Monadolog
"Incluso
es preciso que cada mónada sea diferente de cualquier otra.
Pues jamás hay en la naturaleza dos seres que sean completamente iguales
uno al otro y en los que no sea posible encontrar una diferencia".
G.W Leibniz, Monadología
Cuaderno digital
La monadología de Leibniz y Leafar_01
14 de enero de 2005
Sigo una propuesta que me envío Leafar_01 en
un comentario, que todavía iniciaba ayer (¡meses después!)
la página de comentarios, para dar un
nuevo nombre a este cuaderno digital.
Leibniz es un filósofo alemán que nació en
1646 y murió en 1716. Una de sus obras más famosas es la Monadología.

Una imagen rara de Leibniz, que
siempre suele aparecer con grandes pelucas
Leibniz escribió muchísimo, tanto que
todavía
sólo se ha editado
una pequeña parte de sus obras, pues tenía la costumbre de
guardar todo lo que escribía, incluso las pequeñas notas y
papelitos. Yo creo que es una costumbre excelente y que hay que resistirse
al impulso de romper o tirar las cosas que no nos gustan. Una de las cosas
de las que más me arrepiento es la de haber tirado los originales
de mis primeros cuentos y no haber hecho una copia de un cuento sobre los
mormones que entregué a
una editorial y que no se llego a publicar, por lo que lo perdí, según
parece, de manera definitiva. No era un gran cuento, pero me encantaría
tenerlo. Tampoco tengo completo uno de mis cuentos favoritos, El hombre
que no fue, pues perdí una página y he tenido que reinventarla
con una segunda versión
del cuento, que ahora me gusta menos que la primera. De ese cuento sé que
tiene una copia algún amigo de hace tiempo, así que todavía
hay esperanza.
En fin, que si guardas todo y te resistes a los accesos
destructores de modestia-presunción, después, cuando pasan
los años, esos escritos que has guardado son útiles por varias
razones.
Te sirven para comprobar que en un momento
de tu vida pensaste determinada cosa, a pesar de que
tu memoria te diga lo contrario. Eso puede ayudar a que te muestres
más modesto al ver tus errores y la facilidad con que uno puede cambiar
de opinión.
Creo que la razón fundamental que nos lleva a mentirnos
a nosotros mismos cuando aseguramos "siempre he pensado eso" es que nuestra
manera de pensar se va modificando mediante pequeñísimos cambios, casi imperceptibles.
Cambiamos de opiniones como cambiamos de células: un día nos despertamos
y ya no tenemos ninguna célula de las que teníamos hace siete años, y
tampoco quizá ninguna opinión coincidente. Quien no ha cambiado nunca de
opinión es sencillamente porque no ha pensado nunca.
Otra razón por la que conviene guardarlo todo
es casi contraria a la anterior: puedes buscar en lo que escribiste hace
años ideas
que mantenías y sigues manteniendo, para demostrar, por ejemplo, que
no has cambiado de opinión por razones egoístas e interesadas,
sino que ya opinabas eso antes. Por ejemplo, si te parece que el sentimiento
de rebeldía durante
la juventud es a menudo una reacción casi instintiva debida a que
no participas del juego y del reparto social todavía, puede parecer
que lo dices porque no eres joven, pero si encuentras un texto en el que
dijiste eso cuando tenías 16 años, entonces ya no se puede
considerar que sea una opinión que
varía en función de tus intereses o de tu edad. Yo tengo un
texto escrito hacia los 19 años (autobiográfico aunque escrito
en tercera persona) en el que decía: "Nunca
le habían gustado los jóvenes,
incluso cuando era uno de ellos". Así queda claro que ya opinaba
eso entonces. [Ya explicaré por qué no me gustaban los jóvenes,
que parece una opinión
en exceso dogmática, pero creo que no lo es].
Otra razón para guardarlo todo es que muchas de esas
cosas resultan entretenidas después. Leibniz dice en uno de los autorretratos
que escribió que le encantó leer algunas cosas que había escrito a los catorce
años.
Además, el escribir las cosas y guardarlas
te permite desarrollarlas y avanzar sobre ellas. Cuando
yo mismo me editaba ejemplares caseros de escritos míos, aprovechaba
para añadir
notas con mis opiniones actuales. A cada edición nuevas notas. Es
el placer de discutir uno consigo mismo.
Seguiré hablando de Leibniz en este cuaderno dedicado
a él.
Por qué a un joven no le gustaban los jóvenes
Decía en ese escrito de juventud: "Siempre
detestó a los jóvenes, incluso cuando era uno de ellos".
No he encontrado el texto, aunque espero que aparezca
pronto, pues estoy digitalizando mis libretas y hojas sueltas.
Pero he encontrado
una variante que escribí en 1996 en el ensayo Casanova, Segundo
acto, que escribí, con el seudónimo Paula Dems, como una
variante de la novela de Schnitzler Casanova, último acto y
que sólo leyó Marcos y me dijo que era "lo peor que había
escrito nunca", pero creo que lo dijo porque no le gustó la conclusión. Allí decía:
"Ya se sabe que hay que adaptarse a los usos sociales
y vivir cada edad según las normas de esa edad: primero hay que
ser y actuar como niños, después como adolescentes, más
tarde como jóvenes, en su momento como adultos y, por fin, como
viejos. En cada edad lo suyo. ¿No dicen los sabios de Grecia que
nada hay más ridículo que un anciano que se comporta como
un joven?"
En contra de esa opinión común (y de
los sabios de Grecia también) a mí no me gustaban ni me gustan
los "jóvenes" en
cuanto que representantes del arquetipo "joven",
ni los adultos, ni los viejos, ni las mujeres ni los hombres,
ni los jefes, ni los subordinados, ni los izquierdistas ni
los derechistas, ni los homosexuales, ni los heterosexuales,
ni los bisexuales siquiera. No me gusta que uno se adapte a un estereotipo.
Cuando iba a la Universidad podía bromear acerca
de un profesor, pero no en tanto que "estudiante enfrentado
a profesor", sino en tanto que me refería a ese profesor en particular desde
mi punto de vista también particular.
Cuando era estudiante, me expulsaron de varias clases
en el Instituto porque defendí a una profesora de inglés frente
a mis compañeros, los alumnos: ella lo interpretó
mal y pensó que mi defensa era irónica. Ahora como profesor,
tampoco participio ni comparto las bromas que hace el gremio profesoral
acerca de los alumnos.
También he podido, en esta adaptación
general al estereotipo, ver cómo a menudo gente a la que conocía
desde hacía tiempo se convertía casi de la noche a la mañana
en "señores" y "señoras": el día
anterior eran personas y ahora son señores. Asombroso.
Will Eisner
Hace unos días murió Will Eisner, a
consecuencia de complicaciones después de que le implantaran un cuadruple
bypass. Tenía 87 años.
Will Eisner es considerado por muchos como el autor
más importante e influyente de la historia del comic. Probablemente
con razón.
Durante años dibujó las historietas
de un héroe enmascarado llamado Spirit, en las que fue introduciendo
nuevas maneras narrativas y nuevas técnicas. Ahora se está editando
por primera vez en español en unos álbumes caros pero muy buenos.
Todavía no ha llegado a la época que yo considero mejor, en
la que sus deseos narrativos podían ser convertidos en realidad gracias
a un dominio del dibujo impresionante, pero está a punto, así que
espero que se edite hasta el final, porque varias veces se ha intentado sin
llegar más que a unas pocas aventuras.

Eisner dibujó impresionantes primeras
páginas para las historietas de Spirit, en las que el título de la colección
(Spirit) jugaba siempre un papel gracioso o interesante, como en este caso
absolutamente deslumbrante
Hace ya varias décadas, Eisner regresó al
mundo del comic. Al publicar Contrato con Dios inauguró un
nuevo género (aunque siempre se puede encontrar algún precedente)
al que él mismo dio nombre: la novela gráfica. Se
trata de comics que cuentan historias tan complejas o tan interesantes como
las de una obra literaria (como dice Bruno, lo interesante no siempre tiene
por qué ser complejo) y dirigidas a un público adulto (que
no quiere decir necesariamente mayor de edad).
Después, Eisner siguió publicando extraordinarias
novelas gráficas, como El edificio o Fagin el judío,
en la que cuenta la historia de Oliver Twist desde el punto de vista del
judío Fagin y que es una hermosa manera de entender lo que ha sido
el antijudaísmo, incluso en alguien como Dickens que no era realmente
antisemita: como cuenta el propio Eisner, Dickens se arrepintió del
estereotipo que había creado e intentó borrar toda alusión
a que Fagin era judío, más exactamente, cualquier identificación
entre la maldad de Fagin y el hecho de ser judío, pero no pudo. Por
ello, Oliver Twist también tuvo una lamentable influencia en la propagación
de los tópicos antijudíos, que todavía hoy padecemos
(y padecen, sobre todo, los judíos).
Will Eisner también dio clases y escribió varios
libros de teoría del comic muy buenos, como El comic y el arte
secuencial, que es una joya.
En las aventuras de Spirit hay, en mi opinión,
verdaderas obras maestras, no del comic, sino de la narración en general.
Muchas películas siguen argumentos que Eisner contó en tan
sólo siete páginas. Tal vez no inventó muchos de ellos,
pero los mostró de una manera muy difícil de superar.
He leído en una de las necrológicas
que Orson Welles pudo ser influido por Eisner cuando hizo Ciudadano
Kane. Es una idea que siempre me ha tentado y me alegra que alguien
lo diga (no me acuerdo quién era). Pero también se produjo
la influencia en sentido contrario: el propio Orson Welles protagonizó una
aventura de Spirit. No la he conseguido por ahora, pero sí la
primera página. Lástima que en ella no aparece la caricatura
de Orson Welles.

Leafar 01 inaugura los comentarios
Sólo Leafar_01 podía conseguir desplazar
al propio Leafar_01 del primer puesto en los comentarios de esta página.
Y lo ha hecho con unos interesantes comentarios acerca de la fotografía,
a raíz de ideas que comentó Marcos en marcóticos y
yo mismo en La vorágine de fin de año (que he añadido
ahora a La vorágine a
secas, el cuaderno anterior a este).
Puedes leer los comentarios de Leafar_01 pinchando
en la columna de la izquierda, donde pone "Comentarios"
El primer Craven del año
Pronto subiré el Craven que he dedicado a Will
Eisner. Pero antes, y como delicioso final a este primer día del 2005
y a este primer día del nuevo cuaderno digital Monadolog,
el primer Craven del 2005: me lo ha enviado Nuria y es también un
homenaje al cine, en concreto a Casablanca y a sus guionistas, los
hermanos Epstein. Puedes verlo aquí y pronto también en Craven
visto por...

La dinastía Tang y el hipervínculo
Lunes 17 de enero de 2005

Leibniz se había trazado la norma de "no despreciar
cosa alguna" y en todo lo que leía procuraba aprovechar el hallazgo
feliz antes que demorarse en censurar fallas.
(Ezequiel Martínez
de Olaso)
Mi primera página web no fue esta que lees,
sino una que hice en 1999 dedicada a la dinastía Tang. Nunca la subí a
la red, seguramente por qué no tenía ni idea de cómo
hacerlo, pero la hice porque me fascinaban las posibilidades del hiperenlace
Ortega y Gasset tenía en su despacho
varias mesas con decenas de libros abiertos en cada una de ellas. Cuando
escribía un ensayo, iba recorriendo con su libreta el despacho,
mirando los libros y copiando las citas o documentándose.
Internet te permite
hacer búsquedas rápidas que facilitan mucho el trabajo y te ahorran mucho
dinero en mesas. Puedes consultar centenares de libros. Por ejemplo, las
obras completas de Shakespeare en Rhymezone.
Si buscas algo que dijo Shakespeare acerca del vino
de Canarias solo tienes que poner "canary" y obtienes 5 resultados, como
éste:
SIR TOBY BELCH: O knight thou lackest a cup of canary: when did I
see thee so put down?
SIR ANDREW: Never in your life, I think; unless you see canary put me down. Methinks sometimes I have no more wit
than a Christian or an ordinary man has: but I am a
great eater of beef and I believe that does harm to my wit.
Y además la indicación de a qué obra y verso pertenecen.
Junto a esta facilidad de búsqueda impresionante,
que en pocos años incluirá todos los libros editados que no estén sujetos
a derechos de autor, es decir casi toda la literatura mundial hasta hace
70 años, internet y el mundo digital ofrecen ese hipervínculo al que me refería:
puedes ampliar la información con vínculos que te llevan a otro documento
y regresar fácilmente a dónde estabas.
Es cierto que al construirse el estandar
de navegación de la red mundial no se hizo muy bien y que precursores como Ted Nelson todavía se lamentan porque no se ha aprovechado realmente lo
que el mundo digital y el hipervínculo ofrecen y que es distinto al mundo
de papel, pero,
de nuevo, las posibilidades son inmensa.
También lo es el que uno pueda corregir,
modificar o cambiar de lugar decenas de páginas en un momento. Yo empecé
tres o cuatro novelas usando diversas máquinas de escribir, pero no terminé
ninguna. Creo que la causa fue que para corregir una novela usando una
máquina de escribir, tienes que teclearla entera otra vez. A la segunda
corrección se acaba muy cansado.
Hay quien dice que se ha perdido profundidad debido
a esta facilidad de corrección y de documentación. Hace poco
leí un artículo
que criticaba a los googleeruditos que llenan sus escritos de argumentos
copiados y pegados en una búsqueda rápida en Google, pero que
no leen realmente nada a fondo. La crítica tiene en parte razón
y es verdad que en la red hay montones de páginas y foros llenas de
datos, citas y argumentos que sus autores (los que los han copiado) ni siquiera
entienden, porque ignoran el contexto.
Es cierto, pero yo creo que sucede eso en Internet
y sucedía con los libros. Es algo que no depende de los medios sino de la
mente de quien los usa. Unos lo harán mejor, otros peor, unos nos gustarán
más, otros menos. Lo de siempre, quizá multiplicado, pero nada más. Todos
cometemos errores y deformamos, tergiversamos y citamos mal lo que opinan
otros. Se debe intentar evitar hacerlo, pero no se puede evitar de manera
cien por cien garantizada, porque entonces uno no escribiría nada nunca.
Hay erudición deliciosa, como la de Susan Sontag, y hay erudición insoportable.
Lo que sí se debe y se puede evitar, creo, son los
insultos, las actitudes soberbias y despectivas, que, !ay¡, son tan frecuentes
en la red como en el mundo literario del papel.
Otra de las ventajas de Internet es que puedes corregir
y señalar los errores que cometen otros (en tu opinión) y los
que tu mismo cometes. Creo que en poco tiempo se empezarán a producir
bastantes descubrimientos en muchos terrenos de la crítica y de la
historia gracias a la facilidad de encontrar cualquier palabra que se quiera
buscar en un libro. Por ejemplo, en el terreno de la crítica literaria,
de la datación y de la autentificación
de obras. Y creo que habrá algunas sorpresas interesantes.
Por cierto, en
esta tarea de escanear todo lo que se ha escrito, que Google también
ha iniciado junto a la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos (la mayor
del mundo) y otras, creo que se debería hacer una ley que obligara
a los monasterios a permitir que se escanearan todos sus documentos y que
se examinaran con rayos láser, para descubrir textos antiguos (los monjes
reciclaban, por ejemplo, una obra de teatro de Eurípides para escribir
una receta de cordero a las cerezas).
También se deberían hacer públicos todos los fondos
del Vaticano, que deben esconder verdaderas maravillas.
Además se deberían poner en al red todos los textos
sumerios, asirios, etcétera, escritos en arcilla o papiros y que se guardan
en los sótanos de los museos. Porque Internet, precisamente, permitiría que
se tradujeran todas esas tablillas desde los domicilios particulares de gente
interesada en mucho menos tiempo del que se emplea ahora. De este modo, los
textos estarían al alcance de cualquiera y la obra original no sería dañada.
En fin, todo esto era a propósito de que he
subido la página web que hice en 1999 dedicada a la dinastía
Tang. Y la he subido tal cual, simplemente dividiéndola en mis dos
columnas habituales. Lo único
que he cambiado es la biografía de Bai Juyi, mi poeta Tang favorito,
que he ampliado un poco (pero que ampliaré más).
La página era, ya lo dije, de uso personal,
y esta llena de errores y cosas a medias, pero a medida que vaya corrigiendo
cosas o poniendo nuevas entradas, las iré anunciando aquí,
como hago con el Cuaderno Austrohúngaro, por ejemplo.
La dinastía Tang
Leibniz, los antiguos y los modernos
18 de enero de 2005
En La Vorágine inicié
una Brevísima
historia de la decadencia de la lengua filosófica francesa,
con un texto de Braudillard.
Voy a añadir un segundo capítulo, pero antes, vale la pena leer un fragmento
de una de las autobiografías de Leibniz en el que se lamenta
de la manera de escribir de sus contemporáneos. Por cierto, Leibniz escribió
muchas de sus obras en francés, que era entonces la lengua cultural de
Europa junto al latín.
Me parece una coincidencia interesante
que Leibniz y yo comenzáramos a leer autores antiguos antes que modernos.
Eso quizá ayuda a uno a darse cuenta de que una cosa es un texto difícil
en el que vale la pena pasar tiempo para entenderlo porque tiene sentido
y otra cosa muy distinta es un texto ilegible porque se ha escrito para que
sea ininteligible.

