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Lectura del Zhuang zi La página de la dinastía Tang Wang Wei, un experimento poético

 

¿ Pekín o Beijing?

En agosto de 2005 pasé unos días en Beijing. Beijing es la capital de China, es decir, lo que solemos llamar Pekín.

No creas que escribo Beijing para hacerme el interesante: yo prefiero todavía Pekín y por eso he llamado a esto Cuaderno de Pekín. Pero hay razones para escribir Beijing y razones para preferir Pekín.

Se dice que el nombre Pekín procede del chino cantonés y no del mandarín. El mandarín o pekinés es precisamente el chino que se habla en Pekín.

Sin embargo, parece que esto no es cierto, sino que en el antiguo mandarín la pronunciación era semejante a Pekín, cosa que no sucede actualmente, cuando la pronunciación es algo semejante a Peichín o Peiyín (más adelante se explica porque se escribe Beijing).

La mejor razón para emplear Beijing es que en 1979 la trascripción de las palabras chinas a los idiomas occidentales cambió, adoptándose un nuevo sistema llamado pinyin. Es un sistema mucho más preciso y científico que el anterior, llamado Wade-Gilles.

El pinyin fue elaborado por el propio gobierno chino con ayuda de lingüistas portugueses o rumanos y, por ello, resulta bastante intuitivo para los españoles, aunque hay ciertas reglas que al principio resultan chocantes. Una de ellas es que lo que era antes Pekín ahora se escribe Beijing y que, aunque se escriba Beijing, se pronuncia Peiying. La j se dice como la j inglesa (jeep), lo que entra dentro de lo intuitivo, pero la B se pronuncia P, que ya es más complicado.

Me dirás: ¿si la B se dice P, cómo se dice la P? Pues la P se dice P', es decir es una P con fuerte exhalación de aire.

Asimismo, el célebre Tao del taoísmo (pero que también se usa en el confucionismo) no se escribe ahora Tao, sino Dao. Pero se sigue pronunciando Tao.

¿Y cómo se pronuncia la T? Pues como una T', es decir, también con una fuerte exhalación.

Alguien pensará que lo lógico habría sido hacer que la D se escribiera y pronunciara D, y la T lo mismo. Sí, parece razonable a primera vista, pero nos obligaría a escribir la T como T', que es algo bastante antipático. Lo cierto es que se hace en algunos libros, que escriben la dinastía Tang como T'ang. Pero eso parece casi más confuso que lo otro, ¿no?

Es decir, para quienes conocen el pinyin o cualquier sistema de trascripción del chino al español, les da igual poner T o T' para expresar la T fuerte, mientras que para los que no saben siquiera lo que es el pinyin les resulta igual de confusa una y otra convención.

A lo mejor te preguntas: ¿pero cómo se escribe el sonido D y el sonido B en pinyin? No se escriben de ninguna manera, porque no existen. De ahí que los creadores del pinyin tomaran esas dos letras vacantes para expresar la diferencia entre la P suave y la fuerte y la T suave y la fuerte. Esto facilita mucho las cosas, por ejemplo al utilizar un teclado de un ordenador y escribir sólo D o T, en vez de T y T' (dos pulsaciones para una letra).

En cualquier caso, conviene ir acostumbrándose al pinyin por una sencilla razón: el pinyin es la trascripción que emplean los propios chinos para sus caracteres. Y es la que emplea cualquiera que maneje textos chinos en cualquier idioma, lo que puede servir para que franceses, egipcios, rusos o españoles podamos entendernos mejor cuando hablamos o escribimos acerca de cosas chinas.

El ejemplo más conocido de este cambio de trascripción es el nombre de Mao Tse Tung, que ahora se escribe en pinyin Mao Ze Dong, pero se pronuncia Mao Tse Tong, casi como antes.

Si el pinyin es la trascripción correcta, entonces, ¿porque no llamar a esto Cuaderno de Beijing, en vez de Cuaderno de Pekín?

Porque Pekín no es el nombre pinyin de la capital de China, sino su nombre en español. Es un caso parecido al de Londres, que es el nombre español de la ciudad de London, o Nueva York, que es el nombre español de New York.

Es algo parecido a lo que sucede con "Cataluña": es completamente absurdo que alguien diga Cataluña como "lo dicen los catalanes", es decir "Catalunya", por la sencilla razón de que los catalanes no dicen "Catalunya", sino "Cataluña".

"Catalunya" es la manera catalana de escribir lo que en español se escribe "Cataluña". Pero la pronunciación es la misma: Cataluña.

Es decir, cada idioma puede no sólo adaptar el sonido de algo perteneciente a otro país a su grafía propia, sino que puede incluso cambiar la palabra y el sonido (el grafema y el fonema), como en los casos de Londres o Nueva York.

Sin embargo, esto de que si se tiene una "traducción" de una palabra extranjera se deba adoptar dicha traducción tampoco va a misa. Por ejemplo, decimos el tratado de Mastrich, en vez de decir el Tratado de Mastrique, que sería lo correcto en español. Lo correcto, pero quizá no lo razonable.

Yo creo que lo razonable es pronunciar los lugares de la manera más cercana posible a como lo hacen sus habitantes, y que deberíamos decir London, New York, Paguí [=París] y Beijing, pronunciado Peiyin. Eso evitaría muchos problemas, como el que gentes de distintos países no se entiendan cuando hablan de lugares, ciudades o personas del mundo. Parece fácil reconocer Londres, Londra y London, pero hay casos en los que la diferencia es asombrosa, como Letonia (español) y Latvia (inglés).

También es cierto que cambiar usos establecidos desde hace mucho tiempo es bastante complicado, y por eso se mantienen, incluso por los expertos, palabras chinas como Confucio (Kung Zi) o Pekín (Beijing), aunque sí empieza ya a aceptarse Lao Zi por Lao Tse y Dao por Tao.

Así que, tras muchas dudas, he decidido llamar a esto Cuaderno de Pekín

 

Información detallada acerca de la polémica Pekín/Beijing en los foros de discusión de la Agencia Efe: Fundéu

 

¿Un país, dos sistemas?

Sorprende en China la mezcla de capitalismo y comunismo. En la revista del avión, anuncios de coches y hoteles, de un lujo casi inconcebible, se mezclan con artículos acerca de Mao Ze Dong y las ideas comunistas. En toda China parece haberse aplicado aquella frase que el Pequeño Timonel Den Xiao Ping inventó para Hong Kong: “Un país dos sistemas”. O su variante: “Gato blanco, gato negro, lo importante es que cace ratones.”

Sin embargo, el asombro ante este contraste tiene su origen en diversos equívocos.

El primero es pensar que en algún momento de la historia de China ha existido una sociedad comunista. Es más plausible que esa sociedad comunista haya existido en los legendarios tiempos mitológicos que en el siglo XX.

Lo que existió en la segunda parte del siglo XX en China y que todavía se mantiene, aunque suavizado, es un estado totalitario que administraba la sociedad como lo hicieron los emperadores, es decir, a su antojo y mediante la fuerza. La única diferencia es que los dirigentes comunistas han sido tal vez más crueles que cualquier emperador.

