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WANG WEI

wangwei


Un experimento poético

Todo empezó cuando leí un artículo de Eliot Weinberger en un número especial de la revista El Paseante dedicado a China. Tengo ese ejemplar desde hace bastante tiempo, y de vez en cuando leo alguno de los artículos. No sé por qué leí precisamentel artículo de Weinbergerg durante una breve enfermedad (seis días) que me obligó a mantenerme en ayunas durante dos días. Se me ocurrió hacer una especie de juego y empecé a mandárselo a varias personas.

A continuación, reproduzco aquí el primer envío tal como lo escribí entonces.

 

 

PRIMERA PARTE

Hola. Puesto que voy a mandar esto a varios amigos y amigas, me dirigiré a un ente abstracto que parezca muy concreto. Tú puedes imaginar que te hablo precisamente a ti.
  Se trata de una especie de juego, ya conoces mi enfermiza afición a los juegos. Estaba en Madrid en mi casa en mi lecho de dolor y leía un artículo de un número especial de una revista (El Paseante) y entonces sucedió algo. Pero, lo mejor será que tú también leas el artículo que yo leía, para que te pueda suceder lo que a mí me sucedió y puedas hacer lo que yo hice.

CÓMO SE TRADUCE UN POEMA CHINO

Eliot Weinberger
(Traducción del inglés de Menchu Gutiérrez)


 Poesía es aquello que es digno de ser traducido. Por ejemplo, este poema de cuatro versos, de mil doscientos años de antigüedad: una montaña, un bosque, un pedazo de musgo iluminado por el sol poniente. Se trata de un fragmento de la literatura china. Su forma hablada ha dejado de ser la que utilizó su autor en el pasado. Se ha hecho —por siempre y en sí mismo— inseparable de su lenguaje. Y , sin embargo, algo inherente a él le ha obligado a llevar una vida nómada: a insinuarse en la mente de los lectores; a exigir comprensión (pero en los términos propios del lector); a provocar pensamientos; incluso, algunas veces, a imponer su escritura en otras lenguas. La gran poesía vive en un estado de perpetua transformación, de perpetua traducción: el poema muere cuando no tiene dónde ir.
  Las transformaciones impresas, que adoptan el nombre formal de «traducciones», se convierten en sus propias criaturas, e, igual que el poema, llevan vidas errantes. Algunas de estas vidas son largas, otras no. ¿Qué clase de criaturas son? ¿Qué sucede cuando un poema, cuyo origen fue y sigue siendo chino, se convierte en una composición de poesía inglesa, española o francesa?

I. TEXTO


wang 

El poema fue escrito por Wang Wei (c.700-761), conocido en su tiempo como acaudalado pintor y calígrafo budista, y para las generaciones posteriores, como maestro de la poesía, en una época de grandes maestros como fue el período de la dinastía Tang.
La estrofa de cuatro versos pertenece a una serie de veinte poemas inspirados en distintas vistas cercanas al río Wang (nombre no relacionado con el de su autor). Los poemas fueron escritos como parte de un paisaje horizontal, pintado en un rollo de papel de gran tamaño: un género de su invención. La pintura fue copiada (traducida) durante siglos. El original se perdió y las copias más antiguas que se conservan datan del siglo XVII: el paisaje de Wang después de novecientos años de transformaciones.
  En chino clásico, cada carácter (ideograma) representa una palabra de una sola sílaba. En contra de la opinión más extendida, son pocos los caracteres completamente figurativos; si bien, parte de su vocabulario básico es pictográfico y, con la ayuda de esos pocos centenares de caracteres, uno puede jugar a creer que lee la escritura china.
  Si leemos el poema de izquierda a derecha, y de arriba abajo, el carácter 2 de la línea 1 parece una montaña, el último carácter de la misma línea, una persona, se trata en ambos casos de estilizaciones desarrolladas a partir de representaciones más literales. El carácter 4 de la línea 1 era el favorito de Ezra Pound; según su interpretación: un ojo soportado por dos piernas, es decir, el ojo en movimiento, ver. El carácter 5 de la línea 3 está formado por dos árboles, bosque. Las relaciones espaciales aparecen particularmente representadas en el carácter 3 de la línea 3, entrar, y el carácter 5 de la línea 4, arriba o sobre, encima de.
  Más característico de la escritura china es el carácter 2 de la línea 4, brillar, el cual contiene una imagen del sol, en el extremo superior izquierdo, y del fuego, en la parte inferior, así como un elemento puramente fonético —clave para la pronunciación de la palabra— en el extremo superior derecho. La mayoría de los caracteres restantes no tiene un contenido pictórico que ayude a su comprensión.

II. TRANSLITERACIÓN


LÙ ZHÁI

Kóng shan bù jiàn rén
Dàn wén rén yü xiang
Fan jing (ying) ru shén lin
Fu zhao qing tai shang

"La transliteración ha sido efectuada a partir del chino moderno, utilizando el singular sistema en curso, el sistema pinyin. Obvio, quizá para los rumanos que colaboraron en su desarrollo, pero no para personas de habla inglesa, el sonido zh equivale a un sonido 11 fuerte, con un vestigio de ch (j, inglesa); el sonido x a un sonido s (s, inglesa, fuertemente aspirada); el sonido g a un sonido ch (una dura ch inglesa) y el sonido a equivale a un sonido a (ah, inglesa, como en father).
  A pesar de que los caracteres siguen siendo los mismos, su pronunciación ha cambiado considerablemente desde la dinastía Tang. En los años veinte, el filólogo Bernhard Karlgren intentó recrear el lenguaje Tang; podemos encontrar una transliteración de este poema, realizada con el sistema Karlgren, en el libro 55 Tang Poems (Yale,1976), de Hugh M. Stimson.
Lamentablemente, la transliteración aparece escrita en su propio lenguaje imponente, con letras invertidas, letras que flotan por encima de palabras y un bosque nivelado de señales diacríticas.
  De entre las lenguas más importantes, la china es la que menor número de sonidos tiene. En chino moderno un monosílabo se puede pronunciar en cuatro tonos, pero cualquier sonido dado en cualquier tono dado tiene gran número de posibles significados. De esta forma, una palabra monosilábica china (y, a menudo, el carácter escrito) resulta comprensible sólo en el contexto de la frase; un fundamento lingüístico, quizá, para la filosofía china, que siempre estuvo basada en la relación más que en la sustancia.
  En el caso de la poesía, esto significa que la rima es inevitable, y el «metro» occidental, imposible. La métrica china está íntimamente relacionada con el número de caracteres integrados en cada línea y la distribución de los tonos, ambos intraducibles. Pero los traductores tienden a precipitarse allí donde los hombres sabios nunca se atrevieron, y, a menudo, los encontramos intentando insuflar patrones de rima chinos en el medio hostil de. una lengua occidental.

III. TRADUCCIÓN CARÁCTER POR CARÁCTER

Kóng

Vacío

 

shan

Montaña (s)

Colina (s)

(negativo)

 

jiàn

Ver

 

rén

Persona

Gente

Dàn

Pero

Sólo

wén

Escuchar

 

rén

Persona

Gente

Palabras

Conversación

xiang

Sonido

Producir eco

Fan

Regresar

 

 

jing (ying)

Brillante

Esplendor

Sombra (s)

ru

Entrar

 

 

shén

Profundo

 

 

lin

Bosque

 

 

Fu

Regresar

Otra vez

 

zhao

Brillar

Reflejar

 

qing

Verde

Azul

Negro

tai

Musgo

Liquen

 

shang

Arriba

Sobre

Encima de

cima

He presentado sólo aquellas definiciones que son  aplicables a este texto. Existen varias más.
Un solo carácter puede ser nombre, verbo y adjetivo. Puede, incluso, tener lecturas contradictorias: el carácter 2 de la línea 3 significa, al mismo tiempo, jing («esplendor») y ying («sombra»). Una vez más, el contexto lo es todo. Una de las grandes dificultades que se le plantean al traductor occidental es la ausencia de tiempos en los verbos chinos; en el poema, lo que está sucediendo ahora, ya ha sucedido y sucederá. De la misma forma, los nombres no tienen número: rosa es una rosa y todas las rosas. Contrariamente a lo que se evidencia de la mayor parte de las traducciones, la primera persona del singular raras veces se utiliza en poesía china. Al eliminar la mente individual y controladora del poeta, la experiencia se torna, simultáneamente, universal e inmediata al lector.
El título del poema, Lu zhai, es el nombre de un lugar, algo parecido a Arboleda del ciervo (Deer Grove), el cual he tomado de un mapa de Illinois. Probablemente, alude al Parque de los Ciervos de Sarnath, donde Gautama Buddha predicó su primer sermón.
  Las dos primeras líneas son bastante claras. El segundo par, como veremos, presenta muchas lecturas posibles, todas ellas igualmente «correctas».

[FIN DEL ARTÍCULO DE ELIOT WEINWERGER]

 

Además de toda la información proporcionada por Weinberger, gracias a Hugo Rocha y a la página China the beautiful, puedes escuchar una lectura del poema:

Wang Wei: Deer Park Ermitage

¡ NO LEAS TODAVÍA LAS TRADUCCIONES DEL POEMA QUE HAY EN ESA PÁGINA !

Y por si esto no fuera suficiente, añado aquí, de mi propia cosecha una transliteración al español del poema, pues lo que ofrece Weinberger es una transcripción del poema en pinyin y mucha gente no sabe leer pinyin:

[PINYIN]

LÙ ZHÁI
Kóng shan bù jiàn rén
Dàn wén rén yü xiang
Fan jing (ying) ru shén lin
Fu zhao qing tai shang


[ESPAÑOL (fonético)]

La t' pronunciada expulsando aire, casi escupiendo
La j como en francés "Je"

LU CHAI
Kong shan pu tchian jen
Tan wen jen yu siang
fan jing ju shen lin
Fu tzao ching t'ai shang

Aquí termina el primer envío, pero no el artículo de Weinberger, que empieza a ponerse realmente interesante. Antes de enviarte el resto, me gustaría que hicieses lo que yo hice: interrumpí la lectura y escribí una traducción del poema. Después sigue leyendo.
  Para traducir el poema, por supuesto, lo único que tienes son las palabras que aparecen en la tabla "Traducción carácter por carácter": en cada casilla se ofrecen las posibles traducciones de cada uno de los caracteres chinos del poema. Es decir, la primera fila son los primeros cinco caracteres, etcétera.
 Esto es sólo un entretenimiento, y espero que un placer: yo no dediqué más de cinco minutos a mi intento de traducción. Ten en cuenta lo que dice el autor del artículo acerca de la ambigüedad de las palabras chinas: no se indica si es plural o no, no se indican los pronombres personales, no se indica tampoco el tiempo verbal… Así que tú tienes que decidir esas cosas.
  Cuando hayas enviado tu traducción, puedes seguir leyendo este documento y hacer el segundo movimiento.
  Si tienes alguna duda, puedes consultarme por cualquier método, aunque temo que sólo podré resolverla si lo haces por uno de los canales tradicionales para la comunicación humana. Por ejemplo, un correo electrónico.


Salud

daniel tubau

 

Hasta aquí el texto que envié a varios amigos hace años. A ese texto (en marco rojo) he añadido algunas cosas, como los enlaces que te permiten escuchar el poema. Ahora puedes participar en el juego.

 

 

PRIMER ENVÍO

 

Envía una traducción (pero no leas las que hayan enviado otros):

 

 

 

RESPUESTAS A LA PRIMERA PARTE

¡No leas estas respuestas si no has enviado ya tu traducción!

Personas que han enviado la traducción:

Natalia Tubau, Victoria García, Ana Aranda, Nacho López, Alicia Sagi-Vela, Carmen González, Fernando Fuenteamor, Alfonso Amador, Karina Pacheco, María Cabrejas, Luis Rodríguez, Tonino, Marcos Méndez, Luis Jiménez Vicioso, Bruno Tubau, Anónimo 001, Leafar, 1+, Cafeína, Xavierxia, Hugo Rocha, Roser Amills, Luis Chacón, Lorena Faúndez, Alberto Magnet, Daniela Rodríguez, Juan, Encarna (Zelestina), Daniel Tubau.

La primera en contestar fue mi hermana Natalia.

Yo le había enviado el siguiente mensaje:

“Te mando una especie de juego. ¿Puedes hacer también una copia y dársela a
Iván? Besos, Daniel.”

Natalia me respondió ese mismo día:

"No sé que pretendes, pero yo te sigo el juego, ahí va mi particular traducción del poema:"

RESPUESTA NÚMERO 1: NATALIA TUBAU

No hay nadie en la montaña
sólo se oye el eco de las palabras de la gente.
Caen (regresan) las sombras sobre el profundo bosque
y otra vez brilla el verde de los líquenes en la cima.

Al final, Natalia añadía:

“ No sé si es eso lo que me pedías, pero al menos suena poético y evoca la solitaria contemplación de una puesta de sol. Espero que lleves con resignación tu ayuno. Un beso, Natalia”

Le contesté lo siguiente:

“Has sido la primera en contestar y por ahora la única. Aquí tienes la segunda parte. Pero también tienes que hacer llegar una copia de la primera parte a Iván. Muchos besos”

María Cabrejas también contestó pronto, pero sólo para decirme que había recibido mi mensaje y que me enviaría el poema:

“Hola Dany: ante todo :QUE LINDO RECIBIR MENSAJES TUYOS!!!!!!! Prometo que en estos días voy a responder intentando una traducción. Muchos cariños. María.”

A Fernando Fuenteamor le escribí:

“Hola de nuevo, ¿Cómo va todo? Te mando una especie de juego. Espero tu respuesta. Un abrazo, Daniel”

Fernando, desde Canarias me contestó el 7 de junio:

“Dani,eres un caso. Voy a intentar este jueguecito que propones. Como voy a Madrid el 19, te llamo y nos vemos. Abrazos,Fernando”

Vicky (mi madre) me dijo por teléfono que no entendía nada de lo que le había mandado. Al final se aclaró el asunto: yo le había mandado por error la segunda parte en vez de la primera, así que le mandé la primera con un aviso.

Enseguida me mandó la traducción:

“7 de junio del año 2000: No sé si he sabido interpretar el juego. Ahí va mi poema:"

RESPUESTA NÚMERO 2 VICTORIA GARCÍA

No sé si he sabido interpretar el juego. Ahí va mi poema:
Nadie habita en la solitaria montaña
Sólo se oyen los ecos de antiguas voces
Regresando como sombras al profundo bosque.
Y en la cima el verde musgo vuelve a brillar”

 

Después me llegó un correo de Karina con una duda:

“Allillanchu Danicha:

Recibido el poema chino. Traducirlo resulta diver. Hice una version pero tengo una duda: ¿está permitido incluir artículos, conjunciones y alterar el orden de las palabras de una línea?

Bueno, ya me dirás.

Que estés recuperado, y si no, que sigas pasando una convalecencia feliz (como así parece, ja, ja). Ahora me voy corriendo a mis clases de runasimi (runa= humano, gente; simi= lengua, idioma).

Un beso y muchas más luces, mishk'i Danicha.

Karina

Le contesté enseguida: "Vale todo lo que tú quieras. No hay reglas. Besos, Daniel" 

A Ana le envié este mensaje, que ya empezaba a resultar un poco repetitivo (para mí):"Hola, te mando una especie de juego".

Ana hizo la traducción delante de mí, por lo que me esforcé en no decirle nada para no influir. Esta es su traducción: 

Respuesta Nº3: ANA ARANDA

Las montañas están vacías. No se ve a ninguna persona
Sólo se escucha el eco de unas palabras
Regresa la sombra al entrar en el profundo bosque
Otra vez se refleja el musgo azul en la cima

Nacho vio el juego y quiso hacerlo también. Enseguida lo leyó e hizo su traducción, que escribió sin separar versos y todo en mayúsculas bien grandes:

Respuesta Nº 4: NACHO LÓPEZ

Vacía montaña, no verás personas, pero escucharás gentes conversando, produciendo eco regreso brillante entrada profunda cual bosque otra vez reflejando verde musgo encima de la cima.

Poco después, Alicia entregó su traducción:

RESPUESTA Nº5 ALICIA SAGI-VELA

No vio la montaña vacía
Sólo escuchó el eco de las palabras
Al regreso, entró en el profundo y brillante bosque
Vuelve a brillar en la cima el verde musgo

 

Carmen también andaba por allí (por la oficina) y se enteró del juego. Leyó la primera parte e hizo su traducción: 

RESPUESTA Nº 6 CARMEN GONZÁLEZ

Colina vacía
No se ve ninguna persona
Pero se escuchan palabras de gente
Traídas por el eco
Regresa la sombra y entro en un profundo bosque
Otra vez brilla el verde del musgo
Arriba, en la cima

Alicia entregó entonces su segunda traducción. Pero esa la pondré más adelante, para seguir el orden de los envíos. 

Desde Canarias, llegó la traducción de Fernando Fuenteamor, con este mensaje:

“Dani, el avieso:

Oye, diabólico amigo, aquí te mando mi “versión” del poema chino. Ya es gana que tienes de jugar con nosotros, pero bueno estoy muy interesado en cómo continuamos...

