy muy seguro de si debo hacerlo o no. Mi amigo J... me dijo que le dio mucha vergüenza leer aquí su nombre. No es que no le gustase pero se sintió raro, así que ya no lo menciono. Aunque no voy a decir nada malo de nadie aquí, eso es muy subjetivo y alguien se puede sentir molesto por un comentario más o menos inocente. Un amigo se molestó por un comentario que hice acerca de algo que él opinaba y, aunque él no me lo pidió, eliminé el comentario del weblog.

La verdad es que yo soy mucho más discreto que Pániker, quien menciona a todo sus amigos por su nombre y usa iniciales para referirse a sus amantes o algunos casos comprometidos. Claro, en un diario uno puede contarlo todo, pero Pániker después los publica.

Una de las diferencias entre él y yo es que yo no soy capaz de describir con unos pocos trazos precisos a otra persona, como hace él a menudo. Aunque eso demuestra un gran poder de observación, creo que también implica una gran simplificación: reduce a una persona a unos rasgos más o menos accidentales, elegidos en un momento en particular y que dan la impresión de liquidarla (biográficamente) en un instante. Y claro, el mundo y las personas no son tan sencillas. La prueba es que a menudo nuestra opinión acerca de una persona, de un libro o de una película cambia con el tiempo.

Hace poco leí algo de Rohmer donde decía que no consigue entender las cosas negativas que dijo acerca de Monsier Verdoux, de Chaplin, que ahora le parece extraordinaria.

Pero, claro, es inevitable describir algo o a alguien de vez en cuando, definir esto o lo otro, avanzar una idea. Pero yo intento que siempre ese tipo de comentarios sean entendidos como algo concreto referido a algo también concreto, no como una definición general o una enmienda a la totalidad. Por eso, no me gusta calificar las películas nada más salir del cine porque da la impresión que ese juicio tan general anula cualquier otro matiz o cualquier otro comentario y hace que la película sea vista como un todo indivisible. Y a veces me gustan trozos de películas, me provocan emociones increíbles aunque desde un punto de vista cinematográfico la película no valga nada. Pero si decimos, y sobre todo al charlar con otra persona, "qué película tan mala", parece como si cerrásemos ya cualquier posibilidad de recorrer algunos rincones buenos de esa película.

 

Monsieur Verdoux

He leído unas cuantas cosas acerca de Monsieur Verdoux, de Chaplin escritas por Bazin, Truffaut, Rohmer o Renoir y también he visto la película, que no voy a calificar ahora porque me contradiría a mí mismo.

Está bien: me ha encantado.

Ya dije en una ocasión, en un comentario a Soñadores y las dicotomías a las que tan aficionado es Umberto Eco, que yo estoy más cerca de los orgásmicos que de los analistas. Por eso, prefiero decir: "Me ha encantado"o "Es delicioso" antes que: "El planteamiento inicial es muy sugerente, pero tiene un defecto de forma imperdonable".

Pero, como no creo en esas dicotomías, también me gusta analizar las cosas de vez en cuando. No hay contradicción, excepto si creas una situación en la que hay que elegir "o esto o lo otro". Se puede disfrutar sin analizar y disfrutar también del análisis. Hay un tiempo para todo.

Pero se trata casi siempre de una cuestión de medida: el análisis excesivo acaba siendo previsible, trivial y aburrido. No hay por qué tener una opinión y un juicio de valor para cada cosa que nos pasa por delante.

Monsieur Verdoux tuvo muchos problemas en el momento de su estreno (1947). Se desató una feroz campaña de prensa contra Chaplin, se le acusó de actividades antiamericanas y cinco años después se tuvo que exiliar de Estados Unidos. Lo que más molestó fue que el asesino Verdoux dice en el juicio que admite haber matado a algunas viudas ricas, pero que los países fabrican armas que sirven para matar a millones y nadie los juzga:

" Wars, conflict...it's all business. One murder makes a villain; millions, a hero. Numbers sanctify!

"Guerras, conflictos... todo es negocio. Un asesinato y eres un villano; millones y un héroe. Los números santifican!"

Zhuang Zi dice algo parecido en Desvalijadores de arcas: "Quien roba una hebilla sufre pena de muerte, quien roba un estado se convierte en un gran señor feudal".

 

Chaplin y los situacionistas

Una de las cosas más estúpidas que hicieron los letristas de Debord (luego internacional letrista, luego, situacionistas) fue un boicot a Chaplin en 1952, cuando llegó a París para presentar Candilejas.

Sabotearon a gritos su conferencia y distribuyeron un manifiesto llamado No más pies planos, en el que se decía: "Las luces de los focos han derretido el maquillaje del así llamado brillante mimo y dejado al descubierto el viejo rostro intransigente" o "Creemos que la expresión más apremiante de la libertad es la destrucción de ídolos, especialmente cuando se presentan hablando en nombre de la libertad de otro", que es precisamente lo que hacían ellos.

Este tipo de acciones en las que se convierte a una persona, Chaplin, en un objeto manipulable para el propio autobombo es una de las cosas que menos me gustan y no entiendo a quienes admiran esas acciones ególatras y triviales de Débord y sus acólitos, que supuestamente denuncian la sociedad del espectáculo y son quienes más lo practican.

Tras esa acción, los letristas se separaron y Debord fundó la Internacional Letrista y a partir de entonces se dedicó a expulsar a los miembros de sus diversas organizaciones, hasta que se quedó literalmente como único miembro y se autodisolvió. En 1994 se suicidó. Uno de los problemas de Debord era que el puesto de gurú de la época ya estaba copado por Sartre, así que ha tenido que esperar hasta hace unos años y a la caída de todas las teorías políticas rivales para que sus recetas filosóficas se pusieran de moda, aunque influyó en mayo del 68 y en el punk a través de McLaren.

¿Quizá parece que no me cae bien Debord? Cierto, pero también tiene cosas buenas y esto no es una descalificación global... ¡Qué difícil es no contradecirse!

Dice Swift:

"Si un hombre compilase tosas sus opiniones sobre el amor, la política, la religión, la enseñanza y demás asuntos, empezando por las de su juventud y siguiendo hasta la vejez, ¡vaya paquete de inconsistencias y contradicciones resultaría finalmente!."

 

Poemas de ocasión

5 de marzo de 2005

En la China de la época Tang (618-906) era costumbre escribir poemas en cualquier momento y por cualquier motivo. El dominio de la poesía era una de las exigencias más estrictas en los exámenes al funcionariado y había decenas de miles de funcionarios. En la Recolección de la Poesía Tang hecha en el siglo XVIII, se reunieron 48.900 poemas de 2.200 poetas, y se considera que eso era sólo un diez por ciento de lo que se escribió.

También en el Japón del año 1000, muy influido por la China Tang y Song, era habitual intercambiarse poemas, como puede verse en el delicioso Libro de la almohada, de Sei Shonagon, o en el Romance de Genji (1010), de Murasaki Shikibu, las obras casi iniciales de la literatura japonesa, ambas escritas por mujeres, pero también en el anterior (935) Diario de Tosa, escrito por un hombre que se hace pasar por mujer (ya explicaré por qué otro día)

Entre tantos poemas, no todos eran buenos (sea lo que sea un buen poema): la mayoría eran poemas de ocasión y sólo algunos eran excelentes. Creo que en Japón el sentido crítico era más agudo que en China, tal vez porque a menudo los japoneses se han tomado casi siempre mucho más en serio lo que en China era más ligero y divertido. El Ch'an chino, que era una mezcla de budismo dhyana indio, taoísmo y tal vez incluso algunas gotas de confucionismo, además del buen humor chino, se convirtió en Japón en el zen, muy interesante también, pero mucho más seco, austero, estricto y sufridor (además de una filosofía puesta al servicio del naciente militarismo japonés).

Sé que existen, pero yo no he encontrado en mis lecturas de textos chinos (tal vez demasiado escasas) observaciones acerca de sí aquí falta una sílaba o si se ha elegido mal la comparación entre el otoño y el ala de un cuervo, observaciones puntillosas que sí se leen en los textos japoneses.

Todo me gusta, pero no ocultaré que prefiero la manera china. Sí recuerdo ahora algunas críticas del chino Bai Juyi a Du Fu, en las que dice que a Du Fu le falta denuncia social en sus poemas (que tampoco es una observación puntillosa o lingüística, por cierto).

El otro día, cuando estaba en la estación sur de autobuses, se me pasó por la cabeza un poema y lo escribí tal cual. Me di cuenta enseguida de su imperfección formal, pero así son los poemas de ocasión, digo yo, no ejercicios de precisión, sino lo mínimo para que sean legibles. Y se me ocurrió poner en esta página una sección en la que cada cual podrá mandar sus poemas de ocasión. Pueden ser anónimos y, por supuesto, queda apartado cualquier juicio crítico negativo acerca de los poemas recibidos (si lo hay, borraré el comentario).

Este es el poema que me fue dictado cuando subía por las escaleras mecánicas rodeado de gente presurosa:

En la mañana cientos de personas

y las voces agudas de los móviles que

como pequeños animales

sacuden los bolsillos de sus amos

Y este es el enlace para los poemas de ocasión (que pueden ser haikus, tankas, verso libre, cuartetas, sonetos...)

<Poemas de ocasión>

 

A partir de mañana, este enlace estará también en la columna lateral. Por cierto, si quieres enviar un comentario a cualquier general, tienes un enlace en esa misma columna lateral, en la sección INTERACTIVIDAD.

Pedí a Marcos que me enviará el texto de Séneca a Lucilio del que hablé hace unos días y lo hizo. Puedes leerlo aquí:

...O en su página: Marcóticos

Yo soy el otro

"Je suis l'autre", escribió Gerard de Nerval al verse en un daguerrotipo. Yo soy el otro.

También Borges escribió Borges y yo:

Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancela; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar.
Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
No sé cuál de los dos escribe esta página.

Cuando leo el Cuaderno amarillo de Pániker sospecho que tampoco es él quien aparece en sus páginas. A veces se adivina que Pániker no es siempre tan preciso y reflexivo como aparece en su libro. Se nota cuando su amante JX le dice:

__Eres como un viejo niño; nunca pensé que fueras tan zalamero; te creía más despegado.
__¿Qué quiere decir más despegado?
__ Pues más amurallado en ti mismo"

 

O cuando le dice, también JX, en otra ocasión:

 

"Me encanta que seas también frívolo y que no te parezcas en nada a esos profesores eruditos que te dan el latazo"

Pero al leer su libro, uno no puede evitar hacerse una idea de Pániker como alguien que pone una distancia intelectual en su manera de experimentar la vida, una prevención un poco aséptica.

Seguramente es inevitable, porque una cosa es vivir y otra muy distinta contarlo. Elegir una palabra u otra para describir un acontecimiento complejo ya es una castración de lo vivido: se ilumina tanto una zona concreta, que algo que quizá sólo era una cosa más entre muchas otras (por ejemplo una emoción entre muchas) cobra un protagonismo desmesurado e injusto. Por eso, las mejores cosas de nuestra vida tal vez se pueden escribir, pero no describir (al menos sin con ello reducirlas a algo demasiado simple).

 

Yo y el otro

Yo tampoco soy el que aparece en esta página, aunque algunas personas puedan creerlo. Aquí estoy yo y está otro distinto de mí. También a mí, como a Borges, me parece que el que aparece en esta página comparte mis gustos y aficiones pero de un modo algo vanidoso. Es cierto que él es en muchas cosas más listo que yo, pues yo a menudo olvido incluso lo que opino de algo, o que un asunto ya había quedado resuelto y vuelvo a dudar. El propio Pániker lo dice de su Cuaderno:

"Releo lo escrito estos últimos días y decido una vez más que lo que voy anotando en este diario son mayormente tanteos, conjeturas, indicios de verdades que finalmente se me escapan"

Hay que tener en cuenta que todo lo que hay aquí son fragmentos, escritos en momentos en lo que me apetece escribir. Y me apetece escribir a menudo, todos los días escribo o en este cuaderno eléctrico y digital o en otros cuadernos, pero cuando escribo suelo plantearme a mí mismo novedades, de tal modo que escribir es meterme en asuntos medio desconocidos, descubrirme mientras escribo o investigar algo nuevo, añadir experiencias a mi vida y raramente contar las experiencias ya vividas.

Confieso que también soy muy torpe en lo biográfico, así que quizá he convertido mis defectos en virtudes y por eso lo rehuyo. Hace un tiempo lo intente con una especie de diario privado que se llamaba Cronos, en el que me propuse contar con toda sinceridad lo que me iba sucediendo, lo que opinaba de mis amigos, etcétera. Y la verdad es que ese diario, del que me autoedité 11 o 12 números, es interesante, pero gran parte de él impublicable. No sólo porque alguien se podría ofender al leer algo que digo sobre él, sino porque yo mismo me doy cuenta de que muchas de esas cosas que digo son demasiado romas, esquemáticas, y que ni siquiera las pienso; y, lo que es más asombroso, ni siquiera las pensaba entonces. Pero, en la urgencia de explicarse por escrito, uno tantea y a menudo se queda con lo primero que su mente de ese momento le ofrece. Deje de escribir Cronos porque me asustaba esa precisión de mí mismo y de mis opiniones.