Esa es la primera parte del equívoco: la absurda idea de que en China existió en el siglo XX una sociedad comunista, entendiendo por comunismo su definición teórica (esa que a todos nos parece estupenda), no su aplicación práctica por los estados totalitarios creados en el siglo XX a imagen y semejanza de la Rusia Soviética de Lenin.

La segunda parte del equívoco se debe precisamente a la imagen que tenemos de ese comunismo según Mao Ze Dong.

Por ejemplo, el que todo el mundo fuese vestido de la misma manera, con trajes azules, incluidos los propios dirigentes comunistas. También era parte de nuestra idea de China que hasta hace no mucho tampoco había en China ningún tipo de lujo, excepto tras los muros de las casas de los dirigentes comunistas (Mao vivía en el antiguo palacio de los emperadores: la Ciudad Prohibida): ni coches, ni mesas suntuosas, ni nada de nada.

Así que en nuestro torpe imaginario, y seguramente debido a lo maleables que somos a la propaganda, nos hemos imaginado que China fue en el siglo XX una sociedad comunista en la que todos eran iguales y todos eran como hormigas vestidas con trajes azules.

Eso probablemente sucedía hace 30 años (lo de los trajes azules), pero desde la muerte de Mao las cosas han cambiado mucho, excepto que la dictadura continúa, ahora convertida en simple represión, tortura sistemática y la ejecución de más de tres mil personas cada año. Nada comparable a la época del Gran Timonel Mao Ze Dong, en los que los muertos se contaban por decenas o centenares de miles cada año.

13 de septiembre de 2005

Acerca de las ejecuciones en China hay mucha información, pero puedes consultar este informe de Amnistía Internacional, donde se dice que, según el cálculo de un importante legislador chino, quizá haya 10.000 ejecuciones al año, una cifra que convierte en ridículas todas las del resto del mundo.

 

El críptico carácter chino

Mucha gente piensa que los chinos son crípticos, cerrados y enigmáticos. Es curioso que esta idea esté tan extendida, porque creo que no responde a la realidad.

Los chinos en general, y al parecer especialmente los de las zonas costeras, son, según fuentes mejor informadas, más bien alegres, sociables y simpáticos. También lo son los de Pekín, que están extraordinariamente interesados en los turistas y que intentan hablar contigo en cada ocasión, pero sin agobiarte. Lamentablemente, la conversación es difícil porque pocos de ellos saben inglés, francés, italiano o español (los idiomas en los que yo puedo hablar).

En una ocasión, al salir del Palacio de Verano de Pekín alguien nos robó una de las bicicletas. Enseguida varios chinos se dieron cuenta de lo que había pasado e intentaron ayudarnos. La conversación sólo pudo tener lugar por gestos, pero ellos mismos llamaron a la policía y hablaron con ellos para que se ocuparan de nuestro caso.

Una bicicleta de helados y yogures en Pekín

En muchas otras ocasiones hemos hablado con chinos que se han interesado por saber de dónde somos o qué hacemos en Pekín. Es tan llamativa su afabilidad que resulta asombroso que haya gente que diga que son cerrados.

También los chinos que viven en Madrid suelen ser simpáticos en cuanto se habla con ellos con naturalidad. El problema que tienen muchos es el idioma, pero también es cierto que lo aprenden bastante rápidamente. Tanto aquí como en Pekín simplemente decir alguna palabra en chino provoca sonrisas instantáneas. Por ejemplo Hola (Ni Hao) gracias (Xie xie), de nada (pu ka shi) o adios (Zi jian).

Creo que la razón por la que mucha gente considera que los chinos son cerrados y crípticos son diversas. La primera es que China ha sido hasta hace poco un país cerrado y críptico y todavía lo es en muchos aspectos. A lo largo de su historia, China ha oscilado entre la apertura al exterior y el cierre de sus fronteras a toda influencia y contacto (aunque eso ni mucho menos ha sido tan exagerado como fue el cierre de fronteras japonés). La época comunista significo una opacidad raramente igualada: nadie podía saber qué pasaba en China (y todavía no se sabe).

Aunque todavía se mantiene la dictadura, ahora el régimen prima y potencia los contactos con el exterior e incluso da la sensación de que ha dado la consigna de tratar especialmente bien a los turistas, porque los chinos de Pekín parecen verdaderamente hambrientos de comunicarse con extranjeros.

Otra de las fuentes de esta imagen de los chinos como un pueblo críptico y misterioso debe ser Fu Manchu.

Pero la razón más poderosa probablemente sea la poca comprensión y cariño que quienes dicen eso demuestran habitualmente hacia los chinos: al comportarse así obtienen lo que dan. Se mueven con su arquetipo a cuestas y se lo cargan a cualquier chino que conocen.

De eso hemos tenido en Pekín varios ejemplos protagonizados por españoles, que daban por sentado que los chinos tenían que entender el chapucero inglés español, y se enfadaban si no era así. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los chinos maneja un inglés tan poco preciso como el que manejamos nosotros, así que las posibilidades de malentendidos se multiplican.

Por otra parte, a menudo las opiniones acerca del carácter abierto o cerrado, arisco o amable de otros pueblos se deben a detalles anecdóticos y a ignorar algunos aspectos básicos de las culturas ajenas. En Japón, por ejemplo, es costumbre que antes de discutir se cree un buen ambiente entre los que van a participar en la discusión. Es por eso que muchos japoneses no te sacan la contraria ni siquiera aunque sea manifiesto que no están de acuerdo contigo. O incluso que se nieguen a expresar su opinión. Eso son rasgos culturales (hay quien sostiene que son incluso raciales, pero yo no lo creo) que hay que conocer, porque, una vez conocidos, las relaciones fluyen con tanta facilidad como con la gente de tu propia cultura (o más, en algunos casos).

 

Extraños compañeros de culto

En Pekín, y probablemente en muchos lugares de China, se mantienen restos del culto a Mao Ze Dong. El más espectacular es el retrato que corona la entrada a la Ciudad Prohibida, la antigua ciudad privada de los emperadores, en la que también residía Mao.

La entrada a la Ciudad Prohibida, residencia de los emperadores

 

El retrato de Mao Ze Dong en la entrada de la que fue su residencia: observa al señor que está en el balcón para calcular el tamaño.

En la calle también se venden decenas de posters de los dirigentes comunistas, fundamentalmente de Mao, de Chou En Lai, de Liu Shao Qi y de Den Xiao Ping. Del actual presidente apenas hay nada, y tampoco del anterior, lo que es un buen síntoma, quizá, de que las cosas están realmente cambiando.

Para muchos, la mención del culto a esos cuatro dirigentes (Mao, Chou, Li y Den) les resultará del todo natural, puesto que rigieron China en la época heróica, gloriosa, o como se quiera llamar del comunismo. Sin embargo, esa lista es bastante sorprendente, porque se ve juntos de nuevo a líderes que llegaron a enfrentarse abiertamente. Al menos lo hizo Mao Zedong con Liu Shao Qi y Deng Xiao Ping.