Espero que te sirva para tu experimento y espero tus noticias. Abrazos, Fernando"

RESPUESTA Nº7 FERNANDO FUENTEAMOR

En la soledad de las colinas no se ve a nadie,
Sólo se escucha como un rumor de palabras…
Regresar a las sombras del bosque umbrío.
Hasta el lugar donde reverbera al sol el verdinegro color del líquen

 

Alfonso me hizo una pregunta por teléfono: si los caracteres chinos se leían en horizontal o en vertical. Le dije que en horizontal de arriba abajo. Él hubiera preferido que fuese al revés pues veía más posibilidades a Vacío-pero-regresar-regresar que a Vacío-montaña-(negativo)-ver-persona. Me mandó su traducción con el siguiente mensaje:

“Dani, ahí va lo mío. Para ser riguroso con tu planteamiento, le he dedicado exactamente cinco minutos. Así que la cosa no es muy allá.

Espero instrucciones. Un abrazo".

RESPUESTA Nº 8 ALFONSO AMADOR

Las montañas están vacías, no se ve a nadie
pero se escucha el eco de una conversación
Así que regreso a las sombras de lo más profundo del bosque
y brilla otra vez el verde sobre los musgos.

Karina me envió desde Perú su traducción:

"Hola Danielito!

Pues aquí te envío mi traducción:

RESPUESTA NÚMERO 9: KARINA PACHECO

Caminante no hallarás silencio en las montañas
Y en las palabras de los hombres sólo hallarás ecos
Regresa al esplendor de la sombra, sumérgete profundo
Y vuelve otra vez al brillante musgo de la cumbre

Luego añadió un comentario acerca de su traducción y acerca de otra traducción:

“Incluí caminante pues la quinta figurita de la primera línea me parece a mi un hombre que camina hacia adelante habiendo pasado por las montanas. Y hablando de caminantes, esta es la traducción al quechua del "caminante no hay camino se hace camino al andar" de Machado:

Puriq manan nan kanchu

Nan ruwakun purishan

El nan es nhan (este ordenador no tiene acentos ni la letra enhe).

Bueno chicucha, salud, besos y luces:

Karina.

 

María Cabrejas desde Buenos Aires contestó

HOLA AMIGO: ME RESULTA INTERESANTE SENTIRME EN ALGO ASI COMO UN TALLER LITERARIO A DISTANCIA (OCEANO POR MEDIO Y A MUCHA DISTANCIA) HUMILDEMENTE NO SE SI SOY MERECEDORA DE INTENTAR UNA TRADUCCION , NI SI ENTENDI LA CONSIGNA, PERO AL MENOS ESTE ES UN INTENTO:

RESPUESTA NÚMERO 10: MARÍA CABREJAS

En lo vacío de la montaña no se ven personas
sólo se escucha la gente,sus palabras,el sonido producido por el eco
al regresar a las sombras, entrando a lo profundo del bosque
otra vez un reflejo,verde del musgo sobre la cima.

 

María añadió también un comentario:

Yo entiendo que desde el lugar donde estás sólo escuchas ecos y ves reflejos de lo que pasa en otro lado. Lo que está más allá siempre son reflejos de imagen o sonido para nosotros.

Es la primera vez que leo (si se puede decir que eso hice) un poema chino, así que pido disculpas a los chinos...

El fin de semana quedé con Luis a tomar unas copas y a bailar, así que me costó mucho no darle pistas acerca del juego, pero resistí. El lunes me envío su traducción, que tenía escrita desde el jueves o el viernes:

"Querido amigo,    aquí te envio el poema traducido.

   Un abrazo,   Luis"

Respuesta nº 11: LUIS RODRÍGUEZ

No se puede ver una persona en una montaña vacía,
pero sí escuchar el eco de las conversaciones de la gente.
Al entrar en la profundidad del bosque regresa la sombra,
pero también regresa el brillo del musgo verde.

 

Vicky me mandó otra versión "Y ahora, en verso:"

 

RESPUESTA 14: VICTORIA GARCÍA (2)

A la montaña vacía
sólo el eco trae voces
el sol penetra en la umbría
y el musgo refleja luces

  

También se lo envié a Tonino:

"Querido Tonino: esto es una especie de juego, en el que no tienes (tenéis que hacer mucho esfuerzo). Ya va la cosa por el cuarto envío, pero enseguida te puedes poner al día, pues tras el quinto envío seguramente habrá un parón de una semana... Bueno, la cosa consiste en que yo te mando un texto, tú haces una pequeña tarea y a cambio yo te mando lo siguiente. En un archivo adjunto tienes la primera parte. Un beso fuerte, Daniel"

Tonino me contestó con una traducción y un comentario:

"Hola Dani, te envío mi respuesta completa y algo de carta y una sorpresa tautológica"

Respuesta nº13. Tonino

(Traducción y comentario que estoy buscando)

Le contesté con la segunda parte:

Querido Tonino: aquí te mando la segunda parte. Me ha gustado mucho tu comentario, pero todavía no puedo hacerte ningún comentario. Muchos besos.

Y a Luis Jiménez Vicioso:

Querido Luis: Además de que tenemos una cena pendiente, quería hacerte unas consultas sin importancia (te llamaré mañana). además, quizá te apetezca jugar a un juego en el que también participa Fernando. Es muy sencillo: sólo tienes que abrir el archivo adjunto. Un beso

 

Marcos me envió dos traducciones y un comentario:

"Dani, te envío dos traducciones. Una pretende ser más literal, la otra quizá se aleje más del original pero me gusta más. Por cierto que, después de este experimento, empiezo a pensar que traducir poesía china es tarea imposible.

RESPUESTA 14: MARCOS MENDEZ

En la montaña vacía, donde no se ven personas,
sólo se escuchan conversaciones reverberadas
que regresan brillantes desde el profundo bosque
hasta la cima, reflejando de nuevo el verde musgo

 

RESPUESTA 14b: MARCOS MENDEZ (2)

En el vacío pétreo de tu ausencia
hablo con tu eco
como la sombra que del profundo bosque
te devuelve reflejada el musgo negro


Le respondí con este mensaje:

"Marcos: aquí va la segunda parte. Como sabes, las reglas del juego me impiden opinar sobre tu traducción (tus traducciones).
Un abrazo, Daniel"

Intenté de nuevo enviar la primera entrega a Jose:

“Espero que ahora lo recibas. Un abrazo.”

 

El siguiente en contestar fue Luis Jiménez Vicioso:

"Querido dani, no se si he entendido bien el juego, de todas formas ahí te mando la traducción, tampoco es que me haya roto la cabeza pensando.
Besos. Luis.
Mándame la segunda entrega del juego. hasta pronto."

RESPUESTA Nº15: Luis Jiménez Vicioso

nada en la montaña, no se ve a nadie,
solo se escucha el eco de las conversaciones de la gente,
que viene de las sombras de la profundidad del bosque,
y vuelve a reflejarse en los azulados líquenes de las cimas.

Mi hijo Bruno, el concursante más joven (nueve años) también hizo una traducción en cinco minutos:

Nº 16: Bruno Tubau

Esto está vacío, en esta colina no veo a nadie
Pero sólo puedo escuchar la conversación de la gente y el sonido de las palabras
Yo regreso al bosque sombrío y profundo
Otra vez se refleja el verde en el líquen sobre la cima

[He extraviado algunas traducciones, como las de Tonino y la de Jose, que espero encontrar y añadir pronto aquí]

Hasta aquí la aventura de Wang Wei por correo electrónico privado. Pero años después, decidí resucitarlo en mi página web.

 

Wang Wei regresa en la red (y más respuestas)

Anuncio de Wang Wei en el weblog Worlds

Antes del concierto de Fangoria, estuve con Aitor en un recital de Wang Wei. Eran los Poemas del río Wang, que escribieron Wang Wei y Pei Di, ahora editados por la editorial Trotta. También fue un gran placer, del que hablaré mañana.

Publicado en Worlds, el 28 de mayo de 2004: Fangoria en Madrid

Pero "mañana" fue varios días después, en otro weblog: Mazda.

 

Wang Wei regresa en el weblog Mazda

El 8 de junio de 2004 decidí reanudar el juego:

WANG WEI

Hace unos días fui con Aitor a la Casa Encendida a un recital dedicado a los Poemas del río Wang.
Los poemas del río Wang es una obra escrita por Wang Wei y su amigo Pei Di. Los dos amigos pasaron una temporada cerca del río Wang y escribieron 20 poemas cada uno, con los mismos temas y títulos.
Entre los cuarenta poemas escritos por los dos amigos hay uno que se titula El cercado de los ciervos, que hace unos años fue el origen de un experimento o juego poético que hice con varios amigos. El juego quedó interrumpido precisamente cuando más interesante estaba la cosa, pues yo reservaba alguna sorpresa que al final quedó sin desvelar.
En fin, que este es un buen momento para retomar el juego.
Lo voy a poner en marcha otra vez desde el principio, así que puedes jugar, lector, si te apetece. Para que la cosa no se quede parada, pondré plazos para cada fase. La primera fase tiene de plazo hasta final de mes. Quienes ya hayan jugado en estas primeras fases pueden volver a hacerlo o esperar a que lleguemos a la fase en la que se quedaron.
Me gustaría recalcar que esto es un juego para pasar el rato, nada serio, porque sé que hay lectores que se cortan y no participan en los juegos que propongo. Supongo que porque son tan tímidos como yo (pero yo participo en los juegos míos y ajenos), o porque tienen un exagerado sentido de la dignidad o del amor propio (de lo que hay que librarse cuanto antes como de la peste). Este diario digital no mide ni compara ni califica a nadie, ni todas esas vulgaridades presuntuosas a las que parecen tan aficionadas algunas personas inteligentes, y que tanto abundan, no sólo en la prensa escrita, sino también en la red.

Publicado en Mazda, 8 de junio de 2004: Wang Wei

 

Unos días después, recordé el juego poético:

BREVE AUSENCIA

La gripe, el trabajo y otros asuntos inesperados se han aliado para mantenerme apartado de este diario durante unos días.
  Al regresar, compruebo pasmado que no ha llegado ninguna traducción del poema de Wang Wei. Es tan sencillo como leer la traducción de unos 20 caracteres chinos y después intentar encontrarles un sentido: el primero que se te ocurra. No es un examen ni nada parecido. Es hora de empezar a perderse el respeto a uno mismo y el respeto que se me pueda tener a mí por alguna extraña razón. Las cosas casi siempre son más sencillas de lo que nuestra calenturienta imaginación nos sugiere y esto de Wang Wei es sólo un juego. Hasta mi hijo Bruno jugó con nueve años.
Es más interesante si unos escribe espontáneamente, sin mirar las otras traducciones, pero a partir del día 20 iré subiendo una o dos traducciones cada día. Los más dubitativos podréis leerlas para inspiraros.

Publicado en Mazda, 15 de junio de 2004: Wang Wei

Que yo sepa, sólo hubo una respuesta, de un desconocido llamado Xavier Xia, que encontré tiempo después en una página de comentarios antigua:

"Ya he visto que se ha acabado el plazo, pero quiero leer el resto del artículo..., así que yo pruebo"

Nº 17: Xavierxia

Rumores de voces
en la montaña solitaria
luz que penetra el corazón del bosque
y de nuevo el musgo baña

 

Lamentablemente, no hubo más respuestas, así que me fui olvidando de nuevo del asunto y el juego quedó donde estaba, hasta que llegó el 13 de diciembre de 2004 ya en el weblog La vorágine:

Wang Wei: Respuestas a la primera fase


Hace varios meses inicié o reinicié un juego que tenía como motivo un poema de Wang Wei. Puse un plazo para participar, pero, aunque el plazo acabó hace muchos meses, no he puesto todavía la segunda parte. Al visitar la página del juego me he encontrado con la agradable sorpresa de ver una nueva traducción enviada por un desconocido. Eso me ha estimulado a seguir con el juego, a lo que también me animó que mi amigo Rafael me preguntase que cuándo diablos llegaría la segunda parte.
Pues ya está aquí. Ahora bien, si no has participado en el juego y quieres hacerlo, puedes leer la primera entrega, enviar una respuesta y SÓLO DESPUÉS leer la segunda entrega. Naturalmente, puedes hacer trampas, pero hacer trampa en un juego es una de las cosas más tontas que existen, a no ser que tengamos una verdadera necesidad de ganar algo, por ejemplo, alabanzas, o si el premio es espectacular (aquí, creo, no hay premio y tampoco hay una respuesta correcta). Cuando hayas enviado tu respuesta a la primera parte podrás leer la segunda y seguir jugando. También podrás leer todas las respuestas recibidas hasta ahora.

Publicado en La vorágine, 13 de diciembre de 2004: Wang Wei, respuestas a la primera fase.

Esa traducción anónima era:

Nº 18: Anónimo 001

La montaña está vacía. No se ve gente.
Tan sólo se escucha el sonido del eco de las palabras.
Regresa el esplendor que entra en el profundo bosque.
Otra vez el brillo del musgo verde de la cima.

Y también llegaron otras. Por ejemplo, la primera traducción ¿con seudónimo?:

Nº 19: Leafar

En la colina vacía no se ve gente,
solo se escucha el eco producido de sus palabras.
¿Volvemos a entrar en la sombra del profundo bosque,
o bien, regresamos al brillante musgo verde sobre la colina?

1 + me envío una traducción con algunas palabras entre corchetes que no sé si son restos de código HTML o si pertenecen a la traducción:


Nº 20: 1 +

</Gente>
No veo la montaña vacía,
Solo escucho una conversación sobre el eco
</Gente>
<Regresar>
Entraré en las sombras del profundo bosque
y me reflejaré sobre el verde liquen
</Regresar>

Y otro colaborador habitual de mi página, Cafeína, también envñio una traducción:

Nº 21: Cafeína

Entre el vacío y la montaña no veo gente
Pero escucho el eco de una conversación de la gente
¿Será el regreso de una sombra del bosque profundo
que otra vez refleja el verde musgo de la cima?

Y después, la cosa volvió a quedar atascada, aunque al menos el juego ya estaba en al red en su segunda fase (por correo electrónico privado había llegado hasta la sexta).

Cuatro weblogs más tarde, volví a intentarlo en Monadolog:

Wang Wei

Ya sé que me tomo las cosas con mucha calma y que raramente cumplo mis promesas, especialmente en la página del experimento chino dedicado a Wang Wei (¡se inició el asunto en 1999!). Sin embargo, ahora la pelota está en el tejado de los visitantes. En cuanto reciba, digamos, cinco traducciones de la segunda parte del experimento, subiré la tercera parte, donde las cosas comienzan a ponerse interesantes.

(Publicado en Monadolog, 22 de febrero de 2005: Wang Wei)

El truco no funcionó y no se produjeron las respuestas esperadas. Así que Wang Wei volvió a quedarse dormido.

 

Más traducciones de Wang Wei en otra página

Un día que navegaba buscando poesía china, me encontré una página en la que también se proponía el juego de traducir a Wang Wei. El juego se parecía tanto al que yo proponía que era de hecho mi propio juego. El autor de la página copió parte de mi planteamiento y remitió a mi página para quien quisiera más información. Lo que me parece muy bien.

La gracia del asunto es que yo apenas conseguí que nadie tradujera el poema en su versión de Internet, pero el duplicado de mi página tiene ya nueve respuestas. No las incluyo aquí para no hacer más confuso este juego. Pero puedes leerlas con este enlace:

Buscar la aguja en el fondo del mar: Wang Wei

No sé quién es el autor o la autora de la página, pues en su perfil lo único que tiene es el logo de Jamiroqai.

Puesto que el juego ya vivía en otra página, me desentendí de seguir con ello, al menos con urgencia, pero un mensaje me ha hecho cambiar de idea.

 

HUGO ROCHA resucita a Wang Wei

En octubre de 2005 el juego se reanudó con esta entrada que publiqué en mi weblog Mundos Flotantes:

Wang Wei regresa

En este mundo flotante las cosas se pierden por las olas de bits y van y vienen. Ahora regresa el viejo juego de Wang Wei, que inicié hace unos años por correo electrónico y que languidecía en algún meandro de este río eléctrico. La razón para este regreso es un correo que me ha llegado de Hugo Rocha, a quien hasta ahora no conocía. Me dice Hugo:
"Apreciado Daniel: me gusta tu juego. He encontrado tus datos en Internet, mientras buscaba la escritura en caracteres chinos del poema Lu Zhai para hacérselos llegar a amistades que quisieran hacer versiones a partir de la traducción de Octavio Paz. Con sorpresa y gratitud me doy cuenta que ya iniciaste el juego y prefiero unirme a el".
Quiero aportarte algo. Como surgió mi interés en el poema. Ayer  "casualmente" me acerque a mi librero y tomé uno:  "Invenciones de Papel" de Elliot Weinberger, editado por Vuelta, 1990, traducción de Purificación Jiménez. En ella por supuesto esta el escrito de Weinberger, "Diecinueve maneras de ver a Wang Wei", el cual es una versión corregida y aumentada por el autor para esta edición, que previamente había sido publicado en la revista Vuelta en el número 91 de junio de 1984 en traducción de Ulalume Gonzalez de León".
Curiosamente, esa página está alojada en mi página china preferida, China the Beautiful, que fue la que me hizo empezar a amar Internet. Me dio la idea de hacer mi página dedicada a la Dinastía Tang (con hipervínculos pero sin ponerla todavía en Internet).
Después supongo que contagié un poco a Marcos y él a su vez me recontagió y me hizo fabricar mi barquicuela y navegar en la red: por él estoy aquí.
Bueno, ahora, Hugo me estimula a reanudar lo de Wang Wei, así que ya he subido la esperada (¿esperada?) tercera parte. Si ya estabas jugando puedes reengancharte, si no, puedes empezar a jugar ahora.

