CUADERNOS DEL DILETANTE
Cuaderno evolutivo
Esta página está dedicada a la teoría de la evolución y es como un cuaderno de notas de un diletante. Es decir: no tiene el más mínimo valor científico.
danieltubau.com
Mi teoría de la evolución
De Vries y Darwin, mutación y selección natural como origen de las especies
La incompletitud del registro fósil
Más sobre la navaja de Occam y las explicaciones sencillas
Todo explicado, nada explicado
Otros textos sobre evolución
Los memes de dawkins
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(22 de julio de 2004)
(Publicado originalmente en Seingalt, diario secreto)
Voy a leer este verano La estructura de la evolución, de Stephen Jay Gould. Más de 1400 páginas acerca del asunto. Pero antes voy a dejar aquí escrito lo que opino de la teoría. Aunque pongo esto de manera pública, es algo que sólo me interesa a mí. Me gusta hacer este tipo de experimentos. Por ejemplo, antes de hacer la carrera de filosofía cogí un libro de texto típico de Historia de filosofía y escribí lo que opinaba de cada teoría y filósofo para luego ver si mis ideas cambiaban o no tras la carrera.
Me interesa esto porque siempre decimos "Yo pienso
eso desde hace 10 años, o desde toda la vida", pero a menudo es
mentira. Ni siquiera nosotros sabemos que estamos mintiendo. La memoria nos
engaña, por muy claras que veamos las cosas en nuestro recuerdo. Así
que si uno escribe algo con fecha, después puede ver si su memoria
es buena o mala y demostrar, si hace falta, que pensaba esto o lo otro. Yo
escribo desde los 13 o 14 años montones de cosas porque padezco logofagia.
La ventaja de hacerlo en una página web (por cierto habría que
encontrar un sinónimo a esto de página web) es que
no puedes hacer trampa con la fecha.
A partir de este punto, lector, puedes dejar de leer esta entrada, que te resultará un poco aburrida.
Apunto a vuelapluma lo que recuerdo que opino, muy sintetizado.
MI VISIÓN DE LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN
1. Creo que los organismos evolucionan y no fueron creados tal como son ahora por Dios o lo dioses, sino que proceden unos de otros.
2. Creo que la evolución actúa por medio
de la selección natural
Explicado de manera sencilla: los entes que mejor se adaptan al medio tienen
más posibilidades de reproducirse. De este modo actúa la selección
natural sobre los organismos.
3. La selección natural actúa sobre todo
Antes he dicho entes u organismos para no decir: genes, individuos, grupos
o especies.
Una de las discusiones acerca de la selección natural es si la selección
opera sobre genes, grupos, familias, individuos, especies, etcétera.
Es difícil tener una opinión definida al respecto, pero me da
la impresión de que mi opinión se podría expresar más
o menos así:
a) No creo que la selección natural opere sólo sobre uno de estos entes.
b) No creo que ni siquiera sea muy correcto decir que
la selección"opera" o "actúa". Simplemente,
las cosas suceden:
--los genes se reproducen, unos mejor que otros
--los individuos se reproducen, unos mejor que otros
--las especies o los grupos se reproducen o mantienen, unos mejor que otros.
Etcétera.
Creo que en cada nivel (genes, individuos, grupos...) los organismos se reproducen
y que unos lo hacen mejor y otros peor. Pero me da la impresión de
que no hay un sujeto concreto y único de la evolución.
A veces un cambio evolutivo se produce debido a una característica
muy específica de los genes, en otras ocasiones debido a una característica
muy específica de los individuos, etcétera
Ejemplo tonto número 1: Aunque un individuo posea genes potencialmente
mejor adaptados a medio, de nada le valdrán y no logrará reproducirse
si otro individuo con genes peores tiene un cuchillo y lo asesina. Sería
absurdo pensar que lo genes del tipo del cuchillo eran más aptos que
los del otro. ¿Por qué? Porque incluso podemos suponer que el
tipo del cuchillo, después de matar al otro no siquiera se reprodujo
y el beneficiado fue un tercero que no tuvo arte ni parte.
