Otro Islam

 

 

Otro Islam es posible

Tengo que aclarar que decir "Otro Islam es posible" es una simplificacion. Situar a Omar Jayyam bajo el Islam, o a Ibn Warraq, es tan absurdo como decir "Otro cristianismo es posible" y elegir como ejemplo de ello a Johan Sebastian Bach o a Bertrand Russell. Bach y Russell nacieron y vivieron en países cristianos, pero uno era creyente y el otro ateo. La música del creyente, Bach tiene mucha relación con la religión, pero eso no significa que se pueda definir tan sólo como "música cristiana".

russell

Russell escribió Por qué no soy cristiano y Warraq Por qué no soy musulmán. Russell no tuvo que usar seudónimo porque el cristianismo ya no tenía en su mano los instrumentos de la represión y la muerte.

 
Lo que llamamos Islam o "mundo musulmán" o "mundo árabe" es una entelequia como otra cualquiera, que agrupa a decenas de países muy diferentes: basta con pensar que uno de sus extremos está en Pakistán o Indonesia y otro en Marruecos. Además, muy pocos de esos países son árabes: no lo es Irán, no lo es Turquía y lo es con muchísimos reparos Marruecos, en el que es mayoría la población bereber.

Lo único común a todos estos países es que están muy condicionados por la religión musulmana, algo que no creo que actualmente sea bueno para ellos. No porque la religión musulmana sea mala en sí, que lo es, como lo es la cristiana y cualquier religión que exiga a sus fieles fe y obediencia (y además pueda imponer sus dogmas), sino porque, ese supuesto carácter musulman oculta todo lo que de particular tienen muchos de esos países y que, en muchos casos precede y fue destruido por los árabes de Mahoma.

Alguien pensará que esto es una muestra de etnocentrismo cristiano u occidental, así que lo mejor será citar estas palabras de un persa (iraní) con el que conversó Erzesberger en su viaje a Irán:

"Siempre nos confundís con los árabes. Islam, islam, islam, no puedo oírlo más. Irán ya existía desde mucho antes que el arcángel Gabriel revelara su sabiduría a los profetas. El Corán es algo importado por los conquistadores musulmanes. ¿Qué es Irak, qué es Jordania? ¡Son países que ha inventado el Foreign Office de Londres! En cambio, nosotros ya sabemos desde hace dos mil años quiénes somos. Pero vosotros no queréis saber nada de eso. Para nosotros, Occidente es un anhelo al que nunca correspondéis. Vuestros medios de comunicación social sólo muestran todo aquello que odiáis."

Y en efecto, Irán no tiene nada que ver con los árabes, excepto porque su cultura, de más de dos milenios de antiguedad, fue casi por entero destruída por ellos. Es una triste historia, la caída del último rey persa, Yazdigerd III, al que los chinos de la dinastía Tang no pudieron o no quisieron ayudar y que murió exiliado en la capital china, Changán.

¿Y qué decir de Egipto que vivió siglos bajo los faraones y casi un milenio entre Grecia y Roma? ¿Y Turquía, en la que se desarrollaron decenas de culturas, como la de los hititas y gran parte de la civilización griega?

Llegará un momento, y espero que no sea muy tarde, en que todos esos países se quitarán de encima el peso muerto del Islam, como se lo quitaron los reinos cristianos de Europa hace no tanto tiempo. Hasta que eso suceda, lo que todos ellos tienen en común es esa simplista denominación, y por eso la empleo.

islam

(23 de marzo de 2006)

 

El Islam según Meddeb

En estos días combino la lectura del Traite d'Athéologie, de Michel Onfray, La yihad , de Gilles Kepel y La maladie de l'islam, de Adelwahab Meddeb.

Aunque el Tratado de Ateología también está dedicado al judaísmo y al cristianismo, los tres libros tratan fundamentalmente del Islam.

Meddeb es un poeta y escritor tunecino. En su opinión, el fanatismo y la intolerancia, como decía Voltaire, fueron la enfermedad del catolicismo, el nazismo la enfermedad de Alemania y el integrismo la del Islam. Esa enfermedad ha hecho, dice, que se transformase "una tradición fundada en el principio de la vida y el culto al placer en una lúgubre carrera hacia la muerte".

Dice Meddeb que la decadencia del Islam viene de muy lejos y que ya desde el siglo XVII el mundo islámico dejó de hacer aportaciones a la ciencia. Aunque el colonialismo y Estados Unidos se han aprovechado de esa debilidad, es una simpleza pensar que la han causado directamente.

Es un placer leer en un escritor tunecino este tipo de argumentos, porque son muchos los que piensan que los países musulmanes son una pobre víctima de Occidente, cuando en realidad son más que nada víctimas de sí mismos. A veces se podría pensar, incluso, si no será Estados Unidos víctima de Arabia Saudi y no a la inversa: ¿Quién maneja, o al menos ha manejado hasta hace poco, a quién?

 

Cambios en el mundo musulmán

Últimamente llegan buenas noticias de los países musulmanes: Siria se va a ir del Líbano, los palestinos han celebrado elecciones y se está avanzando hacia la creación de un estado palestino, en Irak se han celebrado elecciones con una alta participación dadas las circunstancias, Arabia Saudi va a celebrar elecciones municipales (así cayó la monarquía de Alfonso XIII) y está tomando medidas bastante claras en contra del terrorismo islámico y del fomento del radicalismo.

Gilles Kepel escribió La yihad antes del atentado del 11 de septiembre y parece que la conclusión de este libro monumental (700 páginas) es que el Islam estaba en declive, a pesar de que las apariencias parecían señalar lo contrario. El atentado del 11 de septiembre y la guerra de Irak parecían negar su tesis, pero quizá ahora las cosas están regresando al punto que estaban, lo que es un alivio.

Pero claro, en cualquier momento se puede venir todo abajo de nuevo: basta con que se produzca un atentado bestial en Estados Unidos o Inglaterra o que Estados Unidos decida invadir Irán o Siria.

Creo que el proceso de paz reanudado en Israel prueba lo que he venido diciendo durante mucho tiempo: que el primer interesado en que Palestina tenga un estado es Israel y que la Intifada desatada por Arafat fue un crimen contra el proceso de paz que no ha servido para nada, excepto para que murieran cientos de personas, niños, mujeres, hombres, civiles y soldados. Todo porque Sharon se paseó un día por Jerusalén.

En cuanto Mazen ha podido garantizar mínimamente su intención de acabar con los grupos terroristas palestinos, Israel ha iniciado con firmeza las negociaciones y el calendario de su retirada. Hace tiempo, leí una entrevista a un político israelí que decía que ellos no podían pedir al gobierno palestino que acabase con el terrorismo en un plazo determinado, pues sabían que eso no era nada fácil, pero que lo que sí exigían es que hubiese clara intención de hacerlo. El hecho de que por una vez Israel no haya respondido de manera violenta y criminal al terrible atentado sufrido hace unos días es una muestra de esa voluntad negociadora y de la presión diplomática de Estados Unidos.

