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Anime Classics 2

Kakuto

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CINE ASIÁTICO EN BAFF

[Esta introducción la publiqué más o menos igual en el diario digital Wordls el 13 de mayo de 2004]

 

Del 30 de abril al 8 de mayo se celebró en Barcelona el Baff, Barcelona Asian Film Festival, dedicado al cine asiático.

Películas japonesas, coreanas, tailandesas, malayas, indias, chinas y taiwanesas fundamentalmente. No sé si otros años se proyectan películas de la parte occidental de Asia (Irán, Irak, Siria, ¿Turquía?, Armenia, Arabia Saudí, etcétera), pero lo cierto es que todas las películas, creo, eran de eso que intuitivamente imaginamos cuando pensamos en Asia: lo que empieza a partir de Pakistán o la India más o menos. He visto más de 20 películas y me han gustado prácticamente todas.

No sé si mi criterio coincidiría con el del jurado o el del público asistente porque, casualmente, las dos películas elegidas por el jurado y por el público no las he visto: Shara (premio del jurado) y Primavera, verano, otoño, invierno y primavera (premio del público).

En cuanto a la crítica, sólo he leído algunas publicadas por José Antonio Melero en supernovapop, y no coincido ni en la que más le gusta (Goodbye Dragon Inn) ni en la que menos le gusta (Kakuto), sino más bien al contrario. Así que iré diciendo lo que he visto en el Baff, pero sin ninguna pretensión de sentar cátedra o dictaminar.

Como le decía hace poco a Rosi, me parece que entre los aficionados al cine hay un deseo exagerado de dar indiscutibles veredictos absolutorios o condenatorios, de ofrecer balances completos de una película, de decidir, en fin, si es buena o mala de una manera incontestable. Como suele suceder en las llamadas ciencias blandas (las que no tienen capacidad predictiva, no hacen experimentos o las que no son deductivas: economía, lingüística, historia, sociología, crítica), la falta de criterios objetivos de evaluación hace que enseguida se caiga en dogmas de opinión.

Al igual que muchos terapeutas, especialmente los psicoanalistas, algunos expertos en cine no sólo te dicen cuál es su opinión, sino que insinúan que su opinión es la opinión y que quien piense lo contrario no es digno de tener opinión. Es frecuente que uno acabe por no opinar, simplemente para no sentirse como un delincuente intelectual o un idiota integral.

Así que yo no voy a  hacer crítica de cine, sino simplemente a contar algunas de las cosas que me han gustado y otras, muy pocas, que me han gustado menos.

 

 

 

ANIME CLASSICS 1-6

ANIME CLASSICS 1

1924-1928

Anime es la palabra japonesa para denominar los dibujos animados. Es una de esas cosas paradójicas del lenguaje, puesto que anime no es una palabra japonesa, ni siquiera anglosajona (animation/anime) sino, según parece, francesa: dessin animé (dibujo animado). Y sin embargo, ahora, decir anime suena inevitablemente a japonés, a dibujos animados japoneses.

En el ciclo Anime Classics, dividido en seis sesiones, se proyectaron algunos de los primeros dibujos animados que se conservan. Era una ocasión única, porque muchos de estos animes ni siquiera se han podido ver en japón en las últimas décadas.

Aunque los primeros animes que se conservan son de 1924, se sabe que ya había en 1917. Se considera que el primer anime fue creado por Oten Shimokawa, quien dibujó la aventura Mukuzo Imokawa el portero, pintando directamente con tinta negra sobre el celuloide.

En los siguientes meses, de 1917, Imokawa hizo más cortometrajes, todos de cinco minutos de duración.

Al mismo tiempo, Seitaro Kitayama hizo las primeras adaptaciones animadas de cuentos tradicionales japoneses, como el protagonizado por Momotaro, del que hablaré en detalle más adelante.

En 1924 varios animadores crearon estudios de animación caseros y Sanae Yamamoto creó un célebre anime Obasuteyama (La montaña en la que las ancianas son abandonadas) que se considera el más viejo anime conservado.

