"En todas las cosas, la uniformidad es un defecto. Es interesante dejar algo incompleto y por terminar; así se tendrá la sensación de que mediante esa imperfección se prolonga la vida de los seres"
(Kenko Yoshida, Tsurezuregusa)
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El Tao de las páginas web
14 de septiembre
No sé si recuerdas que hace unos meses dudaba si llamar a esto weblog, bitácora, diario digital o cuaderno eléctrico. No me gusta weblog o bitácora por varias razones. Aunque tienen corta vida, los weblogs ya tienen toda una normativa y yo no sé si cumplo los requisitos. Muchas páginas web y weblog parecen plataformas ideológicas de combate y a mí lo bélico no me va, y menos cuando se forman grupos de presión o influencia, que son algo así como los lobbys económicos estadounidenses pero anti.
Así que, descartado weblog, ahora dudo entre cuaderno y diario.
Fechar las entradas como un diario es útil porque ayuda al visitante a saber si ya ha leído algo o no. Pero lo malo es que las fechas dan a las páginas web cierta apariencia de periódico. A nadie le interesa un periódico atrasado. Esa caducidad se contagia a menudo a los weblogs.
La manera misma en la que se ordenan las entradas: con la última fecha siempre al principio, también alienta esa fugacidad, además de resultar muy confuso para un visitante que llega por primera vez a un diario y se lo quiere leer más o menos en orden. A mí no me gusta que alguien, llevado por el ansia de actualidad inmediata, se lea la entrada de hoy y no se haya leído la de ayer, porque quizá la de hoy es un desarrollo de la de ayer. Así que decidí hace tiempo ordenar mi weblog como un diario tradicional y poner al principio el primer día y al final siempre el último día. Los lectores que se conectan todos los días pueden saltar con un click al día actual usando el calendario.
Me gusta utilizar cosas que he escrito en otros diarios y en otras secciones de esta página aunque sean de hace meses, porque poner todas estas cosas en la red es una manera de ordenar mi propio cerebro (ya te habrás dado cuenta que no parece existir orden alguno). Edagar Allan poe decía que lo mejor para olvidar una cosa es escribirla, pero yo intento que no me suceda eso, así que intento volver una y otra vez sobre mis pasos. Por eso, cuando hablo de algo que tiene relación con algo, pongo un enlace o vínculo.
¿La conclusión de estas reflexiones acerca de mi weblog?
Que además de no llamarlo weblog tampoco lo voy a llamar diario. Por ahora lo voy a llamar cuaderno.
Que los días se ordenan al contrario que en los weblogs (no he encontrado ni un sólo weblog que coincida conmigo en esto).
Que las fechas ahora aparecen bajo el título de cada entrada y no sobre él.
La cita de kenko Yoshida al inicio de este cuaderno, me justifica. Poco a poco iré arreglando la página pero no llegaré nunca a la perfección. En mi diario secreto del verano, SEINGALT, escribí una Defensa perfecta de la imperfección, que recibió dos deliciosos comentarios de Eva y Marcos. Muchas gracias.
Es curioso que mi Diario secreto es el que haya recibido más visitas de todos los publicados hasta ahora.
En la columna de la izquierda tienes un enlace a Mapa de danieltubau.com, que es desde dónde se puede acceder a todas las secciones y cosas de mi página. Muy útil, aunque todavía en construcción.
Durante el verano he publicado cinco capítulos de un folletín psico-filos-socio-biográfico, que puedes leer ahora ordenados en Juicio y sentimiento.
Pronto publicaré más capítulos.
15 de septiembre
1. Seingalt
En este verano he iniciado varios diarios, cuadernos o weblogs paralelos a este. Ya hablé ayer de Seingalt, diario secreto.
2. Juicio y sentimiento
También hablé ayer del folletín por entregas Juicio y sentimiento.
3. Waste Web
Otro página nueva es Waste Web, inspirada en los Waste books de Lichtenberg, donde voy copiando aforismos u opiniones breves. Casi no he escrito ninguno de esos aforismos a propósito, sino que los he sacado de textos más largos.
Otra página nueva, que enseguida empezará a crecer es Evolución, dedicada a la teoría de la evolución y en particular, al menos por el momento al libro de Stephen Jay Gould La estructura de la evolución, que estoy leyendo ahora (ya he pasado de la página 800 de 1400) y que me hace escribir muchas cosas.
Este diario evolutivo es en realidad privado, se trata tan sólo de cosas que se me van ocurriendo o explicaciones que me doy a mí mismo para entender las cosas. No tiene el más mínimo valor científico y la razón por la que lo pongo aquí es porque he descubierto que me organizo mejor si subo lo que esccribo a la página. No me preocupa que ese diario evolutivo esté lleno de errores porque me gusta equivocarme y rectificar, pero sí me preocuparía que alguien se lo tomase como opiniones que pretenden ser correctas o con cierta validez científica. Son sólo hipótesis, reflexiones e incluso desvaríos dispersos. Por ahora se puede leer lo que escribí antes de leer el libro de Stephen Jay Gould.
A estos diarios o páginas seguirán otros, como el Cuaderno de Viaje dedicado a Centroeuropa (Hungría, Austria, Chequia y Eslovaquia) o las diversas galerías de fotos. Por cierto, me encantaría recomendar el cuaderno de viaje de marcóticos (también de Centroeuropa), pero la página de marcóticos no funciona, o al menos a mí no me funciona ningún vínculo.
Cuaderno de viaje austrohúngaro
16 de septiembre
Inicio hoy el Cuaderno de viaje austrohúngaro. Antes pensaba llamarlo de Centroeuropa, pero como el viaje que hice este verano con Ana y Bibi fue a través de territorios del antiguo Imperio austrohúngaro (Austria, Hungría, sur de Chequia y de Eslovaquia), me parece más adecuado llamarlo austrohúngaro, que es precisamente la palabra fetiche de Luis García Berlanga, que, en vez de aparecer siempre en sus películas, como hacía Hitchcock, se las arreglaba para meter la palabra austrohúngaro en algún lugar de la historia (en un diálogo, en un cartel de turismo, etcétera).
Las dos primeras entradas las escribí en Barcelona y Viena, pero las subí a la red en Bratislava y Budapest, donde había teclados diferentes, por lo que estaban llenas de faltas de ortografía (más de las que cometo habitualmente). Lo he corregido y he añadido otra entrada escrita hoy mismo, pero muy relacionada con las dos anteriores. Poco a poco iré subiendo todo lo que escribí durante el viaje y muchas de las fotos, además de mejorar poco a poco el diseño de la página, que por ahora es sólo funcional.
Sueño europeo y pesadilla americana
17 de septiembre
Hace unas semanas se publicó en El País un artículo de Jeremy Rifkin en el que comparaba Europa y Estados Unidos. Es un artículo muy interesante que permite ver que Estados Unidos, a pesar de las apariencias de potencia imperial, se halla en una crisis que quizá derive en su pérdida del poder mundial más rápidamente de lo que se cree. Hay que tener en cuenta que no se trata sólo de la hipotética caíada de EEUU, sino del ascenso vertiginoso de China (un ejemplo: el mayor puerto de Europa, el de Rotterdam, está literalmente bloqueado por los barcos que lelgan de China).
La comparación que hace Rifkin (que es estadounidense) se inclina claramente a favor de Europa (la Europa de los 25) y muestra que la estadounidense es una enfermedad gravemente enferma, sobre todo porque sus dirigentes no parecen conscientes de ello. Un ejemplo que resulta impresionante es que Estados Unidos tiene sólo el 4% de la población mundial pero el 25% de la población carcelaria del mundo: uno de cada cuatro presos del mundo está en Estados Unidos.
Aprovecho con este artículo para abrir una sección en la página en la que iré poniendo artículos que me hayan gustado o interesado.
La visión europea del futuro eclipsa el sueño americano
LA PARADOJA DE LA IZQUIERDA AL FIN RESUELTA
sábado 18 de septiembre de 2004
Hace mucho tiempo (diario digital WORDLS, 26 de mayo de 2004) hablé de la paradoja de la izquierda. La paradoja comienza con la polémica afirmación que asegura que el 90% de las personas, ya sean de derechas o de izquierdas, son de derechas.
Esa no es una verdadera paradoja, sino una simple constatación. La constatación parte de un prejuicio previo que quizá no sea del todo justo: yo considero que si una persona defiende ciertas cosas no puede ser calificada de izquierdas. La pena de muerte, por ejemplo.
No se puede ser "medio de izquierdas" si uno está a favor de la pena de muerte o de la discriminación de la mujer. Se podría ser de izquierda si uno defendiese que se debe pagar un porcentaje más o menos elevado de impuestops para garantizar las ayudas del Estado a quienes más lo necesitan o si varias personas defienden diferentes maneras de proteger los derechos de las mujeres. Pero si uno apoya la pena de muerte, la prohibición de salir de un país o la discriminación de la mujer, entonces, es mi opinión, eso no es ser de izquierdas. Ahora bien, si el lector admite este prejuicio mío (En ¿Dónde está la izquierda? doy más ejemplos de cosas que NO pueden ser de izquierdas, todavía se preguntará "Y cuál es la paradoja?
La paradoja es que si el 90% de la población es de derechas, ¿por qué se hacen a veces cosas consideradas de izquierdas? ¿No se deberían hacer sólo cosas de derechas?
La solución a la paradoja creo que es fácil de entender, pero tal vez resulta difícil de explicar. Lo intentaré usando varios ejemplos.
Se hacen cosas de izquierdas porque aunque la mayoría de la gente no puede ser considerada de izquierdas por una o varas opiniones en particular, sin embargo, puede tener muchas otras opiniones que sí son de izquierdas. Lo interesante del asunto es que uno puede ser de izquierdas cuando mira hacia un lado y de derechas si mira al otro.
Pondré algunos ejemplos para aclarar: he conocido a muchos izquierdistas que estaban en contra de la pena de muerte Aprovecho, antes de seguir, para aclarar que no considero que "izquierdista" sea un término despectivo, como lo consideraba Lenin: "El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo". Yo me considero plenamente izquierdista.
Pues bien, casi todos o todos los izquierdistas que he conocido eran contrarios a la pena de muerte. Es difícil ser de izquierdas y no estar en contra de la pena de muerte.
Sin embargo, he conocido a muchos izquierdistas que estaban en contra de la pena de muerte excepto... en Cuba o en la Unión Soviética.
Quizá a alguien le parezca que exagero, pero a quien le parezca tal cosa quizá debería recordar que recientemente el premio Nobel portugués Saramago dejó de apoyar a Cuba y lo dijo públicamente en un artículo que, creo, se titulaba Hasta aquí hemos llegado. La causa del alejamiento de la Revolución Cubana fue las condenas aplicadas a varios intelectuales. No fueron condenas a muerte, sino a cárcel. Sin embargo, Saramago no consideró necesario alejarse de la Revolución todas aquellas veces en las que en Cuba se aplicó la pena de muerte.
Como Saramago, he conocido a muchas personas de izquierdas que justificaban, minimizaban o miraban hacia otro lado cuando la pena de muerte se aplicaba en Cuba y en la Unión Soviética.
Y sin embargo, estas personas estaban total y radicalmente en contra de la pena de muerte.
Cuando hace años escribí un artículo en El Independiente contra la pena de muerte en Cuba, no creas que me felicitaron los izquierdistas contrarios a la pena de muerte. No. Todo lo contrario. Uno de ellos, por ejemplo, le dijo a mi madre: "No sabía que tu hijo se hubiera hecho de derechas".
Así que, aunque uno defienda la pena de muerte en este o aquél lugar concreto, puede rechazarla en el resto del mundo, con lo que la abolición de la pena de muerte puede avanzar en algunos países. Por ejemplo en Turquía, que ha tenido que abolirla para poder aspirar a entrar en Europa.
Una de las grandes paradojas del mundo actual es precisamente que la ONU acoge a decenas de países en los que no se respetan los derechos humanos (China, Rusia, muchos países musulmanes, EE UU), en los que la mujer sufre discriminación (casi todos los países musulmanes), en los que se utiliza la violencia y la guerra para resolver problemas políticos (EE UU, China, Rusia, muchos países musulmanes), en los que se aplica la pena de muerte (EE UU, China, muchos países musulmanes) y, sin embargo, en líneas generales, las resoluciones de la ONU son progresistas, abolicionistas, propugnan la igualdad y combaten la guerra. Todos esos países, cuando votan, piensan que las medidas que menos les gustan se aplicarán en los otros países y aceptan, aunque sea a regañadientes, ciertos controles (Tribunal de La Haya, control de armas nucleares, protocolo de Kyoto, etcétera). De esta forma, en un mundo lleno de países injustos se aplica, paradójicamente, algo de justicia. Mandeville, en el que se ha considerado "el libro más malvado de la historia", La fábula de las abejas, dice que todos los actos aparentemente buenos de los seres humanos están movidos por el egoísmo, la ambición o el propio interés. Se podría replicar que tal vez es cierto, pero que el egoísmo particular a menudo es sacrificado cuando se pertenece a un grupo, tal vez precisamente a causa de otro egoísmo: no verse fuera de ese grupo. Y a menudo se aplican justas medidas porque se aplican a otros y no se cae en la cuenta de que al final se habrán de aplicar también a uno mismo.
Pronto pondré más ejemplos de esta paradoja aplicada a otros asuntos.
Realidad y ficción en Juicio y sentimiento
No es frecuente que los personajes de un folletín intervengan en la trama, pero así ha sucedido en Juicio y sentimiento, donde he recibido un comentario de uno de los personajes: Iván.
En efecto, mi padre me ha enviado un simpático comentario, que me estimula a escribir un nuevo capítulo de este serial. Además, he añadido al principio de cada capítulo citas de la novela original de Jane Austen, de la que tomé el título sin leerla y que estoy leyendo ahora. Cada cita pertenece a un capítulo coincidente con el mío.
martes 21 de septiembre de 2004
Hace mucho tiempo que no subo nuevas historietas de Craven. Hoy tengo el placer de presentar una nueva en la que colabora (quizás sin quererlo) un gran autor japonés: Suehiro Maruo.
Craven (es la historia nº4)
No sé si sabes que tengo varios álbumes o galerías de fotos. El fotógrafo modelo, El archivo de Baalberit y La galería inmóvil. En breve voy a trasladar estos álbumes a otro alojamiento (ahora están en Flickr, pero voy a trasladarme a Hello Picassa). Por el momento puedes verlos en:
miércoles 22 de septiembre de 2004
Cuando empecé a escribir en esta página web tenía la intención de no hablar de política. El problema de la política es que es facilísimo equivocarse. No me preocupa equivocarme ni cometer errores, pero los errores en política suelen resultar más imperdonables que en cualquier otro asunto. Supongo que eso es hasta cierto punto razonable, pues en las discusiones políticas se tratan temas realmente serios relacionados con la justicia, la libertad e incluso la vida o la muerte. Defender una idea o un régimen político o una guerra, o una acción violenta que puede causar o ha causado muertes, o que no las ha evitado, es muy peligroso, y uno se siente responsable si lo hace. Al menos, yo me siento responsable. Pero lo malo es que uno se siente también responsable si no hace nada. Así que es casi imposible no hablar de política.
A quienes decían que no valía la pena hacer filosofía, Aristóteles les replicaba que eso también es una filosofía: incluso para negar la necesidad de la filosofía hay que filosofar.
Algunas escuelas de psicología y algunos teóricos políticos decían hace unas cuantas décadas que todo es política. Es uno de esos reduccionismos que no se sabe si son absolutamente ciertos o absolutamente erróneos. Aunque yo estoy en contra de los reduccionismos y de este en particular, creo que en cierto modo es verdad que todo es política. En cierto modo siento que hago política incluso cuando trato temas que no tienen que ver con la política, porque, especialmente en estos tiempos crispados, simplemente mostrar que hay cosas extraordinarias en la vida, que el mundo está lleno de cosas interesantes y que existe el placer es en cierto modo mostrar lo absurdo de perder la vida por una idea, por conseguir poder o petróleo, por seguir los preceptos de un libro escrito hace 1400 años como El Corán. Si en el mundo sólo hubiese eso, entonces tal vez sería comprensible que la gente se interesase y dedicase su vida a tales simplezas. Pero no hay sólo esas cosas, así que creo que es una buena acción política mostrar las otras cosas, las cosas por las que vale la pena vivir (porque morir casi no vale la pena hacerlo por nada).
Además de lo anterior, también me movía a no hablar de política el observar que es casi imposible razonar acerca de las cuestiones políticas más importantes, que cada persona tiene sus ideas bien acorazadas tras su ideología y que a casi nadie le preocupa averiguar la verdad o conocer todos los aspectos de un problema, excepto si ello le ayuda a tener mejores argumentos para defender su terreno. Abunda también el insulto personal, las descalificaciones fáciles, la incapacidad de escuchar siquiera las razones de los demás. Y en el mundo de Internet, la demagogia y la cerrazón son tan abundantes que da miedo participar en cualquier debate.
Para mostrar mi rechazo a esa forma de concebir la discusión inicié hace meses La página noALT, en la que intento tratar el tema con humor, e intento también mostrar que el mundo no tiene por qué dividirse en blanco/negro, izquierda/derecha, buenos/malos. Yque a menudo hay más opciones que las dos que suelen ofrecérsenos siempre: "O estás conmigo o estás con ellos". Yo no suelo estar ni con estos ni con los otros, sino todo lo contrario.
En fin, el caso es que, como dije al principio, resulta difícil hablar de política, pero más difícil resulta no hablar de política. Lo he hecho varias veces en esta página y supongo que seguiré haciéndolo, así que he pensado en ir reuniendo las cosas que tengan que ver explícitamente con la política en una página para la que no se me ocurre ningún título excepto Escritos políticos. Ya he abierto la página y he subido cuatro textos relacionados con la izquierda: Otra izquierda es posible. Pronto subiré varios textos acerca de EEUU. Aquí tienes el enlace a la página:
Cuaderno
austrohúngaro:
4. El carácter nacional
Un nuevo capítulo del cuaderno de viaje dedicado al antiguo imperio austrohúngaro.
De Vries y Darwin, mutación y selección natural
jueves 23 de septiembre de 2004
He subido los primeros apuntes que hice mientras leía La estructura de teoría de la evolución, de Stephen Jay Gould. En ese cuaderno evolutivo escribo mis notas tal cual, así que no creo que sea una lectura muy fácil de digerir, pero quizá te interese echarle un vistazo.
Evolución (cuadernos evolutivos)
Cuaderno
austrohúngaro:
5. Nacionalismo en mitteleuropa
Estoy intentando recuperar algunos capítulos del cuaderno de viaje que guardé en un diskette que ahora resulta ilegible. Hasta que lo consiga, el viaje por los antiguos dominios austrohúngaros irá apareciendo de manera un tanto deslabazada: ahora, por ejemplo, ya estamos en Hungría. Pero ya lo ordenaré más adelante. Por cierto, he añadido una interesante nota a la entrada número 4.
Cuaderno de viaje austrohúngaro
Aprovecho para recomendar el viaje por Centroeuropa de Marcóticos. Hace unos días dije que los enlaces de la página de marcóticos no funcionaban. Sin embargo, sí funcionan, pero al parecer solamente en el navegador Explorer. Es la única página que conozco cuyos enlaces no funcionan en los navegadores con tecnología mozilla, así que recomiendo desde aquí a marcóticos que se ponga en contacto con Bill Gates para venderle el invento. Pero si usáis Explorer no hay problema (no sé qué les sucederá a los usuarios de Mac o de Opera y otros navegadores).
Para encontrar el viaje en la página de marcóticos tenéis que abrir su bitácora La cuarta pared y ahí encontraréis los enlaces navegando por los diferentes días.
El viaje de marcóticos es una delicia. Por ejemplo, el primer día está dedicado a un osario maravilloso de Kurtna Hora, que no tengo ni idea de dónde está (¿en Chequia?), pero que es una obra maestra de arte macabro.