Sé que hay quien prefiere que las cosas vayan mal en Oriente Próximo, que la democracia nunca funcione en Irak, que a Israel le pongan bombas, que no cambien las cosas en Líbano ni en Irán, que nada, en definitiva, favorezca a Estados Unidos o a Bush. Yo prefiero, sin embargo, que haya democracia y paz en Irak y que se extienda a cuantos países musulmanes pueda, especialmente a Irán (que es un país que amo), que Siria se vaya del Líbano, que Palestina tenga un estado y desaparezca de una vez Hezbolá y todos los grupos terroristas que usan a los palestinos como excusa. Prefiero que Bush pase a la historia como el presidente que consiguió cerrar el conflicto entre Israel y Palestina.

Eso no le hará menos culpable por la guerra de Irak.

El hecho de que si se establece la democracia en Irak ello podría significar un apoyo a Bush me trae sin cuidado, yo pienso en los iraquíes, no en Bush. Alguien dirá: pero eso justificará la guerra de Irak. No. Una cosa es que la democracia en Irak se explique en el futuro porque antes hubo una guerra, y otra cosa es que eso justifique la guerra. Todos sabemos que las conquistas y las guerras napoleónicas extendieron las ideas de la Revolución Francesa por toda Europa, entre ellas los derechos humanos, pero eso no hace menos culpable a Napoleón de todos sus asesinatos. También el imperialismo de Atenas extendió la democracia por muchos lugares, pero eso no justifica sus crímenes (que pueden verse en La guerra del Peloponeso de Tucídides).

 

Explicar no es justificar.

Por otra parte, si Irak se convierte en un estado chiita radical y fanático a la manera de Irán, la causa también será la guerra emprendida por Bush y en este caso, sí será un buen argumento contra la guerra, porque la relación causa-efecto puede ser incluso más directa que en la otra hipótesis. Pero prefiero la otra alternativa, francamente.

Del mismo modo, suceda lo que suceda, también se podría decir que todo es consecuencia del atentado del 11 de septiembre, lo que sería en gran parte cierto también, pero no justificaría tampoco el atentado.

Hay que pensar en lo que hay ahora en Irak y en las posibilidades, no en lo que ha sucedido. El norte del país, la zona kurda, está en una situación bastante buena, la formación de un gobierno chiita moderado (eso parece Sistani) puede ser un buen contagio para Irán, y el mayor problema es la integración de los sunitas y el abandono del país por parte de todos los grupos criminales y, en un futuro cercano, también de Estados Unidos (pero creo que si EE UU se va ahora se produciría una guerra civil).

 

No hay que fiarse de los curas

Cuando Jomeini se hizo con el poder en Irán, éramos muchos los que pensábamos que era un tipo estupendo y simpático, incluso atractivo: con su mirada profundísima, sus cejas espesas y su larga barba. Él mismo, desde su exilio en París, siempre hablaba de democracia, tolerancia y derechos humanos. Pero enseguida se vio que todo era una farsa criminal y cruel que ha durado ya montones de años en Irán y ha sido una verdadera desgracia para el mundo musulmán. También muchos hemos confiado hasta hace bien poco en Jatamí, el presidente de Irán, que es también cura, aunque de turbante blanco, pero parece que nuestras esperanzas no tenían razón de ser. Creíamos que no tomaba medidas más enérgicas por temor a un golpe de Estado de los curas de turbante negro dirigidos por Jamenei y el ejército, pero estamos empezando a pensar que ha dejado pasar el momento de las reformas (cuando el 70 u 80 % de los iraníes le votaron confiando en sus promesas de cambio) y que es un tapado de los ayatolás y el ejército (los únicos que quieren que el régimen se mantenga). Naturalmente, la política de Estados Unidos ha favorecido a los curas (da la impresión que EE UU prefiere que el régimen no cambie, pues es su mayor apoyo exterior, aunque parezca lo contrario).

Sistani, el máximo líder chiita de Irak, parece muy moderado y tolerante. Es también atractivo, de mirada profunda y barbudo. Espero que esta vez sea tolerante cuando mande. Pero no hay que fiarse de los curas cuando se dedican a la política.

O quizá sea la barba: esas espesas barbas y bigotes tras las que se esconden las caras. También abundaban en Europa y otros lugares en épocas de intolerancia. Barbudos eran Marx, Engels, Bakunin, Lenin, Castro, bigotudos Nietzsche, Bismarck, Stalin, Hitler... ¿tendrá algo que ver? Pero no, porque Mussolini, Franco y Mao se afeitaban todos los días.

marzo de 2004, Intruso

 

¿Dónde está la izquierda?

En los tiempos del bloque soviético, cuando una decena de países estaban bajo el férreo control de Rusia y en ellos existían regímenes totalitarios que prohibían todo aquello por lo que la izquierda siempre había luchado, en aquellos tiempos, las víctimas de esas dictaduras se encontraban con una terrible paradoja cuando llegaban al llamado mundo libre.

La paradoja era que nadie les quería escuchar, o dicho con más exactitud: la izquierda no quería saber nada de ellos.

Llegaban a Occidente para contar lo que habían vivido allí y descubrían que la izquierda occidental apoyaba esos regímenes, que los intelectuales más combativos elogiaban a Stalin, a Ceaucescu y a Mao. El ejemplo sin duda más escandaloso era el de Jean Paul Sartre, quien no sólo aceptó participar en el Congreso de Intelectuales organizado por Stalin, sino que, tiempo después, cuando le asaltaron las primeras dudas acerca de aquello, se convirtió en maoísta, precisamente en la época más deleznable del maoísmo, la de la joven guardia roja y la revolución cultural, el movimiento organizado por el viejo Mao para recuperar el poder apoyándose, como siempre hacen los fascismos, en la fuerza de choque de los jóvenes. La revolución cultural y los jóvenes guardias rojos sembró el terror en China, matando, acusando y persiguiendo a todos los supuestos cómplices de la degeneración capitalista, hasta que las propias autoridades tuvieron que frenarlos porque se les iba de las manos el control del país.

Milan Kundera, uno de aquellos ciudadanos del bloque soviético que se encontraba en Occidente la incomprensión y el desinterés de los intelectuales de izquierda, cuenta en un un emocionante texto la relación entre un intelectual checo y el poeta francés Paul Eluard:

"Kundera cuenta la historia de Paul Éluard, el poeta francés, primero integrante del movimiento surrealista y luego, tras la guerra, ardiente defensor y rapsoda del totalitarismo. Y dice Kundera: "Cantó a la fraternidad, la paz, la justicia, el mañana mejor, la camaradería, en contra del aislamiento, a favor de la alegría y en contra del pesimismo (…). Cuando, en 1950, los dirigentes del paraíso sentenciaron a un amigo suyo, el surrealista Závis Kaladra, a morir en la horca, Éluard se puso al servicio de los ideales suprapersonales, declarando en público su conformidad con la ejecución de su camarada. El verdugo matando, el poeta cantando".
(Tomado de un viejo artículo de Rosa Montero)

Pasaban los años y la izquierda, a pesar de contar con suficiente información acerca de lo que estaba pasando en los países del bloque comunista, no decía nada, se burlaban de Soltzenisthyn, de un hombre que, fueran cuales fueran sus ideas personales y sus creencias religiosas, venía de pasar años encerrado en un gulag y que contaba lo que allí sucedía en un libro impresionante, que también era despreciado por su supuesta poca calidad literaria (cosa también muy discutible): Archipiélago Gulag. Burlas que eran una bajeza semejante a la de alguien que se burlara de un gitano superviviente de los campos de exterminio nazis diciendo que en su juventud había pertenecido a una extraña secta milenarista.