4. Dicho lo anterior, en general me inclino a pensar que es más determinante
en el proceso selectivo el individuo que el gen, al especie o el grupo. Naturalmente,
se pueden encontrar ejemplos de selección de grupo que se impone fuertemente
a la selección individual: el holocausto de millones de judíos
por los nazis echa por tierra la aptitud o no aptitud de los judíos
para reproducirse
Paradojas de este tipo se pueden encontrar a montones: una especie que ha
triunfado durante siglos, como las ratas o los conejos australianos es aniquilada
por gatos traídos de Europa. El pájaro dodó de la isla
Mauricio es exterminado por los europeos, no a causa de la competencia por
un nicho ecológico ni para servir de alimento, sino por ser "feo".
Según parece, un alto porcentaje de hijos no lo son de sus padres (quizá
entre un 5 y un 10 por ciento). Eso significa que la familia García,
por ejemplo, está manteniendo a ayudando a reproducirse a unos genes
que no son los suyos. Este ejemplo puede servir para apoyar la teoría
del gen egoísta (los genes son el sujeto de la elección) pero
es fácil darle la vuelta al argumento si nos ponemos en el lugar de
la familia García, que mantiene su apellido aunque sea con genes ajenos.
Del mismo modo se podría interpretar la adopción: desde el punto
de vista del adoptado se apoya la teoría del gen egoísta (quizá)
pero desde el punto de vista de los adoptantes todo lo contrario.
5. Pienso que en general el sistema que engloba a otro determina más
el proceso selectivo que el englobado o comprendido por él. En este
sentido me parece más importante el individuo. Sin embargo, el grupo
o la especie, no me parecen por encima del individuo (lo que quizá
sea contradictorio por mi parte). Me parece que más allá del
individuo no se puede hablar con absoluta propiedad de organismos sometidos
al proceso evolutivo.
6. Creo, de todos modos, que este no es un simple problema de perspectiva:
no creo que la tarea de la ciencia sea salvar los fenómenos a la manera
de lo que decía Ossiander en el prólogo al De Revolutionibus
de Copernico. Creo que la ciencia se refiere a un mundo exterior y que aunque
sería perfectamente posible hacer hoy en día una astronomía
tolemaica y geocéntrica con montones de epiciclos y ecuantes que se
ajustase a los fenómenos observados, ello no impediría seguir
pensando que es más verdadera la explicación heliocéntrica
del sistema solar heliocéntrica con los planetas trazando elipses alrededor
del Sol.
En una ocasión le dije a un amigo que el reduccionismo de Dawkins al
considerar al gen el sujeto evolutivo se podría extender a los átomos
o a los fotones: son ellos quienes compiten. No le gustó la idea entonces,
pero ahora mantiene que la explicación basada en el gen o en el individuo
o en lo que sea son equivalentes y que es sólo un punto de vista que
se puede elegir. Yo no estoy de acuerdo porque dije lo de los fotones como
argumento de reducción al absurdo. No creo que sea un problema de perspectiva
o punto de vista. Parece claro que casi todo lo que se explique con individuos
se puede explicar con los genes, pero hay que recordar lo de la astronomía
tolemaica y la copernicana. La ciencia no puede afirmar la verdad, creo, pero
tampoco decir que todo depende, al menos no siempre, del punto de vista.
7. Creo que el cerebro es un producto de la evolución y que algunas
de sus características son también un producto más o
menos directo de la selección natural. Pero no todas.
Es decir, creo que los sistemas complejos pueden, gracias a su complejidad,
hacer cosas para las que no parecían destinados (que no fueron favorecidas
específicamente por la selección).
En particular, considero que aunque puede haber diferencias biológicas
entre hombres y mujeres tal vez debidas al proceso evolutivo, dada la complejidad
del cerebro humano (masculino y femenino) esas diferencias pueden ser y son
borradas casi de un plumazo por la educación y la cultura. Creo que
esto es tan evidente por simple observación de la realidad que me asombra
que todavía se dude.
8. Creo que los genes influyen en el comportamiento pero que esa influencia
puede ser corregida y casi anulada por la cultura y la educación.