El osario de Kurtna Hora en marcóticos
Por cierto, el cuarto enlace (Polonia, tierra fatal) no funciona.

En La revolución de los comics, Scott McCloud decía que el comic del futuro acabaría mezclándose con otros géneros como la literatura y el cine y que debía alcanzar la madurez con historias comparables a las mejores novelas. La predicción se ha cumplido en los últimos años, en los que el comic está conociendo una época excelente, tras un eclipse en el que sólo interesaban las historias de superhéroes. Blankets es un ejemplo excelente de las posibilidades del comic. Su dibujo, aunque muy diferente, se parece por su fuerza expresiva al de Eisner, autor de Spirit y varias novelas gráficas precursoras como Contrato con Dios. La historia, emocionante, divertida y triste, es más o menos autobiográfica y en ella Thompson cuenta su infancia y su primer amor. Aquí podéis ver una plancha por gentileza de topshelfcomix

En icomics podéis ver una serie de páginas de Blankets deliciosa.
La lectura de Blankets me ha estimulado tanto que he pensado en hacer algo parecido: un comic autobiográfico centrado en una época concreta de mi vida. La imitación es una forma de amor, creo.
Mientras eso llega, me conformo por el momento con Craven y el experimento que hice animado por el propio Scott MacCloud y que también te recomiendo hacer a ti: un comic en 24 horas.
La página de McCloud, donde puedes encontrar decenas de comics en 24 horas y un montón de cosas interesantes.

Un CRAVEN inédito
viñeta de la última aventura que acabé modificando por necesidades narrativas
Y para terminar con el comic... las leyes del anime
El anime es la animación japonesa. Aitor me ha enviado unas divertidísimas leyes del anime, que puedes leer con este enlace.
Si te interesa el anime, puedes leer algo más en mi página dedicada al Baff:
Por cierto, ahora hay un ciclo dedicado al anime en la Filmoteca.
Juicio y sentimiento: Capítulo 6
24 de septiembre de 2004
Por fin, paciente lector, se publica el sexto capítulo de este inquietante, fascinante, misterioso y entretenido folletín psico-bio-socio-filosófico. Ahora el documento se aloja en mi propio servidor (para que pueda ser indexado por el buscador de mi página) ¡No te lo pierdas!
27 de septiembre de 2004
Acabo de subir el número 2 de Esklepsis. Esklepsis es una revista que yo mismo escribía, maquetaba (es un decir) y editaba en papel. Preparaba solamente algunos ejemplares para mis mejores amigos. Edité cinco números y lo dejé poco antes de iniciarse el siglo XXI. Me llevaba demasiado trabajo y, además, gracias a la tecnología digital, podía hacer algo parecido con mejores resultados y mucho menos esfuerzo. Por ejemplo, esta página web.
He convertido la revista a un formato PDF. El PDF es un formato creado por la marca adobe que se ha convertido en un estandar. Sirve para que páginas diseñadas en cualquier programa se puedan ver en todas partes igual. Es decir, mi revista Esklepsis está hecha en Amipro/Wordpro de Lotus, que era el procesador que usé durante años, hasta que me tuve que resignar y cambiar a su rival e imitador Word de Microsoft.
[Desde entonces creo que ya no practico estos numantinismos informáticos de mantenerse usando algo contra viento y marea: ahora parece que del patriotismo de los países estamos pasando al patriotismo de las marcas: "Siempre Mac, siempre Photoshop, sólo Macromedia, etc."]
Como decía, la revista Esklepsis está hecha en Wordpro. Puesto que casi nadie utiliza wordpro hoy en día, podría convertir la revista al procesador Word de Microsoft, que es lo que usa el 90% de la gente (incluído yo).
Sin embargo, si la convierto a Word no tengo garantizado que todo el mundo vea las páginas de la misma manera, ni siquiera en word.
El pdf garantiza que todos verán lo mismo y que, en caso de imprimir el documento, imprimirán también lo mismo. Por eso, conviene usar pdf si quieres estar seguro de que tu documento se verá tal como lo hiciste. El pdf está hecho por una empresa (Adobe), pero es un estandar de libre utilización. Cualquiera puede leer un pdf con el lector de pdf Acrobat Reader, que es gratis y se puede descargar fácilmente.
Por otra parte, los documentos en word dan bastantes problemas (consideraciones políticas al margen) y hay personas que literalmente detestan word (son pocas pero influyentes).
Finalmente, convertir un documento a pdf te da unas posibilidades tremendas y casi siempre se lee mejor que cualquier otro formato.
Así que, como ya hice con el número 1 de Esklepsis, el número 2 de la revista también está en pdf. Pronto añadiré algunas cosas a los dos pdfs, sobre todo en forma de notas y aclaraciones o vínculos a páginas donde completo algunas secciones de la revista, añado más información o pongo algunas cosas inéditas. Mientras tanto, puedes leer las dos revistas con estos enlaces.
PERO...
Resulta que la última versión del lector de pdfs (Acrobat Reader)
dicen que da problemas. Yo mismo he comprobado que así es: el ordenador
se cuelga cuando intenta descargar un fichero PDF un poco pesado (y los míos
son MUY pesados). Si tienes una versión anterior del Acrobat (la 5
es la mejor) puedes bajar los PDFs de Esklepsis (un PDF, una vez bajado es
muy cómodo). Sin embargo, puesto que existen estos problemas, he subido
también archivos DOC (de Word) y pronto los subiré en forma
HTML para que se puedan abrir como una página web, como esto que estás
leyendo. No sé cuál es la mejor solución, así
que por el momento daré esas tres.
Esklepsis 1 (PDF)
(DOC)
Escepticismo/eclecticismo
PÓRTICO: Defensa del diletantismo (Fritz Mauthner)
AL LECTOR
LA CASA DE CITAS: El Nacionalismo
¿Ha habido de hecho Renacimiento en España?
TAN CERCA Y TAN LEJOS: El Cristianismo
Cita de Casanova
SHERLOCK HOLMES/AJEDREZ: El análisis retrospectivo
Cita de Pierre Bayle
EL ESPEJO: Benjamín Constand y el espíritu de contradicción
OTRA INTRODUCCIÓN AL BUDISMO:¿Qué es el budismo?
Crítica del Metafenomenalismo o Transescepticismo
Cuento Taoísta
ENTREVISTA A DAVID LABORDA (por Daniel Tubau): 1.Una infancia atea
HETERODOXOS: El cosmólogo Edgar Allan Poe
Cita de Schumann
SÍMBOLOS: Autorreferencia
POESÍA: Omar Jayyam
Cita de Fontenelle
LIBROS
Jeans: Le Mystérieux univers
Harding: On Having No Head
Castaneda: Viaje a Itxlán
Duboys La Science Hors la Loi
EL LIBRO DEL MES
David Stove: El culto a Platón y otras locuras filosóficas
CUADERNOS EGÓLATRAS
Sobre el sexo y su relación con la infidelidad
Esklepsis 2 (PDF)
(DOC)
PORTICO
Montaigne: Por qué escribo los Ensayos
MISTERIOS
La carta de Baltimore
Cita de Fontenelle
CONVERSACIÓN CON DAVID LABORDA
2. Un tímido patológico
Cita de Leibniz
LA MITAD OCULTA: Hedvidge, la bella teóloga
CUENTO CORTO: Solo
LA GALERÍA MORTAL 1
Cita de Casanova
OTRA INTRODUCCIÓN AL BUDISMO
2. Vida y leyenda de Buda
Cita de Destut D'Arcy
Los escépticos ingénuos
CUADERNO DE VIAJE: Isla Mauricio
CUADERNOS EGÓLATRAS
Un cuento: Horas lentas en la ciudad del miedo
LA BIBLIOTECA IDEAL
De Nasis, de Skawlemberg, y el género nasal
EL LIBRO DEL MES: La Nueva Teología (Ludwig von Hertz)
LIBROS Multifuncionalismo (K.Offel)
MIRANDO HACIA ATRÁS/ OPINIÓN DE LOS LECTORES
Si necesitas descargar el lector de pdf, pincha aquí:
28 de septiembre de 2004
Ayer, con todo el lío de los documentos en pdf y en word acabé poniendo mal los vínculos y al pinchar en Esklepsis 1 se abría Esklepsis 2 y a la inversa.
Pese a lo que dije ayer, me han dicho que se abren bien los esklepsis en pdf que puse ayer, así que si lo puedes abrir en pdf, te lo recomiendo.
Prometo también no hablar casi nunca más de cosas técnicas de ordenadores, porque todo acaba siendo más confuso que antes de explicarlo.
Creo que ya cité en otra ocasión lo que decía Robert Fisk: el problema no son los distintos tipos de ordenadores, pantallas, navegadores, formatos de imagen y texto, etcétera, el problema mayor son los distintos cerebros de los internautas.
Cada uno hacemos cosas diferentes y es imposible agradar a todos. Así que, si algo de esta página no te funciona bien, si no puedes abrir un documento, si no lees bien un texto, no ves una imagen, no puedes bajar por la página o cualquier otra cosa, envíame un mensaje y te explicaré cómo funciona o lo corregiré. Incluso puedes hacerme preguntas acerca de cómo navegar por las páginas web, pues a veces es mucho más sencilo de lo que parece.
También puedes enviarme comentarios acerca de cualquier otra cosa. Siempre es un placer recibir algo de interacción (últimamente inexistente) y, además, a veces pongo cosas un poco provocadoras para ver si alguien se pica y así poder matizarlas, pero como nadie se pica, tengo miedo de parecer dogmático o demasiado seguro de mí mismo (cosas que espero no ser).
Ahora ya funcionan bien los enlaces de Esklepsis y además he puesto vínculos directos en el lateral. Creo que la barra lateral no puede ser más intuitiva (pasa sobre los vínculos y lo verás).
Por el momento, para encontar el resto de las cosas de esta página, lo mejor es pulsar en el lateral en el vínculo mapa de danieltubau.com. Llegarás a una página bastante cochambrosa pero que tiene CASI todo lo que hay en esta página.
Además, tienes un buscador en la barra lateral para buscar cualquier cosa (por ejemplo tu nombre o un tema que te interese).
Por cierto, ¿sabes que si pinchas en un día del calendario te aparece al instante ese día en la columna de la derecha? Es muy cómodo, especialmente para quienes quieren visitar el día actual nada más entrar.
También he puesto en el lateral vínculos a todos los diarios digitales anteriores a este que ahora lees.
29 de septiembre de 2004
Varona es un filósofo cubano al que no creo que nadie conozca, excepto en las escuelas de filosofía de Cuba. Yo lo encontré por pura casualidad en una de mis búsquedas azarosas en la base de datos de la Biblioteca Nacional.
Durante el verano cité algunas cosas suyas acerca de fumar en Seingalt, diario secreto.
Alguien decía que a Varona se le podía aplicar eso que decía Landsberg: "Los grandes pensadores han tenido que ser discípulos de sí mismos". Creo que es cierto, porque al leer los argumentos de Varona se advierte enseguida un pensamiento propio, que no consiste en la imitación sin más de las opiniones del momento, ya sean las aceptadas o las supuestamente revolucionarias y originales.
En alemán se llama selbstdenker al pensador que piensa para sí mismo, por el placer mismo de pensar, y eso mismo se le puede aplicar a Varona. Cuando uno piensa para sí mismo, cuando disfruta buscando la solución o la respuesta correcta a un problema, no se preocupa si tiene que tirar sus prejuicios a un lado y cambiar de opinión. Varona decía: "Respeta tu pensamiento; no lo prostituyas; no te hagas traición a ti mismo", refiriéndose no a mantenerse fiel a una idea o ideas concretas, sino capaz siempre de seguir pensando y dudando de todo. Un biógrafo le ha llamado "filósofo del escepticismo creador" y su lema era el de Buffon: "Recojamos hechos para adquirir ideas".
Algunos ejemplos del pensamiento libre de Varona: estaba a favor de la teoría evolutiva de Darwin en un momento en el que dicha teoría no era aceptada como lo es hoy (a principios del siglo XX el darwinismo sufrió un eclipse de unos 15 años y llegó a considerase refutado). Sin embargo, y esto es casi impresionante, al contrario que la mayoría de los partidarios del darwinismo, Varona rechazaba aplicar a la sociedad la teoría darwinista y especialmente todo lo relativo a la supervivencia del más fuerte o del más apto. Actualmente, hay muchos que parecen querer volver a esos planteamientos con teorías como la del gen egoísta de Dawkins.
Varona también era pacifista y de tendencias más o menos socialistas, pero advirtió, antes de las revoluciones rusas de 1917, de los peligros del comunismo y de la posibilidad de una dictadura comunista. También era feminista, lo que ya le hace casi único entre sus contemporáneos (con la excepción de Bertrand Russell y alguno más). Además, tiene un montón de estupendos argumentos contra la pedantería filosófica:
"No es que se vaya a escribir para todo el mundo, porque no existe la lengua de todo el mundo, pero si debe desterrarse la pedantería filosófica. En Alemania, hasta el aprendiz de filósofo se inventa un vocabulario incomprensible, y aún los españoles que estudian en las cátedras alemanas farfullan el mismo guirigay".
Varona tenía 1832 cuadernos de notas, lo que parece indicar que seguía el precepto de Leibniz que yo también sigo: "Guárdalo todo".
Es muy curioso este retrato que hace del carácter cubano (que seguramente se puede aplicar todavía hoy en día a muchos de sus compatriotas).
Con suprema ironía, dice Luis Aguilar León, Varona ruega a Plutarco que le envié:
"Unas cuantas remesas de hombres mediocres porque en Cuba todos los habitantes, aunque son pocos, son ilustres, nuestra historia no es historia, sino epopeya, nuestros hechos no son hechos, sino hazañas. Excepto la talla, todo en nosotros es grande, todo admirable, todo mayor de la ordinaria marca".
Por ello, ruega Varona a Plutarco que le envíe al menos una docena de hombres mediocres para compensar tanta grandeza.
A propósito del darwinismo he oído que en el Tíbet han confirmado por primera vez un cambio evolutivo en vivo en seres humanos. No sé exactamente en qué consiste la cosa, pero intentaré averiguarlo.
Esto me sirve para remitirte a una nueva entrada de mi cuaderno evolutivo: las teorías superadas, que es interesante, creo, incluso para aquellos a quienes no les interese la teoría de la evolución.
Enlace directo a Las teorías superadas
Enlace a Cuaderno evolutivo
En la barra lateral de esta página he puesto un vínculo directo a mi comentario al Zhuang Zi. Mi amiga Bibi me dijo que le había gustado mucho. Me alegro, porque a mí es lo que más me gusta de todo lo que hago últimamente.
OCTUBRE
4 de octubre de 2004
Hasta ahora todas mis historias de Craven tenían cuatro viñetas. Por el contrario, en Craven visto por... todas las historias tienen una sola viñeta. Hoy subo mi Craven más breve, que es, en cierto modo, una variación de las viñetas enviadas por Rafa y Marcos, a quienes les agradezco la idea y la inspiración.
La anterior historia de Craven, en colaboración con el gran Suehiro Maruo, me llevó bastante trabajo, así que en esta no me he esforzado nada: he escaneado un dibujo apresurado y he corregido algún pequeño detalle.