(Publicado en Mundos Flotantes, 20 de octubre de 2005: Wang Wei regresa)

Y, ajustándose con rigor a las reglas, Hugo Rocha me enviaba una traducción:

"Aquí va mi versión de cinco minutos:

Número 22: Hugo Rocha

La montaña vacía, no hay nadie allí
Solo se escucha el eco de la gente hablando
Hay sombras que deja la luz al penetrar el bosque
Y reflejan el verde-azul arriba en los líquenes.

Como he dicho, Hugo me enviaba un enlace divino: una lectura del poema, que he incorporado a la introducción de Weinberger más arriba. Y me contaba otras cosas de las que no hablo por el momento porque algunas forman parte de los siguientes movimientos.

Poco después llegó una traducción de Roser:

Hola!

Aquí tenéis una traducción-juego para el juego del gran-wang-wei-popular (¿qué pensaría él ante tanta popularidad?); os felicito y animo a todos a seguir dándole vueltas!

Roser (ru-shén)

 

Número 23: Roser Amils

Cuando se apodera de mí el silencio huyo, solitario, a la montaña
y por mucho que me aparte dentro de mí siento la vibración de conversaciones de las gentes
cual fulgor que anima mi espíritu a internarse una y otra vez en el
bosque,
a penetrar sus sombras fulgurantes para meditar nuevamente hasta lo más alto
el negro-verde-azul de un pedazo de musgo.

Además, Roser (Ru-shén) ponía en su weblog una entrada interesantísima relacionada con los colores del poema de Wang Wei y con los colores del jade, que puedes leer con este enlace:

En busca del fuego: verde-negro-azul mi color preferido

Y poco después intervino en el juego mi amigo Luis Chacón:

Daniel, circulando por tu web he decidido participar en el juego poético de Wang Wei. No he seguido la instrucción de los cinco minutos (me ha llevado una media hora la cosa). Lo que sí he hecho es no leer nada antes de hacer la traducción a partir de las palabras de la cuadrícula. Como verás, no tengo ni idea de poesía china y sin ningún antecedente he hecho una "españolada".

Mañana miraré de leer la segunda parte para continuar. Un abrazo.

PD.: No sé si el juego sigue en marcha. He visto fechas como 2000 y 2004. Ya me dirás.

La respuesta es que sí, que el juego sigue en marcha. Y aquí está la traducción de Luis Chacón (alias Max Desastre, el autor de La oficina imaginaria).

Número 24: Luis Chacón

Vacío de ti, no veo gente en las laderas de la ausencia
y sólo oigo tus palabras en una conversación como un eco
que regresa para entrar en la profundidad sombría de mi bosque
y se refleja, negro otra vez, en el liquen de las cumbres

Poco después, Luis Chacón me enviaba un comentario a su traducción:

Sobre Wang Wei
Antes de continuar leyendo, he revisado la "traducción" que hice ayer (en realidad fue un juego con una lista de palabras obligadas intentando conservar, en la medida de lo posible, las posiciones). He hecho dos versiones nuevas del mismo asunto. La primera con cuatro versos de dieciocho sílabas y, en la segunda, como esa medida me resulta estrambótica, lo he subdividido en decasílabos (una medida un poco más familiar) y me he permitido un poco más de libertad con respecto a las palabras obligadas.
Aclararé que la <ausencia> del primer verso proviene de la idea de <negación> (negación de la presencia) y que en el segundo sustituyo la palabra <persona> por el pronombre <tus>.
También he resuelto un asuntillo de métrica, en la segunda versión, con un efecto de eco que no resulta tan mal: "Sólo oigo, oigo". Este es el resultado:

Número 24b. Luis Chacón

Vacío de ti, no veo gente en las laderas de la ausencia.
Sólo oigo tus palabras en una conversación de ecos
que regresa y entra en la profundidad sombría de mi bosque
y se refleja, negro otra vez, en el liquen de las cumbres.

Número 24c Luis Chacón

Vacío de ti, no veo a nadie
en las laderas de la ausencia.
Sólo oigo, oigo, tus palabras
en una conversación de ecos
que retornan a lo más profundo
y a lo más sombrío de mi bosque
destellando en negro otra vez
sobre el verde liquen de las cumbres.

Y añadía Luis:


En mi ignorancia diría que resulta más ortodoxa la versión en un cuarteto de dieciocho sílabas. Pero un poco más de libertad con respecto a las palabras obligadas y la conversión a decasílabos me hacen sentir más cómodo con la segunda versión. Si las reglas del juego lo permiten, me quedo con la segunda versión. Por otro lado, parece que los versos más breves le fueran mejor a la poesía china (ya te digo que no conozco nada acerca de esta poesía).

Un abrazo.

Poco después de poner una especie de ultimatum en el weblog Il Saggiatore, donde decía que el juego continuaría si llegaban 10 respuestas hasta la tercera fase, me llegó este mensaje desde Santiago de Chile:

Hola Daniel, Como estas ?? Bueno lei tu pagina y he seguido cada paso que indicas en ella ...aqui va mi traduccion... ; )

Saludos desde Santiago de Chile

Número 25: Lorena Faúndez

En la montaña vacia no se ven personas
pero se escuchan ecos de conversaciones de personas
regrese a la sombra y entre en lo profundo del bosque
otra vez brillo el verde del musgo encima de mí  

Y finalmente, por correo privado me llegó una traducción de otra persona a la que no conocía, Alberto Magnet:

"Estaba buscando material sobre la poesía clásica china que me ayudara en una traducción de un poema de Li Shangyin. Y me he encontrado tu página. Ignoro cuándo empezó el juego. Aquí va mi versión."
 

Número 26: Alberto Magnet

 

A nadie he visto en lo alto del monte
Pero escucho el eco de gentes a lo lejos,
En lo profundo del bosque, vuelve a sus territorios la sombra
Vuelve a jugar la luz sobre el musgo verde

Me quedé interesado por saber quién era este tal Li Shanyin.

 

En febrero de 2006 estaba en Montevídeo y me llegó un mensaje desde el cercano Buenos Aires:

¡Bueno, Dani, tocayo! Tu juego me ha mantenido entretenida por un buen par de horas. Tras haber escrito mi traducción original, he seguido leyendo el artículo todo de corrido y al llegar a la segunda parte lo he refinado un poquito. Te cuento que traduzco habitualmente grandes volúmenes de texto de inglés a español neutro de sabor latino y no sé nada de poesía. El poema me quedó como verás a continuación y me satisface mucho haber hecho mejor trabajo que algunos de los traductores "profesionales", aunque tras la lectura del artículo de Paz me diera cuenta que no fui del todo fiel.

Puesto que Daniela sólo envía uan traducción, he de suponer que es la segunda (la refinada tras leer el artículo de Paz). Es una pena no ver la primera. Puesto que sería ilógico tener una segunda traducción y no una primera, copio aquí esa traducción y la repetiré en la segunda fase:

Traducción nº28 Daniela Rodríguez

Ya no hay nadie en la desnuda colina
Sólo se escucha el eco del hablar de la gente
Vuelve la sombra a reinar en el bosque profundo
Y brilla otra vez el verde líquen en la cima.

(...)
Me encantó el juego, espero que vuelvas a hacer algo parecido pronto; y arregla tu página que en Mozilla se rompe.

¡Un beso y muchas gracias!

Le contesté:

¡Hola Daniela!
Me alegra que te haya gustado el juego chino. En realidad todavía no ha terminado. Hace unos meses puse como condición que la siguiente fase se iniciaría cuando hubiera 10 respuestas a la tercera fase. Y creo que eso ha sucedido con tu respuesta.
Ahora da la casualidad que estoy a este lado del mar, en Montevideo. Hace tres semanas estaba en Buenos Aires y ha sido una decisión echada a suertes el venir a Montevideo estos últimos días antes de regresar a España. Así que podría estar ahora en Buenos Aires ahora mismo y tomar tu correo como una señal del destino (lástima que no creo en el destino, pero me encantan las casualidades).
Mañana regreso a Madrid y ya te contaré desde allí, cuando ponga la cuarta fase, que  es bastante divertida."

 

El siguiente traductor fue un estudiante de chino:

Hola Daniel:
Mi nombre es Juan, junto con mi novia estamos estudiando mandarín desde hace un par de años. En este momento estamos viendo lugares por internet como para ir a estudiar en forma intensiva a China o Taiwan. Fue así como encontré tu sitio.
Bueno me gustó la idea del juego así que aquí va mi traducción:

TRADUCCIÓN nº29 Juan

Montaña vacia, no se ve nadie,
Ni sonido ni palabra.
Regresa esplendorosamente penetrando en el profundo bosque nuevamente el brillo verdoso sobre la montaña.

Ahora sigo mirando tu página...
Saludos,
juan

 

En junio/julio de 2006 me llegó la traducción número 30, en un mensaje lleno de cosas interesantes:

Hola Daniel:

Hace tiempo que conozco tu página y la voy siguiendo de vez en cuando,  tuve la suerte de dar con ella a traves de un amigo que tiene un blog y te citó en una de sus entradas.
Contralasinrazón
Entonces leí la primera parte de tu experimento con Wang Wei, hice mis traducciones y me divertí con el juego.
Ahora a traves de los podcast he conocido http://www.todachina.com/modules/loudblog/index.php
http://www.todachina.com/
Me gustó mucho el podcast de Victor o Pink Panther, me registré en la página de TodaChina y aporto lo que puedo, entonces recordé tu experimento y he mandado tu enlace, con lo cual he visto que continuaste con la segunda parte y lo habías ampliado mucho más.
Mi propuesta es que plantearas tu juego desde la página de Toda China, puede ser muy interesante ver como traduce gente que conozca un poco el chino, o chinos que conozcan un poco de castellano.
Te mando una de las muchas traducciones que he hecho de Wang Wei:

TRADUCCIÓN nº30: ENCARNA/ZELESTINA

La montaña parece vacía, no se ve gente
Solo se escucha el eco de sus voces
Al entrar en la profundidad del bosque regresan las sombras
Otras vez brillan los reflejos sobre el musgo verde oscuro (verdinegro)

Hasta pronto.
Encarna, o Zelestina en la página de toda China.

 

El enlace al que se refería Encarna, es Contralasinrazón, la página de . Pongo aquí el párrafo en el que mencionaba esta página:

"Estuve pensando hace tiempo, casi al principio de confeccionar esta bitácora, ofreceros escaneado el texto completo del artículo [de Weinberger]. De hecho ya había comenzado escaneando el poema en chino para consumo propio. Ahora, con el acicate del viaje [a China]y el firme propósito de conseguir una versión caligrafiada profesionalmente en la propia China he rescatado el antiguo proyecto. Cuando me disponía a trabajarme todo el escaneo del articulo se me ocurrió buscarlo en San Google, por si acaso ya a alguien se le había ocurrido la misma idea. Y, claro, por supuesto que alguien había tenido la misma idea. Lo encontré en una interesante página, cuyo autor no sólo ofrecía la primera parte del texto, sino que promovía un juego consistente en proponer a los visitantes el envío de su propia una traducción del poema para hacerse merecedores de recibir la segunda parte del artículo por vía de correo electrónico. Así que a la propia página remito al curioso que quiera conseguirlo, para evitar andar fusilando páginas ajenas. Al final cuelga también la segunda parte, aunque no un añadido de Octavio Paz muy interesante, donde el escritor mexicano daba una nueva versión del poema y analizaba minuciosamente cada uno de los versos del mismo. Tal vez lo cuelgue yo aquí pronto. La aguda, hiriente lucidez de Paz siempre es impactante. "

Supersticiones: Un poema de Wang Wei

 

 

 

En agosto de 2006 llegó una nueva traducción:

nº 31 ENYÚ

La gente no ve la vacía montaña
pero escucha el eco de las palabras
de regreso al entrar en la sombra del profundo bosque
otra vez brilla el verde musgo sobre la cima

 

Y un mes después otra más:

nº32 CAMILO

Miro las colinas vacías de gente.
Pero escucho: hay eco de conversaciones.
Regreso a la sombra del bosque profundo
y brilla de nuevo el verde del musgo en la cima.

 

Finalmente, en diciembre de 2006 llegó un mensaje y una última traducción:

Quiero participar enviándoles la traducción mía que publiqué en mi libro recién editado "Poesía china caligrafiada e ilustrada"

El autor se llama Guojian Chen, de quien sé que nació en Vietnam en una familia china y que emigró al producirse la guerra contra Japón. No he podido conseguir todavía su libro, pero por lo que he visto en una página web parece muy interesante: reúne poesías chinas en versión bilingüe y acompañadas de caligrafías de pintores chinos clásicos. Una de ellas es la de este poema de Wang Wei precisamente, que vuelvo a reproducir aquí, junto a la traducción del propio Guojian Chen que aparece en su libro y que tan amablemente me ha enviado.


nº33 GUOJIAN CHEN

Desierto el monte.
No se ve gente,
mas se oyen voces.
Lo hondo del bosque.
Unos rayos ponientes.
De nuevo resplandece
el musgo verde.

Puedes ver informacón sobre el libro de Guojian Che aquí:
Poesía china caligrafiada

EPÍLOGO A LA PRIMERA PARTE

Antes de iniciar la segunda parte del juego, escribí otra breve nota y añadí mi propia traducción:

"Esto del poema chino es una cosa que se va desarrollando por sí misma, sin una intención clara, tan sólo yo os llevo una o dos jornadas de ventaja y conozco caminos por los que vais a pasar (pero no todos los caminos por los que vais a pasar). Creo que lo entenderás bien cuando leas el resto del artículo. Cuando lo hayas hecho, te pediré otra cosa. No te comento nada de tu poema porque eso es parte del juego, pero sí te envío el poema que escribí yo:

nº 34: Daniel Tubau

En la montaña vacía no se ve a nadie
Sólo escucho el sonido de palabras de otros
Entro en el bosque profundo y regreso
El musgo verde brilla en lo alto

Y aquí está, el segundo movimiento, con el final del artículo de Elliot Weinberger que le interesaba leer a Xaviexia (espero que sigas visitando esta página después de tantos meses).

 

UN EXPERIMENTO POÉTICO

SEGUNDA PARTE

Elliot Weinberger continua su artículo ofreciendo más traducciones (que podríamos sumar a las recibidas en este juego), pero, además, las comenta, lo que resulta muy interesante.

 

CONTINUACIÓN DEL ARTÍCULO DE ELIOT WEINBERGER...

IV. LA MADRIGUERA DEL CIERVO

Tan solitarias parecen las colinas; no se ve a nadie allí.

¿Pero de dónde viene el eco de las voces que oigo?

Los rayos sesgados del sol poniente se abren paso en el bosque

Y, en su reflejo, musgos verdes aparecen.

 

THE FORM OF THE DEER

So lone seem the hills; there is no one in sight there

¡But whence is the echo of voices I hear?

¡The rays of the sunset pierce slanting the forest,

And in their reflection green mosses appear.

(W.J. B. Fletcher, 1919.)

Se trata de una traducción característica de las escritas con anterioridad al reconocimiento general de Cathay, de Ezra Pound, publicado originalmente en 1915.

El pequeño libro de Pound, que contiene algunos de los más bellos poemas escritos en lengua inglesa, estaba basado en un cuaderno de traducciones literales chinas del orientalista Ernest Fenollosa, en colaboración con un asesor japonés. La «precisión» de las versiones de Pound sigue constituyendo un punto conflictivo: los pedantes continúan burlándose de los errores, pero Wai-Lim-Yip ha demostrado cómo Pound —que a la sazón carecía de conocimientos del chino— corregía intuitivamente errores del manuscrito de Fenollosa. Al margen de su valor de erudición, Cathay significó, en palabras de T. S. Eliot, la invención de la poesía china en nuestro tiempo».

En vez de constreñir el original en el corsé de las formas poéticas tradicionales, tal como Fletcher y otros nuchos habían hecho, Pound creó una nueva poesía en inglés, extraída de lo que era inimitable en el chino.

«Cada fuerza», dice la madre Ann Lee de los Shakers, «desarrolla una forma». El genio de Pound le conduce al descubrimiento de la materia viva, la fuerza del poema chino, aquello que llamó las «noticias que continúan siendo noticias» a través de los siglos. Esta materia viva trabaja de forma parecida al ADN, tejiendo traducciones individuales que son parientes, no clones, del original. La relación que existe entre el original la traducción es la de padre-hijo. Inevitablemente, hay algunas traducciones vinculadas en exceso al original, y otras que se rebelan contra éste de manera constante.

