¿Qué es enigma?

En 1997 empecé una investigación llamada Enigma. Quedó interrumpida, como casi todo lo que hago (yo mismo quedaré interrumpido alguna vez).

Ahora lo retomo, para ver si así avanzo un poco más en el asunto, porque esto de poner cosas en la página a veces me ayuda a recordarlas. Abriré una página especial para enigma, pero cuando añada algo nuevo primero lo pondré aquí, en el weblog, porque sé que hay navegantes que nunca pinchan en los enlaces.

Aunque me autoedité dos cuadernillos de Enigma en 1997 y 1998, aquí los iré poniendo fragmentados, para que no aburra y poder comentar después algunas cosas.

 

La portada de Enigma 2 con el tipo
de letra ENIGMA

 

He ocultado los nombres de las personas cuando consideraba que podían sentirse ofendidas por alguna alusión (Enigma era un texto de uso privado).

 

Enigma 1 (27 de septiembre de 1997)

El otro día dejé a Rocío El amor y Occidente, de Rougemont. Antes de llevárselo, terminé de leerlo y tomé muchas notas, aunque no pude pasar todas al ordenador.

Comenzó a apetecerme mucho escribir un libro semejante. Enseguida se verá que es un proyecto que me planteo a largo plazo, así que he decidido ir escribiendo estos cuadernos a medida que avanzo en la investigación. Pensaba llamarlos Odysseus, pero después, al seleccionar un tipo de fuente, encontré una que se llamaba ENIGMA. Me ha parecido un título adecuado.

¿Por qué? Porque el libro que quiero escribir es un enigma, aunque sé algunas cosas.

Sé que quiero que se parezca a El amor y Occidente, a Cruzada contra el Grial, de Otto Rahn, a La Rama Dorada, de Frazer; a La Diosa Blanca,de Graves...

Sé que quiero partir, como Rougemont y Rahn, de una obra literaria. Rougemont toma como inicio de su investigación Tristán e Iseo; Rahn, el Parsifal. A partir de esas obras crecen sus libros y sus hipótesis. ¿Qué obra literaria elegir?

No lo sé. Ese es uno de los enigmas de esta investigación.

Pensé en un texto medieval, algunas razones, entre ellas las que me propuso Marcos, me han hecho desistir por el momento. Después pensé en algún gran libro griego: Prometeo encadenado, el Ión de Platón, La Odisea...

La búsqueda de la obra me fue conduciendo poco a poco a un tema muy interesante, que sería, junto a la obra literaria, la propuesta central que se halla en todos los libros mencionados, la excusa para investigar, conocer y descubrir, lo que Hitchcock llamaría el MacGuffin. Ese tema es el saber trágico.

Al pensar en todas esas obras griegas, encontré un rasgo común: el componente trágico del conocimiento. Los héroes sabios acaban mal: Prometeo, Edipo, Dédalo. Existe tal vez una curiosa excepción: Odiseo.

Así que éste era un buen tema, un tema rico en implicaciones y que tiene al menos dos grandes obras literarias en las que apoyarse: Prometeo encadenado, de Esquilo, y La Odisea, de Homero. También, claro, Edipo y Edipo en Colono, de Sófocles.

Fui intuyendo algunas direcciones que podía tomar mi investigación:

1. El saber trágico de Occidente: frente al mito del progreso, se hallaría, desde siempre, una idea trágica del conocimiento.

2. La astucia de Occidente:Una de las características que podría definir el carácter occidental sería la astucia. Gracias a ella habría conseguido conquistar el mundo.

[Quiero dejar claro, antes de continuar, que ni creo ni dejo de creer en esas tesis. Son sólo una razón para investigar, el punto de partida, no el punto de llegada, que ignoró sinceramente cuál será.]

Me habría gustado tomar como personaje central de la investigación a Dédalo, que es uno de mis personajes favoritos de la mitología griega, junto a Hermes, el centauro Quirón y Diomedes, pero Dédalo no tiene una obra literaria que lo respalde.

Por el momento me voy inclinando hacia La Odisea, en detrimento de Prometeo encadenado. Esto significa coger una obra extremadamente compleja y, además, con ella va casi inseparable La Ilíada.

Ya hace unas semanas, comenté con Marcos nuestra idea común de incluir algo referido a Ítaca o al viaje de Odiseo en nuestras respectivas revistas (la de Marcos no es por ahora otra cosa que un proyecto imaginario). Ya entonces planteé la posibilidad de que, para que no hubiese repetición y conflicto de intereses, cada uno cogiese un motivo diferente: Marcos podía quedarse con el viaje en sí, la idea de viaje, y yo podía dedicarme, por ejemplo al motivo, muy rico en implicaciones, de las sirenas.

Así que puedo dedicar una sección en Esklepsis a las sirenas y otros motivos de la Odisea. De este modo la investigación ocupa diversos territorios.

Otro territorio es el de la tesis doctoral. He pensado plantear el año próximo esta investigación como tesis a Carlos García Gual. Una razón más para continuar la investigación.