9.Creo que no todas las características de los seres vivos tienen una
causa en la selección natural. Considero que algunos cambios favorecidos
por la selección natural han traído consigo otros que no fueron
provocados por ella.
10. Creo que los factores que influyen en la selección natural son
la mejor o peor adaptación al medio, las mutaciones o transcripciones
erróneas del código y el azar.
11. También creo que en el proceso evolutivo influyen grandes catástrofes
biológicas.
12. No considero adecuado emplear términos o ideas psicologistas para
referirse al proceso evolutivo. Ni siquiera me parece adecuado lo de supervivencia
del más apto (que es una idea que hace casi imposible escapar de la
tautología).
13. Tampoco creo que se deban emplear ideas teleológicas (finalistas,
con una meta u objetivo) que dan a entender que el proceso evolutivo se dirige
de manera más o menos consciente a algo: No se cambia, mutan o reproducen
los entres para llegar a algo, sino simplemente a causa de algo (se han adaptado
al medio, les favorece el azar, se ha producido una mutación y los
individuos mutados se reproducen mejor en ese medio concreto).
14. Tampoco creo en el lamarquismo, que es la manera en la que el 90% de los
no expertos en biología ven el proceso selectivo. No es raro, puesto
que el propio Darwin fue un poco lamarquiano (lo que es comprensible, pues
no conocía el gen). Por cierto, que me encantaría que fuese
cierto el lamarquismo.
15. Pienso que es posible que exista verdadero altruismo, el apoyo mutuo entre
individuos, grupos o especies. En particular entre los seres humanos. Sé
que esta es posiblemente mi opinión más heterodoxa. Soy consciente
de ello y de su poca contrastación científica, pero no puedo
evitar pensarlo. Ahora bien, no creo que el altruismo sea el factor selectivo
determinante ni mucho menos, aunque creo que sí es más importante
en la especie humana que en otras especies.
16. Todas esas cosas no son propiamente una cuestión de creencia a la manera de fe o deseo. No es que yo prefiera el individuo por razones éticas frente al gen o la especie (que lo prefiero): es que creo que está más fundamentado hoy por hoy. Pero cambiaré de opinión con mejores razones (no con deseos o dogmas).
17. En este asunto, como en casi todo, desconfío mucho de las explicaciones que lo explican todo y en particular de los reduccionismos (que reducen todo a único factor), como la del gen egoísta. El ingenio explicativo es en biología quizá el más asombroso de todos los que conozco, exceptuando las ideologías: cualquier cosa se puede explicar y justificar.
18. Acerca de los memes, me remito a mi ensayo Memes, mundos e Ideas platónicas, donde queda bastante claro qué es lo que opino.
Memes, mundos e Ideas platónicas (en Word)
Memes, mundos e Ideas platónicas (en PDF)
Como todavía no me he comprado el libro de Jay Gould, quizá escriba alguna cosa más sobre la evolución si me acuerdo de algo más.
LECTURA DE LA ESTRUCTURA DE LA EVOLUCIÓN
1. De Vries y Darwin, mutación y selección natural como origen de las especies
Dice Gould (472) que difícilmente puede negarse que la teoría de la mutación de De Vries representa "en principio", un mecanismo que no puede ser más antidarwinista en el nivel crucial del propio interés de Darwin: el origen de las especies.
Es cierto, pero también hay que tener en cuenta que la manera de entender qué es lo fundamental en el origen de las especies puede ser y es muy ambigua:
1) La variación (por mutación o por lo que sea) produce nuevas especies (o al menos nuevas variedades).
2) Sean cuales sean las nuevas variedades o especies, es la selección natural la que decide qué especies existirán o seguirán existiendo.
Se podría señalar, tal vez, la diferencia entre crear especies y crear las especies (las que son estables).
O tal vez se podría decir: la diferencia entre proponer variedades y crear especies.
Es fácil, y creo que seguramente correcto, darle a la selección natural un peso creativo decisivo en el origen de las especies. En conjunción indispensable, eso sí, con aquello que produzca ("proponga") variaciones. la selección natural no puede trabajar sin variaciones, pero las variaciones posiblemente sí se producen sin intervención de la selección natural. Es decir, haga lo que haga la selección natural, se producen variaciones.