No se proyectó esa obra en el Baff. pero sí varias de ese mismo año, como Usagi to kame (La liebre y la tortuga) que es el célebre cuento de la carrera entre la liebre y la tortuga.

En estas piezas cortas (la más larga dura 16 minutos) se puede ver cómo evoluciona la técnica y como las primeras obras, de movimientos un poco torpes, se van refinando y se logra poco a poco una animación más continua. Incluso se ve claramente que muchas de estas obras consistían en un fondo o paisaje fijo sobre el que se desplazan muñecos hechos de piezas sueltas (cabeza, pies, brazos y piernas).

Lo que se hace es mover las piezas y grabar las distintas posiciones. Naturalmente hay varias caras y cuerpos diferentes para cada personaje: mirando a un lado, al otro, escorzos diversos, de frente y de espaldas.

Creo que de todas las piezas, la que más me gustó fue Bunbukuchagama, (La tetera Bunbuku), que trata de un campesino que salva a una especie de ardilla de una trampa y luego la ardilla se mete dentro de una tetera y hace todo tipo de diabluras.

En La aventura de Shou (Souchan no boken) se ven camellos y está claro que este animal es tan exótico en Europa o Estados Unidos como en Japón.

En estos primeros animes aparecen dos personajes que se repetirán una y otra vez en la historia del anime y del manga: Songoku y  Momotaro.

Songoku, conocido hoy por ser el protagonista de Bola de dragón, es un personaje de una de las más famosas aventuras chinas: El viaje al Oeste del Rey Mono, escrita por el sacerdote budista Wu Cheng en el siglo XVI y que ahora está publicando la editorial Siruela en versión íntegra (cientos o miles de páginas).

Momotaro, el protagonista de Nihonichi no momotaro (momotaro es el mejor) y de otras historias, y que volverá a aparecer en las sesiones de anime classics, es un héroe japonés equivalente a Juan Sinmiedo o Juan Matagigantes. En el cuento tradicional se cuenta que una pareja de ancianos no podía tener hijos y que un día encontraron un melocotón muy grande. Dentro del melocotón había un niño, al que llamaron Momotaro, porque momo significa melocotón y taro "niño". Pero Momotaro es, al parecer, casi una denominación para el tipo de héroe ideal y por eso muchos animes lo tienen como protagonista, aunque ya no tengan nada que ver con el cuento original.

ANIME CLASSICS 1

Rabbit and Tortoise (Usagi to kame) 1924. Tosanae Yamamoto, 16mm, 7 min., mudo.

Shou’s Adventure (Shouchan no boken) 1924/25 o 1926. Director desconocido. 16mm, 8 min., mudo.

Easygoing Guy Yamazaki Kaido (Nonki na tosan yamazaki kaido) 1924/25 o 27. Hakuzan Kimura , 35mm, 3 min., mudo

The Story of Songoku (Songoku monogatari) 1926. Noburou Oofuji, 35mm, 8 min., mudo

Ship of Oranges (Mikanbune). 1927.Noburou Oofuji, 16mm, 8 min., mudo

Momotaro is the Greatest (Nihonichi no momotaro).1928. Tosanae Yamamoto, 35mm, 14 min., mudo

The Bunbuku Teapot (Bunbukuchagama). 1928 o 1931. Yasuji Murata, 16mm, 16 min., mudo

The Story of Shiobara Tasuke (Shiobaratasuke) 1925. Hakuzan Kimura, 35mm, 10 min. Sonorizado en 1941.

Dreamy Urashima – Easygoing Guy Goes to Paradise (Yume no urashima –
nonki na tosan ryugumairi). 1925.

Hakuzan Kimura, 35mm, 8 Min., sound track added in 1942.


ANIME CLASSICS 2

Otros 11 cortometrajes de animación. Con un dibujo mucho más cuidado que en la sesión anterior y una animación muy mejorada.

Varios parecen basarse en cuentos tradicionales japoneses o extranjeros, como el segundo (El abuelo que hacía florecer las flores), en el que una pareja de ancianos encuentra un tesoro gracias a su perro y después el vecino envidioso quiere encontrar otro tesoro usando al perro, pero el perro no encuentra nada bueno para el vecino y al final el vecino mata al perro.

