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PARADOJAS

 

EL EFECTO HAWTHORNE

La paradoja de Hawthorne o Hawthorn no debe su nombre al célebre autor de La letra escarlata, Nathaniel Hawthorne, sino a que fue descubierta en un pueblo llamado Hawthorne o Hawthorn.

En efecto, el efecto Hawthorne se llama así porque fue descubierta en la fábrica Hawthorne de la Western Electric Company, situada cerca de Chicago entre 1927 y 1932. Lo cuenta muy bien Miguel Ángel Sabadell:

"Hasta allí se desplazó un hombre llamado Elton Mayo, profesor de la Harvard Bussiness School, para estudiar la influencia de la iluminación en la productividad de los trabajadores en la industria. En este caso los trabajadores eran mujeres y la industria era la cadena de montaje de componentes telefónicos.
  Lo primero que hizo Mayo y su equipo fue cuantificar la productividad de las mujeres con el nivel habitual de iluminación. Después, decidieron aumentarlo. Al hacerlo, la productividad aumentó. Volvieron a aumentar el nivel de luz y la productividad volvió a subir. Una vez más lo aumentaron y una vez más la productividad volvió a aumentar. Pero como buenos científicos Mayo y sus colegas disminuyeron la iluminación por debajo del nivel inicial. Para su sorpresa, la productividad no disminuyó, sino que continuó aumentando. Lo bajaron aún más y la productividad continuó su imparable ascenso. Sólo empezó a disminuir cuando la intensidad de la luz era tan baja que las trabajadoras apenas podían ver lo que tenían delante. Elton Mayo se dio cuenta de lo que pasaba. Las trabajadoras no estaban reaccionando ante los cambios en la iluminación, sino que estaban reaccionando ante el hecho de que alguien les estaba prestando atención. Éste es el efecto Hawthorne."

(Miguel ángel Sabadell en Divulc@t Cienci@Tecnologia)

Es decir, este efecto dice que cuando una persona o grupo es convertido en sujeto de un experimento para probar un nuevo método o técnica, el hecho de haber sido elegido para llevar a cabo el experimento hace que los resultados sean mejores de lo que lo serían si los sujetos no fueran concientes de que son parte de un experimento.

Saberse partícipes de una experiencia especial, hace que los resultados de la experiencia mejoren. De este modo, se ha observado que los nuevos métodos de estudio siempre funcionan mejor en los institutos experimentales en los que son probados que cuando son aplicados, más tarde, en el resto de los institutos.

Del mismo modo, los nuevos métodos de trabajo ofrecen grandes resultados en sus primeros años de aplicación, como sucedió con el brainstorming, por ejemplo.

Esto lleva a la paradoja que afirma que cualquier método funciona si quienes lo siguen se consideran privilegiados por haber sido elegidos para seguir el método, o por haber elegido seguir el método. En otro momento hablaré de la Paradoja del método.

La paradoja de Hawthorne podría tener relación con asuntos como el de la cantidad de herejes que surgen en cada religión o filosofía. Así, en el zen cada cierto tiempo un discípulo parece sentirse obligado a fundar una nueva corriente filosófica, que funciona muy bien durante un tiempo, pero aparentemente deja de dar resultados al cabo de no mucho. Esta es la nueva paradoja, recién inventada en este momento, llamada del maestro, de la que hablaré en el futuro.

La paradoja de Hawthorne también tiene relación con el célebre efecto placebo. Pero ese es también otro efecto que se tratará en su momento.

 

La paradoja de la izquierda

1) El 90% de la gente que se considera de izquierdas no es en realidad de izquierdas, sino de derechas.

 

  2) El 90% de la gente que se considera de derechas es, efectivamente, de derechas.

 

  3) El 90% de la gente que no se  considera ni de izquierdas ni de derechas es de derechas.

 

  4) En el mundo se hacen a menudo cosas de izquierdas.

  La paradoja concluye con este enigma: ¿Cómo es posible que siendo el 90% de las personas de izquierda, el 90% de las de derecha y el 90% de las de "ni izquierda ni derecha" de derechas se hagan cosas de izquierdas?

Supongo que estás tan intrigada o intrigado como yo. Como lo estaba yo hasta que, poco a poco, comencé a ver la luz y entendí cómo era posible tal cosa.