Esto parece, de nuevo, devolver al mecanismo que produce las variaciones el lugar de honor en lo que se refiere al origen de las especies, pero hay que tener en cuenta que, aunque la selección natural no cause las variaciones, sí es responsable, sin embargo, de la supervivencia de unas u otras variaciones y variedades, con lo que en gran parte determina el recorrido de esas mutaciones o variaciones.
Es decir:
Supongamos que no existe una intervención de la selección natural. Eso se traduciría, digamos, en la supervivencia de todas las variedades (esto es algo difícil de plantear en el mundo real, pero probablemente si resulta factible en una simulación de ordenador).
Al cabo de un tiempo, podríamos tener este resultado:

En este proceso, simplificado hasta el exceso en el diagrama, las letras designan especies. Todos los individuos se reproducen en esta simulación, excepto si algún mecanismo determina que no haya tal reproducción (individuos estériles, por ejemplo).
Pues bien, este proceso reproductivo y el origen de las especies en ausencia de selección natural sería muy distinto al al que tendría lugar si la selección natural actuara.
Daría por ejemplo, un resultado como el siguiente:

Se puede ver aquí que, con la selección natural actuando, A3 consigue antes una preponderancia clara, lo que no permite siquiera la emergencia de ciertas variedades como F, y acelera o causa el surgimiento de nuevas especies como G.
Sin la presión de la selección natural, la variedad A1 no habría sido privilegiada de tal modo que surgiera la variedad G mucho antes de lo que había surgido.
Pero eso era en el supuesto inicial (gráfico 1) de acción cero por parte de la selección natural, posible en un ordenador, lo que facilitaba que se reprodujeran todas las líneas o individuos. Pero en un mundo con recursos limitados, tal cosa no sería posible.
Supongamos un mundo con recursos limitados en el que no todos los individuos pueden sobrevivir. Pero supongamos que tampoco ahora actúa la selección natural. ¿Cómo seleccionamos a los individuos? Tirando un dado, por ejemplo, o decidiendo nosotros a la manera de dioses omnipotentes.
Será fácil comprobar ahora, en una simulación de ordenador, que el proceso evolutivo será muy distinto y que algunas especies que surgieron cuando todos los individuos se reprodujeron, ahora NUNCA surgirán, mientras que otras aparecerán o desaparecerán de manera asombrosa, pese a su éxito adaptativo aparente (nuestro dado o dios omnipotente quizá se parecería, en tal caso, al efecto de una gran catástrofe o extinción masiva).
Teniendo en cuenta estas cosas, es por lo que se puede hablar del carácter creativo de la selección natural en el origen de las especies, sea cual sea el mecanismo que provoca la variedad.
Desde este punto de vista, la disputa DE Vries/Darwin es acerca de la preponderancia de la mutación o de la selección natural en el origen de las especies, pero eso no hace incompatibles per se la mutación y la selección natural.
[No sé cuál será la conclusión de Gould. Yo voy ahora por la página 473. La Palma, septiembre 2004]
Cinco minutos después:
Gould parece dirigirse hacia esta dirección, e incluso el propio De Vries (ver 474ss).
10 minutos después:
Así se confirma (477).
Como en una película de misterio, uno anticipa el desenlace y se cree muy listo, pero el autor de la película, Gould, sembró las pistas que nos permitieron esa anticipación.
Un poco después:
Me interesaría hacer esa simulación de ordenador y espero poder hacerla. Se podrían probar distintas teorías, como la ortogénesis, als extinciones masivas, etcétera.
En cualquier caso, aquello que propuse era una idealización, porque parece evidente que incluso los defensores de la mutación, de la variación programada o cualquier otra cosa, no pueden descartar de modo absoluto la selección natural, la influencia del medio y la competencia entre especies (así lo hacía el propio De Vries). Puesto que tiene que existir una influencia de la selección natural por mínima que sea (especies que se reproducen sin limitación alguna saturarían el medio y agotarían los recursos), creo que esa influencia hace inevitablemente decisiva la intervención de la selección natural, no sólo acelerando la aparición de ciertas especies, al privilegiar una línea u otra. En este sentido, la selección natural es creativa.