"Y quiso la casualidad que se encontrara primero
con los antiguos. En un comienzo le fue imposible comprenderlos, pero
gradualmente pudo hacerlo hasta que por último consiguió dominarlos
plenamente. Y como todo el que camina bajo los rayos del sol adquiere
poco a poco un tinte bronceado, aunque haga incluso otra cosa, así había
llegado él
a adquirir un cierto barniz no ya sólo en la expresión
sino también en los pensamientos. Por eso al frecuentar los escritores
más modernos se le hacía insoportable su estilo enfático
e hinchado, característico de quienes no tienen nada que decir,
y que entonces predominaba en las escuelas, como también
le resultaban insoportables los centones heteróclitos de los simples
repetidores de ideas ajenas. Ante esa falta de gracia, nervio, vigor
y utilidad para la vida de esos escritos, cabía pensar que sus
autores escribían
para un mundo diferente (al que llamaban República de las Letras
o Parnaso).
En efecto, tenía plena conciencia de que
tanto los pensamientos vigorosos, vastos y elevados de los antiguos, que
parecían
cernirse sobre la realidad, como asimismo la vida humana en su total
desarrollo que se veía reflejada en una especie de cuadro
complejo, acertaban a infundir sentimientos muy distintos en los espíritus.
Pensaba sin embargo que todo ello era el resultado de un modo de expresión,
claro, fluido y a la vez conforme con la realidad. Y le concedió tanta
importancia a esa unidad diferenciada de claridad y conformidad que
a partir de entonces se impuso dos axiomas: buscar siempre la claridad
en las palabras y en los demás signos del espíritu,
y buscar en las cosas la utilidad. Después aprendió que
el primer aspecto constituía
ón."
Breve historia de la decadencia de la lengua filosófica
francesa. Capítulo 2. Félix Guattari
Félix Guattari solía escribir con Deleuze, pero este
texto increíble le pertenece sólo a él:
"Aquí se observa perfectamente que no
existe ninguna correspondencia bi-unívoca entre los eslabones lineales
significativos o de arqueo-escritura según los autores y esta catálisis
maquinal multidimensional, multirreferencial. La simetría de escala,
la transversalidad, el carácter
pático no discursivo de su expansión: todas estas dimensiones
nos llevan más allá de la lógica del tercio excluso
y nos invitan a renunciar al binarismo ontológico que ya hemos denunciado
anteriormente".
Se me dirá que es un fragmento sacado de contexto,
pero ¿es posible imaginar un contexto razonable para un discurso como éste?
Y lo curioso es que a lo mejor yo estoy de acuerdo
con lo que sostiene Félix Guattari: parece rechazar las fáciles dicotomías
entre posturas enfrentadas, que es lo que yo hago en La
página noALT (pero
allí sólo me permito una rareza léxica, lo de pensamiento alternante).
No se trata de que no se puedan usar palabras raras,
nuevas o precisas, que a veces son imprescindibles en un argumento complejo:
se trata del abuso desmesurado y pomposo. Aparte de otras consecuencias peores
de este tipo de lenguaje, de las que hablaré pronto.
Baff, cine asiático en Barcelona
18 de enero de 2004
En abril del años pasado estuve en el Festival de
Cine Asiático de Barcelona (Baff) y vi unas cuantas películas
deliciosas. Hice una página dedicada al Baff donde pensaba hablar de todo
lo que vi, pero después sólo comenté tres películas. Espero, antes de
que se celebre la próxima edición, subir algo más. Por el momento, he actualizado
el enlace en el lateral. También puedes visitar la página desde aquí:
Baff
PASTECCA ATACA DE NUEVO
18 de enero de 2004
Siempre que voy a un restaurante y el mantel es de
papel me pongo a hacer dibujitos. Es una costumbre que he aprendido de mi
padre Iván.
Una noche en qué cenábamos Bruno y yo con Iván en
el restaurante pakistaní Shalimar de Barcelona, Pastecca
(Iván) improvisó en unos segundos sobre el mantel uno de sus personajes.
Se lo pedí como regalo de año nuevo:
Por cierto, no estaría nada mal que el robot de Pastecca
se encontrara con Cravenalguna vez. Puedes ver más dibujos de Pastecca
en:
Pastecca
Somos lo que comemos
20 de enero de 2005
"Has de saber que tus
perfecciones futuras guardarán relación con los cuidados que prodigues
aquí para alcanzarlas"
Leibniz, Un
sueño
Leibniz se refiere al otro mundo cristiano, pero
la idea se podría aplicar perfectamente a la reencarnación budista.
Pero
yo prefiero aplicarlo a esta vida terrenal. Aristóteles decía que somos
lo que hacemos: se podría también decir que seremos lo que hacemos.
Nosotros
nos fabricamos día a día, así que, si queremos gustarnos en el futuro,
deberíamos ir proporcionándonos cosas interesantes ahora.
También se podría
aplicar el dicho "Somos lo que comemos" no a la comida material, sino también
a la intelectual y espiritual: dependiendo de los estímulos que nos proporcionemos
obtendremos unos u otros resultados.
Creo que somos, o al menos deberíamos
ser, no sujetos pasivos en un laboratorio conductista, a la espera de
que lancen estímulos sobre nosotros, sino sujetos activos cognitivos, que
buscamos los estímulos y a menudo incluso los creamos.
Glamour To Kill
Ayer fui a buscar un buen estímulo en la Sala Arena:
el concierto de Glamour
To Kill.
Glamour To Kill es un grupo formado por Luis
Miguélez, Juan Tormento y Antonio Glamour. Viven en Berlín y al parecer tienen
mucho éxito en Alemania. Ya me había gustado el disco de Miguélez
y MacNamara hace dos o tres años y me alegra que haya cada vez más
grupos, discos y conciertos como ellos.
Según creo, GTK despierta muchas polémicas, del tipo
de "eso está ya más visto...", "son unas petardas", "una copia mala de..."
y todas esas cosas que se dicen en estos casos.

La portada de su disco de remixes de Clone
Fashion,
su canción más conocida
A mí me encantó el concierto, poderoso, intenso y
sexual, y me gustaron ellos. Los teloneros también estuvieron
muy bien, aunque no he averiguado cómo se llaman.
El cadáver lorem ipsum
20 de enero de 2005
Lorem
ipsum es un texto de relleno (dummy text) que se utiliza para
rellenar páginas de prueba para ediciones, por ejemplo para revisar
el aspecto del tipo de letra elegido para un libro. Se podría
rellenar con palabras repetidas sin más, pero eso no suele parecerse
a un texto de verdad.
Así que
se utiliza este texto que empieza por las palabras "lorem ipsum" y
que tiene palabras cortas, largas, signos de puntuación, etcétera.
No distrae al que revisa el diseño de la edición de la
página
(ya sea en la red o impresa) y le permite fijarse en la tipografía
sin distraerse por lo que cuenta el texto.
El
texto lorem ipsum lo utilizan muchos programas de informática,
especialmente de la marca de Aldus o Adobe, pero también en los
de Corel y en los de Lotus (si no recuerdo mal). Así que es un
texto muy popular, hasta el punto de que ha dado nombre a los textos
de relleno: un "lorem
ipsum".
Es
frecuente que la primera vez que uno se encuentra con un "lorem
ipsum" intente
leerlo, porque parece a primera vista latín. Pero enseguida se
da cuenta de que no significa nada, pues la
palabra lorem con que empieza ni siquiera sale en los diccionarios
de latín.
Entonces, ¿quién
invento el lorem ipsum?.
La
historia es muy curiosa y sorprendente y contradice algunas de las cosas
que acabo de decir en los párrafos anteriores.
Al
parecer se usa ya desde el 1500 y fue uno de los textos de relleno que
se utilizaron en las primeras ediciones impresas en Europa tras el descubrimiento
de Gutemberg. Después, en los años sesenta, se popularizó muchísimo
porque lo usaban en las plantillas de Letraset, esas letras que se pegaban
en el papel frotándolas con el bolígrafo o lapiz.

Algunas
hojas de Letraset
Finalmente, lorem
ipsum llegó a los ordenadores en forma
de texto de relleno para programas de edición como Aldus Pagemaker,
que durante un tiempo fue el principal programa de edición digital.
Incluso hay programas generadores de lorem ipsum: tú pides cinco
líneas o cinco párrafos y el programa te las suministra
al instante.
Un generador de lorem ipsum
Aquí no funciona, pero puedes verlo en acción
en:
loremipsum
Otro generador de lorem ipsum más
completo
Como
se ve, el lorem ipsum ha sobrevido hasta nuestros días
en la Galaxia Gutemberg (todavía se usa en las imprentas), ha pasado
quizá de puntillas por la Galaxia Marconi y ha resucitado en la
Galaxia Internet o Digital o Computacional.
Pero
sigue en pie la pregunta: ¿quien inventó el texto?
Según
parece, un tal Robert MacClintock leyó atentamente el texto y
se dio cuenta de que, aunque incluía extrañas palabras,
sí era
un texto latino. Rastreó entonces el texto en la literatura latina,
tarea inmensa que se facilitó porque una de las palabras empleadas
en el lorem ipsum es latina pero poco usual: consectetur. De
este modo encontró la fuente original del lorem ipsum: varios
pasajes de De Finibus, Bonorum et Malorum. Liber Primus, de
Marco Tullio Cicerón, (106-45 BC): De los fines, buenos y
malos, libro primero.
Resulta
entonces que sí es un texto latino. Y además es un texto
clásico. Ni más ni menos que de Cicerón. Escrito
en el 45 antes de Cristo, una época muy agitada, que también
dio a la posteridad el calendario juliano (de Julio César), que
es el origen del que tenemos ahora.
Los
diversos pasajes del lorem ipsum se corresponden, pues, con algunas modificaciones,
con varios pasajes del libro de Cicerón. Lo que más despistó a
quienes pensaron que no era latín es, como dije, la palabra lorem,
tan rara, pero resulta que se trata de una palabra cortada: quien eligió el
texto lo cortó de cuajo. Lorem es dolorem (dolor).
La
primera frase del lorem ipsum en el texto original de Cicerón
diría
algo así como: "No hay nadie que ame el dolor por si
mismo, que lo busque y lo persiga sólo en cuanto que dolor".
El
texto más o menos completo del lorem ipsum y los fragmentos
de Cicerón
de los que procede se puede encontrar en:
El lorem ipsum
Sin embargo,
aunque el texto original pertenece a Cicerón, quienes lo usan
a menudo lo modifican, ya sea por razones técnicas, por ejemplo
porque necesitan algunas palabras menos para ajustar una página,
ya sea por simple capricho o ganas de jugar.
Modificar
el lorem
ipsum es una de las bromas habituales de los editores, que cambian
una que otra palabra, escriben vocablos inventados o se envían
mensajes ocultos en medio de páginas y páginas de lorem
ipsum. A veces se trata de mensajes ofensivos o de contenido sexual,
por lo que los editores tienen que tener cuidado con el lorem ipsum que
utilizan, no sea que le manden unas pruebas de impresión a un
convento y en el lorem ipsum haya blasfemias o párrafos del
marqués
de Sade escondidos.
Algunos
ejemplos de textos de lorem ipsum modificados se
pueden ver en:
Ejemplo 1
Ejemplo 2
Para
terminar por ahora con la historia del lorem ipsum,
hay que advertir que la teoría de MacClintock no es del todo fiable,
pues según dice Cecil Adams, el descubridor del origen del
lorem ipsum no pudo mostrarle ningún texto o manuscrito con lorem ipsum anterior
a los textos de Letraset (1961), a pesar de que asegura haber visto
dichos textos.
Así que tal vez la utilización
del lorem ipsum no
se remonte a los orígenes de la imprenta.
Cecil
Adams cuenta esto en:
Cecil Adams
Lo anterior pertenece a mi página Un
cadáver exquisito,
pero como estaba en un enlace en un rincón tal vez no lo hayas leído.
Si quieres saber qué es un cadáver exquisito, o leer los
que he puesto allí
o participar en el cadáver lorem
ipsum, visita:
Un cadáver exquisito

Y puedes enviar una sugerencia para un próximo cadáver
exquisito. Sólo tienes que pulsar en comentarios (mira en la columna de
la izquierda) y proponer un inicio (en el tema del comentario
pon la palabra cadáver).
Pronto pondré ese cadáver en una página con comentarios
automáticos.
Un ángel en una libreta
viernes 21 de enero de 2005
Al escanear una libreta de 1997 encontré este
dibujo apresurado de una mujer voladora, tal vez un ángel.

Una trágica escena shakesperiana
martes 25 de enero de 2005
No es una tragedia shakesperiana porque la haya escrito
Shakespeare, sino porque le ocurrió al propio Shakespeare. Lo he leído en Coherencia
de la paradoja, de Bernardo Ezequiel Koremblit.
"El poeta se había uncido al yugo matrimonial
con una mujer mucho mayor que él (Ana Shakespeare), y las lenguas
serpentígeras
y la murmuración viperina del condado de Stratford aseguraban que
lo había hecho por su fortuna...
Shakespeare tenía el consuelo de pensar que su mujer, según
se maledecía con públicos susurros, había tenido doce
pretendientes antes que él, y él resultaba así el
trece de la mala suerte, pero, aún así, esta compensación
no lavaba su pecado de haberse casado sin amor.
Shakespeare conoció después
a Nan Davenant, cálida, sensual, enamorada, rugiente como el océano
cuando hacía el amor y lúcida como la centella cuando conversaba,
bella e inteligente (propietaria de una hostería en Oxford y madre
del poeta Davenant) que también acariciaba el clavicordio y el laúd
con la misma minuciosidad y laboriosidad con que acariciaba a Shakespeare.
Cuando el poeta y esta mujer ardiente y ardida se hallaban refugiados en
una casa de Grendon, a cuya puerta hacía centinela Richard Cowley,
actor de la compañía de Shakespeare que interpretaba los
bufones, apareció la esposa del poeta.
Ana Shakespeare enfrentó a
los amantes y se acercó a Dan Davenant: "No crea usted, señora,
que he venido para quitarle a Will; el mismo día de mi matrimonio
comprendí que nunca sería realmente mío, que necesitaba
esferas más elevadas..." Después de otras declaraciones,
dijo Ana Shakespeare: "Devuélvanos a Will por dos días
solamente. ¡Todo va tan mal allí, en casa!... Sin él
estamos perdidos".
Shakespeare, alarmado, preguntó por su padre
enfermo y por otros detalles que le inquietaron. La escena, silenciosa
y trágica, se prolongó con el silencio de la esposa, el mutismo
del poeta y la mudez de la amante, hasta que Ana, amarga y filosamente,
cortó la
atmósfera intensa como San Jorge la cabeza del dragón: "Puesto
que no queda otro remedio, te daré yo la estocada. ¡Ayúdame,
no sé cómo decirlo!... ¡Oh, Will! La mano de Dios te
devuelve a casa, no por mí ni por tu padre, y ni siquiera por tu
madre, tan vieja y quebrantada... Will: hace cinco días, enterramos
a nuestro muchachito".
(Esta escena ha sido relatada por Longworth
Chambrun, quien recibió la versión del diálogo por
Cowley, el actor que cuidaba la puerta del refugio de los amantes, y el
hijo de Ana y William Shakespeare, llamado Hemnet, murió el 11 de
agosto de 1596).
El poeta se desplomó sobre la mesa y Nan
Davenant se inclinó agachándose
hasta el piso: humildemente y en silencio anudó un lazo del zapato
de Ana, y al levantarse murmuró mecánicamente las palabras
que precedieron a su salida de la habitación: "Todo ha concluido,
Will. Quiera Dios guiar tus pasos hacia tu hogar y conducirme al mío.
He comprendido la lección. Vuelvo a mi casa no para reunirme con mi
marido ni con los amantes que la maledicencia me atribuye, sino para velar
y cuidar a mi hijo. Hombres y mujeres tenemos dos papeles que desempeñar
en la comedia humana: Dios nos ofrece uno de ellos, el diablo nos tienta
con el otro, y la gracia o el azar determinan la elección. Ana, hermana
mía: al venir aquí decidiste mi destino. Separémonos...
Me voy a ver a mi hijo; tú, a la tumba del tuyo... y Will llevará la
carga que el genio ha posado sobre sus hombros".
Cuando Nan Davenat
salió, Shakespeare, apoyándose como un ciego en los brazos
del bufón Rick Cowley deletreó estas palabras: "Tú,
a quien el azar ha hecho testigo de esta escena, olvídala para siempre;
no debes recordar la debilidad de tu pobre amo... Recuerda solamente aquello
que nosotros, los actores, olvidamos con facilidad: ¡cuan distinta
es la vida real de los artificios de la escena!".
Realismo pictofotográfico en el Museo de los
Mundos Paralelos
26 de enero de 2005
Al revisar la última versión que hice del Museo de
los Mundos Paralelos, me he dado cuenta de que es absolutamente ilegible.
No hay quien entienda los textos.
Resulta que los escribí intentando parodiar
la manera en la que escriben los críticos de arte, los galeristas y muchos
artistas, pero la parodia acabó siendo tan infumable como el original.
Nadie tuvo la amabilidad de decírmelo, quizá porque
se sentían intimidados por un texto tan poco amable, así que me he tenido
que dar cuenta yo mismo, que suelo reservar mis más duras críticas precisamente
para mí mismo.
En fin, que he reiniciado el Museo y que creo que
ahora está mucho mejor (aunque quizá me dé cuenta qué esta vez tampoco dentro
de unos meses).
Ahora, aunque sigo imitando, pero con más
suavidad, el estilo discursivo de los artistas plásticos y sus expertos,
creo se entienden las cosas crípticas de la versión anterior
y se desarrollan algunas sugerencias que quizá resultaban imposibles
de percibir antes. Si te gusta, agradeceré
tus comentarios. Si no te gusta, también, porque me ahorrarás
tener que tratarme mal a mí mismo y porque el Museo, al fin y al cabo
es algo más o menos
público.
Por ahora sólo hay un cuadro actualizado: La
novia en el fotógrafo, de Dagnan-Bouveret.
El Parque de las Estatuas
jueves 27 de enero de 2005
En mi Cuaderno
austrohúngaro hablé del Parque de las
Estatuas de Budapest. Ahora he subido una página a este parque, en al que
iré poniendo las fotografías de todas las estatuas.
Parque de las Estatuas
¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, BRUNO!!
Guadalupe Posadas, Daniel Tubau, Cuervo y Craven le
dicen a Bruno...
¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!!