Puedes ver todas las aventuras de Craven y las viñetas enviadas por otras personas aquí:
Por cierto, espero que pronto lleguen viñetas de Ana y Álex. Y me encantaría que Pastecca regresará al comic para enviar también una, quizá con su célebre robot y mis personajes.
Un cuaderno austrohúngaro medio perdido
Llevo una semana intentando recuperar unos archivos que escribí en La Palma, en los que hay más capítulos del cuaderno austrohúngaro y muchas correciones. Están en un diskette que no se lee en ningún ordenador, así que la cosa resulta difícil. Por el momento he conseguido hacer una imagen del contenido del diskette y espero encontrar un programa capaz de leer esa imagen. Mientras tanto, me tengo que resignar a ir copiando lo que escribí en las libretas de viaje. Un nuevo capítulo, pues de este provisional cuaderno:
Cuaderno de viaje austrohúngaro
Las heridas del corazón son mucho más dolorosas que las del cuerpo. Y muchas de las enfermnedades corporales se originan en el espíritu. Las que nos vienen del exterior son bien pocas. Hay veces en que tomamos una medicina para sudar, pero no lo conseguimos; no obstante, basta con que sintamos miedo o verguenza una sola vez para que nos empiece a correr el sudor. Señal de que es fruto del espíritu.
Kenko Yoshida, Tsuresuregusa
Waste Web en la Web
5 de octubre de 2004
Waste Web es un cuaderno en el que escribo aforismos y reflexiones cortas. Se llama así por los Waste Book de Lichtenberg. Si te interesa Lichtenberg, hablo mucho de él en un cuaderno digital anterior: Mazda.
Waste Web estaba alojado en uno de mis correos de red de blogger, pero eso tenía el inconveniente de que el buscador de mi página no lo rastreaba. Ahora, al estar alojado en mi propia página, todos su contenido es accesible para el buscador.
El enlace de la columna de la izquierda ya está actualizado y es igual a este:
Los útimos aforismos tratan de los antisistema, de la teoría y la práctica, de la timidez de Dios y de los salvadores.
Quizá te preguntes qué es el buscador. Mira en la columna de la izquierda y verás algo como esto:
Parece el buscador de Google pero no lo es: sólo sirve para buscar cosas en mi página.
Mi página web contiene más de 500 subpáginas, así que es un lío encontrar algo: no es culpa tuya, ni mía, sino que dificultades parecidas se dan en cualquier conjunto con demasiados elementos. El orden perfecto no existe. No por incapacidad, sino por definición: todo orden es arbitrario y depende muchas veces más de quien busca que de lo buscado.
¿Conclusión? Con ese buscador puedes poner una palabra cualquiera y te aparecerán las páginas en las que está esa palabra. Es la mejor manera de encontrar rápidamente algo.
Otra manera es pasearse por el enlace:
En el Diario evolutivo he subido un texto acerca del registro fósil. En ese cuaderno comento el libro de Stephen Jay Gould La estructura de la evolución, que casi terminé de leer este verano (me quedan 400 páginas). Son cosas relacionadas con la biología y con la teoría de la evolución. Simples notas y comentarios de lectura, en forma de borrador, llenas de errores e ideas apresuradas. Algunas son interesantes, creo, incluso si no te interesa el asunto, porque, ya te habrás dado cuenta de que, sea cual sea el tema acerca del que escribo, acabo escribiendo acerca de cualquier cosa. Nunca escribo textos sólo aptos para especialistas. Y espero que, como decía Borges, en todos haya al menos una línea o una idea que los salve.
Diario evolutivo: La incompletitud del registro fosil
Quizá has leído mi ensayo Elogio de la infidelidad. Aunque lo escribí hace tres o cuatro años, no es muy original en esencia, porque las opiniones que en él expreso ya las tenía a los diecisiete años. A menudo digo que la memoria nos engaña haciéndonos creer que siempre hemos pensado algo, cuando en realidad a menudo sucede que tan sólo barajamos en algún momento una idea, pero sólo para descartarla.
Afortunadamente para mí, puedo probar que pensaba más o menos lo mismo que ahora a los 17 años porque escribí un breve ensayo llamado Sobre el sexo y su relación con la infidelidad.
Seguramente, la influencia mayor en mis opiniones acerca de la infidelidad fue Iván, mi padre, que ahora, según me ha dicho, sigue pensando lo mismo ("a mi provecta edad"). Él lo ha leído o releído ahora en el PDF de Esklepsis.
Creo que cuando escribí el primer ensayo había más personas que coincidían con nosotros. Ahora, sin embargo, aunque la sociedad es mucho más libre en casi todo, en este aspecto se ha vuelto tan conservadora que asusta. Sólo recuerdo ahora a otras dos personas que piensan como yo: mi amiga Ana y, por supuesto, Iván.
Puedes leer ese ensayo temprano en Esklepsis 1, en la página 102 (pronto pondré vínculos directos a las secciones de los pdfs). Te recomiendo el PDF mejor que el texto Word. Quizá tarda más en bajar pero después es más útil y fiable.
ESKLEPSIS 1 DOC (Word) o PDF
Bonus Track es la pista extra que se ponía en los vinilos, y ahora en los cd's, con una canción inédita, una versión para discoteca o cualquier contenido añadido. La revista Esklepsis en su forma digital también tiene Bonus Track, pues aunque la subo a la red tal como la edité en papel, a veces corrijo una imagen que en su momento escaneé mal o añado alguna nota aclaratoria.
Y también añado cosas completamente nuevas, que iré subiendo aquí por el momento, pero que luego pondré en una página llamada BonusTrack.
El primer bonustrack es el resto de dibujos que hice en la libreta en la que anoté algunos sueños que tuve en mi viaje a La Reunión y la isla Mauricio, con lo que completo un poco más el Cuaderno de viaje de Mauricio que publiqué en Esklepsis 2.
ESKLEPSIS 2 DOC (Word) o PDF
(Cuaderno de Viaje de Mauricio en la página 75)
En Sobre el sexo y su relación con la infidelidad puedes ver una foto mía:

La foto es un recorte. Aquí está la foto entera:

El de blanco es Iván, aunque, lamentablemente, no se le ve la cara.
Hace meses que nadie envía un comentario a esta página. El último era de Rosi, escrito en junio. Hace unos días, por fin, llegó un nuevo comentario de Rafael, que se extrañaba por la ausencia de comentarios y me sugería que escribiese algo más acerca del patriotismo de las marcas. Se refiere Rafa a lo que dije en este mismo cuaderno digital el día 9 de septiembre.
Pues sí, es un tema interesante.
No sé quién predijo hace tiempo que las guerras del futuro enfrentarían a un ejército de Microsoft contra otro de Sony (tal vez se cuenta en Animatrix). En cierto modo, quizá ya está pasando, aunque todavía de manera encubierta, pues hay muy buenas razones para creer que tras la guerra de Irak están los intereses directos de empresas petrolíferas y de armamento estadounidenses. Ya sé que no están de moda las teorías conspirativas, pero sería estúpido creer que Bush se decidió a iniciar esa guerra por las razones que dijo y que nadie creyó (ahora sabemos que es seguro que ellos mismos tampoco creían en ellas).
Si no hay intereses de empresas detrás, la guerra de Irak resulta sencillamente inexplicable. Eso no es teoría conspirativa, es puro sentido común.
Pero el patriotismo de las marcas también tiene algún efecto positivo. En principio, por ejemplo, se tiene que mantener todavía encubierto, pues parece que no son muchos los que estarían dispuestos a jugarse el cuello por un logotipo. Por ahora el único logotipo por el que alguien se sacrifica es esa tela que llaman bandera y que casi siempre está manchadísima de sangre. O por tonterías similares, como las cosas que dice un libro escrito hace siglos.
Otro efecto positivo de la sustitución de las naciones por las marcas es el deporte. A mí me encantó que en el Tour de Francia dejaran de correr por equipos nacionales y lo hicieran sencillamente por equipos patrocinados por una marca. Eso disminuyó mucho el patrioterismo insoportable de los cronistas, y más cuando corredores españoles empezaron a correr en equipos extranjeros (y a la inversa).
En fin, que casi prefiero que alguien se emocione por una marca antes que por un país, una bandera, un líder, una lengua o todas esas cosas que acaban en discriminación y racismo, a menudo acompañados de violencia.
Está escrito: "Una mala acción hecha en un día de buen auspicio infaliblemente traerá consigo malos presagios. Y una obra buena realizada en un día de malos agüeros acarreará resultados favorables".
Los buenos o malos augurios vienen determinados por los actos del hombre, no por los días.Kenko Yoshida, Tsurezuregusa
Tsurezuregusa
6 de octubre de 2004
Kenko Yoshida vivió en Japón. Era un monje budista que se retiró a una cabaña hacia el año 1340 y llevó desde entonces una vida semejante a la de Montaigne cuando se retiró del mundo a los cuarenta años. En la cabaña pasó Kenko los días leyendo El libro de la almohada de Sei Shoganon, las Analectas de Confucio y muchos libros de poesía. Dejó crecer las hierbas de su jardín sin cuidarlas y escribió de vez en cuando pequeñas notas que sujetó en pequeños papelitos en las paredes de la choza. Cuando murió, un discípulo recogió los papeles, encontró 243, y con ellos compuso el libro Tsurezuregusa (Ocurrencias de un ocioso), que se considera una de las seis obras clásicas más importantes de Japón.
Leí Tsurezuregusa hace muchos años. Durante un semiencierro o retiro forzoso del mundo habitual a causa de mi mala salud, el libro de Yoshida Kenko me dio la idea de escribir también unas ocurrencias: Ocurrencias de un enfermo, en donde iba contando las cosas que se me ocurrían en las largas tardes en la terraza de mi casa de Sambara. Ahora vuelvo a Yoshida Kenko, o Kenko Yoshida, para darle el título a este cuaderno digital: Ocurrencias de un ocioso. ¿Qué mejor definición de lo que aquí hago?
Kakania es el lugar en el que trascurre El hombre sin atributos, de Robert Musil, que ahora leo, siguiendo el consejo entusiasta de mi amiga Tina. Y seguro que en los próximos meses hablaré mucho de Musil, pues su novela me tiene deslumbrado y enamorado. Este verano leí también El joven Törless, que me gustó mucho, pero creo que mucho más me gustará El hombre sin atributos, que tardaré en leer porque son dos tomos gigantescos.
Kakania no es un lugar imaginario, sino que se trata precisamente del antiguo imperio austrohúngaro.
Así que podría haber llamado a mi Cuaderno austrohúngaro Cuaderno de Kakania, pero quizá guardaré ese título para otro viaje por lugares de aquel antiguo imperio que todavía no conozco. Pero en el Cuaderno austrohúngaro, explico por qué se llamaba Kakania a aquello. Es una curiosa historia, que no tiene nada que ver con lo que la palabra sugiere en castellano, sino más bien todo lo contrario.
Cuaderno austrohúngaro: Kakania
Creo que últimamente se ha hablado mucho en España de algo llamado "talante". He escuchado en la radio algunas burlas de Rajoy acerca del asunto y deduzco, por ello, que en algún momento Zapatero debe de haber dicho algo relacionado con el talante, con la importancia de tener un buen talante para solucionar los problemas. La réplica de Rajoy ha sido algo así como que ahora la moda es tener talante en vez de resolver los problemas.
Un argumento capcioso que convierte en cosas opuestas lo que era complementario (tener talante y resolver problemas). En la Retórica de Aristóteles he encontrado esto referido al talante: "El talante personal constituye el más firme medio de persuasión". Por el contexto en el que está la frase, por talante entiende aquí Aristóteles la honradez, y considera tres causas que (al margen de los argumentos mismos) hacen persuasivos a los oradores: la sensatez, la virtud y la benevolencia.
También los japoneses consideran que la actitud o talante es el elemento que más se debe cuidar cuando se quiere resolver un problema: si se tiene buena disposición a encontrar una solución es mucho más fácil encontrarla. Si los interlocutores no desean de antemano resolver el problema, es casi imposible resolverlo.
En la interesantísima biografía del psicólogo japonés Morita se cuenta que los empresarios norteamericanos se quedaban pasmados cuando viajaban a Japón y, al iniciarse una supuestamente tensa negociación, sus interlecutores japoneses se mostraban amabilísimos e incluso les daban la razón en todo. El propio autor de la biografía de Morita cuenta así su primer encuentro con un terapeuta de la escuela de Morita:
"No preocupaba a aquel terapeuta el que yo lo creyera indeciso. Después de todo, para él la madurez significaba ver los problemas desde distintas perspectivas. Su preocupación era que, de verse forzado a adoptar una posición inequívoca, ésta pudiera ser diametralmente opuesta a la mía, situación que podría suscitar un conflicto entre nosotros.
En Japón uno emplea gran número de tácticas con el fin de evitar conflictos interpersonales directos. No sostengo que tales tácticas sean siempre empleadas conscientemente. Sucede más bien que han resultado tan útiles que se las emplea habitualmente, hasta el grado de que, aun al nivel de las guías populares para viajeros, han llegado a formar parte de la descripción característica aplicada al pueblo japonés.
La táctica incluye: no comprender claramente, comunicar vagamente y de manera indirecta, evitando temas que pudieran conducir a información perturbadora, dejar de lado la información conflictiva y olvidarla. El no estar enterado de algo (o simular no estarlo) hace más fácil mantener relaciones sociales suaves y llevaderas, por lo menos a cierto nivel. Si otra persona piensa bien de mí, interpretará favorablemente los estímulos ambiguos que yo le envíe; por el contrario, si no piensa bien de mí, interpretará torcidamente aun mis más favorable comunicaciones. En consecuencia, será beneficioso para mí el cultivar relaciones armoniosas entre aquellos con quienes interactúo con alguna frecuencia."
La persona que yo conozco que mejor practica este método es Miliki, quien siempre que había que plantear un problema comenzaba contando algo muy divertido. Todos nos reíamos, nos relajábamos y nos hallábamos en una disposición y con un talante adecuados para resolver el problema. Lo asombroso es que el truco funciona incluso si sabes que es un truco, incluso si te das cuenta de que esa anécdota tan divertida tiene como objetivo preparar el ambiente para plantear después un problema.
Funciona de todos modos. Incluso se podría decir que el propio Rajoy, a pesar de su fanfarronería y sofismas dialécticos, poco a poco se va contagiando de ese nuevo talante que, afortunadamente, ha sustituido, al menos por el momento, al de Aznar (quien no se contagia nunca, por cierto).
Otras dos ideas de Aristóteles
De la Retórica de Aristóteles este texto elocuente y preciso:
"Pues el juicio no será, desde luego, el mismo si se debe deliberar acerca de las opiniones de un amigo, o si se debe, por el contrario, aplicar nuestro veredicto sobre un enemigo. Así que cuando los oradores deliberan acerca de la malicia de un amigo, o bien opinan rectamente en la materia juzgada, pero encuentran atenuantes a la acción, o bien aplican un nuevo criterio que les permita parecer sensatos, imparciales y honrados pero, al mismo tiempo, salvar al amigo. Ahora bien, sucede que si el sujeto de la disputa es un enemigo, olvidan entonces los atenuantes que antes encontraron tan fácilmente, e incluso descubren razones que agravan el caso y que antes no consideraron ni siquiera dignas de mencionar."
(Retórica, Gredos, II,22.7)
Por cierto, al parecer Aristóteles no caía en ese defecto tan común, según se deduce de la respuesta que dio cuando le reprocharon que sostuviese opiniones contrarias a su maestro Platón:
"Amicus Plato, sed magis amica veritas"
("Soy amigo de Platón, pero más amigo soy de la verdad")
A medida que va corriendo mi pluma, me voy dando cuenta de que todo esto ya está magistralmente descrito con palabras de rancio sabor en la Historia de Genyi y en El libro de la almohada.
Pero que no digan que no tendría que andar repetiendo lo mismo con palabras nuevas, porque si no expresara lo que aflora en mi mente, creo que se me inflamaría el vientre de irritación y de cólera. Así que prefiero dar rienda suelta a mi pluma; faena inútil y digna de lástima. Estos papeles están destinados a la papelera y en ellos nos edetendrá el ojo de nadie.
Kenko Yoshida, Tsurezuregusa
Logomanía
Logomanía o logofagía, escribir por escribir, sin ningún objeto, ambición ni otro motivo que las propias ganas de escribir. Eso le pasaba a Kenko, que escribía sus papelitos en su choza. Eso me pasa a mí. Recuerdo que me impresionó hace más de veinte años leer algo de Ortega acerca de un filósofo alemán al que le pasaba lo mismo. Ya lo buscaré.
Los libros que menciona Yoshida son dos clásicos japoneses escritos por cortesanas: La historia de Genyi, de Murasaki Shibiku y El libro de la almohada, de Sei Shoganon.
Las dos vivieron hacia el año mil e incluso se conocieron, aunque, si recuerdo bien, no se apreciaban. La historia de Genyi se considera la primera novela de la historia, aunque yo creo que hay novelas anteriores, como El asno de oro, de Apuleyo. Incluso se podría decir que, aunque esté escrita en verso, la primera novela de la historia es precisamente la primera obra literaria de la historia: El poema de Gilgamesh, mi libro favorito. Y las obras de Homero también.
En el Libro de la almohada, Sei Shoganon describe la vida en la corte, y dice qué cosas le gustan y qué cosas no le gustan. Por ejemplo, dice en el capítulo Cosas deprimentes:
"Estoy escuchando absorta un relato, y de pronto alguien se entromete intentando probar que es la única persona ingeniosa de la reunión. Aborrecible persona."
"Es bastante tarde y una dama está esperando a un visitante esa noche. Como oye finalmente un golpeteo furtivo, envía a su criada a abrir el portón y espera excitada. Pero el nombre anunciado por la criada es el de alguien por quien no tiene el menor interés. De todas las cosas deprimentes, ésta es de lejos la peor"
Un libro delicioso que, como Kenko, yo también empecé a imitar en La almohadilla digital.
Los escritos póstumos de Musil
Los escritos póstumos de Robert Musil no se publicaron tras su prematura muerte, sino en vida. Por eso el título completo es Escritos póstumos publicados en vida. Son pequeños ensayos o relatos cortos, casi siempre humorísticos. Algunos me recuerdan a Noel Clarasó, que es un escritor español que casi nadie recuerda pero que tiene varios libros excelentes y divertidos. Lo más probable es que Clarasó conociera los escritos de Musil, pues, si no recuerdo mal, Clarasó estudió en Alemania.
De la novela de Musil El hombre sin atributos he hablado en el Cuaderno Austrohúngaro: Kakania. Por ahora sólo diré que mientras la leo obtengo un placer que puedo comparar al que obtengo leyendo a Proust. Y como sólo llevo unas cuántas páginas, no me arriesgaré a indicar quien sale mejor parado en la comparación. De los Escritos póstumos, he seleccionado este breve texto que me sirve para defender con un ilustre precedente una cosa que digo a menudo a quienes me reprochan mi supuesto acriticismo: "Tiene más mérito y demuestra más agudeza y sensibilidad encontrar lo bueno en lo malo que lo malo en lo bueno." Encontrar los defectos de una cosa buena es de lo más sencillo, pero encontrar las virtudes de algo aparentemente malo es, desde luego, mucho mejor.
Robert Musil
UN PRINCIPIO DE LA MÁS EXCELSA CRÍTICA
Hace patente más genio encomiar una obra de arte de mediana calidad
que una excelente. Al ser humano la belleza y la verdad le saltan a la vista
en primerísima instancia; y así como las frases más sublimes
son las más fáciles de entender (sólo lo minucioso es
de comprensión ardua), igualmente lo bello gusta fácilmente;
únicamente el disfrute de lo defectuoso y amanerado requiere esfuerzo.
Una obra de arte lograda contiene lo bello con tanta pureza, que resulta la
evidencia misma para cualquiera que esté en su sano juicio; en la medianía,
por el contrario, está lo bello mezclado con tantos elementos casuales
o incluso contradictorios, que para purificarlo de ellos hace falta un discernimiento
mucho más penetrante, una sensibilidad más fina y una imaginación
más vivaz y experimentada; en una palabra, más genio. A ello
se debe el hecho de que sobre las obras de mayor enjundia hay siempre unanimidad
de pareceres (no considero aquí las divisiones que puede introducir
la pasión); sólo acerca de aquéllas menos excelentes
se da riña y discordia.
Cuán conmovedora es la invención en más de un poema:
sólo que tan desfigurada por el lenguaje, las imágenes y los
giros lingüísticos, que suele ser menester un sensorio infalible
para descubrirla. Hasta tal punto es esto cierto, que el pensamiento inspirador
de nuestras obras de arte más perfectas (por ejemplo una gran parte
de las de Shakespeare) surgió de la lectura de ruines folletos y libracos
hoy completamente echados en olvido. Por tanto, quien alaba a Schiller y Goethe
no me prueba con ello, como cree, su extraordinaria y refinada sensibilidad
para la belleza; pero a quien aquí y allá le complacen Gellert
y Cronegk, ése —aunque solamente acierte en una de sus afirmaciones—
me hace intuir que posee inteligencia y sensibilidad —y por cierto que
ambas en rara medida.
(Escritos póstumos publicados en vida, 75s)
Y para mostrar que también Musil es capaz de ser caústico, cínico, irónico, en definitiva eso que algunos identifican con la verdadera inteligencia (yo no), aquí está una pequeña descripción que parece que era muy adecuada en los tiempos de Musil y que todavía se aplica hoy: basta con visitar lugares donde se reúnan literatos, poetas, comiqueros, cinéfilos y, ¿por qué no decirlo?, la mismísima Biblioteca Nacional:
"Cualquier observador capaz de prestar un poco de atención
a sus semejantes y que esté dotado de un sentido del olfato comparable
a ese interés, habrá podido notar más de una vez que,
entre aquellos que son aficionados a los asuntos intelectuales, se da una
falta de afición inversa a ocuparse de su otro yo, de ese cuerpo físico
que sostiene su espíritu. Parecería como si el esfuerzo empleado
en alimentar su espíritu, o tal vez el ardor con el que se entregan
a las musas, les hiciera sudar de manera desmesurada e incontrolable. O tal
vez sucede que pertenecen a una extraña secta cuyo lema es Mens
sana in corpore putrido."
(en Escritos póstumos publicados en vida, 57)
Al revisar el diario secreto del verano (Seingalt) para incorporarlo a mi servidor, encuentro cosas de las que no me acordaba y páginas y secciones de mi página que no sabía que existieran. Una de ellas es La vida secreta, una galería de fotos.
Quien la haya buscado es seguro que no la habrá encontrado. Pero ahora sí puedes encontrarla con este vínculo:

Casi
todo lo que se dice en las conversaciones es mentira. ¿A qué
se deberá? ¿Será porque la verdad no es interesante?
(Kenko Yoshida, Tsurezuregusa)
10 de octubre
En el Cuaderno evolutivo he hablado del respeto que muestra Gould hacia las teorías de sus antecesores y contemporáneos. Respeto que se extiende incluso a las ideas que Richard Dawkins expresa en El gen egoísta.
Este respeto no es frecuente y es un placer encontrar a personas inteligentes que además respetan a los demás. Allí, en el cuaderno evolutivo, cite algo que decía Samuel Johnson en su Prólogo a Shakespeare, y que es un ejemplo de esa tolerancia y respeto que tan poco se ve. Lo vuelvo a citar aquí:
"Puedo afirmar con absoluta franqueza de todos mis predecesores lo que espero que se diga de mí en el futuro: que ninguno ha dejado de mejorar a Shakespeare y que no hay ninguno con cuya ayuda o información no esté en deuda... a todos los he tratado con la consideración que unos a otros no han tenido la prudencia de dispensarse”.
Hace unos días, al leer un libro dedicado a Darwin, he leído esto que dice su hijo de él:
"Su consideración para con otros autores era una característica tan notable como su tono hacia el lector. Trata a todos los autores como a personas dignas de respeto. En los casos en que consideraba despectivamente al autor, como sucedía en los experimentos de --------- sobre la Drosera, se refiere a él de modo que nadie pueda sospechar aquel sentimiento. En otros casos, trata los escritos confusos de personas ignorantes como si se imputara la falta a sí mismo por no apreciarlos o comprenderlos. Aparte este tono general de respeto, tenía una agradable forma de expresar su opinión sobre el valor de alguna obra citada o su agradecimiento por alguna información privada."
Conviene, creo, insistir, en que este respeto no tiene por qué confundirse con la hipocresía: podemos incluso sentir en un momento determinado una aversión profunda hacia alguien, por ejemplo hacia un político determinado, pero una cosa es sentir esa aversión y otra muy distinta la manera de expresarla. Del mismo modo, también podemos sentir un apetito desmesurado, pero no por ello nos echamos encima de la comida como lobos (al menos en público), o podemos sentirnos atraídos poderosamente hacia una persona, pero no por eso nos abalanzamos sobre ella con violencia.
La manera de expresar la aversión no es sólo una muestra de respeto hacia la persona odiada, sino también hacia nuestros interlocutores, que se merecen algo mejor que una sucesión de exabruptos y una mayor prueba de sensibilidad e inteligencia que el insulto gratuito y la descalificación maniquea. Y creo también que es una muestra de respeto hacia nosotros mismos, pero eso me llevaría más tiempo argumentarlo.
El hijo de Darwin explica otra ventaja:
"Su sentimiento de respeto no sólo era admirable, sino también, creo, de utilidad práctica para él, pues le hacía propenso a considerar las ideas y observaciones de todo tipo de personas. Solía excusarse, casi, por esto y decía que en principio se inclinaba a valorarlo todo demasiado."
Yo también tiendo a sobrestimar a los demás, pero prefiero equivocarme antes que seguir el lema "Piensa mal y acertarás". Triste acierto el no dar un margen de confianza a los demás.
Otra cosa es que uno sepa que puede venir la decepción. Como decían los estoicos: si vas a una fiesta, piensa que alguien puede pisarte, otro empujarte, el de más allá derramarte una copa de vino encima. Ese tipo de cosas suceden en las fiestas, así que, si sabes que pueden suceder, cuando sucedan no reaccionarás con cólera y violencia.
Pero esta benevolencia, que yo creo indispensable, no significa falta de juicio crítico. Sobre esto dice Francis Darwin (el hijo de Charles Darwin):
"Era un gran mérito por su parte el que, a pesar de tener tan gran respeto hacia lo que leía, contara con el más perspicaz de los instintos en cuanto a determinar si una persona era o no digna de confianza. Parecía formarse una opinión muy definida sobre la precisión del autor de cada libro que leía, y aplicaba este juicio para elegir los datos a emplear en demostraciones o como ejemplos. Me daba la impresión de que él consideraba muy valiosa esta capacidad para decidir sobre la fiabilidad de una persona."
Toma en tus manos un pincel y te sentirás dispuesto a escribir; si tomas un instrumento de música desearás interpretar una melodía; si tienes en tus manos una copa, te sentirás atraído por el vino, y si tienes un dado te sentirás dispuesto para el juego. Los sentimientos del corazón surgen al tener contacto con las cosas.
(Tsurezureguza, Kenko Yoshida)
Cosas que siempre han existido:
Detectives en el Japón del 1300
12 de octubre de 2004
Siempre que se buscan precedentes de Sherlock Holmes, se cita a Dupin, el detective creado por Edgar Allan Poe o al célebre detective Vidoq. Algunos mencionan también el Zadig de Voltaire y algún pasaje de Las mil y una noches. Hay quien conoce incluso las historias del juez Ti de la China de la dinastía Tang (entre el 600 y el 900 de nuestra era), en las que se basó el gran sinólogo holandés Robert Van Gulik para escribir sus historias del juez Di. El Fondo de Cultura Económico publicó también unas historias chinas detectivescas de distintas épocas, algunas asombrosas.
Ahora yo he encontrado otro precedente en los Amores de un vividor, de Ijara Saikaku, libro deslumbrante más allá de toda medida, del que ya he hablado. En Amores de un vividor, Saikaku cuenta la vida erótica de un tal Yonosuke. Cada capítulo es un año de su vida y una historia erótica. Este género de memorias, a menudo tempranas y año a año y con fuerte contenido erótico es casi una tradición en Japón. No sé si fue Saikaku es quien lo inició (su libro se publicó en 1685). Otros ejemplos son las Confesiones de una máscara, de Yukio Mishima (1949) y el delicioso Vita Sexualis (1910) de Ogai Mori, que no puedo citar aquí porque creo que Bruno me lo ha birlado. El caso es que en el libro de Saikaku hay una prostituta que recuerda a Sherlock Holmes por su agudeza.
"Yonosuke se dirigió a una de las mujeres, la que parecía darse más aires, para preguntarle:
—Bueno; y nosotros ¿qué es lo que te parecemos?
—Me parecéis seres humanos —respondió ella.
—¡Pues no es viejo eso! —replicó Yonosuke—. Te pregunto por nuestra profesión.
—Pues viéndoos con buenos ojos, diré que sin duda sois personas que hacéis la vida sobre «tatami». Tal vez vos seáis un fabricante de pinceles. Y aquí este señor debe ser un fabricante de cajas; y este otro señor, un tejedor de fajas de vestir —respondió tras un poco de reflexión.Pusieron los tres caras de asombro, y Yonosuke se lanzó a hablar:
—¡Pues bueno, pues bueno...! ¡Esto es extraordinario! Sólo te has equivocado en uno, que no es tejedor de fajas como tú piensas. En cuanto a los otros dos, has acertado de lleno.Con esto la mujer se creció todavía más en su suficiencia.
—Es que la condición social de una persona, vaya como vaya vestida —disertó Yonosuke—, se trasluce por detalles, como la manufactura del espadín que lleva al cinto, y la de la arqueta de medicamentos. También un vistazo a las manos y a los pies puede ser muy revelador. En mi caso, especialmente, está a la vista que me hago acompañar de un portador de sandalias, llamado Katsunojoo de Horikawa, que no tiene par ni en toda la inmensa Kyoto. Es un criado que llama la atención de cualquiera. Pensar ligeramente de la persona que goza de tal acompañante, equivale a tener pocas luces.
Tras explicar cómo ha podido la cortesana averiguar algo que parecía tan difícil, Saikaku ofrece a los presentes una diversión que contiene otra historia detectivesca:
De todos modos, sería una lástima meternos ahora en el lecho. Vamos a entretenernos con una sesión de muñecos.
De la caja de viaje sacaron un escenario desmontable de marionetas, con su telón superior, su esconde-rostros y su tapa-cuellos. No medía en conjunto más de cinco «shaku»; lucía incrustaciones de oro y plata, y estaba dotado de todos los artificios imaginables. La acción de los muñecos de madera se desarrollaba, según los cánones del antiguo Jooru-ri, en seis actos.
—Esto era una vez, respetable público —anunció Yonosuke—, la señora de Shinoda, ataviada según la moda de Edo.
—Oíd, Yonosuke: ¿no es esa mujer, tal como está, el vivo retrato de aquella cortesana de Yoshi-wara...? —le interrumpió uno de sus amigos.
—¡Este hombre tiene un ojo bien fino! — asintió Yonosuke — . Precisamente la mandé hacer así para que se pareciera a aquella que dices.
Y Yonosuke se alargó con la historia de la cortesana:
—Un día cierto daimyo se llegó a escondidas, en compañía de dos amigos suyos, a ver a aquella prostituta. Los tres llevaban el mismo atuendo y, acomodados en la sala, le dijeron a la mujer:
—Ofrece la copa de "sake" al que consideres privilegiado de entre nosotros tres.
Ella no se inmutó lo más mínimo, y respondió:
—Ya que no soy una diosa para saber distinguir, tened a bien perdonarme.
Se dirigió a la cocina y murmuró unas palabras al oído de la «kaburo». Esta entonces se apresuró a soltar algunos de los ruiseñores que allí tenían enjaulados. Los pájaros se dispersaron al punto por las diminutas colinas del jardín, alborotando y lanzando gritos que parecían llamadas de atención:
—¡Che...! ¡Che...! Los tres huéspedes se preguntaron a la vez, sobresaltados:
— ¿Qué pasa?
Y fueron a abrir la puerta de corredera para precipitarse en seguida al jardín. La mujer estaba observando cuidadosamente la situación, sin perder detalle. Y al momento ofreció la copa de «sake» al que era el verdadero daimyo. Todos sin excepción alabaron el procedimiento seguido, y después le preguntaron confidencialmente a la mujer cómo había logrado averiguarlo."'
Ella respondió, según se cuenta:
—Aunque los tres llevabais calcetines amarillentos, de un tinte de morera, sólo uno de los tres no presentaba huellas causadas por el roce de las correíllas de las sandalias. Por ahí deduje que este señor debía ser el que no pone los pies en tierra. Por esto lo reconocí."
Por cierto, que esta historia de una mujer que tiene que distinguir entre tres hombres quién es el que manda (que está disfrazado) me suena haberla leído en otra parte, pero no consigo recordar dónde. ¿Lo recuerdas tú? Pues dímelo.
Todo se puede explicar
Un nuevo capítulo y algunas imágenes nuevas en
cuaderno austrohúngaro: Todo se explica
Hace ya tiempo avisé de que Ellos están entre nosotros. Hasta hace poco, se mantenían más o menos ocultos. Ahora parece que han decidido salir a la luz. Se trata, claro, de los húngaros, que aparecen un día y otro en cualquier lugar.
Hace dos días Esterhazy recibió el Premio de la Paz de los libreros alemanes, convirtiendo la ceremonia en una comedia de calidad. Hoy el extravagante economista, político y empresario George Soros ocupa dos páginas en El País. Espero conseguir en los próximos días el discurso de Esterhazy y añadirlo a esta página.
14 de octubre de 2004
Ayer dije que los húngaros han decidido salir a la luz y revelar su origen extraterrestre. Sé que hay muchos escépticos, a los que remito de nuevo a Están entre nosotros. Tambié les ofrezco otra prueba que descubrí en mi viaje a Hungría.
En Budapest descubrí a un escritor llamado Antal Szerb, que murió en 1945 en un campo de concentración nazi (era judío).
Su libro El viajero bajo el resplandor de la luna me ha gustado muchísimo y siento hacia Szeb un afecto que nace, creo, de la semejanza de nuestros caracteres y de algunas coincidencias llamativas en sus personajes (no sólo conmigo, sino con amigos míos como Marcos). Pero por ahora sólo diré de Szerb que uno de sus libros, publicado en los años 30 del siglo XX, se llamaba: Guía de Budapest para el marciano inteligente. Curioso, ¿no?
En el cuaderno austrohúngaro, subo hoy un nuevo capítulo dedicado, precisamente a los húngaros y, en concreto a mi propia vida como húngaro.
Cuaderno austrohúngaro: mi vida como húngaro
Demócrito de Abdera decía que prefería hallar una explicación causal a ser el rey de los persas.
Nuestra curiosidad nos lleva a encontrar explicaciones para casi todo lo que nos rodea. El único lema que casi estoy seguro de poder aplicarme es Sapere aude (atrévete a saber) o como dice uno de mis personajes de manga favoritos, Kintaro Oe: "Aprende, aprende".
El cerebro humano (no sé si de manera innata o adquirida) busca explicaciones a todo lo que experimenta. Gazzaniga cuenta en El cerebro social algunos experimentos que parecen confirmar esta tendencia.
En uno de los experimentos, un paciente ve en una pantalla tres diapositivas: primero un caballo, después una silla de montar, finalmente una persona. Una vez terminada la proyección de estas tres fotografías, se le pregunta al paciente qué es lo que ha visto y el paciente responde: "Vi a una persona que ponía una silla de montar a un caballo". El cerebro del sujeto del experimento ha unido tres sucesos independientes y no relacionados mediante la cadena de la causalidad.
He ocultado un detalle al contar el experimento: el paciente tiene el cerebro divido: sus dos hemisferios cerebrales no se comunican. Eso hace que busque esas explicaciones de manera inmediata. Los investigadores suelen hacer sus experimentos con personas que no se ajustan a la media, no diré que con personas que funcionan mal porque tratándose de seres humanos hay que tener cuidado con este tipo de díctamenes. Pero, digamos que aplican uno de los principios de la investigación: es más fácil saber cómo funciona una cosa si funciona mal que si funciona bien. Es más fácil saber cuál es el mecanismo de un aparato, por ejemplo una televisión, si no funciona bien que si funciona a la perfección.
Con esto quiero decir que los que en principio funcionamos bien (o al menos los que no tenemos separados los hemisferios cerebrales) no buscamos tan compulsivamente una explicación causal para ligar acontecimientos sin relación real, pero sí quelo hacemos en una medida menor.
Lo hacemos a medida que pasan los días. Unimos recuerdos y razones en una línea causal que da a nuestra biografía y a nuestras acciones una coherencia que nunca tuvieron. A menudo unimos un detalle de un recuerdo a otro recuerdo con el que lo único que tiene que ver es que sucedió en el mismo lugar, o en la misma ciudad. Podemos, en efecto, mezclar en una sola dos visitas a la torre Eiffel realizadas con diez o veinte años de diferencia.
Javier Sampedro ha hablado a menudo en sus deliciosos artículos científicos de agosto en El País de lo falible y dudosa que resulta nuestra memoria y de cómo no sólo cambiamos los recuerdos, sino que además los inventamos literalmente. Incluso, lo que recuerda a Philp K.Dick y su relato que inspiró Desafío Total, de qué manera los demás pueden, con cierta facilidad, crear en nuestra mente falsos recuerdos (Uno o dos nombres propios).
Pero aquí sólo me quería referir a ese impulso incontenible que nos lleva a hallar explicaciones a todo, a cualquier cosa, lo que tiene su lado bueno, pero también su lado malo.
Una de las peores consecuencias de nuestra ánsia infinita de encontrar una explicación para cualquier cosa es que creemos que una vez explicado algo ya está justicado: Tout comprendre, c'est tout excuser (Entenderlo todo es justificarlo todo).
El domingo pasado, Javier Marías escribió un artículo muy interesante acerca de esto: de qué manera damos y quitamos responsabilidades a los demás según nos caien bien y de qué modo nuestras explicaciones causales exculpan a unos pero condenan a otros por los mismos hechos quitando o poniendo responsabilidad a sus acciones. En concreto Marías se refería a la curiosa manera en la que quitamos cualquier responsabilidad en un crimen horrible a los asesinos o a los terroristas con la excusa de que estaban desesperados y no tenían otro remedio (Las escopetas cabronas).
Lo anterior me sirve para poner aquí un enlace a mi Diario evolutivo o Cuaderno de lectura de La estructura de la teoría de la evolución, de Stephen Jay Gould. Porque en ese cuaderno he puesto una sencilla entrada en la que hablo de una de esas explicaciones-justificaciones: la de la guerra.
Cuaderno evolutivo: Las guerras como adaptación.
Entia non sunt multiplicanda sine necesitate. Los entes no se deben multiplicar innecesariamente.
Esa frase es la célebre navaja de Occam, con la que se afeitan las barbas de las teorías. Occam fue un monje franciscano, gran lógico y filósofo nominalista. Es el personaje en el que se inspira el protagonista de El nombre de la rosa: Guillermo de Baskerville. Guillermo porque Occam se llamaba William; Baskerville por El perro de los Barskerville, una aventura de Sherlock Holmes. Su ayudante se llama Adso para recordar vagamente al ayudante de Holmes: Watson.
Y para no multiplicar más los entres y las explicaciones inútiles, digo todo esto porque hablo también de la navaja de Occam en mi cuaderno evolutivo. Y recomiendo que se maneje con cuidado, porque es fácil cortarse o cortar más de la cuenta.
Cuaderno evolutivo: La navaja de Occam
Hace unos días hablé de Péter Esterhazy y su divertido discurso al recoger el Premio de la Paz. Espero conseguir pronto el discurso completo auqneu no sé cómo. Mientras tanto, aquí puedes verle.

Estérhazy, con gafas, y el presidente de Alemania, que se ríe.
Otro húngaro que destaca estos días: Péter Leko. Probable nuevo campeón mundial de ajedrez (el juego de la inteligencia) si no pierde una de las dos partidas que le quedan en su campeonato particular.
Digo su campeonato particular porque ahora hay dos campeones mundiales oficiales o semioficiales y uno oficioso (Gary Kasparov), pero para el 2005 se promete reunificar al tripe corona tras doce años de cisma.
En cualquier caso, todos sabemos que los más poderosos candidatos al trono del ajedrez estan hecho de silicio. ¿Les admitirán en las rondas clasificatorias?
Martin Amis y la muerte de la novela
16 de octubre de 2004
Martin Amis es hijo de un célebre escritor inglés llamado Kingsley Amis. No he leído nada de Kingsley y de Martin tan sólo he leído algún breve ensayo que me dejó mi amiga Bibi este verano en Viena.
Me gustó mucho un artículo en el que hablaba de Tom Wolfe como novelista.
Tom Wolfe decía hace muchos años que la novela estaba muerta. Esto es algo que suelen decir a menudo los periodistas. Llevan diciéndolo más o menos desde que se inventó la novela, o al menos desde que se inventó el periodismo. Para muchos, la primera novela es el libro sumerio La epopeya de Gilgamesh, mientras que el primer periodista es el historiador griego Tucídides. Es posible que haya algún periodista anterior y seguramente también en la época sumeria. Sin embargo, por el momento el periodismo se considera posterior a la novela, pero los periodistas, desde que existen, proclaman la muerte de la novela de tanto en tanto.
Resulta que con el tiempo, Tom Wolfe convertió en novelista y hay que suponer que ahora ya no piensa que la novela esté muerta, porque ha escrito al menos tres. Tal vez la novela ha resucitado gracias al propio Wolfe, no lo sé, pero es también uan hermosa paradoja muchas veces repetida que quienes proclaman la muerte de la novela luego se dediquen a la necrofilia con ardor.
He leído casi todos los libros de ensayo de Wolfe, que me parecen encantadores, interesantísimos e instructivos, además de mordaces, ingeniosos, inmisericordes, etcétera, pero no he leído ninguna de sus novelas. No por nada, me apetece hacerlo, pero es que son muy gordas.
Martin Amis decía algo muy interesante acerca de lo que fallaba en las novelas de Wolfe y parecía muy razonable. Tenía relación, precisamente con que una novela no es un artículo de periódico. Pero como no lo recuerdo bien, y tampoco he leído las novelas de Wolfe, no voy a dictaminar de oídas o sumarme a una opinión con la que quizá después (si leo las novelas de Wolfe) no estaré de acuerdo.
Entonces, ¿a qué viene esta entrada en la que no digo nada concreto? Es simplemente la introducción a la próxima entrada, acerca del último libro de Martin Amis.

