/ Digital no es digital

POR QUÉ EL MUNDO DIGITAL NO ES DIGITAL

 

Por qué no es digital el mundo digital

 

Un mundo sin nombre

Hace ya unos cuantos años que hablamos y oímos hablar de un mundo extraño al que intentamos dar nombre: virtual, digital, informático, Internet, interactivo.

Nadie parece saber cómo debe llamarse eso que todos conocemos y que tiene que ver con los ordenadores, los bits, la interacción, la Red, los discos en soporte digital y los teléfonos móviles. Pero, para la mayoría, lo esencial del fenómeno es su naturaleza digital.

¿Por qué ha de llamarse digital a ese mundo, como sostienen muchos? La respuesta es que debe llamarse digital porque los ordenadores funcionan de manera digital.

Esa sería, dicen, la gran diferencia entre los cerebros artificiales y el cerebro humano, puesto que nuestro cerebro no funcionan de manera digital, sino analógica.

UNA ACLARACIÓN IMPORTANTE

Conviene, a instancias de mi amigo Java Jenner, aclarar aquí un posible equívoco: no voy a hablar en este ensayo acerca de si el universo (incluidos los ordenadores y los cerebros) es digital o analógico. Desde un cierto punto de vista se considera que el universo es analógico porque no se está seguro de que haya un límite a la división de la materia. Desde otro punto de vista, el de la física cuántica, el universo sería digital o discreto, porque habría quantos o porciones discretas de materia o energía.
Pero aquí lo que se va a tratar es la manera en la que se procesa la información, no de qué o cómo están hechas las cosas que procesan la información.

Sin embargo, es dudoso que la verdadera diferencia entre nosotros y los ordenadores tenga que ver con que unos funcionan analógicamente y otros digitalmente: los televisores son analógicos, pero nadie piensa que nuestro cerebro se parezca más a un televisor analógico que a un ordenador digital, más bien al contrario.

Estoy hablando de dos cosas diferentes, digital y analógico, pero todavía no he dicho en qué consiste cada una de ellas. Intentaré hacerlo de manera sencilla, pues aunque mucha gente afirma que sabe perfectamente qué es cada cosa, la distinción entre analógico y digital es a menudo tan mal interpretada y explicada como lo es la teoría de la evolución de Darwin: casi todo el mundo piensa en el mecanismo evolutivo a la manera de Lamarck, no a la de Darwin.

Lenguajes digitales

Lo digital es aquello que está constituido por estados discretos (es decir, no continuos) como unos y ceros (1/0), abierto y cerrado, encendido y apagado.

Lo analógico es continuo: no se puede separar de manera precisa en partes diferenciadas.

El lenguaje binario es un lenguaje digital. Es el más sencillo de los lenguajes digitales, pues sólo tiene dos "palabras":

Hablamos de algo binario para referirnos a algo que tiene dos valores o dos aspectos, como el yin y el yang o las líneas del I Ching.

(ejemplo yin/yang, ejemplo I Ching) Oposiciones binarias también son las de Parménides:

 

Los ordenadores, la transmisión de datos en la red y soportes digitales como los cds y los dvds trabajan con código binario, es decir, con largas instrucciones de unos y ceros, que tienen este aspecto:

00010111 11101100 10010011
00110001 11001100 10010011
00110001 11001100 10010011
01010001 11001100 10010011

Los ordenadores leen en código binario, y es por eso que este lenguaje de ceros y unos se llama “lenguaje máquina”.

Un ordenador sólo entiende este lenguaje, solo “ve” ceros y unos, aunque esos ceros y unos se conviertan para nosotros en la pantalla del ordenador en una reproducción de Las señoritas de Avignon de Picasso, o de la Mona Lisa de Leonardo da Vinci.

monalisa1

Digital Mona Lisa (original y detalle), creada en 1965 por Digital Data Corp. Con un sistema que se anticipó a los modernos escaneres y a los píxels, parece una especie de metáfora de cómo un ordenador Digital vería la célebre pintura de Leonardo Da Vinci. La mano que asoma arriba no está hecha digitalmente, sino que debe pertenecer a alguien que sostenía el cuadro.

monaface

Detalle ampliado de la Mona Lisa digital en el que se pueden ver los números con que está hecha la imagen

Quizá no se entiende lo que quiero decir con esto de la Mona Lisa digital. Me refiero a que la imagen de la Mona Lisa que se ve arriba en tonos sepia parece continua, pero está hecha de números, como puede apreciarse en el detalle ampliado. Nosotros vemos una imagen continua, pero el ordenador ve números.

