|
El Espejo


Marcel PROUST
Sobre PROUST en
danieltubau.com
Comparación con
Fritz Mauthner:
Las alas de
Ícaro
Coincidencias
con Proust:
Las alas
de Ícaro
...y más cosas si usas
el sistema de búsqueda
de mi página
|
MARCEL PROUST
Del cambio
"Pu Song Li decía en uno de sus cuentos
que nada hay más delicioso que encontrar en un libro a un personaje
o a un autor que opina lo que nosotros. Lo mismo dice Raymond Smullyan
en Silencioso Tao.Obtuve esta noche esa deliciosa sensación
leyendo a Proust. El narrador de En busca del tiempo perdido desarrolla
una idea que, de manera exacta y precisa, coincide con algo que me
interesa muchísimo desde hace unos años. Me resultó
asombrosa la coincidencia, no porque la idea en sí sea más
o menos original, más o menos insólita: sin duda lo
han pensado muchos otros además de Proust y yo. Pero la manera
en la que Proust lo explica es casi exactamente la misma que he empleado
yo, tanto por escrito como, más frecuentemente, de viva voz.
Por ahora, copio aquí lo que dice Proust.
(Las
alas de Ícaro, 31 de julio de 2003)
“Y ese miedo a un porvenir
en que ya no nos sea dado ver y hablar a los seres queridos, cuyo
trato constituye hoy nuestra más íntima alegría,
aún se aumenta, en vez de disiparse, cuando pensamos que al
dolor de tal privación, vendrá a añadirse otra
cosa que actualmente nos parece más terrible todavía:
y es que no la sentiremos como tal dolor, que nos dejará indiferentes,
porque entonces nuestro yo habrá cambiado y echaremos de menos
en nuestro contorno no sólo el encanto de nuestros padres,
de nuestra amada, de nuestros amigos, sino también el afecto
que les teníamos; y ese afecto, que hoy en día constituye
parte importantísima de nuestro corazón, se desarraigará
tan perfectamente que podremos recrearnos con una nueva vida que ahora
sólo al imaginarla nos horroriza; será, pues, una verdadera
muerte para nosotros mismos, muerte tras la que vendrá una
resurrección, pero ya de un ser diferente y que no puede inspirar
cariño a esas partes de mi antiguo yo condenadas a muerte.
Y ellas -hasta las más ruines, como nuestro apego a las dimensiones
y a la atmósfera de una habitación- son las que se asustan
y respingan, con rebeldía que debe interpretarse como un modo
secreto, parcial, tangible y seguro de la resistencia a la muerte,
de la larga resistencia desesperada y cotidiana a la muerte fragmentaria
y sucesiva, tal como se insinúa en todos los momentos de nuestra
vida, arrancándonos jirones de nosotros mismos y haciendo que
en la muerta carne se multipliquen las células nuevas".
(Proust:A la sombra de las muchachas
en flor)
16 de junio de 2004
Daniel Tubau, 2004 danieltubau.com
|