La explicación (pero en ningún caso justificación) de este error de la izquierda era su afán de oponerse a Estados Unidos a cualquier precio, incluso, aunque eso significara defender a los autores de crímenes mayores que los cometidos nunca por Estados Unidos, a gentes sólo comparables en la historia de la infamia a Hitler: Stalin, Mao, Pol Pot.

Han tenido que pasar muchos años y tuvo que caer el muro de Berlín para que la izquierda radical despertara de su sueño utópico, sueño que había sido pesadilla mortal para millones de personas.

Poco a poco incluso los más recalcitrantes acabaron por admitir los crímenes que se habían cometido y justificado en nombre de la izquierda, o al menos a no defenderlos públicamente.

Ahora muchos de ellos, muchos con los que yo discutí hace 20 años o más, dicen que nunca apoyaron aquel horror.


Dos veces en la misma piedra

Tras los atentados del 11 de septiembre y el pésimo manejo de la crisis por George Bush, que hizo a Estados Unidos perder en apenas unos meses la simpatía del mundo y ganarse con todo merecimiento su absoluta antipatía, empecé a pensar que podría volver a repetirse lo que sucedió en tiempos de la Guerra Fría, que, llevados por un rechazo perfectamente razonable a la política imperialista y asesina de Bush, muchas personas se olvidaran de qué es realmente el fundamentalismo islámico y de cómo viven los países que están sometidos al clero musulmán en sus diversas variantes.

Que empeñada en la lucha antiUSA, la izquierda se olvidase de defender a millones de personas. Que llevada por su odio a Estados Unidos justificase o minimizase los crímenes de los fundamentalistas islámicos, la intolerancia religiosa que se está extendiendo en el mundo musulmán, intolerancia que convierte en un chiste la de los creacionistas de Estados Unidos.

Y creo que eso es lo que está sucediendo en este momento. No veo a la izquierda radical y combativa manifestándose contra las pretensiones de los fundamentalistas de regular y controlar lo que consideran son “sus sociedades”, e incluso las occidentales, en las que también quieren imponer sus criterios.

Matan a un cineasta holandés que hace un reportaje acerca de la discriminación de la mujer en el Islam y de la ablación y la reacción predominante es sembrar dudas acerca de ciertas simpatías que el cineasta podría tener, o alusiones a que era muy extravagante. En Dinamarca y Noruega se publican caricaturas de Mahoma y desde varios países musulmanes se llama al boicot a esos dos países ¡Por unas caricaturas! Pero no sólo eso, ahora una veintena de países musulmanes piden que se castigue a los caricaturistas.

Pero, claro, dice la izquierda radical, en este caso de repente muy receptiva a los planteamientos religiosos, es que el Islam prohíbe la representación de Mahoma. Como si eso fuese una justificación de algo.

¿Dónde están los combativos luchadores que satirizaron a Ratzinger como si fuera el Emperador maligno de la Guerra de las Galaxias o el mismo diablo? ¿Es que se creen que la Iglesia católica no perseguía en su momento de gloria ese tipo de ofensas? Javier Solana, alto comisionado de la Unión Europea no sale a defender la libertad de expresión, sino a decir que la Unión Europea condena cualquier intento de demonizar una religión. ¿Por qué no le pide entonces perdón al Papa, al que han comparado con el demonio?

Ahora la izquierda que combate ruidosamente (e insisto que con razón) la censura que quiere imponer Bush, calla cuando la censura islámica se extiende por el mundo. Porque en este momento es cierto que Estados Unidos está tomando medidas que coartan la libertad de expresión y establecen cierta censura, pero la más terrible censura actual no es esa, sino la del fundamentalismo islámico: censura que no sólo domina a todos los ciudadanos que viven en el llamado mundo musulmán, y especialmente a la mitad de su población (las mujeres), sino que se extiende por todo el planeta bajo amenaza de muerte, ya sea asesinato directo o atentado terrorista. No hay que pensar sólo en Salman Rushdie, que se vio obligado a permanecer oculto durante años a causa de una fatwa lanzada por Jomeini que decía pura y llanamente que quien le matara se ganaba el cielo. Theo Van Gogh fue asesinado y la mujer, negra y de origen musulmán, que le ayudó en su reportaje vive amenazada de muerte también. Las mujeres de origen musulmán que viven en Occidente apenas pueden hablar contra sus represores sin temor a ser asesinadas, una actriz pakistaní fue amenazada de muerte por besar a un actor indio, porque la lucha del fundamentalismo islámico en en gran medida una lucha de varones machistas y temerosos ante el cambio que se puede producir en sus mujeres, que podrían pasar de ser esclavas a convertirse en ciudadanas.

¿Y ante estos casos, qué responde la izquierda radical y combativa? Algo que suena más o menos así: “Algo habrán hecho”, algo habrá hecho Theo Van Gogh, algo habrán hecho los caricaturistas. ¿Es que ya nos hemos olvidado el poema de Martin Niemoller (atribuido erróneamente a Bretch):

"Primero vinieron a por los judíos
y como nosotros no éramos judíos, no hicimos nada.
Después vinieron a por los comunistas
pero como tampoco éramos comunistas, no hicimos nada.
Luego vinieron por los socialistas
y más tarde a por los gitanos,
pero como tampoco éramos socialistas ni gitanos,
tampoco hicimos nada.
Al final vinieron a por nosotros
y ya fue demasiado tarde para hacer algo”

En la actualidad, nadie se atreve, nadie nos atrevemos, a atacar directamente al Islam, porque sabemos que nos jugamos el cuello. Yo no me atrevo a poner aquí las caricaturas de Mahoma con una bomba en vez de turbante y no animo a nadie a hacerlo, porque sé que es un riesgo real y el martirio es sólo una estupidez que sólo favorece a quien se combate.

Un riesgo que no existe si publico caricaturas de Jesucristo como un cerdo, de Bush como el diablo o de Ratzinger como el Emperador maligno. Quizá puedan llegar a censurarme, pero ¿alguien cree seriamente que mi vida corre peligro por ello?

Pero hay otras maneras de combatir el fundamentalismo islámico y su penetración paulatina en la sociedad, penetración que, por cierto, alienta al fundamentalismo cristiano que se dice: “¿Por qué no podemos hacer nosotros lo mismo, por qué no podemos ser igual de intransigentes?”.