La rivalidad entre Mao y Liu fue quizá la más llamativa. Hacia 1959, Mao Ze Dong fue apartado de la dirección del país debido los fracasos de sus políticas agrarias e industriales.

Los colegas de Mao le obligaron a reconocer que su idea de abandonar la agricultura para convertir todo el hierro en acero no había conseguido el delirante propósito de superar a Gran Bretaña en tres años, sino que había provocado la que se considera la mayor hambruna de la historia de la humanidad: los propios comunistas chinos acabaron por reconocer catorce millones de muertos, pero otras fuentes (incluso desde dentro del Partido y de modo oficial) elevan la cifra a 30 o 40 millones. Además, ese acero hecho a marchas forzadas y de manera chapucera era de tan mala calidad que había que tirarlo a la basura. Mao lo reconoció ante sus compañeros, pero lo hizo en privado, a puerta cerrada, para no debilitar la supuesta infalibilidad del partido ante el pueblo chino (el Partido, como los Papas, es infalible: nunca se equivoca y siempre establece doctrina). Si Mao hubiese hecho esa autocrítica en público, seguramente el culto a su persona no sería hoy lo que es.

El caso es que hacia 1959, Mao Ze Dong estaba apartado de los cargos dirigentes, pero seguía controlando el partido. El nuevo presidente era Liu Shao Qi, quien intentaba, al parecer, corregir los desastres cometidos en los últimos años. En algunas imágenes de reportajes de la época se le ve visitando a los campesinos en mangas de camisa, sin el típico traje azul y parece bastante más sincero y natural que las típicas visitas de Mao. Parece Liu un hombre realmente interesado en escuchar a los demás. Son imágenes casi conmovedoras, pero quizá son también apariencias engañosas. No lo sé.

Liu Shao Qi y Teng Dao Ning en el Museo de cera de Pekín

El intento de Liu Shao Qi de cambiar el rumbo de la revolución no prosperó porque Mao Ze Dong, desde su refugio de la Ciudad Prohibida, lanzó en 1966 la Revolución Cultural, que le devolvió al poder. Liu Shao Qi y su mujer fueron encarcelados y Liu murió tiempo después en la cárcel, al parecer de un modo espantoso. La noticia de su muerte no se hizo pública hasta diez años después.

Liu Shao Qi fue compañero de Mao desde la Larga Marcha y es obvio que aparecen juntos en muchas fotografías, pero su imagen fue prohíbida cuando Mao recuperó el poder. Ahora, muertos los dos, se han vuelto a unir víctima y verdugo y quizá mucha gente en China no sabe siquiera qué fue lo que sucedió entre ellos.

En cuanto a Deng Xiao Ping, era amigo de Liu Shao Qi, por lo que también fue apartado del Partido, pero no encarcelado, que yo sepa. De hecho, Deng Xiao Ping, fue apartado de los cargos importantes al menos tres veces y condenado al ostracismo, a pesar de que, al parecer, tenía el apoyo de Chou En Lai (Chou En Lai es junto a Mao el dirigente más conocido del comunismo chino).

Tras la muerte de Mao Ze Dong se produjo una lucha interna en el Partido contra la viuda de Mao y otros tres dirigentes, conocidos como "la banda de los cuatro". Al final se impuso Deng Xiao Ping, quien llegó por fin al poder y fue llamado el Pequeño Timonel, porque no se podía comparar al dios Mao y porque era realmente bajito.

Deng Xiao Ping, el Pequeño Timonel

Deng Xiao Ping, como siempre a puerta cerrada, procedió entonces a desmontar el maoísmo: liberó a la viuda de Liu Shao Qi y rehabilitó su figura de Liu. Aceptó también la coexistencia en China de dos sistemas económicos, el capitalista y el estatal totalitario (que ellos llaman comunista) en algunos lugares como Hong Kong, Macao o varias zonas o islas económicas que son hoy el motor de la economía china. Sin embargo, sus reformas no alcanzaron lo que muchos esperaban en el terreno político y se mostró tan firme (aunque no tan cruel) como sus antecesores, al reprimir cualquier disidencia, especialmente en los sucesos de la Plaza de Tianamen. Ahora, también Deng se ha unido a Mao y Liu y son los dirigentes más representados, junto a Chou En Lai.

Del culto a Mao Ze Dong volveré a hablar en este weblog con más detalle, así como de todo lo relacionado con la Revolución china y la dictadura comunista. Aunque resulte asombroso, todavía hay muchísima gente que no tiene ni la más remota idea de lo que fue aquello, e incluso hay quienes piensan que "estuvo bastante bien". Así que en su momento daré más referencias para quien le interese el tema.

 

Nombres que se repiten en chino

25 de septiembre

En China es frecuente que haya muchas personas con el mismo nombre. Esto se debe a varias razones.

Por un lado, la mayoría de las palabras son monosilábicas, aunque ahora se tiende a construir polisílabos.

Además, hay un número limitado de sílabas posibles: no es válida cualquier combinación de letras para formar una sílaba. Así, todas las palabras terminan en vocal, en n o en g. Eso hace fácil darse cuenta de inmediato de que una palabra que parece china en realidad no lo es, por ejemplo si termina en r o s.

En castellano también hay finales imposibles, pero son menos.

Casi imposibles son las palabras terminadas en x. Una feliz coincidencia quiso que una de ellas fuera fénix, la palabra que designa a un animal casi único, lo que le da un doble sentido a la llamada rima fénix o palabra fénix, que se refiere a las palabras que no tienen rima consonante. Otra coincidencia refuta la anterior en el nombre de Felix Lope de Vega: "Felix, el fénix de los ingenios", que hace fácil construir rimas felices para celebrar el talento también casi único del dramaturgo y poeta del siglo de oro.

Creo que existen pocas palabras terminadas en b, y casi todas importadas como baobab (a las que ahora quizá haya que añadir secleb y web).

En t hay muy pocas y creo que la mayoría son apellidos procedentes de otras lenguas españolas, como el catalán: Isbert, Gisbert... Pero no hay que olvidar cénit.

En j tal vez sólo carcaj y herraj.

En m pocas también, como harem (aunque se prefiere harén).

Otrasletras que se encuentran poco en castellano como final de palabra son: f(rosbif), g (zigzag), h (que no es sonido), k, como volapuk (¿existe alguna puramente castellana?), p, q y v.

Volviendo al chino, aunque existen unos 700 nombres diferentes en China, se suelen usar unos veinte.

Por cierto, no hay que confundir los nombres con los apellidos: en China se escribe primero el apellido y después el nombre: el nombre de Mao Zedong era Zedong.

En definitiva, en China es muy frecuente encontrar a personajes de la misma o de diferente época que se llaman igual. Un ejemplo del que hablaré pronto es Xu Wei.

Para saber qué palabras existen terminadas en las distintas letras del alfabeto lo más útil es un diccionario inverso. El diccionario inverso es la herramienta de los poetas rimadores (hoy se rima menos que antes, lo que es una marca de época semejante a las que comento en la siguiente entrada). En la extraordinaria página de Jose Antonio Millan (JAM) hay una sección interesantísima dedicada a los diccionarios, en la que se comentan diccionarios de todo tipo, algunos increíbles. Allí se ofrecen varias referencias a diccionarios inversos.