EL CRITERIO Y LOS PREJUICIOS
domingo 30 de enero de 2005
Hace unos días un
amigo me preguntaba si es que yo no tenía criterio. Le extrañaba
que me gustaran cosas tan dispares como las que a veces elogio en esta página.
En especial la música, ¿cómo me podía
gustar al mismo tiempo Barbara, Bebe, Brel, Bach, Biolay, Fangoria, Javier
Solis, Mina, Gino Paoli, Casbah 73, Elvis, Nick Drake, Os Mutantes, los
Stones y los Beatles, Prince,
¡algunas canciones country!, el flamenco, el glam, las sayas peruanas,
David Bowie, los fados portugueses, Lou Reed, Velvet Underground, algunas
cumbias, el punk, Chris Montez, Kraftwerk, Soft Cell, algo de AC-DC, Frank
Sinatra, Charly García
y Sui Generis, el rock, el pop, la psicodelia, algo de hip hop y de rap,
la música disco,
el funk, los boleros, las rancheras, el blues y la música india, etcétera,
etcétera.
Y lo mismo sucede con la literatura, la pintura, la
arquitectura o lo que sea. Me puede gustar un ilustrado y un romántico, un
clasicista y un clásico, un arcaico y un moderno, y encuentro buenas razones
en discursos e ideas de grupos, filosofías e ideologías que se consideran
antagónicas. Me conmueven poemas chinos, españoles, persas, franceses, estadounidenses
o griegos, y lo mismo me da que pertenezcan a una corriente o a otra: poesía
de la experiencia, poesía metafísica, simbolista, conceptual...
Mi respuesta es que no. No tengo criterio. Intento
no tenerlo.
Tener criterio es casi siempre sinónimo de
tener prejuicios, es decir ideas previas que tergiversan e impiden experimentar
con naturalidad las cosas. Creo, como Oscar Wilde, que el arte exige una
entrega por parte del espectador, una rendición plena, al menos transitoria,
a la obra contemplada, a la experiencia concreta.
En mis sueños de perfección (que duran poco, porque
detesto la perfección) me gusta imaginarme como el hombre sin prejuicios.
Naturalmente, sé que es imposible. Todo nuestro modo
de percibir el mundo depende de lo que hemos aprendido y lo que sabemos.
Yo tengo cientos de prejuicios de persona del siglo XX y XXI que no tenía
un babilonio del año mil antes de nuestra era y que no tendrá un habitante
del siglo XXV.
Además, sólo podemos entender lo desconocido a partir
de lo conocido. Lo nuevo a partir de lo antiguo. Todo nuestro conocimiento
es en cierto modo metafórico y comparativo.
Eso es cierto,
pero hay dos maneras de utilizar el conocimiento: una es construyendo una
casa en la que encerrar nuestra manera de pensar. Un casa que tenga, en
el mejor de los casos, una ventana a través de la que mirar el mundo
que hay fuera.
La otra
manera se podría comparar con la construcción de puentes: un puente que
nos permite caminar sobre el abismo que nos separa de eso que vislumbramos
allá a lo lejos. O, como decía Stevenson en un hermosísimo poema, también
se puede comparar con la construcción de faros. Faros que nos permiten
acercarnos a la costa oscura sin que se nos rompa el barco.
Quienes miran desde la ventana adaptan lo que ven
a ese estrecho marco y lo perciben todo desde esa seguridad de sus ideas
ya hechas, deforman la obra que ven, ajustándola a su esquemas. Es
como el mito griego del bandido Procusto, que obligaba a los viajeros a
tenderse en una cama: si sobraba cama, les estiraba el cuerpo hasta descoyuntarlos;
si la cama era más pequeña que ellos, les cortaba la parte
sobrante. Así
actúan muchas personas cuando opinan o cuando ven algo nuevo: lo adaptan
a su lecho de Procustro (así se llama en filosofía
a esta deformación
de los hechos).
A menudo se
juzgan las cosas antes siquiera de conocerlas, como hacen quienes
opinan categóricamente de libros o películas que ni han leído
ni han visto. Y lo mismo sucede con sus ideas políticas, personales
o emocionales. Sus opiniones son siempre previsibles porque ya las tienen
claras antes de plantearse la cuestión concreta sobre la que opinar.
Hace poco hablaba con Iván, mi padre, acerca
de esas personas que viajan siempre con su pack completo de ideas: siempre
dicen lo mismo y siempre sabemos qué es lo que van a decir acerca
de cualquier cosa. Tienen un juego completo de ideas que lanzan en cualquier
situación, no se advierte nunca ninguna modificación en sus
criterios: siguen diciendo lo mismo acerca de cualquier cosa pase lo que
pase (tan sólo a veces aplican un ligero maquillaje a la exposición
de ideas ya demasiado insostenibles).
Watzlawick advierte también de esa actitud
que ante una determinada situación se interroga antes que nada. "¿Qué debo
sentir?" o "¿Dónde me debo situar?" en vez
de "¿Qué debo pensar?". Y, efectivamente, en vez
de pensar, se sitúan
allá donde se sitúan los suyos, y van , como decía
Séneca, "no
a donde hay que ir, sino a donde se va".
Pero uno debe estar dispuesto, creo yo, a replantearse
sus ideas casi a cada momento, y sobre todo debe darse cuenta de cuáles
son sus prejuicios más repetidos, porque suelen ser los más
inadvertidos. Situaciones o acontecimientos que parecen casi idénticos,
no lo son si se observan con cuidado y, por ello, casi nunca valen las respuestas
automáticas y aprendidas.
Uno debe ser imprevisible para sí mismo y para los demás, no
por un ansia de extravagancia u originalidad (que también fatiga),
sino por el simple hecho de que cuando uno se plantea realmente las cosas
a menudo encuentra respuestas inesperadas.
¿De ello se debe deducir que me gusta todo,
puesto que no tengo criterio?. No, por supuesto, aunque
creo que sí me gustan muchas más cosas de lo que suele ser
habitual, porque no descarto casi nada de antemano, ni me avergüenzo
de que me gusten cosas que "no me deberían gustar". Y también
a veces no me gustan cosas que cualquiera diría que me tendrían
que gustar, "conociéndome".
En definitiva, el pensamiento
propio se demuestra no por el catálogo de nuestras aversiones y preferencias,
sino por la manera en la que las tomamos o las dejamos. Es una manera de
ser, no una colección de ideas o gustos. Por eso es tan agradable
encontrar a personas que realmente opinan y piensan por sí mismos, incluso
aunque no estemos de acuerdo con ellas.
EL HOMBRE QUE NO FUE
Al escribir la entrada anterior, una rara asociación
de ideas me ha llevado a un cuento que escribí hace muchos años: El
hombre que no fue. Como lo escribí en el siglo XX, lo he puesto en la
página de Baalberit el archivero.
El hombre que no fue
Pero aquí añado una nota de 1997, porque trata un tema
muy interesante:
Sobre El hombre que no fue [1997]
Este cuento ha sido uno de los
más importantes para mí. Tan
importante como Monthy o Estación Término, por ejemplo. Emocionalmente
importante. No sabría explicar muy bien por qué, pero sí puedo
responder a una pregunta que me he hecho a mí mismo al advertir que
me es muy difícil decir cuál es el cuento más importante
de todos los que he escrito (no estoy hablando de calidad literaria).
Porque
sucede que hay muchos cuentos que son el cuento más importante. ¿Y
cómo es eso posible, si la categoría 'cuento más importante'
sólo puede incluir un elemento?
Este asunto me preocupó y tarde
en dar con la solución, que vino a mí como una iluminación:
de pronto supe que tenía la respuesta, aunque también supe
que no sería fácil convertirla en un discurso coherente (cada
vez pienso menos eso de que sin lenguaje no es posible pensar).
La respuesta es que todos esos cuentos que se pueden incluir en la categoría
más importante lo son para distintas personas. Es decir: vuelvo a
mi viejo tópico (y no sólo mío) de que yo soy y no soy
todos esos hombres, jóvenes y niños que he sido. De este modo
es fácil entender que El hombre que no fue ha sido el cuento
más
importante para uno de esos yoes que me han precedido, y que Estación
Término o El instante Inevitable lo ha sido para otro,
y Dama
de corazones y seis de pic para otro. De este modo, que no tiene nada
que ver con la mística
y sí con la física y la biología más rigurosa,
se entiende la coexistencia en un sólo ente (eso sí, cambiante),
y en veces sucesivas, del grado mayor de intensidad emocional que he llamado
cuento más importante. De este modo también se puede entender
que es posible haber amado más que a ninguna a varias mujeres y haber
sentido que el momento más importante de la vida ha tenido lugar muchas
veces.
Después, claro está, el yo actual pone sus propias emociones
en el juego e intenta decir cuál es el cuento más importante
de todos los que lo han sido alguna vez, pero lo único que podrá hacer
este yo actual es elegir su propio cuento más importante, no decidir
cuál lo ha sido con más intensidad, veracidad, razón
y sentido.
Lamentablemente, no conservo el original escrito a mano de El
hombre que no fue y, además, en la primera versión mecanografiada
que conservo, falta la última página. Eso me ha obligado a
reescribir un nuevo final, utilizando una segunda versión, más
extensa que escribí años después. Creo que, más
o menos he recuperado la intención y muchas de las palabras del final
original. Si algún día encuentro esa página
o el manuscrito original, modificaré el cuento en una próxima
edición.
En cuanto a esa segunda versión, no sabría decir si es mejor
o peor que la primera: yo prefiero (también por razones sentimentales),
la primera.
En El hombre que no fue son descritas muchas personas que conocí a
manera de arquetipos, pero no voy a decir cuáles. Tampoco daré una
explicación del cuento (que parece innecesaria) ni trataré el
asunto de otros elementos autobiográficos (tal vez lo haga en otra
edición).
Enoch Soames (con el que en un momento dado se compara a Elson) es el personaje
de un cuento de Max Beerbohm, que leí en la excelente y tremendamente
estimulante Antología de la Literatura Fantástica,
de Borges/Ocampo/Bioy Casares. Ese cuento, titulado Enoch Soames,
me gustó muchísimo
y también lo menciono en Jerome Perceval, el
crítico voraz.
Otra posible influencia, más lejana e indirecta, puede ser El
hombre de la multitud, de Poe.
Eso de que el lector puede añadir lo que quiera a la lista (entiéndase
de un modo retórico) lo propuso alguien (también de un modo
retórico, no como sucede ahora en Internet, donde el concepto de creación
y autoría puede realmente a menudo llegar a diluirse), tal vez Walt
Whitman (...).
CHARLOTTE PERKINS GILMAN Y DELLAS
2 de febrero de 2005
Charlotte Perkins Gilman nació el 3 de julio de 1860
en Hartford, Conneticut.
Es considerada una escritora feminista, aunque ella
misma rechazaba con muy buenas razones esa etiqueta. Pero también hay buenas
razones para aplicársela, del mismo modo que podemos llamar a Mark Twain
un escritor abolicionista, puesto que estaba en contra de la esclavitud.
Perkins Gilman también estaba en contra de la esclavitud o servidumbre de
la mujer y es lógico que aparezca en la lista de quienes a finales del siglo
XIX y principios del XX lucharon por los derechos de las mujeres. Del mismo
modo que consideramos que también Bertrand
Russell y John Stuart Mill eran feministas (o que lo soy yo mismo). Cualquier
persona razonable debería haberlo sido, pero la verdad es que muchas personas
inteligentes y razonables no sólo no se unieron a una de las mayores revoluciones
sociales que nunca han tenido lugar, sino que combatieron en su contra. Esa
es seguramente una buena muestra de cómo los prejuicios pueden afectarnos
sin que siquiera seamos conscientes de que se trata de prejuicios.