Una de las maneras más claras es las manifestaciones, la protesta, siempre tan fácil de poner en marcha si es contra Estados Unidos. Pero como nadie protesta, como nadie defiende a los amenazados, a las mujeres sometidas, a los pueblos gobernados por los curas, entonces los gobiernos poco pueden hacer y Noruega y Dinamarca se ven obligados a exigir a los caricaturistas que pidan perdón públicamente, porque saben que no sólo los intereses de las empresas noruegas y danesas en países musulmanes están amenazados, sino también las vidas de sus ciudadanos.Y evidentemente, si yo fuera el caricaturista y temiese por mi vida, por la de mis amigos y familiares o por la de de ciudadanos anónimos, bajaría humillado la cabeza y pediría perdón. Así están las cosas y así de fuertes se sienten quienes se consideran capacitados para matar en el nombre de Alá, animados por sus líderes, sus gobernantes y sus curas. Es una ceguera política no advertir que lo que está ocurriendo en el mundo islámico fundamentalista es una propagación del odio y una justificación del racismo y la violencia que recuerda lo que sucedió en Europa en el siglo XX, el camino a un totalitarismo teocrático que ya se está imponiendo en algunos Estados y, lo que es peor, en millones de conciencias. Pero, aunque no triunfará, y eso espero, ese fundamentalismo islámico, ¿no es hora ya de decir bien alto que es un escándalo intolerable la situación de la mujer en el mundo musulmán?

Es cierto que es difícil actuar ante la amenaza de muerte, pero una cosa es no actuar porque no puedes, y otra cosa no actuar porque no quieres, y lo peor de todo este asunto es que muchos no querrían actuar ni aunque pudieran. A menudo me veo en la vergonzosa situación de escuchar a gente de izquierda, algunos incluso amigos míos, comentando casi con alegría los atentados del 11 de septiembre, bromear con ello, llevar camisetas o símbolos celebrando el suceso, decir que “se lo tenían merecido” y hacer apologías del asesinato por las que cualquier fascista o nazi es metido en la carcel.

Seguramente, como pasó con el bloque soviético, tendrán que pasar treinta años y caer algún muro de Berlín para que cierta izquierda se dé cuenta de su error y comprenda lo que está haciendo. Pero incluso en eso soy pesimista: aquella izquierda de la Guerra Fría, salvo honrosas excepciones, no rectificó, tan sólo se rindió: todavía muchos de ellos siguen considerando que la caída del muro fue un desastre, como acabo de oír en un programa de televisión argentino, en el que elogiaban a Mao con toda naturalidad y decían que “poco a poco vamos saliendo de aquella tragedia que fue la caída del muro”.

[Supongo que es innecesario decir que cuando digo aquí izquierda me refiero a cierta izquierda sensible o insensible ante el crimen dependiendo de donde venga. Hay mucha gente de izquierda más decente. Me atreveré a recordar a algunos españoles en la profesión periodística: Rosa Montero, Elvira Lindo, Fernando Savater, Antonio Muñoz Molina, Félix de Azua, Iván Tubau, Eduardo Mendoza. Es notorio que muchos de ellos son "traidores" y "derechistas disfrazados" para esa izquierda dogmática.]

2 de febrero de 2001

 

 

 

Sampelzink: el contexto

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Otro islam es posible: Omar Jayyam

Tres cuartetas de Jayyam, el poeta por el que mi hermano Omar recibió su nombre:

Oh Tú que al hombre de tierra vil hiciste,
y que junto con el Edén creaste a la serpiente
por todo el pecado con el que el rostro del hombre
se ennegrece, da el perdón al hombre, !y tómalo!


Tú sentencias; nosotros actuamos mejor:
aunque borrachos,somos más lúcidos que tú;
tú viertes sangre humana, nosotros la de la uva;
se justo y dictamina: ¿quién es más sanguinario?

 

!Oh, Tú que hiciste al hombre de deleznable barro
y en el Edén pusiste la serpiente! Por negro
de pecados que veas al ser que Tú creaste,
perdónale y procura que él también te perdone.

(Traducciones de Gibert/Navarro (1 yb 3) y Behnam/Munárriz (2)

Más sobre Jayyam en Esklepsis 1: Omar Jayyam

jueves, febrero 09, 2006

 

 

 

 

 

La bomba

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Otro Islam es posible: la violencia


«Todo menos la violencia en materias religiosas».

«Devuelve bien por mal, perdona a tus enemigos... y Dios te recompensará.»

(Corán, II-257. XLIX - 9 y 10.)

 

 

 

 

 

 

Caricaturas en el Islam

En algunos países cristianos y musulmanes se han producido algunas reacciones contrarias a las reacciones en contra de las caricaturas de Mahoma.

"Abdelhakim Badiaa no ha sido detenido, como sus colegas jordanos de las revistas Shihan y Al Mehwar, pero sí recibió el sábado la convocatoria de la policía judicial marroquí, que desea interrogarle por una caricatura del profeta Mahoma publicada el pasado jueves en su rotativo.
  An Nahar al Magrebia, el diario que dirige Badiaa, ha sido la única publicación marroquí que se atrevió a reproducir una de las polémicas viñetas del profeta del periódico danés Jyllands-Posten, aquella en la que el turbante adquiere el aspecto de una bomba.
  Lo hizo para acompañar el comunicado del Consejo Superior de los Ulemas (dignatarios religiosos) condenando la publicación en Dinamarca de las viñetas. El texto que acompañaba la ilustración -"uno de los dibujos que atacan al profeta (...)"- no dejaba dudas sobre la reprobación que inspiraba a Badiaa la iniciativa del diario danés. Aun así ha sido convocado y será probablemente acusado por la fiscalía de atentar contra los valores sagrados del islam.
  Lo curioso del caso es que hace algo más de tres meses ya reprodujo en su periódico dos caricaturas sin que nadie reaccionase en Marruecos. Antes de ser puesto a la venta An Nahar Al Magrebia pasó por las manos de funcionarios del Ministerio del Interior, pero, como la caricatura era pequeña y figuraba en la segunda página, no la vieron ni pudieron, por tanto, parar su distribución.

Geert Wilders, el diputado independiente holandés amenazado por sus críticas al islam, ha sido conminado, "al menos 40 veces en los dos últimos días", a borrar de su página de Internet las caricaturas de Mahoma que ha insertado, "o atenerse a las consecuencias". Wilders, que ha denunciado los hechos ante la Fiscalía del Estado, no tiene intención de suprimirlas. "Nada de lo que sostengo valdría la pena si lo hiciera", dijo.
  Las disputas originadas por la aparición de las imágenes de Mahoma han generado, de momento, sólo debates en los medios de comunicación holandeses. Las cartas al director se ha llenado estos días de misivas en defensa de la libertad de expresión.
  Un derecho que la diputada liberal holandesa, Ayaan Hirsi Alí, de origen somalí, defendió de nuevo ayer durante una visita a Noruega. Amenazada de muerte por el integrismo musulmán por criticar la posición de la mujer, Hirsi Alí dijo en referencia a la polémica de las caricaturas: "Si los musulmanes tienen problemas porque se ha retratado al profeta Mahoma, más vale que miren hacia otro lado".
  Tanto ella como Wilders viven protegidos por guardaespaldas que les acompañan hasta el Parlamento. Wilders, que pertenecía al mismo grupo liberal que Hirsi Alí, aboga ahora en la Cámara por prohibir el uso en público de los velos que dejan al descubierto sólo los ojos de las mujeres. Lo considera "una forma de impedir la integración femenina".