Sé que este argumento suena, prima facie, como circular, es incluso casi como una tautología, pero espero mostrar que no es así y aclarar la confusión de esta exposición apresurada.
Nota en Madrid (23 de septiembre)
Ahora voy por Gould 842 (tuve que interrumpir la lectura al regresar).
Al copiar este texto, se me ocurre que resulta casi imposible plantear el experimento imaginario, pues la situación acabaría pareciéndose a la del asno de Buridán: los sujetos del experimento (animales por ejemplo) no tendrían razón alguna para decidirse por una u otra pareja. Incluso la situación imaginaria en la que todos procrearán con todos violaría no ya las leyes de la selección natural, sino de la naturaleza misma: alguno tendría que hacerlo primero, lo que ya podría suponer a medio o largo plazo una ventaja adaptativa. Pero creo que vale la pena el experimento como reductio ad absurdum.
(La Palma, septiembre 2004)
Gould trata a menudo un asunto que me interesa mucho: la continua injusticia hacia los teóricos del pasado, a los que se elimina del debate intelectual sin siquiera conocer realmente qué pensaban. Descalificaciones maliciosas, burdas parodias de sus ideas que nos los presentan como si se tratara de verdaderos estúpidos. Especialmente llamativos son los casos de Goldschmidt y Cuvier (511ss).
Muchas veces me he referido a esto, lamentando la fácil descalificación y la manera en la que se exponen las ideas de los "derrotados" en el debate intelectual.
Me alegra que Gould no lo haga y que respete y exponga con justicia incluso las ideas que él mismo rechaza.
Modelo de cartulina llama Gould (514) a lo que en el Elogio de la infidelidad yo llamé (creo que inspirado por alguien, "crear un monstruo": crear un enemigo tan ridículo que es incapaz de responder a nuestros golpes dialécticos. Usé ese método en un capítulo del Elogio, advirtiendo al lector de mi truco.
A decir verdad, no creé un monstruo o modelo de papel, sino que tan sólo elegí un defensor de la fidelidad que me permitía mostrar los extremos a los que puede llegar la defensa de la fidelidad. Me acusé, pues, en falso precisamente para no dar una importancia desmesurada al ejemplo elegido (el samurai autor de hagakure). Por otro lado, si encuentro a alguien que defienda con vigor y buenos argumentos la fidelidad, lo añadiré a mi ensayo, porque a mí, como creo que a Gould (y sin duda también a Darwin) me gusta mucho más convencer que vencer, y convencer a un enemigo poderoso mucho más que a un muñeco de cartón piedra. Pero lo cierto es que, una vez quitado el barniz de lo establecido, de lo indiscutible, los argumentos en favor de la fidelidad se derrumban solos (lo que no quiere decir que sea fácil convencer a sus partidarios: es casi imposible).
NOTA 29 de septiembre:
Samuel Johnson dice algo muy parecido a lo que dice Gould acerca del respeto a los antecesores. Puedes leerlo en Samuel Johnson: Prólogo a Shakespeare, pero también lo reproduzco aquí:
"Puedo afirmar con absoluta franqueza de todos mis predecesores lo que espero que se diga de mí en el futuro: que ninguno ha dejado de mejorar a Shakespeare y que no hay ninguno con cuya ayuda o información no esté en deuda... a todos los he tratado con la consideración que unos a otros no han tenido la prudencia de dispensarse”.
La incompletitud del registro fósil
(La Palma, septiembre 2004, escrito cuando iba por la página 559)
Darwin se refirió a los vacíos del registro fósil, que no permiten documentar el paso gradual de una especie a otra, atribuyendo una imperfección al registro fósil. De este modo solucionaba un embarazoso problema en su visión de la selección natural como un mecanismo gradual, de cambios constantes pero casi imperceptibles.
