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El Espejo

Marcel PROUST
Sobre PROUST en
danieltubau.com
Comparación con
Fritz Mauthner:
Las alas de
Ícaro
Coincidencias
con Proust:
Las alas
de Ícaro
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MARCEL PROUST
Del Deber
"De Proust un texto acerca
de la idea de sacrificio, esfuerzo, deber y todo eso, que es tan bueno
como mi favorito en ese asunto, el de Smullyan acerca del esfuerzo,
que pronto pondré en la página."
"Como aquellos vividores
que llegan a la conclusión de que existen dos mundos escindidos,
en uno de los cuales se hallan los placeres, las locuras de juventud,
la aventura y la seducción, mientras que en el otro habitan
el trabajo, el esfuerzo, la responsabilidad y el deber. Y se ofrecen
a sí mismos la única posibilidad de vivir en un mundo
o en el otro, renunciando acaso hoy a los placeres que se les ofrecen,
con lo que sienten que pierden algo que era suyo y que estaba a su
disposición, pero, al mismo tiempo, se confirma de este modo
para ellos lo acertado de su renuncia, que se demuestra a sí
misma en esta sensación de pérdida.
Pero también pueden recaer de nuevo o precipitarse,
tras un intento fallido y por una vez más _que siempre es la
última_, movidos muchas veces por el deseo de no decepcionar
a sus amigos, o con el propósito de negarse a sí mismos
que ya no son jóvenes, a ese mundo de los placeres desordenados,
cuyas horas trascurren casi siempre de noche. Allí, en esa
elección, en el mundo del vicio, se entregan con la misma convicción
y empeño que emplearon en el otro, el mundo del placer, con
el mismo tesón que gastaron en el mundo del deber, pero sin
evitar, e incluso buscando, los remordimientos, la ocasión
constante para lamentar el paso que han dado, para sufrir con anticipación
por cada nuevo movimiento que, llevándoles en una nueva dirección,
les aleja del otro camino. "Debería estar allí",
se dicen, y se repiten promesas de reforma que postergan día
a día, pero que les atormentan en cada una de sus horas, que
amargan el dulzor obtenido en cada placer, que parecen reprocharles
cada nuevo gesto, cada nueva pequeña alegría, cada nueva
jornada en ese mundo del que saben, a pesar de la embriaguez momentánea,
que hay que huir.
Lo harán finalmente, aunque la espera se prolongue,
y serán redimidos, casi siempre por unos hijos, por un amigo
que fue demasiado lejos y se detuvo antes que ellos, o por una mujer
que parece estar allí en el preciso instante en el que ya todo
parecía perdido, en el que ya el camino de regreso se les ocultaba,
de tal modo que no resulta fácil saber si su redención
se ha producido por la intervención de un ángel salvador
o si encontraron al ángel salvador porque ya empezaban a redimirse.
Pero, por esa gratitud del ahogado al que la mano de un desconocido
ha salvado en el último instante, y poco le importa que la
mano sea la de un criminal o la de un santo, ellos asocian su nueva
fe y su nuevo estado a la persona que creen les ha salvado pero a
la que seguramente ellos han colocado allí, porque había
llegado el momento de ser salvados y regresar a la otra orilla.
Pero ahora, cuando cruzan a uno o al otro lado, al mundo del
deber o al del placer, nunca consideran que exista la posibilidad
de transportar consigo los pertrechos del mundo al que renuncian,
al que sólo conservarán en su memoria como la tierra
de promisión o como el cautiverio de Egipto del que han sido
liberados pero que, en cierto modo, siguen añorando, como el
liberto romano que al comprar su libertad compraba también
un mundo de decisiones y responsabilidades que le hace añorar
aquel otro en el que no era libre pero todo era más fácil."
(Proust, A la sombra de las muchachas
en flor, 157ss)
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