FIN DE ENIGMA 1

 

ENIGMA 2

Inicio de la investigación

Ya he dicho, de manera explícita e implícita, que lo que busco es el placer de investigar, de descubrir, de conocer, de aprender. Hay quien piensa, por ejemplo H..., que yo sólo juego por ganar.

Eso se debe a que siempre bromeo con lo de que lo importante no es participar, sino ganar, y a mi espíritu competitivo en todo tipo de juegos (pero no en el trabajo, ni en el amor, ni en la vida social).

Pero esa opinión de H..., que tal vez también me aplica BGS (y a quien tal vez sí se pueda aplicar), es equivocada.

Naturalmente que me gusta ganar, pero me gusta ganar porque me gusta jugar. Pero si perdiese más a menudo, no creo que eso me afectase demasiado: seguiría deseando jugar.

En realidad, lo de jugar y ganar es un como si. Hay que hacer que uno juega para ganar, y de hecho, hay que jugar para ganar, porque esa es la esencia del juego: si uno juega simplemente para mover la piezas, está ofendiendo a la esencia misma del juego (de la mayoría de los juegos, pues hay excepciones). Por tanto, si alguien no juega para ganar, está también menospreciando a sus contendientes: nada más molesto y soberbio que ese jugador que, viéndose incapaz de ganar, se dedica a perder; es decir: a esforzarse visiblemente por no esforzarse en ganar. De este modo le está diciendo al ganador: “No eres tú quien ha ganado, sino yo quien ha perdido”.

Así pues, yo no juego por ganar, no juego por amar el triunfo (lo parece, pero no, eso es el como si), juego por amor al juego. Pero resulta que la esencia del juego es intentar conseguir la victoria. Por lo que llegamos a la en absoluto paradójica conclusión siguiente: yo no juego para ganar, pero, una vez que estoy jugando, juego para ganar.

Una prueba de que no juego para ganar, sino para jugar: cuando el otro día jugué al Scrabble [Intelect] con H..., BGS y JGD, y cuando ya les llevaba una ventaja de puntos que hacía imposible que me alcanzarán, yo seguía intentando obtener en cada jugada todos los puntos posibles.

Alguien puede pensar que eso es una prueba de jugar para ganar, pero es justamente la prueba de lo contrario: puesto que, de hecho, yo ya había ganado antes de que acabase la partida: si sólo jugase para ganar, al haber alcanzado mi objetivo, ya no tenía sentido seguir esforzándose. Pero como lo que me gusta es jugar al Scrabble y la esencia del Scrabble es hacer los máximos puntos posibles con las letras que te han tocado, seguía intentándolo y seguía disfrutando.

Es posible que en los juegos de puro azar, como el Juego de la Oca, estos planteamientos carezcan de sentido: en ellos nuestros rivales son perfectamente prescindibles: uno mismo puede tirar el dado por sí mismo y por un rival imaginario, sin que el asunto varíe (aparte de los efectos psicológicos colaterales que diferencian el jugar solo y el jugar con alguien).

Pero cuando el juego no es de puro azar, el deber ineludible del jugador es jugar para ganar; de no hacerlo, estaría utilizando sus neuronas como un simple mecanismo azaroso. De ahí lo tremendamente difícil que nos resulta jugar contra nosotros mismos en un juego que no sea de puro azar: queremos ganar con ambos bandos, pero nos resulta imposible engañarnos a acerca de las intenciones de nuestro rival, porque ese rival somos nosotros mismos.

Una vez aclarado todo esto, también puedo decir que, además de jugar, también me gusta ganar.

Bien, seguiré desarrollando este tema en una carta a HF.... ¿Por qué lo he sacado aquí a colación? Porque quiero jugar a la investigación. Y para jugar a la investigación hay que intentar sinceramente llegar a descubrir algo, demostrar o refutar una tesis, acumular razones a favor y en contra. Pero eso es sólo una excusa, una excusa necesaria y no accidental, una excusa sin la cual todo lo demás sería una farsa.

Pero, a pesar de jugar al juego con total sinceridad, uno puede ya saber, como yo sé, que tal vez ya conoce la refutación de toda esa laboriosa investigación. Una refutación sencilla y demoledora, sospecho. Pero una refutación que no me impedirá hacer la investigación y que no reducirá a polvo todo el esfuerzo (¿esfuerzo?) empleado.

Porque tanto en el libro de Rougemont como en el de Rahn, y también en Graves y en Frazer, uno puede no quedar convencido en absoluto de sus teorías y, sin embargo, disfrutar y aprender de una manera extraordinaria. No sucede lo mismo con la mayoría de las obras históricas ‘científicas’: una vez refutadas sus teorías pasan a engrosar la terrible y poco visitada biblioteca de los libros ilegibles. Y lo peor es que el destino casi inevitable de toda obra científica es acabar siendo refutada.