[El problema era: si la evolución tiene lugar a lo largo de un tiempo larguísimo mediante cambios progresivos casi imperceptibles, ¿cómo es que no se puede documentar en el registro fósil ninguno de estos cambios?, nota 4 de octubre de 2004]
Es muy posible que, efectivamente, el registro fósil sea muy imperfecto, y creo que hay buenas razones para sospechar que así es, pero no se puede ocultar que resulta muy frustrante un argumento basado en la ausencia de evidencias y casi en la imposibilidad de obtener alguna vez evidencias.
Recuerda a lo frustrante que resultaba para la ciencia experimental el mecanismo evolutivo lamarckiano, indetectable e incomprobable. Y sucede también que un argumento de este tipo hace sospechar si no estamos construyendo razones ad hoc para explicar un fallo o una carencia de nuestras teorías.
Parecería, por otra parte, como si la naturaleza jugara con nosotros con una precisión casi insultante, no dejándonos ver nunca, ni siquiera por casualidad) precisamente aquello que más deseamos ver: el paso gradual de una especie a otra.
Es como ese Dios en el que creen tantas religiones, que parece querer mostrarse sólo en circunstancias dudosas, como si su mayor empeño fuera jugar con nuestra fe y nuestra credulidad.
Me da la impresión de que no puede haber una incompletitud del registro fósil tan uniformemente burlona, y que algo falla en nuestras teorías, o al menos en la teoría estrictamente gradualista.
Incluso contando con la imperfección del registro fósil, me parecería más razonable pensar, por ejemplo, que ha habido épocas más proclives a la formación de muchas especies y otras, la generalidad, más estables. Y también (o también) cortes bruscos (mutaciones, extinciones, catástrofes) que hacen más fácil explicar las irregularidades del registro fósil.
NOTA octubre 2004:
Según parece se ha podido observar en vivo por vez primera un cambio evolutivo puramente darwiniano en el Tibet. Se trata de mujeres que tienen hijos con sangre mejor adaptada a la existencia de poco oxígeno en el aire. Gracias a esa ventaja adaptativa, tienen más hijos (sus hijos e hijas sobreviven más que los otros y se reproducen más). Lo investigaré.
Por cierto, que esto plantea también uno de los problemas del registro fósil: este cambio en la sangre, creo, ni siquiera quedaría registrado en el registro fósil. En el registro fósil, generalmente, sólo se pueden observar cambios puramente externos o esqueléticos.
Algunos dicen, con argumentos ingeniosos capaces de explicar cualquier cosa, que las guerras y epidemias son algo así como reguladores beneficiosos de la superpoblación.
Pero las guerras han existido desde los orígenes de la humanidad, desde que en el mundo había cientos de miles de seres humanos hasta los cinco mil millones actuales y seguramente se han producido tanto cuando sobraba alimento como cuando escaseaba.
Quienes se maravillan de la eficacia de la regulación de la especie deberían asombrarse mucho más de lo mal adaptada que está una especie que se ve obligada a regularse mediante guerras y epidemias.
(voy por Jay Gould 578)
(Escribo antes de leer la página 583. Quizá Gould diga más adelante algo semejante a lo que yo quiero decir aquí)
La navaja de Occam es una de esas imágenes filosóficas que se usan una y otra vez para resolver disputas teóricas. Creo que casi siempre se emplea mal, y más desde que se ha convertido en un lugar común equivalente a un anatema que se lanzan unos a otros.
Es posible, creo, que el uso realmente útil de la navaja de Occam (parte de la disputa original acerca del nominalismo y el idealismo) sea cuando se aplica a posteriori, pero no cuando se aplica a priori. No debe utilizarse como una censura previa (excepto en casos que resultan tan evidentes que saltan a la vista), sino que ha de ser una razón más para decantarnos por una explicación en lugar de otra cuando ambas explicaciones son totalmente equivalentes.
No sirve para refutar una teoría con la excusa de que una teoría es demasiado compleja, sino para hacernos sospechar que si hay dos soluciones posibles y una es más sencilla, entonces es probable que la más compleja haga uso de supuestos innecesarios. Pero sólo indica esa probabilidad.