Ni siquiera ve los números que se ven en el detalle ampliado, sino tan sólo ceros y unos, que el ordenador traduce y convierte en la imagen de la Mona Lisa en la que sí se aprecian los números (segunda imagen) y en la de la Mona Lisa en la que ya no se aprecian (primera imagen).

Dicho de otro modo, para el ordenador el detalle ampliado no está hecho de los signos básicos de su lenguaje (0/1), pero para una máquina de escribir tradicional los números que vemos en el detalle ampliado son los signos básicos.

En principio resulta imposible para un ser humano leer el lenguaje máquina, pero quizá no lo sea tanto con un entrenamiento adecuado. En la película Matrix uno de los rebeldes es capaz de leer código máquina, de ver el código máquina como si fuesen imágenes o palabras, no como ceros y unos.

Voy a poner un ejemplo sencillo de lectura del lenguaje binario:

¿No resulta tan difícil no?Pero, ¿qué número es este?

Parece el número 10, pero hay que recordar que no estamos ahora leyendo números en el sistema decimal, sino en el binario.

En el sistema binario 00000010 es el número 2.

Quien esté interesado en leer código binario encontrará fácilmente páginas en la red o libros en las bibliotecas donde le enseñarán a hacerlo. Una vez aprendido (en cinco minutos) se puede leer binario, aunque más lentamente que en el sistema decimal, quizá sólo por la falta de hábito.

 

Lo digital y lo binario

Antes que nada, conviene aclarar que digital no es sinónimo de binario, como se suele dar a entender.

El código binario es un lenguaje digital, pero sólo uno de los posibles lenguajes digitales, el más sencillo de todos.

El sistema decimal que usamos casi todos los humanos también es digital, pero en vez de tener dos valores, tiene diez.

Es decir, los lenguajes digitales pueden tener diversos valores:

binario  (2 valores)              0 1

decimal  (10 valores)           0 1 2 3 4 5 6 7 8 9

hexadecimal  (16 valores)   0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 a b c d e f

Los ordenadores usan código binario simplemente porque es más fácil manejar dos valores que diez.

En definitiva, lo binario es digital pero lo digital no es (necesariamente) binario

Para ser más claros: un texto escrito en castellano utiliza un lenguaje digital compuesto por las 27 letras de nuestro alfabeto.

 

Ventajas del lenguaje binario

En la historia del procesamiento artificial de la información, se tardó mucho en advertir que la manera más fácil de construir un calculador artificial era usando el sistema de numeración binario en vez del decimal.

Uno de los primeros inventores de máquinas de cálculo (los precedentes de los ordenadores) fue también uno de los primeros descubridores del lenguaje binario: Leibniz.

Leibniz descubrió el código binario gracias al I Ching chino, que es el libro más antiguo de la humanidad. En el I Ching hay 64 símbolos, que nacen de la combinación de rayas cortadas y rayas no cortadas.

I CHING hexagEl hexagrama 21 del I Ching

Este descubrimiento de Leibniz es un buen ejemplo de cómo a menudo un error puede conducir a un descubrimiento interesante, porque el I Ching no era un sistema de numeración binario, sino tan sólo un método de clasificación modular. El error de Leibniz fue un gran acierto y un importante avance científico.

Cuantos más valores tenga que manejar una máquina, más grande y complicada será porque estamos obligando a la máquina a distinguir entre diferentes signos, señales o entradas. Lo más sencillo es que sólo tenga que entender dos: abierto/cerrado, 1/0, encendido/apagado, raya/punto.

Si Charles Babbage, considerado el precursor de los ordenadores, hubiese utilizado el sistema binario en vez del decimal, el esfuerzo de toda su vida posiblemente se habría visto coronado por el éxito y no por el fracaso, pues la máquina que deseaba construir era demasiado compleja, entre otras cosas debido a la información básica que debía manejar: diez dígitos en vez de dos.

En cualquier caso, la conclusión que ha de quedar clara después de todo lo anterior es que lo digital no es necesariamente binario: puede ser binario, decimal, hexadecimal (16 valores) o incluso podría tener miles de valores diferentes.