Por otra parte, el saber trágico y Occidente es un asunto casi inabarcable y uno se siente mareado por no poder asirlo, pues de aquí y allá surgen más y más derivaciones. Pero mi intención es no agobiarme con ello: iniciar la investigación sin plantearme ningún objetivo, ninguna meta, ninguna intención, ninguna tesis. Acumular datos a la manera baconiana. Más y más datos. Ellos mismos irán encontrando su orden. Porque, he experimentado ya varias veces que la mera acumulación de datos acaba por indicarte el camino que al principio eras incapaz de ver, así que no hay que agobiarse cuando se inicia una investigación por no tener las ideas claras: ¿cómo las vas a tener claras si tenerlas claras, un poco más claras, es el resultado y no el origen de la propia investigación? Si se trata de una investigación sincera, claro.

Es decir, creo que aquí se puede aplicar el principio marxista de la conversión de cantidad en calidad: suma datos y más datos, y acabarás descubriendo que ya sabes hacia donde apuntar. Es un problema semejante al de la Inteligencia Artificial: ¿Puede la mera acumulación de sintaxis producir significado? Tal vez sí, tal vez no, pero un primer paso para saberlo será que un ordenador llegue a poder manejar una sintaxis tan vasta como la que maneja un cerebro humano.

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios a

ENIGMA

[2005]

 

ODISEO ACABA MAL

[Sobre ENIGMA 1]

BGS, sigla que esconde a un amigo que me ha escrito por correo privado, me dice que yo digo en Enigma 1 que la historia de Ulises es una de las pocas de la mitología griega que acaba bien [VER en al otra columna].

Él dice que no, porque Ulises (Odiseo en griego) muere a manos del hijo que tuvo con Circe poco después de llegar a ítaca. Creo que ese hijo se llamaba Telégono, pero no estoy seguro. Es cierto, pero yo me refería, aunque no lo expresé bien, a la historia fundamental de Ulises en la Odisea, que acaba bien. Pero ya se verá, espero, en futuros enigmas, que esta muerte de Odiseo a manos de uno de sus hijos es sólo una versión secundaria.

Hay otra, por ejemplo, en la que Telémaco (el hijo que le busca en la Odisea) reina sobre Ítaca porque Odiseo tiene que permanecer otros diez años alejado de Ítaca tras matar a lso pretendientes de Penélope. Cuando regresa, es Telémaco quien marcha voluntariamente al exilio para que no se cumpla el oráculo que vaticinaba que el héroe moriría a manos de su hijo. Quizá entonces es cuando intervenía el otro hijo (¿Telégono?) y lo mataba, pues a los griegos les gustaba mucho en general esto de dar una sorpresa final a causa de un oráculo mal interpretado.

 

EL ORÁCULO DE CRESO (Sobre Enigma 1)

El caso más famoso de oráculo mal interpretado es es del rey Creso de Lidia que cuenta Heródoto: Creso fue a consultar el oráculo para saber si debía enfrentarse al imperio persa. El oráculo le respondió: "Un gran imperio será destruido". Creso se fue confiado a la batalla y el oráculo se cumplió: su propio imperio fue destruido por los persas.

 

ÍTACA
[Sobre Enigma 1]

En Enigma 1 decía que Marcos y yo pensábamos repartirnos el mito de Odiseo para que cada uno hiciese una sección en su revista (la mía era Esklepsis) [VER en la otra columna ].

Al final, ese fue otro más de nuestra inmensa lista de proyectos que esperan que el tiempo tenga más tiempo para compartirlo juntos (cosa que no creo que suceda a no ser que compartamos asilo).

Pero es curioso, porque, ahora que los dos no tenemos revista, pero sí página web, yo me he quedado con el mito viaje en vez de con las sirenas.

O al menos se lo ha quedado ese tal Utanapishti. Allí puedes ver distintas versiones del viaje a Ítaca.

Una de las más interesantes es esta de Horacio en la que se reconoce claramente la inspiración del célebre poema Ítaca de Kavafis:

Deja tus moradas y busca costas extranjeras,
oh joven: para ti nace un nuevo orden de cosas
No sucumbas al mal: te ha de renovar el Danubio extremo,
el bóreas helado, los tranquilos reinos del Egipto
que ven al sol levantarse y descender.
Y, más grande, que descienda Ulises en lejanas playas.

También hay una extraordinaria de Tennyson.

[Puedes leerlas en Utanapishti]

 

LAS SIRENAS
(sobre Enigma 1)

Pero lo realmente curioso, es que, nuestro acuerdo se ha invertido totalmente, porque Marcóticos tiene en su página una sección que se llama Ligea.

Ligea no es la Ligeia de Poe. Y no digo más, porque a lo mejor Marcos prefiere que sea discreto.

Aunque en la Ligea de marcóticos también está Ítaca de Kavafis.

[LIGEA en Marcóticos]

No sé si hay muchos poemas acerca del mito de las sirenas en la Odisea (como los hay de Ítaca). Sé que hay uno famoso en inglés que dice:

¿Qué canción cantaban las sirenas?

¿Cuál fuie el nombre que eligió Aquiles entre als mujeres?

Sin embargo, sí se sabe qué nombre adoptó Aquiles cuando se disfrazó de mujer: Pyrra. (la roja). El otro poema que conozco de sirenas homéricas es este de

 

 

ACERCA DE ENIGMA

ENIGMA