"El semanario jordano Shihane, que publicó ayer tres de las caricaturas de Mahoma apelando a los musulmanes a entrar en razón, fue retirado de inmediato de la circulación por la propia editora, y su director, Yihad Mumani, despedido de forma fulminante.
  Shihane había sido el contrapunto en la prensa árabe. Bajo el título "Musulmanes del mundo, sed razonables", el director de la revista escribía un editorial en el que, entre otras cosas, se preguntaba: "¿Qué transmite más prejuicios sobre el islam, las caricaturas o un suicida que se hace estallar en medio de una boda en Ammán, o un secuestrador que degüella a su víctima ante las cámaras?".
  Mumani declaró que había publicado muy a conciencia los dibujos para que "la gente supiera contra qué se estaba rebelando". "La gente ataca unos dibujos que no ha visto. ¿Qué nos impide entonces mostrárselos?", añadió. "Estas caricaturas son ofensivas, y están lejos de ser convincentes".
  La reacción no se hizo esperar. La sociedad editora de Shihane retiró todos los ejemplares de la circulación, despidió a Mumani y emitió un comunicado en el deploraba "el comportamiento abominable" de los responsables de la revista."

(LAS CARICATURAS DE LA DISCORDIA Retirada una revista jordana que publicó los dibujos J. M. M. / AFP - Jerusalén / Ammán EL PAÍS - Internacional - 03-02-2006 )

Bueno, al menos lo han intentado. Muchos otros querrían hablar, pero se tienen que callar ante el peligro de ser asesinados.

lunes, febrero 13, 2006

 

 

Algazel

"Todo niño nace en un estado de naturaleza pura, son sus padres los que hacen de él un judío, un cristiano o un zoroastra"

Algazel

viernes, febrero 10, 2006

 

 

 

 

 

 

 

El derecho a ser diferentes de los diferentes

monja

Elecciones en Irán

 

 

 

 

Irshad Manji

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Irshad manji es una escritora y poeta musulmana que vive en Canadá.
Cuando era pequeña le asaltaron las primeras dudas acerca de la interpretación que se hacía del Corán:

Manji empezó muy pronto a hacer preguntas al mulá, un musulmán que prestaba voluntariamente sus servicios cada fin de semana para dar a los-as hijos-as de los-as inmigrantes una educación religiosa. ¿Por qué las chicas tenían que practicar los ritos fundamentales, como rezar cinco veces al día, desde edad más temprana que los chicos ? El mulá le dijo que las chicas maduran antes. Alcanzan la "edad obligatoria" del culto a los 9 años, mientras los hombres lo hacen a los 13.
- Entonces, ¿por qué no se nos permite a las chicas dirigir la oración ?- preguntó ella. Alá no lo permite.
- ¿Por qué ? Lee el Corán.
Pero el Corán se debería leer en árabe para alcanzar su mensaje profundo. Así que siguió planteando preguntas : "Por qué el estigma debe marcar a aquellos de nosotros que no hemos sido destetados en árabe cuando el hecho es que sólo el 13% de todos los musulmanes del mundo es árabe ?".


Manji, que además es lesbiana declarada, lucha contra el fundamentalismo islámico sin abandonar el Islam por ello. Naturalmente está amenazada de muerte, como cualquier musulmán que se decida a desafiar las creencias de los musulmanes fanáticos, o cualquier infiel que explícitamente ataque sus creencias, como el cineasta holandés Theo Van Gogh, asesinado, o los caricaturistas.

Respecto al asunto de las caricaturas y la supuesta tolerancia que exigen los musulmanes, dijo hace poco:

Los musulmanes tiene poca integridad al exigir respeto para nuestra fe si no la muestran hacia otras. ¿Cuando nos hemos manifestado contra la política de Arabia Saudi de impedir que cristianos y judíos pisen el suelo de La Meca? Pueden venir por raros viajes de negocios, pero nada más. Mientras Roma da la bienvenida a los no cristianos y Jerusalem reciba a los no judíos, nosotros los musulmanes tenemos más por lo que protestar que algunas caricaturas.

Manji ha escrito un libro que ofrece gratis a través de la red. Puedes leer más acerca de ella una interesante biografía en:

Los penélopes

Y también visitar su página web y descargarte gratis su libro en:

Muslimrefusnik

O comprarlo, porque también está en español.

miércoles, febrero 15, 2006

 

 

Confuciofobia

   

Confunciófobos airados (cartel de la Revolución Cultural)

 

Confuciofobia

FERNANDO SAVATER

 

Les recuerdo brevemente en que consiste la confuciofobia, una de las plagas devastadoras de nuestra época atroz: es el odio que algunos sienten por los chinos seguidores de Confucio. La confuciofobia es frecuente en aquellos países en que los confucianos ponen bombas en trenes y vagones de metro, derriban rascacielos con aviones suicidas, secuestran rehenes y los degüellan ante las cámaras de video, amenazan de muerte a quienes hacen caricaturas de Confucio y pretenden modificar la legislación para que se acomode a sus prejuicios religiosos. Es decir: no la hay en ninguna parte. ¿No resulta chocante?

El próximo día hablaremos de otra plagas no menos terribles: la islamofobia, la yankifobia, la catalanofobia, la abertzalefobia y la hidrofobia. También procuraremos describir a grandes rasgos los parajes urbanos dónde suelen abundar.

Continuará...

Confuciofobia en ¡Basta Ya!

¡Basta Ya!

(6 de marzo de 2005)

 

El Dios invisible

 

Puedes leer más historietas en SampelZink

 

Syriana, de Stephen Gaghan

A menudo nos ponen en  la disyuntiva de elegir entre lo sencillo y lo complejo. Si nos decantamos  por la sencillez, como suele ser mi caso, ello parecería implicar que cualquier cosa compleja deja de merecer la pena. Pero esa sería una conclusión sin duda precipitada.

En el mundo, y en nuestra manera de ver el mundo, existen cosas sencillas y existen cosas complejas. Explicar cómo funciona el cerebro humano es un asunto muy complejo, como lo  es describir el origen del universo o la composición de la materia.

Un error frecuente consiste en convertir en complejo lo sencillo, pero igual de erróneo es presentar como demasiado sencillo lo complejo.

Todo lo que rodea al mundo del petróleo es algo muy complejo, quizá tan complejo como lo que algunos consideran el artefacto más complejo del universo, el cerebro humano, puesto que en el asunto petrolífero están implicados centenares de cerebros.