Charlotte Perkins Gilman
Tiene cierto parecido
con
mi madre Vicky
(y conmigo)
Perkins Gilman escribió una novela utópica llamada Dellas (Herland). Recuerdo que hace muchos años mi madre
se propuso escribir una novela o un guión acerca de una sociedad en la que
sólo existían mujeres. Los hombres se habían extinguido por alguna razón
y las mujeres se reproducían por partenogénesis, es decir, sin participación
del varón.
Hoy en día eso ya no es una teoría utópica, sino que
es perfectamente posible que a partir de un óvulo pueda nacer un ser humano,
sin necesidad de semen. No estoy seguro de que se haya conseguido hacer lo
mismo sólo con semen, creo que no.
Las mujeres de Dellas o Herland , como en
la utopía de mi madre, se reproducen por partenogénesis. No hay hombres allí
desde que fueron exterminados 2000 años antes (no por las mujeres, sino a
causa de una guerra). Es una sociedad aislada y protegida del mundo, que
recuerda un poco el Erewhom de Samuel Buttler.
Las mujeres tiene
sólo hijas por alguna extraña razón genética. Han prescindido de casi todos
los animales domésticos, como los perros, puesto que atacan a las niñas,
pero tienen a los gatos (hay gatos hembras y machos), a los que han educado
para que no cacen a los pájaros. Además, practican un cierto control de
la población debido a la escasez de alimento y han desarrollado una agricultura
intensiva y repoblado los bosques con sólo árboles frutales.
Son vegetarianas,
practican la incineración, no creen en divinidades castigadoras patriarcales
sino en una difusa Diosa madre, e insisten más en la educación que en
la genética, una educación flexible y tolerante, fundada sobre todo en juegos
y diversiones y no en el esfuerzo o el castigo.
Las mujeres de Dellas tienen una cierta organización
pero no parece demasiado rígida: hay unas guardianas, robustas
y que han pasado ya de los cuarenta, están las niñas que son, no literalmente,
pero si psicológicamente, hijas de todas las habitantes de Dellas ("cada
niña tiene dos millones de madres") y están las jóvenes. Estudian toda la
vida y no una sola cosa, sino todo tipo de cuestiones, evitando la especialización.
Son todos estos aspectos con los que yo coincido casi
por completo, así que es una buena sociedad utópica, incluso para alguien
como yo que soy contrario a las utopías. Además, Dellas es
una de las pocas utopías que no se mantiene con el recurso a la fuerza o
la violencia, característica casi obligada en todas las sociedades utópicas,
no sólo las del mundo real, sino incluso las de la ficción, como la Utopía de
Tomas Moro o la República de Platón.
Un aspecto curioso de Dellas es que allí
no existe el sexo, la atracción y el acto sexual. Perkins Gilman lo dice
explícitamente y también deja claro que las habitantes de Dellas no son lesbianas.
Tampoco existen sentimientos como los celos y
es curioso que en un momento de la obra se dice que a las mujeres de Dellas no
les interesan las historias del mundo exterior (que les cuentan tres hombres
que llegan allí) en las que los celos son el argumento principal. A mí
me sucedió lo mismo cuando vi hace poco Closer: no entendía
el absurdo comportamiento de los personajes, lo que me hacía difícil identificarme
o preocuparme por sus problemas. Es algo semejante a lo que pasa al leer
las obras de Calderón que tienen que ver con el concepto del honor, que
hoy a todo el mundo le parece tan absolutamente ridículo como a mí me parecen
también las historias que se basan únicamente en la idea de los celos y
las infidelidades como si fuera algo tremendo o algo que tuviera que ver
con el amor.
En Dellas hay amor, pero no hay sexo y tampoco
celos. Perkins Gilman sugiere que el sentimiento de los celos tiene mucha
relación con el sexo, pero ninguna con el amor, lo que es hasta cierto punto
razonable. Pero quizá tampoco tengan que ver los celos con el sexo, sino
con el sentido de posesión o cosas peores, que es uno de los rasgos quizá
más propiamente masculinos, pero que también comparten muchas mujeres. Otro
día hablaré de la interesantísima y lúcida distinción que hace
Perkins Gilman de lo femenino, lo masculino y lo humano.
Para mí, la ausencia de sexo es casi el único rasgo
negativo de Dellas, pero tal vez sea ese un prejuicio del que yo
no he sabido librarme y que no siento por el momento ninguna necesidad
de abandonar, pues en el sexo sólo veo placer y maravilla.
En el estupendo prólogo a Dellas escrito
por Elizabeth Rusell, se añaden algunos defectos más a la obra, como cierto
racismo, común en la época. Es cierto, pero se muestra muy atenuado en comparación
con otras opiniones vergonzosas de autores de la misma época (en general
las feministas también eran antiesclavistas). En cuanto a opiniones cercanas
a las teorías eugenésicas o de lucha por la vida en el sentido de Spencer
o de Galton, yo no lo he visto tan claro: aunque es
cierto que se habla de "supermadres" (a semejanza de los superhombres nietzchianos),
también hay una pasaje en el que se dice de manera explícita que es más importante
sin duda la educación que la genética.
En cualquier caso, se trata de una novela de ciencia
ficción o utópica, no de un ensayo propiamente dicho, que plantea una situación
insólita, por lo que tampoco se puede atribuir a la autora todas las opiniones
o situaciones en las que se encuentran sus personajes.
Estoy ahora leyendo también un ensayo de Perkins Gilman
llamado A manmade world, our androcentric culture (Un
mundo hecho a la medida del hombre, nuestra androcéntrica cultura),
que me está gustando mucho y en el que Perkins Gilman argumenta de manera
muy poderosa en contra de la discriminación sexual y del sexismo.
La propia Charlotte Perkins Gilman fue víctima de
esa discriminación, pues al sufrir depresiones tras el nacimiento de su hija
Katherine, visitó a un médico que le recomendó no leer nada, no escribir
nunca y permanecer el resto de su vida fundamentalmente al cuidado de la
casa y de su hija. El remedio fue peor que la enfermedad y Perkins Gilman
acabó hundiéndose en una depresión tremenda que reflejó en su novela El
papel pintado amarillo: que era lo único que veía allí encerrada en
casa.
Pero después se divorció de su marido
y se casó con
George Houghton Gilman, quien estaba a favor según parece de la igualdad
de la mujer y que ayudó siempre a su esposa, convertida desde entonces
en escritora y polemista. Editaba una revista mensual de 32 páginas
llamada The Forerunner en la que ella era la autora de todos los contenidos:
artículos, novelas por entregas, información y supongo que
también ilustraciones,
pues también era dibujante y profesora de dibujo.
En 1932 le diagnosticaron un cáncer incurable y poco
tiempo después se suicidó:
"Ninguna aflicción, dolor, desventura o «pena
del corazón» puede
excusar el poner fin a la propia vida cuando todavía nos queda alguna
capacidad de servicio. Pero desaparecida ya toda posibilidad de ser útiles,
y ante la certeza de una muerte inevitable e inminente, el más elemental
de los derechos humanos es escoger una muerte rápida y fácil
en vez de una lenta y horrible agonía... yo he optado por el cloroformo
frente al cáncer."
Pronto contaré algunas cosas del ensayo de Perkins
Gilman A man made world.
Arthur Schnitzler
3 de febrero de 2005
Hay años en
los que uno descubre a un escritor y lo devora. Recuerdo con mucha claridad
cuando descubrí a Poe en la adolescencia, y cuando descubrí a Henry James
al leer Los papeles de Aspern (aunque ya conocía Otra
vuelta de tuerca); también recuerdo el año de Lem, y el de Primo Levi
y el de Sófocles, Esquilo y Eurípides. El año pasado y este serán sin duda
los del descubrimiento de Musil.
En 1997 descubrí a Arthur Schnitzler. Creo
que primero leí La Ronda, Anatol y los ensayos y
aforismos en Madrid y luego, en Buenos Aires, La señorita
Elsa, Hacia la nada y Casanova último acto.
Pero tal
vez sucedió al revés y descubrí a Schnitzler durante
el medio año que pasé
en Buenos Aires, porque mis recuerdos más intensos están
asociados a La
señorita Elsa, que encontré en una librería de
viejo de Buenos Aires y que leí en algún lugar del barrio
de San Telmo. Por un feliz azar, poco después empezaron a traducirse
al castellano todas las obras de Schnitzler, y más todavía
cuando se estrenó la última película de Stanley Kubrick,
basada en un relato de Schnitzler.
A mí me parece que las novelas y relatos de
Schnitzler son extraordinarios y siempre creí que fue un autor muy
respetado en su época,
pero que cayó en un largo olvido con la ascensión de los nazis
en Alemania y la anexión de Austria (Schnitzler era austriaco y judío).
Por eso me ha sorprendido, al leer un estupendo ensayo de Reich Ranicki,
descubrir que aunque Schnitzler tuvo un momento de gloria, en el que Thomas
Mann llegó
a considerarle el escritor más importante de la lengua alemana (o
de Austria, no recuerdo) junto a Gerhart Hauptman, después fue conociendo
un declive constante y pasó a ser considerado una especie de reliquia
del pasado que hablaba de cosas que ya no le interesaban a nadie. ¿Y
cómo es posible
que Schnitzler pasará entonces de moda y hoy sea uno de los escritores
en lengua alemana de su época menos pasado de moda?
Reich Ranicki da algunas buenas razones para
explicar esta paradoja, que tienen que ver con lo que sucedió en
Europa a partir de la primera guerra mundial. El mundo, y Europa en particular,
se llenó de demagogos, de revolucionarios y de violentos que querían
establecer sociedades utópicas en la tierra, que querían purgar
a la sociedad de judíos,
burgueses o comunistas y donde no había ya espacio para el pensamiento
independiente. Había que unirse a los grupos para derribar y construir.
Hoy todo eso es
lo que nos parece caduco, todo ese nacionalismo, todo ese racismo, esa
búsqueda de la supervivencia y el dominio de los más fuertes, de líderes
carismáticos a los que las masas siguen como ovejas al matadero (que es
a dónde fueron).
Dice Reich Ranicki que Schnitzler estaba en contra
del didactismo en literatura, al contrario que Bretch, y que decía: "Creo
que mi oficio es crear personas, y lo único que debo demostrar es la multiplicidad
del mundo". Es obvio que con ideas como estas no se pueden fabricar proclamas
fáciles ni lemas incendiarios como los que fabricaba Bertolt Bretch, quien
en una ocasión se puso a gritar durante la representación de una obra de
Schnitzler contra esa "morralla caduca".
En fin, que en una época como aquella, en la que tu
mejor amigo te podía denunciar en aras de la causa,
en la que los tibios eran considerados traidores por unos y por otros y en
los que todas las soluciones pasaban por el uso de la violencia, Schnitzler
no tenía sitio. En 1927 escribió:
"Una cierta parte de la población está siempre
dispuesta, en determinadas condiciones, a dejarse dominar por pasiones
tales como al bestialidad, la rapiña y la sevicia y no hay que excluir
en absoluto del panorama de posibilidades el que a pesar del relativo carácter
apacible de los austriacos, estos no se dejen inducir, llegado el caso,
a actos de brutalidad y crueldad".
Diez años después, Austria era anexionada por la Alemania
nazi entre el entusiasmo de la mayoría de su población.
Reich Ranicki cuenta cosas muy interesantes acerca
de Schnitzler, como que se sentía muy inseguro de todo lo hacía y que se
consideraba un escritor mediocre. El mismo admitía: "Mi esencia en todo:
el diletantismo", que es más o menos lo que yo considero de mí mismo, pero
la diferencia es que Schnitzler sufría mucho por eso y yo no sufro nada
(pero quién sabe, tal vez tenga una crisis en el futuro).
Le era imposible
centrarse en un proyecto y solía estar ocupado en varias cosas a la vez:
"Soy capaz de mirar al fondo, pero no de bajar a él". Creo que Schnitzler
es una buena muestra de que la opinión de un escritor sobre sí mismo no
es nada de fiar, porque a mí y a muchos más nos parece que Schnitzler es
un escritor que a menudo ha bajado hasta el fondo, como en La
señorita Elsa o El Teniente Gustl, y que siempre
es profundo, a pesar de que, como dice Reich Ranicki, todo lo que dice se
entienda. No es nunca un escritor oscuro y es siempre un escritor delicioso. La señorita Elsa es un breve relato deslumbrante en un obsesivo
e ininterrumpido monólogo interior, que fue elogiado por Freud porque reflejaba
de la manera más clara el flujo de conciencia (Freud consideraba a Schnitzler
su doble). Y es cierto, porque realmente parece uno meterse en la
mente de otra persona, de Elsa, con todas sus contradicciones, los pensamientos
triviales que se mezclan y asaltan la conciencia en medio de la peor de las
angustias, la atención que capta detalles insignificantes, el flujo casi
paralelo de ideas mezcladas que acceden a la conciencia.
Se dice que otra
manera de entender cómo funciona la mente humana es imaginarla como algo
parecido al comienzo de La pasión según San Mateo,
de Bach, y es cierto, pero en la obra de Schnitzler (también en El
teniente Gustl)
hay más verosimilitud, porque la conciencia bachiana, la suma de voces
que se superponen en una respiración constante y creciente tiene un orden
del que nuestra conciencia generalmente carece. A mí La
Pasión según San Mateo me recuerda más a los momentos de entusiasmo emocional e intelectual,
a un entusiasmo que se mantiene y crece sin parar y en el que todo parece
apoyarse en lo anterior.
Bertolt Brecht
No voy a decir que la obra de Bretch se haya convertido
en morralla, como el decía de la Schnitzler, porque creo que no es así y
porque muchas cosas suyas me siguen entusiasmando, a pesar de
su didactismo y a pesar del mal ejemplo que dio en su propia vida.
Se atribuye a Bretch aquello tan famoso:
Primero
vinieron a por los judíos
y como nosotros no éramos judíos, no hicimos nada.
Después vinieron a por los comunistas
pero como tampoco éramos comunistas, no hicimos nada.
Luego vinieron por los socialistas
y más tarde a por los gitanos,
pero como tampoco éramos socialistas ni gitanos,
tampoco hicimos nada.
Al final vinieron a por nosotros
y ya fue demasiado tarde para hacer algo”
Digo que se le atribuye, porque acabo de descubrir
al buscar el poema en la red, que el autor es un pastor suizo Martin Niemoller.
Pero, en cualquier caso, Brecht opinaba de manera
semejante a Niemoller y combatió el fascismo y la represión y defendió a
los explotados y perseguidos. Pero tras la Segunda Guerra Mundial aceptó el
puesto de director en el Berliner Ensemble y se convirtió en escritor al
servicio del régimen
comunista policíaco de Alemania Oriental. Cuando en 1953 los
obreros desencadenaron protestas contra el régimen impuesto por los soviéticos
en las que murieron cientos de manifestantes y policías, Brecht acusó a
los obreros de agentes del capitalismo y apoyó las detenciones de millares
de personas y las ejecuciones de más de cien civiles.
Bretch colaboró con este régimen, él
que dijo o popularizó lo que decía Niemoller: "Primero
vinieron a por los judíos,
pero como yo no era judío..." Sin embargo, parece que en privado
decía
verdaderas salvajadas contra el régimen policial que defendía
en público, un tipo de inmoralidad intelectual semejante al que hace
poco denunció Susan Sontag refiriéndose a Gabriel García Márquez y Fidel
Castro.
Una curiosidad acerca de la RDA
Alemania Oriental tenía probablemente
el mayor archivo de datos sobre sospechosos que jamás ha existido,
pues se conservan 600.000 fichas, que cualquiera puede consultar en la biblioteca
dirigida por Joachim Gauch. Los informantes eran cientos de miles, hay quien
dice que toda la población fue espía alguna vez: quienes leen sus fichas
descubren que la Stasi (la policía
secreta) conocía
incluso la marca de su ropa íntima y que el informante era su propio
marido y por eso quienes visitan el Museo de Gauch rompen matrimonios y amistades
de toda la vida.
PERKINS GILMAN Y LO HUMANO
[1]
6 de febrero de 2004
Hace unos días hablé de Charlotte Perkins
Gilman y de su novela utópica Dellas (Herland).
Dije entonces que aunque es lógico considerarla una escritora feminista,
sin embargo ella tenía buenas razones para no aceptar esa etiqueta. Esas
buenas razones no las da en Dellas, sino en su ensayo A manmade world, our
androcentric culture (Un mundo hecho a la medida del hombre, nuestra cultura
androcéntrica).
El ensayo empieza de manera deslumbrante
hablando acerca de las ovejas. No se considera razonable que nos comportemos
como ovejas, es decir que sigamos fielmente a nuestros líderes. Como decía
Séneca: "El hombre sabio ha de ir a donde hay que ir no a dónde se va, como
hacen las ovejas".
Pero Perkins Gilman explica que las
ovejas no piensan por sí mismas porque:
"This instinct, we are told, has been developed by
ages of wild crowded racing on narrow ledges, along precipices, chasms, around
sudden spurs and corners, only the leader seeing when, where and how to jump.
If those behind jumped exactly as he did, they lived. If they stopped toexercise
independent judgment, they were pushed off and perished; they and their judgment
with them".
"Este instinto, se nos dice, fue desarrollado
a lo largo de años de vida en laderas escarpadas, barrancos, estrechos
balcones sobre precipicios, con inesperadas esquinas y obstáculos,
de tal modo que sólo
el líder [la oveja que iba delante] sabía dónde y
cómo pisar. Si las que
iban detrás hacían exactamente lo mismo, sobrevivían.
Si se paraban a ejercitar su pensamiento independiente, caían y
perecían, ellas y su pensamiento
con ellas"
Después habla Perkins Gilman de otros animales,
como los carneros, las cabras, los búfalos y los antílopes
y de los vocablos que se emplean en inglés para describirlos: cuando
tienen cuernos es un sustantivo masculino. En castellano creo que no se da
una correspondencia tan exacta, o tal vez sí. Pero lo más interesante
no es eso, sino que esos cuernos suelen ir unidos a unos instintos beligerantes,
agresivos y violentos. No es que se trate de una relación de causa
efecto ni de un chiste fácil acerca de los cuernos, sino que da la
impresión
de que la agresividad se da más en los machos, mientras que en las
hembras se observa casi siempre lo que se llama instinto maternal.
Hasta aquí Perkins Gilman parece dirigirse
hacia las ideas sexistas basadas en al biología tan de moda hoy en día,
o anticiparse a ellas, pues ella escribió
su ensayo a principios del siglo XX.
Sin embargo, enseguida dice: "En nuestra especie todo
esto cambia". Se insiste tanto, dice, en las diferencias entre los hombres
y las mujeres, que se piensa poco en qué consiste ser "humano".
¿Hay algo que caracterice a los hombres y a
las mujeres en tanto que humanos, del mismo modo que se puede decir que existe
algo que caracteriza a las ovejas en tanto que ovejas y no en tanto que ovejas
machos y hembras?
No sé si se entiende bien la pregunta. Como
hemos visto, las ovejas no piensan por sí mismas (ya sean machos o
hembras) a excepción
de la que va delante. Esa es una característica "ovejil".
Sin embargo, en los tigres no observamos ese comportamiento, sino más
bien el contrario: cada tigre suele ir solo y raramente o nunca forma grupos,
como hacen, por ejemplo, los leones. Esa es una característica "tigril".
Pero tanto las ovejas hembras como las tigras (¿o
tigresas?) tienen instintos maternales. Esa parece ser una característica
de los individuos femeninos, sea cual sea la especie a la que pertenecen.
Entre los seres humanos, parecen darse también
esas características de agresividad masculina e instinto maternal
femenino (obviamente por instinto "maternal" me refiero al cuidado
de los hijos), pero, aparte de esa coincidencia (que luego se discutirá): ¿los
humanos nos parecemos más
a los/las ovejas o a las/los tigres?.
Esa es una pregunta que me interesa mucho y he dado
ya algunos ejemplos de ese interés en está página y en estos cuadernos digitales.
Desde el punto de vista teológico, una fuerte
objeción
contra la opinión que sostiene que la crueldad humana es necesaria
porque así tenemos libre albedrío es que quizá podríamos
tenerlo también sin necesidad
de parecernos tanto a los tigres.
Tal vez no hay por qué parecerse
a las ovejas, pero ¿no podía Dios haber elegido un modelo intermedio
entre las ovejas y los tigres? Por ejemplo, los elefantes, que comen hierba
y, según
tengo entendido no son especialmente agresivos, pueden colaborar entre ellos
y con otras especies y parecen tener una inteligencia bastante notable. O
mejor todavía, podía habernos creado a semejanza de los extraordinarios
delfines.
Como dice William Blake en su poema Tiger que
tantas veces he citado:
¿Qué martillo, qué cadena?
¿En qué horno se forjó tu cerebro?
¿En qué yunque? ¿Qué osadas garras
ciñeron su terror mortal?
Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas,
Y bañaron los cielos con sus lágrimas,
¿Sonrió al contemplar su obra?
¿Quien hizo al cordero fue quien te hizo?
[El poema completo en El
tigre de Blake]
Es asombroso, sí, que una misma mano crease
al cordero y al tigre, y que también creara al ser humano a semejanza
del tigre pero con un poder y una agresividad mucho mayores: los humanos
somos tigres para los propios tigres.
Continuará...
Aristóteles en Toledo... y Freud
8 de febrero de 2005
Aristóteles no estuvo en Toledo, que yo sepa,
quizá
porque no era tan viajero como su maestro Platón y porque, según
tengo entendido, el viaje más largo que hizo fue a Macedonia para
educar a Alejandro Magno, o tal vez porque, aunque hubiese llegado a la Península
Ibérica, la ciudad
de Toledo o Toletum todavía no existía. Pero, aunque no haya
estado en Toledo, yo sí he estado con él en Toledo, con su Poética,
que he vuelto a leer en el autobús que me llevaba de Madrid a Toledo
esta mañana.
Una inicio enrevesado que me sirve simplemente
para introducir tres o cuatro cosas que me han llamado la atención de este
libro que todavía sirve para aprender acerca de la escritura, el teatro o
el cine, y eso que está incompleto. Pero las cosas que voy a comentar no
tienen que ver con la dramaturgia, sino con otros asuntos.
En
el autobús, mientras leía la Poética,
no podía dejar de darme cuenta de que mi compañero de asiento
sentía una
gran afición a hurgarse la nariz. Yo intentaba colocarme lo más
escorado posible para no ser distraído por este espectáculo
que no venía incluido con el precio del billete, pero era imposible.
De pronto leí un pasaje de Aristóteles que decía
exactamente:
"A continuación de lo dicho conviene tratar de
lo que deben procurar y evitar los autores, así como de la nariz de donde
procede el efecto específico de la tragedia"
La verdad es que me extrañó ver una nariz en este
contexto, así que releí el pasaje:
"A continuación de lo dicho conviene
tratar de lo que deben procurar y evitar los autores, así como de
la raíz de donde procede el efecto específico de la tragedia"
Resulta que mi compañero de viaje se había metido
tan profundamente en mi cabeza que incluso saltó desde allí a la Poética.
Es como esos lapsus linguae de los que hablaba Freud: quieres decir una cosa
pero dices otra, la que realmente piensas.
Aristóteles en Toledo: 2. Aprender
Las ideas de Aristóteles acerca de cuál
es el bien supremo se suelen buscar en su Ética a Eudemo o en su Ética
a Nicomaco o en otros escritos, como la Física, Sobre el alma o la
Metafísica. No creo
que se busquen en la Poética.
Sin embargo, he encontrado en la Poética este pasaje
en el que Aristóteles, casi de pasada, dice qué es lo que más le gusta en