Fletcher, como todos los primeros traductores (y muchos de los últimos), se siente en la obligación de explicar y «mejorar» el poema original. Allí donde el sol poniente de Wang entra (enters) en el bosque, los rayos de Fletcher se abren paso sesgadamente (pierce slanting); donde Wang sencillamente manifiesta que se oyen voces, Fletcher inventa un narrador, en primera persona, que pregunta de dónde vienen los sonidos. (Y si las colinas están allí (there), ¿dónde se encuentra el narrador?)

En la línea 4, la ambiguedad se ha convertido en confusión: el verso de Fletcher carece de significado. (¿Qué reflejo, dónde?) O, quizá, el verso contiene una encantadora y poco probable sutileza platónica: en el caso de que su (their) hiciera referencia a los musgos, lo que aparece (appears) es el reflejo del propio musgo.

Fletcher explica su curioso (e igualmente platónico) título con una nota en la que nos informa que zhai significa «el lugar donde el ciervo duerme», lo que él llama su «madriguera» (form).

 

V.ERMITA DEL PARQUE DEL CIERVO

Parece no haber nadie en la montaña vacía...

Y, sin embargo, creo oír una voz,

Donde la luz del sol, al entrar en una arboleda,

Me devuelve su brillo desde el musgo verde.

 

DEER-PARK HERMITAGE

There seems to be no one on the empty mountam...

¡And yet I think I hear a voice,

Where sunlight, entering a grove,

Shines back to me from the green moss.

(Witter Bynner y Kiang Kang-hu, 1929)

 

Witter Bynner fue uno de los más importantes proveedores de traducciones chinescas en inglés de los años veinte, si bien no tan extremo ni exótico como sus imaginistas compañeras, Amy Lowell y Florence Ayscough. Su poeta chino parece describir, de alguna forma, desde las etéreas nieblas de una incierta medio-percepción: parece no haber (there seems to be); Y, sin embargo, creo oir (And yet I think I hear). (Wang, simple y abiertamente, no ve a nadie y oye a alguien.)

Allí donde Wang es concreto, el Wang de Bynner parece estar mirando el mundo a través de una neblina de opio, y verlo reflejado en cien dedales de vino. Se trata de un mundo donde ninguna aseveración puede hacerse si no es a través de una elipsis significativa, sensible y cansada de la vida. El sujeto, Yo, incluso oye una voz donde la luz del sol le devuelve su brillo desde el musgo. Semejante falta de sentido se explicó, tradicionalmente, relacionándola con un místico, inescrutable y tópico Fu Manchu.

VI.EL PARQUE DEL CIERVO

Una colina vacía, no se ve a nadie,

Pero oigo el eco de voces.

El sol sesgado, en la tarde, penetra los bosques profundos

Y brilla reflejado sobre los líquenes azules.

 

THE DEERPARK

An empty hill, and no one in sight

But I hear the echo of voices.

The slanting sun at evening penetrates the deep woods

And shines reflected on the blue lichens.

(Soane Jenyns, 1944.)

 

Aburrido, pero bastante directo, las únicas particularidades de Jenyns son el inevitable sujeto yo (I) y el explicatorio Sol sesgado en la tarde (slanting sun at evening). El único traductor que prefiere el liquen al musgo, a pesar de que su forma plural es particularmente fea.

En la cuarta línea, zhao se convierte en brilla reflejado (shines reflected), sin que el traductor elija entre lo primero y lo segundo, si bien continúa en la trampa del «reflejado» (reflected): ¿Qué refleja el sol?

La poesía china estaba basada en la observación precisa del mundo físico. Jenyns y otros pertenecen a una tradición de traductores en la que la idea de verificar una imagen poética era absurda; una tradición en la que la misma palabra «poética» era sinónimo de «soñadora».

Podría habérselas ingeniado, de haber escrito Y brilla reflejado por los líquenes azules (And shines reflected by the blue lichens); de esta forma, hubiera sido justo, si no con Wang, si con la naturaleza. Pero Jenyns —a la sazón, conservador ayudante del departamento de antiguedades orientales del Museo Británico—, garabateando bajo un intenso bombardeo, se encontraba tan alejado de la experiencia del poema que encontró necesario añadir la siguiente nota a pie de página, para la línea 2: «La espesura del bosque es tal que oculta a leñadores y pastores».


VII.EL BOSQUE

En la montaña todo es solitario,

Se oye, desde muy lejos, el eco de voces humanas,

El sol que penetra hasta el fondo del bosque

Refleja su rayo sobre el musgo verde.

 

LA FORÉT

Dans la montagne tout est solitaire,

On entend de bien loin l'écho des voix humaines,

Le soleil qui pénétre au fond de la forêt

Reflète son éclat sur la mousse vert.

 

THE FOREST

 On the mountain everything is solitary,

One hears from far off the echo of human voices,

The Sun that penetrates to the depths of the forest

Reflects its ray on the green moss.

 

Margouliés prefiere generalizar. El específico Bosque del ciervo de Wang se transforma, simplemente, en El Bosque; no se ve a nadie se convierte en el sufrido y tedioso todo es solitario.Enla segunda línea, el traductor poetiza las voces haciéndolas llegar de muy lejos. Felizmente, el pronombre indefinido francés excluye la necesidad de un narrador.

 

 

VIII.ERMITA DEL BOSQUE DEL CIERVO

 A través del bosque profundo, la luz sesgada del sol

proyecta formas moteadas sobre el verde-jade de los musgos.

No hay rastro humano en esta montaña solitaria

Sin embargo, tenues voces vagan por el aire.

 

DEER FOREST HERMITAGE

Through the deep wood, the slanting sunlight

Casts motley patterns on the de jade-green mosses.

No glimpse of man in this lonely mountain,

Yet faint voices drift on the air.

(Chang Yin-nan y Lewis C. Walmsley, 1958.)

 

Chang y Walmsley publicaron el primer libro de Wang en versión inglesa, aunque, lamentablemente, su trabajo se semejaba muy poco al original. En este poema, sin ningún motivo, los dos pares de versos aparecen invertidos.

Las voces son tenues (faint) y vagan por el aire (drift on the air). La montaña está solitaria (lonely) (¡sin duda, este vacío=solitario debe de ser un concepto occidental!) pero su descripción le encantaría a cualquier decorador: el musgo es tan verde como el jade y la luz del sol proyecta formas moteadas (casts motley patterns).

Se trata de un ejemplo clásico de cómo el traductor intenta «mejorar» el original. Tales casos, nada infrecuentes, son producto del desprecio tácito de un traductor por el poeta extranjero. No parece que Chang ni Walmsley hayan pensado por un momento que Wang podía haber escrito el equivalente a proyecta formas moteadas de haberlo deseado. No es el caso.

Siendo a su manera un ejercicio espiritual, la traducción depende de la disolución del ego del traductor: una humildad absoluta hacia el texto. Una mala traducción es la voz insistente del traductor; es decir, cuando uno no ve poeta alguno y sólo oye hablar al traductor.

 

IX. EL COTO DEL CIERVO

En la montaña solitaria

No encuentro a nadie,

Sólo oigo el eco

De voces humanas.

Inclinados, los rayos del sol

Entran en las profundidades del bosque,

Y brillan

Sobre el musgo verde.

 

THE DEER ENCLOSURE

On the lonely mountain I meet no one,

I hear only the echo of human voices.

At an angle the sun's rays

Enter the depths of the wood.

And shine

Upon the green moss.

(C.J.Chen y Michael Bullock, 1960)

 

Chen y Bullock llevan a cabo algunos «arreglos» que nos son familiares: el narrador en primera persona, la montaña solitaria (lonely), los rayos del sol inclinados (at an angle). El ver (see) de Wang se transforma en encontrar (meet) en la segunda línea. Su mayor innovación consiste en la creación de ocho líneas sustituyendo a las cuatro de Wang, gesto que parece resultarles un poco forzado, cuando se ven obligados a romper la última línea en dos.

 


x.

En las montañas vacías no puede verse a nadie,

Pero se oye el resonar de voces humanas.

La reflejada luz del sol se abre paso en el bosque profundo

Y cae de nuevo sobre la tierra musgosa.

 

On the empty mountains no one can be seen,

But human voices are heard to resound.

The reflected sunlight pierces the deep forest

And falls again upon the mossy ground.

(James J. Y. Liu, 1962.)

 

El libro de Liu, The Art of Chinese Poetry, aplicó las técnicas de la nueva crítica de los años cuarenta a la interpretación de la poesía china. Los nuevos críticos predicaron una estricta atención al sentido (énfasis especial en ironía erudita) y el general abandono de la música. Así, la versión de Liu es más precisa que la mayoría, pero las dos primeras líneas jadean, la tercera se queda sin aliento y la cuarta se da un batacazo sobre la tierra musgosa.

En la primera línea, al cambiar el esperado "no se ve" por "no puede verse", Liu ha transformado lo que para Wang era específico por una expresión general y no demasiado brillante. "Voces humanas" (human voices), un hurto de Elliot, es redundante; en cuanto al resonar (resound) del siglo xix, sólo debe su presencia en el poema al hecho de rimar con tierra (ground). Un rayo de sol podría abrirse paso hacia el bosque profundo, pero no la reflejada luz del sol; por otra parte, la tercera línea de Liu ignora que la escena transcurre a última hora de la tarde y que la luz del sol regresa al bosque. En la cuarta línea, el verde desaparece y se añade tierra.

En favor de Liu, no obstante, habla la ausencia del «Yo» y las habituales explicaciones.

 


XI.EN LO PROFUNDO DE LA SOLEDAD DE LA MONTAÑA

En lo profundo de la soledad de la montaña

Donde nadie viene nunca

Sólo muy de vez en cuando

Algo así como el sonido de una voz lejana.

Los rayos bajos del sol

Se deslizan a través del oscuro bosque

Y brillan de nuevo sobre el musgo sombrío.

 

DEEP IN THE MOUNTAIN WILDERNESS

Deep in the mountain wilderness

Where nobody ever comes

Only once in a great while

Something like the sound of a far off voice.

The low rays of the sun

Slip through the dark forest,

And gleam again on the shadowy moss.

(Kenneth Rexroth, 1970.)

 

La taxonomía de los traductores del chino es bastante sencilla. Están los eruditos, la mayoría de los cuales es incapaz de escribir poesía, aunque existen excepciones (entre ellas: Burton Watson, A. C. Graham, Arthur Waley, Jonathan Chaves), y están los poetas: la mayoría carece de conocimientos del chino, o, en algunos casos, tiene un conocimiento superficial de esta lengua.

Kenneth Rexroth pertenecía a la última categoría (junto con Gary Snyder y el último Pound), aunque este caso particular quizá se trate más de «imitación» que de traduccion.

Rexroth ignora aquello que seguramente no le agrada o cree no puede traducirse del original. El titulo es eliminado y el filosófico montaña vacía se transforma en el empírico soledad de la montaña (mountain wilderness). Algunas palabras y frases son de su invención. Una de ellas, donde nadie viene nunca (where nobody ever comes) le lleva a caer en una trampa: debe modificar el sonido de una voz lejana por medio de algo así como (something like), dejando una cuarta línea bastante desmañada. Sin embargo, es éste el primer poema del grupo, capaz de sostenerse a si mismo. Es el más próximo al espíritu, si no a la letra, del original: el poema que Wang podría haber escrito de haber nacido americano del siglo XX.

El gran talento de Rexroth se evidencia en tres pequeños detalles. En la línea 2, al utilizar viene (comes) en vez del más evidente va (goes), crea la figura implícita de un narrador-observador (por ejemplo, «viene aquí donde yo estoy») sin necesidad de hacer uso de la primera persona. En segundo lugar, toma una frase muy corriente, muy de vez en cuando (once in a great while), y la convierte, por primera vez, a nuestros oídos, en algo bello y onomatopéyico. Y, en tercer lugar, el se deslizan (slip) de Rexroth por el entrar de Wang es quiza demasiado sensual —una reminiscencia de las citas en el bosque del sánscrito—, pero irresistible.

 

XII.EL CERCADO DEL CIERVO

 Colinas vacías, no se ve a nadie,

Sólo el sonido de alguien que habla.

La última luz del sol entra en el bosque profundo

Brillando de nuevo sobre el verde musgo

 

DEER FENCE

Empty hills, no one in sight,

0nly the sound of someone talking;

Late sunlinght enters the deep wood,

Shining over the green moss again.

(Burton Watson, 1971)

 

Watson es un excelente y prolífico traductor de poesía, historia y filosofía en chino y japonés clásicos; su labor es sólo comparable a la de Arthur Waley, en este siglo. Fue también el primer erudito cuyo trabajo reveló una afinidad con la revolución modernista de la poesía americana: precisión absoluta, concisión y utilización del lenguaje coloquial.

(Curiosamente, mientras la mayor parte de los modernistas franceses y americanos encendía palitos perfumados en los altares de sus ancestros chinos recién encontrados, los eruditos del chino ignoraban, cuando no rechazaban abiertamente, la poesía moderna. Muchos continúan haciéndolo. No obstante, los poetas chinos se sentían atraídos por lo que se hacía en Occidente. Los manifiestos de 1917 de Hu Shi, que significaron el lanzamiento del «Renacimiento chino» en literatura, y en los que se rechazaba el lenguaje y los temas clásicos en favor de la lengua vernácula y el «realismo», estaban profundamente inspirados en los manifiestos imaginistas de Ezra Pound, de 1913. Circulo completo: Pound pensó que lo había encontrado en China y Hu Shi pensó que venia de Occidente.)

Watson convierte los dos primeros caracteres de la línea 1 en dos palabras. Ningún artículo. Ninguna explicación. Su presentación de la imagen es tan directa como la china. Existen veinticuatro palabras (seis por línea) para las veinte chinas; sin embargo, cada palabra del chino ha sido traducida sin ninguna clase de indulgencia (como otros hicieron), en un minimalismo telegráfico. En la traducción de poesía china, como en todo, no hay nada más difícil que la sencillez.

Más que en los arreglos de tono, en la ríma o en el número de caracteres por línea, la poesía china, como sucede con todas las poesías antiguas, está basada en el paralelismo: la naturaleza dual (yin-yang) del universo. Las dos primeras líneas de Wang son características: no ver gente/pero oír gente. Incluso, repite un carácter. Watson mantiene el paralelismo de Wang sin demasiado esfuerzo (nadie/alguien), siendo el primer traductor que lo consigue.


XIII.EL COTO DEL CIERVO

Montaña vacía: no se ve a ningún hombre,

Pero se oyen voces de hombres.

El reflejo del sol introduce su mano en los bosques]

Y brilla sobre el musgo verde.

 

DEER ENCLOSURE

Empty mountain: no man is seen,

But voices of men are heard,

Sun's reflection reaches into the woods

And shines upon the green moss.

(Wai-Lim Yip, 1972.)

 

Yip es un crítico que ha escrito con brillantez sobre la importancia de la poesía china en la poesía americana del siglo Xx. Como traductor no es tan convincente; quizá, porque el inglés es al parecer su segunda lengua. (Son raros los casos —aunque muchos lo intentan— en los que sea posible traducir si no es en lengua materna.) Así se explica el extraño no se ve a ningún hombre (no man is seen) y el estrambótico y antropomórfico introduce su mano (reaches into).

Al igual que Burton Watson, Yip mantiene la repetición de la persona de Wang, en las dos primeras líneas (aunque sus personas son hombres), y presenta seispalabras inglesas en cada línea, frente a las cinco chinas. Sin embargo, alejándose de Watson y de otros traductores, Yip nos ofrece menos que el original, al descartar profundo (deep) y otra vez (again).
En una versión posterior a ésta, publicada en su antología Chinese Poetry(University of California Press, 1976), Yip recortó la primera línea hasta convertirla casi en pidgin: Montaña vacía: ningún hombre (Empty mountaín: no man).

 

XIV.PARQUE DEL CIERVO

Colinas vacías, no se ve a nadie

Sólo oímos el eco de voces

Con la luz que regresa al bosque profundo

Lo alto del musgo verde se enciende de nuevo.

 

DEER PARK

Hills empty, no one to be seen

We hear only voices echoed

With Iight coming back
into the deep wood

The top of the greensmoss is lit again.
(G. W. Robinson, 1973)

 

Lamentablemente, la traducción de Robinson —publicada por Penguin Books— es la edición de Wang más difundida en lengua inglesa.

En este poema, Robinson no sólo crea la figura de un narrador, sino que la convierte en un grupo, como sí se tratara de una excursión familiar. Con esa única palabra, nosotros (we), arruina por completo la esencia del poema.

Al interpretar la última palabra del poema como lo alto (top), nos ofrece una imagen con muy poco sentido al hablar del suelo del bosque: uno tendría que ser realmente pequeño para pensar en el musgo de forma vertical.

Para trastorno de nuestro sistema, intentemos leer esto en voz alta.

 

XV. EN LA ERMITA DEL PARQUE DE LOS VENADOS

No se ve gente en este monte.

Sólo se oyen, lejos, voces.

Por los ramajes la luz rompe.

Tendida entre la yerba brilla verde.

 Octavio Paz, 1974.