Pero hay muchos momentos de mi vida en los que no escribo. Esos momentos y esas maneras de vivir no están aquí: falta eso de mí en esta página y en cualquier cosa que escriba. Naturalmente, puedo escribir acerca de esos momentos, pero al hacerlo ya los convierto en cosas literarias, ya es una explicación demasiado precisa de algo impreciso y espontáneo.

Hace tiempo me di cuenta que existe el peligro de convertir la vida en literatura. Tengo pendiente escribir un breve ensayo sobre el asunto, porque creo que es una tendencia que acecha a quienes escribimos, pero también a quienes no escriben pero leen mucho (o ven muchas películas). Fabricar la vida como una obra de arte. Alguien decía: hay que hacer de la vida una obra de arte (creo que era Mussolini). Yo no estoy de acuerdo. La vida es la vida y el arte es el arte, como decía Shakespeare en un momento de vida terrible, aunque a veces se parezcan.

Porque es cierto que la vida se parece a algo que hemos leído o a una película que hemos visto y es inevitable hacer comparaciones. Y a veces también el arte se parece de manera asombrosa a la vida, por eso no es extraño que Oscar Wilde dijera que la mayor tragedia de su vida era la muerte de Julien de Rubenstierre (protagonista de una novela). Arte y vida aprenden uno de otro. Pero a veces también no se parecen en nada, supongo.

Sea como sea, creo que no hay que convertir la vida en literatura. Creo que la hinchazón literaria (o cinéfila) acaba ahogando la vida y pienso, como Chesterton, que una rosa puede ser un símbolo viejo y manoseado pero que una rosa en la mano de un joven es una nueva rosa inesperada, como en el poema de Bárcenas:

 

EL LECTOR CIEGO

En la ciega estancia el lector ciego
Descifra una a una las figuras
Y en cada gesto da comienzo
De nuevo a la literatura

No tiene esta obra otros caracteres
Que aquellos que con agua se escriben
Pero en sus precisos límites habitan
La rosa, las perlas, el oro y las palomas

Se repite la eternidad en esta hora
Y se crea también por vez primera
La rosa es y ya no es la rosa
Copia y original a cada instante

Tal vez por eso, por el temor a convertir la vida en literatura, soy muy discreto, mucho más discreto que Pániker en cuestiones personales o biográficas, aunque también creo, por otro lado, que es él quien tiene razón al ser indiscreto. Porque en su libro están muchas cosas que de otra manera son fáciles de olvidar: uno teme manosearlas y acaba perdiéndolas.

Habla Pániker mucho de sexo, y yo apenas hablo, a pesar de que el sexo es una de las cosas más importantes de mi vida. Yo sin sexo es como si no fuera yo: mi manera de vivir esta ligada al sexo casi a cada instante y sin embargo el sexo está ausente de esta página. Claro que tampoco esta página es exactamente un retrato mío, sino un lugar donde escribo de lo que me apetece; pero, claro, no de todo lo que me apetece: sé que va a ser leído y me autocensuro.

Lo cierto es que tampoco escribo mucho de sexo y de erotismo en mis escritos privados, lo que es una pena, porque hay cosas de mí que ya no sé si siempre han sido así, si las aprendí y cuándo, si he cambiado... Así que, como dije, pienso que es Pániker quien hace bien al contarlo todo.

<comentarios>

 

Le retour des saisons

A Madrid llegó antesdeayer la primavera y andamos todos locos y erotizados. Lo noté en el trabajo, por la calle, en mensajes electrónicos. Qué ganas de quitarse todas estas capas de ropa invernales que nos ocultaban. Pienso en mi amiga T... que siente que le han robado el cuerpo cuando su cuerpo no está a la vista, y supongo que ahora será feliz, si es que también ha llegado allí la primavera.

 

Jonathan Swift

13 de marzo de 2005

"Muy pocas personas, hablando con propiedad, viven en el presente, más bien se están preparando para vivir en otro momento"

 

Ausencias y coincidencias

22 de marzo de 2005

Decíamos ayer, dijo Fray Luis de León cuando salió de las cárceles de la Inquisición y continúo la clase que había quedado interrumpida cinco años antes.

Decía yo ayer hace diez días, aunque apenas unos centímetros más arriba en esta página, que muchas personas no viven el presente, sino que siempre parecen estar preparándose para un futuro que nunca llega.

Me hace gracia esta relación que se establece inevitablemente entre dos cosas simplemente debido a que están juntas. Hace unos días citaba un pasaje de Fowles en El mago en el que la única relación entre dos acontecimientos era el mencionarlos juntos. Umberto Eco pone un ejemplo parecido en La sobreinterpretación de los textos:

Desde cierto punto de vista, cualquier cosa tiene relaciones de analogía, contigüidad y semejanza con todo lo demás. Podríamos llevar este hecho hasta el límite y afirmar que existe una relación entre el adverbio "mientras" y el nombre "cocodrilo" porque -como mínimo- ambos aparecen en la frase que acabo de decir.

Y la cercanía simplemente espacial entre las diversas cosas que escribo en esta página también establece inevitablemente relaciones entre todas ellas, algunas insospechadas.

Lo que tiene mucho que ver, como tal vez tenga ocasión de comentar en algún momento con el weblog anterior, Monadolog y la monadología de leibniz, pues las mónadas son átomos espirituales, por llamarlos de alguna manera que perciben la misma realidad, pero siempre desde un punto de vista diferente, es decir, estableciendo diferentes relaciones entre las cosas percibidas.

Y eso es lo que hace, quizá, que seamos distintos, lo que construye nuestra la individualidad. Por eso, de las categorías de Aristóteles (cualidad, cantidad, materia, forma...), la más importante para Leibniz es la relación.

Y termino con algo que tiene relación con lo que decía antes: la proximidad espacial en esta página de una cosa escrita hace diez días con lo que escribo ahora:

Leemos en Los tres mosqueteros: "D'Artagnan atravesó con su espada a Rochefort, que cayó muerto al suelo".

Eso es algo que sucede en apenas unos segundos en el tiempo de la narración, pero tal vez han pasado horas, días e incluso meses entre el momento en que D'Artagnan avanzó su espada y el momento en el que Rochefort cae muerto al suelo. Tal vez alguien interrumpió a Dumas justo después de escribir "Rochefort" y el autor se fue a tomar unos vinos, a pasar una noche en los brazos de un amante o a hacer una revolución, dejando a Rochefort con la espada atravesada durante meses, hasta que, por fin, regresó a su mesa de trabajo y permitió que cayera al suelo de una vez.

 

Nuevos comentarios

Han llegado últimamente muchos comentarios de Iván, aunque varios de ellos remiten a un mismo comentario. Para facilitar las cosas en el asunto de los comentarios, tengo el placer de comunicar que he hecho un invento tan bueno que estoy seguro que ya debe haberlo descubierto alguien.

Se trata de la posibilidad de enviar un comentario y poner en él de manera fácil y automática un vínculo que lleve directamente al motivo de ese comentario. Es decir, tú envías un comentario a este párrafo y desde tu comentario se puede saltar directamente a este párrafo.

En realidad no es tan exacto: puedes saltar no a este párrafo, pero sí a este día del weblog.

Es algo que trae de cabeza a quienes tienen weblogs y que se está intentando solucionar con una combinación de trackbacks, lectores de rss, permalinks y cosas semejantes.

Pues yo lo he inventado (Aplausos).

Primero tienes que pulsar en el vínculo Envía un comentario (mira en la columna de la izquierda bajo el calendario). Una vez allí, puedes enviar tu comentario y lo único que tienes que hacer es poner la dirección de esta página en la casilla A propósito de...

1

De este modo habrás creado un vínculo a esta página.

¿Y cómo saltar a un día concreto? Lo único que tienes que hacer es añadir tras el nombre de la página el signo de la almohadilla (#) y la fecha de hoy escrita en formato anglosajón:

050323

Es decir: año, mes y día, que es la forma más lógica de ordenar los días del año. Si lo haces a nuestra manera e intentas ordenar los datos, el día 11 de agosto no te aparecerá después del día 10 de agosto, sino después del día 11 de julio:


110705
110805

Mientras que en formato anglosajón te aparecerá correctamente ordenado:


050810
050811

 

1

Así que, ya ves, existe un método sencillo para poner vínculos entre comentarios y cosas comentadas. Naturalmente, tienes que hacer un pequeñísimo esfuerzo (copiar la dirección y el día), pero eso es inevitable, porque: ¿cómo voy a saber yo qué es lo que quieres comentar?

 

Cómo enviar un comentario

Supongo que has entendido lo que he explicado antes: que para enviar un comentario y poner un vínculo a la cosa que comentas tienes que escribir la dirección de este weblog y la fecha en la que está la cosa que comentas.

Ahora te voy a explicar cómo copiar y pegar la dirección de este weblog en apenas unos segundos.

[Sí, ya sé que tú sabes cómo se hace, pero no todos lo saben.]

La dirección de este weblog es lo que aparece en lo que se llama barra de direcciones del navegador. Es decir, esto:

1

 

No, no creas que tienes que copiar esa dirección (a veces son largas y confusas). Basta con que pinches UNA VEZ en la barra. Verás que el texto queda resaltado:

1

 

A continuación le das al botón DERECHO del ratón. Te aparecerá lo que se llama un menú contextual. Como este:

1

Aquí eliges Copiar.

Con eso ya has copiado la dirección. Ahora te puedes ir a la página de comentarios.

Cuando estés en la página de comentarios, pincha en la casilla A propósito de...

Y ahora, das otra vez al botón DERECHO del teclado y eliges PEGAR (Paste en inglés):

1

 

[Para quienes prefieren usar el teclado en vez del ratón (como yo), se puede copiar la dirección pulsando las teclas CTRL y C al mismo tiempo. Y se pega pulsando CTRL y V]

 

Has creado un vínculo directo a esta página.

1

Si quieres añadir el día, ya sabes, escríbelo en formato anglosajón a continuación de la dirección y precedido de una almohadilla:

#050322

Es decir, deberás ver:

http://www.danieltubau.com#050322

Ahora ya puedes escribir y enviar el comentario con la seguridad de que cualquiera podrá consultar en un momento el lugar al que te refieres.

 

Otra recomendación

A veces, verás que en la barra de direcciones no aparece:

http://www.danieltubau.com

 

sino :

http://www.danieltubau.com#050322

 

Eso quiere decir que has llegado a ese día saltando desde el calendario o desde otro vínculo. Así que te puedes ahorrar escribir la fecha, porque ya está incluida en la dirección.

 

Comentarios universales

Finalmente, este fabuloso sistema sirve no sólo para enviar comentarios relacionados con mi página, sino con cualquier página.

Lo único que tienes que hacer es copiar la dirección de la página que comentas.

Por ejemplo, Iván ha enviado un comentario a Marcóticos, que no tiene comentarios automáticos, así que me lo ha enviado a mí. Para que el lector de ese comentario sepa a qué se refiere Iván, he añadido un vínculo al lugar de la página de marcóticos que ha motivado el comentario de Iván.

Así que si quieres comentar algo referido a otra página, puedes hacerlo y facilitar al lector el vínculo. Simplemente escribiendo en la casilla A propósito de... no mi dirección, sino la de esa página.

Espero que se entienda bien esta larga explicación (pero la cosa es bien sencilla).

Mañana grandes novedades de Natalia Tubau...

 

PERSIANAS, de Natalia Tubau

24 de marzo de 2005

¡Hoy gran estreno en esta página: Persianas!

Persianas es una página de mi hermana Natalia que por el momento, y todo el tiempo que ella quiera, se aloja en esta página.

Son fotografías de persianas, pero no de persianas de una casa, sino de esas que hay en la calle. Persianas de lata. No sé si has observado que desde hace algún tiempo muchos comercios han decidido pintar sus persianas de cierre con graffitis. Es una manera de tener en tu persiana algo que te guste y no cualquier cosa que se le ocurra poner al primer grafitero que pasa por allí. Así que muchas tiendas ceden gratuitamente sus persianas a un grafitero e incluso le pagan los botes de spray. Además, que un grafitero te pinte tu persiana es la mejor garantía para que no la pinte otro, pues existe entre ellos un código de honor semejante al de la mafia o las sociedades secretas chinas que les permite pintar en cualquier lado excepto sobre otro grafiti. Supongo que habrá ovejas negras, pero ya se sabe que la venganza del clan suele ser más temible que las de las fuerzas policiales del Ayuntamiento.