el mundo. No sé si eso se podrá identificar con el bien supremo que propone
en otras obras, por ejemplo con la contemplación, pero esto es lo que dice:
"Aprender algo es el mayor de los placeres no sólo
para el filósofo, sino también para el resto de la humanidad."
Aquí parece verse por un momento la sonrisa
en el rostro de Aristóteles, de este filósofo tan preciso e
implacable, tan serio en apariencia. ¡Cómo debió disfrutar!
Porque, con excepción tal vez de Demócrito,
creo que pocas personas han aprendido tanto como Aristóteles.
Mañana sigo
con este tema.
Me ha gustado esto que dice Aristóteles acerca del
carácter:
"Carácter es aquello que indica una libre
decisión
respecto de qué cosas, en circunstancias adecuadas, se elige o se
rehúye, por ello no hay carácter en los discursos en los que
el hablante no tiene que decidir o evitar nada".
Me gusta porque estoy en desacuerdo con una idea muy
extendida que considera que una persona tiene carácter si grita mucho ("Es
que tiene mucho carácter") o si dice lo que piensa con mucha seguridad, o
si tiene una opinión definida acerca de todo, o si se dedica, en vez de a
pensar, a lanzar proclamas.
Espero mostrar en los próximos días que esto que dice
Aristóteles tiene mucho que ver con algunas de las cosas de las que habla
Charlotte Perkins Gilman.
Próximamente en esta página...
La vanguardia es la retaguardia
9 DE FEBRERO DE 2005
Me dijo ayer esta excelente frase Iván, mi
padre. Como todas las fórmulas brillantes hay que tomarla con precaución,
pero es en general muy cierto. Un ejemplo de ello es el próximo referéndum
europeo en el que encontramos de nuevo a la izquierda radical y vanguardista
propugnando el "NO" y en
el mismo bando que los partidos nazis,
los partidos fascistas, los partidos racistas y los partidos fundamentalmente
nacionalistas.
La Constitución de Europa
18 de febrero
Una larga ausencia de este weblog, que algunos me
han señalado, como Marcos (¡feliz cumpleaños!), quien me dijo "¿Por qué nos
castigas con tu silencio?".
En la entrada anterior hablé de lo que opinan
otros de Europa y del referéndum, pero no de lo que opino yo, que es una
cosa que a veces se hace en exceso. Para corregir ese error, y rompiendo
mi promesa de no tratar aquí temas políticos excepto si no
hay más remedio, diré más
o menos lo que opino del asunto. No para hacer campaña o crear plataformas,
sino como siempre, a titulo individual, personal y subjetivo. Expreso, sencillamente
mi opinión.
Que supongo es fácil de deducir si se lee la entrada
anterior. Mi opinión es que voy a votar SÍ a la Constitución europea. Ni
siquiera digo que se deba votar sí, tan sólo lo que yo voy a hacer.
Voy a votar sí, porque creo que la Constitución
es un paso más hacia la unidad de 25 o más países, europeos
y en el futuro espero que también no europeos. Creo que esa unión
es lo mejor que ha hecho Europa en toda su historia y que el lema de Izquierda
Unida en este referéndum es especialmente desafortunado: Otra
Europa es posible.
Demasiado bien sabemos
que es posible otra Europa si conocemos un poco de historia: basta con
echar una ojeada al siglo pasado, el peor de Europa y del mundo en cuanto
a sufrimiento y muerte, y fundamentalmente por culpa de Europa. Ya sé que
el lema se refiere no al pasado sino a condiciones futuras hipotéticas
e imaginarias, pero me temo que es más adecuado decir a Izquierda
Unida que Otra izquierda es posible.
Así que esta Europa de
los comerciantes es la mejor Europa, porque también es la Europa de los
derechos humanos, de la igualdad de la mujer, de la defensa de la justicia
por encima de los Estados, gracias a los tribunales europeos (el 70% de nuestra
legislación procede de Bruselas), y de muchas otras cosas que la humanidad
ha estado persiguiendo durante siglos. ¿Demasiado optimista? Basta con
leer un libro de historia y ver que es incluso poco lo que he dicho. O acercarse
a Francia y ver como uno pasa sin que le pidan siquiera el carné de identidad.
Quienes nos definimos cono cosmopolitas no podemos encontrar un lugar mejor:
25 fronteras disueltas.
La Constitución Europea estoy seguro que no es la
mejor Constitución posible, pero lo mejor, como decían algunos griegos es
enemigo de lo bueno: la búsqueda de lo perfecto lleva al infierno y de eso,
como dije antes ya hay bastantes ejemplos en el siglo XX.
Es una Constitución,
creo, de las más avanzadas que nunca se han escrito. Si existe alguna
que la supere, supongo que será la de otro país europeo, uno
de los 25 estados miembros. Seguro que se podía haber hecho más
a mi gusto, pero las Constituciones no se hacen al gusto de uno, sino que
uno de sus fundamentos imprescindibles es que sea al gusto de una amplísima
mayoría. Y así lo ha sido ésta, puesto
que, si no me equivoco, ha sido refrendada por el 80 o 90 por ciento de
los parlamentarios europeos. Algunos dicen que nadie nos ha consultado.
A lo mejor, si lo hubiesen hecho, no habríamos sabido qué decir.
Pero,
aparte de eso, claro que nos han consultado: ¿quienes han elegido
a los parlamentarios europeos? Parece que hay quien piensa que una Constitución
o cualquier ley se puede escribir entre doscientos millones de personas.
Me temo que no es posible. Por si fuera poco, se ha convocado, al menos
en España un referéndum, que seguramente es innecesario. Es curioso
que quienes se quejan de que no se nos ha consultado y piden no votar o votar
No por esa razón suelen ser quienes defienden ir resolviendo todos
los asuntos a golpe de referéndum, uno de los métodos más
proclives a la demagogia. Así que hay referéndum y quizá sea
bueno que lo haya en este caso porque es una ley fundamental, la ley más
fundamental de Europa.
Por otra parte, en pocos lugares se podrá encontrar
algo más solidario que lo que ha sido la Comunidad Europea. Durante años,
España y muchos otros países ha estado viviendo de las ayudas europeas,
especialmente procedentes de Alemania y eso ha permitido elevar el nivel
de vida de manera casi asombrosa, hasta el punto que ahora España casi debe
ser más contribuyente que receptor. ¿Hay algo más solidario que el intento
europeo de igualar el nivel de vida de todos los países miembros? De eso
pueden hablar mucho los españoles, pero también los irlandeses, los griegos
y los portugueses.
Y voy a votar sí también porque el mundo
no está en
uno de sus mejores momentos. Un Estados Unidos belicista y temerario, que
es capaz de poner en entredicho la convención de Ginebra, una Rusia
semidictatorial con iguales tendencias belicistas, una China que avanza hacia
convertirse en la primera potencia mundial que está todavía
bajo una dictadura y donde los derechos humanos brillan por su ausencia y
mil millones de musulmanes en países en los que no hay democracia,
menos derechos humanos, el cincuenta por ciento de la población está sometida
(las mujeres) y aumentan las tendencias religiosas y la intervención
e los curas en la política. A eso se puede
sumar la terrible África y la India. Poco queda que pueda llevar al
optimismo, excepto la Unión Europea. Como decía Daniel Cohn
Bendit (Dani el Rojo de mayo del 68) si se quiere controlar la acción
política mundial de Estados
Unidos, al única manera es una Europa unida y convencida de estarlo
Si la Constitución es rechazada, entonces sí que Estados Unidos
tendrá manos
libres para actuar como le dé la gana. Y no digamos del resto de
lugares antes enumerados. Así que Europa no es sólo positiva
para sí misma, sino
para el resto del planeta. Con todos sus errores, sus defectos y sus imperfecciones,
es la única fuerza realmente influyente en pro de un mundo mejor.
Para mí
esto es más que suficiente para votar sí.
Pero para que no parezca esto un ejercicio de elocuencia,
daré algunas razones concretas para aprobar esta Constitución.
De hecho, no las daré yo, aunque las comparto, sino que las transcribo
de la revista El ciervo, una revista cristiana de izquierdas.
"20 RAZONES DEL SÍ DE LA IZQUIERDA
1. Por primera vez se define a la Unión
como "de Estados y de ciudadanos", es decir, se ponen las bases
para un único demos europeo.
2 El Tratado, por primera vez, incluye como valores,
principios y objetivos de la Unión, que son un compendio de las ambiciones sociales
de Europa: la libertad, la democracia, los derechos humanos, la paz y la
igualdad entre ciudadanos; "la igualdad
entre hombres y mujeres", "la justicia y la protección sociales" y "la
solidaridad"; la "economía social de mercado", "el
pleno empleo y el progreso social", la lucha contra "la exclusión
y las discriminaciones"; "la cohesión social y territorial", "el
desarrollo sostenible", "el comercio equitativo" y "la
erradicación de la pobreza en el mundo". Estos valores consagran
el modelo europeo de sociedad, que tiene en su corazón la idea de
la justicia social.
3. Por primera vez se incluye en el Tratado la Carta
de Derechos Fundamentales, con carácter vinculante (es la Parte II) y con fuerza, jurídica
para ser invocada ante los tribunales europeos. Con ello se dota de plena
realidad política al concepto de ciudadanía europea.
4. En este mismo sentido, la Carta incorpora (y
con ello consagra a escala europea) los derechos sociales clásicos, como el derecho
de huelga, el derecho a la información de los trabajadores, el derecho
a la negociación colectiva, o la protección contra despidos
abusivos. Constitucionaliza el diálogo social y la participación
de los agentes sociales en la política de la Unión y reconoce
la capacidad comunitaria para legislar sobre servicios públicos. En
este aspecto, va mucho más lejos que muchas de las constituciones
de los Estados nacionales de la Unión.
5. Además, incluye entre los objetivos de la Unión
el derecho a una educación gratuita, el acceso a los servicios públicos
y a la Seguridad Social. Reconoce también los llamados derechos de "tercera
generación": el derecho a la protección del medioambiente,
a la protección de los consumidores, a la protección de los
datos personales o a la diversidad cultural y lingüística.
6. El Tratado instituye la UE, por primera vez,
como un ente con personalidad jurídica y simplifica las figuras legislativas, que quedan reducidas
a leyes europeas y leyes marco europeas, lo que hará más fácil
su control democrático.
7. Clarifica la división de poderes entre los distintos órganos
de la UE (Parlamento, Comisión y Consejo).
8. Supone, asimismo, un
paso adelante en la democratización
del proceso legislativo europeo porque da un rol más relevante al Parlamento
Europeo.
9. Un hito fundamental: avanza decisivamente
en la eliminación
criterio de unanimidad, que funciona como un derecho de veto para cada uno
Estados a la hora de tomar las decisiones en el seno del Consejo Europeo.
La mayoría
cualificada pasa a ser el método más habitual en la toma
de decisiones, para casi las materias sobre las cuales tiene competencias
el Consejo. Cierto es que la unanimidad se mantiene para tres políticas fundamentales:
la fiscal, la social y la política exterior. Este es uno de los aspectos
más negativos del nuevo Tratado (si no el peor). Fue una
concesión,
especialmente grave, que hubo que hacer básicamente al Reino Unido,
que representa a las fuerzas anti federalistas, para arrancarle su voto favorable.
10. El Tratado supone un cambio "histórico" en
lo que se refiere al sistema de voto en el seno del Consejo Europeo, que
a partir de ahora votará de acuerdo con el sistema de doble mayoría. ¿Qué quiere
decir esto? De entrada que los Estados tendrán una cuota de voto proporcional
a su población, lo cual supone un avance importantísimo en
la democratización de este órgano decisivo de la Unión.
Las decisiones que se aprueben por mayoría cualificada tendrán
que ser apoyadas por un grupo de Estados que representen como mínimo
el 65 por ciento de la población; sin embargo, para proteger los intereses
de los Estados pequeños, este grupo tiene que estar compuesto al menos
por el 55 por ciento de Estados.
11. Avanza, si bien no todo lo que sería deseable,
en la institucionalización de un gobierno económico para los
países
del euro. Es éste un proceso imprescindible para compensar, por medio
de la coordinación de políticas fiscales y macroeconómicas
que prioricen el crecimiento y el empleo, la autonomía total de
un Banco Central Europeo centrado exclusivamente en la lucha anti inflación.
El Tratado supone un refuerzo claro de las capacidades de la Unión
en Política Exterior y de Seguridad (PESC). Según el Tratado,
los principios inspiradores de la PESC deben ser el mul-tilateralismo, el
respeto al Derecho internacional, el reconocimiento de la legitimidad de
la ONU, la solución negociada de los conflictos, la cooperación
para el desarrollo y la defensa de los derechos humanos. Pero, sobre todo,
el nuevo Tratado crea de manera estable y definitiva la figura del ministro
de Asuntos Exteriores de la UE, que unificará (hacia dentro) y dará visibilidad
(hacia fuera) a la PESC. En contrapartida, hay que reconocer como una de
las principales insuficiencias del Tratado el mantenimiento de la unanimidad
en el Consejo Europeo a la hora de tomar decisiones de política exterior.
13. Se instituyen las cooperaciones reforzadas, un
mecanismo por el cual aquellos países que quieran avanzar más
rápidamente o profundizar la integración en una política
determinada, tienen la posibilidad de hacerlo sin necesidad de que el resto
les siga, siempre y cuando no se les impida la posibilidad de hacerlo en
el futuro. Una limitación a este mecanismo es el hecho de que todos
los países deben dar su visto bueno a una cooperación reforzada
(los que participarán en ella y los que no), pero estamos ante un
instrumento muy relevante para garantizar que el proceso europeo siga hacia
delante en una Unión ampliada a 25 Estados, donde las asimetrías
van a ser más inevitables.
14. Este es el mecanismo clave, por ejemplo, para
dar los pasos fundamentales que la UE tiene pendientes en defensa. En este
sentido, el Tratado sienta unas buenas bases para que la UE se dote de una
estrategia de defensa autónoma, sacándose de encima la tutela norteamericana.
Si bien es verdad que otro de los precios que ha habido que pagar (a los
propios Estados Unidos) es la explicitación de que la OTAN sigue
siendo el pilar fundamental de la defensa europea.
15. Todo lo que suponga avanzar en la integración
política, en política exterior y en política de defensa,
supone, sin duda, un reforzamiento de la UE como actor relevante en la política
mundial, capaz de ejercer de contrapeso a los Estados Unidos y sus ansias
imperiales, y de impulsar el multilateralismo en las relaciones internacionales.
Así, nadie tan contento con una derrota de la Constitución
como los neocoms que lideran la política exterior estadounidense.
16. La Constitución da un rol más relevante a
las regiones, permitiéndoles acudir al Tribunal de Justicia y obliga
a tener en cuenta los efectos en las regiones (especialmente en aquéllas
con poder legislativo) de todas las decisiones comunitarias.
17. Además, por primera vez, aunque sea de
modo tímido, la Unión reconoce como un principio propio la
protección de las lenguas minoritarias y se compromete con la defensa
de la diversidad. Un protocolo adicional al Tratado incorporado a última
hora a instancias del Gobierno español abre la
puerta al reconocimiento de las lenguas minoritarias como lenguas oficiales.
18. Avanza también en democracia participativa, puesto
que se reconoce por primera vez la posibilidad de la democracia directa por
medio de la Iniciativa Legislativa Popular a escala europea, por la que los
ciudadanos pueden promover una ley si recogen un millón de firmas
de ciudadanos.
19. Por otra parte este proceso de redacción
de este Tratado ha sido el más democrático de cuantos ha conocido
la UE en su historia. Normalmente los Tratados eran redactados por las llamadas
Conferencias Intergubernamentales (CIG) en las que los Estados negociaban
entre sí, a puerta cerrada, el texto que luego debían aprobar.
Esta vez, se ha convocado por primera vez una Convención, una especie
de organismo constituyente, formada básicamente por representantes
de los Parlamentos nacionales y del Europeo. De esta Convención nació un
texto que
luego los gobiernos retocaron, ciertamente a la baja. Nunca había
habido tanta transparencia ni tanta democracia en el proceso de integración
europea.
20. La posibilidad de revisión del Tratado,
su facilidad o dificultad, es uno de los puntos que más ha centrado
el debate, en el seno de la izquierda, entre partidarios y detractores. Como
han escrito los franceses Strauss-Khan y Delanóe: "Algunos, entre
los que quieren ir más lejos, temen sin embargo que ya no podamos
hacerlo jamás, dado que el nuevo Tratado grabaría en mármol
la Europa actual." Pero, como ellos responden, no es así. El
argumento que sustenta este miedo viene a decir que un Tratado con pretensiones
constitucionales es mucho más difícil de cambiar, y que tiene
una vocación de permanencia mucho mayor que los precedentes.
Sin embargo, este Tratado no es más difícil de cambiar que
los anteriores, porque requiere la misma regla fundamental que los anteriores
para su modificación o sustitución por otro, que es la unanimidad
entre los Estados de la Unión. Si acaso, podría esgrimirse
que probablemente este Tratado será más fácil
de revisar que los precedentes gracias a la llamada "cláusula
pasarela" a
la que no se ha prestado la atención que merece: permite que materias
que hoy todavía son decididas por unanimidad en el futuro puedan
decididas por mayoría cualificada si decide, por unanimidad, el Consejo
Europeo". (EL CIERVO)
Solo añadiré algo que también dicen el El Ciervo:
la Constitución europea no puede ser de izquierdas o de derechas en sí,
sino tan sólo permitir que se haga una política de izquierdas. Y
esta lo permite. También, por supuesto, de derechas. Pero si por izquierda
se entiende, como entiendo yo, derechos humanos, igualdad y todas esas
cosas que dije al principio, entonces esta es una Constitución escorada
hacia la izquierda. Y lo bueno es que estas cosas las hayan aceptado la izquierda
y la derecha europea, con las excepciones conocidas a un lado y a otro, de
tendencias que no suelen preocuparse de los derechos humanos, por ejemplo.
Por otra parte, y esto es algo que parecen ignorar
muchos pero que es la esencia del debate, no se trata de elegir entre esta
Constitución y cualquier cosa imaginaria, sino entre esta Constitución y
el Tratado de Niza. Si esta Constitución no se aprueba, regirá el Tratado
de Niza. Así de sencillo. Y esta Constitución es claramente mejor.
Perkins Gilman y lo humano [2]
20 de febrero de 2005
Hace unos días comencé a contar algunas
cosas que dice Perkins Gilman en A manmade world. Pongo aquí un
enlace a esa entrada por si no la leiste:
Perkins Gilman y lo humano [1]
Perkins Gilman hablaba de las características femeninas y las masculinas,
pero ya dije que no caía en ese pseudobiologismo hoy tan extendido
que dice todo el rato que hombres y mujeres son diferentes. Al contrario.
En primer lugar Perkins Gilman señala esa curiosidad
que conocen los etólogos (estudiosos del comportamiento animal): que
en muchas especies el macho tiene un comportamiento que se parece al de la
hembra humana. Se refiere a la exhibición y los adornos, a los elementos
de seducción,
comportamiento del que el ejemplo animal más llamativo es el macho
pavo real, con sus impresionantes plumas que parece que sólo tienen
la utilidad de deslumbrar a la hembra. Las plumas dice Perkins Gilman son
masculinas, no femeninas, lo que hoy en día tiene un doble sentido,
insospechado entonces, supongo.
Esta es una de esas paradojas que ponen en entredicho
las simplistas calificaciones de masculino y femenino. Pero no se trata
de descubrir qué es realmente
femenino y qué es realmente masculino haciendo una estadística
de todos los animales conocidos. Ese tipo de ejercicios son inútiles,
sean cuales sean sus resultados.
André Gide intentó en Corydon demostrar
que la homosexualidad era la conducta dominante entre los animales. Recuerdo
que cuando leí el libro me pareció bastante convincente, como
suelen resultar todos los libros de biología que intentan mostrar
la ventaja adaptativa de este o aquél comportamiento (como El
Gen egoísta de Dawkins). Porque lo cierto es que entre los animales
se da prácticamente
todo tipo de comportamiento, así que es fácil demostrar
casi cualquier cosa.
Pero sea cual sea el resultado de esas estadísticas entre lo masculino
y lo femenino, insisto en que no tiene importancia. Perkins Gilman lo sabe,
como lo sabía Aristóteles o Pico de la Mirándola. Lo
masculino y lo femenino como tales quedan cancelados por algo superior en
nuestra especie: lo humano.
Por supuesto que tenemos características
que podríamos llamar masculinas o femeninas por comparación
con otras especies. Por supuesto que podemos observar en términos
generales más agresividad, o al menos más agresividad violenta
entre los machos que entre las hembras (no en la mantis religiosa, claro).
Por supuesto que podemos observar que entre las mujeres se dan más
instintos maternales, más
tendencia a cuidar de los hijos.
Eso es obvio, pero esas características
y muchas otras se deben no a nuestra parte humana, sino a nuestra parte animal,
es decir masculina o femenina. Si lo humano se desarrolla, irán disminuyendo
más y más estas diferencias y todas las demás. Ya se
puede observar, lamentablemente, la misma agresividad masculina en mujeres
soldado, y también se puede observar, afortunadamente, más
atención a los hijos por parte de los padres. La adopción de
hijos por parejas homosexuales e incluso su gestación cambiará muchísimas
cosas y romperá con muchos tópicos que sostienen que uno está obligado
a comportarse de una u otra manera según lo que tenga entre las piernas.
¿Y
qué tiene esto que ver con Aristóteles y Pico de la Mirandola?
Tiene que ver que Aristóteles dijo que
la naturaleza del ser humano es no tener naturaleza. La característica
principal de la 'humanidad' es que no tiene ninguna característica
fija, excepto las que ella misma quiera darse.
Y lo mismo decía Pico
de la Mirandola mediante una fábula en
la que Dios creaba a los ángeles con una naturaleza bondadosa y pura
y a los demonios con una naturaleza malvada. Al ser humano lo creaba sin
naturaleza y le decía: "De ti depende elevarte a los ángeles
o descender a las bestias".
Cuando la gente todavía sigue hablando de lo masculino y lo femenino
con tanta tozudez suele poner un montón de ejemplos pintorescos como
que las mujeres son de Venus y los hombres de Marte
porque unos leen mapas y otros no son capaces de hacer dos tareas a la vez.
Son las típicas mentiras estadísticas
(McLuhan: “Hay
tres clases de mentiras: las mentiras, las mentiras a medias y las estadísticas”).
Algunas de esas apreciaciones estadísticas evidentemente se basan
en datos reales: los hombres difícilmente superarán a las mujeres,
por ejemplo, en dar de mamar: ni siquiera serán capaces de sacar leche
(ahora dudo y pienso que quizá incluso podrían lograr eso
finalmente).
Otras diferencias no se basan en la biología,
sino en la educación,
que sigue siendo sexista, muy sexista, y en los estímulos diferentes
que reciben hombres y mujeres. Sacar conclusiones acerca de caracteres femeninos
y masculinos inmutables cuando las cosas apenas han empezado a cambiar hace
dos o tres décadas en sencillamente absurdo.