Después, el anciano compite con el vecino ante el emperador haciendo magias diversas. El viejecillo consigue que florezcan almendros lanzando algo así como copos de nieve, mientras que el vecino sólo consigue llenarlo todo de ceniza. Era, por cierto, muy bonita esta parte, con la ceniza del vecino cubriéndolo todo y que parecía hecha con algún método de rascado de tinta seca: por ejemplo, rascando un cepillo de dientes lleno de tinta y lanzándola sobre el lienzo.

Otro cuento también me suena mucho: Kobu Tori en el que un personaje tiene una especie de malformación congénita, un carrillo hinchado y colgante. Y una noche encuentra a los genios o demonios del bosque y baila para ellos y les complace y divierte con todas sus guasas y los demonios estiran y estiran de su carrillo y le quitan la malformación.

Como en el caso del viejecillo y su vecino, la estructura es la misma: ahora será un amigo el que querrá buscar a los genios para que le quiten el carrillo hinchado (quizá sean parientes o vivan en un pueblo muy endogámico).

Encuentra a los genios, pero baila fatal, causa todo tipo de desastres e incluso intenta robar la poción mágica, así que los genios le castigan y no sólo le dejan su carrillo hinchado, sino que le añaden el que le quitaron a su amigo (lanzándoselo como una pelota que se le queda pegada en la cara).

Me pareció muy divertido el de las Olimpiadas animales (Doubutsu olympic taikai), en el que los animales compiten en diversas pruebas. Por ejemplo, un cerdo contra un mono.

En esta y en otras historias protagonizadas por animales de estos animes se ven bastantes coincidencias en los estereotipos animales: los monos son simpatáticos, atrevidos, casi siempre amigos del héroe, traviesos y a veces sinvergüenzas; los perros son fieles, los cerdos tontos o malos, como en el anime del viaje en tren, donde un millonario maleducado es un cerdo.

La aventura aérea de Momotaro (Sora no momotaro), debe esconder cierto simbolismo bélico.

 

Momotaro, el héroe tradicional
nacido de un melocotón, ahora
en aventuras aéreas

Seguramente cada animal representa a un lugar. Los héroes se tienen que enfrentar a un águila maligna que tiene toda la pinta de representar al águila estadounidense. Las focas isleñas atacadas parecen representar las islas del Pacífico, océano por cuyo control competían Estados Unidos, China y Japón. La ballena que parece medio aliada con los héroes ha de ser sin duda China.

Hay que tener en cuenta que en esa época Japón había logrado ocupar un puesto entre las grandes potencias mundiales, sorprendiendo al mundo entero con su victoria aplastante en la guerra ruso-japonesa de 1905. Se empezó entonces a hablar del peligro japonés (un peligro amarillo, como después lo sería el chino). En este anime se ve claramente que también los japoneses hablaban del peligro (no sé si lo llamarían blanco, rosa o gaijin (extranjero), representado por los estadounidenses: águilas rapaces que se querían apoderar de las islas del Pacífico y de los países del sudeste asiático.

Curiosamente, hace unos días leí un famoso artículo escrito por William James hacia 1910: El equivalente moral de la guerra, en el que se menciona un libro de un general norteamericano en el que plantea un enfrentamiento Japón/EEUU:

"El general Lea hace una detallada comparación de la fuerza militar que tenemos actualmente opuesta a la fuerza de Japón, y concluye que las Islas, Alaska, Oregón y el sur de California caerían sin apenas resistencia, que San Francisco habría de rendirse en quince días ante un cerco japonés, y que en tres o cuatro meses la guerra terminaría, y nuestra República, incapaz de recuperar lo que con descuido no protegió, se desintegraría entonces, hasta que algún César se planteara volver a unirnos como nación."

Este planteamiento es algo que ahora nos parece un argumento de ciencia ficción poco creíble (de ciencia ficción retrospectiva o ucronía), pero está claro que entonces era una posibilidad real: Japón se hizo en 1937 con el control de toda China y hundió la mitad de la flota estadounidense en Pearl Harbor (ya hablaré de un anime en el que se cuenta este suceso).