Así que las persianas se están llenando de grafitis llamativos, pues es un lienzo de un tamaño considerable. Algunos de ellos, como se puede ver en las fotografías de Natalia son muy espectaculares, bonitos o interesantes.

En esta primera entrega he subido cinco persianas, porque creo que es mejor ir ofreciéndolas poco a poco para apreciarlas mejor, aunque siempre será Natalia quien decida en estas cuestiones y en todo lo relacionado con su página, cuyo formato es sólo provisional, a la espera de sus indicaciones.

Puedes visitar las persianas de Natalia con este enlace o con el que he puesto en la columna de la izquierda.

Persianas, de Natalia Tubau

 

El espejo de Samuel Johnson

25 de marzo de 2005

No sé si sabes que tengo una subpágina que se llama El espejo. Allí pongo textos con los que más o menos me identifico. Muchos de esos textos los he ido mencionando en esta página, así que lo que hago de vez en cuando es releerme e ir trasladando a El espejo esos escritos.

Ahora he puesto allí una cosa de Samuel Johnson, que escribió en su escandalosamente delicioso Prefacio a Shakespeare (publicado en El Acantilado). También puedes leer el comentario que hice a ese libro de Johnson, que está lleno de cosas interesantes (mérito de Johnson, no mío).

Prefacio a Johnson

El espejo

 

Buenas noticias

Últimamente llegan buenas noticias del mundo, al menos lo que a mí me parecen buenas noticias. Las revueltas en Ucrania, Líbano y ahora Kirguizistán. Y lo mejor es que, al menos por el momento son revueltas en demanda de democracia y por el momento bastante pacíficas.

El riesgo de desestabilización es grande, por supuesto, pero las posibilidades de cambio a mejor también son grandes. Y el mantenimiento de todos esas semidictaduras tampoco garantiza necesariamente estabilidad. Parece que la cosa también se está extendiendo a Bielorrusia, así que espero que eso haga que Putin decida hacer el cambio en Rusia antes de que se lo hagan a él y que por fin cambien de régimen todos los países exsoviéticos que siguen en su órbita, porque por ahora casi todos ellos siguen dirigidos por ex miembros del Partido Comunista y gobernados por virreyes medio mafiosos al estilo antiguo (de la URSS y de la Rusia anterior). Incluida Rusia, que no ha conocido desde hace casi 90 años un dirigente no comunista o ex comunista.

En estos días se celebraba precisamente el fin de la segunda guerra mundial y creo que son especialmente acertadas las palabras de la presidenta de Letonia demandando a Rusia que pida perdón, porque tras la guerra media Europa fue liberada pero la otra media no (toda la que quedó bajo el dominio soviético). Si los alemanes occidentales, de manera ejemplar, han pedido a menudo perdón, y también lo han hecho los japoneses, ¿no deberían hacerlo los rusos? No sólo por lo que hicieron tras la Segunda Guerra Mundial, sino por lo que hicieron antes, especialmente en Ucrania. Pero ya se sabe que la historia la escriben los vencedores y cuesta librarse de la historia tal como nos la contó Stalin. Y sí, por supuesto, todos los que deberían pedir perdón debieran hacerlo. No es sólo un gesto, aunque lo parezca: es una manera de definir de manera pública qué medios se creen legítimos y cuáles no y una advertencia a quienes tengan la tentación de volver a emplearlos. En ese sentido es muy bueno que se juzgue a Pinochet o a cualquier ex dictador una vez que las cosas están lo suficientemente tranquilas para que los militares no vayan a dar otro golpe de estado (y así de tranquilas están ya en Chile): no sólo se juzgan los crímenes pasados, sino que, en cierto modo, se contribuye a que no se repitan en el futuro.

Creo, además, pero quizá esto es un pobre análisis de alguien como yo, que apenas tiene información relevante, que la influencia de Europa se está haciendo notar favorablemente en la política exterior rusa y estadounidense, y probablemente también en China. A pesar de lo que pudo parecer durante la Guerra de Irak, Europa no ha quedado debilitada, sino fortalecida. Ahora Europa tiene un peso económico, comercial, industrial y político mayor que nunca desde hace 60 años. Y por ahora lo ejerce de manera bastante positiva, creo. Un buen ejemplo ha sido su firmeza con Croacia, suspendiendo las negociaciones de adhesión hasta que Croacia dé muestras reales de colaboración en la encarcelación de criminales de guerra. Como dijo uno de los responsables de esa suspensión: "O Europa es una unión basada en los valores de los derechos humanos o no es nada". Buena frase para quienes siempre hablan despectivamente de la Europa de los comerciantes.

Pero es cierto que el mundo se halla en un momento delicadísimo y las cosas pueden precipitarse en el caos en cualquier momento. Espero que no.

 

Cómic de bolsillo

En estos días estoy bastante ocupado escribiendo un libro que me han encargado, así que apenas podré dedicar tiempo a esta página. Pero en los ratos libres, por ejemplo cuando viajé a Toledo en autobús (dos horas los martes, miércoles y jueves) me entretendré con mi agenda electrónica o pocket pc y algo escribiré o dibujaré, como este cochambroso comic de bolsillo, que puedes ver con este enlace:

La excusa por su defectuosa calidad es que está hecho todo directamente en la Pocket Pc (agenda de bolsillo), excepto el papel de fondo. Pero también espero ir mejorándolo poco a poco.

 

Kinsey y la homosexualidad

30 de marzo

No he visto la película que se ha hecho sobre Kinsey y su célebre informe, pero he visto en algún lugar uno de los datos que conmocionó entonces a la sociedad bienpensante: el informe Kinsey sugería que el 4% de los hombres y el 2% de las mujeres eran homosexuales. Ese dato, que hoy nos parece de risa, entonces era escandaloso.

Me acuerdo que hace bastantes años (pero también muchos años después del Informe Kinsey) siempre se decía que la homosexualidad alcanzaba al 10% de la población masculina. Desde hace no mucho, creo que el porcentaje favorito ha sido el 20%, pero creo que ahora se ha elevado a un 30%, mientras que la supuesta homosexualidad femenina ya pasa del 10 y el 20%.

Se trata de cifras que se dicen por ahí, y que yo considero bastante plausibles, pero no tienen un respaldo en ningún informe Kinsey que yo conozca al menos. Pero asombra cómo ha aumentado el porcentaje. En el caso del informe Kinsey, si recuerdo bien, no se trataba realmente de homosexuales declarados, puesto que podías acabar muy mal si declarabas tu homosexualidad, sino de 'tendencias' o 'pulsiones' que no necesariamente se llevaban a la práctica. Pero el aumento del porcentaje es asombroso y creo que es una clara muestra de la falacia del determinismo genético, a no ser que pensemos que en 40 o 50 años se ha modificado el ADN de la especie humana. Un ejemplo de la influencia del ejemplo es que ahora, por primera vez, empieza a haber gitanos que se declaran públicamente homosexuales, algo que hasta hace poco era tabú. Esperemos unos años y veremos cómo cae otro determinismo genético que sólo se basaba en una tradición represora y salen gitanos homosexuales hasta debajo de las piedras.

Aunque también haya, que las hay, tendencias genéticas que puedan influir, insisto en que todo eso no es determinante: lo que realmente influye son los usos sociales, el ejemplo, la mera posibilidad de elegir, la simple tentación a la que se pueda responder sin que te metan en la cárcel, te insulten o te discriminen. Y si las cosas siguen como ahora, espero que muy pronto el porcentaje de homosexuales hombres y mujeres se elevará al 50%, y a medio o largo plazo ni siquiera se hablará de tal porcentaje, puesto que ni siquiera se planteará uno si es homosexual o heterosexual, que es una de las cosas más ridículas que uno puede plantearse. Prejuicio del que, poco a poco también nos vamos librando.

 

Mosca y Caja

1 de abril de 2005

Puedes leer un nuevo comic de bolsillo, de temática más o menos filosófica, protagonizado por dos personajes muy fáciles de dibujar:

Mosca y Caja

 

Más persianas

He subido tres nuevas persianas de Natalia Tubau, que puedes ver con este enlace:

Persianas, de Natalia Tubau

 

 

Iván, Stone y Castro

Iván me envió un artículo sobre la última película-documental de Oliver Stone sobre Castro. Creo que explica muy bien el absurdo de quienes defienden el régimen cubano. No diré quienes defienden "todavía" porque hace más de 20 años ya existía ese "todavía" asombrado, y ahora ya sólo produce fatiga repetirlo. Puedes leer el artículo de Iván con este enlace:

Atrículos: Iván Tubau

Iván, por cierto, mantiene un diálogo muy interesante con Marcos acerca de la guerra, que puedes seguir en la página de comentarios (mira en la columna de la izquierda).

 

MacLuhan y Shakespeare

Tal vez has observado que en los últimos días esta página está un poco abandonada. La razón es que no tengo mucho tiempo libre, porque estoy escribiendo un libro, pero es posible que vaya desviando algunas de las sobras selectas de ese libro hacia esta página, con lo que Intruso tal vez se volverá un poco monotemático. El libro trata de cine y guión y las sobras son todas las cosas que descarto para el libro pero que quizá pueden resultar interesantes.

Al releer Entendiendo los medios de MacLuhan he encontrado algunas razones que explican el éxito mediático que tuvo este hombre. Es un autor que sigue siendo brillante e ingenioso, capaz de fabricar montones de frases llamativas. Es un placer leerlo, porque, aunque muchas cosas pueden ser más o menos discutibles, resulta siempre estimulante. Por ejemplo, esta graciosa comparación que hace entre la televisión y un pasaje de Romeo y Julieta:

"Algunos dudarán si Shakespeare se refiere o no a la televisión en estas conocidas líneas de Romeo y Julieta:
But soft! what light through yonder window breaks?
It speaks, and yet says nothing.

[¿Qué es esa luz que asoma por aquella ventana?Habla y no dice nada.]

¡Qué lectura tan alerta la de alguien que encuentra en estos versos (que en realidad no son ni siquiera consecutivos) una comparación como esta!

McLuhan decía que en las obras de Shakespeare se podía encontrar todo un compendio de las extensiones del ser humano (para McLuhan, también los medios de comunicación son extensiones del ser humano, como un bastón lo es de la mano de un ciego). Y seguramente tenía razón, porque en Shakespeare se puede encontrar todo.

Pero no todo como se puede encontrar todo en cualquier cosa, por ejemplo el número pi en una pirámide o en una taza de café, sino todo pero dicho de una manera que nos hace aprender. Por un lado, nosotros lo ponemos en Shakespeare, pero por el otro él nos lo devuelve multiplicado. A mí, por ejemplo, lo de la luz de la ventana que habla sin decir nada me recuerda lo que escribí hace mucho tiempo en esta página acerca de la distinción entre analógico y digital, que se inició con el pequeño ensayo ¿Por qué el mundo digital no es digital?.

Tal vez recuerdes aquel chistecillo que puse de unos indios que hacían señales de humo digitales y analógicas.

1

Indios Pieles Rojas enviando un mensaje digital
("Pronto habrá novedades") y varios mensajes analógicos

Pues esto de la luz que asoma por la ventana es lo mismo: la ventana trasmite un mensaje (¿analógico o digital?) sin transmitirlo. Del mismo modo, los indios transmiten un mensaje digital: el que leen sus amigos en su código de volutas de humo, pero también transmiten, tal vez sin quererlo, varios mensajes analógicos, como el que leen sus enemigos por la mera presencia del humo: "Hay indios cerca".

Tanto McLuhan como yo hemos tal vez deformado el sentido de los versos de Shakespeare, pero algo en ellos nos ha llevado a un lugar interesante: una ventana encendida o apagada, o simplemente la luz del sol o la luna que penetra por ella, es un mensaje que nadie envía pero que alguien sí puede recibir.

Y no quisiera confundir demasiado si digo que todo esto tiene mucho que ver con lo que escribí hace unos días acerca de cómo transmitir mensajes a mayor velocidad que la luz.

Si te interesa lo de la distinción entre analógico y digital: todos los textos están en La polémica digital (excepto algunos comentarios que he añadido posteriormente en esta página).

 

La agonía del Papa

2 de abril de 2005

Quería escribir esto antes de que el Papa muriera, pero no ha sido posible. No sé si lograré explicarlo con cierta coherencia.

Durante la larga agonía de Juan Pablo II una de las ideas más repetidas era un lamento porque mantuvieran así al pobre anciano, que no le dejasen descansar de una vez (morir) y que su agonía se convirtiese en un espectáculo.

Tal vez yo mismo lo he expresado en alguna ocasión, aunque nunca he deseado que lo matasen o dejasen morir, sino tan sólo que lo jubilasen. Sin embargo, pienso que este pensamiento tan unánime acerca de lo que se debería hacer es erróneo.