No es diferente de las consideraciones acerca de la
inferioridad de los negros que se sacaban en siglos pasados, e incluso hasta
la segunda guerra mundial con los test de inteligencia que supuestamente
demostraban dicha inferioridad.
Ahora, bien, insisto, para dejar claro este asunto
que suele escaparse de las discusiones. No digo que no haya diferencias
biológicas entre
hombres y mujeres, incluso puede suceder que los hombres o las mujeres tengan
estadísticamente mejor orientación espacial, habilidad lingüística
o lo que sea. Lo que digo es que eso no es importante. La cultura y la capacidad
humana de aprender puede cancelar prácticamente todo lo biológico.
Incluso la orientación sexual. Es posible que en el feto, en la infancia
o en la adolescencia se produzca una especialización sexual, pero
el sexo humano y el amor humano van más allá de los simples
impulsos sexuales animales, que por supuesto existen, pero que son procesados
por nuestro cerebro y transformados. El ser humano, en definitiva puede educarse
a sí mismo y darse nuevas maneras de ver la realidad, no sólo
la pobre manera instintiva con que nos dota la biología.
Un ejemplo
es el mecanismo del estrés. Se supone que es una herramienta muy útil
para sobrevivir en situaciones de peligro, por ejemplo ante el acecho de
una fiera salvaje. Es posible que los seres humanos en los que se activaba
mejor este mecanismo tuvieran más oportunidades de sobrevivir y reproducirse.
Hoy en día el mecanismo existe, pero no suele activarse por la presencia
de una fiera salvaje, sino por situaciones como una llamada de Hacienda,
problemas en el trabajo, sobrecarga de responsabilidades, etcétera.
Es decir, el mecanismo existe, pero las causas que lo activan son totalmente
diferentes y es obvio que la evolución no primó el mecanismo
del estrés para que algún día nos enfrentásemos
a un inspector de Hacienda. Del mismo modo, la atracción sexual, el
deseo sexual y el placer que proporciona el sexo seguramente han tenido algún
tipo de valor evolutivo, pero fueran cuales fueran las causas que lo activaron
en el pasado, ahora esos efectos se pueden conseguir a partir de otras causas
o estímulos, causas o estímulos que nos proporcionamos nosotros
mismos, al menos si queremos.
El cerebro humano, en definitiva es capaz de
manejar datos. No se sabe exactamente cómo lo hace y la comparación con los ordenadores actuales
no parece que sea segura. Pero sí se puede comparar con un ordenador
en un sentido. El ordenador tiene unas determinadas capacidades de proceso
y de memoria, pero lo que haga con ellas depende del usuario: puede usar
sus bytes para escuchar un disco, ver una película, jugar al ajedrez,
escribir este entrada o argumentar justo lo contrario. El ordenador está hecho
para procesar cantidades masivas de información, pero esa información
puede ser de miles de tipos. Y lo mismo sucede con el cerebro humano. Si
el cerebro de un humano se puede convertir en el cerebro de un nazi o de
un sabio contemplativo y pacífico, y si ambas cosas están al
alcance de hombres y mujeres, ¿cómo no van a estar a su alcance
todas las demás cosas? Me resulta asombroso que en el siglo XXI, cuando
más muestras hemos tenido de lo absurdo de pensar que hombres y mujeres
son diferentes, cuando se ha podido ver que las mujeres pueden hacer todo
lo que hacen los hombres y todo lo más elaborado y sofisticado, ahora
se busquen diferencias tan chapuceras como si uno u otro hacen dos tareas
a la vez o si unos se orientan mejor o peor. La buena noticia es que, aunque
sea absurdo, mientras sólo se discuta eso...
Sobre las diferencias entre hombres y mujeres puse
en esta página un artículo paródico:
Ellas y ellas
, ¿viva la diferencia? (WORD) (PDF)
Aristóteles, Nietzsche y el feminismo
Al leer el excelente libro de Perkins Gilman
se me ocurren varias cosas. En primer lugar, que cuando se estudia en
las escuelas las revoluciones y los movimientos sociales del siglo
XX apenas se le da importancia al feminismo. En mi opinión,
el feminismo y la lucha por la igualdad de la mujer ha sido casi seguro
lo mejor del siglo pasado. Muchos todavía transmiten la idea de
que las feministas eran un puñado
de histéricas ridículas, cuando eran las personas más
sensatas de su época.
La segunda cosa es lo asombroso que resulta
que personas tan inteligentes como Nietzsche fuesen unos verdaderos palurdos
en este asunto, víctimas de sus instintos más animales (y
me temo que Nietzsche no era víctima de sus instintos sólo
en este asunto). Leer a Nietzsche es realmente curioso porque está continuamente
cantando a la falta de prejuicios y es en casi todos los sentidos una
personalidad reprimida, reaccionaria y frustrada.
Otro ejemplo terrible es Aristóteles, quizá el
mayor intelecto de toda la historia, capaz de darse cuenta de que el ser
humano no tiene una naturaleza animal sino mental y que, sin embargo consideraba
a la mujer poco menos que un animal (acabo de leer un comentario en este
sentido en la Poética,
por ejemplo).
Se puede decir todo aquello del contexto y que pocas
personas pensaban de otra manera. Pero no es cierto: el maestro de Aristóteles,
Platón,
consideraba que la mujer y el hombre eran iguales y que ellas debían
recibir la misma educación. Lo mismo pensaba Aristipo
de Cirene,
quien educó personalmente
a su hija Arete (que dirigió la escuela cirenaica a la muerte de su
padre), y lo mismo pensaba al parecer Epicuro. Así que la opinión
de Aristóteles es difícil de excusar.
¿Y qué decir de Nietzsche? Ya John Stuart
Mill y Harriet Taylor habían escrito una defensa de la igualdad de
la mujer, además,
por supuesto de todo el movimiento feminista en sí, iniciado probablemente
por Mary Wolfstonecraft (la autora de Frankenstein) hacia 1790.
Puedes comparar esto que dice Nietzsche:
"Veo por todas partes los defectos de la educación.
Un hombre debe ser educado para ser soldado, en cualquier sentido. Y la
mujer debe ser educada para ser la mujer del soldado, en cualquier sentido".
(Carta
a Lou Andreas Salomé)
Con esto que dice Mary Wolfstonecraft
"Ya he advertido sobre los malos
hábitos que adquieren
las mujeres cuando se las confina juntas; y pienso que podría extenderse
con justicia esta observación al otro sexo, mientras no se deduzca
la inferencia natural que, por mi parte, he tenido siempre presente, esto
es, promover que ambos sexos debieran educarse juntos, no sólo en
las familias privadas sino también en las escuelas públicas.
Si el matrimonio es la base de la sociedad, toda la humanidad debiera educarse
siguiendo el mismo modelo, o si no, la relación entre los sexos nunca
merecerá el nombre de compañerismo, ni las mujeres desempeñarán
los deberes peculiares de su sexo hasta que no se conviertan en ciudadanas
ilustradas, libres y capaces de ganar su propia subsistencia, e independientes
de los hombres (...) Es más, el matrimonio no se considerará nunca
sagrado hasta que las mujeres, educándose junto con los hombres, no
estén preparadas para ser sus compañeras, en lugar de ser únicamente
sus amantes (...)"
Mary Wollstonecraft
Vindicación de los derechos de la mujer, 1793
...Y con esto que dicen John Stuart Mill y Harriet
Taylor:
"El principio regulador de las actuales
relaciones entre los dos sexos –la subordinación legal del uno
al otro- es intrínsecamente
erróneo y ahora constituye uno de los obstáculos más
importantes para el progreso humano; y debiera ser sustituido por un principio
de perfecta igualdad que no admitiera poder ni privilegio para unos ni incapacidad
para otros".
John Stuart Mill y Harriet Taylor Mill
El sometimiento de la mujer,
1869
Por cierto, que también resulta asombroso que entre
las prioridades de lucha social actuales apenas se oiga hablar de liberar
a la mitad de la humanidad musulmana que sigue sometida a los hombres. Es
como si se diese por sentado que eso es algo en lo que no debemos meternos.
Nadie pide sanciones internacionales contra los países que discriminan a
sus ciudadanas, nadie convoca manifestaciones contra la situación de la mujer
en Arabia Saudi o Marruecos. Sólo cuando se cae en lo grotesco, como el espanto
de las mujeres afganas cubiertas de la cabeza a los pies, se dice algo. Incluso
muchos parecen defender que en los países de Europa los musulmanes tengan
una ley paralela en la que la mujer está sometida y no goza de los derechos
ciudadanos de los que gozamos los que no somos musulmanes, hombres y mujeres.
Nietzsche, Platón y la mujer
Quizá piensas que la cita de Nietzsche
de la entrada anterior está fuera de contexto y que tampoco es para
tanto. Si quieres algo más claro
y más detallado, aquí tienes este enlace a un texto
completo de Nietzsche en el que polemiza directamente con Platón,
reprochándole
que considere igual a la mujer.
Hay textos de Nietzsche y de otros autores,
incluso ya a mediados del siglo XX y después, verdaderamente repugnantes
y bochornosos, pero eso se consideran deslices sin importancia y se
concentran las risas en el comportamiento de las feministas.
Tratado de Ateología
Iván me ha regalado El
tratado de Ateología, de Michel
Onfray, que me está gustando mucho. Para que veas de que va, aquí hay un
fragmento:
"Les trois monothéismes, animes par une
méme
pulsión de mort généalogique, partagent une serie de
mépris identiques: haine de la raison et de l'intelligence; haine
de la liberté; haine de tous les livres au nom d'un seul; haine de
la vie; haine de la sexualité, des femmes et du plaisir; haine du
féminin; haine des corps, des désirs, des pulsions. En lieu
et place de tout cela, judaisme, christianisme et islam défendent:
la foi et la croyance, l'obéissance et la soumission, le goüt
de la mort et la passion de l'au-delá, l'ange asexué et la
chasteté,
la virginité et la fidélité monogamique, l'épouse
et la mere, l'áme et l'esprit. Autant diré la vie crucifiée
et le néant celebré... »
"Los tres monoteísmos, animados por una
misma pulsión
de muerte genealógica, comparten una serie de aversiones idénticas:
odio a la razón y a la inteligencia, odio a la libertad, odio a todos
los libros en nombre de uno solo, odio a la vida, odio a la sexualidad, a
las mujeres y al placer, odio a lo femenino, odio al cuerpo, a los deseos,
a las pulsiones. En lugar y a cambio de todo esto el judaísmo, el
cristianismo y el islam defienden: la fe y la creencia, la obediencia y la
sumisión, el gusto por
la muerte y la pasión por el más allá, el ángel
asexuado y la castidad, la virginidad y la fidelidad monogámica, la
esposa y la madre, el alma y el espíritu. Es decir la vida crucificada y
la nada exaltada..."
Comparto la crítica del autor a la religión, y en
concreto a los tres monoteísmos, pero no comparto cierto optimismo acerca
del ateísmo que me parece detectar en sus páginas. El caso Nietzsche, ya
comentado en las entradas anteriores, es un buen ejemplo, pues se supone
que Nietzsche era ateo (una cita suya encabeza el Tratado de Ateología),
pero compartía muchas de esas aversiones, fundamentalmente todas las relacionadas
con la mujer y lo femenino. Y a ello hay que sumar lo que hemos visto en
el siglo XX con regímenes casi ateos (Hitler) o declaradamente ateos (Lenin,
Stalin, Mao), que eliminan el Infierno en el más allá, pero lo establecen
en la Tierra.
Libros y libros
Hace unos días, Marcos ponía en Marcóticos una texto
en el que hablaba de su amor a los libros. Antes de leerlo, yo ya tenía
pensado poner aquí algo relacionado con mi amor a los libros... electrónicos.
Es decir, que esto no es una respuesta a marcóticos,
sino una casi coincidencia temporal.
A mí me gustan mucho los libros. Debo tener cuatro
mil o más, porque ya hace tiempo que dejé de contarlos. Además de estos,
que más o menos he leído todos (sé que no siempre se leen los libros que
se tienen), he leído tal vez más en la Biblioteca Nacional o en diversos
lugares. Sin embargo, no soy un obseso de los libros. Alguna vez un amigo
o amiga se ha sorprendido por mi poca mitomanía librera.
No me da ninguna
pena que al final se dejen de editar libros en su formato actual, porque
yo ya me voy acostumbrando a los libros digitales. Tengo ahora más libros
digitales (unos 6000) que libros en papel. Los he conseguido en apenas
dos semanas. Leo más rápido en el ordenador y, no sólo
eso, con más aprovechamiento.
Tienen la ventaja inmensa de que te permiten
marcar y copiar y pegar cualquier fragmento. Además puedes añadir comentarios
(como en los libros de papel), pero en ese caso esos comentarios pueden
ser indexados inmediatamente con Google Desktop por ejemplo. Además, puedes
buscar cualquier palabra entre todos los libros de tu ordenador (también
con el Desktop de Google) y encontrar en un instante decenas de referencias
interesantes. La única desventaja respecto a los otros libros es que los
ordenadores portátiles pesan mucho, pero creo que pronto probaré una agenda
electrónica. En una agenda electrónica puedes llevar decenas de libros con
un peso que no llega a los 200 gramos, además de todos tus documentos. A
lo mejor todavía no tiene la calidez de un libro de papel, pero creo que
eso está al caer.
En fin, que estoy encantado con los libros digitales
y que, aunque me siguen gustando los de papel, no creo que supusiera ningún
trauma sustituir unos por otros. Porque uno de los problemas de los libros
de papel es que ya no me caben más en casa.
Los estoicos decían Omnia meum mecum porto
(Todo lo que es mío lo llevo conmigo). Pero es cierto que a uno,a
demás de lo suyo
propiamente dicho, le gustaría llevar algunas cosas más. En
mi caso, mis libros y todos mis papeles. Los papeles los estoy escaneando,
así que espero
llevarlos pronto conmigo a todas partes. Los libros es más difícil,
aunque mes a mes aumenta el número de libros electrónicos.
Cuando los dioses hacían de hombres
Este es uno de esos libros deliciosos que me gusta
tener en papel. Uno de los libros por los que merece la pena gastarse el
dinero. Casi todo libro lo merece, creo, pero es que están tan caros que
yo sólo compro prácticamente de segunda mano o de bolsillo (afortunadamente,
el mercado de bolsillo en España está mejorando mucho). Es un libro dedicado
a la mitología mesopotámica.
La edición está a cargo del legendario Samuel Noah
Kramer (autor de una joya llamada La historia empieza
en Sumer) y del que
es hoy quizá el mayor experto en Mesopotamia, Jean Bottéro. Como se dice
en la contratapa, en este volumen se recoge el corpus más completo de textos
mitológicos mesopotámicos.
No se incluye el Poema de Gilgamesh (quizá
mi libro favorito de toda la historia), no sé si porque es demasiado extenso
o porque no se considera puramente mitológico. Y es innecesario porque
la mejor edición que conozco, también a cargo de Bottéro, se editó en esta
misma editorial (Akal) hace no mucho.
Pero hay ni más ni menos que 51 textos,
entre ellos el Enuma Elish o Poema de la Creación y el también fascinante Poema de Erra. Espero que este nuevo estímulo me lleve a ir poniendo
aquí cosas relacionadas con Mesopotamia, como ya dije cuando leí la colección
de mitos sumerios editada por Federico Lara Peinado hace no mucho.
Hace dos años, por cierto, unos arqueólogos alemanes
aseguraron haber encontrado la ciudad de Uruk, donde reinaba Gilgamesh e
incluso su tumba. No he sabido más del asunto, porque supongo que con la
guerra (Uruk estaba en Irak) todo quedó paralizado, o a lo mejor fue una
falsa noticia.
Bondad e inteligencia
21 de febrero de 2005
El otro día hablaba con Marcos.
Hay que ver, por cierto,
la de cosas que uno ha hecho "el otro día".
Pues bien, hablábamos muchos
y mucho en su cumpleaños. Casi todos discutíamos su teoría acerca de
la bondad y la inteligencia, que no sé si sabré reproducir aquí con justicia.
Y por tanto no lo haré.
Pero la cosa tiene cierta relación con la idea
de Platón (o de Sócrates) que dice que sólo somos malos por ignorancia.
Para Marcos, una persona realmente inteligente no puede ser mala. Los otros
decíamos que esa era una manera de definir la inteligencia muy discutible.
Aquí mismo he puesto un ejemplo ayer con Nietzsche,
que era en ciertos aspectos bastante malvado (al menos desde el punto de
vista teórico) pero al mismo tiempo muy inteligente. Pero claro, y aquí estaba
el problema de la discusión, Nietzsche seguramente no admitiría ser malvado,
diría que era simplemente razonable.
Chesterton, en una de sus pocas frases
crueles que conozco, dijo acerca de Nietzsche (que pasó los últimos diez
años de su vida loco): "Quien no deja que se le ablande el corazón, corre
el peligro de que se le reblandezca el cerebro"
Esto de la bondad y la inteligencia es un asunto que
he discutido a menudo con Marcos, pero lo curioso del caso es que a veces,
como ahora, pienso que estoy completamente de acuerdo con él. Pero después
algo me hace pensar que no lo estoy. Así que siento que estoy de acuerdo
y que sin embargo no puedo darle la razón. No por tozudez.
Recuerdo, por ejemplo, lo que decía Buñuel
acerca de este mismo asunto: durante la guerra civil española dejó de
creer que la cultura, la educación y la inteligencia hicieran por
sí solas buenas a
las personas. Observó tanta crueldad en personas muy inteligentes
que la teoría se le desmoronó.
Reflexiones como esa me hacen alejarme de la teoría
platónica-marcótica, pero luego me descubro a mí mismo pensando que no considero
realmente inteligente a una persona si es cruel o malvada.
Y luego vuelvo a alejarme de esa idea al recordar
que conozco a personas que no son en absoluto inteligentes y que sin embargo
son esencialmente buenas. Alguien dirá, quizá Marcos: puesto
que son buenas eso demuestra que son inteligentes. Pero eso sería
despojar a la palabra inteligencia de cualquier significado compatible con
el resto de la gente.
Pero, claro, que haya personas que no son inteligentes
pero sí buenas no impide afirmar: "No se puede ser inteligente sin ser
bueno".
No hay que caer en esa típica falacia lógica que invierte
los términos de una afirmación: que todos los habitantes de Nueva York vivan
en Estados Unidos no significa que todos los que viven en Estados Unidos
vivan en Nueva York.
Pero antes de la conversación con Marcos, estuve releyendo
las memorias de Buñuel (¡una hermosa casualidad!) y escribí en un cuaderno
lo siguiente:
LA INTELIGENCIA ÉTICA
Dice Buñuel:
"Hoy es de buen tono declararse antimaniqueo. El primer escritorcillo que
escribe el primer librito nos advierte que, a sus ojos, no hay cosa peor
que el maniqueísmo (sin saber muy bien, por otra parte, de qué se trata).
Esta moda se ha hecho tan común, que a veces me asaltan sinceros deseos de
proclamarme maniqueo y obrar en consecuencia"
Una persona moralmente inteligente, y en general eso creo que fue Buñuel,
dice: "A veces he estado tentado de convertirme en X (algo horrible) simplemente
porque hay tantos que dicen "no X" a todas horas". Pero queda claro que no
ha hecho tal cosa, que no se ha convertido en X (por ejemplo, en maniqueo).
Ahí queda la cosa, en una frase de fastidio, sin más.
Quien sí se convierte en maniqueo simplemente por
fastidio de los que atacan el maniqueísmo cae en lo que yo llamo "ser vencido
por los enemigos al luchar contra ellos".
Es decir, en realidad se ve obligado
a comportarse de una u otra manera no por razones o por su propio criterio,
sino por el criterio de aquellos que detesta. Es una cosa ridícula, porque
una cosa es que uno siga como una oveja obediente a los que admira, pero
¡seguir a los que detesta! (aunque sea sacándoles la contraria por sistema).
Y sin embargo es un comportamiento frecuente. Quienes
detestan a Estados Unidos, a menudo son capaces de justificar cualquier barbaridad
simplemente porque Estados Unidos está en contra de ella. Un ejemplo reciente,
las elecciones en Irak, que no parecen haber alegrado a nadie, a pesar de
que son sin duda algo bueno (yo tengo un amigo kurdo que ve de manera completamente
diferente el asunto).
Pero digo esto sólo a modo de ejemplo, no como demostración.
El peligro de los ejemplos es que precisamente quien los lee puede automáticamente
negar la teoría general si no le gusta el ejemplo, incluso aunque la teoría
general sea correcta. Es precisamente un ejemplo de cómo ser dirigido por
tus enemigos alejándote de ellos. Así que pondré otro ejemplo: quienes
detestan a Zapatero y son de derechas pero partidarios de la Constitución
Europea, son capaces de desear que salga un alto porcentaje del NO, e incluso
votar NO, para achacar a Zapatero la culpa del ese NO elevado (al parecer,
en los feudos madrileños del PP, como Serrano y Goya el NO ha alcanzado el
30%).
Repito que son sólo ejemplos para ilustrar la teoría
de ser dirigido por tus enemigos: no tengo la costumbre de inventarme teorías
para poder poner ejemplos .
En fin, en aquella libreta escribí algo más:
"Se puede hablar de inteligencia moral y se puede
hablar de moral, pero yo no creo en la moral, en las obligaciones morales
ni en nada parecido.
No es tan contradictorio como parece. Uno puede ser
español pero no por ello está obligado a decir que uno ha de ser español.
Si mañana Cataluña se independiza, quizá yo pasaría a ser de la noche a
la mañana catalán, sin haber hecho ningún tipo de acto político, simplemente
por una cuestión de censo. O seguiría siendo español (me es indiferente,
la verdad). Un comportamiento determinado se puede examinar desde el punto
de vista moral o político, pero ello no significa que ese comportamiento
haya tenido lugar por seguir preceptos morales o políticos.
Aunque uno no
siga principios morales, eso no significa que sus actos no puedan ser calificados
de morales o inmorales.
No sé si lo he explicado muy bien. Por ejemplo, en
el terreno artístico. Imaginemos que yo pinto un cuadro e improviso dando
un brochazo aquí y otro allá. Ahora viene un experto en arte y dice que
es un cuadro comparable a los de tal o cual pintor. Yo no lo sabía,
no los he imitado conscientemente, porque no los conocía, pero eso no impide
que la comparación, quizá, sea muy atinada.
Y entonces, todo esto venía a propósito de lo de la
inteligencia moral. Veo que empiezo a escribir en esta página de la manera
chapucera en que tomo mis notas, pero bueno, termino.
La conclusión, que me acerca a Platón-Marcos, es que
a mí me admira más, mucho más, la bondad que la inteligencia.
Y lo que
más me admira y deslumbra es una inteligencia bondadosa, porque la observación
me dice, y en esto vuelvo a alejarme de lo platónico-marcótico, que entre
las personas inteligentes, no diré que abunda la maldad, pero sí cierta
crueldad (mental), muchísima ironía, bastante aspereza y una ausencia general
y asombrosa de empatía hacia los demás.
|
Maniqueísmo
razonable
22 de febrero de 2005
En una de las entradas de ayer se hablaba del maniqueísmo
como algo irrazonable. El maniqueísmo al que se refería Buñuel
es la actitud que divide el mundo en malos y buenos, blanco y negro, femenino
y masculino, yin y yang, etcétera. Ese tipo de dualismo no me gusta,
como se puede comprobar en mi página noALT, dedicada fundamentalmente
a criticarlo.
Sin embargo, el maniqueísmo entendido literalmente
me parece muy razonable. El maniqueísmo es una religión fundada
por un tal Mani o Manes, un persa que mezcló ideas de unas cuantas
religiones: la judía, la persa o irania, la budista y la cristiana,
entre otras. Mani parece que era una persona muy interesante, pintor, poeta,
profeta y creador de una hermosa escritura cursiva. Murió crucificado, como
Jesucristo, pero trescientos años después.