Para la segunda edición de Versiones y Diversiones (1978) —una selección de sus traducciones— Paz escribió:

“La traducción de este poema es particularmente difícil porque extrema las características de la poesía china: universalidad, impersonalidad, intemporalidad, ausencia de sujeto. En el poema de Wang Wei la soledad del monte es tan grande que ni el mismo poeta está presente. Después de muchas consultas y tentativas, escribí estos cuatro versos sin rima, todos de nueve sílabas salvo el último, que es de once.

Meses después, leyendo algunos textos mahayanas, me sorprendió la frecuencia con que se menciona el Paraíso Occidental, sede del Buda Amida. Recordé entonces que Wang Wei había sido ferviente budista: consulté una de sus biografías y descubrí que su devoción por Amida era tal que había escrito un himno en el que habla de su deseo de renacer en el Paraíso Occidental —el lugar del sol poniente

[Ésta es] poesía de la naturaleza pero poesía budista de la naturaleza: ¿no reflejaba el cuarteto, más allá del esteticismo naturalista tradicional en este tipo de composiciones, una experiencia espiritual? Un poco más tarde, Burton Watson, que conoce mi afición a la poesía china, me envió su Chinese Lyricism. Allí encontré una confirmación de mi sospecha: para Wang Wei la luz del sol poniente poseía una significación muy precisa. Alusión al Buda Amida: al caer la tarde el adepto medita y, como el musgo del bosque, recibe la iluminación. Poesía perfectamente objetiva, impersonal, muy lejos del misticismo de un San Juan de la Cruz, pero no menos profunda y auténtica que la del poeta español.

Transformación del hombre y de la naturaleza ante la luz divina, aunque en sentido inverso al de la tradición occidental. En lugar de humanizar al mundo que nos rodea, el espíritu oriental se impregna de la objetividad, pasividad e impersonalidad de los árboles, las yerbas y las peñas para así, impersonalmente, recibir la luz imparcial dé una revelación también impersonal. Sin perder su realidad de árboles, piedras y tierra, el monte y el bosque de Wang Wei son emblemas de la vacuidad. Imitando la reticencia de Wang Wei, me limité a cambiar ligeramente las dos últimas líneas:

No se ve gente en este monte.

Sólo se oyen, lejos, voces.

La luz poniente rompe entre las ramas.

En la yerba tendida brilla verde.”

Paz elimina vacío de la primera línea; en la segunda, igual que hicieron Margouliés y Rexroth, dice que las voces se oyen lejos. Puede que su tercera línea, aunque no estrictamente literal, sea la más bella de todas las versiones, al reemplazar el abstractola luz entra en el bosque por la concreta y dramática Por los ramajes la luz rompe, y convertir la luz, casi, en la súbita iluminación, satori, del budismo Zen. En la cuarta línea, el musgo se ha convertido en yerba, sin duda por el hecho de que la palabra española musgo evoca un desagradable lodo blando. (¡Qué musgoso —suave y húmedo— es el moss (musgo) inglés!)

Lo que falta en estas bellas tercera y cuarta líneas es la cualidad cíclica del original. Wang comienza ambas líneas con regresar: al elegir un tiempo especifico del día y transformarlo en un momento, detenido en su repetición, éste deviene cósmico. Si leemos la imagen como una metáfora de la iluminación, lo ordinario (la puesta del sol en el bosque) representa lo extraordinario (la iluminación del individuo); lo cual, en términos del cosmos, es tan ordinario como la luz del sol que ilumina un trozo de musgo.

Infinita cadena de negaciones: la montaña parece vacía (sin gente) porque no se ve a nadie. Pero se oye a la gente, luego la montaña no está vacía. Sin embargo, la montaña está vacía porque se trata de una ilusión. Cae la luz del Paraíso Occidental, la luz llamada sombra.

 

 

XVI.LI CH'AI

En las montañas vacías no puede verse a nadie.

Pero aquí el eco de voces podría entrecruzarse.

Rayos reflectantes

Entran en el bosque profundo

Y brillan de nuevo

Sobre el oscuro musgo verde.

 

LI CH'AI

In empty mountains no one can be seen.

But here might echoing voices cross.

Reflecting rays

Entering the deep wood

Glitter again

On the dark green moss.

(William McNaughton, 1974.)

 

McNaughton utiliza como título el nombre del lugar en chino, pero su transliteración es incorrecta: algo así como Parque de la cerveza (Beer Park).

La línea 1 ha sido transformada en una afirmación general, casi una parodia de la sabiduría oriental: en un vaso vacío no hay líquido. La línea 2 sitúa la acción aquí (here) sin motivo alguno y añade entrecruzarse (cross) para cumplimentar un modelo de rima que el traductor se ha impuesto a sí mismo —no hay muchas palabras que rimen con musgo (moss), y esto es un hándicap (albatross, en inglés). Aunque podía haberlo intentado con una pastoral isabelina: eco de voces se agitan (echoing voices toss), o, quizá, una versión medio neoclásica o medio dadá: eco de voces en salsa (echoing voices sauce).

El romper las dos últimas líneas en cuatro parece ser un intento de representación pictórica. La última línea añade oscuro (dark) para redondear la faena.

 

XVII.COTO DEL CIERVO

Montaña desierta. No se ve a nadie.

Sólo resuenan los ecos de voces a lo lejos.

Sombras regresan al bosque profundo:

Último brillo del musgo, verde.

 

CLOS AUX CERFS

Montagne déserte. Personne n'est en vue.

Seuls, les échos des voix résonnent, au bm.

Ombres retournent dans la forét profonde:

Dernier éclat de la mousse, vert.

(François Cheng, 1977.)

 

DEER ENCLOSURE

Deserted mountain. No one in sight.

Only, the echoes of voices resound, far off.

Shadows return to the deep forest:

Last gleaming of the moss, green.)

 

Cheng escribe:

(Wang) describe aquí un paseo por la montaña, el cual es, al mismo tiempo, una experiencia espiritual, una experiencia del vacío y de comunión con la naturaleza. Los dos primeros versos deberían interpretarse como «En la montaña vacía, no encuentro a nadie; sólo me llegan algunos ecos de voces de gente que camina». Pero, a través de la supresión del pronombre personal y de elementos locativos, el poeta se identifica a sí mismo inmediatamente con la «montaña vacía», por lo que ésta deja de ser un mero «complemento de lugar»; igualmente, en la tercera línea él es el rayo del sol poniente que penetra el bosque. Desde el punto de vista del contenido, las dos primeras líneas presentan al poeta en un estado en el que aún no ve; en sus oídos, los ecos de voces humanas todavía resuenan. Las dos últimas líneas están centradas en el tema de la «visión»: ver el efecto dorado del sol poniente sobre el musgo verde. Ver, aquí, significa iluminación y profunda comunión con la esencia de las cosas. En otra parte, el poeta omite a menudo el pronombre personal para describir acciones en secuencia donde los actos humanos están relacionados con movimientos en la naturaleza.

Cheng también nos ofrece una traducción literal del poema:

Montagne vide / ne percevoir personne

Seulement entendre / voix humaine résonner

Ombre-retournée / penetrer forêt profonde

Encore luire / sur la mousse verte.

Resulta curioso observar cómo Cheng poetiza e, incluso, occidentaliza su versión literal para crear una traducción acabada. La budista montagne vide (empty mounta¡n, montaña vacía) se convierte en la romántica montagne déserte (deserted mountain, montaña desierta). A la segunda línea, se añaden échos (echoes, ecos) y au bm (far off, a lo lejos). En la tercera, su literal ombre-retournée (returned shadow, sombra retornada) —un tropo que, segun Cheng, significa «rayos de la puesta de sol» (rays of sunset)— se ha convertido en sujeto y verbo, ombres retournent (shadows return, sombras regresan), alterando sensiblemente el significado. La última línea de Cheng es bastante peculiar: Encore luire sur la mousse verte (to shine again on the green moss, para brillar de nuevo sobre el musgo verde) se transforma en Dérnier éclat de la mousse, vert (last gleaming of the moss, green; último brillo del musgo, verde —el verde se refiere al brillo, no al musgo—). La línea es más deudora de los simbolistas franceses que de los budistas Tang.

Traducciones aparte, el libro de Cheng es un estudio luminoso y original sobre la poesía china. En la versión inglesa, publicada en 1982, y con base en «las interpretaciones de” Cheng, Jerome P. Seaton ofrece una traducción que parece estar más en deuda con el poema de 1978 de Gary Snyder (versión XIX) que con Cheng:

 

PARQUE DEL CIERVO

Montaña vacía. No se ve a nadie.

Pero se oye el eco de voces.

Sombras que regresan entran en lo profundo de la arboleda.

El sol brilla, de nuevo, sobre el verde del liquen.

 

DEERPARK

Empty mountain. None to be seen.

But hear, the echoing of voices.

Returning shadows enter deep, the grove.

Sun shines, again, on lichen's green.

 

XVIII.EL PARQUE DEL CIERVO

Ni la sombra sobre (de) un hombre en la colina desierta.

Y, sin embargo, se oye el hablar de voces.

En lo profundo del retiro de los bosques,

Flechas perdidas del sol escogen el musgo verde.

 

THE DEERPARK

Not the shadow on a man on the deserted hill

And yet one hears voices speaking;

Deep in the reclusion of the woods,

Stray shafts of the sun pick out the green moss.

(H.C. Chang, 1977.)

 

Chang traduce doce de las veinte palabras de Wang y se inventa el resto.

En la línea 1, el primer sobre (on) es seguramente un error tipográfico, aunque resulta difícil asegurarlo según viene acompañado. En cualquier caso, ¿qué es lo que esa sombra hace (o, más exactamente, no hace) ahí? Sólo la sombra lo sabe.

¿Por que las flechas del sol están perdidas? ¿A santo de qué son flechas? ¿Y por qué escogen el musgo? El verbo evoca de forma inevitable el consumo de cangrejos y caracoles de mar. En suma, el poema es más de Chang que de Wang. (Está tomado de una publicación en tres volúmenes, todos del mismo traductor, editadas, extrañamente, por Columbia University Press.)

 

XIX.

Montañas vacías:

No se ve a nadie.

Sin embargo, oíd

Sonidos humanos y ecos.

Luz del sol que retorna

Entra en los bosques oscuros;

Brillando, de nuevo,

Sobre el verde musgo, en lo alto.

 

Empty mountains:

No one to be seen.

Yet —hear—

Human sounds and echoes.

Returning sunlight

Enters the dark woods;

Again shining

On the green moss, aboye.

(Gary Snyder, 1978.)

 

Seguramente, se trata de una de las mejores traducciones; algo debido en parte al hecho de que Snyder cuenta con toda una vida de experiencia en el bosque. Al igual que Rexroth, puede ver la escena. Se han traducido todas las palabras de Wang; no se ha añadido nada y, sin embargo, la traducción tiene una existencia válida como poema americano.

Cambiar "se oye" (is heard) por el imperativo oíd (hear) resulta especialmente bello, y no es incorrecto: crea un momento exacto que es ahora. Ofrecer los dos significados —sonidos y ecos (sounds and echoes)— de la última palabra de la línea 2 es, como todas las ideas sensatas, revolucionario. Los traductores acostumbran a creer que sólo puede hacerse una única lectura de una palabra o una frase extranjera, a pesar de lo infrecuente de una correspondencia extraña. Snyder toma la última palabra, interpretada por el resto de los traductores como sobre, y la traduce con su sentido alternativo, en lo alto (aboye), separándolo de la frase con una coma. ¿Qué es lo que sucede? Presumiblemente, el musgo está sólo arriba, en lo alto, si uno es una roca o un insecto. ¿O se nos está pidiendo que, después de ver el musgo, miremos hacia arriba, de vuelta hacia el sol: la metáfora vertical de la iluminación?

En contestación a mi pregunta, Snyder escribió: «La razón por la cual traduzco "...musgo, en lo alto"... es que el sol está entrando (se trata de la puesta del sol que declina, de ahí "de nuevo", un haz de luz final) en los bosques, e ilumina un poco de musgo arriba, en los árboles (No SOBRE LAS ROCAS). Así lo vio mi profesor Chen Shixiang y también mi esposa (japonesa), la primera vez que leyó el poema».

El asunto es que la traducción es algo más que un salto de diccionario en diccionario; traducir es reimaginar el poema. Como tal, cada lectura de un poema, al margen de la lengua, es un acto de traducción: traducción hacia la vida intelectual y emocional del lector. Dado que ningún lector individual continúa siendo el mismo, cada lectura se convierte en una lectura —no necesariamente otra— diferente. No es posible leer el mismo poema dos veces.

La explicación de Snyder es sólo un momento, el último, cuando repentinamente el poema se transforma ante nuestros ojos. Los veinte caracteres de Wang siguen siendo los mismos, pero el poema continúa en un estado de cambio incesante.

 

FIN DEL ARTÍCULO DE ELIOT WEINBERGER

 

(Texto de 2000)

Si has llegado hasta aquí, ya habrás visto que las dudas que tenías en cuanto a la traducción del poema de Wang Wei, eran perfectamente justificadas. Quizás te hayas dado cuenta de algún grosero error de tu propia traducción, pero sin duda te habrá consolado descubrir que traductores profesionales y respetados han cometido errores mucho más graves.

La cosa no termina aquí, y todavía habrá al menos otros dos envíos con más material. El próximo tiene dos partes. Una de ellas divertidísima (al menos yo me reía sin parar leyendo solo (aunque también estaba un poco alucinado a causa del ayuno que me había impuesto el médico).

Si quieres leer el siguiente movimiento ahora deberás hacer lo mismo que hiciste: Traducir el poema de Wang Wei.

Es lo mismo, por supuesto, pero no lo es, puesto que tú ya no eres la misma persona que realizó la primera traducción. Ahora sabes mucho más, así que puedes intentar corregir tus errores y lograr una traducción más exacta.

Un saludo
12 de junio del año 2000

 

 

SEGUNDO ENVÍO

 

Hasta aquí el segundo envío. Ahora tienes que enviar una nueva traducción, pero teniendo en cuenta toda la información del artículo de Weinberger.

 

Puedes enviar tu segunda traducción antes de leer el tercer movimiento. Podrías hacer trampa, claro, pero si haces trampa ya no podrás jugar como antes de hacer trampa y el juego perderá mucha gracia para ti.

Personas que han enviado la segunda traducción (en rojo)

Natalia Tubau, Victoria García, Ana Aranda, Nacho López, Alicia Sagi-Vela, Carmen González, Fernando Fuenteamor, Alfonso Amador, Karina Pacheco, María Cabrejas, Luis Rodríguez, Tonino, Marcos Méndez, Luis Jiménez Vicioso, Bruno Tubau, Anónimo 001, Leafar, 1+, Cafeína, Xavierxia, Hugo Rocha, Roser Amills, Luis Chacón, Lorena Faúndez, Alberto Magnet, Daniela Rodríguez, Juan, Encarna (Zelestina), Daniel Tubau.

 

Envía tu segunda traducción

 

 

 

 

 

RESPUESTAS RECIBIDAS A LA SEGUNDA PARTE

Antes de comenzar con la tercera parte, aquí están las respuestas recibidas al Segundo Movimiento (que no debes leer si no has enviado tu segunda traducción).

1. Alicia Sagi-Vela hizo sus dos traducciones rápidamente. Esta es la segunda, que me entregó personalmente:               

WANG WEI 2. Respuesta nº1: Alicia Sagi-Vela

  En la montaña vacía
       Escucho el eco de voces lejanas
       El sol penetra en la profundidad del bosque,
       El musgo verde se ilumina.

 

2. Fernando Fuenteamor me envió este mensaje el viernes 9 de junio:

"Dani,
enganchado a tope con el poéma chino. Realmente me he quedado perplejo ante la cantidad de lecturas que se pueden hacer y de constatar que la mía no estaba en absoluto lejos del espíritu original. Me pides una nueva versión y te la doy aunque no estoy seguro si mejora la primera, tal vez el ritmo, pero no  el contenido..."
 
       

WANG WEI 2. Respuesta nº 2 Fernando Fuenteamor

      "EN LA SOLEDAD DE LAS COLINAS NO SE VE A NADIE
PERO SE ESCUCHA COMO UN RUMOR DE VOCES...
PENETRAR EN LAS SOMBRAS DEL BOSQUE UMBRIO
COMO EL SOL ENTRA A TRAVÉS DE LAS RAMAS
E INCENDIA DE COLOR UN TROZO DE HIERBA"

 

Ana Aranda

Con Ana sí que me resultaba difícil no anticiparle nada. Sabía que tenía que resistir al menos hasta que escribiese su segunda versión, y así lo hice. Después no pude evitarle contarle algunas cosas curiosas y sorprendentes, que llegarían en los siguientes envíos.

La mayor dificultad que veía Ana es que el poema, en una u otra traducción, no le parecía gran cosa y no le gustaba ni de lejos tanto como otros de Wang Wei o de Bai Juyi. Lo cierto es que yo opino igual, y hay que suponer que el poema de Wang Wei no se ha convertido en una pieza de entomólogo por su belleza, sino más bien por ser uno de los más ambígüos que escribió. Pero no anticipemos.