Si en casi todos los ordenadores se emplea el lenguaje binario es sólo por razones de comodidad y simplicidad: para un ordenador es muchísimo más fácil manejar los dos valores del sistema de numeración binario (0 y 1) que manejar los diez valores del sistema de numeración decimal.

El espectador atento puede darse cuenta que los ordenadores de Matrix no manejan código binario, sino que además de unos y ceros hay otros números (muchos al revés), e incluso extraños signos que parecen tamiles, hindúes y chinos, además de asteriscos, cruces y otros símbolos. Eso da una idea de la capacidad y la complejidad de los ordenadores que controlan Matrix.

monalisa2

 

Digital y analógico

Una vez aclarado que el mundo digital no es necesariamente binario, podemos volver a la diferencia entre analógico y digital.

Ya dije antes que el cerebro es analógico, debido tal vez a su carácter biológico. Es decir, no podemos dividir nuestro cerebro en piezas discretas como si fuese un juego de construcciones infantiles. Nuestro cerebro es un objeto analógico que no parece estar fomado por ladrillos básicos. Al menos eso es lo que considera la ciencia hoy en día.

Ahora bien, yo no me refiero, cuando hablo aquí del cerebro, a su naturaleza biológica: me refiero a su funcionamiento.

Para ser más preciso: me refiero a la manera en la que el cerebro almacena y procesa la información.

Un ordenador, desde un punto de vista físico también es analógico, como el cerebro, porque también es un objeto del mundo: ya dije antes que un palo es analógico también.

Hasta el momento, la física actual, la física cuántica, a pesar de basarse en la teoría de los cuantos o paquetes discretos de energía, parece inclinarse por un universo analógico, en contra de las ideas de la física del siglo XIX, que consideraba que la naturaleza estaba hecha de algo muy parecido a los bloques de información digitales: átomos como bolas de billar que se golpeaban unos a otros.

Un ordenador, con carcasa y chips incluidos, está hecho de materia analógica, pero eso no impide que procese la información de manera digital, y no de manera analógica.

 

1. El código (digital) morse

Voy a proponer una analogía para distinguir lo digital de lo analógico: el código morse.

El código morse está compuesto de rayas y puntos. Si yo escribo:

      -.---

Esto, en código morse significa: “No”.

La “n” se escribe             -.

La “o” se escribe             ---

 

Así que si veo una raya, un punto y tres rayas, sé que me están diciendo “No”.

Si alguien me manda el siguiente mensaje morse:

_._ _ _

o este otro:

pruf toc pruf pruf pruf


¿Qué me estará diciendo?

Efectivamente, en ambos casos me estará diciendo: “No”.

Es decir, da igual cómo sean las rayas y los puntos: grandes pequeñas, negras, azules, trasmitidas por radio o en una pantalla del ordenador.

Da igual cuáles sean las características analógicas concretas de un mensaje en código morse, que se reciban sonidos más fuertes o suaves, que haya más o menos tinta en las rayas y los puntos o que sean hermosas o feas, gruesas o delgadas. Al que recibe un mensaje en morse sólo le interesa distinguir entre dos signos diferentes: rayas o puntos. Nada más.

El lenguaje morse ni siquiera está constituido por rayas y puntos. En vez de rayas y puntos, podemos trasmitir un mensaje en morse con volutas de humo grandes o pequeñas, como hacían los indios con hogueras (aunque ellos no se comunicaban en lenguaje morse), o como podrían hacerlo dos personas para ligar en una discoteca con el humo de un cigarrillo.

bogart

¿Está Bogart fumando o trasmitiendo un mensaje?

También podemos trasmitir un mensaje en morse con palmadas, golpes en una mesa, gritando “¡Raya! y gritando “¡Punto!”, etcétera.

SEñales de humo

Indios trasmitiendo un mensaje digital, por ejemplo: "El general Custer se acerca", y varios analógicos, el más importante para el propio Custer: "Hay indios cerca y ya nos han visto". Pero tal vez Custer pensó que era sólo humo y no percibió ni la información digital que los indios estaban trasmitiendo ni la analógica contenida en el hecho mismo de la trasmisión.

 

2. El puño (analógico) del código morse

Malcom Gladwell cuenta en Inteligencia intuitiva una historia interesantísima acerca del código morse y sus cualidades analógicas.