Desde el punto de vista del Papa y de la institución católica parece de lo más razonable lo que ha sucedido: puesto que el Papa es elegido por el espíritu santo, lo lógico es que sea también el espíritu santo quien decida cuando debe irse.

Si el Papa no creyese que eso está en manos del Espíritu Santo, uno no puede imaginar por qué razón ha aceptado el trono pontificio. Pedirle a la Iglesia católica que renuncie a ese dogma de fe es pedir un imposible, porque el catolicismo dejaría prácticamente de tener sentido de la noche a la mañana y todos los cristianos tendrían que hacerse protestantes, anglicanos, ortodoxos o cualquier otra cosa, pero no católicos.

Por otro lado, cada uno puede tener su opinión acerca del asunto, pero yo tengo la clara impresión de que nadie obligaba a Karol Woytila a seguir como Papa, sino que era él mismo quien deseaba hacerlo. Y parece que ha sido también ahora él quien ha decidido morirse y que no le llevasen a la clínica.

Tampoco me parece tan terrible ver a un hombre muy enfermo en la primera página de un periódico. Parece como si fuera algo sucio o desagradable que hay que apartar de la vista, pero yo no lo veo así: también puede ser sensato ver a personas que sufren y que no sea por un tiro o una bomba, sino sencillamente porque son viejos y están enfermos.

Creo que a veces se abusa de imágenes violentas y desagradables, pero el rostro del Papa es una noticia de lo más razonable cuando se trata de una institución regida por un sólo hombre (aunque la teoría católica dice que es el Concilio quien rige al Iglesia).

Si ese hombre está en esa situación, qué se le va a hacer. ¿Tan desagradable es? El Papa parece que quería seguir hasta el final (soñaba con morir en un viaje pastoral) y su mayor sufrimiento parece que se debía a constatar que no era capaz de hablar.

De todos modos, lo importante, en mi opinión, es que se trata el asunto como si Karol Woytila fuera simplemente un símbolo, una institución y pocos (excepto los católicos) parecen capaces de ver que hay una persona detrás. Se maneja el asunto con una suficiencia que asusta: "deberían aplicarle la eutanasia, que le dejen descansar de una vez: parece que hablan de una persona pero el tono dice que esa persona en realidad importa un pimiento excepto como objeto mediático.

Siento contradecir, por otra parte, el espíritu eutanásico tan extendido hoy en día, una especie de pensamiento único que en cuanto ve a alguien que sufre declara alegremente que hay que "desenchufarlo".

En esto no coincido con Pániker: yo tengo muy serias dudas respecto a la eutanasia. Él dice, por ejemplo, que quienes hablamos del peligro de que la eutanasia se convierta en eugenesia somos unos alarmistas irresponsables. Creo que no es así, pero dejo esa discusión para otro momento.

Cuando yo veo un caso de eutanasia, casi nunca sé qué pensar, más que nada porque carezco de información suficiente, ¿cómo voy a saber yo si a esa chica de Estados Unidos hay que desconectarla o no, si ni siquiera estaría seguro en el caso de un familiar? Pero observo que mucha gente parece tenerlo claro y que dictaminan alegremente lo que hay que hacer y lo que no.

Otra de las ideas del pensamiento único consiste en asociar eutanasia y ser de izquierdas, pero me temo que en esto también me salgo del tiesto. Creo que la eutanasia es muchas veces justificable, pero que cada caso es único y no hay una fórmula general válida para todos los casos. Espero dar argumentos más elaborados en otra ocasión, pero por ahora sólo quiero mostrar mi asombro ante la seguridad con que tanta gente dice lo que hay que hacer y lo que no (¿dispondrán de información reservada de la que yo carezco?).

Y también acerca de esta especie de alergia a ver a un hombre enfermo: puede ser triste, patético o lo que sea, y quizá sea contraproducente para la Iglesia y sería razonable que se pudiese jubilar a los Papas. Tal vez, aunque a mí, en particular todas estas consideraciones me traen bastante sin cuidado porque por mí la Iglesia católica puede desaparecer mañana mismo. Me preocupa más la ligereza con que se decide cuándo a alguien le ha llegado el momento de morirse, sea el Papa, la chica de Estados Unidos o quien sea.

 

Papas

3 de abril

Una de las cosas que más me interesaba expresar ayer es que a menudo dejamos nuestra capacidad de razonamiento aparcada cuando el asunto se refiere a un personaje que no nos cae simpático. Si Enrico Berlinger muere de un ataque al corazón en un mitín porque quiere estar hasta el final al pie del cañón nos parece entrañable, igual que un actor que muere en el escenario, pero si se trata de Juan Pablo II nos parece patético.

Yo no siento ninguna simpatía hacia Juan Pablo II. Aunque no soy católico, prefiero que el papa sea lo más tolerante y abierto posible. Así lo eran Juan XXIII y Pablo VI, y sin duda lo habría sido también ese hombre maravilloso que fue Juan Pablo I, que sólo fue Papa durante 33 días, y que es autor de unas deliciosas cartas a personajes famosos como Mark Twain, Chesterton, Dickens o, por supuesto, Jesucristo.

Pero Juan Pablo II ha significado un retroceso en la apertura de la Iglesia Católica, aunque tampoco quizá tan grave o irreversible como muchos piensan. Su mayor mérito, creo, es su influencia en la caída del bloque soviético. ¿Qué le vamos a hacer? Hay cosas que han sucedido y ya se sabe que ni siquiera Dios puede hacer que no haya sucedido lo que ha sucedido.

A mí me habría gustado que la caída de las dictaduras sovietistas se hubiese debido a la influencia de Jimmy Carter (tal vez el presidente más progresista de EEUU en las últimas décadas y quizá mi favorito) y al empuje de la izquierda, pero no fue así: dos de las mayores influencias fueron un Papa reaccionario (Juan Pablo II) y uno de los peores presidentes de Estados Unidos: Ronald Reagan. Mala suerte, pero peor sería que nada hubiese cambiado sólo por no dar una alegría a estos dos célebres reaccionarios.

Así que mi defensa del Papa ayer tiene, creo, el mérito de no deberse a ninguna simpatía personal hacia él ni hacia la Iglesia católica.

 

Fumata blanca

¿El nuevo Papa? Espero que sea progresista (dentro de lo que el catolicismo permite). Me da la sensación de que conviene que sea italiano, aunque no sé muy bien por qué. Quizá porque me asusta el empuje de un Papa "extranjero". Pero es una opinión absolutamente estúpida y subjetiva.

No sé por qué el otro día al ver las fotos de los cardenales españoles pensé que podría ser Ricardo Maria Carles, entre otras cosas porque el Papa elegido nunca suele estar en las quinielas ("El espíritu santo siempre da sorpresas"): Juan Pablo II fue propuesto porque había dos bandos irreconciliables.

Me gustaría que fuera Carlo María Martini. De no ser él, Francis Arinze. Lo que no me gustaría en ningún caso es que fuese latinoamericano, y tampoco español, porque eso podría suponer un aumento de la religiosidad en España e hispanoamérica terrible. Y tampoco creo que fuese bueno un Papa estadounidense ni de los antiguos países del Este. Y sobre todo que no sea Joseph Ratzinger.

Podría ser también indio, o chino, en caso de que el cardenal secreto sea, efectivamente, chino.

Pero tampoco conozco a todos los cardenales, así que quizá haya uno que me guste más cuando me informe mejor.

Por cierto: Marcos (no el cardenal Marcinkus) ha regresado a marcóticos tras una ausencia incomprensible.

Y también hay unos mensajes nuevos en los comentarios, acerca de la eutanasia.

 

Un supernonagenario

A los 97 años, Bertrand Russell escribió un prólogo a una antología de sus escritos (Lo mejor de Bertrand Russell), en el que recordaba lo que escribió en la primera edición: "No quisiera que me tomaran en serio únicamente cuando me pongo solemne", y añadía:

"Cuanto más vivo, más sospechosa me parece la solemnidad y la considero -no siempre, pero a menudo- como un manto de hipocresía. Nada hace más falta en el mundo moderno que la tolerancia cordial y generosa; y nada es más hostil a ello que una moralidad rígida y dogmática que condena como réproba a la mayoría de la especie humana. Contra la solemnidad, la mejor arma es el ingenio. La mayoría de las otras armas sólo producen una nueva solemnidad, igualmente dogmática y sectaria. He tratado de evitar ese peligro, aunque debo confesar que no siempre he tenido éxito en el intento".

Bertrand Russell fue, en mi opinión (y también, por ejemplo, en la de Popper), el filósofo más importante del siglo XX. Era un célebre ateo, a pesar de que hubo quien quiso cristianizarle a toda costa:

"Me gustaría aclarar que no soy cristiano y que no lo soy desde los quince años. Durante toda mi vida me he esforzado en hacer saber que no soy cristiano, así como por qué no lo soy. Espero que esto ponga fin a todo el argumento: no se trata de una cuestión acerca de la cual haya habido nunca base para discutir".

Pero su ateísmo declarado no le impedía discutir con respeto con los cristianos, como el Padre Copleston, autor de una estupenda historia de la filosofía, con quien mantuvo unos interesantes diálogos públicos. Porque respeto y contundencia no tienen por qué estar reñidos. Por ejemplo, Russell opinaba acerca de la religión:

"Soy un disidente de todas las religiones conocidas, y espero que desaparezcan todos los tipos de creencia religiosa. Para mí son una enfermedad, como un regreso a la infancia de la razón humana y a un estadio de desarrollo que ya hemos superado. Probablemente, hoy en día, nadie que no pertenezca a una misión africana crea que los niños sin bautizar van al infierno porque Adán comió una manzana"

¿Mi opinión acerca de la religión? La misma que la de Bertrand Russell.

Me gustaría que desapareciesen de una vez las religiones. En este momento, especialmente no la cristiana, sino la musulmana. Pero mientras eso sucede, sólo podemos desear también que quienes dirigen esas religiones sean lo más tolerante y progresistas posible, como parece serlo Sistani en Irak (pero ya dije en una ocasión que no hay que fiarse de los curas).

En el caso del catolicismo, me gustaría que el nuevo Papa acabase con la discriminación de la mujer en su religión y que no torpedease el necesario control de la natalidad y la lucha contra el SIDA, sobre todo en África, donde mueren millones (lo que no implica que llegue a apoyar el aborto: tampoco se pueden pedir peras al olmo).

 

Otro supernonagenario

Albino Luciani, que fue el breve Papa anterior a Karol Woytila, dirige una de sus cartas a un tal Alvise Cornaro, que comienza: "Querido veneciano supernonagenario".

La carta me parece muy interesante en relación con lo que he dicho estos días acerca de la ancianidad y la agonía de Juan Pablo II. Dice Juan Pablo I, el llamado "Papa de la sonrisa" (que no era nada solemne):

A Alvise Cornaro
¿SOMOS VIEJOS, ESTAMOS PARA EL ARRASTRE?

Querido veneciano supernonagenario:
¿Por qué le escribo? Porque fue usted un simpático veneciano de hace cuatrocientos años. Porque a través de un librito —leidísimo en virtud de su deliciosa ingenuidad— hizo usted propaganda de la vida sobria. Y, sobre todo porque fue usted un modelo de ancianito tranquilo.
Hasta los cuarenta años sufrió usted de estómago «frígidísimo y humidísimo», de «dolor de costado», de «principio de gota» y otros mil males. Pero un buen día tiró por la borda todas las medicinas. Había descubierto que «quien quiere comer bastante, debe comer poco», y se entregó a la sobriedad.
Recuperada la salud, pudo entonces usted dedicarse al estudio, a la «santa agricultura», a la hidráulica, a la mejora del suelo, al mecenazgo, a la arquitectura, siempre haciendo gala de buen humor, siempre poniendo buena cara y escribiendo, entre los ochenta y noventa años, sus Discorsi interno alla vita sobria, dedicados a animar y convencer de que nosotros, los ancianos, podemos sacarle jugo a la vida serena y útilmente empleada (...)
Cuando nos jubilamos o cuando los hijos se casan y se van a vivir a otra parte, sentimos bajo nuestros pies el vacío afectivo y no sabemos dónde agarrarnos. Cuando llegan los achaques y los signos de decadencia física, ponemos cara de pocos amigos. En lugar de acordarnos, sobre todo, de las alegrías que Dios nos sigue concediendo, cedemos a la melancolía del dicho veneciano, que usted nunca quiso hacer suyo: Somos viejos, estamos «para el arrastre», esto es lo malo".