Agustín de Hipona fue maniqueo antes que cristiano.
El maniqueísmo suponía que en el Universo
había dos principios antagónicos, uno bueno y otro malo, Dios
y el Diablo. Dos principios antagónicos enfrentados, uno luminoso
y el otro oscuro.
¿Y por qué me parece razonable el maniqueísmo
religioso? Lo diré brevemente, aunque es un tema que da mucho de sí.
Si suponemos que el Universo depende de un único
Dios, como en el cristianismo, y que incluso la existencia del Diablo es
obra de ese Dios, entonces no hay manera de no hacer responsable a Dios de
todas las terribles cosas que observamos en el mundo.
Sin embargo, si existen dos potencias enfrentadas
igual o casi igual de poderosas, una buena y otra mala, entonces podemos
considerar que el Dios bueno es el responsable de todo lo bueno, pero no
de lo malo, que es obra de la potencia maléfica.
Aunque el cristianismo está muy contaminado
de maniqueísmo, siempre ha considerado de manera oficial que sólo
existe un Dios omnipotente y que el diablo es un mero agitador de maldad.
Así que si yo creyera en Dios, preferiría
ser maniqueo. Porque creer en un Dios omnipotente que ha creado este universo
se me hace muy cuesta arriba.
|
Comentarios
En alguna de las subpáginas de esta página
(como en Baff o en Un
experimento chino (Wang Wei) he puesto comentarios
automáticos.
Voy a probar aquí en algunas entradas, como la anterior. También he
puesto la opción comentarios en la entrada de ayer en la que hablaba de
lo que opinaba Marcos, para que el propio Marcos pueda polemizar si la apetece
o trascribir con más fidelidad su pensamiento (o remitir a su web).
Wang Wei
Ya sé que me tomo las cosas con mucha calma y que
raramente cumplo mis promesas, especialmente en la página del experimento
chino dedicado a Wang Wei (¡se inició el asunto en 1999!). Sin embargo, ahora
la pelota está en el tejado de los visitantes. En cuanto reciba, digamos,
cinco traducciones de la segunda parte del experimento, subiré la tercera
parte, donde las cosas comienzan a ponerse interesantes.
Puedes participar en ese experimento chino, ya sea
en su segunda fase o desde su inicio, con este enlace:
Un
experimento chino (Wang Wei)
El método de Poincaré en el autobús
Henri Poincaré fue uno de los más importantes
matemáticos
del siglo XX. Se dice que había llegado a encontrar el formulismo
matemático
que le podría haber conducido a la teoría de la relatividad,
pero que le pareció una cosa tan absurda que casi le dio miedo seguir en
esa dirección.
Sin embargo, en otros asuntos, Poincaré fue osado e hizo grandes contribuciones
a la ciencia.
Ahora se están recuperando sus ideas acerca
de la manera en la que se desarrolla la creatividad. Él consideraba
que nuestro cerebro piensa en segundo plano, es decir, sin que nosotros
seamos plenamente conscientes de ello. Ya había sido admitido que
el cerebro ordena los datos que le suministramos (a través de nuestra
percepción y nuestras reflexiones
conscientes), pero Poincaré afirmaba que el cerebro no se dedicaba
tan sólo
a ordenar o a combinar, sino que era creativo: busca soluciones, calibra
hipótesis, etcétera.
Yo estoy de acuerdo con Poincaré y
a menudo digo que no hay que perder el tiempo haciendo cosas que nuestro
cerebro ya puede hacer pos sí mismo. Del mismo modo que no ayudamos
conscientemente a nuestro estómago a hacer la digestión, también
podemos dejar que nuestro cerebro se ocupe él solo de ciertos problemas,
y nos los dé ya resueltos.
Es decir,
que a menudo la atención consciente en un problema no contribuye
a solucionarlo,
sino a empeorarlo, a hacer más difícil su resolución.
Basta en ocasiones con darle al cerebro los datos del problema y dejarle
que los solucione en paralelo, mientras nosotros hacemos otras cosas, por
ejemplo, dormir.
Poincaré también tenía un método
para tener ideas. Se había dado cuenta de que en el momento que precede
al sueño se producen
fácilmente ideas. La explicación de esto tal vez tenga que
ver con lo que acabo de explicar: cuando vamos a dormirnos, nos relajamos,
eliminamos la preocupación, el factor emotivo que bloquea nuestro
cerebro, y las ideas encuentran sitio para fluir
y desarrollarse. Por eso en momentos de relajación es más
fácil que se te ocurran muchas cosas, por ejemplo, durante un paseo
o, como es mi caso, fregando los platos
El método de Poincaré para tener ideas
consistía
en sentarse en un sillón con las manos en los reposabrazos. Bajo las
manos, en el suelo, colocaba bandejas o cosas de metal y en las manos sostenía
dos bolas pesadas. Entonces se iba relajando hasta que se dormía.
Y en el momento en el que casi se iba a dormir, sus manos se relajaban y
se abrían y las bolas caían
sobre las bandejas, lo que despertaba a Poincaré.
Hay que suponer
que, tras los sustos iniciales, uno se acostumbra a este método
y en cuanto suenan las bolas se pone a escribir todo lo que recuerda que
acaba de pasar por su mente
Yo no he practicado todavía el método
de las bolas (espero hacerlo hoy mismo), pero sí práctico
los martes, miércoles y jueves
un método parecido en el autobús que me lleva a Toledo y me
trae de vuelta a Madrid
El método consiste en tener a mano una libreta
y prepararme para tener ideas para guiones del programa en el que trabajo.
Así que voy
mirando el paisaje a las seis de la mañana, los anuncios, la gente
a mi alrededor, leo libros o periódicos de estos que te dan en la
calle y dejo que vaya fluyendo mi mente como si estuviese en una sesión
de zazen (meditación).
En una especie de duermevela se me van ocurriendo
ideas y la verdad es que cuando llego a Toledo suelo tener diez ideas o más, suficientes para
los guiones del día (porque luego, al escribirlas se me ocurren algunas
más y
necesito más o menos 15 o 20 ideas por día).
Así que
convierto el viaje en tiempo de trabajo (pero muy placentero, porque elimina
monotonía a un viaje repetido), con lo que después
dispongo de más tiempo para otras cosas.
Y además se me ocurren algunas cosas no relacionadas con el trabajo,
que también
apunto.
El método funciona tan bien, que prefiero seguir
trabajando en el autobús a hacerlo en otros lugares (excepto en el
momento de escribir los guiones, claro).
La Biblia atea
Buñuel dice en sus memorias (Mi último
suspiro), que
su libro favorito de la Biblia es el Eclesiastés o Libro
de la Sabiduría.
Es también mi favorito, con cierta ventaja sobre el Libro
de Job, el Cantar de los Cantares y el Apocalípsis . Pongo aquí el
fragmento del Libro de la sabiduría que un
anciano lee a un niño en Él, una película de
Buñuel,
tal como lo cita el mismo:
"En una escena de la película, un anciano
leía
a un niño un pasaje que, para mí, es el más bello de
la Biblia, muy por encima del Cantar de los Cantares. Se encuentra en el
Libro de la Sabiduría (2, 1-7), libro que no figura, ni mucho menos,
en todas las ediciones. El autor de estas líneas admirables las pone
en boca de los impíos.
Basta con poner entre paréntesis las
primeras palabras y leer:
"(Pues neciamente se dijeron a sí mismos los
que no razonan): Corta y triste es nuestra vida, y no hay remedio cuando
llega el fin del hombre, ni se sabe que nadie haya escapado del hades.
Por acaso hemos venido a la existencia, y después de esta vida seremos
como si no hubiéramos sido: porque humo es nuestro aliento, y el pensamiento
una centella del latido de nuestro corazón.
Extinguido éste, el cuerpo se vuelve ceniza, y el espíritu
se disipa como tenue aire.
Nuestro nombre caerá en el olvido con el tiempo, y nadie tendrá memoria
de nuestras obras, y pasará nuestra vida como rastro de nube, y se
disipará como niebla herida por los rayos del sol que a su calor se
desvanece.
Pues el paso de una sombra es nuestra vida, y sin retorno es nuestro fin,
porque se pone el sello y ya no hay quien salga.
Venid, pues, y gocemos de los bienes presentes, démonos prisa a disfrutar
de todos en nuestra juventud.
Hartémonos de ricos, generosos vinos, y no se nos escape ninguna flor
primaveral.
Coronémonos de rosas antes de que se marchiten, no haya prado que
no huelle nuestra voluptuosidad.
Ninguno de nosotros falte a nuestras orgías, quede por doquier rastro de
nuestras liviandades, porque esta es nuestra porción y nuestra suerte".
Ni una sola palabra _dice Buñuel_ que cambiar en esta lejana profesión de ateísmo.
Creería uno estar leyendo la más hermosa página del Divino Marqués."
MIllion Dollar Baby
La última película de Clint Eastwood
me ha dejado trastornado. dos días después de verla, todavía
me asaltan imágenes y todavía pienso en
los personajes como si fueran personas, y sufro pensando en ellos.
Lo curioso
es que se podría
decir que no comparto casi nada
de lo que opinan los personajes. Creo además que el boxeo debería
estar prohibido, aunque no puedo negar que algunas películas de boxeo
me atraen, del mismo modo que uno de mis comics favoritos está protagonizado
por un boxeador: Ben Bolt. También me gustan las luchas de
gladiadores o las películas de mafiosos y
no estoy a favor ni de la mafia ni de la recuperación de las luchas
de gladiadores. Aquí precisamente se podría aplicar algo
que decía Samuel Johnson muy
interesante:
“Un pensamiento no nos llega al alma porque
los males a los que nos enfrenta sean reales, sino porque son males a los
que nosotros mismos podríamos vernos expuestos. Pero, al mismo tiempo,
la clave de la tragedia procede precisamente de nuestra conciencia de la
ficción: si creyéramos que los asesinatos y traiciones son
reales, dejarían de agradarnos”
Una familia de artistas
¡Tachán tachán!
Hoy tengo el honor de
presentar las obras maestras de dos jovencísimos artistas: Amaia y
Marcos, Marcos y Amaia. Son dos obrás del instante, realizadas ante
mi propia vista en una terraza al sol. Las voy a guardar bien para presumir
cuando se conviertan en artistas famosos:
Aquí están:
AMAIA

