LO DUDO 01: Astrología

1. La influencia gravitatoria de los planetas

 El postulado básico de quienes creen en la astrología es que los planetas influyen sobre los seres humanos. Según cómo se hallen los planetas en el momento de tu nacimiento, influirán de una manera u otra en tu carácter. En otro momento ya hablaré de algunas ideas curiosas que se deducen de este postulado, pero por ahora sólo me referiré al intento de los astrólogos de hacer científicas sus ideas.
Resulta que cuando Newton formuló sus leyes y quedó claro que existía una fuerza que atraía a todos los objetos unos a otros, la gravedad, los astrólogos creyeron encontrar la confirmación de sus ideas. Y así podría parecer a primera vista, puesto que la fuerza gravitatoria se da, efectivamente entre todas las cosas y además tiene alcance infinito. Es decir, hasta la última partícula del universo ejerce un efecto gravitacional sobre nosotros.
Así que no resultaría nada extraño que un planeta tan grande como Júpiter ejerciera una cierta influencia sobre alguien que nace en el momento en el que Júpiter ocupa un lugar concreto en su cielo astrológico.
Sin embargo, como suele suceder, la victoria de los astrólogos se convirtió en su derrota. Efectivamente. Existe la fuerza gravitatoria entre un recién nacido y el planeta Júpiter, pero el problema es que aunque Júpiter nos parezca muy grande, la fuerza gravitatoria que ejerce sobre una persona nacida en una clínica terrestre es más pequeña que la que ejerce el médico que atiende el parto. Júpiter es grande, pero la distancia a la que se halla es también muy grande y la fuerza de la gravedad tiene la mala costumbre de disminuir con la distancia, de una manera proporcional. Lo que llega aquí es ridículo.
Seguramente ni siquiera es comparable a la fuerza gravitatoria que nosotros mismos ejercemos sobre el planeta Tierra cuando damos un salto: la Tierra se mueve hacia nosotros, pero ese movimiento es irrisorio y el único que realmente importa en la confrontación gravitatoria Nosotros-La Tierra es la atracción terrestre que nos hace caer de nuevo al suelo.
  Esa es la pena, la pena con la que han de cargar los astrólogos: la gravedad tiene alcance infinito, sí, pero disminuye con la distancia también.
  Ya sé que este primer argumento no hará que los que creen en la astrología dejen de hacerlo, puesto que ellos, como Tertuliano, creen porque es absurdo.