Es perfectamente posible imaginar una explicación compleja que sea, sin embargo, la explicación correcta, a pesar de que también exista otra explicación más sencilla que también parezca capaz de dar cuenta de los fenómenos que se quieren explicar.
Voy a imaginar una situación de este tipo (que será una inversión de la disputa entre el sistema tolemaico y el copernicano).
Por mucho que nos gusten las soluciones simples, a menudo los problemas exigen soluciones complejas. Incluso aunque un asunto se pueda explicar de manera simple, ello no implica que se explique efectivamente así.
Esto no vale sólo para la biología y la evolución, sino que también se puede aplicar a la sociología y la psicología: a menudo tendemos a explicar el comportamiento de otra persona a partir de una sencilla ecuación estímulo-respuesta, pero muchas veces las razones de un comportamiento son más complejas de lo que creemos.
En definitiva, la navaja de Occam ha de tomarse como un estímulo para seguir investigando y puliendo nuestras teorías, quitándoles lo innecesario, pero en otras ocasiones ha de ser tomada como un factor de probabilidad (no de certeza) en el momento de elegir entre teorías rivales. Finalmente, en muchas ocasiones su mejor y más razonable uso es tan sólo semejante al un proverbio o una frase hecha que viene al caso. Es decir: un comentario sin más una vez que una cuestión ya ha sido decidida gracias a una explicación sencilla.
Decimos, por ejemplo: "A quien madruga, Dios le ayuda", si gracias a nuestro madrugón hemos conseguido llegar a tiempo a una cita importante, pero diremos: "No por mucho madrugar amanece más temprano" si hemos madrugado tanto que llegamos dormidos y agotados a esa cita tan importante. Los refranes no suelen expresar verdades, sino que existe uno para cada ocasión. Sirven como estímulo retórico o emotivo para hacer algo o como comentario posterior (positivo o negativo) a una acción ya realizada.
Pero nunca como un criterio de verdad ni como un anatema o dogma de fe en contra de ideas o de teorías.
(La Palma, domingo 5 de septiembre de 2004)
Madrid 15 de octubre de 2004:
Un caso sencillo en el que se podría aplicar mal la navaja de Occam: vemos una superficie de color verde. Podemos suponer que ese color verde se debe a que sobre ella incide un haz de luz verde. Esa es la explicación más sencilla. Pero la verdadera explicación, en ese caso concreto, podría ser que ese verde es el resultado no de un haz de luz verde, sino de dos haces que se juntan: uno amarillo y otro azul. Si aplicásemos la navaja de Occam nos sentiríamos muy satisfechos con la explicación sencilla (un único haz verde) pero sería la explicación incorrecta.
Más sobre la navaja de Occam y las explicaciones sencillas
Leo ahora a Gould que dice algo parecido a lo que escribí cuando interrumpí su lectura (aunque él no dice todo lo que yo digo ni yo digo todo lo que él dice).
Pone un estupendo ejemplo de una teoría más sencilla que otra y que sin embargo no es correcta: el lamarquismo, que supone un sólo paso (adaptación), frente al darwinismo, que requiere dos pasos: variación y selección: "La ruta lamarquiana opera de manera más simple y directa... Pero resulta que la naturaleza sigue la vía darwiniana" (583).
También explica con acierto Gould que a menudo lo sencillo y lo complejo se definen en relación con nuestros prejuicios culturales.
Termina con una interesante nota en la que explica que el 12 de febrero de 2001, al anunciarse el número inesperadamente bajo de genes, en el genoma humano "se propinó el golpe más duro de nuestras vidas a las convenciones reduccionistas" y se favorecieron las teorías que, como la de Gould, insisten en las propiedades emergentes. Así, las ideas organísmicas de aquelllos defensores de la navaja de Occam (que querían aplicarla a nivel de gen, como Richard Dawkins, o de organismo) se han visto seriamente comprometidas. Y lo que resulta curioso y paradójico (aunque Gould no lo dice explícitamente) es que ese golpe ha sido en cierta medida un navajazo de Occam que ha reducido tan drásticamente el número de genes que ha hecho más improbable, en vez de más probable, el reduccionismo génico. Es tan paradójico que se puede considerar un bello ejemplo de eso que se llama justicia poética: de qué manera una simplificación de la realidad (el número de genes) nos obliga a buscar explicaciones más complejas, porque con tan pocos genes no podemos explicar todas las variaciones observables.