Más adelante, cuenta Luciani:

"No fue usted el único que escribió libros después de los ochenta años, querido Alvise Cornaro. Goethe acabó Fausto a los ochenta y un años. Tiziano pintó su Autorretrato después de los noventa. Por lo demás, somos viejos para los que vienen detrás de nosotros; en cambio, para aquellos que envejecen junto a nosotros somos siempre jóvenes. Luego, con una pizca de malicia, podemos decir que el cómputo de los años se hace un poco al tuntún. Cuando Gounod —a sus cuarenta años— compuso su Fausto, le preguntaron: «Exactamente, ¿qué edad debe tener Fausto en el primer acto?» «¡Pero, Dios santo —respondió Gounod—, la edad normal de la vejez: sesenta años! » Veinte años después era Gounod el que tenía sesenta años; entonces le volvieron a preguntar lo mismo, e ingenuamente respondió: «¡Pero, por Dios, Fausto debe tener la edad normal de la vejez: ochenta años! »

 

1

Cornaro, tal vez todavía no nonagenario, pintado
por el nonagenario Tintoretto.
Los discorsi de Cornaro tenían un subtítulo:
Cómo vivir 100 años. Pero él llégo sólo a los 91.

 

Y más adelante da Luciani un buen consejo:

"Ahora bien, si entre los jóvenes teólogos son pocos los que llegan a cardenales, casi todos los jóvenes de hoy, en cambio, llegarán mañana a la vejez con el deber de aprender sobre la marcha ese arte y de aplicarlo después. A la edad primaveral de los veinte años uno es gruñón al 20 por 100; ¡pues a los sesenta años lo somos al 60 por 100, si no nos corregimos! Así que es mejor suavizar nuestro carácter lo antes posible".

 

Pitigrilli

Albino Luciani, en su Carta a Pinocho, reproduce este divertido fragmento de Pitigrili:


"Las objeciones más frecuentes que oirás irán dirigidas contra la Iglesia. Podrá quizá ayudarte una anécdota contada por Pitigrilli. En Londres, en Hyde Park, un predicador está hablando al aire libre. De cuando en cuando le interrumpe un individuo despeinado y sucio. «La Iglesia existe desde hace ya dos mil años—salta de repente el individuo—y el mundo está todavía lleno de ladrones, de adúlteros, de asesinos». «Tiene usted razón—responde el predicador—. Pero hace también dos millones de siglos que existe el agua en el mundo y mire cómo tiene usted el cuello».

La moraleja que extrae Luciani es:

"En otras palabras: ha habido malos papas, malos sacerdotes, malos católicos. Pero ¿qué significa eso? ¿Que se ha aplicado el Evangelio? No, todo lo contrario, en esos casos no se ha aplicado el Evangelio".

El chiste de Pitigrilli es ingenioso, aunque falaz, porque el agua no se inventó para limpiar el cuello de la camisa, pero Jesucristo sí vino al mundo para mejorar a la humanidad, y el triunfo de sus seguidores no sólo no mejoró el mundo, sino que lo hizo retroceder seguramente e implantó un mundo lleno de persecuciones y crímenes que duró más de diez siglos. No es que el cristianismo luchará con todas sus fuerzas pero sin éxito contra la injusticia: es que provocó gran parte de esa injusticia. Desde el punto de vista de la fe me temo que es un resultado difícilmente justificable.

Pero creo que el consejo final de Luciani sí es bueno:

"Pinocho mío, sobre los jóvenes hay dos frases famosas. Te recomiendo la primera, de Lacordaire: «Ten una opinión y hazla valer». La segunda es de Clemenceau, y no te la recomiendo en absoluto: «No tiene ideas, pero las defiende con ardor».

 

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Karol Woytila felicita a Juan Pablo I

 

Las persianas de Venus

6 de abril de 2005

Acabo de subir cuatro nuevas persianas de Natalia Tubau. Las cuatro son de un mismo local, que se llama Venus, un restaurante muy agradable de la calle Aviñó, y que es como La Pinacoteca de la chapa. Puedes comprobarlo con este enlace:

Persianas, de Natalia Tubau

 

La moda religiosa

9 de abril de 2005

Estos días, por motivos obvios, el catolicismo está de moda. Ya he dicho en este cuaderno [La moda de Don Quijote] que las modas tienen un lado bastante bueno , porque hacen accesibles cosas que cuando no están de moda son difíciles de encontrar o conseguir. Quien quiera símbolos religiosos o imágenes de Juan Pablo II ahora puede encontrarlas a miles. ¿Qué se venden caras aprovechando la moda? Por supuesto, pero sólo hay que esperar a que nombren nuevo Papa para que Juan Pablo II vaya pasando de moda y todas esas cosas se abaraten y se vendan en el Rastro por unos céntimos.

Lo curioso de esta moda de ahora es que ha sido provocada por la muerte del máximo representante de la Iglesia Católica, pero me da la impresión que apenas se habla de religión.

Quizá me equivoco porque, como no veo la tele, no sé si en la tele hay interesantes debates acerca de la verdad o falsedad del catolicismo o acerca de si la Iglesia católica debería ser regida, como lo es en teoría, por el Concilio, o por el Papa, que es lo que sucede en la práctica. En la radio tampoco he encontrado nada interesante, excepto en las emisoras católicas, en las que lo único que se dice es lo de siempre: que es verdad y verdad indiscutible.

Lo cierto es que al final he dejado de oír la radio en estos días: librarse de los aspectos más desagradables de las modas es tan fácil como desenchufar un aparato.

En los periódicos y en Internet sí que he encontrado bastantes cosas que me han interesado. Ya iré contando algunas de ellas, porque la historia de los Papas es interesantísima. Recuerdo ahora uno que fue más breve que Juan Pablo I (33 días). Creo que estuvo uno o dos días y renunció, volviendo a vivir modestamente. Eso prueba que un Papa puede renunciar. Buscaré a este personaje y lo contaré en detalle.

El caso es que voy a aprovechar esta moda religiosa para subir a esta página algunas cosas que he escrito acerca de la religión. De este modo, este cuaderno digital será un poco monotemático, lo que también tiene su gracia, porque me gusta que cada cuaderno tenga cierta identidad propia: algunos tratan mucho de comic, otros de música, otros de feminismo, o de algunos autores en particular. Así, de este modo, me voy dejando llevar por lo que me interesa en cada momento.

Aunque lo cierto es que monotemático total no hay ninguno, todos tienen cosas muy diversas pero algunos tienen bastante de dos, tres o cinco cosas.

Tsurezuregusa, por ejemplo, trata mucho de cultura japonesa, de política, de el antiguo imperio austrohúngaro (allí inicié el Cuaderno austrohúngaro) y de biología (también se inicia allí el Diario evolutivo).

 

Lo uno y lo plural

En 1991 escribí un artículo o pequeño ensayo para una revista religiosa llamada El Ciervo. Era para un concurso. El tema era "Dios".

No gané el premio. Mi padre me dijo que alguien de la revista le dijo que mi artículo era "muy sabio", pero siempre he pensado que ese elogio escondía una cierta crítica. Una crítica razonable, porque es cierto que mi ensayo era en exceso sabio, demasiadas referencias a autores, religiones o filosofías. Tan sabio que resulta casi ilegible, supongo.

En unas pocas páginas se condensan tantas ideas que, supongo, resulta difícil seguir el argumento.

Digo todo el rato "supongo" porque a mí no me resulta difícil leerlo. Al contrario me resulta ligero e incluso saltarín. Ello se debe, sin duda, en primer lugar a que lo he escrito yo, pero también a que durante un tiempo me metí muy a fondo en las aguas religiosas. Tanto que debió producirse en mí un nuevo bautismo, en esta ocasión voluntario (mis padres me bautizaron porque les obligaron para poder matricularme en un colegio).

Cuando te metes en un tema a fondo, cosas que parecen complejas te parecen como lenguaje corriente. El peligro evidente es que escribas de una manera que entienden los que han leído las mismas cosas que tú, pero que resultan insoportables o pedantes para los que no conocen el tema a fondo, ya se trate de religión o de motociclismo.

Yo soy un defensor de la sencillez y no me gusta la pedantería ni el lenguaje de especialista, pero también a veces te apetece escribir un poco en diálogo contigo mismo: "yo me entiendo y juego conmigo".

De esta clase de diálogo es el artículo que escribí para El Ciervo. Ahora lo he releído y he disfrutado. Como dije antes me parece ligero e incluso juguetón, pero entiendo que no se lo aparezca a quien no esté metido en el tema a fondo, del mismo modo que a mí me puede aburrir una conversación que mantengan dos teóricos cuánticos, por ejemplo Feynman y Weinberg, conversación que para ellos puede ser un verdadero placer.

Pero, claro, cada cosa suele tener su público y mi ensayo no es muy adecuado para ser leído en una revista de divulgación.

Por cierto, al escribir todo esto, pienso que quizá alguien piense que estoy hablando con cierta ironía, cosa que no hago, o que lo tome como un desprecio a la divulgación: ni mucho menos.

Creo que la divulgación es más importante que la escritura especializada. Admiro a Bertrand Russell no por su primera época de filósofo profundo, de creador del libro más completo acerca de la base lógica de la matemática, los Principia Mathematica que escribió durante diez años con Whitehead, sino por sus libros de divulgación. Esa es para mí la verdadera filosofía.

La otra, la filosofía de los libros de Filosofía, es, como decía el propio Bertrand Russell, más bien una rama de la literatura. Pero es una rama que también me interesa y a la que no sé porque uno debe renunciar: se puede disfrutar leyendo a Plotino, Kant, algunas cosas de Leibniz, Heidegger o Sankara y disfrutar de su complejidad, metiéndose en un mundo conceptual espeso que también tiene su interés.

Así que, una vez escrita mi defensa, aquí está el artículo, que, como todo lo del siglo XX pertenece a Baalberit, el Archivero:

Lo uno y lo plural (El Archivero)

 

Puntuación

11 de abril de 2005

Marcos cuenta en su página web marcóticos un concurso que ha puesto José Antonio Millán en su página (JaM). Se trata de puntuar un texto de Eduardo Mendoza. Yo ya he concursado.

 

El Quijote de Avellaneda

Curiosamentem andaba yo en estos días interesado en leer el Quijote de Avellaneda y resulta que Jose Antonio Millán ha escrito el prólogo a una nueva edición. En su página, Millán dice que el Quijote de Avellaneda no está nada mal, que es lo que yo sospechaba, pero todavía tengo que comprobarlo.

Hay muchas teorías acerca de quién pudo ser el autor de esta segunda parte apócrifa del Quijote, que irritó a Cervantes y le impulsó a escribir una tercera parte o verdadera segunda parte. Se dice que pudo ser Tirso de Molina, Ginés de Pasamonte, e incluso el propio Lope de Vega, que se habría sentido ofendido por algunas alusiones del Quijote de cervantes.

Entre todas las teorías no he visto, pero supongo que existirá y tendrá sus partidarios, una bastante extravagante: que detrás del seudónimo Avellaneda se esconda el propio Cervantes. Pero en la página de Millán puedes leer su Prólogo a Avellanada, con muchas cosas interesantes.

 

Marcóticos muy activo

Marcóticos está muy activo últimamente en su pagina, lo que quizá tenga que ver con su ausencia en mi campo perceptivo. En la entrada que dedica a JAM, se pregunta, como Camus, si Sísifo era feliz y reproduce la animación de Sísifo subiendo la piedra (puedes verlo en marcóticos o en JAM o en mi calendario).

Sísifo es un personaje de los mitos griegos conocido por sus argucias. Se decía que era el verdadero padre de Ulises, el héroe de la Odisea.

Fue condenado en el infierno a causa de alguna de sus hazañas y allí estaba obligado a subir una piedra por una colina y hacerla descender por el otro lado. Pero la colina es muy elevada y la piedra muy pesada, así que Sísifo acaba tan cansado que la piedra vuelve a caer montaña abajo y él tiene que subirla otra vez. Y así toda la eternidad. Yo no sé si Sísifo era feliz, supongo que no, si es que tenemos que imaginar que allí sigue.

Una característica muy interesante de los imaginativos griegos es que les gustaba tanto la novedad que el peor castigo que podían imaginar era repetir siempre la misma cosa. Sísifo con su piedra ariba y abajo, Prometeo al que un águila le devoraba las entrañas, que le volvían a crecer para que se las devorase de nuevo; Ixión atado a una rueda de fuego que gira sin parar, Tántalo con frutas colgando que nunca puede alcanzar y agua cerca de su boca que se retira cuando está a punto de beber.

Lo peor, la repetición (aunque creo que esto ya lo he repetido).

 

No ALT marcótico

Y marcóticos también ha puesto en su página una cosa muy buena relacionada con noALT.

noALT quiere decir no alternante y es una página que tengo dedicada a criticar el pensamiento dogmático que presenta el mundo como una gigantesca alternativa en la que siempre tienes que elegir esto o lo otro.

