Cosas que siempre han existido

 

Una de las cosas más graciosas que conozco es la insistencia en decir que lo que pasa ahora no ha pasado nunca antes: "Ahora los jóvenes ya no saben hablar", "la música de ahora es sólo ruido", "nuestra sociedad es la sociedad del espectáculo", "la moda lo domina todo"...

Esta idea de que lo que pasa ahora no pasaba antes es uno de los tópicos qe más se repiten y que más se han repetido, pues en en sí misma una idea recurrente.

Samuel Noah Kramer cuenta que en los primeros textos cuneiformes sumerios los padres ya se quejaban de que sus hijos no estudiaban y sólo les gustaba gandulear e irse de juerga "no como en nuestros tiempos".

En esta página pondré ejemplos de cosas que parecen muy recientes y actuales pero que existen desde hace mucho.

Aquí está la primera

 

 


Escaparatista

Esta profesión que parece tan moderna era la de Lyman Frank Baum, el autor de El mago de Oz, que vivió a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

L.Frank Baum

Baum no sólo se dedicaba a decorar escaparates, sino que era el director de la revista oficial de escaparatistas de Chicago, el Chicago Show Window.

COMENTARIOS RECIBIDOS

Marcoticos:
"Repasando textos antiguos, uno se asombra de la cantidad de cosas que pensamos exclusivas de nuestro tiempo y que en realidad existen desde siempre. Si me apuras, el escapartismo se podría retrotaer a los primeros comercios instalados en negocios con vista al público. Lo único que por entonces no estarían tras un cristal sino directamente expuestos en la calle. Como en los actuales mercados árabes. ¿O es que no podemos considerarlos escaparate? Claro, que por entonces supongo que no existiría la profesión de escaparatista en cuanto tal."

 

 

Detectives en el Japón del 1300

12 de octubre de 2004

Siempre que se buscan precedentes de Sherlock Holmes, se cita a Dupin, el detective creado por Edgar Allan Poe, o al célebre detective Vidoq.

Algunos mencionan también el Zadig de Voltaire y ciertos pasaje de Las mil y una noches. Hay quien conoce incluso las historias del juez Ti de la China de la dinastía Tang (entre el 600 y el 900 de nuestra era), en las que se basó el gran sinólogo holandés Robert Van Gulik para escribir sus historias del juez Di. El Fondo de Cultura Económico publicó también unas historias chinas detectivescas de distintas épocas, algunas asombrosas.

Yo he encontrado otro precedente de los detectives en los Amores de un vividor, de Ijara Saikaku, libro deslumbrante más allá de toda medida. En Amores de un vividor, Saikaku cuenta las aventuras eróticas de un tal Yonosuke.

Cada capítulo es un año de su vida y una historia erótica. Este género de memorias, a menudo tempranas y año a año y con fuerte contenido erótico es casi una tradición en Japón. No sé si fue Saikaku es quien lo inició (su libro se publicó en 1685). Otros ejemplos son las Confesiones de una máscara, de Yukio Mishima (1949) y el delicioso Vita Sexualis (1910) de Ogai Mori, que no puedo citar aquí porque creo que Bruno me lo ha birlado. El caso es que en el libro de Saikaku hay una prostituta que recuerda a Sherlock Holmes por su agudeza.

"Yonosuke se dirigió a una de las mujeres, la que parecía darse más aires, para preguntarle:
—Bueno; y nosotros ¿qué es lo que te parecemos?
—Me parecéis seres humanos —respondió ella.
—¡Pues no es viejo eso! —replicó Yonosuke—. Te pregunto por nuestra profesión.
—Pues viéndoos con buenos ojos, diré que sin duda sois personas que hacéis la vida sobre «tatami». Tal vez vos seáis un fabricante de pinceles. Y aquí este señor debe ser un fabricante de cajas; y este otro señor, un tejedor de fajas de vestir —respondió tras un poco de reflexión.
  Pusieron los tres caras de asombro, y Yonosuke se lanzó a hablar:
—¡Pues bueno, pues bueno...! ¡Esto es extraordinario! Sólo te has equivocado en uno, que no es tejedor de fajas como tú piensas. En cuanto a los otros dos, has acertado de lleno.
  Con esto la mujer se creció todavía más en su suficiencia.
—Es que la condición social de una persona, vaya como vaya vestida —disertó Yonosuke—, se trasluce por detalles, como la manufactura del espadín que lleva al cinto, y la de la arqueta de medicamentos. También un vistazo a las manos y a los pies puede ser muy revelador. En mi caso, especialmente, está a la vista que me hago acompañar de un portador de sandalias, llamado Katsunojoo de Horikawa, que no tiene par ni en toda la inmensa Kyoto. Es un criado que llama la atención de cualquiera. Pensar ligeramente de la persona que goza de tal acompañante, equivale a tener pocas luces.