El último libro de Martin Amis es un ensayo, no una novela, así que tal vez el gran ensayista Tom Wolfe podría opinar acerca de las habilidades de Amis como ensayista.
Hay quien dice que no es exactamene un ensayo, porque mezcla información acerca de la Unión Soviética de Stalin con referencias autobiográficas. Pero eso es precisamente lo que es un ensayo, al menos desde que Montaigne escribió sus célebres Ensayos, en los que habla de sí mismo tanto o más que de cualquier otra cosa.
El libro de Stephen Jay Gould La estructura de la evolución, que se considera más un tratado que un ensayo, es también un ensayo en el sentido descrito más arriba, pues a menudo Jay Gould cuenta anécdotas de su vida y explica las razones, a menudo personales y subjetivas, que le llevaron a adoptar una u otra teoría.
"Como comentario final, si esta sección ha viciado las normas del discurso científico (al menos en nuestro mundo contemporáneo, aunque no en la época de Darwin) por la libertad que me he tomado de explicar motivos, errores y correcciones personales, al menos he mostrado cómo todos avanzamos a tientas hacia arriba desde la estupidez inicial, y cómo nunca seremos capaces de escalar sin la ayuda y la colaboración de innumerables colegas, todos comprometidos en la empresa socialmente intensa llamada ciencia moderna."
Los científicos que son conscientes de la subjetividad que nos mueve en cualquier investigación son, no sólo más honestos, sino también más fiables que quienes fingen haber llegado a sus teorías sólo por razones objetivas.
Ahora bien, una cosa es llegar a una teoría por razones personales y otra muy distinta adoptar una teoría sólo por razones personales. Una vez adoptada la teoría, conviene contrastarla y examinar si debemos mantenerla no sólo por las razones subjetivas que nos han conducido a ella.
Al gran científico y astrónomo Kepler se le reprocha a menudo que buscara la explicación del movimiento de los planetas recurriendo a figuras mágicas o caprichosas, por ejemplo, los cinco sóilidos platónicos. Es cierto que Kepler iniciaba la investigación a partir de hipótesis más o menos extravagantes, pero una vez desarrollada la teoría, la comparaba con lo observado. De este modo fue rechazando figuras geométricas hasta que dio con la elipse, verdadera herejía en un mundo celeste que debía regirse por figuras perfectas.
Es tentador encontrar en esta herejía, que junto al heliocentrismo acabaría haciendo caer el cielo de la Iglesia, la venganza de Kepler por el asesinato de su madre en las hogueras de la Inquisición.
En cuanto al libro de Amis, está muy bien. Se le pueden encontrar todos los errores de forma o contenido que se quiera, pero en general me parece excelente.
El tema es Koba el temible, es decir Stalin y la Unión Soviética construída por Lenin y el comunismo.
El subtítulo del libro es "La risa de los veinte millones". Veinte millones es el número de personas que se supone mataron Lenin y Stalin. Al parecer es una cifra optimista. Resulta difícil comprobar la cifra exacta, puesto que la información no resultaba accesible hasta hace bien poco. Los archivos de la antigua Unión Soviética se van abriendo a los investigadores con cuentagotas, y no se debe olvidar que en Rusia siguen hoy mandando casi los mismos, puesto que el presidente Putin pertenecía ni más ni menos que a la KGB, el servicio secreto. Seguramente parte de los archivos fueron destruidos por los sucesores de Jruschev, que fue quien denunció por primera vez desde el poder de la Unión Soviética los crímenes de Stalin, a pesar de haber sido él mismo colaborador en parte de esos crímenes. Resulta difícil creer que cada nuevo gobernante comunista: Jruschev, Breznev, Chernenko, Andropov, Gorbachov, Yeltsin, Putin, no se haya ocupado de destruir lo que pudiera comprometerle. Por otro lado, de muchas de las peores cosas es seguro que no hay constancia ni testimonio. Aunque resulte asombroso, en algunos casos se sabe que en algún momento se ejecutó a muchas personas en un lugar concreto y en un momento preciso, pero no se sabe a quiénes ni por qué. Pero con lo que queda y se sabe a ciencia cierta es más que suficiente.
Amis cuenta que su padre fue estalinista durante quince años (de 1941 a 1956), pero que después cambió de bando y se hizo anticomunista. De este modo introduce Martin Amis un asunto realmente complejo y terrible: ¿cómo pudieron durante décadas los intelectuales de izquierda apoyar a la Unión Soviética?
Hay pocas respuestas a esto, o al menos pocas respuestas buenas y convincentes. Se puede explicar, pero me temo que resulta muy difícil de justificar.
Hablaré de esto en los próximos días y citaré algunas cosas que dice Amis, pero, afortunadamente, las cosas están cambiando: hace veinte años cualquiera que dijera que el régimen de la Unión Soviética se había construído sobre millones de muertos era tachado poco menos que de fascista. Precisamente, así calificaban a Kingsley Amis cuando se hizo anticomunista.
El libro de Martin Amis fue muy polémico en Gran Bretaña porque cita a compañeros suyos y colegas novelistas y periodistas que se han sentido ofendidos. Pero en lo que se refiere a la esencia de lo que en Koba el temible se cuenta, los veinte millones de muertos, que yo sepa, nadie ha dicho en ningún momento que sea mentira, lo que es una muy buena señal de que efectivamente los tiempos están cambiando. De todos modos, es cierto que sigue habiendo mucha ignorancia y que es raro encontrar, al menos entre la izquierda, una repulsión sincera y espontánea, sino que casi siempre parece algo así como una rendición resignada ante algo que ya no se puede negar.
Ahora ya son pocos, casi ninguno, quienes se atreven a poner en duda el horror, y aunque es frecuente encontrar errores de apreciación al juzgar el régimen soviético, sus autores suelen rectificar si alguien se queja. Pronto pondré algunos ejemplos de todo esto, pues es un asunto casi inabarcable y que a mí, personalmente, me ha causado muchas frustraciones y mucha tristeza desde la adolescencia.
19 de octubre de 2004
Franco siempre decía que los enemigos de su régimen pertenecían a una conspiración judeomasónica. Ahora ya nadie se acuerda de los masones, pero la mayoría de los españoles sigue pensando lo mismo que Franco acerca de los judíos. En el conflicto entre los israelíes y los palestinos se ve claramente la falta de análisis político que todavía arrastramos en España tras cuarenta años de dictadura, la incapacidad de intentar entender y solucionar los problemas, la afición a las proclamas simplistas y el odio a los judíos. Como dijo un político italiano hace unos cuantos años, en la política española "manca fineza" (falta finura, mano izquierda).
En una entrevista reciente al escritor israelí Amoz Oz se puede observar esa falta de finura con abundantes gotas de antijudaísmo. Ya desde los titulares y entradillas de la entrevista se ven detalles e insinuaciones que nunca se verían si el entrevistado no fuera israelí como el mismo título. "La bronca del escritor israelí".
En un momento dado la entrevistadora, Sol Alameda, pregunta con toda candidez:
"En el libro se ve la persecución del pueblo judío a través de su familia, desde sus bisabuelos en Rusia. Precisamente uno de estos bisabuelos dice desesperado: "Dios nos odia". ¿Se ha preguntado a qué era debido ese odio hacia los judíos en tantos lugares y durante tanto tiempo?"
Y responde Amos Oz:
"La pregunta de por qué se odia a los judíos no se le puede hacer a un judío. Es como preguntar a una mujer por qué hay tantos hombres misóginos... Las odian porque tienen un problema ellos."
Lo característico de las ideas racistas es que sus partidarios no suelen siquiera considerar que sean racistas. Es famoso aquello de "Yo no soy racista, pero..." Está claro que Alameda nunca pensó que su comentario fuese un comentario racista, del mismo modo que un machista piensa que si los hombres pegan a las mujeres "por algo será". Algo habrán hecho es lo que quiere dar a entender (¿sin darse cuenta siquiera?) Sol Alameda.
No es extraño que Amos Oz se sienta fatal cada vez que viene a España. Oz es pacifista, cree que los palestinos deben tener un Estado, tiene amigos palestinos con los que busca la paz y la aplicación del Tatrado de Ginebra entre palestinos e israelíes, está en contra del muro que ha levantado Israel en el territorio palestino, está en contra de la guerra de Irak. En fin, coincide en practicamente todo con lo que pensamos las personas que nos consideramos de izquierdas, pero... es israelí.
Dice Oz:
"Hay muchas personas que se han convertido en exclamaciones andantes, en Israel y Palestina, pero también en Madrid. Es muy fácil ser un eslogan. Yo no pretendo lanzar una reprimenda a los malos, como una institutriz victoriana. Nuestros intelectuales y los intelectuales occidentales tienen tradiciones distintas. Ellos son de izquierdas, yo también; son pacifistas, yo también; se opusieron a la guerra de Irak, yo también. Sin embargo, vivimos en planetas diferentes, porque para ellos lo más importante es decidir quiénes son los buenos y quiénes son los malos; firman un manifiesto, expresan su condena, su indignación, su protesta, y luego se van a la cama sabiendo que están en el bando de los ángeles. Para mí lo importante no es saber quiénes son los ángeles. No vivo en un mundo de ángeles y demonios, vivo en un mundo mucho más complejo. En política, me siento como si llevara una bata de médico y tuviera ante mí a unos heridos graves por un accidente de coche, todos ellos llenos de sangre. No pregunto quién ha tenido la culpa, pregunto qué puedo hacer ahora. Para mí es más fácil dialogar con palestinos pragmáticos que con dogmáticos pro palestinos en Madrid. Afortunadamente tengo que negociar la paz con los palestinos, no con los amigos españoles de los palestinos. Cuando hablo con colegas palestinos, no los fanáticos, hablamos como dos médicos junto al lecho de un paciente. A veces no estamos de acuerdo en el tratamiento, pero..."
Por otro lado, en la entrevista Oz da buenos ejemplos de la diferencia de tratamiento que recibe uno y otro bando. En España, como muy bien explicaba Javier Marías hace unos días, cuando mueren israelíes en un atentado el pensamiento que surge espontáneamente es "ellos se lo han buscado, la culpa es de ellos, por tratar así a los palestinos". Los terroristas palestinos nunca son responsables de la muerte, no son responsables de cargar bombas en una mochila, ni de obligar de muy diversas maneras a los suicidas, hombres, mujeres y pronto seguramente niños a inmolarse, matando a cuantos más mejor.
En España nadie parece sentir tampoco ningún tipo de pena espontánea hacia los niños, ancianos o simplemente ciudadanos israelíes que mueren. Lo único que aquí importa es quedarse con la conciencia tranquila, saber que estamos en el lado correcto. A mí también me gusta tener la conciencia tranquila, pero yo no puedo tener la conciencia tranquila si justifico el asesinato o si minimizo el holocausto nazi.
Saramago va a Israel, dice que Israel está practicando un genocidio y se queda tan tranquilo. No sólo eso, la mayoría le aplaude y le jalea por su firmeza y su valor. Y él añade ni más ni menos: "el pueblo judío ya no merece compasión por los sufrimientos que pasó". Sí, has leído bien (pero a lo mejor no te parece grave...)
El músico griego Mikis Theodorakis, autor de Zorba el griego, dice por su parte: "Este pequeño pueblo, el judío, es la cuna de la maldad". Y todavía hay quien se atreve a decir que no existe el antijudaísmo en Europa. Como señala el propio Oz:
"Cuando el primer ministro de Irán declara que hay que destruir Israel y expulsar o matar a los judíos, no hay ninguna manifestación en las calles de Madrid."
Quizá no has leído bien la frase: "hay que destruir Israel y expulsar o matar a los judíos".
¿Qué dirías si la frase fuera: "¿Hay que destruir palestina y expulsar o matar a los palestinos?" Estoy seguro de que te parecería intolerable, como me lo parecería a mí. La única diferencia es que a mí me parece intolerable también la del primer ministro iraní, que no parece preocupar a nadie. No es extraño que según un estudio reciente España haya resultado ser el país más antisemita (en el sentido de antijudío) de Europa.
En otro momento de la entrevista Oz da esta respuesta:
"Usted debe desesperarse al ver cómo pasa el tiempo y se llena de muertos..."
Lo que acaba de decir, para mi, es un lujo. Nunca malgasto el tiempo en decir que es terrible. Me levanto por la mañana y me pregunto qué puedo hacer. Cojo el teléfono, llamo a un amigo palestino, veo si podemos dar una respuesta conjunta al atentado del día anterior. Si podemos aparecer los dos en televisión esa noche, le sugiero alguna alternativa. Ésa es la mentalidad de hospital. Los intelectuales europeos firman manifiestos, llaman cosas terribles a Bush; yo también, pero eso no basta. Se le puede llamar de todo. ¿Y qué? Supongamos que a Bush le afecta y que esta noche todos los estadounidenses, los británicos y los italianos se van de Irak. ¿Y entonces qué? Se producirá un genocidio espantoso. He aquí una tarea para los intelectuales europeos, para los intelectuales españoles: muy bien, que se vayan de Irak, ¿pero qué sugiere usted después?... Por eso es una tarea para los intelectuales. En vez de gritar "¡Bush al infierno!", "¡Sharon, asesino!",
"¡Putin, dictador!", ¿no pueden hacer los intelectuales un poco de trabajo intelectual?.
Y a pesar de todo lo que ya ha dicho Oz en la entrevista, Alameda todavía se permite hacer una comparación al estilo Saramago:
"¿Qué diferencia hay entre el gueto polaco y el muro actual [que ha construído Israel]?"
¿Es que nos hemos vuelto todos locos?
En La página noALT intento mostrar de qué manera funciona el pensamiento dogmático, que he llamado alternante siguiendo la idea de Ana Aranda y la inspiración de Goethe. También tiene que ver con uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción, del que espero hablar pronto: El mundo de no-A, de Alfred Elton Van Vogt, que es como una ilustración novelística de las ideas de un filósofo más o menos extravagante (no aparece en las enciclopedias de filosofía) llamado Alfred Korzybsky, fundador de la Semántica General. Korzybsky es el autor de la célebre frase "El mapa no es el territorio".
Por cierto, que una de las más simpáticas explicaciones de esa frase la he leído hace un momento en un foro de Internet: "El mapa no es el territorio porque para hacer el mapa hemos tenido que cortar un árbol, cambiando así el territorio".
El pensamiento alternante es aquel que considera que en los problemas sólo hay dos posibilidades: la nuestra y la de los otros, la de los amigos y la de los enemigos. Como decía Margaret Thatcher al aplicar su política económica de reducción del gasto público y la asistencia social: "I'm sorry but there is no alternative" ("Lo siento, pero no hay alternativa").
Que en realidad quiere decir: "Sí hay alternativa, pero esa alternativa es tan estúpida, absurda e infernal que ni siquiera se puede considerar". Es decir, la alternativa es: "O yo, o el caos".
En la entrada anterior acerca de Israel me he referido a la manera en la que la mayoría de los españoles se plantea el asunto: blanco y negro. No hay más.
Yo pienso que en ese conflicto, como en casi todos, es mentira que sólo haya dos posibilidades: creo que hay muchas más y que todas ellas son mejores que la alternativa que consiste en elegir entre Israel y Palestina, sin más matiz. Y esas otras posibilidades son, creo, mejores también tanto para los israelíes como para los palestinos.
Recuerdo que mi amiga Beatriz se reía de mí porque yo no utilizaba bien la palabra "alternativa". Por ejemplo, yo decía: "Tenemos tres alternativas para la cena de esta noche". Y ella me decía: "No:, alternativa siempre sólo hay una".
Y es cierto, pero tal vez mi error lingüístico tiene un origen ético: pienso que casi siempre hay una alternativa al pensameinto alternante.
He hecho La página noALT más navegable, siguiendo los consejos de mi amigo Luis, que considera que el último modelo de este diario digital es el más intuitivo desde el punto de vista de la navegación. Puedes comprobarlo con este vínculo:
20 de octubre de 2004
En el viaje que hicimos este verano a centroeuropa teníamos la intención de visitar tres o cuatro países del antiguo imperio austrohúngaro: Austria, Eslovaquia, Hungría y Croacia. Dejamos la República Checa para un viaje futuro y también descartamos Croacia, porque no teníamos días suficientes para ir tranquilos. Bibi, con menos días aún, se despidió de nosotros en Viena, y Ana y yo emprendimos el viaje hacia la capital de Eslovaquia. Pero nos esperaba una sorpresa.
Cuaderno austrohúngaro: Equívoco en Breslav
Gran Antología del Pensamiento Alternante
Un nuevo capítulo de La página noALT, en el que se inaugura una nueva sección dedicada a las mejores frases del pensamiento alternante: las dos primeras joyas en:
La página noALT
004 Gran Antología del Pensamiento Alternante
Sospecho que la plantilla de mi página de comentarios no resulta atractiva y que es es esa la razón por la que últimamente sólo llegan mensajes de Leafar. Para no dejarle tan sólo, le he contestado allí mismo y así, al menos, hacemos un mano a mano.
Rosi me preguntaba que dónde estaban ahora los comentarios: están en la columna de la izquierda de esta página, arriba del todo, en un botón en el que pone COMENTARIOS.
Vanoni y Paoli juntos de nuevo
Gino Paoli y Ornella Vanoni vivieron un breve romance hace décadas. Pero sus carreras están unidas mucho más fuertemente porque Gino compuso muchas de las mejores canciones de Ornella, como Senza Fine. Con Senza fine, Ornella triunfó en Italia y en Estados Unidos, donde se hicieron muchas versiones. La película de Billy Wilder ¿Qué pasó entre tu padre y mi madre? (Avanti), comienza con una avioneta que se ha estrellado y podemos oír que en la radio de esa avioneta que suena Senza fine. Ornella Vanoni es desde entonces quizá la más grande cantante italiana, junto a Mina.

