Estoy haciendo un experimento para sacarle partido a los libros que leo en la Biblioteca. Como leo varios a la vez (varias docenas), tardó un tiempo en terminarlos y mis libretas son un poco caóticas: comienzo con notas de El jainismo, continúo con La computadora universal, sigo con una obra de teatro de Priestley, a continuación leo unos poemas de Louise Labé y a lo mejor termino el día con un capítulo de Cassirer acerca de Képler.
Como me gusta mucho combinar cosas, e incluso creo que la mezcla es la base de la creatividad y de eso que se llama originalidad (que en gran parte es sólo una cuestión estadística), quería ver cómo combinar estas lecturas.
La manera más evidente es estableciendo entre ellas nexos, relaciones entre Aristóteles y Mandeville, entre los proverbios griegos y MacLuhan, entre la Suma Teológica de Tomás de Aquino y las críticas literarias de Sainte-Beuve. Así que decidí crear una nueva sección llamada Nexos, en la que juntaría varias cosas coincidentes o relacionadas de las diversas lecturas.
Sería un tipo de texto que se movería entre un escrito erudito y experimentos como El cuerpo del amor, de Norman O. Brown o lo que hice en Esklepsis: La casa de citas, donde todos los textos son citas de otros autores. En definitiva, lo que se supone que debe ser una buena tesis doctoral: un escrito en el que opina todo el mundo excepto quien firma la tesis.
Sin llegar a eso, sin llegar a hacerme desaparecer a mí mismo citando a los otros, en estos nexos se trataría de ir de un tema a otro de manera más o menos razonable, saltando por libros y autores pero uniendo temas y significados.
Escribí un primer nexos, pero el resultado ha sido muy decepcionante. Sin embargo, quizá es que me lo planteé mal. Tal vez lo intentaré más adelante. Mientras tanto, pongo aquí ese primer nexos, porque no me averguenza hacer mal las cosas ni mostrar que las hago mal.
Ese primer nexos, en efecto me ha salido un poco soso, bastante deslavazado y un poco pedantón (como esta entrada), pero aquí está, el nexos veinte millones treinta y un mil doscientos siete (pincha arriba, en el enlace del lateral).
[Publicado en el diario Libertalia el 24 de diciembre de 2003]
NEXOS 20031209
He de comportarme ahora como hereje,
puesto que hereje es aquel que elige. Entre todas mis notas, elijo aquellas
que me interesan en este momento.
El primer problema que me encuentro es que no sé por dónde empezar.
Decían los griegos que el principio era la mitad de todo y para salir
de este atolladero sin comienzo decido aplicar el lema que tan a menudo repite
Watzlawick:
Think Little and learn by doing. Piensa poco y aprende haciendo. Y ello me
lleva actuar, pero es esta una acción que consiste en pensar, y lo
primero que pienso es si se me puede aplicar o no lo que decía Lichtenberg:
“Todo se aprende, no para exhibirlo, sino para utilizarlo, pues aquí
estoy utilizando lo aprendido y, al mismo tiempo, exhibiéndolo.
Y si puedo escribir estas frases y brillos ajenos tal vez deba agradecérselo
a Jefferson,
quien inventó el concepto de las bibliotecas e implantó el derecho
de consultar un libro sin coste alguno”, pero también al desarrollo
de los ordenadores, al hiperenlace soñado por Vannevar Bush y bautizado
por Ted Nelson,
que me permite mencionar a los autores de todas estas ideas de una manera
no tan fatigosa como es la de las notas a pie de página.