 

El pato de Pekín

El plato más famoso de Pekín es el pato a la pekinesa o pato laqueado. Es ese pato rojizo y brillante que parece hinchado como un globo.

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Tres patos de Pekín

Y lo cierto es que el pato a la pekinesa se laquea con melaza y se hincha como un globo; después se llena el odre con agua hirviendo, se seca y se asa sobre un fuego de leña de árboles frutales.

En Pekín el restaurante más conocido de pato a la pequinesa es el Quanjude, que tiene decenas de sucursales, nosotros fuimos a una de las dos que tiene en Quianmen.

El restaurante está en un hutong, barrios comunales tradicionales de los que hablaré pronto, y es inmenso. Tiene 41 salas y puede servir a más de dos mil clientes al mismo tiempo.

Cuando llegamos, hacia las cuatro de la tarde, ya había mucha gente sentada en varias hileras de sillas, esperando que el local abriera a las cinco para la cena.

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La sala de espera del Quanjude

Así que nos sentamos allí en espera del feliz momento, como quien espera su turno para el dentista. A las cinco de la tarde las luces se encendieron y empezaron a aparecer camareros vestidos de amarillo y camareras de rojo. Varias de ellas, las más altas y esbeltas, se colocaron estratégicamente por la sala central (y supongo que también por las otras plantas del local). Los empleados se reunieron y uno de los jefes hizo una arenga y dio la señal de inicio; si no recuerdo mal, hubo una especie de griterio o juramento acompañado de palmas, como para darse fuerza de cara a la larga jornada que se avecinaba.

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Las escaleras que llevan a los pisos superiores

Y en cuanto nos dieron el visto bueno, allí nos lanzamos todos a la caza de una buena mesa. En pocos minutos el local se llenó completamente. Los camareros empezaron a distribuir las cartas por las mesas, cubrieron las bolsas y paquetes que los clientes dejábamos en las sillas con fundas, no sé si por mantener la elegancia del local a salvo de nuestros vulgares envoltorios o para evitar robos y pérdidas. Enseguida, otro ejército de camareras empezó a servir té con teteras de larguísimos surtidores en forma de cuello de pájaro o dragón. Era imposible no quedarse impresionado por la situación y dimos gracias al cielo (Tian) por haber llegado a hora tan temprana.

Aunque hay más de ochenta recetas diferentes con pato, aprovechando las partes más insólitas, pedimos pato de Pekín laqueado, y algunas cosas para picar, tras una afanosa negociación con un camarero muy simpático que intentaba compensar nuestros escasos conocimientos de chino.

El pato se sirve directamente en la mesa, por un cocinero que viene con un carrito, se detiene junto a tu mesa y corta allí mismo las lonchas con una eficacia de cirujano: no en vano lleva una mascarilla.

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El paciente se deja hacer y al cabo de un momento tienes en tu plato unas deliciosas tiras de pato para envolver en tortitas. Según parece, un cocinero experto es capaz de cortar entre 100 y 120 tiras de pato en cuatro o cinco minutos, cada loncha con una porción igual de piel y carne.

Mientras asistía a la operación de corte preciso y elegante, recordé un célebre pasaje del Zhuangzi:

"Cuando el cocinero del príncipe Wenhui descuartizaba un buey, sus manos agarraban el animal, lo apoyaba en sus hombros, afirmaba los pies en el suelo, hincaba sobre él las rodillas, y al hundir el cuchillo, ris-ras, un sonido del todo musical, que se acordaba cabalmente con la danza de la música "el bosque de las moreras, y con el ritmo de la música "cabezas empenachadas".
Dijo a su cocinero el príncipe Wenhui: "Ah, excelente ¿Cómo ha podido llegar tu arte a tan alta perfección?". A lo que el cocinero, dejando su cuchillo, respondió: "Vuestro siervo tiene gran afición al tao, y por eso ha adelantado en su arte. Al principio, cuando vuestro siervo empezó a descuartizar bueyes, sólo veía el buey que tenía delante; al cabo de tres años ya no veía al buey. En el presente, vuestro siervo usa de su espíritu para saber, que no de los ojos para ver. Se detienen sus sentidos y es su espíritu el que actúa. Siguiendo las marcas naturales del buey, corto por las articulaciones, hasta llegar a los huecos entre los huesos y los tendones. Manejo pues el cuchillo acomodándolo a las partes naturales del buey, y así, no hallando el menor estorbo ni aún en las venas y tendones, ¡menos lo hallo en los grandes huesos!
Un buen cocinero cambia de cuchillo una vez al año, pues que lo usa para cortar la carne, un cocinero vulgar una vez al mes, como que lo usa para cortar los huesos. Diecinueve años hace que vuestro siervo viene usando el mismo cuchillo, con el que ha descuartizado varios miles de bueyes, y sigue tan afilado como recién salido de la muela. Las articulaciones del buey dejan huecos, y el filo del cuchillo no tiene grosor; hundiendo lo que no tiene grosor en lo que tiene hueco, se maneja el cuchillo con comodidad y sobrado de espacio. Por eso, después de diecinueve años, este mi cuchillo parece recién salido de la muela. Y aún así, cuando me tropiezo con un nudo, me doy cuenta de la dificultad y procedo con grandísimo cuidado: la mirada fija, me muevo despacio, manejo el cuchillo muy lentamente, y ¡ras! el buey ya está hecho cuartos, cual terrón, desmoronado. En ese momento me yergo, el cuchillo en la mano, miro en derredor y me siento contento. Limpio el cuchillo y lo guardo.
"Excelente -exclamó el príncipe Wenhui-. Oyendo las razones de mi cocinero, he alcanzado a comprender cómo es menester obrar para alimentar la vida".

Zhuang Zi

Y para que no te olvides del pato, te dan una tajeta con el número de pato que te has comido.El número en uanmezcla de caracteres chinos y árabes, que ahora no sé descifrar, pero sí sé que cuando entramos al local se habían servido

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(2 de octubre de 2005)

El restaurante Quanjuede de Pekín es fácil de encontrar porque es muy famoso y tiene varias sucursales. En la Avenida Quianmen, muy conocida, está el que has visto aquí .

 

 

Krazy Kat y el pato de Pekín

Una historieta de Krazy Kat con Mr.Mock Duck, el pato de Pekín .

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Puedes ver más tiras de Krazy kat en Coconino World

 

Huang Qi y Xu Wei

Hace unos días dije que iba a hablar de varios chinos que se llaman igual: Xu Wei.

El primer Xu Wei es un disidente político que lleva tres años en prisión sin siquiera sentencia: está acusado de subversión por haber publicado cosas contra la línea oficial en Internet.

Nosotros que vivimos tan bien en Occidente deberíamos pensar de vez en cuando en lo que tenemos y no tirar todas nuestras piedras dialécticas contra nuestro propio tejado, porque hay otros lugares donde hay que tirarlas con más urgencia: aquellos en los que la gente es encerrada durante diez años, como Xu Wei, simplemente por expresar sus opiniones.