        Respuesta nº3       ANA ARANDA

En las montañas vacías no se ve a nadie
pero se escucha el eco de unas palabras
Regresa la sombra y entra en el profundo bosque
Otra vez brilla el verde musgo en la cimaNatalia Tubau

Natalia me envió su segunda traducción con un estupendo comentario

"Lamento haber perdido el primer puesto en el ránking, pero esta semana ha sido terrible de trabajo. ¡Y tú vas y me mandas nada menos que 17 páginas!
  Vayamos por partes: mi primera traducción no me parece tan mala (aunque si un poco ruda, como si le faltara pulimento), aunque como verás he corregido algunas cosas. En la tuya veo que cometiste el error de introducir un sujeto en primera persona, que yo logré evitar, me pareció que resultaba más enigmática e interesante si no tenía un sujeto claro y se conservaba el protagonismo del objeto: la montaña. Lo importante es que la montaña está ahí. No el hecho de que yo la vea, creo.
  Como verás, tampoco la cambio tanto con respecto a la primera versión, aunque he introducido ciertos ajustes y luego te explicaré por qué".

ENVÍO 2
Respuesta nº 4:            NATALIA TUBAU


En la montaña vacía no se ve nadie, 
sólo se oye el eco de las palabras de alguien.
Caen las sombras sobre el bosque profundo
y todavía reluce el musgo verde en la cumbre.
 

Y aquí están las explicaciones que Natalia prometía:

"Aunque me parece un poco reiterativo introducir la palabra vacía (si no hay nadie en la montaña, esta está vacía necesariamente) en el primer verso, resulta beneficioso hacerlo por cuestiones de métrica y musicalidad.
  En el segundo verso he cambiado sólo el final, gente (que es una palabra muy poco melodiosa) por alguien, porque me parece más estimulante  y evocador el contraste "no hay nadie/se oye a alguien". Esto se relaciona también con otro asunto que en el texto no se analiza: el eco sólo se produce en las montañas, y es como si a pesar de estar ahora vacía, la montaña guardara todavía memoria, a través de sus voces, de las personas que han pasado por ella.
  No me convence mucho introducir de nuevo ese "caen", porque es una invención que no está en el original y tampoco se ajusta del todo al sentido que yo creo que debe tener, "regresan" introduce un sentido "de constancia" que "caen" no tiene: un día tras otro, aproximadamente a la misma hora de la tarde, se produce el mismo fenómeno de la puesta de sol que se describe en esos dos últimos versos.
  Tampoco cambian demasiado los dos últimos versos, sigo pensando que a pesar de las lecturas filosóficas y espiritualistas, un poco excesivas a mi entender, del autor del texto, el autor del poema simplemente se recrea en la puesta de sol que desfila ante sus ojos en la lejanía: es decir el sentido de esos dos versos quiere expresar que las sombras de la tarde ya han caído sobre la falda de la montaña, en la que están los bosques profundos, pero el brillo de los últimos rayos del sol todavía se entretiene en la cúspide. He cambiado cima por cumbre, simplemente porque me parece más bonita la palabra cumbre, y líquenes por musgo por que también suena mejor.
  El resultado me parece algo más poético que en el primer intento, más ajustado quizá a la actitud contemplativa que manifiestan los poetas chinos (incluso los pintores, pues realmente es imposible leer el poema sin visualizar alguna imagen de los típicos cuadros presididos por una montaña), y suena también un poco más poético en castellano, sin perder por ello la esencia y la sencillez.
  ... Y supongo que con esto ya me he ganado el derecho a la tercera parte, que espero con impaciencia. Un besito,
  Natalia"

 

Los dos siguientes mensajes eran de Vicky:

“Ahí vuela la segunda:

Respuesta nº5 Victoria García

Nadie vive en las vacías colinas
Sólo el eco reproduce sonidos y murmullos
Que penetran en el sombrío y profundo bosque
Y, de nuevo, en las cimas, brilla el musgo

Pequeñas rectificaciones [de Vicky]:

WANG WEI 2 Respuesta nº5b: Victoria García

Nadie vive en las vacías colinas
Sólo el eco reproduce sonidos de murmullos
Que penetran en el sombrío y profundo bosque
Y, de nuevo, en las cimas, resplandece el musgo

Vicky me comentó varias cosas a las que intenté no responder: que ahora había intentado seguir las directrices de Weinberger: lo concreto, la usencia del yo…

Desde Argentina, llegó la segunda traducción de María:

WANG WEI 2. Respuesta  nº 6: María Cabrejas

En la montaña vacía no se ven humanos
Sólo se escuchan sus palabras, el sonido del eco
Al regresar, el sol entra en lo profundo del bosque
Otra vez un reflejo del musgo verde sobre la cima

Respuesta 7. Tonino

Me encantó ser el número 13

[DESPUÉS DE ESTAR EXTRAVIADA MUCHO TIEMPO, ENCONTRÉ LA SEGUNDA TRADUCCIÓN DE TONINO]

WANG WEI 2. Respuesta 7: Tonino

UN EXPERIMENTO POÉTICO

En la montaña vacía no se ve a nadie
Sólo escucho el sonido de palabras de otros
Entro en el bosque profundo y regreso
El musgo verde brilla en lo alto

 

Luis Jiménez Vicioso (25 de junio)

"QUERIDO DANI, para traducir habria que saber algo mas de gramatica china, porque sino, caracter por caracter, puede ser tan mala como la de cualquiera de los ceñudos profesores que se dedican a ello.
De todas maneras ahi va esotra traducción:

WANG WEI 2 Respuesta nº8: Luis Jiménez Vicioso

NADA EN LA MONTAÑA, NADIE,.
SOLO SE OYE EL MURMULLO QUE TRAE EL ECO
DE LAS PENUMBRAS DEL BOSQUE, DONDE
LA LUZ PENETRA REFLEJADA, VERDE , SOBRE EL MUSGO.

Y en la reanudación del juego, Luis Chacón fue el primero, con tres respuestas:

"Te envío tres versiones. En mi ignorancia de la poesía china no se si el proceso de la primera a la tercera es enriquecimiento o degeneración. Tú me dirás, me fío de tu criterio".

Pero, naturalmente, yo todavía no puedo decir nada.

WANG WEI Fase 2. Respuesta nº 9 (a) Luis Chacón

Nadie en las colinas vacías
sólo el eco de conversaciones.
Destellos verdes sobre el musgo
en lo más profundo del bosque.

Respuesta nº 9 (b) Luis Chacón

Nadie en las colinas vacías
sólo el eco de conversaciones.
Vuelven los destellos sobre el musgo
en lo más profundo del bosque.

Respuesta nº 9 (c) Luis Chacón

Nadie en las colinas vacías
sólo el eco de conversaciones
vuelve a brillar con la última luz.
Destellos verdes sobre el musgo
en lo más profundo del bosque.

 

Roser envió su segunda traducción, a la que puso un título (creo que es la única persona que lo ha hecho, cambiando el título original):

 

WANG WEI Fase 2. Respuesta nº 10: Roser Amills

SILENCIO

Si se apodera de mí huyo a la montaña,
pero por mucho que me aparte siento aún las gentes
que animan mi espíritu a internarse aún más
en lo más profundo del bosque.

 

Finalmente, también Alberto Magnet mandó su segunda traducción y unos comentarios:

"Siguiendo con la lectura, me doy cuenta de que es una iniciativa de larga data. Muy interesantes artículos. Curiosamente, el personaje de una novela china que estoy traduciendo, es un gran amante de Eliot, que una vez fue a ver a Pound con sus primeros poemas, etc. Te mando aquí la segunda traducción, Ya veré qué pasa..."

WANG WEI Fase 2. Respuesta nº 11: Alberto Magnet

A nadie veo en lo alto del monte,
Sólo se escucha el eco de las conversaciones.
En la garganta del bosque, la tierra queda en sombra
Y la luz vuelve a jugar sobre el musgo verde de la cima

Daniela Rodríguez me envió la segunda traducción sin pasar antes por la primera fase, así que aquí se repite su traducción, que vale como primera y segunda:

WANG WEI Fase 2. Respuesta nº 12: Daniela Rodríguez

Ya no hay nadie en la desnuda colina
Sólo se escucha el eco del hablar de la gente
Vuelve la sombra a reinar en el bosque profundo
Y brilla otra vez el verde líquen en la cima.

 

 


TERCERA PARTE

Si has llegado hasta aquí,eso significa que ya has escrito dos poemas. En tu segunda versión, sin duda has corregido algunos errores y posiblemente has intentado seguir algunas de las directrices que da Weinberger en su crítica a las diecinueve versiones del poema de Wang Wei. Puesto que casi todas las versiones elegidas por Weinberger estaban en inglés y su artículo fue publicado por una revista mexicana (Vuelta), hay que sumar a las diecinueve versiones sus correspondientes traducciones. Eso haría un total de 38 versiones del poema de Wang Wei, pero en realidad son 39, pues hay un poema de Octavio Paz sólo en español y, en compensación, dos versiones en francés con su traducción en inglés y español. Poema arriba, poema abajo.

A esto hay que añadir lo que me comentaba Hugo Rocha en un correo electrónico:

Quiero aportarte algo. Como surgió mi interés en el poema. Ayer  "casualmente" me acerque a mi librero y tomé uno:  "Invenciones de Papel" de Elliot Weinberger, editado por Vuelta, 1990, traducción de Purificación Jiménez. En ella por supuesto esta el escrito de Weinberger, "Diecinueve maneras e ver a Wang Wei", el cual es una versión corregida y aumentada por el autor para esta edición que previamente había sido publicado en la revista Vuelta en el numero 91 de junio de 1984 en traducción de Ulalume Gonzalez de León.
La comparación con la traducción que tu leíste de Menchu Gutiérrez en la revista El Paseante (1993) , nos da por lo menos otras dieciocho versiones producto de la traducción de Purificación Jiménez, y otras dieciocho de la traducción de Ulalume (que habrá que encontrar), esto porque la de Octavio Paz siempre es la misma".

Después de esta mareante cantidad de traducciones de un mismo poema, seguimos con el juego.

Es justo que ahora tú también conozcas la segunda versión del poema de Wang Wei que hice. Aquí está:

2ª TRADUCCIÓN: nº12 Daniel Tubau

En las colinas solitarias no veo a nadie
Pero escucho el eco de voces
Regreso al profundo bosque en sombras
Y veo brillar el musgo verde en lo alto

Y ahora, puedes leer el concienzudo análisis que hace Octavio Paz del problema de traducir a Wang Wei. Al final, te pondré una nueva tarea.

 

ELIOT WEINBERGER: "A la publicación de este ensayo [el de Weinberger que ya has leído] en la revista mexicana Vuelta (núm. 91, junio de 1994) siguió un largo «Ribete» de Octavio Paz. En su respuesta a mi ensayo, Paz presentó una tercera versión de su traducción. "

 

OCTAVIO PAZ

"El ensayo de Eliot Weinberger sobre las sucesivas traducciones del pequeño poema de Wang Wei ilustra, con sucinta claridad, no sólo la evolución del arte de traducir en el período moderno sino asimismo los cambios de la sensibilidad poética. Sus ejemplos vienen del inglés y, subsidiariamente, del francés: estoy seguro de que una exploración paralela en alemán e italiano daría resultados semejantes. Weinberger sólo cita una versión al español: la mía; quizá haya alguna otra. También debe de haber alguna o algunas al portugués. Hay que confesar, sin embargo, que la poesía china no cuenta en ninguno de los dos idiomas con un corpus de traducciones semejante, por la importancia y la calidad, a los de las otras lenguas. Es lamentable: la edad moderna ha descubierto otros clasicismos además del de la cultura grecorromana y uno de ellos es el de China y Japón.

  El inteligente ensayo de Weinberger me ha hecho volver sobre mi traducción. Probablemente la mayor dificultad que presenta para cualquier traductor un poema chino es la índole de la lengua y de la escritura. La mayor parte de los poemas del Shijing, la colección más antigua de poesía china, están escritos en versos de cuatro sílabas que son cuatro palabras/caracteres. Por ejemplo, la transcripción fonética de la primera línea de un pequeño poema erótico del Shijing está compuesta de estos cuatro monosílabos: Xing nü qi shu. La traducción literal es la siguiente: Dulce muchacha cuanto linda. No es imposible transformar esta frase en un verso de romance: ¡Qué linda la dulce niña! Cinco palabras y ocho silabas: el doble del original. Arthur Waley pensó resolver el problema prosódico procurando que a cada monosílabo chino correspondiese un acento tónico en el verso inglés. El resultado ha sido versos ingleses muy largos aunque con el mismo número de acentos del original chino. Este método, aparte de no ser muy perfecto, es inaplicable en español: en nuestro idioma las palabras tienen en general más sílabas que en inglés y menos acentos tónicos. El equivalente de nuestro endecasílabo es el pentámetro yámbico inglés. Nuestro verso tiene, a veces, tres acentos (en la cuarta, en la octava o la séptima, en la décima y otras sólo dos (en la sexta y en la décima); en cambio, el verso inglés tiene cinco acentos o golpes rítmicos. Además, en inglés el número de sílabas es fluctuante y en español es fijo. ¿Y la rima? Aquí el español es más afortunado que el inglés; no sólo tenemos más consonantes (sino que contamos con la rica asonancia. Gran  ventaja del asonante: la rima se vuelve un eco lejano que nunca repite exactamente el final del verso anterior. Señalo, en fin, un pequeño parecido entre la versificación china y la esapañola: en los poemas chinos riman solamente los versos pares, exactamente como en nuestro romance y en poemas tradicionales asonantados.

El primero que logró hacer poemas ingleses con los originales chinos fue Ezra Pound. Todos los que, después, hemos hecho traducciones de poesía china y japonesa no sólo somos sus continuadores sino sus deudores. Cierto, la teoría de Pound para traducir del chino no me convence. En otros escritos he tratado de explicar mis razones. No importa: si desconfío de su teoría, su práctica no sólo me convence sino que, literalmente, me encanta. Pound no buscó ni la equivalencia métrica ni la rima: a partir de las imágenes-ideogramas de los originales, escribió poemas de lengua inglesa en versos libres. Esos poemas tenían y todavía tienen) una inmensa novedad poética y, al mismo tiempo, nos hacen vislumbrar otra civilización muy lejos de la tradición grecorromana de Occidente.

Los poemas de Cathay  (1915) están escritos en un idioma nervioso y en versos irregulares que, con cierta ligereza, he llamado libres. La verdad es que, aunque no tienen medida fija, cada uno es una unidad verbal. Nada más alejado de la prosa cortada en renglones cortos que hoy pasa por verso libre. ¿Los poemas de Pound se parecen a los de los originales? Vana pregunta: Pound inventó, como dice Eliot, la poesía china en inglés. El punto de partida fueron unos antiguos poemas chinos, revividos y cambiados por un gran poeta; el resultado fueron otros poemas. Otros: los mismos. Con el pequeño volumen de traducciones de Pound comenzó, en gran medida, la poesía moderna de lengua inglesa pero, asimismo, comenzó algo muy singular: la tradición moderna de la poesía clásica china en la conciencia poética de Occidente.

"La experiencia de Pound tuvo fortuna y después de Cathay muchos otros intentaron vías diferentes. Pienso sobre todo en Arthur Waley. Las traducciones de poesía china y japonesa al inglés han sido tantas y tan diversas que forman un capítulo de la poesía moderna en esa lengua. No encuentro nada parecido en francés, aunque hay algunas traducciones notables, como las de Claude Roy y las de François Cheng. Cierto, debemos a Claudel, Segalen y Saint-John Perse visiones poéticas de la China pero no traducciones memorables. Es lástima. En lengua española la escasez se vuelve pobreza.

En mis aisladas tentativas seguí, al principio, el ejemplo de Pound y, más que nada, el de Waley, un talento más dúctil aunque menos intenso y poderoso. Después, poco a poco, he buscado mi propio camino. Al comenzar usé el verso libre; más tarde quise ajustarme a un patrón fijo, sin tratar por supuesto de reproducir los metros chinos. En general, he procurado conservar el número de versos de cada poema, no desdeñar las asonancias y respetar, hasta donde me ha sido posible, el paralelismo. Este elemento es central en la poesía china pero ni Pound ni Waley le prestaron la atención debida. Tampoco los otros traductores de lengua inglesa. Omisión grave pues el paralelismo no sólo es el núcleo de los mejores poemas chinos sino que corresponde a la visión del universo de poetas y filósofos: el yin y el yang. La unidad que se bifurca en dualidad para reunirse de nuevo y de nuevo dividirse. Añado que el paralelismo une tenuemente nuestra poesía primitiva con la china.

"En la época Han se pasó del verso de cuatro sílabas a los de cinco y siete (Gushi). Estos poemas están compuestos en un estricto contrapunto tonal. (El lenguaje clásico tiene cuatro tonos.) El número de versos es indefinido y se riman sólo las líneas pares. Duante el período Tang, la versificación se hizo más estricta y se escribieron poemas de ocho y cuatro versos (Lushi y Jueju respectivamente). Los versos de estos poemas son, como los del estilo anterior, de cinco y siete sílabas; la misma rima se usa en todo el poema. Las otras reglas se refieren al paralelismo (los cuatro versos en el centro del poema deben formar dos parejas antitéticas) y a la estructura tonal. Esta última recuerda, en cierto modo, la versificación cuantitativa clásica aunque el ritmo no se logra a través de la combinación de sílabas breves y largas sino de la alternancia de tonos. Cada poema chino se presenta como un verdadero contrapunto que no puede reproducirse en una lengua indoeuropea. Ahorro al lector el cuadro de las diferentes combinaciones (dos para los versos de cinco silabas y dos para los de siete). Hay otras formas: el Ci, poesía escrita para acompañar tonadas musicales ya existentes y con líneas de desigual extensión; el verso dramático (Qu) y el lírico-dramático (San qu).