En algunas de estos cortometrajes, al mismo tiempo que se proyectaba la película se ponía un disco, haciéndolo coincidir con la acción. Aquí estan tambien los primeros karaokes de los que yo tengo noticia: la letra de la canción aparece impresa junto a las imágenes. Hay que tener en cuenta que también sonaba el disco, por lo que todo el cine debía cantar al unísono. Incluso, en una de las piezas, una bolita va señalando los caracteres en el momento adecuado, para ayudar a los cantantes, como en los karaokes modernos. Así que, al parecer, el karaoke no es un invento tan moderno (se dice que se inventó en los años 70 en Köbe por un tal Daisuke Inoe) y que los japoneses ya eran aficionados a él en los años 20 o 30. Supongo que también en Estados Unidos y Europa existirían por la época cosas similares. No lo sé. Intentaré averiguarlo, aunque el karaoke siempre se ha considerado, al menos en España, un invento típicamente japonés.

Imagen de uno de los animes sonoros

 

Por cierto ahora hay una cosa nueva que es como el karoke pero interpretando toda una película.

El aficionado a este entretenimineto interpreta toda la película, con movimientos, diálogos y efectos sonoros incluidos. A veces son dos o más personas a la vez. Supongo que pronto llegará a España.

También se ven en estos animes temas cómicos universales, como la cáscara de plátano en la que se resbala un personaje.

Aunque en muchas de las historias los personajes, hombre o animales, visten al estilo occidental, no recuerdo ninguna que trascurra en algo parecido a Europa o Estados Unidos. Sin embargo, como ya dije en lo referido a Anime Classics 1, también para los japoneses, como para nosotros y los americanos, África es el lugar de la fantasía y la aventura. También aquí los negros que habitan áfrica son presentados como salvajes e ingénuos. Sorprende que no haya, sin embargo, referencias  a la India, que es la tierra del misterio y la magia también para los japoneses (e incluso para los chinos).

 

ANIME CLASSICS 2

Hanasakajijii
The Grandfather Who Makes the Flowers Bloom 1928, Yasuji Murata, 16mm, 7 min., mudo.

Doubutsu olympic taikai
Animal Olympics. 1928. Yasuji Murata, 16mm, 8 min., mudo.

Removing the Lump (Kobu tori). 1929. Yasuji Murata, 16mm, 10 min., mudo.

Taro’s Steamtrain (Taro-san no kisha). 1929. Yasuji Murata, 16mm, 8 min., mudo.

Aerial Momotaro (Sora no momotaro). 1931. Yasuji Murata, 16mm, 10 min., mudo.

Taro’s Adventurous Photo Shoot (Taro-san no boken satsuei). 1929. Tosanae Yamamoto, Takamasa AIHARA, 35mm, 8min. VO.

Black Cat (Kuro nyago). 1929. Noburou Oofuji, 16mm, 2 min. VO.

Village Festival (Muramatsuri). 1930. Noburou Oofuj, 35mm, 3 min. VO.

The Monkey Masamune (Saru masamune). 1930. Yasuji Murata, 35mm, 8 min. VO.

Song of Spring (Haru no uta). 1931. Noburou Oofuji, 16mm, 3 min. VO.

Ameya the Possum (Ameyadanuki). 1931. Director desconocido. 35mm, 6 min. VO.

 

 



kakuto

KAKUTO

Iseya Yusuke

Suele ser inevitable que si una película la dirige un joven que, además de actor, es modelo y muy guapo las criticas adopten desde el principio un tono paternalista y se trate al recién llegado como a un intruso. Si la película trata de jóvenes que se divierten por el día y por la noche, que consumen drogas, que practican sexo, etcétera, parece imposible que los críticos no digan que el argumento es trivial o estúpido.