El código morse es uno de los mejores ejemplos de un lenguaje digital con dos valores, rayas y puntos (se podría quizá añadir un tercer valor: la pausa entre palabras).

Sin embargo, aunque para quienes trasmiten y reciben mensajes en morse sólo importan las rayas y los puntos, en algunas ocasiones existe información analógica de gran importancia en un mensaje, es loque se llama "el puño morse".

El puño morse permite distinguir a las personas que trasmiten en morse. Es el estilo de cada emisor, su voz como dice Gladwell.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en Gran Bretaña se creó una división de personas llamadas interceptores, cuya misión era interceptar los mensajes que trasmitía el ejército alemán. Aunque los alemanes trasmitían en un doble código (el morse y otro secreto) y los ingleses tardaron en descifrar el segundo código, había mucha información, según cuenta el historiador Nigel West (seudónimo de un político llamado Rupert Allason):

"Invariablemente, aparte del texto cifrado, había preámbulos e intercambios ilícitos: "¿Qué tal estás hoy?, ¿Cómo está tu novia? ¿Qué tiempo hace en Munich? Así que vas rellenando fichas con esa información..."

Ahora bien, esto sigue siendo un mensaje digital en código morse, accesible a los británicos por la torpeza de quienes trasmitían los mensajes. Pero, incluso sin esos mensajes personales, había información relevante en la voz o el estilo de los operadores alemanes.

Resulta que los interceptores, generalmente mujeres, dice Gladwell, eran capaces de distinguir el estilo de los diferentes trasmisores alemanes y eso servía para obtener información acerca de los movimientos de tropas alemanas en las que estaba destinado cada operador.

"Los interceptores eran tan precisos al dtectar las características de los operadores de radiotrasmisión alemanes que podían literalmente seguirlos por toda Europa... Si un operador estaba con su Unidad trasmitiendo desde Florencia y tres semanas después lo localizabas en Linz, eso te permitía saber que la unidad se había desplazado desde el norte de Italia al frente oriental... Y en un momento de crisis, cuando alguien del Alto Mando te pregunta: "¿Puedes asegurar sin error posible que este cuerpo de la Luftwafe está cerca de Tobruck y no en Italia?", puedes responder: Sí, éste operador es Oscar, estamos completamente seguros".

Ese estilo o voz de los operadores no era buscado a propósito por ellos, sino que aparecía en todos sus mensajes, del mismo modo que en nuestra firma hay ciertos rasgos que permiten a un experto saber que es falsa o auténtica, incluso aunque a nosotros nos parezca, como me sucede a mí, que es distinta cada vez que la hago.

Gladwell establece un paralelo entre el puño de morse y las investigaciones de Gottman, quien hace entrevistas a parejas y detecta, más allá de los mensajes aparentes que se envían unos a otros, otra información subterránea que le permite saber si esa pareja va a entrar en crisis en un futuro más o menos cercano.

 

 

3. El medio no es el mensaje en el mundo digital

Una de las diferencias más importantes entre lo digital y lo analógico es que en lo digital no interesa el soporte, el medio, el canal por el que se trasmite la información, sino tan sólo el mensaje, la información misma: si es un punto o un raya en el código morse, si es una línea quebrada o una línea continua en el I Ching, si es un uno o un cero en el lenguaje binario.

Cuando recibimos un mensaje en código morse, lo único que nos interesa es distinguir las rayas de los puntos. Da igual que junto a esas rayas y puntos existan un montón de datos tales como el grosor de las rayas y puntos, su color o el ruido de fondo.

El biólogo Jacob von Uexkhul decía que  a una esponja no le interesan los cientos de datos que le rodean, pues para las esponjas sólo existen dos datos: lo que me toca y lo que no me toca. De ello depende su supervivencia. También para nosotros, en ocasiones, nuestra supervivencia puede depender de entender un mensaje en código morse.

Titanic

El Titanic lanzó cohetes pidiendo ayuda, pero el capitán del Californian los interpretó como algo casual y, con una lámpara de destellos, deletreó una pregunta en código Morse. El Titanic no respondió, de modo que el capitán del Californian se volvió a acostar. El problema no fue que no se entendiesen los mensajes, sino que los capitanes ni siquiera entendieron que se trataba de mensajes.