Quizá el mundo del petróleo no es más complejo en cuanto a los factores implicados, en lo que el cerebro supera a todo lo conocido (exceptuando el universo que incluye al cerebro), pero si resulta más complejo en otro sentido: hay que suponer que el estudio del cerebro nos permitirá entender finalmente cómo funciona y para qué sirve cada elemento implicado. Pero no podemos esperar una explicación semejante por mucho que profundicemos en el estudio del mundo petrolífero. Encontraremos, eso sí, que ciertas cosas suceden porque hay ciertos intereses detrás, que otras se deben a la intervención de éste o aquél gobierno o grupo de influencia. Pero aunque encontremos miles de piezas, muchas de ellas no encajarán nunca, sencillamente porque pertenecen a juegos diferentes.

Si yo mezclo un puzzle en el que se ve la piedra negra de La Meca, y tú añades otro en el que hay que reconstruir una imagen de Broadway de noche, es imposible que juntando tus piezas y las mías obtengamos una única imagen. Sólo podremos encajar tus piezas con las mías deformándolas o rompiéndolas.

En el mundo del petróleo no sólo hay complejidad, sino también confusión, nexos que forman una cadena de explicaciones, al final de la cual no encontramos más que el vacío; elementos que juegan un papel determinante en cierta situación, pero enseguida desaparecen para siempre; intereses que se enfrentan a sí mismos en movimientos incoherentes, muchos complós y conspiraciones, muchos fracasos de los complós y conspiraciones.

 

syriana

 

La teoría conspirativa

Muchos politólogos y periodistas mencionan una y otra vez despectivamente la teoría de las conspiraciones, esa idea de que las conspiraciones dirigen el mundo, y recuerdan los argumentos de Karl Popper en contra.

Pero olvidan que Popper no negaba que existieran conspiraciones y complós; habría que ser verdaderamente inmune a la realidad y ciego a la información para no darse cuenta de que todos los días se están produciendo conspiraciones en el mundo.

Lo que Popper decía es que la historia del mundo no se puede escribir como la historia de sucesivas conspiraciones. Las conspiraciones no dirigen la historia. Intentan dirigirla, pero no lo consiguen, o sólo lo hacen raramente.

Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética quiso cambiar el curso de los acontecimientos asesinando al Papa Juan Pablo II. Los acontecimientos, en efecto, cambiaron, pero no de la manera que deseaban los instigadores del atentado, pues el Papa sobrevivió al atentado y los polacos siguieron contando con su apoyo frente a los rusos. Pocos años después, en 1989, caía el muro de Berlín y desaparecía el Pacto de Varsovia.

EE UU y Arabia Saudi también quisieron cambiar el rumbo de la historia favoreciendo a los musulmanes más radicales de Afganistán, los talibanes, pero los talibanes y Bin Laden se les fueron de las manos y atacaron los intereses de EEUU, incluso en su territorio, con el atentado contr a las torres gemelas, que es también una conspiración, cuyo resultado final no creo que acabe complaciendo a sus ejecutores fundamentalistas, o al menos eso espero.

Hay decenas de conspiraciones, y por causa de ellas mueren miles y a veces millones de personas, como en la invasión soviética de Afganistán, pero son como piezas movidas por jugadores que juegan a distintos juegos, y que nunca pueden completar su propio puzzle.

Syriana muestra parte de ese puzzle hecho de piezas mezcladas, en el que participan jugadores que ni siquiera están de acuerdo en cuáles son las reglas del juego. Lo hace de manera complejísima, confusa a menudo, no por falta de pericia del guionista y el director, sino porque el asunto es confuso, de manera ambígua porque es ambígüo el asunto.

Syriana no da respuestas, porque no existen. O sí, tal vez si existen respuestas, unas cuantas decenas de respuestas, pero no una única respuesta. Es una película que entiende que la sencillez se convertiría en simplismo, y que muestra los diferentes aspectos y personajes implicados, no desde un punto de vista neutral (su punto de vista es el del asombro y la furia impotente ante unos y otros, ante tantos culpables con nombre y apellidos), pero si de una manera múltiple. Hay en Syriana muy pocos inocentes y, en este caso, creo que es razonable que así sea.

La película, con guión y dirección de Stephen Gagham es de una seriedad asombrosa para proceder de Hollywood, y muestra, de una manera intensa y precisa, los diferentes aspectos de un mundo complejísimo.

He leído en algunas críticas que muchos la consideran confusa, y eso es algo que no se puede negar, pero lo es a propósito.

Su director, protagonista y promotor, George Clooney explica que con Syriana no pretendían dar respuestas, sino conseguir que el espectador se planteara preguntas; que después de verla discutiera si estaba de acuerdo con esto o con aquello.

A mí me pareció una confusión embriagadora, tal vez porque es un tema que me interesa mucho, y descubrí una y otra vez que Gagham está verdaderamente bien informado y su punto de vista es amplio , muy lejos del simplismo que reina en este tema.

Vi la película en una situación desdoblada, muy interesado por la historia o trama que sostiene la película, pero también por todas las claves que se van dando acerca de un conflicto.

Es, en cierto modo, una película/ensayo, que exige del espectador una atención continua. Algunos dicen que podría haber sido un documental, y aunque es cierto que se pueden hacer fascinantes documentales sobre el tema, al ser una historia de ficción puede ir más allá de lo que iría un documental. Y quizá ese más allá está cerca de la verdad o de muchas verdades del mundo del petróleo.

En un documental, el príncipe Nassir, sólo puede ser el príncipe Nassir, pero en Syriana, el príncipe Nassir es y no es a la vez el rey de Marruecos, el ex presidente Jatamí de Irán, Benazir Butto de Pakistán y, por supuesto, el príncipe heredero de Arabia Saudi, Qatar o Dubai.

Robert Baer, ex-agente de la CIA y autor de See No Evil, libro en que se inspira esta película, dice:

«Syriana es un lugar ficticio, un término que se utiliza para describir el rediseño de las fronteras del Oriente Medio para que se ajusten a nuestros intereses (los de Estados Unidos)».

Es inevitable que para quien no conozca lo que sucede en el mundo musulmán y los importantes movimientos políticos y estratégicos que se están produciendo en este momento en el planeta, la película pierda gran parte de su atractivo y se convierta en un thriller difícil de seguir, porque hay cosas muy importantes  que apenas son mencionadas de pasada, pero ¡de qué manera!

Pero si estás interesado en estos asuntos, la experiencia de ver Syriana proporciona un gran placer.

Ramin Jahanbegloo

Hace unos meses los que sentimos aprecio por él recibimos con preocupación la noticia de que había sido detenido en Irán Ramin Jahanbegloo.

Afortunadamente, tras cuatro meses de prisión, fue puesto en libertad. A pesar de ello y de las amenazas constantes contra su vida y su libertad en el régimen fundamentalista iraní, tengo entendido que Jahanbegloo continúa viviendo en su país, en vez de pedir asilo político en cualquier otro lugar.

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Ramin Jahanbegloo probablemente fue encarcelado porque escribió un artículo llamado Testigos de Auschwitz, en el que criticaba duramente (aunque sin mencionarlo por su nombre) al presidente de Irán y su intento de negar el holocausto: "Contemplado desde el punto de vista moral, nadie es inocente por no saber qué ocurrió en las cámaras de gas de Auschwitz, ni siquiera quienes voluntariamente cierran los ojos ante la verdadera esencia del horror. Auschwitz no es un accidente o un error ocurrido en la historia; es un trauma para la civilización humana."