Para que se entienda a qué me refiero, reproduzco aquí la crítica de Jordi Picatoste:

"En un mundo en el que gran parte de la población se posiciona en contra de la globalización, hay un concepto que, se quiera o no, parece incontrolable en su expansión a escala mundial (y apostaría que interplanetaria también): la estupidez. Ya no hay motivo para irritarse porque innumerables producciones estadounidenses nos invadan con adolescentes descerebrados. Ya es tarde: la fiebre se ha expandido a otros países. El cine español ya ha producido, incluso, alguna nimiedad del estilo (Gente pez y alguna más cuyo título no recuerdo). Claro que Kakuto, al venir de una cultura como la japonesa es diferente. Pero una vez vista, el regusto que queda es el mismo: mixtura de géneros (comedia y thriller) en el que los protagonistas, jóvenes de vida desordenada y relacionados con actividades ilegales de la mafia nipona, se entregan a un frenesí nocturno en busca de la droga perdida. Todo con exasperantes toques modernillos (cámara nerviosa principalmente) para enganchar, me imagino, a cierta audiencia, aunque no sé a cuál ya que relacionar ese estilo con el público adolescente suena a tópico. Y cómo no, planos gamberros como ese precioso plano detalle de unas manos en cuenco, que no recogen agua bendita sino el vómito de uno de los protagonistas. Entre tanta tontería, y aquí radica la diferencia antes comentada, Yusuke Iseya quiere dotar la película de una importancia que, evidentemente, no tiene y en algún pasaje se recrea en lo que tendría que ser un doloroso retrato generacional. Y no es doloroso, sino insoportable, con diálogos de perogrullo mal insertados dentro de una película que no merece ni cinco minutos de atención. Jordi Picatost

Es curioso porque a nadie se le ocurre decir cuando  hace la crítica de un western de Howard Haws, de John Ford o de quien sea que trata de una pandilla de asesinos y que son a cada cual peor y más descerebrado, que sólo saben recurrir a la violencia para solucionar sus problemas, y que la película está llena de efectistas tiroteos y duelos, diálogos machistas y simplones acerca del honor y ambiciones que se resumen en tener 200 o 300 cabezas de ganado y matar al sherif. Pero con un joven director, modelo y guapo la carnaza está servida.

No es la única crítica que he leído en este tono de pretenciosidad elocuente, de dar lecciones al mundo, de mostrar lo tontos que son todos los demás: "estupidez a escala interplanetaria" dice ya sin freno el crítico en su afán por cargarse lo que sea como sea. Pero bueno, es lo que suele suceder. La reacción previsible.

Las críticas españolas son unánimes, otras en inglés elogian la película, pero se pasan cuatro o cinco párrafos justificándose porque les haya gustado. Que es precisamente lo que parece que estoy haciendo yo ahora.

Me gustó muchísimo Kakuto. Junto a Last life in the Universe es la que me ha resultado más intensa de todo el Baff. Me interesaba la historia, me interesaban los personajes, me gustaba el humor, me parecían fantásticas las escenas de acción, me parecían justificados los movimientos de cámara en función de lo que se estaba contando. Y me parece que atrapa eso que quiere atrapar: la energía, la inseguridad, la atracción, el deseo, la prisa, el miedo, la velocidad, las ganas de probar cosas nuevas, la belleza, el riesgo y todas esas emociones básicas que se asocian a la juventud y que forman parte de las grandes obras de la literatura, del arte y del cine. Así que me he permitido por esta vez ser un poco rimbombante a la manera de Ángel Fernández Santos en sus críticas de El País, pero es la mejor manera de describir esta película.

Kakuto quieree decir "El iluminado" o "El despierto" y sin duda tiene algo que ver con Buda, que quiere decir lo mismo. Pero el carácter kanji de kakuto parece tener un doble sentido, refiriéndose también a ciudad iluminada o ciudad que se despierta.

Kakuto es la primera película del director, Iseya Fuyuke, quien tuvo la ayuda de un mito del cine japonés, el director Kore-Eda Horokazu (Maboroshi, After Life). Yo no sé si el prestigio que tiene está justificado porque no he visto ninguna de sus películas, creo.

NOTA 2005
He visto After Life y me ha parecido extraordinaria. He escrito acerca de ella en mi página de cine
El séptimo cielo. Puedes leerlo con este enlace:
After Life

El protagonista de Kakuto es Ryo (Iseya Yasuke) está celebrando su 21 cumpleaños con su amigo de la Universidad Makoto y su amigo de la infancia Naoishi.