Puedes ver el noALT de marcóticos en su página, aunque ya le he pedido permiso para añadirlo a La página noALT.

 

noALT y No A

Llevo tiempo retrasando incluir en la página noALT un apartado dedicado a uno de sus orígenes.

La página NoALT nació en un hotel de Roma, de una conversación con Ana acerca de algo que habíamos leído en el Viaje a Italia de Goethe.

Pero esa especie de sigla noALT tiene su origen en la célebre sigla No A de la novela de Alfred Van Vogt El mundo de No A, y su continuación Los jugadores de No A, que me encantaron en la adolescencia.

"No A" quiere decir "no aristotélico". Se refiere a que en la lógica aristotélica hay sólo dos valores de verdad: Verdadero y Falso. Eso lleva a un dualismo inevitable, a tener que elegir siempre mediante alternativas: o esto o lo otro.

En realidad todo viene del principio de identidad, que dice que una cosa es idéntica a sí misma A=A. En fin, no me voy a meter ahora en un asunto tan complicado (las lógicas de tres o más valores de verdad, las lógicas borrosas, etcéetera).

El caso es que Van Vogt escribió sus novelas para ejemplificar la teoría no aristotélica de Alfred Korzybski, creador de la Semántica General.

Korzybski es recordado hoy sobre todo por su frase "El mapa no es el territorio", pero sus ideas apenas suscitan ya el interés que suscitaron durante mucho tiempo. Quienes lo siguen parece pertenecer más a una secta que a una corriente filosófica y sus ideas no se incluyen en los libros de filosofía tradicionales. Eso hace, creo, que muchos ni siquiera atiendan lo que pueden tener de estimulante algunas de sus ideas porque le consideran directamente un chalado.

Yo sólo he leído fragmentos de Korzybski, pero he leído dos libros de su medio discípulo Hayakawa, que me han gustado mucho.

Este es uno de los no-extractos que pone Van Vogt al principio de cada capítulo de Los jugadores de No A:

 

"NO-EXTRACTOS: En beneficio de la cordura, ANOTA: No digas "Los científicos creen..." Di "Los científicos creían en 1956..." "John Smith1956 es un aislacionista.." Todas las cosas, incluidas las opiniones políticas de John Smith, están sujetas a cambio y en consecuencia sólo podemos referirnos a ellas en términos del momento." ecido he dicho recientemente en mi ensayo Defensa perfecta de la imperfección: siempre se dice que los griegos pensaban esto o lo otro, que su idea de la belleza es esta o aquella por ejemplo, pero los griegos, como dije un poco más arriba se caracterizaban por su gusto por la novedad y la discusión, y eran pocos los que pensaban lo mismo acerca de cualquier cosa.

Por otra parte, es curioso que se diga que los griegos pensaban tal cosa cuando los que pensaban la cosa en cuestión suelen ser, en casi todos los casos, o Platón o Aristóteles, que no soliían coincidir con las opiniones de su época. Así que dos griegos poco griegos (sobre todo Platón/Sócrates se han convertido en los representantes de los griegos). Bonita distorsión.

Por cierto, Van Vogt también es el autor de una novela buenísima, Slan, que se considera la primera que trató el tema mutante.

 

HTML

He seguido el consejo de marcos marcóticos y he convertido mi página de ASP a HTML. Creo que notarás la mejora al instante: la página se carga más rápidamente. A velocidad de crucero (interestelar, claro). Los agradecimientos a quien los merece: Marcos.

Luego subo algo más. Esto es sólo una prueba para ver cómo funciona el asunto.

 

Chéjov

13 de abril de 2005

De Chéjov acabo de leer un libro muy interesante que se llama Sin trama y sin final. Antes de este librillo, que son 99 consejos para escritores extraídos de cartas suyas, no había leído más que algunos cuentos de Chéjov, así que mi idea acerca de él era un puro tópico. Lo asociaba con balnearios y gente vestida de blanco. Era, y sigue siendo, tanta mi ignorancia, que ni siquiera soy capaz de concretar qué es lo que opinaba de él, si es que opinaba algo.

A menudo nos pasamos así la vida, teniendo una opinión más o menos difusa acerca de alguien y después, cuando le conocemos, a poco que actuemos con un mínimo de buena fe, nos quedamos sorprendidos.

A mí me ha pasado con Chéjov. He descubierto que tenemos muchas cosas en común. La cosa no es tan rara teniendo en cuenta que yo soy una de las personas que más cosas tiene en común con más gente. También, recordarás, tengo muchas cosas en común con Pániker, con Montaigne, con Russell y con Pu Song Li.

Mi tendencia natural, cuando leo a un autor interesante es advertir las coincidencias. A veces pienso que es un doble mío o que me lee en secreto, lo que era más asombroso cuando yo no tenía página web, o si el autor murió antes de que yo naciera.

Después, casi siempre empiezo a descubrir que también hay unas cuantas divergencias, a veces bastantes, en ocasiones muchísimas. Recuerdo que cuando leí en la adolescencia El Anticristo de Nietzsche (ya no estoy seguro de si ese el título exacto) escribí un texto asombrado en el que decía lo parecidos que éramos Nietzsche y yo.

Con el tiempo, me he dado cuenta que entre Nietzsche y yo apenas hay nada en común, aunque me sigue resultando interesantísimo, pese a que yo lo veo como lo contrario de lo que el siempre presume ser: me parece fundamentalmente un reprimido y en muchos aspectos un mediocre. Eso no quiere decir que yo, al no ser como él, me libre de ser un reprimido o un mediocre, por supuesto (aunque lo de reprimido casi diría que no, excepto en una pequeña medida).

También encontré mi hermano de alma en el físico Schrödinger cuando leí su ¿Qué es la vida?, "un libro que se lee en una hora y se recuerda toda la vida", como decía la banda promocional, y es seguramente cierto, porque yo todavía no lo he olvidado, aunque no conseguiría recordarlo aquí, así a bote pronto, si me lo pidieran. Sin embargo, no consigo saber por qué me sentí tan íntimamente unido a Schrödinger (aunque compartiese o me fascinasen sus ideas científicas). Buscaré lo que escribí acerca de El Anticristo y de ¿Qué es la vida? para que se vea lo engañoso que puede ser el entusiasmo y la empatía espontánea (que yo suelo sentir a diestro y siniestro, no sólo con escritores).

Otras afinidades se han mantenido a lo largo de los años y parecen más fiables: Montaigne, Demócrito, Russell, Goethe. Por eso mi próximo weblog (el mes que viene) se llamará Las afinidades electivas.

Así que empezaré ahora con algunas afinidades con Chéjov y pronto, espero leer algo de su obra para poder saber si hay más afinidades o más discrepancias.

Una de esas afinidades tiene que ver precisamente con esa imagen tópica que yo tenía de Chéjov, basada en nada, en puro humo.

Dice Chéjov:

"La opinión de un profesor: lo que cuenta no es Shakespeare, sino el comentario de Shakespeare".

Eso es lo que vi cuando estudié filosofía: podías hacer un curso completo acerca de Aristóteles, de Descartes o de Hegel sin leer una sola línea de Aristóteles, Descartes o Hegel.

A menudo se atribuyen a los filósofos ideas que nunca han tenido, como el famoso asno de Buridan del que, según parece, Buridan nunca habló: si acaso mencionó a un perro.

El asno de Buridan es un asno que está situado entre dos montones de heno exactamente iguales, tan iguales que no tiene ninguna razón para elegir uno y otro, por lo que se muere de hambre (tengo el proyecto de escribir una Enciclopedia de los seres filosóficos más adelante).

Una de las cosas que me lleva más tiempo en el libro que estoy escribiendo ahora es que, salvo casos extremos, nunca me permito citar a un autor de segundas. Es decir, siempre leo el libro, o al memos el capítulo del que procede la cita, o al menos la frase en el libro original (si no es una cuestión de demasiada importancia). Eso me quita tiempo, pero me hace descubrir muchas cosas también y deshacer ciertos malentendidos.

Y precisamente, ya que hablo de las fuentes originales, tengo la intención de hacer una pequeña historia de la filosofía de bolsillo, que me servirá para ilustrar mi comic de Mosca y Caja. Porque resulta que la historieta que publiqué es, como me temía, para expertos en filosofía. Así que para que todo el mundo entienda mis historietas de Mosca y Caja, las ilustraré con un breve texto contando su origen filosófico. Y ese breve texto lo escribiré releyendo los textos originales.

Y después de escribir esta entrada, para que Marcos no me regañe por mi ausencia en esta página, vuelvo al trabajo.

 

Uno (1)

15 de abril de 2005

Un nuevo personaje se presenta hoy en Mosca y Caja:

 

Chéjov y la afición a juzgar

Dice Chéjov:

"Dios mío, no permitas que juzgue o hable de lo que no conozco y no comprendo"

Hablar se puede hablar de todo y yo no comparto la prohibición de Wittgenstein: "De lo que no se puede hablar, mejor es callarse", pero sí estoy de acuerdo con Chéjov si lo interpreto bien: un rechazo a esa manía de juzgar a todo y a todos, autores, personas, situaciones, y pontificar aunque se carezca de la información necesaria.

En una lista privada a la que pertenezco, alguien mandó hace unas semanas una frase de Chéjov que tiene que ver con esto y que expresa no diría quizá modestia, pero sí un reconocimiento indispensable de los propios limites: "Las obras de artes se dividen en las que me gustan y las que no me gustan. No conozco otro criterio."

Pero muchos creen tener un criterio que les permite, en un asunto tan subjetivo, hablar como si poseyeran poderosas razones objetivas para calificar una obra de arte de "buena", "mala", "fallida", "tópica", "inútil", etcétera.

Seguro que yo también lo hago más de lo que debiera, y también lo hace el propio Chéjov, que es extremadamente dogmático en los consejos literarios que da a su hermano Aleksandr. Pero hay que intentar moderarse en esas seguridades o al menos expresarlas con menos dogmatismo.

 

Usabilidad

En un comentario anónimo (aunque tengo mis sospechas) me dicen que la usabilidad de esta página es una pesadilla. No sé si es cierto, porque quizá yo estoy tan acostumbrado a ella, que no me doy cuenta de si la página funciona bien o mal.

Es cierto que este weblog en particular se carga muy lentamente, pero en cuanto a navegabilidad me parece que está bastante bien, con su calendario, sus enlaces en la columna de la izquierda y su buscador.

Ahora bien, en cuanto sales del terreno seguro del último cuaderno digital y sus enlaces directos (Intruso en este caso), te metes en un mundo caótico que no recomiendo visitar. Ese mundo se irá ordenando poco a poco. "Ante todo fue el Caos..." (Hesiodo)

También, siguiendo el consejo de Marcos, y en vista de un problema grave que se ha detectado en la red, últimamente, estoy cambiando todas mis páginas asp. Pero la cosa va muy poco a poco.

En cualquier caso, me gusta mucho la definición que da de la usabilidad el gurú de la informática Robert Fisk:

"Usabilidad: dícese de aquello de lo que siempre carecen las páginas de los demás"

 

¿Que es No A?

Hace unos días hablé de no A, de Korzybski y de Van Vogt en relación con mi página noALT, que es un homenaje a la Semántica General o filosofía no aristotélica de Alfred Korzybski. Pronto pondré una sección no A en La página noALT, pero mientras tanto, aquí está un NO-extracto de la novela de Van Vogt Los jugadores de no A que explica el asunto:

NO-EXTRACTOS: Los enunciados científicos de Aristóteles fueron probablemente los más excatos que podían formularse en su época. Durante dos mil años, sus seguidores se suscribieron a la identificación de que eran ciertos para todas las épocas. En años recientes, nuevos sistemas de cálculo rechazaron muchas de aquellas "verdades", pero estas continúan siendo la base de las opiniones y creencias de la mayoría de la gente. La lógica bivalente sobre la cual se apoyan tales opiniones y creencias ha sido designada consecuentemente como aristotélica (abreviado: A). Y la lógica plurivalente de la ciencia moderna ha recibido el nombre de no-aristotélica (abreviado: no A).

 

Otra influencia de noALT

Otra influencia de mi página noALT es casi una broma. Se trata del texto ALT. El texto alt es el texto que aparece cuando pasas el ratón por un enlace. Ese texto que suele salir sobre fondo amarillo claro.

Por eso hay un texto ALT al inicio de todas las págínas noALT, pero después nunca hay ningún texto ALT al desarrollar el asunto. En el logotipo de noALT puedes leer "no ALT" imitando un texto alt:

La página noALT

 

¿Qué es enigma?

En 1997 empecé una investigación llamada Enigma. Quedó interrumpida, como casi todo lo que hago (yo mismo quedaré interrumpido alguna vez).