 

Jahanbegloo es un filósofo e intelectual iraní que defiende la tolerancia. En su opinión, el verdadero conflicto no es el que se da entre Occidente y los musulmanes, sino el que existe entre los musulmanes pluralistas y los absolutistas.

En estos momentos, en muchos lugares parece que ganan terreno los absolutistas, aquellos que piensan que sólo el Islam puede prevalecer en el mundo (o al menos en la parte del mundo que consideran suya), pero creo que las cosas cambiarán en los próximos años. Algunos expertos consideran que el fundamentalismo musulmán durará todavía treinta años, pero, dure lo que dure, yo también creo que su guerra no tiene ni la más mínima posibilidad de triunfar (lo que no queiere decir que en su camino al fracaso provoquen cientos o miles de muertes y sufrimiento.


jahanbegloo

La página web de Jahanbegloo está encabezada por una
cita de José Ortega y Gasset: "No vivimos para pensar, sino que, por el contrario, pensamos para lograr sobrevivir" (traducción apresurada y aproximada, ya buscaré el original)

Hace unos días, Jahanbegloo publicó un artículo muy interesante en El País, ¿Es posible un Gandhi musulmán?, del que reproduzco algunos fragmentos:

"El terrorismo es una plaga atroz, pero no podemos eliminarlo con meros deseos ni a base de bombardear la faz de la tierra. Gran parte del terrorismo actual procede de distintos tipos de fanatismos religiosos o extremismos políticos disfrazados de religión, aunque también hay que tener en cuenta, en un análisis más detallado, factores como las desigualdades históricas, la tierra, las condiciones de vida, la dominación política, económica y cultural y las presencias militares. Todo esto es verdad, pero a ello hay que añadir que, en los últimos tiempos, la violencia y el terrorismo se han visto relacionados, por desgracia y muchas veces injustamente, con el islam y los musulmanes. A pesar de que la violencia está presente en muchas regiones del mundo -desde Estados Unidos hasta el subcontinente indio, pasando por Europa-, y de que afecta a personas de muchas religiones, desde el cristianismo hasta el hinduismo, Occidente relaciona la violencia con el islam más que con cualquier otra religión.
< No cabe duda de que los temores medievales a la expansión del islam y el espíritu de las cruzadas cristianas se reavivaron con los atentados del 11 de Septiembre de 2001 contra el World Trade Center y el Pentágono en Estados Unidos. Aquellos atentados mostraron, de forma traumática, lo devastadores que podían ser los efectos de un solo ataque. Transformaron los conceptos y las perspectivas convencionales en torno a la guerra y abrieron paso a la era de la "guerra posmoderna", en la que el enemigo es invisible, minúsculo en número, y golpea desde dentro de distintas sociedades y diferentes países. A partir de ahí, la ascensión cada vez mayor del extremismo musulmán en Irak, Afganistán, Pakistán y Europa, en respuesta a la larga campaña militar de Estados Unidos en Oriente Próximo, ha hecho que, desgraciadamente, islam sea sinónimo de terrorismo."

Por esa asociación de ideas, desgraciadamente inevitable, entre Islam y terrorismo, Jahanbegloo considera necesario que se recuerde y mencione los aspectos no violentos del Islam y a las personas que los defendieron y defienden. Eso es lo que intento hacer desde hace un tiempo en mi página Otro Islam.

"Sin embargo, esta concepción equivocada [del Islam como violencia] no sólo ignora a personajes islámicos clave de la no violencia en la historia reciente, como Khan Abdul Ghaffar Khan y Maulana Abul Kalam Azad, que han servido de inspiración constante a los musulmanes de todo el mundo para fomentar la paz y la justicia, sino el hecho de que no existe ninguna comunidad religiosa en el mundo cuya historia esté limpia de violencia por motivos religiosos. Para aclarar ese error, es fundamental conocer las vidas y las ideas de estos grandes musulmanes practicantes de la no violencia, que demuestran que dicho concepto y el islam no son incompatibles."

Jahanbegloo recordó la figura de Maulana Abul Kalam Azad en su artículo En defensa de la diversidad, y recientemente recordó a Khan Abdul Ghafar Khan en un reciente artículo ¿Es posible un Gandhi musulmán?

Supongo que es innecesario decir que Jahanbegloo es pacifista, como lo eran Maulana, Ghafar y el propio Gandhi, y que, como ellos, cree en la coexistencia religiosa:

"Independientemente de la opinión que se tenga de Mahatma Gandhi, lo que nadie puede poner en tela de juicio es su dedicación a la unidad hindú-musulmana. Hizo de ello la misión de su vida. Insistió en que los hindúes, que constituían la mayoría del país, no pretendieran nunca imponer sus derechos sobre los musulmanes, sino que intentaran ganarse su corazón. "No hay en ninguna de las dos religiones nada por lo que tengan que estar separadas", decía. (...) Gandhi nunca aceptó la teoría de que los hindúes y los musulmanes constituían dos naciones distintas. Recalcó los valores éticos fundamentales que son comunes a todas las religiones. "La esencia de una verdadera enseñanza religiosa", afirmaba, "es que uno debe ser amigo de todos. Eso lo aprendí en el regazo de mi madre". Creía que la mejor manera de propagar una religión es a través de las vidas honradas de sus seguidores."

Como es sabido, tras la descolonización no pudo mantenerse unidos a hindúes y musulmanes y se crearon dos países: Pakistán e India. Gandhi hizo todo lo posible para que no se produjera esa absurda separación, pero tuvo que aceptarla cuando comprendió que la única manera de evitar una guerra civil era aceptar la partición. Fue asesinado por un hindú fanático que le acusaba de ceder demasiado a los musulmanes.

Pronto hablaré de esos personajes que menciona Jahanbegloo, Ghafar Khan y Maulana.

La página web de Ramin Jahanbegloo

otro islam Otro Islam

Gandhi: Una entrada publicada en Il Sagiatore

 

 

Martin Amis y el Islam

25 de noviembre de 2004

Uno de los más grandes problemas del momento político actual, al menos para mí, es que muchas personas de izquierda empiezan a decir cosas insensatas y vuelven a justificar o a minimizar injusticias y violencias. Hay algunos temas en los que la izquierda guarda un espeso silencio, a menudo cómplice y a veces no tan silencioso.

Por poner un ejemplo: una cosa es estar en contra de la guerra de Bush, y yo lo estoy con toda la izquierda (y parte de la derecha según parece), una cosa es llamar asesino a Sharon, cosa de lo más razonable, una cosa es también calificar de inmoral, cruel e incluso fascista el comportamiento del gobierno israelí...

Pero otra muy distinta es que el estar contra la Bush y la guerra de Irak sirva para justificar o minimizar el Islam radical y el terrorismo fundamentalista, para olvidarse o no dar importancia a lo que está ocurriendo en Irán, en Arabia Saudi y en la práctica totalidad de los países musulmanes, o alegrarse porque un régimen como el de Corea del Norte, tan espantoso que parece salido de una novela de ciencia ficción, desarrolle bombas atómicas porque eso fastidia a Estados Unidos.