Pero también es posible que quieras negar la mayor, es decir que te preguntes por qué diablos he afirmado que el 90% de la gente de izquierdas es de derechas.

Esta es una reacción habitual ante la paradoja, que no debe alarmarte: le pasa a mucha gente la primera vez que la oye. Es muy posible que incluso pertenezcas a ese 90% de gente de izquierdas derechista y no lo sabes. La verdad es que es improbable que pertenezcas a ese exiguo (y quizá muy optimista 10%) de izquierdistas de izquierda.
Si quieres una respuesta a esta sucesión de enigmas ("de arbitrariedades", dirás tal vez), tendrás que esperar un poco a la actualización de esta página.

 

NOTA DICIEMBRE 2009

Cuatro años después, todavía estamos esperando...

 

Las 38 paradojas del guión (y algunas más)

    En Las paradojas del guionista enumero 38 paradojas con las que se encuentra un guionista en su trabajo:

    1.   Decir que no se deben seguir normas es dar una norma
    2.   El medio es y no es el mensaje
    3.   Causas sin efecto y efectos sin causa
    4.   Un buen guionista debe trabajar para que su trabajo no se note
    5.   Se debe proporcionar información sin que parezca información.
    6.   La mejor manera de mostrar algo es no mostrarlo nunca del todo
    7.   Lo mismo puede ser distinto
    8.   Al guionista no le preocupan los problemas de sus personajes (el
            macguffin
      )
    9.   La meta del viaje es lo de menos, lo que importa es el camino
    10. Promete pero no cumplas
    11. En la dicotomía suspense o sorpresa lo mejor es elegir el suspense
            sorprendente
    12. Incluso en las obras que tienen diez actos hay tres actos
    13. Antes del principio siempre hay algo
    14. Después del final siempre hay algo
    15. El extraordinario mundo ordinario
    16. Quien mejor nos conoce es quien no nos conoce
    17. Lo perfecto es imperfecto
    18. El malo ha de ser bueno
    19. El desenlace debe ser a la vez sorprendente e inevitable.
    20. Debemos hacer que el espectador crea ser libre, pero no debe serlo
    21. Hay que escribir hacia atrás
    22. Nosotros creamos las leyes, pero estamos sometidos a ellas
    23. Cómo hacer el qué
    24. La forma es fondo en el fondo
    25. Mucha teoría y pocos resultados
    26. Saber menos a veces es mejor que saber más
    27. Todos los métodos son buenos, incluso los malos.
    28. La mejor manera de aprender a escribir guiones es mirar fuera del
            mundo de los guiones.
    29. Recibir ayuda no siempre es bueno
    30. La inspiración y el plagio son sinónimos
    31. Se ha de contar lo de siempre y al mismo tiempo ser original
    32. Mientras más copias, menos copias
    33. El mejor conflicto es el que no tiene solución
    34. Para corregir algo hay que corregir otra cosa
    35. La realidad no es verosímil
    36. El cine es a la vez más y menos ambiguo e indeterminado que la   
            novela
    37. El objetivo final del guión es desaparecer
    38. Da igual que todo esté mal, porque puede funcionar igual de bien.

     

    Estas son las 38 paradojas que se enumeran al final del libro. De cada una de ellas ofrezco una explicación y remito a los capítulos en que son explicadas en detalle y desarrolladas, pero en el libro aparecen muchas más paradojas. Dentro de unos días, añadiré aquí algunas más.

     

    La Ley de Hofstadter

    Douglas Hofstadter es el autor de una ley que lleva su nombre:

    Ley de Hofstadter:

    "Todo lleva más tiempo de lo que se piensa, incluso teniendo en cuenta la Ley de Hofstadter"

    Las 3 leyes del Decepcionismo

     

    1ª Ley: Todo es decepcionante

     

    2ª Ley: Si se diera el caso de que no todo fuera decepcionante, eso sería muy decepcionante.

     

    3ª Ley: En el caso de que la segunda ley del Decepcionimo fuera cierta, ello confirmaría la verdad de la primera ley del Decepcionismo.

     

 

 

 

    

El efecto Hawthorne

Las 39 paradojas del guionista

La paradoja de la izquierda

La ley de Hofstadter

Las 3 leyes del decepcionismo

 



       

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