Así sucede en China, donde hay personas que están perdiendo su vida en la cárcel sólo por hablar. O en Corea, en Afganistán, Pakistán, Irak, Irán; en Cuba, cuya censura y encarcelamiento de disidentes tantos vergonzosamente silencian e incluso alaban; en Filipinas, donde son más de 50 periodistas asesinados, Uzbekistan, Maldivas, Costa de Marfil, Nepal y casi todos los países musulmanes, en los que la libertad de expresión es la excepción, no la norma.

Kenneth Rexroth, el gran poeta americano, se preguntaba hace más de veinte años, ante la afición de tantos por la alienación: "¿Alienado quién respecto a qué?". Mucha de la verborrea supuestamente antiburguesa que ahora vuelve a oírse es una falta de respeto con aquellos que no sólo están alienados, sino enmudecidos.

Y además, por supuesto, debemos criticar lo malo que existe entre nosotros y los intentos de limitar nuestra libertad de expresión (como ahora sucede en Estados Unidos y otros países de Occidente), pero distribuyamos con un poco más de ecuanimidad nuestra indignación, porque hay muchísima gente que la merece mucho más.

Junto a Xu Wei fueron encerrados sus amigos Jin Haike, Yang Zili y Zhang Honghai. Todos condenados a ocho o diez años de cárcel por expresar sus ideas. Ideas que, además, no consistían ni en apologías del genocidio, del racismo, del terrorismo ni nada parecido, sino sólo en pedir un cambio político por medios pacíficos y publicar cosas como el testimonio de una madre a cuyo hijo mató a golpes la policía en una protesta.

Otro periodista encarcelado es Huang Qi, quien escribió en su página web, poco antes de ser detenido:

"Aún queda mucho camino por recorrer. Les doy las gracias. Gracias a todos los que se han esforzado por la democracia en China. Han llegado. Hasta pronto".

A mí leer esto casi me hace llorar, y me recuerda de inmediato cosas semejantes durante la dictadura franquista, cuando en casa de mi madre se refugiaba gente perseguida por la policía y nosotros mismos estábamos expuestos, con plena conciencia, a que nos pasara lo mismo que a Xu Wei o Huang Qi: que en cualquier momento llegara la policía y acabáramos en la cárcel.

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Huang Qi

Afortunadamente, hay muchas páginas en Internet dedicadas a la libertad de expresión. Algunos enlaces:

Amnistía Internacional: puedes ver su página dedicada a China

Reporteros sin fronteras, donde se ofrece una guía para la ciberdisidencia, no la ciberdisencia de salón que tanto abunda (¿disencia respecto a qué?) sino para mantener el anonimato en los países en los que puedes acabar en la cárcel por expresar tus opiniones: Guía práctica del blogger y el ciberdisidente

IFEX ( Intercambio Internacional por la libertad de expresión)

 

Xu Wei y cada momento es nuevo

Casi por casualidad Ana y yo descubrimos, en nuestros últimos días en Pekín, uno de los lugares que más nos gustó. Curiosamente era un sitio muy turístico, y no digo esto porque yo odie a los turistas o los lugares turísticos, sino por lo extraño de no haberlo encontrado antes. Como diré en una entrada que pienso escribir para el cuaderno de Pekín (¡Viva el turismo!), a mí me suelen gustar mucho los lugares más turísticos de las ciudades. Me gusta el Madrid de los Austrias y me gusta el Barrio Gótico de Barcelona, Montmatre y Montparnasse en París o San Telmo en Buenos Aires.

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Vista desde el hutong (barrio) por la noche

Caminando por allí vimos algunos bares y restaurantes que nos parecieron deliciosos y decidimos entrar en uno después de charlar con un hombre muy atractivo que vendía cosas en un puestecillo junto a la puerta, pero que en ningún momento nos pidió que le comprásemos nada.

hutong

La calle desde nuestro bar: se ve un pie del hombre atractivo

Eso nos sorprendió, pues, al contrario del hutong en el que teniamos nuestra habitación, aquí los vendedores no intentaban atraerte a sus negocios. Podría pensarse que eso se debe a que este sitio era de más pelas, pero no: era también más barato, excepto algunas tiendas de ropa. Aquí no parecía tenerse la costumbre de regatear: cuando preguntamos por una hermosa chaqueta que me recordaba otra que me robaron en una discoteca de Madrid y nos pareció caro, el vendedor se encogió de hombros y nos dejó marchar sin ofrecernos otro precio: algo insólito hasta entonces para nosotros.

hutong

Dentro del bar melancólico

En aquel delicioso bar sonaba música más o menos melancólica muy bien escogida y casi toda en inglés. Pero entonces sonó una canción en chino que nos gustó mucho. Ana preguntó a la guapísima camarera quién cantaba.

"Xu Wei".

xu wei

Conseguimos el cd unos días después, así que puedes oír la canción en mi caja de música.

Aunque en la caja de música he puesto que la canción se llama Every minute is fresh (el título de su álbum y de otra canción), no se llama así. En realidad se llama: 旅行

Posteriormente he sabido que a Xu Wei le gusta mucho leer a Zhuang Zi, mi filósofo chino favorito, y tal vez por eso el nombre de su disco coincide con una de las ideas de Zhuangzi que yo comparto: cada minuto es nuevo. O dicho al contrario del Eclesiastés : Todo nuevo bajo el sol.

Caja de música

Esta entrada fue publicada originalmente en el weblog Mundo Flotante. Al ponerla en este Cuaderno de Pekín, he eliminado algunas referencias a la actualidad política española del momento: ver entrada original.

 

La Maomanía

En la Guía de viaje a China de la editorial Lonely Planet han añadido una entrada muy atinada acerca de la maomanía, en la que se preguntan por qué pervive todavía este culto a Mao.

Puesto que en China no se ha dado nunca un reconocimiento público de los crímenes cometidos por los dirigentes comunistas, al estilo de lo que se produjo en la Unión Soviética cuando Jruschov denunció los crímenes de Stalin, es hasta cierto punto lógico que perviva el culto a Mao.

Es cierto, sin embargo que el hecho de ver los posters de Mao y del realismo socialista en los puestos baratos de las calles parece indicar que muchos antiguos fervientes partidarios del Gran Timonel ya no sienten el ardor de antaño y han comenzado a revender sus recuerdos. Pero esto es difícil saberlo, porque ni yo hablo suficiente chino como para saber qué piensan los chinos ni, aunque lo supiera, sería fácil conocer su opinión. Ahora las ideas de Mao ya no se siguen, excepto en lo que se refiere a mantener la dictadura del Partido Comunista, y es posible que los actuales dirigentes permitan ciertas criticas, pero sin ir demasiado lejos, puesto que en el fondo ellos, casi todos ellos, estaban allí con Mao cuando todo eso pasaba y les sería difícil esconder su proppia responsabilidad. Una situación ciertamente delicada que les obliga a mantener el culto a un dirigente al que muchos de sus antiguos compañeros detestan. Pero es que ese culto es casi lo único que da unidad a un comunismo chino sin verdadera identidad.