Dice Martin Davis que
Newman comprendió gracias a Turing que una máquina de calcular
es en realidad un artefacto lógico. Antes ya lo había comprendido
Ruleaux, y quien
sabe si tras estas líneas que ahora lees se esconde un artefacto lógico
que mezcla palabras y citas, y no un ser humano. ¿Podría el
lector asegurarlo?, ¿podría un artefacto lógico (binario
o no con vapor o sin él) superar el test de imitación que propuso
Turing para distinguir seres humanos y máquinas y que Philip K.Dick
utilizó en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?,
que fue adaptado al cine como Blade Runner
por Ridley Scott, en donde aparecía precisamente un androide llamado
como este experimento, es decir, Nexus? ¿Podría yo ser un Nexus
que engaña al lector haciéndole pensar que soy un hombre cuando
en realidad soy una máquina? Muchos dirán que no, que no hay
máquina capaz de imitar plenamente a un humano, pero, como también
decía Turing,
aunque tal vez a una máquina le resultará difícil superar
el test de imitación (fingirse humana), si un hombre intentase ser
una máquina daría un espectáculo bien pobre. Si yo quisiera
ser máquina, fingir e imitar a ese supuesto organismo inferior, y me
preguntasen cuáles son los trescientos primeros números primos,
creo que me quedaría en blanco y mi examinador a lo Blade Runner inverso
daría en el blanco al denunciarme como humano fingidor. Que es lo mismo
que sucede cuando reprochamos a los delfines
que sólo son capaces de aprender seis o siete palabras de nuestro lenguaje,
¿y cuántas sabemos nosotros pronunciar del suyo?
Y bien, lector impaciente, te preguntarás tal vez si estas disquisiciones
tendrán fin, pues pretendía yo citar treinta o cuarenta libros
y apenas he mencionado tres.
Sí, es cierto, varío y desvarío y lo único
que creo haber aprendido haciendo este primer Nexos (learn by doing) es que
se ha de ser breve y que cada Nexo dependerá del momento. Tal vez el
próximo sea más extenso y más intenso, pero aquí,
aunque mal, he de poner el Colofón y lo pongo con mayúsculas
porque la expresión viene de la costumbre de las doce ciudades de Jonia
de resolver los empates en las votaciones: se llamaba a los de Colofón
para que con su voto inclinaran la balanza.
Pero cuenta Estrabón una versión distinta y dice que el proverbio
se debe a que los colofonios poseían una fuerza de caballería
tan impresionante que ponía punto y final a las batallas en cuanto
intervenía.
Y así, con griegos al principio y al final acaba esta batalla desigual
de la que salgo magullado pero aún vivo.
Hereje:
"Aquel que tiene la posibilidad de elegir". Lo dice Watzlawick en
El arte del cambio.
Think little and
learn by doing
De nuevo lo dice Watzlawick y de nuevo en el mismo libro,
El arte del cambio.
Lichtenberg
De nuevo citado por Watzlawicz, pero esta vez en ¿Es real la realidad?
Jefferson:
Negroponte en El mundo digital que las bibliotecas públicas
las inventó Jefferson. No sé si se refiere sólo a Estados
Unidos o a todo el mundo, pero, de ser cierto, esta sería otra gran
contribución de los Estados Unidos a la civilización .
Martin Davis:
Ruleaux:
Ruleaux dijo que el vapor no era parte de al maquinaria de la máquina
de vapor, anticipándose a Turing en muchos años. Lo menciono
en el primer texto de La
polémica digital.
Blade
Runner:
No todos los nexos van a ser libros, aunque la película Blade Runner
se basa en el relato de Philip K.Dick mencionado en el texto principal:¿Sueñan
los androides con ovejas eléctricas?
Ted
Nelson:
la historia de Ted Nelson y el hipernlace se cuenta en ted nelsoN (publicado
en Nuestros Antepasados)
Colofón:
Acerca del origen de esta expresión, que ha sobrevido más de
veinte siglos, se habla en una de las coleccionaes latinas de proverbios griegos,
(editado por Gredos: Proverbios griegos). Otra frase casi tan antigua
es aquella que dice: "Eres más feo que Picio". Al parecer
Picius era un soldado romano extremadamente feo.
Turing:
En el legendario ensayo: ¿Puede pensar una máquina?
delfines
En ¿Es real la realidad?, Watzlawicz dedica un capítulo
asombroso y deslumbrante a los delfines.