Y otra cosa muy distinta también es considerar que porque están machacados por Sharon, los combatientes crueles y sanguinarios palestinos son estupendos o que Arafat, que tiene un historial para echarse a temblar, era un líder encantador, o soltar con desparpajo alusiones acerca de los judíos y decir que los judíos están practicando un holocausto igual al de los nazis.

Me parece que en la discusión política la gente a menudo pierde todo sentido de la proporción y que con tal de estar contra Satanás se alían con Belcebú. Lo siento, pero yo no voy por ese camino. No puedo considerar, como le decía a un amigo hace poco, que gente así sea de mi bando, que estén de mi lado o yo del suyo, más bien creo que todos ellos son del mismo bando, del bando de Bush y de Sharon, precisamente.

A mí, ese comportamiento de muchas personas de izquierdas me resulta muy triste, me parece a menudo inmoral y casi siempre insensible y cruel, así que me alegra que haya alguien que hable contra esas cosas y además sea de izquierdas, porque en muchas personas de izquierdas se produce la reacción de hacerse de derechas al escuchar ciertos argumentos de sus amigos. Yo, contra viento y marea, ya he dicho varias veces que siempre he sido de izquierdas y lo sigo siendo, a pesar de que a veces parece que no hago otra cosa que discutir con la izquierda.

Creo, y espero no equivocarme, que Martin Amis era, es y seguirá siendo de izquierdas, a pesar de atacar con toda contundencia el comunismo soviético, la especie de mariolatría (culto a la virgen) que se está extendiendo hacia Arafat y otras cuestiones similares. En una entrevista que me ha hecho llegar Ana, Martin Amis dice bastantes cosas interesantes y demuestra que uno puede ser de izquierdas y no dejarse el cerebro en la mesilla de noche y la sensibilidad en la nevera.

Este es el enlace a la página en la que pongo artículos de otras autores y en la que está ahora la entrevista a Martin Amis:

Recortes de prensa

 

Fragmento de una entrevista a Martin Amis

(Entrevista publicada hace más de cinco meses)

-¿Por qué cree que la crisis de la masculinidad es una de las claves para entender el fundamentalismo islámico?

-Los hombres somos muy sugestionables y estamos hablando de sociedades donde al hombre se lo trata como a un semidiós, mientras que las mujeres no cuentan y son analfabetas. Al crecer, vemos a nuestras hermanas, a las madres y a las abuelas, y sólo por ser hombres es inevitable sentir que se ha recibido algún tipo de gracia divina. Ahora, estos mismos hombres después miran alrededor y esa potencia que sienten en sí mismos no la ven traducida en la realidad política, en sus países débiles y corruptos, que son una ofensa a la idea de justicia universal del islam. Y eso es una gran humillación. En Occidente no entendemos la humillación como la siente esta gente tan oprimida. Es algo aguado, en comparación. El fundamentalismo islámico se entiende, de alguna manera, por esta tensión entre el sentimiento de omnipotencia de los hombres y la inhabilidad de transformarlo en poder político. Es una reacción a siglos de hombres humillados. Ya tras perder la Alhambra, quedó la célebre frase de la madre del sultán, que le dijo: "No llores como mujer por lo que no supiste defender como hombre".


-¿Fue muy distinto escribir sobre la masculinidad y el fundamentalismo islámico que escribir sobre la masculinidad en las sociedades urbanas occidentales, su tema habitual?

-No hubo una diferencia cualitativa, pero sí de grado. Es un tipo de masculinidad que yo nunca había visto en mi vida, su versión más extrema. La masculinidad siempre ha sido mi tema y la he explorado en otros cultos a la muerte, como el nazismo o el comunismo bolchevique, pero nunca vi algo tan radical en el sentido de que no hubiera más objetivo que la guerra. Por supuesto que estamos hablando de la versión más extrema del islam, que sólo usa la religión como un pretexto y como arsenal. Dejemos bien claro que el islam tiene un ideal mucho más noble, con el cual esta gente no está conectada.


-¿Qué pasos le parecería fundamental dar para encaminar la situación?

-Aliviar la pobreza y el desempleo en estos países sería muy importante. Sin embargo, entre los fundamentalistas militantes se ha llegado a un punto en que la mezcla de soberbia, odio y lástima hacia sí mismos los lleva a actuar independientemente de los hechos de la realidad. Pero también creo que la sangre y el dinero invertidos en la guerra de Irak hubiese sido mejor usado en las mentes y los corazones de las mujeres de la sociedad islámica, que es donde veo que puede haber una esperanza de cambio.

Amis decía entonces que era la primera vez que temía por las consecuencias de publicar un libro. Supongo que ahora estará más asustado todavía.

¡Qué verguenza!

 

(Publicado en Pasajero)

Los musulmanes y las personas

Parece como si ciertas personas (más o menos 1000 millones) fueran musulmanes antes que personas. Yyo no estoy de acuerdo con eso.

En muchos países ahora padecen la religión musulmana como nosotros padecimos hasta hace poco el catolicismo o el nacionalcatolicismo, pero la diferencia es que cuando eso sucedía aquí, la gente concienciada políticamente luchaba contra ello, por ejemplo en Francia con manifestaciones antifranquistas.

A nadie, excepto a los fascistas o los partidarios de la dictadura, se le ocurría pensar que eso del franquismo y el nacionalcatolicismo era un asunto interno en el que nadie debía meterse y que debíamos resolverlo los españoles solos. Nadie razonable justificaba la dictadura diciendo que las masas españolas estaban a favor del Franco (lo que probablemente era verdad), como tampoco justificaríamos hoy el nazismo diciendo que las masas alemanas estaban a favor de Hitler (que también es verdad). Todos sabían que esto, la España franquista, y aquello, la alemania nazi, eran dictaduras asesinas.

También cualquier persona en su sano juicio sabe que hay una dictadura religiosa en Irán y semidictaduras en casi todos los países musulmanes: se podría incluso sostener sin mentir que hay dictaduras en casi todos ellos, sencillamente porque la mitad de la población, las mujeres, no tiene los mismos derechos que los hombres.

Pero a veces da la impresión de que los musulmanes son ante todo musulmanes, como si eso significara que pertenecen a otra división humana o algo parecido, donde no se pueden aplicar las mismas leyes ni los mismos derechos. Como esos intelectuales que hablan de que no se puede importar el modelo de democracia occidental y de derechos humanos a otras culturas. Es decir, que se fastidien las personas que han nacido en países musulmanes: haber nacido en otro sitio. ¿Cómo no voy avergonzarme a menudo de las cosas que oigo a personas en general razonables y justas?

¿Cuántos años de relativismo pro-islámico-musulmán nos esperan a nosotros, y cuántos años de absolutimo islámico musulmán les quedan a 1000 millones de personas?

                                                                                               (publicado en Colapso de fotones)

 

 

 

 

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