Ahora lo retomo, para ver si así avanzo un poco más en el asunto, porque esto de poner cosas en la página a veces me ayuda a recordarlas. Abriré una página especial para enigma, pero cuando añada algo nuevo primero lo pondré aquí, en el weblog, porque sé que hay navegantes que nunca pinchan en los enlaces.

Aunque me autoedité dos cuadernillos de Enigma en 1997 y 1998, aquí los iré poniendo fragmentados, para que no aburra y poder comentar después algunas cosas.

 

1

La portada de Enigma 2 con el tipo
de letra ENIGMA

 

He ocultado los nombres de las personas cuando consideraba que podían sentirse ofendidas por alguna alusión (Enigma era un texto de uso privado).

 

Enigma 1 (27 de septiembre de 1997)

El otro día dejé a Rocío El amor y Occidente, de Rougemont. Antes de llevárselo, terminé de leerlo y tomé muchas notas, aunque no pude pasar todas al ordenador.
Comenzó a apetecerme mucho escribir un libro semejante. Enseguida se verá que es un proyecto que me planteo a largo plazo, así que he decidido ir escribiendo estos cuadernos a medida que avanzo en la investigación. Pensaba llamarlos Odysseus, pero después, al seleccionar un tipo de fuente, encontré una que se llamaba ENIGMA. Me ha parecido un título adecuado.
¿Por qué? Porque el libro que quiero escribir es un enigma, aunque sé algunas cosas.
Sé que quiero que se parezca a El amor y Occidente, a Cruzada contra el Grial, de Otto Rahn, a La Rama Dorada, de Frazer; a La Diosa Blanca,de Graves...
Sé que quiero partir, como Rougemont y Rahn, de una obra literaria. Rougemont toma como inicio de su investigación Tristán e Iseo; Rahn, el Parsifal. A partir de esas obras crecen sus libros y sus hipótesis. ¿Qué obra literaria elegir?
No lo sé. Ese es uno de los enigmas de esta investigación.
Pensé en un texto medieval, algunas razones, entre ellas las que me propuso Marcos, me han hecho desistir por el momento. Después pensé en algún gran libro griego: Prometeo encadenado, el Ión de Platón, La Odisea...
La búsqueda de la obra me fue conduciendo poco a poco a un tema muy interesante, que sería, junto a la obra literaria, la propuesta central que se halla en todos los libros mencionados, la excusa para investigar, conocer y descubrir, lo que Hitchcock llamaría el MacGuffin. Ese tema es el saber trágico.
Al pensar en todas esas obras griegas, encontré un rasgo común: el componente trágico del conocimiento. Los héroes sabios acaban mal: Prometeo, Edipo, Dédalo. Existe tal vez una curiosa excepción:
Odiseo.Así que éste era un buen tema, un tema rico en implicaciones y que tiene al menos dos grandes obras literarias en las que apoyarse: Prometeo encadenado, de Esquilo, y La Odisea, de Homero. También, claro, Edipo y Edipo en Colono, de Sófocles.
Fui intuyendo algunas direcciones que podía tomar mi investigación:
+ El saber trágico de Occidente: frente al mito del progreso, se hallaría, desde siempre, una idea trágica del conocimiento.
+ La astucia de Occidente:Una de las características que podría definir el carácter occidental sería la astucia. Gracias a ella habría conseguido conquistar el mundo.

[Quiero dejar claro, antes de continuar, que ni creo ni dejo de creer en esas tesis. Son sólo una razón para investigar, el punto de partida, no el punto de llegada, que ignoró sinceramente cuál será.]

Me habría gustado tomar como personaje central de la investigación a Dédalo, que es uno de mis personajes favoritos de la mitología griega, junto a Hermes, el centauro Quirón y Diomedes, pero Dédalo no tiene una obra literaria que lo respalde.
Por el momento me voy inclinando hacia La Odisea, en detrimento de Prometeo encadenado. Esto significa coger una obra extremadamente compleja y, además, con ella va casi inseparable La Ilíada.
Ya hace unas semanas, comenté con Marcos nuestra idea común de incluir algo referido a Ítaca o al viaje de Odiseo en nuestras respectivas revistas (la de Marcos no es por ahora otra cosa que un proyecto imaginario). Ya entonces planteé la posibilidad de que, para que no hubiese repetición y conflicto de intereses, cada uno cogiese un motivo diferente: Marcos podía quedarse con el viaje en sí, la idea de viaje, y yo podía dedicarme, por ejemplo al motivo, muy rico en implicaciones, de las sirenas.
Así que puedo dedicar una sección en Esklepsis a las sirenas y otros motivos de la Odisea. De este modo la investigación ocupa diversos territorios.
Otro territorio es el de la tesis doctoral. He pensado plantear el año próximo esta investigación como tesis a Carlos García Gual. Una razón más para continuar la investigación.

FIN DE ENIGMA 1

 

 

Izquierda nacionalista

16 de abril de 2005

Sí ya sé que suena raro. También le suena raro a marcóticos, pero para aclarar las cosas ha confeccionado un divertidísimo

Manual del perfecto nazionalista

 

La izquierda nacionalista y la derecha

No sólo es nacionalista la izquierda unida de Euzkadi, es que, además, vota a la derecha (PNV). A una derecha, por si fuera poco, nacionalista en un lugar en el que el nacionalismo (¿de izquierdas?) no sólo asesina, sino que impide a la gente decir lo que piensa hasta límites grotescos: un 2% dice que vota al PP, aunque luego el PP obtenga el 18 o 20%. Que en términos estadísticos debe ser una verdadera barbaridad, algo así como el doble, del doble del doble de los votantes del PP tienen miedo de decir lo que piensan. Y con razón.

¡Qué vergüenza que pase una cosa así casi 30 años después de la muerte de Franco!

Y prefiero no decir qué es lo que opino de la derecha nacionalista vasca, para mantener está página dentro de los límites del buen tono. Pero es fácil imaginarlo.

 

Más persianas de Natalia

19 de abril de 2005

Ya puedes ver la segunda página de persianas de Natalia Tubau (mi hermana) dedicada al barrio de Chueca de Madrid.

1

He subido cuatro por ahora, pero hay más.

Puedes verlas con este enlace:

11

 

Bertrand Russell

Una amiga me ha enviado un texto de Russell:

"Podría parecer arrogante suponer que uno puede hacer algo de importancia para mejorar la suerte de la humanidad. Pero es una falsedad. Todos tenemos que creer que podemos ayudar a crear un mundo mejor. Todo el mundo puede hacer algo para crear en su medio sentimientos de cordialidad en lugar de cólera, razonamientos en lugar de histeria, felicidad en lugar de miseria."

Yo pienso lo mismo que ella y que Russell. Y también intento llevarlo a la práctica. Como no me gusta el proselitismo o los discursos fuertemente ideologizados o la típica indignación de los discursos encendidos, pocas veces lo digo de manera explícita, pero cualquiera que haya leído esta página se habrá dado cuenta de que comparto esas ideas. Eso hace que algunos me tomen por tibio o excesivamente moderado, cuando yo en realidad me considero más radical que casi toda la gente que conozco. Pero es una radicalidad que a menudo no coincide con otras radicalidades: rechazo de cualquier tipo de violencia y de abuso sobre los demás, libertad de hacer lo que uno quiera en todos los terrenos (sexo, drogas) siempre que no afecte a otros, respeto a todas las personas aunque sean de ideología diferente (dentro de los límites marcados antes). En fin, todas esas cosas que casi todos dicen pero que pocos aplican (o que al menos no aplican en ciertos terrenos).

Lo he dicho, por ejemplo en

Dónde está la serpiente

Y de Russell hay un texto que puse en el Pórtico de mi revista Esklepsis, en el que cuenta cuáles son las tres pasiones que dominaron su vida. Es un texto muy interesante, porque hay quien piensa que razón y pasión son cosas incompatibles. Yo pienso todo lo contrario, y también Russell, a quien le envidio la definición que hizo de él su biógrafo Allan Wood: Un escéptico apasionado.

Bertrand Russell: Para qué he vivido

 

Cómo mejorar el mundo

Por cierto, una de las razones más convincentes que demuestran que cualquiera puede mejorar el mundo es que si eres un buena persona reduces en dos personas la diferencia entre buenos y malos. Por eso es tan razonable el camino de un hippie o de un taoísta que se salva a sí mismo. Por contra, quienes quieren salvar a la humanidad de golpe, no sólo no se salvan siquiera a sí mismos, sino que suelen hacer un mundo peor.

En el folletín que empecé a escribir el verano pasado precisamente contaba por qué yo soy un hippie secreto.

Juicio y sentimiento

Y prometía un nuevo capítulo en el que defendería que no sólo hay que ser bueno, sino que hay que luchar contra los malos. Así que escribiré pronto ese capítulo, pues ya se acerca el verano.

 

Buenos y malos

Espero que se me perdone este uso tan ligero y subjetivo de "bueno" y "malo", pero creo que en este caso los matices terminológicos habrían hecho muy complicado todo esto que he dicho: ya se entiende que no creo que haya buenos y malos en esencia, sino que me refiero a mis ideas sobre lo que es bueno y lo que es malo.

 

Sobre Enigma 1

Una de las cosas que más me gusta es volver sobre cosas antiguas. Por eso estoy subiendo los escritos sobre teología o Enigma. No sólo para colocarlos aquí y tenerlos más a la vista, sino para volver sobre los asuntos que en ellos se trata. BGS, sigla que esconde a un amigo que me ha escrito por correo privado, me dice que yo digo en Enigma 1 que la historia de Ulises es una de las pocas de la mitología griega que acaba bien.

Él dice que no, porque Ulises (Odiseo en griego) muere a manos del hijo que tuvo con Circe poco después de llegar a ítaca. Creo que ese hijo se llamaba Telégono, pero no estoy seguro. Es cierto, pero yo me refería, aunque no lo expresé bien, a la historia fundamental de Ulises en la Odisea, que acaba bien. Pero ya se verá, espero, en futuros enigmas, que esta muerte de Odiseo a manos de uno de sus hijos es sólo una versión secundaria.

Hay otra, por ejemplo, en la que Telémaco (el hijo que le busca en la Odisea) reina sobre Ítaca porque Odiseo tiene que permanecer otros diez años alejado de Ítaca. Cuando regresa, Telémaco es quien marcha voluntariamente al exilio para que no se cumpla el oráculo que vaticinaba que el héroe moriría a manos de su hijo. Quizá entonces es cuando intervenía el otro hijo (¿Telégono?) y lo mataba, pues a los griegos les gustaba mucho en general esto de dar una sorpresa final a causa de un oráculo mal interpretado.

 

El oráculo de Creso

El caso más famoso de oráculo mal interpretado es es del rey Creso que cuenta Heródoto: Creso fue a consultar el oráculo para saber si debía enfrentarse al imperio persa. El oráculo le respondió: "Un gran imperio será destruido". Creso fue confiado a la batalla y el oráculo se cumplió: su propio imperio fue destruido por los persas.

 

Ítaca

En Enigma 1 decía que Marcos y yo pensábamos repartirnos el mito de Odiseo para que cada uno hiciese una sección en su revista (la mía era Esklepsis). Al final, ese fue otro más de nuestra inmensa lista de proyectos que esperan que el tiempo tenga más tiempo para compartirlo juntos (cosa que no creo que suceda a no ser que compartamos asilo).

Pero es curioso, porque, ahora que los dos no tenemos revista, pero sí página web, yo me he quedado con el mito viaje en vez de con las sirenas. O al menos se lo ha quedado ese tal Utanapishti. Allí puedes ver distintas versiones del viaje a Ítaca.

Una de las más interesantes es esta de Horacio en la que se reconoce claramente la inspiración del célebre poema Ítaca de Kavafis:

Deja tus moradas y busca costas extranjeras,
oh joven: para ti nace un nuevo orden de cosas
No sucumbas al mal: te ha de renovar el Danubio extremo,
el bóreas helado, los tranquilos reinos del Egipto
que ven al sol levantarse y descender.
Y, más grande, que descienda Ulises en lejanas playas.

También hay una extraordinaria de Tennyson.

Puedes leerlas en Utanapishti

 

Las sirenas

Pero lo realmente curioso, es que, nuestro acuerdo se ha invertido totalmente, porque Marcóticos tiene en su página una sección que se llama Ligea.

Ligea no es la Ligeia de Poe. Y no digo más porque a lo mejor Marcos prefiere que sea discreto.

Aunque en Ligea de marcóticos también está Ítaca de Kavafis.

 

Filosofía de bolsillo

Otro griego para iniciar el primer capítulo de mi Enciclopedia de la filosofía de bolsillo de Mosca y Caja: Jenófanes de Colofón

 

Jenófanes de Colofón 001

Es un filósofo griego de los llamados presocráticos. Vivió entre el -580 y el -470. Eso no quiere decir que viviese 110 años, como Demócrito, sino que son las fechas que se consideran límite por arriba y por abajo (ante quem y post quem en latín). Plutarco dice:

"No bajes los ojos ni temas cuando seas ridiculizado; haz más bien como Jenófanes, quien cuando Laso de Hermione lo llamó cobarde porque no quería jugar a los dados con él, admitió ser por completo cobarde y falto de audacia para las cosas vergonzosas."