"El poema de Wang Wei está escrito en versos de cinco sílabas y tiene cuatro líneas (Jueju). La segunda línea rima con la cuarta. Para transmitir la información del original y tratar de recrear un poema en español escogí el verso de nueve sílabas. Me decidí por este metro no sólo por su mayor amplitud sino porque parece, sin serlo, un endecasílabo trunco. Es el menos tradicional de nuestros metros y aparece poco en la poesía de nuestra lengua, salvo entre los «modernistas», que lo practicaron mucho, sobre todo Rubén Darío. Decidí, además, usar rimas asonantes pero, a diferencia del original chino, rimé las cuatro líneas. El poema está dividido en dos partes. La primera alude a la soledad del bosque y en ella predominan las sensaciones auditivas y no las visuales (no se ve a nadie, sólo se oyen voces); la otra se refiere a la aparición de la luz en un claro del bosque y está compuesta por sensaciones visuales silenciosas: la luz atraviesa las ramas, cae sobre el musgo y, por decirlo así, sube de nuevo. Atento a esta división sensorial y espiritual, dividí el poema en dos pareados; el primer verso rima con el segundo y el tercero con el cuarto. Utilicé sin cambiarlos los dos primeros versos de mi versión anterior pero modifiqué radicalmente el tercero y el cuarto:


No se ve gente en este monte,
sólo se oyen, lejos, voces.
Bosque profundo. Luz poniente:
Alumbra el musgo y, verde, asciende

Las dos primeras líneas no necesitan justificación. Me parece que logré transmitir la información del poema conservando la impersonalidad: el yo es virtual. El tercer verso, según Cheng, dice así:


sombra retornada-penetrar-bosque-profundo.

Cheng aclara que sombra retornada alude al sol poniente. Liu traduce en términos semejantes sólo que, con mayor propiedad, dice luz reflejada en lugar de sombra retornada. En su versión literaria Liu escribe: the reflected sunlight pierces the deep forest. Por su parte Cheng dice: ombres retournent dans la forét profonde. El lector, por una nota al pie de la página, debe comprender que ombres retournent —giro forzado— significa: rayos del sol poniente. ¿Y por qué sombras y no luz, claridad o algo semejante? Vacilé mucho al traducir esta línea. Primero escribí:

Cruza el follaje el sol poniente.


Pero el poeta no habla de follaje sino de bosque. Intenté entonces:

Traspasa el bosque el sol poniente.

Un poco mejor pero quizá demasiado enérgico, activo. Decidí omitir el verbo, ya que el español permite la elipsis. Los dos bloques sintácticos (bosque profundo/luz poniente) preservan la impersonalidad del original y, al mismo tiempo, aluden al misterios rayo de luz que atraviesa la espesura. Según Cheng el último verso significa:
todavía-brillar-sobre-musgo-verde.

A su vez, Liu dice:

otra vez-brillar verde-musgo-sobre.

O sea: el reflejo es verde. En la versión literal de Eliot Weinberger se incluyen todos los posibles sentidos: volver/otra vez-brillar/reflejar-verde/ azul/negro -musgo/liquen-es/sobre.

En dos puntos mi versión se aparta de las otras. El primero: la luz poniente alumbra el musgo —en lugar de reflejarlo o brillar sobre él— porque en el verbo alumbrar aparece el aspecto físico del fenómeno (brillo, luz, claridad) y el espiritual: iluminar el entendimiento. El segundo: digo que el verde reflejo asciende porque quise acentuar el carácter espiritual de la escena. La luz del sol poniente alude al punto del horizonte regido por el Buda Amida. Sin tratar de precisar demasiado el juego flotante de las analogías, puede decirse que el sol poniente está por la luz espiritual del paraíso del Oeste, el punto cardinal del Buda Amida; la soledad del monte y el bosque están por este mundo, en el que no hay nadie realmente aunque se oigan ecos de voces; el claro del bosque iluminado por el rayo silencioso está por aquel que medita y contempla.

[FIN DEL ARTÍCULO DE OCTAVIO PAZ]

 

 

 

TERCER ENVÍO

Aquí acaba la tercera parte. La próxima tarea no va consistir en escribir una nueva traducción, sino en algo más sencillo. Tienes que decidir cuál de las diecinueve versiones del poema de Wang Wei es la que más te gusta y cuál es la que menos te gusta.
Para ponertelo, más fácil, reúno a continuación todos los poemas citados por Weinberger.

(12 de junio del año 2000- 19 de octubre de 2005)

 

LAS 19 TRADUCCIONES DE WEINBERGER

 

1. LA MADRIGUERA DEL CIERVO
               (W.J. B. Fletcher, 1919.)
Tan solitarias parecen las colinas; no se ve a nadie allí.
¿Pero de dónde viene el eco de las voces que oigo?
Los rayos sesgados del sol poniente se abren paso en el bosque
Y, en su reflejo, musgos verdes aparecen.

THE FORM OF THE DEER
So lone seem the hills; there is no one in sight there
But whence is the echo of voices I hear?
The rays of the sunset pierce slanting the forest,
And in their reflection green mosses appear.
              
2. ERMITA DEL PARQUE DEL CIERVO
     (Witter Bynner y Kiang Kang-hu, 1929)
Parece no haber nadie en la montaña vacía...
Y, sin embargo, creo oír una voz,
Donde la luz del sol, al entrar en una arboleda,
Me devuelve su brillo desde el musgo verde.

DEER-PARK HERMITAGE
There seems to be no one on the empty mountam...
¡And yet I think I hear a voice,
 Where sunlight, entering a grove,
Shines back to me from the green moss.

3. EL PARQUE DEL CIERVO
    (Soane Jenyns, 1944.)
Una colina vacía, no se ve a nadie,
Pero oigo el eco de voces.
El sol sesgado, en la tarde, penetra los bosques profundos
Y brilla reflejado sobre los líquenes azules.

THE DEER PARK
An empty hill, and no one in sight
But I hear the echo of voices.
The slanting sun at evening penetrates the deep woods
And shines reflected on the blue lichens.


4. EL BOSQUE
    (Margoulies)
En la montaña todo es solitario,
Se oye, desde muy lejos, el eco de voces humanas,
El sol que penetra hasta el fondo del bosque
Refleja su rayo sobre el musgo verde.
                       
LA FORÉT
Dans la montagne tout est solitaire,
On entend de bien loin l'écho des voix humaines,
Le soleil qui pénétre au fond de la forêt
Reflète son éclat sur la mousse vert.

THE FOREST
On the mountain everything is solitary,
One hears from far off the echo of human voices,
The Sun that penetrates to the depths of the forest
Reflects its ray on the green moss.

5. ERMITA DEL BOSQUE DEL CIERVO
    (Chang Yin-nan y Lewis C. Walmsley, 1958.)
A través del bosque profundo, la luz sesgada del sol
proyecta formas moteadas sobre el verde-jade de los musgos.
No hay rastro humano en esta montaña solitaria
Sin embargo, tenues voces vagan por el aire.

DEER FOREST HERMITAGE
Through the deep wood, the slanting sunlight
Casts motley patterns on the de jade-green mosses.
No glimpse of man in this lonely mountain,
Yet faint voices drift on the air.


6. EL COTO DEL CIERVO
(C.J.Chen y Michael Bullock, 1960)
En la montaña solitaria
No encuentro a nadie,
Sólo oigo el eco
De voces humanas.
Inclinados, los rayos del sol
Entran en las profundidades del bosque,
Y brillan
Sobre el musgo verde.

THE DEER ENCLOSURE
On the lonely mountain I meet no one,
I hear only the echo of human voices.
At an angle the sun's rays
Enter the depths of the wood.
And shine
Upon the green moss.

7. (James J. Y. Liu, 1962.)
En las montañas vacias no puede verse a nadie,
Pero se oye el resonar de voces humanas.
La reflejada luz del sol se abre paso en el bosque profundo
Y cae de nuevo sobre la tierra musgosa.

On the empty mountains no one can be seen,
But human voices are heard to resound.
The reflected sunlight pierces the deep forest
And falls again upon the mossy ground.


8. EN LO PROFUNDO DE LA SOLEDAD DE LA MONTAÑA
  (Kenneth Rexroth, 1970.)
En lo profundo de la soledad de la montaña
Donde nadie viene nunca
Sólo muy de vez en cuando
Algo así como el sonido de una voz lejana.
Los rayos bajos del sol
Se deslizan a través del oscuro bosque
Y brillan de nuevo sobre el musgo sombrío.

DEEP IN THE MOUNTAIN WILDERNESS
Deep in the mountain wilderness
Where nobody ever comes
Only once in a great while
Something like the sound of a far off voice.
The low rays of the sun
 Slip through the dark forest,
And gleam again on the shadowy moss.

9. EL CERCADO DEL CIERVO
(Burton Watson, 1971)
Colinas vacías, no se ve a nadie,
Sólo el sonido de alguien que habla.
La última luz del sol entra en el bosque profundo
Brillando de nuevo sobre el verde musgo

DEER FENCE
Empty hilís, no one in sight,
0nly the sound of someone talking;
Late sunlinght enters the deep wood,
Shining over the green moss again.


10. EL COTO DEL CIERVO
      (Wai-Lim Yip, 1972.)
Montaña vacía: no se ve a ningún hombre,
Pero se oyen voces de hombres.
El reflejo del sol introduce su mano en los bosques]
Y brilla sobre el musgo verde.

DEER ENCLOSURE
Empty mountain: no man is seen,
But voices of men are heard,
Sun's reflection reaches into the woods
And shines upon the green moss.

 

11. PARQUE DEL CIERVO
        (G. W. Robinson, 1973)
Colinas vacías, no se ve a nadie
Sólo oímos el eco de voces
Con la luz que regresa al bosque profundo
Lo alto del musgo verde se enciende de nuevo.

DEER PARK
       Hills empty, no one to be seen

       We hear only voices echoed
       With light coming back
       into the deep wood
The top of the greens moss is lit again
.
        


12. EN LA ERMITA DEL PARQUE DE LOS VENADOS
  Octavio Paz, 1974.
No se ve gente en este monte.
Sólo se oyen, lejos, voces.
Por los ramajes la luz rompe.
Tendida entre la yerba brilla verde.

            (Segunda versión con ligera variante)
                        No se ve gente en este monte.
                        Sólo se oyen, lejos, voces.
                        La luz poniente rompe entre las ramas.
                        En la yerba tendida brilla verde.


13.      LI CH'AI
          (William McNaughton, 1974.)
En las montañas vacías no puede verse a nadie.
Pero aquí el eco de voces podría entrecruzarse.
Rayos reflectantes
Entran en el bosque profundo
Y brillan de nuevo
Sobre el oscuro musgo verde.

    LI CH'AI
In empty mountains no one can be seen.
But here might echoing voices cross.
Reflecting rays
Entering the deep wood
Glitter again
On the dark green moss.

 

14. COTO DEL CIERVO
       (François Cheng, 1977.)
Montaña desierta. No se ve a nadie.
Sólo resuenan los ecos de voces a lo lejos.
Sombras regresan al bosque profundo:
Último brillo del musgo, verde.

CLOS AUX CERFS
Montagne déserte. Personne n'est en vue.
Seuls, les échos des voix résonnent, au bm.
Ombres retournent dans la forét profonde:
Dernier éclat de la mousse, vert.
       
DEER ENCLOSURE
Deserted mountain. No one in sight.
Only, the echoes of voices resound, far off.
Shadows return to the deep forest:
Last gleaming of the moss, green.)

15. PARQUE DEL CIERVO
Jerome P. Seaton
Montaña vacía. No se ve a nadie.
Pero se oye el eco de voces.
Sombras que regresan entran en lo profundo de la arboleda.
El sol brilla, de nuevo, sobre el verde del liquen.

DEER PARK
Empty mountain. None to be seen.
But hear, the echoing of voices.
Returning shadows enter deep, the grove.
Sun shines, again, on lichen's green.

 

16. EL PARQUE DEL CIERVO
     (H.C. Chang, 1977.)
Ni la sombra sobre (de) un hombre en la colina desierta.
Y, sin embargo, se oye el hablar de voces.
En lo profundo del retiro de los bosques,
Flechas perdidas del sol escogen el musgo verde.

THE DEER PARK
Not the shadow on a man on the deserted hill
And yet one hears voices speaking;
Deep in the seclusion of the woods,
Stray shafts of the sun pick out the green moss.

 

17.  (Gary Snyder, 1978.)
Montañas vacías:
No se ve a nadie.
Sin embargo, oíd
Sonidos humanos y ecos.
Luz del sol que retorna
Entra en los bosques oscuros;
Brillando, de nuevo,
Sobre el verde musgo, en lo alto.

Empty mountains:
No one to be seen.
Yet —hear—
Human sounds and echoes.
Returning sunlight
Enters the dark woods;
     Again shining
     On the green moss, above.

 

 

Vota el mejor y el peor poema

 

 

 

 

 

 

 

Respuestas recibidas a la Tercera Parte

NO SIGAS LEYENDO SI NO HAS ENVIADO LAS TRES PRIMERAS RESPUESTAS AL JUEGO

Personas que han enviado la tercera prueba (en rojo)

Natalia Tubau
, Victoria García, Ana Aranda, Nacho López, Alicia Sagi-Vela, Carmen González, Fernando Fuenteamor, Alfonso Amador, Karina Pacheco, María Cabrejas, Luis Rodríguez, Tonino, Marcos Méndez, Luis Jiménez Vicioso, Bruno Tubau, Anónimo 001, Leafar, 1+, Cafeína, Xavierxia, Hugo Rocha, Roser Amills, Luis Chacón, Lorena Faúndez, Alberto Magnet, Daniel Tubau.

Al principio había pedido a los participantes en el juego que numerasen los poemas del 1 al 19. Pero, al intentarlo yo, me di cuenta de que la tarea era demasiado difícil y se lo dije a las tres personas que ya la estaban haciendo:

"Me he dado cuenta de que numerar las traducciones del 1 al 19 es muy difícil. Así que la tarea se reduce a lo siguiente: tienes que decirme cuál es la traducción que más te gusta y cuál es la traducción que menos te gusta. Pues mandar estas preferencias sin más o explicarlas.  Un beso, Daniel"

A los demás participantes les envíe un nuevo mensaje, pidiéndoles tan sólo que eligiesen el poema que más les gustaba y el que menos.

 

Fernando me envió su votación el primero y al parecer no leyó mi mensaje de rectificación a tiempo, porque numeró los 19 poemas:

Aquí estoy de nuevo. Una vez leídas con atención las distintas versiones he realizado la lista que pedías. Espero no haberme precipitado...

VOTACIÓN 1: FERNANDO FUENTEAMOR

9, 12, 15, 4, 3, 11, 7, 13, 10, 1, 14, 2, 17, 8, 6, 5, 16

Este es mi orden de preferencias.
¡Ah!,  y gracias por utilizar el e-mail para algo realmente estimulante.
Abrazos
Fernando

 

La siguiente fue Natalia:

VOTACIÓN nº 2: Natalia Tubau

Las traducciones que más me gustan son, por ese orden, y tanto en castellano como en su lengua original, la 9 y la 14 (Burton Watson y François Cheng), porque son las más sencillas y creo, fieles al original.

Y seguía diciendo Natalia unas cosas muy interesantes acerca de las traducciones y de la dificultad de la traducción:

De todos modos, observo que todos traducen que el brillo del sol o sus rayos se reflejan o brillan sobre el suelo/musgo/líquenes del bosque, mientras que mi traducción se aleja bastante en este punto porque yo sitúo la sombras en el bosque y el brillo de los últimos rayos del sol de la tarde en la cima de la montaña.
Ante la abrumadora mayoría de interpretaciones en discordia, quizá debo asumir que es un error por mi parte, puesto que no tengo ni idea de chino y tampoco conozco mucho la poesía de ese país, pero me sigue atrayendo más la idea de que las sombras ya han caído sobre la falda de la montaña, el bosque, y la luz aún se detiene en la cima, que la de que algunos rayos de sol atraviesan la espesura para reflejarse en el suelo del propio bosque, aunque tampoco esta está mal.
Desde luego el cuadro de posibles lecturas de los ideogramas, permite perfectamente que mantenga mi lectura, que aporta un punto de vista algo diferente al general.
Entre las traducciones hay varias que no me gustan demasiado, sobre todo las que añaden elementos que no están en el original o que mutiplican los versos o los hacen demasiado largos (1, 3, 6, 8, 10, 16). Tampoco me entusiasman aquellas que introducen la primera persona en el texto, aunque observo que esa es la vía que tú has adoptado. De todos modos la que menos me gusta, en castellano, es la número 13, aunque en inglés no suena tan mal.
Esto nos lleva a plantear un agudo problema del que sólo se libra la versión de Octavio Paz: estamos manejando traducciones de traducciones, lo cual aleja el resultado aún más del poema original. Es como esas historias que pasan de boca en boca, cada persona que la refiere añade algo de su propia cosecha que desvirtúa la versión original, la desvirtúa en el sentido de pervertirla, pero esto no quiere decir que el resultado sea peor en cuanto a calidad o interés, en muchos casos es posible que ocurra lo contrario, pero sí resulta cada vez más diferente del original.
También tengo comentarios para el texto de Octavio Paz. No comparto con él esa creencia en la necesidad de encontrar equivalencias con respecto a la métrica y la rima para verterla al castellano, o cualquier otra lengua. Yo creo que lo principal es respetar hasta dónde se pueda la longitud y el número de versos originales (teniendo en cuenta que estamos utilizando modos de escritura muy diferentes y es imposible mantener la equivalencia un ideograma=una palabra, puesto que los ideogramas expresan ideas que no siempre pueden traducirse por una sola palabra) y olvidarse de la rima a favor de la fidelidad al significado y a tono general. Yo creo que es más importante atender a la sonoridad, es decir debe sonar poético y delicado (que no cursi) antes que rimar (lo cual suele resultar siempre demasiado forzado).
Supongo que tampoco vas a contestar a estos comentarios todavía, pero espero que lo hagas al final. (¿En la quinta parte, o ya la tienes prevista? Un beso.