A diferencia de lo que sucede en el mundo de los lenguajes digitales, en los lenguajes analógicos el soporte, el canal y el medio sí son importantes, porque en lo analógico no está claro dónde acaba y dónde empieza la información.

En un mensaje en morse sólo necesitamos saber si un signo es una raya o un punto, pero al ver a un amigo podemos tener la sensación de que nos está diciendo algo con la mirada o con el rictus de su boca, o quizá en la entonación de ese "Hola" con que nos ha saludado. O tal vez quiera decir algo el que haya llegado a la cita antes de tiempo, o su aspecto descuidado, o que no nos haya estrechado la mano como suele hacerlo habitualmente. En una comunicación semejante, tenemos que ser más listos que el capitán del Californian y no sólo leer los mensajes, sino también darnos cuenta de que algo puede ser un mensaje.

Cuando Sherlock Holmes llega a la escena del crimen no se limita a leer un mensaje binario en código morse, sino que tiene que filtrar de la infinita información que tiene delante la que es relevante y la que no lo es para descubrir al criminal. Por eso, en Estudio en escarlata, Holmes sorprende a Watson al decirle que no tenía ni idea de que la tierra fuera redonda: "No sé en qué puede servirme ese dato en mis investigaciones criminales".

holmes

Holmes y Warton buscan información relevante para resolver el caso del caballo Silver Blaze: "¡Datos, necesito datos, no puedo construir una casa sin ladrillos!".

 

Aunque no podemos saber cuánta información hay en un disco analógico de vinilo, sí sabemos cuanta información contiene un disco digital, cuantos ceros y unos contiene exactamente. Si yo manipulo un disco digital (un CD o un DVD) no puedo extraer de él más información que la que ya contenía. Quizá puedo mejorar el disco añadiéndole más información, por ejemplo, duplicando ciertas pistas de sonido, pero al hacerlo estoy creando otro cedé o poniendo algo que no estaba en el CD original.

Sin embargo, sí puedo extraer información inédita de una grabación digital, como se hizo con las cintas originales de Elvis Presley, recuperando de ellas una calidad que en la época en que se grabaron no era posible extraer. Pero no se añade nada a la grabación original, sino que se consigue recuperar lo que nunca se pudo oír, excepto por quienes estaban presentes en la grabación. Es algo semejante a lo que a veces se dice cuando vemos en persona a alguien que hemos visto en el cine o en una fotografía: "El cine no le hace justicia, es incapaz de captar su belleza en persona", que es lo que pensaba Woody Allen de Margaux Hemingway cuando hizo Manhattan.

 

 

Por qué el mundo digital no es digital

Ahora podemos volver a aquel mundo que intentábamos definir y que yo negaba que debiera llamarse digital.

Considerar que el aspecto determinante de ese complejo mundo es lo digital es un error.

Es un error típico que se suele cometer siempre que se analiza algo relacionado con las máquinas que procesan o elaboran información, con ese mundo poblado de criaturas como son los ordenadores, las calculadoras, las centralitas telefónicas, los termostatos o los telares.

Los sistemas que procesan información y la reelaboran han sido a menudo comparados con el cerebro humano, y hay quien establece una especie de zoología en la que cerebros, telares y centralitas son distintos ejemplos de la especie de los sistemas pensantes. Marvin Minsky opina que un termostato que regula la temperatura pertenece a la extravagante especie de los entes pensantes, o al menos a los procesadores de información.

No voy a discutir aquí si los termostatos piensan o no, pero lo que si está claro es que telares, centralitas, ordenadores y cerebros reciben información, la procesan y a veces modifican su comportamiento en función de esa información. Así, un termostato preparado para mantener la temperatura de una habitación en veinticinco grados, hará que el calefactor se ponga en marcha cuando reciba la información de que la temperatura de la habitación está en 20 grados. Del mismo modo, un servicio de correo electrónico ofrecerá una página u otra según el nombre de usuario que pongamos en la casilla que nos ofrece.

 

4. El mundo digital, ¿es digital?(un error muy común)

Cuando se habla del mundo digital (como Nicholas negroponte en El mundo digital), uno se refiere a los ordenadores, internet o soportes como el cedé y los deuvedés, es decir toda esa fauna tecnológica que se dedica a procesar, elaborar y reelaborar la información. Y es habitual dar por supuesto que las características de este nuevo y asombroso mundo están indisolublemente ligadas a su carácter digital. Sin embargo, se produce con ello un error que se comete frecuentemente y que consiste en confundir un momento histórico de la tecnología con los resultados que se obtienen con esa tecnología.