Criticó a Homero y a los poetas que atribuían a los dioses todos los defectos humanos. Creía que no era Dios quien había hecho al hombre a su imagen y semejanza, sino al contrario:

"Pero los mortales creen que los dioses han nacido y que tienen vestido,voz y figura como ellos... Pero si los bueyes, caballos y leones tuvieran manos o pudieran dibujar con ellas y realizar obras como los hombres, dibujarían los aspectos de los dioses y harían sus cuerpos, los caballos semejante a los caballos, los bueyes a los bueyes, tal como si tuvieran la figura correspondiente a cada uno... Los etíopes dicen que sus dioses son de nariz chata y negros; los tracios que tienen los ojos azules y pelo rojizo"

 

1111

 

Y tenía también Jenófanes una interesantísima teoría acerca del conocimiento conjetural, que no cuento ahora porque esto es una enciclopedia de bolsillo.

 

Ratzinger Papa

!!

 

El medio es el mensaje

22 de abril de 2005

"El medio es el mensaje" es una de las frases más conocidas de Marshall McLuhan, que era un impresionante creador de frases brillantes. Ahora estoy escribiendo un libro acerca de la escritura de guión y en un capítulo, que se llama El medio es y no es el mensaje hablo bastante de McLuhan. Pero he quitado de ese capítulo unos cuantos párrafos y, como me da pena que se pierdan y creo que tienen cierto interés, los pongo aquí:

EL MEDIO ES EL MENSAJE

“El medio es el mensaje” es una frase que ha dado al vuelta al mundo y que se ha interpretado de diferentes maneras. Una de ellas es que lo importante es aparecer en televisión, que cada uno de nosotros tenemos derecho, como decía Andy Warhol, a nuestros diez minutos de fama televisiva. Da igual por qué aparezcamos en televisión, lo importante es conseguirlo. Lo que no sale en televisión, se llegó a decir, no existe. Es una variante del célebre dicho: “Lo importante es que hablen de ti, aunque sea bien”.

Sin haber leído a McLuhan, también sabía eso Robespierre que descubrió el poder convincente del Terror aplicado como medida fundamentalmente propagandística. Su discípulo Lenin aplicó el Terror de masas para conseguir mediante el espectáculo de una crueldad sin límites imponer su régimen:

“Es preciso dar un escarmiento: 1.Colgar (y digo colgar de manera que la gente lo vea) al menos a cien kulaks, ricos, y chupasangres conocidos. 2. Publicar sus nombres. 3. Apoderarse de su grano. 4. Identificar a los rehenes. Haced eso de manera que en centenares de leguas a la redonda la gente vea, tiemble, sepa y se diga: matan y continuarán matando a los kulaks sedientos de sangre”.

(Carta de Lenin al soviet de Penza en 1918)

Y también lo sabían Mussolini y Hítler, que utilizaron el mismo, la propaganda organizada, para llegar hasta lo más alto: lo importante es salir en los medios, que hablen de ti, aunque sea bien. Es una lección que siguen todos los grupos terroristas: hay que llamar la atención, aparecer en el telediario, y para ello lo mejor es matar indiscriminadamente e incluso dejarse matar, preferiblemente si los muertos son niños o mujeres. De tal modo que si uno pregunta: "¿Y por qué razón voy a morir?", la respuesta es: "Porque así saldrás en televisión".

 

Enigma 2: la esencia del juego

Aquí está la segunda parte de Enigma, la investigación que inicié en 1997 y que quedó interrumpida:

Enigma

 

ENIGMA 2

Inicio de la investigación

Ya he dicho, de manera explícita e implícita, que lo que busco es el placer de investigar, de descubrir, de conocer, de aprender. Hay quien piensa, por ejemplo H..., que yo sólo juego por ganar.

Eso se debe a que siempre bromeo con lo de que lo importante no es participar, sino ganar, y a mi espíritu competitivo en todo tipo de juegos (pero no en el trabajo, ni en el amor, ni en la vida social).

Pero esa opinión de H..., que tal vez también me aplica BGS (y a quien tal vez sí se pueda aplicar), es equivocada.

Naturalmente que me gusta ganar, pero me gusta ganar porque me gusta jugar. Pero si perdiese más a menudo, no creo que eso me afectase demasiado: seguiría deseando jugar.

En realidad, lo de jugar y ganar es un como si. Hay que hacer que uno juega para ganar, y de hecho, hay que jugar para ganar, porque esa es la esencia del juego: si uno juega simplemente para mover la piezas, está ofendiendo a la esencia misma del juego (de la mayoría de los juegos, pues hay excepciones). Por tanto, si alguien no juega para ganar, está también menospreciando a sus contendientes: nada más molesto y soberbio que ese jugador que, viéndose incapaz de ganar, se dedica a perder; es decir: a esforzarse visiblemente por no esforzarse en ganar. De este modo le está diciendo al ganador: “No eres tú quien ha ganado, sino yo quien ha perdido”.

Así pues, yo no juego por ganar, no juego por amar el triunfo (lo parece, pero no, eso es el como si), juego por amor al juego. Pero resulta que la esencia del juego es intentar conseguir la victoria. Por lo que llegamos a la en absoluto paradójica conclusión siguiente: yo no juego para ganar, pero, una vez que estoy jugando, juego para ganar.

Una prueba de que no juego para ganar, sino para jugar: cuando el otro día jugué al Scrabble [Intelect] con H..., BGS y JGD, y cuando ya les llevaba una ventaja de puntos que hacía imposible que me alcanzarán, yo seguía intentando obtener en cada jugada todos los puntos posibles.

Alguien puede pensar que eso es una prueba de jugar para ganar, pero es justamente la prueba de lo contrario: puesto que, de hecho, yo ya había ganado antes de que acabase la partida: si sólo jugase para ganar, al haber alcanzado mi objetivo, ya no tenía sentido seguir esforzándose. Pero como lo que me gusta es jugar al Scrabble y la esencia del Scrabble es hacer los máximos puntos posibles con las letras que te han tocado, seguía intentándolo y seguía disfrutando.

Es posible que en los juegos de puro azar, como el Juego de la Oca, estos planteamientos carezcan de sentido: en ellos nuestros rivales son perfectamente prescindibles: uno mismo puede tirar el dado por sí mismo y por un rival imaginario, sin que el asunto varíe (aparte de los efectos psicológicos colaterales que diferencian el jugar solo y el jugar con alguien).

Pero cuando el juego no es de puro azar, el deber ineludible del jugador es jugar para ganar; de no hacerlo, estaría utilizando sus neuronas como un simple mecanismo azaroso. De ahí lo tremendamente difícil que nos resulta jugar contra nosotros mismos en un juego que no sea de puro azar: queremos ganar con ambos bandos, pero nos resulta imposible engañarnos a acerca de las intenciones de nuestro rival, porque ese rival somos nosotros mismos.

Una vez aclarado todo esto, también puedo decir que, además de jugar, también me gusta ganar.

Bien, seguiré desarrollando este tema en una carta a HF.... ¿Por qué lo he sacado aquí a colación? Porque quiero jugar a la investigación. Y para jugar a la investigación hay que intentar sinceramente llegar a descubrir algo, demostrar o refutar una tesis, acumular razones a favor y en contra. Pero eso es sólo una excusa, una excusa necesaria y no accidental, una excusa sin la cual todo lo demás sería una farsa.

Pero, a pesar de jugar al juego con total sinceridad, uno puede ya saber, como yo sé, que tal vez ya conoce la refutación de toda esa laboriosa investigación. Una refutación sencilla y demoledora, sospecho. Pero una refutación que no me impedirá hacer la investigación y que no reducirá a polvo todo el esfuerzo (¿esfuerzo?) empleado.

Porque tanto en el libro d Rougemont como en el de Rahn, y también en Graves y en Frazer, uno puede no quedar convencido en absoluto de sus teorías y, sin embargo, disfrutar y aprender de una manera extraordinaria. No sucede lo mismo con la mayoría de las obras históricas ‘científicas’: una vez refutadas sus teorías pasan a engrosar la terrible y poco visitada biblioteca de los libros ilegibles. Y lo peor es que el destino casi inevitable de toda obra científica es acabar siendo refutada.

Por otra parte, el saber trágico y Occidente es un asunto casi inabarcable y uno se siente mareado por no poder asirlo, pues de aquí y allá surgen más y más derivaciones. Pero mi intención es no agobiarme con ello: iniciar la investigación sin plantearme ningún objetivo, ninguna meta, ninguna intención, ninguna tesis. Acumular datos a la manera baconiana. Más y más datos. Ellos mismos irán encontrando su orden. Porque, he experimentado ya varias veces que la mera acumulación de datos acaba por indicarte el camino que al principio eras incapaz de ver, así que no hay que agobiarse cuando se inicia una investigación por no tener las ideas claras: ¿cómo las vas a tener claras si tenerlas claras, un poco más claras, es el resultado y no el origen de la propia investigación? Si se trata de una investigación sincera, claro.

Es decir, creo que aquí se puede aplicar el principio marxista de la conversión de cantidad en calidad: suma datos y más datos, y acabarás descubriendo que ya sabes hacia donde apuntar. Es un problema semejante al de la Inteligencia Artificial: ¿Puede la mera acumulación de sintaxis producir significado? Tal vez sí, tal vez no, pero un primer paso para saberlo será que un ordenador llegue a poder manejar una sintaxis tan vasta como la que maneja un cerebro humano.

FIN DE ENIGMA 2

 

Novedóticas

Marcóticos ha subido tantas novedades a su página que ha abierto una página paralela: La taberna errante. Un estupendo título de mi ingenioso favorito y más citado (¿quién será?) para una revista digital dedicada más o menos a la historia.

Hay por ahora seis secciones dedicadas a los más diversos temas: los soldados japoneses que no se rindieron tras la Segunda Guerra Mundial, el código de Hammurabi, la guerra de trincheras, una breve historia del urbanismo, la historia de la secta del Viejo de la Montaña, los hasasin, y una visita al barco Cutty Sark, hoy más famoso por el Whisky.

 

1

Cutty Sark x 2

Son demasiadas cosas para comentarlas todas juntas, así que iré hablando de ellas según se me vayan ocurriendo cosas.

 

La Gran Guerra

27 de abril de 2005

Marcóticos dedica un apartado de La taberna errante a la Gran Guerra (la Primera Guerra Mundial) y la guerra de trincheras en concreto. Hace no mucho leí la autobiografía de Robert Graves Adiós a todo eso, en la que cuenta lo que vivió en las trincheras. Después de escribir ese libro, Graves tuvo casi que exiliarse de Inglaterra y se estableció en Deia, Mallorca. Allí escribió dos de mis libros favoritos: Los dioses griegos y La Diosa Blanca. Es también el autor de Yo Claudio, que no he leído, pero del que se hizo una serie de televisión buenísima. Un día estuve en la tumba de Graves, en un pequeño cementerio de Deia, junto a mi amiga Beatriz.

Decían que la Gran Guerra sería la última de las guerras, y fue la más terrible de todas. Pero pocos años después fue superada por la Segunda Guerra Mundial. Eso parece demostrar que los seres humanos no se alejan de la guerra cuando conocen sus horrores, sino, más bien, que el hábito de la guerra lleva a más guerra.

Por eso, creo, es tan importante conservar el hábito de la paz.

Robert Graves cuenta que cuando regresó en un breve permiso (creo que le habían herido):

“Inglaterra nos resultaba extraña a los soldados repatriados. No podíamos comprender la histeria bélica que se extendía enloquecidamente por todo el país. Los civiles hablaban un lenguaje que nos resultaba ajeno; era el lenguaje de los diarios. Me di cuenta de que cualquier conversación seria con mis padres era del todo imposible.” Y luego reproduce una carta de una madre que perdió a su hijo en la guerra:”Nosotras las mujeres, no debemos escatimar la munición humana... Las mujeres han sido creadas con el objeto de dar la vida, y los hombres de quitarla. Hoy día la damos en un doble sentido.”

Que es lo que dicen tantas madres que pierden a sus hijos en las guerras, como las de los terroristas palestinos que hasta hace poco ofrecían al resto de sus hijos para “la causa”.

Marcos menciona el libro de Marc Ferro La gran guerra, que es realmente un libro muy bueno. Cuando lo leí, escribí un cuento basándome en una de las canciones bélicas que menciona Ferro, el célebre Canto de odio (Hassgesang) de Ernst Lissauer.

 

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