Tras explicar cómo ha podido la cortesana averiguar algo que parecía tan difícil, Saikaku ofrece a los presentes una diversión que contiene otra historia detectivesca:

"De todos modos, sería una lástima meternos ahora en el lecho. Vamos a entretenernos con una sesión de muñecos.
  De la caja de viaje sacaron un escenario desmontable de marionetas, con su telón superior, su esconde-rostros y su tapa-cuellos. No medía en conjunto más de cinco «shaku»; lucía incrustaciones de oro y plata, y estaba dotado de todos los artificios imaginables. La acción de los muñecos de madera se desarrollaba, según los cánones del antiguo Jooru-ri, en seis actos.
—Esto era una vez, respetable público —anunció Yonosuke—, la señora de Shinoda, ataviada según la moda de Edo.
—Oíd, Yonosuke: ¿no es esa mujer, tal como está, el vivo retrato de aquella cortesana de Yoshi-wara...? —le interrumpió uno de sus amigos.
—¡Este hombre tiene un ojo bien fino! — asintió Yonosuke —. Precisamente la mandé hacer así para que se pareciera a aquella que dices.
  Y Yonosuke se alargó con la historia de la cortesana:
—Un día cierto daimyo se llegó a escondidas, en compañía de dos amigos suyos, a ver a aquella prostituta. Los tres llevaban el mismo atuendo y, acomodados en la sala, le dijeron a la mujer:
—Ofrece la copa de "sake" al que consideres privilegiado de entre nosotros tres.
Ella no se inmutó lo más mínimo, y respondió:
—Ya que no soy una diosa para saber distinguir, tened a bien perdonarme.
  Se dirigió a la cocina y murmuró unas palabras al oído de la «kaburo». Esta entonces se apresuró a soltar algunos de los ruiseñores que allí tenían enjaulados. Los pájaros se dispersaron al punto por las diminutas colinas del jardín, alborotando y lanzando gritos que parecían llamadas de atención:
—¡Che...! ¡Che...! Los tres huéspedes se preguntaron a la vez, sobresaltados:
— ¿Qué pasa?
  Y fueron a abrir la puerta de corredera para precipitarse en seguida al jardín. La mujer estaba observando cuidadosamente la situación, sin perder detalle. Y al momento ofreció la copa de «sake» al que era el verdadero daimyo. Todos sin excepción alabaron el procedimiento seguido, y después le preguntaron confidencialmente a la mujer cómo había logrado averiguarlo."'
   Ella respondió, según se cuenta:
—Aunque los tres llevabais calcetines amarillentos, de un tinte de morera, sólo uno de los tres no presentaba huellas causadas por el roce de las correíllas de las sandalias. Por ahí deduje que este señor debía ser el que no pone los pies en tierra. Por esto lo reconocí."

Por cierto, que esta historia de una mujer que tiene que distinguir entre tres hombres quién es el que manda (que está disfrazado) me suena haberla leído en otra parte, pero no consigo recordar dónde. ¿Lo recuerdas tú? Pues envíame un mensaje con la respuesta.

No sé si te has dado cuenta de que en la historia de la primera cortesana, también hay un mometo en el que uno de los personajes dice que algo ya es conocido de antigüo. Es cuando ella responde, en mi opinión de manera muy ingeniosa a una pregunta:

- ¿Dinos qué te parecemos nosotros?

- Me pareceis seres humanos.

- ¡Pues no es viejo eso!

 

 

"Ya dormiré cuando esté muerto"

Los anunciantes poco a poco están incorporando todas las frases e ideas de la literatura y la filosofía en sus breves piezas. Hace mucho tiempo un perfume utilizó aquello de "Hay otros mundos, pero están en éste"; recientemente SEAT utilizó un texto de Cortazar (a este género tan interesante de anuncios filosóficos, he dedicado una página).

La frase "Ya dormiré cuando esté muerto" fue utilizada en una campaña de publicidad de una bebida alcohólica, creo que Bacardi, pero no he logrado comprobarlo. También hay una película de Mike Hodges que se llama así, y que tampoco he visto.

Pero en un foro punk he leído que la frase pertenece a Omar Jayyam, uno de mis poetas favoritos. Tampoco he podido comprobarlo.

Dspués de todos estos fracasos, al menos puedo presumir de haber encontraddo al que quizá sea la mención más antigua, anterior en 3000 años a Jayam, o al menos en 2000.