Porque hay que darse cuenta de lo que con tanta agudeza señaló Reuleaux:

“En una máquina de vapor, el vapor no forma parte de la máquina”.

reuleaux

Franz Reuleaux, uno de los padres de la cinemática, quien definió una máquina como “una combinación de partes resistentes, cada una de las cuales se especializa en una función y todas operan bajo el control humano, para utilizar la energía y realizar trabajos”. Además, creó una simbología para describir los distintos tipos de máquina.

Que es lo mismo que dice Georges Ifrah:

“La estructura de un ordenador es independiente de la tecnología que en él se emplea”

Es decir, consideramos como inevitable o necesario lo que es accidental: el que los ordenadores sean digitales hoy, no significa que deban serlo siempre. Se podría parafrasear a Reuleaux diciendo:

"En un ordenador digital lo digital no forma parte del ordenador".

La máquina de vapor funciona con vapor. El ordenador funciona con electricidad y silicio por un lado y mediante un lenguaje digital por otro, pero ni la electricidad, ni el silicio ni el lenguaje digital son lo esencial en el ordenador: lo esencial es, al igual que sucede en la máquina de vapor, otra cosa. ¿Y cómo llamamos a esa cosa?

Para acercarnos de manera intuitiva al asunto podemos llamarlo el código, la estructura, el mapa, el plano, tal vez la receta. Algunos preferirán decir el algoritmo, que no es mala denominación, aunque ofrece también un resquicio al equívoco.

Por usar otra comparación que quizá aclare el asunto. Los elementos que constituyen una máquina de vapor pueden ser simulados en un programa de ordenador. Es decir, podemos construir una máquina de vapor virtual, en la que sustituimos los manometros, los émbolos y los chorros de vapor por imágenes que los representan. Si proporcionamos la información necesaria a esta máquina virtual, funcionará igual de bien que una máquina de vapor real o tradicional, y si la conectamos a una fuente de energía adecuada podemos hacer que haga lo mismo que haría una máquina de vapor tradicional, por ejemplo, poner en marcha los telares o hacer que avanzara un barco.

Incluso podríamos hacer que nuestra máquina virtual funcionase literalmente con vapor, que las entradas y salidas de vapor le proporcionasen la energía necesaria: en vez de enchufar el ordenador a la red,m podríamos enchufarlo a los mecanismos que suele usar una máquina de vapor. No sólo eso, para rizar el rizo, podríamos hacer que nuestro ordenador fuera por completo analógico en vez de digital. Hiciéramos lo que hiciéramos, la estructura básica del ordenador podría ser la misma.

Es algo parecido a lo que sucede con la topología las propiedades invariantes de figuras geométricas o sólidos siempre que no sean rasgados o agujereados.

topologia

Una taza y una rosquilla, que parecen tan diferentes, son sin embargo la misma superficie topológica, llamada toro o, de manera más familiar, donut.

Del mismo modo, la ciencia de los ordenadores o sistemas procesadores de información estudia aquellos sistemas que tienen una estructura semejante, sin atender a la diferente manera, medios o materiales con los que se presenta o plasma esa estructura.

 

Los equívocos del mundo digital

Para concluir por qué creo que quizá no sea lo más adecuado llamar mundo digital a eso que llamamos mundo digital, antes hay que deshacer algunos equívocos acerca de la actual tecnología.

Dicho esto hay que aclarar:

1. Los ordenadores son binarios porque es más sencillo fabricar ordenadores que manejen sólo dos valores que ordenadores que manejen diez o dieciséis.

2. Los ordenadores son electrónicos porque es más sencillo fabricar ordenadores electrónicos que ordenadores mecánicos (como era la máquina de Babbage) o electromecánicos.

Pero se podrían fabricar ordenadores mecánicos y electromecánicos capaces de hacer lo que hacen nuestros ordenadores. De hecho, se construyen ordenadores no electrónicos cuando estos no son capaces de realizar ciertas tareas, como funcionar adecuadamente bajo el mar o en el espacio, donde los que funcionan bien son los ordenadores neumáticos, que son insensibles a las influencias cósmicas, eléctricas y magnéticas que afectan a un submarino o un cohete. Estos ordenadores funcionan con agua, aire o fluidos y utilizan grifos y manómetros

3. Los ordenadores actuales están hechos fundamentalmente de silicio porque resulta más sencillo por el momento usar chips de silicio, pero es muy posible que en el futuro se fabriquen ordenadores biológicos o bioquímicos.

