menardismo

Menardismo o la técnica del anacronismo deliberado y de las atribuciones erróneas es una teoría estética que nació en la literatura casi por casualidad y sin el propósito de convertirse en el movimiento transcendental que después ha sido.

El nombre de menardismo viene del escritor francés Pierre Menard, quien logró escribir un fragmento del capítulo veintidós, el capítulo noveno y el trigésimo octavo de la primera parte de El Quijote, que en el siglo XVII escribiera Miguel de Cervantes.

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Miguel de Cervantes, uno de los autores más conocidos de Don Quijote de la Mancha.

Sin embargo, el Quijote de Menard nunca fue publicado y tan sólo tenemos constancia de su existencia gracias al artículo que en 1939 escribió Jorge Luis Borges con la intención de reivindicar la figura de Menard. Por ello, la primera obra pública del menardismo fue el cuadro La novia en el fotógrafo de François Klein, que se puede admirar en las salas del Museo de los Mundos Paralelos.

 

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Jorge Luis Borges, en la época de su amistad con Pierre Menard, cuando juntos recorrían el París "múltiple y repetido de los libros y las citas"

 

En efecto, Klein trasladó al mundo de la pintura las ideas de su gran amigo Pierre Menard y realizó en 1919 La novia en el fotógrafo, aunque Klein nunca reveló el origen teórico de su obra, probablemente por el respeto y admiración que profesaba a su amigo Menard, quien rechazada la gloria artística.

 

 

Aspectos del menardismo

El menardismo tiene una doble vertiente. Por un lado la experiencia misma y la complicada tarea del artista que pretende crear de nuevo una obra preexistente. Por otro, el menardismo no deja de ser un revisionismo total e infinito del arte, en el que los espectadores pueden volver a ver y entender una y otra vez lo que aparentemente es la misma obra. Pero los expertos no se ponen de acuerdo en la definición de menardismo.

Los teóricos más radicales piensan que la experiencia menardista consiste en convertirse en autor de la obra, volver a crear la obra y de alguna forma transfigurarse en el autor original, pensar lo que pensaba él, hablar de la misma manera, pintar con las mismas técnicas, en definitiva, ser el autor. A este grupo se les llamó re-creacionistas e hicieron suya la célebre frase de Goethe “No hay que parecer griego, hay que ser griego”, pero ahora aplicada a los autores con los que el artista se quería mimetizar.

 

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Goethe: "Mi Mefistofeles canta una canción de Shakespeare. ¿Por qué había yo de tomarme la molestia de inventar una, si la de Shakespeare estaba bien y decía justamente lo que había que decir?".

 

No todos los seguidores del movimiento menardista compartían el planteamiento de los re-Creacionistas, de hecho, este grupo era el menos numeroso si bien fue el que más notoriedad alcanzó. La mayor parte preferían la interpretación canónica que Jorge Luis Borges hizo del trabajo de Menard: hay que realizar una obra preexistente sin perder la esencia de uno mismo.

Así lo hizo François Klein, quien pintó La novia en el fotógrafo pero no como lo había hecho el naturalista Dagnan_Bouveret en 1879, sino como Klein, un pintor cubista del siglo XX, que rechazaba el realismo y lo consideraba arte caduco.

"Cuando yo oí decir Dulcinea del Toboso, quedé atónito y suspenso, porque luego se me representó que aquellos cartapacios contenían la historia de Don Quijote. Con esta imaginación le di priesa que leyese el principio; y haciéndolo así, volviendo de improviso el arábigo en castellano, dijo que decía: Historia de Don Quijote de la Mancha, escrita por Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo."

(Fragmento del capítulo IX del Quijote de Pierre Menard, en el que se menciona al primer autor conocido del Quijote: Cide Hamete Benengeli)

Museo de los Mundos Paralelos