Gino Paoli es uno de los más grandes compositores italianos, autor de Il Cielo in una stanza, que Mina interpretó de una forma inolvidable, Che cosa c'é, Sassi, Anche se, Quatro amici al bar y la conocidísima Sapore di sale. Pero son muchísmas más las canciones increíbles de este hombre, por ejemplo La gatta, una de mis favoritas, o Como si fa.
Paoli era amigo de Luigi Tenco, uno de los más maravillosos cantantes y compositores italianos, que se suicidó en 1967, después de perder el festival de San Remo. Creo que no se sabe por qué lo hizo, no fue seguramenge por no haber obtenido el premio, pues ya la canción con la que se presentó parecía un aviso Ciao amore, tal vez dirigida a su novia Dalida.
A Paoli le afectó tanto el suicidio de su amigo Tenco que pasó varios años retirado. Regresó en 1971 y de vez en cuando se retiraba y desaparecía de nuevo por diversas razones. En 1985 regresó a los escenarios junto a Ornella con Insieme (Juntos).
Desde sus inicios se dijo que Paoli no tenía voz para ser cantante, pero yo creo que su voz es una de las más hermosas, una prueba más, quizá de que para cantar lo más importante no es tener una gran voz.
Su último regreso ha sido este año, junto a Ornella Vanoni de nuevo. Juntos, los dos con 70 años, han grabado un disco llamado Ti ricordi?, no non mi ricordo, en el que cantan canciones a veces en solitario y a veces juntos, como la que da título al álbum.

Seingalt, diario secreto en mi servidor
Durante el verano escribí un diario digital que alojé en un servidor público. De este modo, pude subir cosas a la Red sin usar mi propio ordenador. Muchas de las cosas las escribí en ordenadores de cibercafés de Barcelona, incluso subí alguna cosa desde Eslovaquia o Hungría, escritas en teclados llenos de signos desconocidos.
Aunque lo empecé en secreto y no le dije a nadie que seguiría escribiendo de incógnito durante el verano, alguien me tiró de la lengua y al final Seingalt, diario secreto se hizo público. Tan público, que es el diario que más visitas ha recibido en menos tiempo (más de 1000).
Al regresar, tras el verano, a mi dirección habitual (http://www.danieltubau.com) puse aquí en Tsurezuregusa un enlace especial a Seingalt, puesto que se hallaba en otro servidor y podía ser difícil encontrarlo. Ahora he eliminado ese enlace y he incorporado el contenido de Seingalt a mi propia web, a mi propio servidor. De este modo, también puede ser indexado por mi buscador. Así que ahora el vínculo a Seingalt está en la columna de la izquierda junto a los otros once diarios digitales anteriores. Es un vínculo como este:
Jesucristo
En el diario secreto Seingalt, añadí algunos capítulos a algunas secciones de mi página. Poco a poco iré añadiendo esos capítulos a su sección. Aprovecharé para hacer la sección más navegable.
Ya lo he hecho con Cosas que he aprendido de..., en la que puedes descubrir qué he aprendido de Aristipo y los cirenaicos, de Buda y los budistas, de Séneca y los estoicos y, el último capítulo, de Jesucristo y los cristianos.
Esto que lees es un weblog, un log, una bitácora, un diario digital o un cuaderno eléctrico. También se llama de manera más o menos general Página Web.
De acuerdo, pero ¿cómo llamar a las secciones de esta página web? Por ejemplo, al Cuaderno evolutivo, o a las Galerías de fotos, o a Cosas que he aprendido de...
Se puede llamar a eso secciones, pero resulta un poco raro. Los diseñadores web utilizan el término "Pantallas" pero no resulta muy adecuado, pues una sección a menudo contiene varias pantallas.
Se podrían llamar "Subpáginas", pero tampoco es que sean eso, pues a menudo no dependen de la llamada página principal, sino que están a su misma altura digamos. Se podrían llamar capítulos. Muy raro para el mundo digital ¿no?
En fin, que no sé cómo llamar a eso. La imagen más adecuada sería algo así como una casa (la página web inicial) que tiene diversas habitaciones o salas, como en los chats. Pero llamar a esto "Mi casa" como si yo fuera E.T. y a las secciones habitaciones resulta quizá más extraño. Tampoco me convence Sistema Solar, planetas, satélites, o tren y vagones y compartimentos, etc. Pero quizá la solución está por ahí.
Así que no sé cómo llamar a las secciones de esta página y convoco un concurso público con premios insospechados, inesperados e intangibles a quien me dé un buen nombre. Si se te ocurre algo, dímelo enviando un comentario a la sección COMENTARIOS.
24 de octubre de 2004
Continuando con mi ambición de hacer esta página más fácil para los navegantes, he arreglado la navegación de la sección El espejo.
En El espejo pongo textos breves de otros autores. Textos con los que me identifico tanto que podría haberlos escrito yo (¡ya me habría gustado!). Es decir, que opino lo mismo más o menos que esos autores, al menos en el asunto tratado. ¿No te gusta eso de encontrar que alguien piensa como tú?
Entre dos personas eso suele dar lugar a una gran amistad o al amor. Amor que uno puede sentir también hacia los autores, incluso si están muertos, como el que yo siento hacia Montaigne, Darwin y muchos otros, no por su capacidad intelectiva, sino por la manera en que la usan y por su manera de sentir y actuar, creo. Porque pensar también es actuar.
Pero, si se trata de un autor famoso, ese placer de ver que otro piensa como tú va unido, no vamos a negarlo, a una cierta satisfacción presuntuosa y a un deseo de emulación. Y eso tampoco es malo. A menudo sirve también para que te sientas menos solo, porque es indudable que en último término siempre estamos solos.
En El espejo iré colocando muchos de esos textos, que ya han ido apareciendo en mis diarios digitales. El primer autor es Proust, con dos hermosos textos. En uno de ellos examina la idea del deber, por la que se mueve mucha gente que cree que eso es más ético y moral. La idea del deber lleva casi siempre a una vida de pecado y arrepentimiento contínuos y a una insatisfacción constante. Creo que la manera en la que lo explica Proust es estupenda.
El segundo texto de Proust tiene que ver con algo parecido: la fidelidad y el deber que nos imponemos a nosotros mismos no ya sólo de actuar sino también de sentir.
25 de octubre de 2004
No recuerdo ninguna ciudad en la que haya visto tantas estatuas como en Budapest. En mi Galería Doblemente Inmóvil, el álbum de fotos en el que sólo hay fotografías con estatuas, pronto habrá más estatuas húngaras que del resto del planeta.
Magris cuenta en El Danubio que cuando el terror blanco fascista reemplazó al Terror rojo comunista en los años 20 y 30, los revolucionarios no destrozaron las estatuas de sus antecesores, sino que las guardaron en algún sótano. Cuando los comunistas volvieron al poder, tras la Segunda Guerra Mundial, las sacaron del sótano y las volvieron a colocar en las calles.
Algo parecido sucede ahora, pues los húngaros han guardado casi todas las estatuas de la época comunista y han ceado con ellas un Parque de las Estatuas o Museo del Totalitarismo, en el que se puede ver a Lenin, Marx, Engels, alegorías de la hermandad húngaro-soviética y a diversos líderes comunistas húngaros.
Del único del que no se conserva nada es de Stalin, tal vez porque todas sus estatuas fueron destruidas en la fracasada revolución de 1956 contra los rusos, como cuenta Magris. tan sólo se conserva un fragmento de una colosal estatua de Stalin en un museo que visitamos.

Un pequeño fragmento de
la colosal estatua de Stalin
que fue derribada durante
la revolución de 1956.
En el Parque de las Estatuas, a 13 kilómetros de Budapest, se venden camisetas conmemorativas en las que se ve a Lenin, Stalin y Mao como si fueran los Tres Tenores (Domingo, Carreras y Pavarotti), pero en la leyenda se lee: "The three Terrors". En otra pone "World Terror Tour, 1917-1989" y, como si se tratara de un grupo de rock de gira, se enumeran las fechas de las sucesivas revoluciones y anexiones comunistas: Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Finlandia, Hungría, China, Afganistán. Terminan con un interrogante acerca de la próxima fecha. Tal vez se podría añadir Chechenia, puesto que en Rusia no ha habido todavía un verdadero cambio de régimen y hasta ahora no ha gobernado ningún dirigente que no hubiera sido comunista (Putin pertenecía al KGB). O tal vez China todavía nos reserva alguna terrible sorpresa. Espero que no.

Músculo y poder revolucionario en
el Parque de las Estatuas
Así que se podría aquí concluir que el célebre sentido del humor húngaro se aplica a todo, o también se puede recordar lo que dice Martin Amis en Koba el temible: que incluso ahora que todos o casi todos saben lo que sucedió en la Unión Soviética de Stalin y en la China de Mao Ze Dong, todavía hay una diferencia en la manera de encararlo respecto a los nazis:
"He aquí una paradoja reveladora: siempre se ha podido bromear a costa de la Unión Soviética, pero nunca sobre la Alemania nazi. No es sólo una cuestión de respeto. En el caso alemán, la risa se va automáticamente. Con el permiso de Adorno, no fue la poesía lo que se volvió imposible después de Auschwitz. Lo que se volvió imposible fue la risa. En cambio, en el caso soviético, la risa se niega a irse. La inmersión en los hechos de la barbarie bolchevique puede aumentar la resistencia a admitirlo, pero dicha inmersión no borrará nunca la risa de la barbarie."
Es cierto: a casi nadie se le ocurre bromear sobre los nazis ni tener recuerdos nazis, cruces gamadas o gorras y abrigos de oficiales de las SS, como si se tratara de algo curioso y simpático, y eso, sin embargo, sí sucede con los recuerdos del antiguo bloque comunista, sin que sus propietarios sientan un rechazo institivo hacia esos símbolos. En Madrid, por ejemplo, hay un restaurante japonés en el barrio de Chueca con retratos de Mao e imágenes y posters del Partido Comunista Chino. Nadie se ofende ni protesta, que yo sepa. Resulta difícil imaginar que eso se pudiera hacer con parafernalia nazi o simplemente fascista italiana.
Cuaderno austrohúngaro aquí y allí
A partir de ahora los nuevos textos del Cuaderno austrohúngaro los pondré primero aquí, porque he llegado a la conclusión de que muchos navegantes no pinchan en los enlaces que pongo aquí. Ted Nelson diría que esos cibernautas usan el mundo eléctrico como si fuera el mundo de papel (el de los libros), de manera lineal.
La entrada anterior acerca del Parque de las Estatuas está también, pues en el Cuaderno austrohúngaro, que puedes leer con este enlace:
28 de octubre de 2004
En la entrada anterior hablaba del Museo de Budapest dedicado a los monumentos de la era comunista. El Museo (Szobor Park) tiene una página web muy interesante, en la que también se presentan exposiciones y otras actividades. Una muy interesane se llama Stalin tattooed. Consiste en fotografías de los tatuajes de prisioneros soviéticos.

La idea ha sido desarrollada por Akos Kovacs y Erzsebet Sztres, quienes han descubierto que detrás de los tatuajes se esconde un código del hampa, del que han descifrado algunos significados.

Mano del prisionero Iván Kaftanov (1950-60s)
1. Muerte sobre el SCP (Soviet Communist Party).
2. Escapé de la Escuela Borstal-Work School tres veces
3. Homenaje a la muerte de mis padres
4. He pasado entre las "Cruces" de san Petersburgo
5. He sido condenado por asesinato y ¿torturado? por las Actas 102
y 108 del SSSK (Soviet Criminal Law).
6. He sido condenado por las Actas 144 and 145 del SSSK.
7. Soy un reincidente
8. IVÁN