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Fotos de Mao en Pekín

Sin embargo, lo que no es tan comprensible, como dice la guía de China, es que personas de otros países en los que la información fluye compartan esa maomania y se compren retratos, bustos, postres y todo tipo de recuerdos de un hombre que ha sido uno de los mayores asesinos del siglo XX, en dura pugna con Hitler, Stalin y Pol Pot.

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Más fotos de Mao, incluso en platos. En el cuadro aparece junto a Chou En Lai y Liu Shao Qi (al que hizo morir en la cárcel)

Los posters de Mao y sus doctrinas, de guardias rojos blandiendo el Libro Rojo en plazas llenas de banderas rojos, de campesinos decididos que aplastan a las hienas capitalistas y revisionistas, o simplemente de escenas más o menos bucólicas, son en ocasiones muy hermosos, pero es muy difícil abstraerse de lo que significan y olvidar quien fue Mao. También puede haber cosas bonitas nazis, pero también me resultaría muy difícil comprarlas para lucirlas en mi salón o regalárselas a los amigos, por ejemplo una cariñosa foto de Hitler con sus perros o dando un besito a Eva Braum.

Pero el culto occidental a Mao muestra claramente la inconsciencia de la izquierda revolucionaria que ha sido capaz de considerar como una especie de ídolo y tipo simpático a alguien que asesinó, según los cálculos más modestos, a 13 millones de personas. Muestra también la indiferencia de muchas personas hacia esos muertos, que no parecen preocupar a casi nadie.

Alguien dirá: “No hay que exagerar, sólo son imágenes”.

Es posible, pero ¿entonces porque tenemos prohibidas las imágenes nazis y el culto a Hitler y no las de Stalin y Mao? Disfrutemos entonces con todas ellas.

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Mao en oro, que es lon que produce su imagen

Por otra parte, considerar a Mao un icono pop al estilo de Andy Warhol creo que contribuye a que esos crímenes no sean realmente reconocidos, como sí lo son, y con muy buen criterio, los crímenes nazis. Se dice que tras el nazismo se dijo: “Nunca más algo así”, pero poco después se produjo en China “algo así”, algo que todavía mucha gente ni siquiera reconoce, porque ni siquiera lo conoce, lo que dice muy poco acerca de su afición por enterarse de la verdad.

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Incluso la cara de Mao sobrevive en los billetes actuales

Incluso gente que conoce y reconoce esos crímenes, como Tom Wolfe, que es más bien de derechas, tiene en su casa un busto de Mao. ¿Es imaginable que alguien del PSOE o Izquierda Unida tuviera un busto de Hítler? En Madrid existe un restaurante en el que se mezclan imágenes de Mao con el hip hop, pero a cualquiera le parecería una barbaridad ver un resaturante en el que se mezclase a Hitler con la capoeira. Pero todos aceptamos lo de Mao como si nada y el mundo sigue girando.

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Bolsos maoístas en Pekín, ahora también de moda en Occidente (hace poco vi a una amiga con uno de ellos y no tuve siquiera valor para decirle nada, porque supuse que si se lo había comprado era porque le parecía que llevaba un bolso con un tipo simpático, lo que muestra la desinformación que existe acerca de China y otros países comunistas (o una complicidad ideológica que sería mucho más triste)

 

Mao, Stalin y Hitler

Alguien me dirá: No se puede comparar a Mao (o a Stalin) con Hitler. Es una discusión que me fatiga y que casi siempre para lo único que sirve es para justificar a Mao y a Stalin, como hacía Haro Tecglen en una frase terrible: No se pueden comparar los millones de muertos de Hitler y los de Stalin "por la diferencia de finalidades y por la condición de las víctimas".

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Mao en el museo de cera de Pekín. A mí me parece que los artistas del museo han mostrado a Mao mucho menos atractivo que a su rival Liu Shao Qi. También se puede hacer política con las figuras de cera.

Todo se puede comparar, y los asesinos de masas especialmente, aunque es cierto que hay comparaciones más atinadas y otras que son ofensivas para las víctimas, como comparar la brutal política de Israel con el holocausto, la dictadura de Castro con la de Stalin o la de Pinochet con la de Mao. En tales casos, la desproporción hace que la comparación sea un insulto, e incluso es contraproducente para quienes quieren, queremos, señalar los crímenes de Pinochet, Castro o Israel.

Ahora bien, en el caso de Mao, Hitler y Stalin, las similitudes y la magnitud desmesurada del asesinato permite y alienta la inevitable comparación: no para disminuir o agravar el crimen de unos u otros, sino como ejemplos de asesinato de masas a escala gigantesca y de dictaduras pocas veces igualadas a lo largo de la historia.

Pero es cierto que, en este caso, la comparación ofrece un grave problema, pues no sabemos qué es lo que hicieron exactamente Mao y Stalin, y sí sabemos con bastante precisión lo que hizo Hitler. Como suele decirse, la historia la escriben los vencedores y en China y Rusia siguen mandando los mismos que cometieron esos crímenes o sus herederos (más en China que en Rusia).

Pero, para no caer en el error de justificar a cualquiera de estos tres dirigentes sanguinarios, podemos hacer comparaciones más sencillas: Mao y Staliin comparados con Franco, Pinochet o Mussolini. Evidentemente, de esas comparaciones salen beneficiados Franco, Pinochet y Mussolini quienes ni de lejos pudieron matar y torturar a tanta gente como Stalin y Mao.

Y ahora se puede plantear la pregunta de antes: ¿nos gustaría un restaurante en el que Pinochet, Franco o Mussolini parecieran tres señores encantadores?

 

La historia de China y los períodos de desunión

(parte de Una brevísima introducción a la historia de China)


La historiografía china tradicional tenía la costumbre de considerar que lo único que importaba era la sucesión de las diversas dinastías. Sin embargo, muchos de los acontecimientos más importantes de China tuvieron lugar en los períodos de desunión.

Primeras dinastías

 

1523-1027 AC

SHANG

c

1027-771 AC

Zhou del Oeste
(occidentales)

cc


Las dos primeras dinástías chinas son la Shang y la Zhou. Hay otra anterior, la Xia, pero es, por el momento, sólo legendaria. De todos modos, la época Shang y Zhou Occidental no pueden identificarse sin más con lo que luego sería China


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Territorio ocupado por la dinastía Shang.
Tomado de The Art of asia


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Inquietantes cabezas de bronce de la época Shang.
Tomado de national Geographic

 

La dinastía Shang es conocida por sus bronces y por los caparazones de tortuga con signos que parecen ser el origen de lo que sería la lengua china.

Hasta el siglo XX se consideraba que la dinastía Shang no había existido y al parecer su descubrimiento se debió precisamente a aquellos fósiles de tortuga, que los campesinos trituraban para hacer medicinas. Resultó que un médico los vio y pensó que aquellos signos podían significar algo. Uno se estremece pensando las toneladas de huesos que debieron triturar los campesinos en los últimos 2000 años (ese ha sido el destino de miles de libros y estatuas de todas las civilizaciones), pero, afortunadamente, se han encontrado muchíismas inscripciones Shang, algunas recientemente.