MARCOS
No es extraño tanto talento, si tenemos en cuenta que el padre, Alberto,
también es un artista:

Punto
28 de febrero de 2005
Tengo por la red algunas páginas y weblogs
aparte de este que ahora lees. Algunos son semisecretos y otras tan secretos
que ni yo sé dónde están.
Algunos son weblogs heterónimos,
como los poetas paralelos de Pessoa. Al revisar una vieja libreta me he encontrado
con un texto que me ha recordado una página web de la que no me habría
acordado nunca si no hubiese sido por esta casualidad. En esa página
web sólo hay
una cosa que se llama PUNTO.
Tenía otras cosas pensadas, pero como hace
un año
o así que me olvidé del asunto, hago pública ahora esa
web, que se llamaba Seingalt (pero que no hay que confundir con el Diario
Secreto de Seingalt), porque la verdad es que ni siquiera sé cómo
entrar en ella para modificarla.
Seingalt Punto
Comentarios sobre los comentarios
Ya dije hace unos días que he puesto algunos
comentarios automáticos en la página. Los comentarios automáticos
son eso en lo que pinchas y puedes escribir tu opinión acerca de
algo que acabas de leer.
Nunca he estado muy seguro de si me gustan o no los
comentarios automáticos, y por eso no uso ningún sistema típico
de weblogs, como Movable Type o Bloger (excepto en vacaciones).
La ventaja de los comentarios es la interactividad:
es un placer tener respuesta de vez en cuando a estas cosas que echas al
aire digital.
La desventaja es que en muchas páginas los
comentarios se convierten en una plataforma para el insulto, la demagogía,
o el autobombo. Hay quien ha tenido que cerrar su página debido a
los ofensivos comentarios que recibía.
Supongo que depende del carácter de cada cual,
pero yo no suelo insultar a nadie y tampoco me gusta que me insulten. Hay
ciertas maneras de discutir que me parecen inútiles y fatigosas y
por eso he dejado casi de participar en foros ajenos, porque me parece que
generalmente cada uno dice lo suyo y ni siquiera se preocupa de escuchar
al otro. Pero tal vez yo también caiga en ese defecto.
Es curioso porque
hay páginas en las
que los comentarios son interesantes, se discute, a veces acaloradamente,
pero con el respeto necesario, mientras que en otras sucede todo lo contrario.
Quiero decir que los usuarios se adaptan al estilo de la página, como nos
adaptamos a los demás según ellos actúen (al menos yo lo hago, a
veces sin desearlo).
En realidad, yo siempre he tenido comentarios en esta
página, al menos desde el segundo weblog, Las
alas de Ícaro, y no me puedo quejar de los mensajes recibidos,
que siempre han sido respetuosos. He recibido uno
o dos un poco fuertes, pero por correo privado, lo que supongo
que es también una muestra de respeto. Pero mi página de comentarios siempre
ha sido referida a la página en general y no a cada entrada en particular.
Ahora he pensado poner la opción de comentarios en
algunas entradas, aunque también pondré un enlace para enviar comentarios
en general. Todo esto lo explicaré un poco mejor en el próximo weblog. He
tomado como ejemplo para hacer esto una de mis páginas favoritas con comentarios, Zootropo,
diario del mundo geek, en la que es un placer leer los comentarios.
Claro que Zootropo avisa que se reserva el derecho de admisión de comentarios,
lo que me parece muy razonable.
Por cierto Zootropo anuncia que ya ha salido una pequeña
actualización de Firefox, el navegador que está comiéndole terreno a Explorer
(microsoft ha acelerado para este verano la actualización de su navegador
porque Firefox (que realmente es buenísimo) está empezando a crearle problemas.
Empecé a escribir estas entradas antes de encerrarme
conmigo mismo dentro de mi cráneo durante cuatro días (¿gripe, intoxicación?);
las termino ahora y descubro que ya es fin de mes, lo que me obliga a
despedir este weblog. Espero que la salud y todo el tiempo que tengo que
recuperar me permita un momento para iniciar un nuevo cuaderno digital de
diseño ultrasencillo: intentaré tan sólo utilizar colores que no haya usado
todavía (por variar) y ponerle un título cualquiera.
6346+