La Palma, 7 de septiembre de 2004
Todo explicado, nada explicado
23 de noviembre de 2004
¿Cómo se diría en latín? ¿Omnia explicanda nulla explicatio? Tengo que averiguarlo. Si alguien lo sabe, que me envíe un mensaje o comentario.
Al leer hacia la página 642 de La estructura de la teoría de la evolución de Stephen Jay Gould, recordé un proyecto de cuento que no llegué a escribir. Se trataba de un ensayo-ficción en el que explicaba la ventaja evolutiva de cierto comportamiento animal o humano extravagante.
Todo encajaba perfectamente, pero todo era inventado. No sé si la intención original era escribir otro texto en el que con una precisión igualmente perfecta se justificaba el comportamiento opuesto.
Naturalmente, se trataba de una parodia de esas explicaciones a las que son tan aficionados algunos biólogos evolutivos, que son capaces de explicar cualquier cosa imaginable que hagan los animales.
André Gide escribió Corydon para demostrar que la homosexualidad estaba justificada por los muchos comportamientos animales homosexuales, pero en su época, la mayoría de los biólogos escribián ensayos para probar lo contrario.
Precisamente, la existencia de la homosexualidad es uno de esos comportamientos que resulta difícil explicar si se parte del supuesto de que el sexo está hecho biológicamente para la reproducción. Tal vez se trate de uno de esos efectos colaterales que a veces se producen en la evolución: algo que no había sido creado para un uso determinado es usado para eso, aunque no tenga ninguna ventaja evolutiva. El sexo nos incita a reproducirnos con el reclamo del placer, pero el reclamo del placer nos hace ver que podemos obtenerlo también con los de nuestro mismo sexo, e incluso podemos llegar a olvidarnos de que ese reclamo era para la reproducción. Esta es la explicación más trivial pero no es la que suele gustar a muchos biólogos que tienen una razon para todo. Y seguramente podrían crear una buena explicación que garantice la ventaja evolutiva también de la homosexualidad (a mí se me ocurren varias explicaciones ingeniosas).
Otro asunto que suele desbaratar las explicaciones ingeniosas tipo el gen egoísta es el comportamiento de los virus, que matan a quien los acoge, por lo que su triunfo total sería su extinción. Aquí, un razonador ingenioso dirá que precisamente no se produce ese triunfo total con lo que los virus siguen siendo ventajosos de alguna manera. ¿De qué manera? Yo no lo recuerdo, pero sé que alguien me lo ha explicado en algún libro, tal vez Dawkins en El gen egoísta.
Pero a veces uno se pregunta, del mismo modo que sucedía antes con la homosexualidad: ¿No será que los virus son cosas que ocurren sin más, no interpretables desde el punto de vista de la selección natural, al menos no como un factor causal de primer nivel?
También, ya que descendemos hasta los genes para explicar la selección natural, es tentador descender un poco más, por ejemplo, hasta los minerales y los metales. Podemos justificar el óxido de los objetos de hierro como un comportamiento (pongamos las necesarias y salvadoras comillas o cursiva dawkiniana), un comportamiento ventajosamente evolutivo, puesto que devuelve finalmente a la tierra los compuestos originales, contribuyendo así a futuras vetas de hierro. Algo de lo que no es capaz el acero inoxidable.
Pero, entonces, ¿qué ventaja evolutiva tiene el diamante, que resulta tan difícil de reciclar? Algún ingenioso (en este caso yo) dirá: "Su no reciclabilidad es compensada por su belleza, por el atractivo que ejerce sobre los seres humanos, lo que garantiza su supervivencia y finalmente, tarde o temprano, su creación artificial".
Como se ve, todo se puede explicar.
La Palma-Madrid (septiembre-noviembre)