      Makoto, Ryo, Naoishi

Ryo decide visitar a un conocido que trabaja para un yakuza (mafia japonesa) para conseguir droga y entonces se inicia todo un enredo terrible, en el que también están implicados otros personajes que se van cruzando y descruzando durante la larga noche. El ritmo y la velocidad de los acontecimientos va aumentado hasta llegar casi al paroxismo, pero en mi opinión no de manera torpe y caótica, sino perfectamente medida.

Es difícil contar más cosas de la película, porque lo impresionante es como te atrapa esa vida que estalla, siempre y cuando estés dispuesto a dejarte atrapar. No hace falta haber vivido situaciones semejantes para experimentarlo: como dije antes no sé por que es perfectamente posible identificarse con unos brutos del salvaje oeste y no puede uno sentir una mínima afinidad con unos jóvenes japoneses del siglo XXI.

( 26 de mayo de 2004)

 


baff

 

LAST LIFE IN THE UNIVERSE

Pen-ek Ratanaruang

 

Quizá sea la que más me ha gustado de todo el Baff, aunque es difícil elegir entre tantas películas deliciosas.

En la introducción al festival dije que no coincidía con los críticos en su opinión acerca de algunas películas. Con Last Life in the Universe no parece haber divergencias: todas las opiniones que he escuchado o leído han sido elogiosas. Fue también la que más les gustó a Ana y a Bruno, que la vieron conmigo.

Ya desde el primer día, cuando llegamos Bruno y yo al CCCB (Centro de cultura Contemporánea de Barcelona) nos llamó la atención el cartel de la película y Bruno se lo pidió  a los organizadores. Ese cartel tenía como motivo principal esta fotografía:

last life

 

¿O tal vez era esta?

lastlife

En ella están los dos protagongonistas. El chico es japonés, se llama Kenji y es un yakuza, al parecer refugiado en Tailandia. Muchas cosas no se explican y ello le confiere una vaguedad muy atractiva a la historia.

La chica se llama Noi y es tal vez una prostituta o tal vez una camarera. Kenji es meticuloso hasta la obsesión y ordena sus libros en columnas y filas perfectas e incluso etiqueta su ropa. Tiene tendencias suicidas que siempre se ven frustradas por una u otra causa. Noi es desordenada y caótica. Kenji parece un hombre tímido y sin carácter pero su calma extrema lo hace extraño. Las vidas de los dos se cruzan a partir de un terrible accidente.

La fotografia es de Cristopher Doyle, que ha sido muy elogiado por su trabajo en In The Mood for Love. El director es el tailandés Pen-ek Ratanaruang y creo que es la primera película que hace. Asano tadanobu, el actor que interpreta a Kenji, es muy conocido en Japón. Aparecía en Zatoichi de Kitano y en otra película que vi en el Baff. Se mezclan en los diálogos el tailandés, el japonés y el inglés.

La historia y los personajes me recordaron cosas que me pasaron hace muchos años, cuando viví una situación muy semejante con una chica. Sentí una gran identificación con el protagonista, pero también con ella, de una manera misteriosa, a veces por detalles concretos, pero otras veces por algo casi indefinible. Creo que me ayudó a entenderme mejor a mí mismo, o al menos a ese que era yo y que, creo, resultaba para los demás tan incomprensible como Kenji.

(26 de mayo de 2004)

FICHA TÉCNICA

Last Life In The Universe

Director:
Pen-ek Ratanaruang

Guión
Prabda Yoon
Pen-ek Ratanaruang

Fotografía
Christopher Doyle

Production Designer
Saksiri Chuntarangsri

Sonido
Amornbhong Methakunavudh

Montaje
Patamanadda Yukol

Música:
Small Room
Hualampong Riddim

ACTORES:
Kenji   Asano Tadanobu
Noi Sinitta Boonyasak
Nid Laila Boonyasak
Yukio Matsushige Yutaka
Takashi Takeuchi Riki
Yakuza Miike Takashi
Yakuza Tanaka Yohji
Yakuza Sato Sakichi
Jon Thiti Phum-Orn
Librarian Nagasawa Junko

 

 

 

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