En la Epopeya de Gilgames, el dios sol Samas le dice a Gilgames que descanse:

"Gilgames le dice a él
-a Samas, el valiente-:
"Después de tanto vagar,
y andar merodeando por el monte,
¿será caso en el Submundo
exiguo el descanso?
¡Ya dormiré luego año tras año!
¡Sigan ahora viendo mis ojos el sol,
y saciéme yo de luz!

Tablilla IX, En busca de la vida

 

En este pasaje, se presenta de nuevo una paradoja en la epopeya de Gilgames, puesto que el héroe dice que ya dormirá cuando muera y habite en el infierno o submundo. Pero, sin embargo, se niega a descansar, precisamente porque quiere encontrar a Utanapisti y la fuente de la vida eterna. Es decir: la intención de Gilgames es no descansar nunca (al menos en el Submundo), por lo que su respuesta a Samas es sólo retórica.

 

 

El mito de la de-generación

Hace muchos años, pensé en escribir un ensayo acerca de lo que me gustaba llamar "el mito de la de-generación". Con este inocente juego de palabras me refería a la idea de que la generación actual es siempre inferior a las anteriores, especialmente a aquella a la que pertenece quien se queja de esta decadencia. Es tal vez una variante de aquella sentencia que dice que cualquier tiempo pasado fue mejor. Una excepción a este tipo de pensamiento es mi padre, que sostiene que "Cualquier tiempo pasado fue peor".

Pero lo más frecuente es opinar que cada vez se habla peor, que la gente es más egoísta, que se vive peor que nunca, incluso cuando resulta evidente a simple vista en lugares como España o Europa que casi nunca o nunca se ha vivido tan bien como ahora.

Hoy se junta ese viejo ensayo que dejé incompleto y que no sé si podré encontrar entre mis papeles, con la página Cosas que siempre han existido, porque el mito de la de-generación es una de las cosas más repetidas a lo largo de los siglos.

El ejemplo que más me llamó la atención entonces era un pasaje de La Ilíada protagonizado por mi héroe griego favorito de la guerra de Troya: Diómedes Tidida, es decir "hijo de Tideo". Voy a buscarlo...

Ya lo he encontrado: canto IV, 370.

Pero antes conviene explicar que Diómedes era hijo del héroe Tideo, que había luchado y muerto en la guerra de los Siete contra Tebas. En aquella guerra se unieron muchos de los más grandes héroes de la época para conquistar la ciudad griega de Tebas (Tebas la de las siete puertas, no la Tebas de las cien puertas egipcia). Los hijos de aquellos héroes son los protagonistas de la guerra de Troya, entre ellos Diómedes.

Pues bien, el general Agamenón recorre el campo griego animando a sus guerreros y aliados y al llegar junto a los argivos de Diómedes exclama:

"¡Ay, hijo del belicoso Tideo, domador de caballos! ¿por qué te quedas medroso mirando los puentes del combate? No le resultaba grato a Tideo amedrentarse así, sino luchar con los enemigos muy por delante de los propios compañeros...

Tras contar algunas hazañas de Tideo, como cuando sobrevivió a una emboscada de cincuenta hombres dejando sólo a uno con vida, concluye Agamenón:

"Tal fue el etolio Tideo; sin embargo, el hijo que engendró es peor que él en la lucha, aunque sea mejor en la asamblea."

Diómedes no responde, pero su lugarteniente Esténelo rechaza vigorosamente esta expresión del mito de la de-Generación:

"¡Atrida! No mientas si sabes decir la verdad. Nosotros nos jactamos de ser mucho mejores que nuestros padres. Nosotros conquistamos el solar de Tebas, de las siete puertas, a pesar de llevar tropas menores al pie de un muro más sólido, por acatar los portentos de los dioses y por el auxilio de Zeus. Aquéllos en cambio, por sus propias iniquidades perecieron. Por eso, no atribuyas el mismo honor a nuestros padres."

Diomedes

Diómedes era amigo inseparable de Odiseo (Ulises). Tras la guerra de Troya, emigró a Italia y allí fundo varias ciudades. Si no recuerdo mal, Virgilio hizo que se encontrara con su antiguo enemigo Eneas en Italia.

 

Y lo cierto es que Esténelo tiene razón, pues tanto él como Diómedes participaron en la expedición de los epígonos, los hijos de los siete contra Tebas, que esta vez sí, lograron conquistar la ciudad cadmea. Y después se convirtieron en los héroes más legendarios de toda la historia al derribar los muros de Troya. Por eso resulta especialmente curioso que los héroes que son el referente de los "buenos tiempos pasados" fueran ya considerados como una generación decadente.

 


Hablé del padre de Diómedes, Tideo, en una entrada acerca de aquella final del mundial de fútbol en la que Zidane imitó al héroe que murió junto a las murallas de Tebas.

Zinedine Zidane Zinedine Zidane y la tragedia

 

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