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Vasija Shang en el Museo Nacional de Pekín
(foto personal)

 

Época Zhou

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Territorio de la dinastía Zhou
Tomado de The Art of asia

Se supone, aunque sobre eso hay mucha discusión últimamente, que los Zhou vencieron a los Shang y crearon su propia dinastía.

La época Zhou se divide en dos períodos: los Zhou ocidentales y los Zhou orientales.

 

Primer período de desunión

El primer período de desunión fue tras la caída de los Zhou occidentales, hacia el año -770, y el establecimiento de los Zhou orientales.

En realidad, los Zhou orientales no controlaban el territorio y todo el mundo era consciente de que su época ya había pasado, como Confucio, que luchó toda su vida por conservar y recuperar la cultura Zhou.

La época de los Zhou orientales fue, pues, más bien una época de desunión y, por ello, es más adecuado referirse a ella por los dos períodos en que suele dividirse.

Zhou del Este (orientales)
cc

770-221 AC

 

770-476 AC

Período Primavera y Otoño

c c

475-221 AC

Período de los Estados Combatientes

c c



Fue en esta época cuando surgieron decenas de filosofías ("las Cien Escuelas"), y entre ellas las que más han influido en la historia de China: el confucianismo y el taoísmo, pero también el legismo, que está en el origen de la terrible unificación de China bajo el reino de Qin (pronunciado "Chin"), o el moísmo de Mo Di (Mo Ti), que tuvo bastante éxito en su momento, pero que no llegó a consolidarse.

 

Unificación de China

 

221-207 AC

 

Ch’in

c

 

A la furia destructiva del primer emperador de China, Shi Huandi ( 始皇帝), debemos la pérdida de centenares de libros y de escuelas filosóficas tan interesantes como la Ming Chia (la Escuela de los nombres). De las cien escuelas apenas quedaron fragmentos.

huangdi

El primer emperador de China, rey del reino de Qin (Chin) que venció a los reinos rivales. En la película Hero, de Zhang Yimou, estrenada hace no mucho, se cuenta su historia desde una perspectiva ligeramente favorable.
(Tomado de China the Beautiful)

 

La época Han

Tras el emperador que unificó China, vino la época más reverenciada de la historia china, la Han, en la que se intentaron recuperar algunos de los libros perdidos, pero limitándose fundamentalmente a textos confucianos y taoístas.

Dinastía Han

206 AC.-. 9

Han del Oeste

c cc

9-24

Hsin (interregno de Wang Mang)

c

25-220

Han del Este

c c




Primer período de desunión

El primer período de desunión de China propiamente dicha va desde el final de la dinastía Han (220) hasta la reunificación de China bajo los Sui.

En él se produjo la llegada del budismo, tercera gran corriente del pensamiento chino, que, curiosamente, desapareció de India pero creció en China y en Japón: el zen hoy tan de moda es una derivación del budismo indio dhyana pasado por el tamiz del Ch'an chino.

 

Período de desunión (época de Los Tres Reinos)

 

 

 

 

220-280

Los Tres Reinos

c

220-265 -- Wei

c

221-263 – Shu

c

229-280 – Wu

c

Este período de desunión fue larguísimo, pero por ahora sólo me interesa la primera época, la de los Tres Reinos, y en concreto la época Wei y Shu, en la que vivieron los Siete sabios del bosquecillo de bambú.

Tienes una completa cronología en Historia de China

 

Los siete sabios del bosquecillo de bambú

En la época de los Tres Reinos (220 a 280), además de la llegada del budismo, hubo movimientos intelectuales muy importantes en China, como las llamadas conversaciones puras (quintang) que eran una evolución de los juicios puros (quingyi) de la época Han.

De estas conversaciones se habla en un libro que se escribió entonces llamado Nueva compilación de palabras mundanas, que debe ser muy interesante, pero que todavía no he podido consultar en su traducción inglesa. Estos intelectuales solían ser ingeniosos y refinados:

"Iconoclastas y asociados en particular al espíritu anarquista y antiritualista de los "siete sabios del bosque de bambúes" que se reunen en casa de Xi Kang y escandalizan a sus contemporáneos embriagándose, paseándose desnudos u orinando en público."

(Anne Cheng, Historia del pensamiento chino).

En este ambiente nació también Wang Bi, un genio precoz que murió a los 23 años, pero que determinó en gran parte la futura interpretación del taoísmo y el confucianismo. Pero esa es otra historia.

La de ahora es la de esos siete sabios del bosquecillo de bambú, que eran:

Ruan Ji

Xiang Xiu

Shan T'ao

Liu Ling

Yüan Hsien

Wang Jung

Xi Kang

 

“Todos ellos reverenciaban el Vacío y la no acción y rechazaban los ritos y la ley. Bebían vino hasta el exceso y desdeñaban los asuntos del mundo."

 

shang

Uno de los temas más queridos de la pintura china y japonesa es la representación de los Siete sabios

 

Los siete sabios: [1] Xi Kang (嵇康)

siete sabios

Los siete sabios del bosquecillo de bambú.
Uno de ellos es Xi Kang. Sin embargo, la representación es poco fiable, pues Xi Kang murió a los 40 años y estos son todos viejecillos (es una idealización a la inversa)

Xi Kang, también escrito Hsi Kang, y también llamado Zhongsan Daifu (中散大夫) era el líder de los siete sabios del bosquecillo de bambú. Octavio Paz dice de él:

"Sus ensayos o más bien: apólogos- lo revelan como un adversario de las virtudes confucianas: piedad filial, fidelidad al trono, práctica constante de los ritos, erudición clásica, culto a los antepasados, preeminencia del hombre público frente al hombre privado".

Pero estas irreverencias de Hsi Kang tuvieron un terrible desenlace:

"Xi K'ang (223-262) líder del grupo de los Siete Sabios de la Gruta de Bambú, fue condenado a muerte por Sima Chao, padre del primer emperador Jin, que en ese momento era el todopoderoso ministro en la corte de Wei, el estado más al norte durante el período de los Tres Reinos. Xi K'ang tenía la costumbre de explicar su doctrina a sus discípulos y había adquirido una gran reputación. Sima Chao fue a escucharle, pero Xi K'ang no hizo ningún esfuerzo para tratar al ministro con la ceremonia habitual e incluso aparentó no advertir su presencia. Sima Chao se ofendió y cuando tiempo después oyó que Xi K'ang en una carta a su amigo Shan T'ao había hablado de manera burlona de T'ang y Wu, los heroicos fundadores de las dinastías Shang y Chou, el ministro utilizó este pretexto para ejecutar a Xi K'ang como uno que "causa desorden y confunde las rectas doctrinas".

Al parecer, la causa real fue que Sima Chao estaba preparándose precisamente para usurpar el trono al monarca de Wei (y fundar la dinastía Jin) y pensó que las referencias de Hsi Kang a los también usurpadores T'ang y Wu eran una crítica encubierta a su persona. Además, supongo, pudo influir que Xi Kang se había casado con una nieta de Cao Cao, el fundador de la dinastía Wei y, por tanto estaba emparentado con la familia real de Wei, que fue depuesta por los Sima, quienes establecieron la dinastía Jin.