Respondí:

 Natalia, aquí te mando lo siguiente [el siguiente movimiento]. Verás que hay una asombrosa coincidencia. Un beso

La asombrosa coincidencia era que mis dos versiones favoritas coincidían con las de Natalia. Y hasta el momento los tres que habíamos votado (Fernando, Natalia y yo) considerábamos el poema de Burton el mejor.

Vicky contestó:

Este alehop me está dando problemas, así que, rápidamente.

VOTACIÓN nº3 Victoria García

La que más me gusta es la de Octavio Paz (12), la que menos la 8.

Y añadía Vicky:

La traducción que menos me gusta es la nº 8 de Kenneth Rexroth. Creo que hace, con el verso chino, mangas y capirotes: Lo convierte en 7 líneas y ese "Sólo muy de vez en cuando" es realmente espantoso.

La siguiente fue Alicia:

Hola Daniel,
Espero que París os acogiera con flores. Olvidé recomendaros el pequeño museo de Rodin. Es un lugar muy especial, al menos lo fue. Ya me contareis.
Espero que nos veamos pronto. Un abrazo. Alicia.
Aqui va mi selección:

VOTACIÓN nº4 Alicia Sagi Vela

La traducción que más me gusta (Me parece la mas Zen, la más sencilla) la de Burton Watson.

La traducción que menos me gusta (Tal vez por ser la mas barroca, enrevesada), la de William McNaughton (número 13)

Es decir, hasta el momento, de cinco votos enviados al mejor poema, cuatro eran para Burton Watson, incluyendo el mío, que era:

VOTACIÓN nº5 Daniel Tubau

El que más me gusta es el número 9 (Burton Watson). El segundo que más me gusta es el número 14 (François Cheng).
Creo que el que menos me gusta es el 16 (H.C.Chang), y el segundo que menos me gusta el 10 (Wai-Lim Yi). No puedo comentar nada más, pero dentro de poco volveremos sobre esto.

María Cabrejas me envío desde Buenos Aires un sólo voto, para el mejor poema:

HOLA DANY: NO FUE SENCILLO PERO A PRIMERA LEIDA EL QUE MAS ME GUSTÓ FUE EL DE FRANCOIS CHENG. Espero la próxima entrega.Cariños María.

VOTACIÓN nº6 María Cabrejas:  François Cheng (nº14)

 

Y Luis Chacón también votó:

VOTACIÓN nº7 Luis Chacón

 

Mejor: Burton Watson

Peor: Chang Yin-nan y Lewis C. Walmsley (nº 5)

VOTACIÓN nº8: Daniel Tubau

El que más me gusta es el número 9 (Burton Watson). El segundo que más me gusta es el número 14 (François Cheng).

Creo que el que menos me gusta es el 16 (H.C.Chang), y el segundo que menos me gusta el 10 (Wai-Lim Yi). No puedo comentar nada más, pero dentro de poco volveremos sobre esto.

 

 


CUARTA PARTE

Poco a poco van llegando nuevas traducciones, que añado y comento en el lugar correspondiente de esta página. Si ya eres un visitante habitual y has contestado a las tareas anteriores, puedes ver las novedades revisando los últimos párrafos de cada tarea. Ahora, el lunes 10 de junio de 2006, comienza en la red la cuarta parte, con los últimos textos de Weinberger, que son muy divertidos.

 

4. Dos epílogos

A estas alturas, ya has traducido dos veces el poema de Wang Wei.

Voy a abusar de tu paciencia (ya sabes que te puedes retirar siempre que quieras) y te voy a enviar otro texto (el último, creo) de Winberger, que es sin duda el más divertido. Tras leer el texto (Y SÓLO TRAS LEER EL TEXTO, que sé que hay quienes van directamente a la última página), te pondré una nueva tarea como condición para recibir lo siguiente, que ya no será de Winberger, sino seguramente mío (es decir: se acabará mi exquisita neutralidad). Digo seguramente porque tal vez haya algo antes que no será ni de Winberger ni mío.

Ante todo, salud y un fuerte abrazo.

Eliot Winberger
EPILOGO (1985)

"Después de la publicación de estos comentarios en la revista mexicana Vuelta, los editores recibieron una furiosa carta de un profesor del Colegio de México, en la que éste me acusaba, nada menos que de «crímenes contra la poesía china». Entre aquellos actos criminales estaba el «curioso olvido» del «cedule (inventario) de Boodberg».

Según descubrí más tarde, la criptica referencia correspondía a Cedules from a Berkeley Workshop in Asiatic Philology, una serie de ensayos publicados de forma privada por el profesor Peter A. Boodberg en 1954 y 1955. El relevante ensayo, «Philology in Translation-Land», tiene una extensión de página y media, y se dedica a desollar vivos al resto de los traductores y eruditos de Wang Wei, por el hecho de no haberse dado cuenta de que la última palabra del poema, shang (que ahora significa arriba, sobre, encima de), tenía otro significado alternativo en la dinastía Tang: ascender.

Aparentemente, esta acepción dejó de utilizarse hace siglos. Pero para aquellos que dudan de la precisión de la poesía traducida por poetas, en vez de por eruditos, debo hacer notar que Octavio Paz, en su última versión del poema, adivinó de forma intuitiva este significado olvidado y tradujo la palabra como asciende.

Boodberg termina su cedule con su propia versión del poema, la cual es a su juicio «una versión de la estrofa todavía inadecuada, pero filológicamente correcta (con la consideración debida a los sobretonos grafosintácticos y al encabalgamiento)»:

La montaña vacía: ver ningún hombre,

Audición pobremente receptiva de hombres hablando –contratonos,

Y luces-y-sombras antistróficas entrando más

profundamente en la profunda-espesa arboleda

Una vez más para hacer brillar los azules-verdes musgos —subiendo

(La montaña vacía...)

 

The empty mountaln: to see no men,

Barely earminded of men talking —countertones,

And antistrophic lights-and-shadows incoming

deeper the deep-treed grove

Once more to glowlight the blue-green mosses —going up

(The empty mountain...)

 

A mí esto me suena a Gerard Manley Hopkins con una dosis de LSD, y me siento agradecido al furioso profesor por enviarme a buscar ésta, la más extraña de las múltiples versiones de Wei.

Y el último epílogo de Weinberger...

Eliot Winberger

EPÍLOGO (1993)

En 1987, Diecinueve formas de interpretar a Wang Wei [Cómo se traduce un poema chino, es decir el artículo que os envíe en las dos primeras entregas] fue publicado, en un pequeño volumen, por un pequeño editor, en Estados Unidos. Dos años más tarde, recibí un libro desde México, Para leer Diecinueve formas de interpretar a Wang Wei, escrito nada más y nada menos que por el furioso profesor, y costeado por él mismo.

El libro del profesor —mucho más largo que el mío— es un análisis exhaustivo de mi texto (casi línea por línea), lleno de violentas denuncias e improperios. El momento más divertido es cuando se ve obligado a reconocer que coincide conmigo en un pequeño punto: “Casi nadie puede estar perpetuamente fuera de onda, y al fin aquí el señor Weinberger da en el clavo”. El libro termina con una nota en la que informa que se encuentra trabajando en un estudio sobre otro de mis ensayos en poesía china; aunque, desgraciadamente, éste debe aún materializarse.

Tres años más tarde, después de pronunciar una conferencia en la ciudad de México, un hombre de edad madura y pequeña estatura, con la expresión de un ratón en medio de un granero en llamas, se precipitó hacia mí: «Hola, soy el furioso profesor», dijo, refiriéndose a sí mismo por mi epíteto, en vez de por su propio nombre, «y quería darle esto”. Me tendió un sobre de papel Manila.

«¿Qué es esto? ¿Otro ataque hacia mí?” “¿Qué otra cosa podría ser?”… Pero quería darle las gracias. Me pidieron que lo leyera en Hawai. Lo hice extraordinariamente bien... ¡Y todo gracias a usted!» Antes de que pudiera replicar, había desaparecido entre la multitud.

Naturalmente, me sentí impaciente por ponerme a leer el texto. Resultó ser un estudio crítico, escrito en inglés, sobre algunas traducciones chinas modernas de un poema chino clásico. Aunque este es un tema sobre el que nunca he escrito —de hecho, un tema sobre el que no sé nada—, el profesor interrumpe periódicamente su discurso para comentar mí supuesta respuesta: «Esto da cuerpo a una serie de aspectos entrañables para Weinberger», o «No es dificil imaginar los escandalizados gritos de Weinberger y sus colegas». (Como toda fuerza enemiga, me había convertido en un grupo)

Seguramente, el furioso profesor es la encarnación más pura del crítico literario: un hombre que dedica su vida a demoler el trabajo de un escritor que nadie salvo él ha leído. Sin duda habrá quienes sospechen que soy una invención suya… yo mismo, a veces, me lo pregunto. Es evidente que se trata del único lector que verdaderamente me necesita. Pero repantingado en las playas de Hawai y atendido por camareras que le sirven ridículas bebidas llameantes en caparazones de piña, con sus faldas típicas y sujetadores de corteza de coco, ¿no habrá tenido, en un momento de pánico, el pensamiento de que yo, en el gélido invierno de Nueva York, podría, sólo para fastidiarle, dejar de escribir?

Desde la redacción de Diecinueve formas, se han publicado múltiples traducciones nuevas del mismo poema; en su mayoría, bastante deficientes. Cabe, sin embargo, mencionar aquí una nueva versión de François Cheng, aparecida en su antología Entre Source et Nuage:

La poésie chinoise réinventée (Albin Michel, 1990):

Montagne vide. Plus personne en vue.

Seul échos des voix résonnant au loin.

Rayon du couchant dans le bois profond:

Sur les mousses un ultime éclat: vert.

 

Montaña vacía. No se ve a nadie ya.

Sólo ecos de voces resonando a lo lejos.

Rayo del ocaso en el bosque profundo:

Sobre los musgos, un último brillo: verde.

Resulta interesante que Cheng haya cambiado su romántica montagne déserte por la original montagne vide budista. Pero, también, ha cambiado la budista Personne n'est en vue por la romántica plus personne en vue. Ha abandonado la forma ombres retournent, sobre la que una vez insistió, en favor de la más familiar rayon du couchant. Foret ha pasado a ser el menos amenazador bois. Y el simbolista dernier éclat de la mousse es ahora un éclat sur les mousses más naturalista. Su vert continúa misteriosamente suspendido.

He recibido muchas versiones de lectores: incluso una de un dentista americano budista, que quizá se dedique a la “oquedad que no puede llenarse.”

(Aunque, curiosamente, ha habido distinguidos poetas médicos; incluso —¡horror!— poetas psicoanalistas, no puedo recordar a ningún poeta dentista, aunque ambas disciplinas sean artes orales.) El poeta americano Clayton Eshieman ofrece esta versión, como en el original chino, de veinte sílabas:

Empty mountains echo

No one's sound.

Branch broken light

Reflected by

Blue lichen.

 

Montañas vacías

No devuelven el eco de nadie.

Luz rota por rama

Reflejada por Liquen azul.

El poeta y sabio francés Jean-Paul Auxméry escribe que descubrió esta traducción francesa de P. Carré y Z. Bianu en la biblioteca del monasterio de Skopelos, Grecia. Como corresponde a su procedencia, se trata de una versión alejada de este mundo:

Dans la montagne vide l'homme est sans forme

Oú la voix seule vient en échos.

Les ombres du couchant s'inversent dans la fóret

Sur la mousse, renait la lumiére.

 

En la montaña vacía el hombre no tiene forma

Allí donde la voz sólo viene en ecos.

Las sombras del ocaso se invierten en el bosque,

Sobre el musgo, renace la luz.

 

Y envía muchas versiones propias, incluida una en francés, en alejandrinos:

Tu regardes les collines: elles sont vides;

Et tu entends des voix, mais u n'y a personne.

Un rayon de soleil revient dans la fóret

Dire á ce pan de mousse verte un clair adieu.

 

Miras las colinas: están vacías;

Y oyes voces, pero no hay nadie.

Un rayo de sol vuelve al bosque

A decirle a este lienzo de musgo verde un claro adiós.

 

Una versión en italiano:

Montagna vuota

si sentono qualche vocí

pero si vede nessuno

Il sole nella selva entra

et sul mosco verde

sí riflette.

 

Y una en latín:

Neminem in monte vides

Et voces audis aliquaas

Saltuum in occulta muscus

Intrante lucet sole.

 

No ves a nadie en el monte

Y algunas voces escuchas

En lo más profundo de los bosques el musgo

Brilla al penetrar el sol

Ciertamente, los cuatro versos de Wang Wei parecen incitar a los poetas a cruzar la montaña vacía, hacia otra lengua. En el número posterior de Vuelta, el poeta mexicano Ulalume González de León publicó esta versión en inglés:

T'WAS BRILLIG AND THE BEAMISH WANG...

As he was up the empty height

He heard a man who wasn't there

And thought he saw a shadow bright

Galumphing through the deep wood's air.

He looked again and found it was

The beamish Wang amid blue moss.

(Para que rimen, las dos últimas líneas deben ser leídas en voz alta por un mexicano; pero, bueno, no importa.) González de León ofrece sus propios comentarios y traducción al español:

ERA LA PARRILLHORA Y EL RAYOLGENTE WANG...

Cuando se encontraba sobre la cima vacía,

Oyó a un hombre que no estaba allí

Y creyó ver a una sombra brillante

Que cruzaba galonfando el aire del hondo bosque.

Miró de nuevo y vio que era

El rayolgente Wang en medio del musgo azul.

Como esta versión tiene influencias de Hughes Mearns y de Lewis Carroll, la comento con ayuda de Humpty Dumpty —capaz de «explicar todos los poemas que se han inventado y muchos de los que no se han inventado todavía.

Humpty Dumpty advirtió luego que he (él) es el cocinero de Wang, que era un poeta rico. En efecto, Wang se «ilumina» a la mera «hora en que uno empieza a asar (broil) cosas para la cena» —así define H. D. brillig, la parrillhora, que sin duda corresponde al «sombras vuelven»—. De allí mi título. Pero en pleno satori, ¿quién piensa en comer? El cocinero (versos 1 y 2) debe ir por Wang a la colina y, en su cima vacía oye a alguien que no está allí (imposible mayor fidelidad al original). Cree ver entonces (como en las canciones del Jardinero Loco) una sombra brillante (a shadow bright, con inversión arcaizante del adjetivo). Ésta es la “luz llamada sombra” y cruza el aire galofando (“galopando triunfante” y, según H.D. sutil alusión a los ciervos ausentes de mi título, única cabalgadura allí disponible). Pero el cocinero mira de nuevo y comprende que se trata de uno de tantos efectos secundarios propios de las “iluminaciones”, ya que su amo está, rayolgente, en medio del musgo.

¿Hace falta añadir algo más?

 

Envíos Cuarta Parte

Bueno, ya has visto que era verdad que lo último de Weinberger iba a ser divertido. Ahora tienes la oportunidad de aportar algo de humor tú también, porque la próxima prueba consiste en que traduzcas el poema como te dé la gana.

Ahora sí que no hay reglas. Ninguna regla. Ni siquiera te doy sugerencias, excepto decirte que puedes hacer desde variaciones, desórdenes, adaptaciones, etcétera, lo que quizá es de algún modo, véte tú a saber, no sé por qué, pero lo intuyo, algo muy parecido a hacer una sugerencia. Así que lo retiro.

Nada más. Un abrazo. (18 de junio del año 2000)

Hasta aquí pues la cuarta fase. Puedes enviar tu nueva traducción con este enlace directo:

Wang Wei 4: Traducción libre

O a mi dirección de correo si lo prefieres:

danieltubau@gmail.com

 

Pronto la quinta parte, cuando hayan llegado al menos cinco respuestas a esta cuarta parte.


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