Amantes
Aquí puedes visitar la página de A tattooed Stalin.
29 de octubre de 2004
Creo que todos tenemos eso que se llama una vida interior. Esa vida interior, privada y casi incomunicable, suele ser muy interesante. A menudo imaginamos situaciones que no existen y en las que nosotros somos protagonistas absolutos. Nos imaginamos triunfando en alguna actividad, recibiendo elogios, seduciendo a quienes nos rodean, realizando hazañas increíbles.
El ejemplo más claro de estas fantasías internas se da en la masturbación, cuando imaginamos situaciones deliciosas, y tal vez imposibles, en las que compartimos nuestro ardor con todas aquellas personas que nos gustan o nos atraen. En la película Adaptation (El ladrón de Orquídeas) vemos varias veces lo que imagina el protagonista cuando se masturba. Al principio pensamos que es una escena real, pero pronto descubrimos que Charlie Kauffman está en su habitación, solo, haciéndose una paja bajo las sábanas.
Pero esta tendencia a la fabulación no se limita al sexo, sino que también se aplica al mundo laboral y social: imaginamos nuestros éxitos y la manera valiente en la que nos enfrentamos a los problemas y a las críticas. A menudo con mucho detalle: nos vemos entrando sin llamar en el despacho del Presidente de la empresa, diciéndole lo que pensamos acerca de él y dando un portazo. Después, él nos llama, nos dice que tenemos razón, nos sube el sueldo y nos da un mes o dos de vacaciones para que nos lo pensemos y no abandonemos la empresa.
Sin embargo, es cierto que estas fantasías de éxito a menudo son compensadas por otras en las que nos imaginamos fracasando.
De esta manera vamos formando una imagen de nosotros mismos a la que con el tiempo nos adaptamos tanto que parece que no es que la imagen tome algo de nosotros, sino que nosotros somos ahora el reflejo de esa imagen.
En los métodos de aprendizaje y de autocontrol se utiliza a menudo la visualización consciente, imitando a esas fantasías espontáneas. Por ejemplo, si vamos a tener un examen, conviene que nos imaginemos a nosotros mismos en la sala del examen, sentados en la mesa, sacando el bolígrafo, escribiendo nuestro nombre en el papel y... respondiendo con tranquilidad a las preguntas.
El método funciona bastante bien, creo,y consigue tranquilizarte gracias a esa anticipación de la situación que vas a vivir. Es parecido a lo que decía Epícteto el estoico: cuando vas a una fiesta, imagina todas las cosas desagradables que suceden en las fiestas, porque así, cuando sucedan, no te irritarás. (ver Cosas que he aprendido de... los estoicos).
Pero también pasa a menudo que, después de imaginar en detalle una situación, cuando llega el momento imaginado resulta que el examen es en otro lugar y que tienes que buscar ese lugar, que tienes que escribir en la tableta de la silla en vez de en una mesa, que te has olvidado el bolígrafo y necesitas conseguir otro a toda prisa. Así que te pones a sudar y cuando quieres empezar a escribir tienes ya los nervios tan alterados por las diferencias entre la situación imaginada y la real que no consigues responder ninguna de las preguntas del examen.
Cuando he practicado este método de anticipar una situación, he descubierto que casi nunca sucedía lo que yo había imaginado: ni el lugar, ni la situación, ni la gente a mi alrededor, coincidían con lo imaginado. Así que de nada servía que yo me imaginara algo en detalle porque luego apenas coincidía un sólo detalle. Los egipcios decían que bastaba escribir algo para que sucediera, a mí me parecía que me bastaba imaginar algo para que no sucediera.
Siempre ocurre lo inesperado, es el titulo de una novela inglesa que se podría aplicar a mi caso. Con el tiempo me di cuenta de que la manera de aprovechar este defecto para convertirlo en una virtud consistía en que yo tenía que hacer un gran esfuerzo de imaginación para visualizar todas las posibles sitiuaciones desagradables que se me podían presentar. De este modo, podía estar seguro de que ninguna de ellas tendría lugar. Y por supuesto, tenía que tener mucho cuidado en no visualizar ninguna de las posibles situaciones agradables, porque si las visualizaba entonces tampoco sucederían.
Es un método un poco complicado de cuya validez científica he de confesar que no puedo dar mucha fe.
Pero aquí me interesa un asunto concreto. Un tipo especial de fabulación que al parecer todos practicamos pero que no nos contamos unos a otros. Consiste en breves diálogos que mantenemos con nosotros mismos, en los que nos damos la réplica y nos contrargumentamos con elocuencia, como si fuéramos dos personas diferentes. Es posible que en esos breves diálogos con nosotros mismos se encuentren los fundamentos de nuestra personalidad, es decir, el carácter dominante de los diferentes caracteres que nos habitan. Al hablar con nosotros mismos, nos definimos y esa definición queda archivada y lleva la voz cantante. Es esa definición previa la que dialoga con los otros caracteres y los incorpora o asimila. La tentación a concluir que la esquizofrenia podría deberse a una falta de diálogo con nosotros mismos es fuerte, pero seguramente es demasiado arriesgada. De todos modos, caigo ahora en la cuenta de que empecé a escribir esto por algún motivo concreto y que lo cierto es que he olvidado ese motivo, esa conclusión a la que quería llegar. Tal vez lo recuerde en otro momento. Mientras tanto, señalaré un aspecto que creo interesante: cuando esos diálogos imaginarios son mantenidos con nuestros amigos, también se fabrica un personaje: el personaje de nuestro amigo. Es muy posible que después, cuando nos hallamos ante el amigo real no lleguemos a verle a él, sino a la imagen que de él nos hemos fabricado. Esa puede ser una buena causa de la incomunicación entre personas que se conocen demasiado. Por ello, tal vez, habría que tratar a nuestros amigos, amantes y familiares, al menos de tanto en tanto, como si se tratara de verdaderos desconocidos.
Cuadernos
políticos
La izquierda
30 de octubre de 2003
En Cuadernos políticos voy agrupando las cosas que escribo acerca de política. Son textos que ya han aparecido en esta página, pero que a lo mejor ahora corrijo o completo con más datos (el texto se conserva tal como fue publicado en su cuaderno digital original) .
He subido a Cuadernos políticos unos cuantos textos relacionados con la izquierda. Por ahora hay tres apartados:
Otra izquierda es posible
La lengua de la serpiente (y Discusión!)
11 tópicos de la nueva cultura alternativa
Sé que hay quien piensa que dedico demasiado tiempo a criticar a la iizquierda y que debería reservar todas mis fuerzas para la derecha.
Yo pienso más bien al contrario, puesto que soy de izquierdas y considero que los planteamientos de izquierda son tan razonables que lo único que puede refutarlos son las estupideces de la propia izquierda. Por eso es más importante, creo yo, mostrar os errores, las crueldades y los crímenes que puedan cometer o apoyar quienes se llaman de izquierdas y dejar claro que eso no es ser de izquierdas. Porque si resulta que la izquierda tiene más cosas de las que arrepentirse que la derecha, estamos apañados. Y me temo que es así.
Por eso opino que otra izquierda es posible. Pero lo opino desde hace 25 años y mi optimismo ya no es mucho. Creo que en los últimos tiempos hubo un avance, pero que ahora está teniendo lugar un retroceso.Así que esa es la razón por la que escribo tanto acerca de muchos que se llaman a sí mismos de izquierdas.
Además, sé que la mayoría de los que leen esto son de izquierdas. Si pensase que son de derechas, seguramente escribiría mucho más acerca de las cosas que defienden queines se llaman de derechas (que también lo hago, como pronto se verá en esos cuadernos políticos).
Algún amigo me ha dicho: "Sí, pero podrías equilibrar un poco, no golpear tanto a nuestro lado". Como le dije a mi amigo Marcos en un correo personal, esa opinión (que no era la suya) es precisamente una muestra de lo grave de la situación: que alguien considere que esas cosas que ataco tienen algo que ver con "nosotros", con "nuestro bando", con la izquierda.
Aunque es seguro que a menudo me equivocaré en mis opiniones, yo siempre intento atacar a los otros, a lo que yo rechazo (muerte, asesinato, tortura, violencia, discriminación, explotación, abuso, intimidación, dictadura, crueldad, racismo, sexismo). Todos los que son así son para mí "los otros", nunca "los nuestros". Así que siempre ataco a los mismos: no hay balanza que equilibrar.
Hace unos días comenté la entrevista a Amos Oz que se publicó en El País:
Me gustó mucho que lo que decía Oz acerca de la falta de razonamiento político:
"Hay muchas personas que se han convertido en exclamaciones
andantes, en Israel y Palestina, pero también en Madrid. Es muy fácil
ser un eslogan. Yo no pretendo lanzar una reprimenda a los malos, como una
institutriz victoriana (...) Para ellos lo más importante es decidir
quiénes son los buenos y quiénes son los malos; firman un manifiesto,
expresan su condena, su indignación, su protesta, y luego se van a
la cama sabiendo que están en el bando de los ángeles. Para
mí lo importante no es saber quiénes son los ángeles.
No vivo en un mundo de ángeles y demonios, vivo en un mundo mucho más
complejo. En política, me siento como si llevara una bata de médico
y tuviera ante mí a unos heridos graves por un accidente de coche,
todos ellos llenos de sangre. No pregunto quién ha tenido la culpa,
pregunto qué puedo hacer ahora. Para mí es más fácil
dialogar con palestinos pragmáticos que con dogmáticos pro palestinos
en Madrid. Afortunadamente tengo que negociar la paz con los palestinos, no
con los amigos españoles de los palestinos. Cuando hablo con colegas
palestinos, no los fanáticos, hablamos como dos médicos junto
al lecho de un paciente. A veces no estamos de acuerdo en el tratamiento,
pero..."
Ahora, al revisar los textos que he puesto en Cuadernos Políticos, he encontrado esto que escribí hace meses y que coincide con lo que dice Oz:
"La política no consiste solo en hacer manifestaciones,
insultar a los políticos de derechas, burlarse de sus madres, de sus
bigotes o de sus acentos, firmar manifiestos, etcétera."
(Publicado en Las alas de Ícaro,
18 de julio de 2003)
A menudo en esta página me he referido a este asunto. Pongo aquí unos vínculos interesantes:
Un poco de política (acerca de la retirada de Aznar y de cómo Aznar contagió a sus enemigos)
Acerca de las descalificaciones (un texto de Walter Ego acerca de las descalificaciones que sólo tiene de malo que Walter emplea su tono descalificatorio habitual)
La maledicencia (un breve texto acerca de lo que opino de la maledicencia o hablar mal de los demás)
En fin, creo que también en la discusión política hay que hablar con cierta moderación y precisión, no por un ánsia de correción formal o de puntillismo gramatical, sino porque el lenguaje es una convención y, precisamente por ello, debe haber un cierto acuerdo acerca de qué significan las palabras.
No se puede aplicar la palabra fascismo a cualquier cosa ni la palabra genocidio, ni siquiera la palabra absolutismo. Primo Levi decía que él se sentía ofendido cuando alguien comparaba trabajar en la FIAT o los manicomios con un campo de concentración nazi (Levi estuvo en Austwich). Trabajar en la FIAT puede ser horrible y también pueden serlo los manicomios, pero la comparación es un exceso tan brutal que sólo sirve para minimizar los lager nazis, para trivializarlos.
Eso es lo que sucede cuando alguien compara el gobierno de Aznar con el franquismo o la política de Israel con el genocidio. Resulta muy difícil aplicar la palabra genocidio a otra cosas que no sea lo que hicieron los nazis con los judíos europeos durante la Segunda Guerra Mundial. Eso no quiere decir que no haya cosas tan horribles o peores. Pero no son genocidios. Con muchas dudas podemos hablar de genocidio referido a la conquista española de América y con algunas dudas aplicado a lo que hizo Stalin. Aplicar la palabra genocidio no implica necesariamente un grado mayor de horror (en tales extremos resulta difícil calibrar grados en el horror). Como también decía Levi, genocidio seguramente se podría aplicar a otro hecho histórico: la política de los jémeres rojos en Camboya, el exterminio sistemático y organizado a conciencia de un millón de personas. Hacerlo, como hizo Saramago, referido a Israel no dice nada acerca de Israel pero sí mucho acerca de Saramago. No aclara el problema de Israel y palestina, sino que oscurece la comprensión del nazismo.
Podemos decir con cierta razón, que Israel está practicando una política fascista en estos momentos puesto que el fascismo es propiamente la legitimación de la violencia como arma política (pero no podemos decir que Israel es un estado fascista, porque no lo es por el momento).
Podemos pedir que intervenga la ONU, que se envíe una fuerza de interposición internacional, que se derribe el muro (y, si se quiere, se coloque en territorio israelí, no como está ahora, en territorio palestino); que Sharon sea juzgado en el Tribunal de La Haya, que la Comunidad Europea imponga sanciones a Israel, que le exija el respeto a los derechos humanos, la defensa de la población civil, etcétera. Podemos sugerir muchas cosas y todas ellas serán más efectivas que arrojar palabras mal empleadas como si fueran proyectiles.
Y ahora que acaba este cuaderno digital, espero hablar menos de política en el próximo.
Un conlistulio (compañero de una lista de correo) me ha enviado un mensaje acerca de esta página. Es muy interesante y atinado lo que dice y me han gustado mucho sus observaciones
LEAFAR_01, que no hay que confundir con Leafar sin más o Rafael o Maribel, me ha envíado una sugerencia a un concurso que propuse hace unos días: Cómo llamar a las subpáginas de esta página. Reproduzco aquí su mensaje:
Concurso público
...Por otro lado, y por que alguno de tus concursos tenga algún participante
te voy a proponer el nombre de...
MONADAS
Se que como buen conocedor de Leibniz, no dudaras que cualquiera de tus secciones
son como ventanas del alma que se abren al mundo... o algo así decía
él (mis conocimientos de dicho filósofo si son vagos y obtusos).
[Puedes leer el mensaje completo en COMENTARIOS (mira en la columna de
la izquierda]
Es un nombre estupendo. Y sí, es cierto que Leibniz es uno de mis filósofos más queridos y que su Monadología, o tratado de las mónadas es muy sugerente y fascinante.
Las mónadas son partículas, pero no exactamente materiales, sino, como dice Leafar_01, más bien espirituales. Son todas ellas iguales y todas ellas reflejan el universo, pero cada una lo hace desde un punto de vista diferente, desde una perspectiva distinta. Es muy tentador llamar así a las secciones de esta página.
¿Pero, a dónde mirarían estás mónadas o qué reflejarían en sus diversos puntos de vista? Se supone que mi propio cerebro.
Lo único malo de la palabra mónadas es que suena demasiado técnica. Podría usar ventanas, pero entonces quizá se parecería demasiado al Windows de Microsoft. De lo que sí estoy seguro es de que tarde o temprano usaré la palabra mónadas o algún híbrido con ella para uno de estos cuadernos digitales.
No para el próximo, que ya tiene título y que pronto podrás leer. En él hablaré también de un correo muy interesante que me ha llegado de un conlistulio o compañero de lista de correo (cuyo nombre no menciono porque era un correo privado).
31 de octubre de 2004
El día 21 de este mes de octubre que hoy acaba se celebró en La Dinamo de Madrid Dorkbot 04.
En Dorkbot se presentan obras o máquinas que tienen que ver con la electricidad. Como explicaron los presentadores del evento, "cosas raras hechas con electricidad. ¿Qué es raro y que no es raro?
Javier Candeira lo explicó con varios ejemplos, anticipando, eso sí, que se trataba de una mera cuestión estadística: hacer tostadas en una tostadora no es raro. Untar las tostadas con pintura y lanzarlas contra un lienzo con ayuda de la tostadora sí que es raro.
Quizás hay que aclarar que la electricidad ha de ser externa al creador: nuestras neuronas funcionan con química pero también con electricidad y, por ello, derramarse en un bolsillo un litro de salsa de soja es raro y eléctrico, pero no es válido como contribución para Dorkbot.

Javier Candeira explica Dorkbot
Me gustó mucho el amor a la electricidad de los asistentes, amor que yo comparto, como prueba el que me guste llamar a esta página diario eléctrico o cuaderno eléctrico (tengo también un Electric diary en otro servidor, que nadie visita, porque ni yo recuerdo la dirección).
Aitor Méndez estuvo magnífico en su papel de maestro de ceremonias y doctor de aspecto un poco loco, que es lo más adecuado para un evento de estas características.

El doctor Aitor alecciona a un Drawbot
Pudimos ver varios robots artistas divertidos e ingeniosos, que pintaron un lienzo que tal vez algún día veamos en un museo sin conocer su origen, pues una marchante de arte compró la obra allí mismo
Los robots estaban hechos con vasos de plástico, rotuladores de serie y pequeños motorcitos con pilas de andar por casa, pero resultaban verdaderamente extravagantes y con un nosequé personal, cada uno en su estilo.
Dos robots en acción
En un momento dado, un asistente se definió a sí mismo como robot y participó en la obra colectiva, pero sus trazos zigzagueantes y temblones revelaron que era de una generación bastante primitiva.

El robot humanoide no consigue igualar a sus rivales de plástico
Aquí puedes ver diversos momentos de la oba y varios vídeos (algunos ladeados, porque no sé cómo girarlos:tendrás que girar la cabeza tú).
(Es un PDF con fotos, audio y víedeo que tarda bastante en descargarse. Puedes iniciar la descarga mientras haces otras cosas o, si lo prefieres, puedes bajarlo con un archivo comprimido zip o un rar)
Y si quieres más información acerca de esta fascinante iniciativa:
Contraindicaciones (con más fotos del evento, tomadas en este caso por mí)
Y aquí termina este cuaderno digital.
Cuaderno de viaje austrohúngaro 1
Sueño europeo y pesadilla americana (Rifkin)
Otra izquierda es posible:
La paradoja de la izquierda al fin resuelta
Realidad y ficción en Juicio y Sentimiento
Cuaderno austrohúngaro:
4. El carácter nacional
Cuaderno evolutivo
De Vries y darwin: mutación y selección
Cuaderno austrohúngaro:
5. Nacionalismo en mitteleuropa
Un cuaderno austrohúngaro perdido y mi pasado húngaro
Bonustrack en Cuaderno de Mauricio
Otras dos ideas de Aristóteles
Los escritos póstumos de Musil
Cosas que siempre han existido
Detectives en Japón
en el 1300
Cuaderno austrohúngaro:
Todo se puede explicar
Martin Amis y la muerte de la novela
Koba el temible, de Martin Amis
Gran Antología del pensamiento alternante
Vanoni y Paoli juntos de nuevo
Cosas que he aprendido de...Jesucristo
Seingalt, diario secreto en mi servidor
Cuaderno austrohúngaro aquí y allí
Cuadernos políticos: la izquierda
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