
Hace no demasiados años afirmar que entre el comunismo del siglo XX y la religión existían muchas semejanzas solía despertar sospechas hacia quien sugería "tan extravagante comparación" entre una ideología atea y materialista y las religiones espiritualistas.
Actualmente, los historiadores aceptan con naturalidad que esa es una de las comparaciones más exactas que se puedan hacer.
Es cierto que todo se puede comparar con la religión, pero la ideología marxista-leninista- estalinista-pensamiento Mao Zedong, como lo llamaban en China, reúne muchos de los rasgos esenciales del pensamiento religioso mesiánico: profetas que anuncian el advenimiento de un nuevo mundo más justo; una fe que lleva a la lucha, al sacrificios y martirio, pero también a la persecución implacable de los enemigos y los apóstatas; un culto a la personalidad que recuerda al de los césares de Roma e incluso al de los faraones-dioses de Egipto, con embalsamamiento incluido; libros sagrados en los que se expresa una doctrina que es es incontrovertible, y que, sin embargo, varía en función de la voluntad cambiante del profeta o líder supremo, dando origen a diversas interpretaciones y sectas enfrentadas; símbolos identificativos como la hoz y el martillo, semejantes a la cruz del cristianismo o la media luna del Islam; congresos en los que se define la ortodoxia y se condena a los herejes; persecuciones y exterminio sistemático de infieles, apóstatas y herejes.
Todo esto, unido a un dogmatismo sin fisuras, es lo que hace no sólo creible, sino sensata y ponderada, la comparación.
La ideología marxista-leninista, que conquistó más de la mitad del planeta, no supo, sin embargo, traer esa sociedad perfecta que prometía y, como mucho, demostró de nuevo que el camino al infierno está sembrado de buenas intenciones.
Los antiguos líderes fueron poco a poco olvidados e incluso derribados violentamente de sus pedestales. Apenas queda huella de ellos, excepto en China, donde el culto a Mao Zedong es mantenido por un Partido Comunista dirigido por los herederos de aquellos a los que Mao persiguió, encerró o mató, como Liu Shaoqi o Deng Xiao Ping, que sobrevivió y refundo China.
LOS LÍDERES SUPREMOS
La revolucionaria no es una doctrina como la del cristianismo, en la que es difícil encontrar grandes conquistadores que extendieran la religión a sangre y fuego. Tampoco se parece al judaísmo de Moisés, pero sí quizá al del rey David. Sin embargo, es obvio que la mayor cercanía es con el Islam. No es difícil encontrar semejanzas entre profetas y caudillos como Mahoma, Lenin, Stalin o Mao. Todos ellos expandieron la doctrina mediante increibles conquistas y todos ellos escribieron libros sagrados para sus seguidores.
EL FUNDADOR
Vladimir Ilich Ulianov Lenin
Si Jesucristo necesitó a Pablo de Tarso para que el cristianismo se extendiera no sólo entre los judíos, sino también entre los gentiles, y si Sariputra cumplió una función semejante para el budismo, Lenin es el discípulo que no sólo expande la doctrina, sino que se convierte en conquistador del primer reino comunista. Y del mismo modo que Pablo de Tarso con sus Epístolas, Lenin puntualiza y reescribe la doctrina, que pasa a llamarse marxista-leninista.
Lenin en la entrada del Parque de las Estatuas
Apenas a 14 kilómetros de Budapest se ha construido un extraño parque habitado por estatuas de otra época. Son muchas de las estatuas que se han conservado de la época comunista de Hungría, cuando el país se hallaba bajo la férrea tutela de la Unión Soviética. ¿Por qué las han conservado, en vez de destruirlas?
Claudio Magris, antes de la caída del muro de Berlín y la disolución del bloque comunista soviético, contaba en El Danubio que cuando el terror blanco fascista reemplazó al Terror rojo comunista en los años 20 y 30, los revolucionarios no destrozaron las estatuas de sus antecesores, sino que las guardaron en algún sótano. Cuando los comunistas volvieron al poder, tras la Segunda Guerra Mundial, las sacaron del sótano y las volvieron a colocar en las calles.
Algo parecido sucede ahora. Los húngaros han guardado casi todas las estatuas de la época comunista y han creado con ellas este Parque de las Estatuas o Museo del Totalitarismo, en el que se puede ver a Lenin, Marx, Engels, alegorías de la hermandad húngaro-soviética y a diversos líderes comunistas húngaros.
Lenin, junto a Marx y Engels, preside la entrada al Museo.
Perfiles de Lenin en el Parque de las estatuas


En estas dos fotos intenté poner a prueba la afirmación de mi tía Mariona, que pensaba que me parecía mucho a Lenin.
Lenin en Pekin
En el Museo de cera de Pekín están representados los líderes supremos del comunismo. No está Stalin, que fue retirado del santoral chino, aunque no tras las revelaciones de Kruschev acerca de lo que había sido la dictadura de Stalin, revelaciones que Mao consideró una traición y que le hicieron temer por su propio culto tras la muerte. No tengo confirmación, pero lo más plausible es que el apartamiento de Stalin tuviese lugar durante el mandato de Deng Xiao Ping.
Continuará...
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FUNDADORES Y PROFETAS
LOS LÍDERES SUPREMOS
LOS MÁRTIRES LOS HEREJES
Próximamente.... Esta es una galería de fotos personal, no una página de política. Se limita tan sólo a examinar la fenomenología del comunismo revolucionario a partir de fotos personales, por lo que no pretende ser exhaustiva ni rigurosa. He intentado eliminar juicios de valor, aunque es inevitable que los fieles de esta religión materialista puedan sentirse ofendidos, simplemente por la compación entre su ideología y una religión. Es un riesgo difícil de evitar, como lo sería hacer una fenomenología del nazismo sin aludir a sus crímenes. Un riesgo más preocupante sería que se sintiesen ofendidas las víctimas y los críticos de estas ideologías, por eso insisto en que no es esto más que una fenomenología, un catálogo de imágenes alrededor del aspecto religioso del comunismo revolucionario.
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