Mientras lees lo que sigue, puedes escuchar esta breve melodía compuesta por uno de los siete sabios, Ruan Ji, interpretada por John Thompson con un laúd (quin) chino: Jiu Kuang (Vino loco)

Xi Kang y sus compañeros eran no sólo poetas y ensayistas, sino también grandes músicos. La melodía más famosa de Xi Kang se llamaba Guangling San y se dice que no la compuso, sino que la aprendió una noche de viaje en que durmió en el Pabellón Huayang. A medianoche salió a tocar el laúd (quin) y se le apareció un fantasma que dijo que era un antepasado y se puso a hablar de teoría musical con él.

El fantasma tomó el laúd e interpretro la melodía Guanling san, que era “hermosa más allá de toda descripción”. Después le enseño la melodía a Xi Kang, pero le hizo prometer que nunca la enseñaría a nadie.

Cuando Xi Kang iba a ser ejecutado, se dice que tomó el laúd (qin) e interpretó la melodía diciendo que así Guanling San moriría con él, cumpliendo la promesa hecha al fantasma. Sin embargo, se dice que algunos escucharon la melodía en diversas ocasiones y que cada uno aprendió alguna sección. De este modo, entre todos pudieron reconstruirla más o menos completa, por lo que todavía se interpreta.

Hay otra melodía asociada a Xi Kan, Gu Guan Yu Sheng en la que también aparece un fantasma, y además se le atribuyen otras melodías famosas.

Hay que tener en cuenta que en China la poesía y la música están muy asociadas y que es habitual que al escribir un poema se indique con qué melodía ha de ser leído.

También he hablado de Xi Kang y de una interesante coincidencia entre su vida y un pasaje del Zhuang zi en:

Lectura del Zhuang zi 2: El gobierno del mundo


Allí cito uno de los dos textos de Xi Kang traducido por Octavio paz (del inglés) en Chuang Tzu. El segundo texto es este:

 

Chang-Yong

Cuando el viejo Chang Yong estaba a punto de morir, Lao zi se acercó a su lecho: “¿No tienes nada que revelarme?”. Abriendo la boca, el moribundo preguntó: “¿Todavía tengo lengua?”. Lao zi asintió. "¿Y mis dientes?" "Todos los has perdido". Chang You volvió a preguntar: " ¿Te das cuenta de lo que esto significa?" “Quizá quieres decirme que los fuertes perecen y los débiles sobreviven”. “Así es, dijo el maestro, y con esto hemos agotado todo lo que hay que decir sobre el mundo y sus criaturas". Y murió.

Octavio Paz, Chuang-Tzu

Acerca de Xi Kang y las melodías he encontrado mucha información en Silkqin, una página de un intérprete de laúd chino llamado John Thompson que, creo, interpreta también la melodía Guanling san.

 

Los linternones: figuras en los tejados chinos

Artículo escrito por Ana Aranda Vasserot

Parque de Pekín, tejado con tres linternones. Los leones, que tanto abundan en China, son un símbolo de buena suerte


La arquitectura china tiene unas características técnicas y estéticas evidentes, pero también simbólicas. El tejado destaca como la parte en la que mejor se expresa la exquisitez de la arquitectura china.

Los animales colocados en hileras en los tejados, linternones, tienen su origen en la época Han, pero casi todos los que se conservan hoy en día son de la época Ming.

El origen de estos adornos es la creencia en la existencia de demonios y almas de antepasados flotando en el aire, que entraban en las casas por los tejados.

Un tejado del Templo del cielo con cuatro linternones

Sin embargo, este significado original se enriqueció con el tiempo y sirvió, mediante estrictas reglamentaciones, para poder “leer” en los tejados la categoría de los que vivían en el edificio:

“Se estableció un canon de decoración arquitectónica en los tejados, de forma que finalmente se podía llegar a deducir el estatus del edificio por el número de sus linternones y del color de las tejas.”
[Fahr-Becker, Gabriele. Arte Asiático, 81 ]

Así las tejas de los edificios imperiales eran amarillas y este tipo de amarillo llegó a ser conocido como “amarillo emperador”.


En esta arista de un tejado de La Ciudad Prohibida se puede apreciar el amarillo emperador, reservado a los tejados del monarca

Las residencias del emperador tenían diez linternones, las habitaciones de la emperatriz ocho y los edificios de categoría máxima doce linternones: “Sólo la Sala de la Suprema Armonía presenta sobre las aristas las doce figuras”

Tejado de una de las residencias del emperador en la Ciudad Prohibida con diez linternones

Los diferentes linternones

Estos son los tipos de linternones que llevan las cumbreras y que debían ser colocados en un orden jerárquico.

 

Un inmortal montado en un pájaro

Un dragón

Un fénix.

Un unicornio o caballo celeste

Un caballo de mar

La morsa suanni

El yayu: un ser híbrido de tortuga, león y pez.

El Xiezhai: animal en forma de buey que extingue el fuego.

Un toro con escamas

Un mono con alas (xingshen)

Un dragón con cola de penacho

Hay que tener en cuenta, por si estos fueran pocos significados, que cada animal tenía su propia interpretación. Por ejemplo, el dragón es el símbolo de la masculinidad, del poder, y desde la época Han representa al emperador; o el fénix, que es el símbolo de la emperatriz.

 

Mr.Lee, la respuesta china a KFC

Artículo de Ana Aranda Vaserot

La semántica gastronómica

El fenómeno cultural de la comida es tan significante en la cultura china que se utiliza incluso en la forma de saludar: “Ni chile méi”, ¿has comido o no?, es una de las fórmulas de saludo más utilizadas. David Martínez Robles también señala que en chino hay diferentes palabras para referirse a las diferentes formas en las que se puede presentar el arroz: “dependiendo de si es crudo, se trata de la planta o está cocido”.

Este es un ejemplo muy semejante al no menos conocido acerca de la cantidad de términos que usan los esquimales para referirse a distintos matices del blanco. En ambos ejemplos, da la impresión de que es el lenguaje el que acude en ayuda de una percepción más afinada que precisa de un concepto y vocablo adecuado, y no que sea el lenguaje el que determine esa percepción.

Simplemente como curiosidad, podemos ver un simpático juego semántico (pero con fines comerciales, por supuesto) que se da en las calles de Pekín hoy en día.

Se asocia la imagen y el logotipo de una empresa típicamente estadounidense como es Kentucky Fried Chicken (con sus implicaciones de éxito y modernidad), con una imagen autóctona en la que el rostro del patrón de KFC es sustituido por un rostro y un nombre chinos: Mr Lee. Todo ello respetando los colores y la estética del modelo a imitar.

Mr. Lee la respuesta china a KFC.
En otras sucursales la imitación es incluso más fiel

Una sucursal de KFC en Pekín, naturalmente el contenido semántico de Mr. Lee se perdería si el referente no fuera conocido.


 



 

 

 

 

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