Se está trabajando en ordenadores con garrapatas en vez de con chips. También se está intentando fabricar ordenadores cuánticos, en los que quizá no estará claro del todo cuantos valores manejarán y tal vez operen por métodos estadísticos.

3. Por último, los ordenadores son digitales porque es más sencillo fabricar un ordenador que maneje una serie limitada y no ambigua de valores (como abierto y cerrado, unos y ceros). Pero ello no quiere decir que no se puedan fabricar en el futuro ordenadores analógicos: los ya mencionados biológicos o cuánticos tal vez también serán analógicos.

4. En definitiva, los ordenadores, los cedés, Internet, etcétera, son digitales porque es más fácil fabricar máquinas que traten la información mediante bloques discretos de información, es decir, mensajes no ambiguos como abierto/cerrado, encendido y apagado, ceros y unos o, por poner un ejemplo no binario: “centro/norte/sur/este/oeste”.

5. En el momento actual, cualquier cosa que se pueda codificar en ceros y unos es en teoría manejable por un ordenador. Pero eso no quiere decir que no se pueda construir en el futuro un ordenador no digital, por ejemplo un ordenador biológico o cuántico. De hecho, ya se pueden construir ordenadores analógicos y, además, se construyen, lo que pasa que son demasiado grandes e imprecisos.

6. Eso sin contarnos a nosotros mismos, que somos más fáciles de fabricar (por medios biológicos) que cualquier ordenador, y somos sistemas capaces de procesar información de manera analógica (o al menos eso parece).

Pronto escribiré dos ensayos que espero aclaren los nuevos temas que se anuncian en estas líneas finales: Defensa de lo analógico frente a lo digital y Analogía entre digitalizar y pensar. En el primero espero mostrar que no hay que sublimar lo digital y menospreciar lo analógico; en el segundo, que pensar es en cierto modo digitalizar. En este segundo ensayo, en cierto modo, se llegará a una refutación de esto que ahora lees y quizá se concluya que en última instancia lo digital es lo más importante, pero se hará desde un punto de vista más sutil. Se podría decir que aquí se podría aplicar aquello que decía Hegel de la tésis, antítesis y síntesis: tal vez llegaremos de nuevo a lo digital pero desde un punto de vista más complejo.

Como conclusión alguien podría preguntarme: ¿Puesto que no podemos llamar a ese mundo “mundo digital”, como lo llamamos? ¿Interactivo, informático, virtual?

No tengo una respuesta a esa pregunta, sobre todo porque me temo que no hay respuesta completamente satisfactoria. Sospecho que sucede lo mismo que con los juegos: Huizinga intentó hallar una definición de juego que englobase todos los juegos y no lo consiguió. Siempre había un juego que escapaba a su definición. Así que, la única manera de definir juego era dar una serie de características que solían tener los juegos, pero que no necesariamente tenían. Algunos juegos reunían dos o tres de estas características, otros sólo una, o más de diez.

Del mismo modo, ese mundo que pretendíamos definir tiene ciertas características: interactividad, multimedia, trasmisión veloz de la información, fácil posibilidad de almacenarla en cantidades asombrosas, uso de programas, software y algoritmos.

Pero muchas de estas características nos llaman la atención por un mero accidente histórico o tecnológico: a menudo la única relación necesaria entre ellas es que se han desarrollado en un mismo momento histórico.

Si Babbage (o antes que él Leibniz o Pascal) hubiesen adoptado el sistema binario para sus primeros calculadores, ahora tal vez no veríamos tan estrechamente ligados los ceros y los unos con los ordenadores e Internet, pues ya habríamos conocido máquinas digitales que operasen en sistemas bianrios como el de nuestros modernos ordenadores. Esto nos haría ver quizá de manera más clara que lo importante no es la digitalización o el sistema binario, sino el aumento de la capacidad de procesar información.

El equívoco por otra parte es fácil, porque siempre será más fácil aumentar la capacidad de procesar información si sólo se usan dos valores (0/1) que si se usan 10 o si se emplea un sistema analógico.

 

 

 

 

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