CINE

baff
Baff 2004
Festival de cine asiático de Barcelona

Películas :
Anime Classics
Kakuto
Last Life in the Universe

 

"After life"
Japón, 1998, 118'

Dirección
Hirokazo Kore-eda

Producción:
Shiho Sato y Masayuki Akieda

Guión:
Hirokazo Kore-eda

Fotografía:
Yutaka Yamazaki and Masayoshi Sukita

Protagonistas:
Arata, Erika Oda, Taketoshi Naito, Susumu Terajima, Takashi Naito, Iseya Yusuke

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AFTER LIFE    [Wandafuru Raifu]

HIrokazu Kode-Eda

 

Oí hablar de esta película en el Baff, cuando vi Kakuto, pues el director y protagonistra de Kakuto, Iseya Yusuke, trabajó como actor con Kore Eda. Aquí tiene un papel breve pero interesante. Kore-Eda es precisamente el productor de Kakuto.

Emmanuel Swedenborg, un místico y filósofo sueco decía que cuando morimos al principio no nos damos cuenta de que ya no estamos vivos y que pasamos unos días en una especie de limbo parecido al mundo real. Después nos muestran el Infierno y el Cielo y nos dan a elegir a qué lugar queremos ir. Parecería que todos elegirán el cielo, pero al parecer son muchos los que prefieren el Infierno, tal vez porque, como dice el tango, allá está la gente divertida.

Kore-Eda propone algo parecido. Los muertos llegan a un edificio no muy diferente de una gran escuela casi abandonada y allí son recibidos por unos funcionarios que les dicen que tienen que elegir entre sus recuerdos aquel que prefieran conservar para siempre.

La cosa resulta difícil, y no cuento más de la película, pero a mí me sucedió al verla que me puse a pensar sin poder evitarlo en qué recuerdo elegiría de mi vida.

Una vez mi amiga Natalia dijo que al ver una buena película pones en marcha tu mente. Yo discutí que fuese un proceso consciente o en primer plano, pero lo cierto es que ella tenía razón. A menudo ese pensamiento te ocupa de una manera absolutamente consciente y no puedes librarte de él. Eso me pasó en La caja china, por ejemplo.

En After Life, el run run de mi pensamiento en paralelo buscando recuerdos fue constante y aumentaba a medida que la película avanzaba.

Fueron pasando por mi cabeza muchos recuerdos, algunos muy sencillos. Estuve tentado de quedarme con el recuerdo de un paseo en bici por Irlanda. Y con muchos momentos de amor, pero, curiosamente, no con momentos de sexo puro.

El momento de una conversación caminando de noche en la ciudad, momentos en una discoteca casi vacía, antes de que empiece a llegar la gente y pensando que la vida es maravillosa, un paseo con mi madre de niño, en el que yo le acariciaba fascinado el codo.

Muchos de esos momentos se sitúan en mi adolescencia, pero otros muchos son muy recientes. Llegué a la conclusión de que estaba muy satisfecho de mi vida, de la manera en que he vivido, y que me resultaría muy difícil elegir. Pero es posible que olvide algún momento definitivo.

Uno casi imbatible es una noche en la que iba a salir, me peiné (no era calvo entonces), me pinté los ojos, me vestí muy elegante, de negro, como casi siempre, y con la chaqueta al hombro bajé corriendo las escaleras, deseando meterme en la noche, feliz y voraz. Ese momento bajando las escaleras y saliendo a la noche de verano.

No hace falta decir que After Life me gustó muchísimo: cuando una película te provoca pensamientos tan deliciosos, ¿cómo no te va a gustar?

 

 

 

 

 

 

 

Daniel Tubau, 2004